<script data-pm-proxy="intercept"></script><?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0" xmlns:itunes="http://www.itunes.com/dtds/podcast-1.0.dtd" xmlns:googleplay="http://www.google.com/schemas/play-podcasts/1.0"><channel><title><![CDATA[Alejandro Galliano]]></title><description><![CDATA[Alejandro Galliano]]></description><link>https://alejandrogalliano.substack.com</link><image><url>https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!e1PD!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5785c8d0-1466-4c95-9d7e-4c79e12dc3c5_1280x1280.png</url><title>Alejandro Galliano</title><link>https://alejandrogalliano.substack.com</link></image><generator>Substack</generator><lastBuildDate>Fri, 04 Sep 2026 23:06:42 GMT</lastBuildDate><atom:link href="/__u/alejandrogalliano.substack.com/feed" rel="self" type="application/rss+xml"/><copyright><![CDATA[Alejandro Galliano]]></copyright><language><![CDATA[en]]></language><webMaster><![CDATA[alejandrogalliano@substack.com]]></webMaster><itunes:owner><itunes:email><![CDATA[alejandrogalliano@substack.com]]></itunes:email><itunes:name><![CDATA[Alejandro Galliano]]></itunes:name></itunes:owner><itunes:author><![CDATA[Alejandro Galliano]]></itunes:author><googleplay:owner><![CDATA[alejandrogalliano@substack.com]]></googleplay:owner><googleplay:email><![CDATA[alejandrogalliano@substack.com]]></googleplay:email><googleplay:author><![CDATA[Alejandro Galliano]]></googleplay:author><itunes:block><![CDATA[Yes]]></itunes:block><item><title><![CDATA[Gobernar a la máquina]]></title><description><![CDATA[Planificaci&#243;n, IA y la nueva carrera nuclear]]></description><link>https://alejandrogalliano.substack.com/p/gobernar-a-la-maquina</link><guid isPermaLink="false">https://alejandrogalliano.substack.com/p/gobernar-a-la-maquina</guid><dc:creator><![CDATA[Alejandro Galliano]]></dc:creator><pubDate>Thu, 27 Aug 2026 13:03:35 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/975a3e04-e008-4d9e-8c9b-1fd6e02fe554_719x911.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span>La semana pasada me invitaron a las </span><em><span>I Jornadas sobre Modelos, Algoritmos y Planificaci&#243;n del Desarrollo</span></em><span> de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. Hac&#237;a 30 a&#241;os que no iba a Ciudad Universitaria y fue un agradable reencuentro poder hacerlo en el nuevo Edificio 0+infinito, que, con su fachada curva y vidriada de l&#237;neas verticales, es una bocanada de aire fresco entre los viejos bodoques desarrollistas de FADU y FCEN.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>La organizaci&#243;n fue muy buena y la onda fue a&#250;n mejor. Para un egresado de Filosof&#237;a y Letras como yo, poder intercambiar con gente de Exactas tiene una mezcla de morbo e idealizaci&#243;n que me resulta estimulante.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>La consigna era hablar sobre la planificaci&#243;n e Inteligencia Artificial. De lo que dije, de lo que me dijeron y de lo que no llegu&#233; a decir, puedo pasar en limpio estas tres cosas:</span></p><ol><li><p style="text-align: justify;"><span>La planificaci&#243;n soberana es un paradigma del siglo XX de utilidad limitada para una tecnolog&#237;a como el </span><em><span>deep learning</span></em><span>.</span></p></li><li><p style="text-align: justify;"><span>Eso se podr&#237;a solucionar con una &#171;planificaci&#243;n cibern&#233;tica&#187;.</span></p></li><li><p style="text-align: justify;"><span>El modelo de gobernanza global de la IA no se puede planificar (al menos no desde Argentina) pero admite una analog&#237;a con otro momento hist&#243;rico catastr&#243;fico con final feliz.</span></p></li></ol><p style="text-align: justify;"><span>Habr&#225; final feliz entonces en este texto: la m&#225;quina es gobernable. Pero empecemos por el malestar.</span></p><h3 style="text-align: justify;"><strong><span>El malestar de la IA</span></strong></h3><p style="text-align: justify;"><span>Hace 10 a&#241;os que no tenemos una buena noticia. Entre guerras, radicalizaci&#243;n pol&#237;tica y desequilibrios clim&#225;ticos, la tecnolog&#237;a sigue avanzando. Pero incluso los m&#225;s entusiastas gur&#250;es de la IA no pueden evitar mirar el abismo a medida que avanzan con sus argumentos. No es la primera revoluci&#243;n tecnol&#243;gica que nos toca vivir: muchas de las personas que habitan el planeta nacieron antes o durante el periodo 1973-2000, cuando los desarrollos simult&#225;neos de la internet y los organismos gen&#233;ticamente modificados generaron expectativas y debates, desde la &#171;cultura del click&#187; hasta la oveja Dolly. Pero m&#225;s all&#225; de las minor&#237;as intensas de apocal&#237;pticos e integrados, la mayor parte de la humanidad recibi&#243; esas novedades con una calma o indiferencia que hoy resultan dif&#237;ciles de recuperar ante cada noticia cierta o falsa de la IA.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Se me ocurren tres posibles causas para este malestar:</span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span>a. No tenemos una macroeconom&#237;a de la IA</span></strong><span>. Los gur&#250;es de la pastoral tecnocr&#225;tica tienen diez mil soluciones microecon&#243;micas con IA para nuestro emprendimiento o nuestro trabajo, pero a la hora de hablar de creaci&#243;n de empleo, distribuci&#243;n de la renta, tributaci&#243;n y desarrollo de otras ramas econ&#243;micas, el tono se ensombrece, las caras empalidecen y empiezan los balbuceos sobre la formaci&#243;n permanente y necesidad de adaptarse sin que atinen a decir para qu&#233; formarse y c&#243;mo adaptarse.</span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span>b. Esta innovaci&#243;n impacta directamente sobre nuestra identidad y autoestima como especie</span></strong><span>. En los &#250;ltimos 300 a&#241;os la humanidad absorbi&#243; la p&#237;ldora amarga de la mecanizaci&#243;n de nuestras tareas f&#237;sicas: aceptamos que todos nuestros movimientos pueden ser replicados y mejorados por una m&#225;quina, nos acostrumbramos a los desplazamientos masivos de mano de obra (del campo a la ciudad, de la industria a los servicios), empezamos a hacer ejercicio para compensar una vida en promedio m&#225;s sedentaria de lo que requiere nuestra complexi&#243;n f&#237;sica. Y depositamos toda la virtud de nuestra especie en la capacidad de combinar s&#237;mbolos: la cultura, el esp&#237;ritu, el tesoro humano. La nueva tecnolog&#237;a viene a saquear precisamente ese tesoro, &#250;ltimo reducto de la humanidad.</span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span>c. El </span></strong><em><strong><span>deep learning</span></strong></em><strong><span> nos encuentra en un contexto global particularmente conflictivo</span></strong><span>. M&#225;s arriba dije que la anterior revoluci&#243;n  tecnol&#243;gica (internet + OMG) fue aceptada con relativa dulzura. En gran medida eso se debe a que se despleg&#243; sobre un mundo de posguerra fr&#237;a, con hegemon&#237;as, valores y horizontes de expectativas bastantes consensuados. El famoso &#171;pensamiento &#250;nico&#187;, tan criticado en los 90. Hoy no hay nada de eso: ni hegemon&#237;a, ni expectativas ni siquiera valores que permitan poner a la innovaci&#243;n tecnol&#243;gica en un marco de sentido y gesti&#243;n claro y compartido.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Los puntos a y b debieran poder solucionarse con planificaci&#243;n, el punto c escapa a nuestro control, pero no as&#237; a nuestras consideraciones. Voy a encarar el problema de la planificaci&#243;n de manera conceptual y el problema del orden global mediante una analog&#237;a hist&#243;rica.</span></p><h3 style="text-align: justify;"><strong><span>De la planificaci&#243;n soberana a la planificaci&#243;n cibern&#233;tica</span></strong></h3><p style="text-align: justify;"><span>La planificaci&#243;n naci&#243; con la civilizaci&#243;n: la urbanizaci&#243;n del Neol&#237;tico, por no hablar de las grandes obras de riego, ya requirieron organizar recursos con miras a un objetivo futuro. Desde entonces hubo muchas formas de planificaci&#243;n.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Pero cuando hablamos de &#171;planificaci&#243;n&#187; en 2026 estamos pensando en un paradigma mucho m&#225;s reciente y preciso, que surge durante el esfuerzo de guerra de 1914-1918 y se prolonga a lo largo del siglo a los dos lados del muro de Berl&#237;n, con proyecci&#243;n hacia el Tercer Mundo, hasta extinguirse de a poco entre los a&#241;os 70 (crisis de la planificaci&#243;n urbana), los 80 (crisis de la planificaci&#243;n empresarial por el acortamiento del ciclo de negocios) y los 90 (crisis de las econom&#237;as planificadas).</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Este modelo de planificaci&#243;n se sosten&#237;a en tres grandes pilares:</span></p><ul><li><p style="text-align: justify;"><span>Un </span><em><span>Estado soberano</span></em><span>, capaz de tomar decisiones vinculantes en &#225;reas espec&#237;ficas gracias a la especializaci&#243;n creciente de su aparato institucional.</span></p></li><li><p style="text-align: justify;"><span>Una </span><em><span>sociedad de masas</span></em><span>, formada por grandes grupos agregados (los  trabajadores, los estudiantes, la clase media, etc.) estad&#237;sticamente inteligibles y previsibles.</span></p></li><li><p style="text-align: justify;"><span>Un </span><em><span>paradigma mecanicista</span></em><span> que va mucho m&#225;s all&#225; del n&#250;cleo metalmec&#225;nico de su econom&#237;a: el Estado soberano (desde Hobbes en adelante) y la sociedad de masas (desde la sociolog&#237;a estructural funcionalista) son ellos mismos conceptos pensados como mecanismos, en los que un conjunto de elementos estables interact&#250;an de manera lineal.</span></p></li></ul><p style="text-align: justify;"><span>Es bastante evidente que estos tres pilares tienen una pertenencia plena al siglo XX. Queda la pregunta sobre su validez en el siglo XXI. El principal problema es que la tecnolog&#237;a que queremos planificar ya no es mec&#225;nica, es cibern&#233;tica.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>La tecnolog&#237;a que hoy llamamos IA es en rigor </span><em><span>deep learning</span></em><span> o aprendizaje maqu&#237;nico mediante redes neuronales con retropropagaci&#243;n, un desarrollo de los a&#241;os 80 que retom&#243; ideas y principios de los a&#241;os 40, anteriores incluso a la computadora ENIAC. Sintetic&#233; esa historia </span><a href="/__u/alejandrogalliano.substack.com/p/la-banalidad-de-la-ia"><span>aqu&#237;</span></a><span>, si quieren una descripci&#243;n m&#225;s completa recomiendo este </span><a href="https://www.researchgate.net/publication/334599559_Neurons_Spike_Back_The_Invention_of_Inductive_Machines_and_the_Artificial_Intelligence_Controversy"><span>paper</span></a><span>.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Aquellas redes neuronales artificiales de los a&#241;os 40 fueron pensadas y desarrolladas bajo el gran paradigma (o berret&#237;n) de la &#233;poca: la cibern&#233;tica, el estudio y dise&#241;o de formas de funcionamiento autorreguladas mediante la retroalimentaci&#243;n de informaci&#243;n, v&#225;lidas tanto para una m&#225;quina como para un ser vivo. Un principio que estaba mucho m&#225;s cerca de funcionamiento org&#225;nico (no lineal, integral, recursivo y aut&#243;nomo) que de la mec&#225;nica cl&#225;sica (m&#225;s all&#225; de que el regulador de la muy cl&#225;sica m&#225;quina de vapor de Watt, y sobre todo el art&#237;culo de Maxwell al respecto, hayan sido una de las influencias de Norbert Wiener para concebir su &#171;cibern&#233;tica&#187;).</span></p><div class="captioned-image-container"><figure><a class="image-link image2 is-viewable-img" target="_blank" href="/__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!ib5G!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F3363843e-6395-49b2-a7d7-20f8a079d74b_1876x794.png" data-component-name="Image2ToDOM"><div class="image2-inset"><picture><source type="image/webp" srcset="/__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!ib5G!, /__u/alejandrogalliano.substack.com/w_424, /__u/alejandrogalliano.substack.com/c_limit, 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class="image-caption">La recursividad cibern&#233;tica</figcaption></figure></div><p style="text-align: justify;"><span>Libros como </span><em><span>The cybernetics moment</span></em><span> de Ronald Kline o </span><em><span>The cybernetics group</span></em><span> de Steve Heims reflejan la voluntad clara que tuvieron los cibern&#233;ticos en desarrollar principios ajenos a la mec&#225;nica cl&#225;sica para poder concebir el funcionamiento humano como una m&#225;quina y poder construir una m&#225;quina que replique el funcionamiento humano.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>El </span><em><span>deep learning </span></em><span>actual es hijo de aquellas ambiciones cibern&#233;ticas pero tambi&#233;n de esa l&#243;gica de funcionamiento recursivo, no determinista. Los LLMs no tienen los mecanismos homeost&#225;ticos o metaestables de </span><em><span>feedback</span></em><span> negativo que puede tener un horno de microondas o el </span><em><span>Anti Aircraft Predictor</span></em><span> de Wiener. Por eso su funcionamiento da constantes muestras de no linealidad, algunas de las cuales llegan a ser </span><a href="https://es.wired.com/articulos/la-ia-de-openai-se-resiste-a-ser-desconectada-y-puede-sabotear-sus-controles-deandnbspapagado"><span>noticia</span></a><span> cada tanto. Es cierto que los datos pueden llegar a ser una media ponderada si se trata de un dataset espec&#237;fico, como los de una IA experta. Pero si el LLM se entrena en Reddit, Youtube y Quora, como lo hace chatgpt, es muy dif&#237;cil pensar que un foro de ese tipo, continuamente alimentado con cualquier cosa, pueda llegar a funcionar como n&#250;cleo metaestable.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>La retroalimentaci&#243;n de datos va modificando el propio funcionamiento de la m&#225;quina a medida que se la usa. En aras de ilustrar este funcionamiento no mec&#225;nico con un objeto mec&#225;nico, imaginemos un auto que cada 100 kil&#243;metros se transforma por el propio uso: cambia el tablero, la tracci&#243;n, los cambios. Un asistente a las Jornadas de Exactas objet&#243; este hipot&#233;tico auto diciendo que el </span><em><span>machine learning </span></em><span>no cambia aleatoriamente sino que son las personas las que lo transforman. Eso es cierto pero enga&#241;oso: es el uso descoordinado y masivo de esas IA plataformizadas lo que las transforma. No se trata de una acci&#243;n consciente sino de un efecto por agregaci&#243;n, otra vez, no lineal. No por nada Friedrich Hayek se interes&#243; por las primeras redes neuronales artificiales: ve&#237;a ah&#237; el mismo tipo de construcci&#243;n descoordinada del conocimiento que encontraba en el mecanismo de formaci&#243;n de precios.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>El paso del modelado de la IA simb&#243;lica a la arquitectura del</span><em><span> deep learning</span></em><span> cajanegriz&#243; el funcionamiento del aprendizaje maqu&#237;nico: no sabemos lo que pasa all&#237; dentro. Ah&#237; se perdi&#243; gran parte del control, sobre todo cuando se aplicaron datasets masivos directamente sacados del flujo de la web, u otros, como las compras masivas de libros para escanear y destruir que varios medios denunciaron en las &#250;ltimas semanas, y que incluyen insumos tan curados como un manual de WordPerfect o </span><em><span>The Insider&#8217;s Guide to Metro Denver</span></em><span>, de 1995. No falta quien proponga solucionar estos problemas incorporando elementos de IA simb&#243;lica, blockchain o </span><em><span>reinforcement learning from human feedback</span></em><span> (b&#225;sicamente, correcciones a mano) para hacer los resultados un poco m&#225;s deterministas y previsibles. Veremos si es posible </span>esa tecnolog&#237;a mestiza<span>.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Por lo pronto, no parece ser una tecnolog&#237;a gobernable desde los fundamentos mecanicistas de la planificaci&#243;n soberana. Quiz&#225;s ese tipo planificaci&#243;n sirva para las grandes infraestructuras f&#237;sicas y energ&#233;ticas que requiere el </span><em><span>deep learning</span></em><span>. Seguramente, tambi&#233;n el propio sentido convergente de la IA fomente una concentraci&#243;n (de datos, de riqueza, etc) compatible con la planificaci&#243;n soberana (por algo Lenin ve&#237;a con buenos ojos a los trusts).</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Pero el funcionamiento no lineal, recursivo, contingente, casi irracional de la IA y su influencia ya evidente sobre la econom&#237;a, la sociedad y la pol&#237;tica requieran otro tipo de planificaci&#243;n. Llam&#233;mosla &#171;planificaci&#243;n cibern&#233;tica&#187;: medidas no estructurales, mapas de riesgo, planes de contingencia. Suena como la cuadratura del c&#237;rculo. Pero hace rato que estamos planificando sobre esas bases: la crisis clim&#225;tica nos obliga a proyectar negocios y h&#225;bitat sobre un funcionamiento planetario no lineal. Por caso, el desarrollo de la siembra directa en Argentina fue un proyecto sostenido por particulares y el Estado durante 40 a&#241;os, en medio de inundaciones, crisis cambiarias e innovaciones como la soja transg&#233;nica.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>La IA requiere planificaci&#243;n pero una planificaci&#243;n cibern&#233;tica que sepa graduar todos sus recursos escasos ante la contingencia. Y uno de esos recursos escasos es la propia capacidad de planificar. Ser&#225; una planificaci&#243;n precaria, ser&#225; una planificaci&#243;n conflictiva, pero ser&#225; la planificaci&#243;n que necesitamos.</span></p><h3 style="text-align: justify;"><strong><span>C&#243;mo gobernar una m&#225;quina global: lecciones nucleares</span></strong></h3><p style="text-align: justify;"><span>El punto c. del malestar de la IA, el contexto geopol&#237;tico conflictivo, escapa a nuestras posibilidades de planificaci&#243;n pero no a las condiciones con las que debemos lidiar. Aqu&#237; tambi&#233;n nos pesa un antecedente vigesimon&#243;nico: todos esperan un Bretton Woods que resuelva las cosas. En las condiciones actuales es dif&#237;cil creer que pueda cerrarse un acuerdo as&#237;. Pero si el juego es buscar analog&#237;as con el siglo XX, me gustar&#237;a proponer otra: la carrera nuclear.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Hace un par de a&#241;os, en las </span><em><span>IV Jornadas de Tecnolog&#237;as digitales, capitalismo y sociedad</span></em><span> que organiz&#243; Mariano Zukerfeld, Ver&#243;nica Robert, por entonces funcionaria de la Secretar&#237;a de Asuntos Estrat&#233;gicos a la cabeza de una mesa interministerial sobre IA, dijo que hab&#237;a que replicar una experiencia como la de la Comisi&#243;n Nacional de Energ&#237;a At&#243;mica. La historia de la energ&#237;a at&#243;mica en Argentina es tan desordenada como la historia de cualquier cosa en Argentina, pero la CNEA puede jactarse de haber tenido tres directores en los 30 a&#241;os m&#225;s inestables de la pol&#237;tica argentina (Iraolagoitia, Quihillalt y Castro Madero, entre 1952 y 1983) y de haber logrado construir tres centrales nucleares (dos en tiempo y forma) de las cuatro que se propuso (la quinta central siempre fue una meta imprecisa que no ten&#237;a ni locaci&#243;n asignada).</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Sin embargo lo que me llam&#243; la atenci&#243;n de la propuesta fue la analog&#237;a entre la gesti&#243;n nuclear y la gesti&#243;n de la IA. Un par de a&#241;os despu&#233;s de escucharla, el manijeado libro </span><em><span>La rep&#250;blica tecnol&#243;gica</span></em><span>, del CEO de Palantir Alex Karp, propuso una idea parecida, obviamente a otra escala: un nuevo Proyecto Manhattan para que Estados Unidos recupere su hegemon&#237;a en la era de la IA. Por &#250;ltimo, hace poco circul&#243; que Dario Amodei, CEO y fundador de Anthropic, reparte entre sus empleados ejemplares de </span><em><span>The making of atomic bomb</span></em><span>, un best seller del historiador de la ciencia Richard Rhodes sobre el desarrollo de la tecnolog&#237;a nuclear. La analog&#237;a parece servirse sola, m&#225;s all&#225; de las diferencias obvias: tanto el </span><em><span>deep learning</span></em><span> como la fisi&#243;n nuclear son dos tecnolog&#237;as que escalaron r&#225;pidamente, con efectos dif&#237;ciles de ponderar pero f&#225;ciles de temer ya durante su desarrollo, y tuvieron que desplegarse en un entorno geopol&#237;tico sumamente conflictivo, que condicion&#243; su aplicaci&#243;n en la misma medida en que la propia tecnolog&#237;a alter&#243; ese mismo entorno y su equilibrio de fuerzas. Lo interesante de esta analog&#237;a hist&#243;rica es estudiar la manera en que semejante tecnolog&#237;a en semejante contexto pudo lograr alg&#250;n tipo de gobernanza global. Para eso viene bien repasar esa historia, o al menos la versi&#243;n de la Historia que estos tomadores de decisiones tecnol&#243;gicas tienen en mente.</span></p><p style="text-align: justify;">Empecemos por el libro de cabecera de la gente de Anthropic. <span>Rhodes organiza un relato en filigrana (con largas semblanzas biogr&#225;ficas de cada uno de los actores: es un libro de casi mil p&#225;ginas) sobre dos premisas. La primera de ellas, muy t&#237;pica de la historia de la ciencia, es la autonom&#237;a de la investigaci&#243;n cient&#237;fica: los avances en f&#237;sica at&#243;mica se suced&#237;an casi inercialmente, siguiendo la l&#243;gica profesionalista de llevar el saber colectivo (y el prestigio personal) siempre un poco m&#225;s all&#225;, sin pensar en las consecuencias &#250;ltimas. La segunda premisa, casi subsidiaria de la primera, es la concatenaci&#243;n de diferentes fen&#243;menos (la emigraci&#243;n de cient&#237;ficos europeos a Estados Unidos, la presi&#243;n de la guerra, las decisiones pol&#237;ticas) que confluyeron en un camino irreversible: la fabricaci&#243;n de la bomba. Como bajo cont&#237;nuo de ese relato est&#225; la carga moral, que Rhodes encarna en dos figuras pat&#233;ticas: Leo Szilard, que patent&#243; la idea de la reacci&#243;n en cadena y alert&#243; al gobierno estadounidense sobre la posibilidad de una bomba alemana, para terminar organizando la petici&#243;n de no usar la bomba contra Jap&#243;n; y Niels Bohr, eminencia de la f&#237;sica at&#243;mica que moviliz&#243; en vano su prestigio para convencer a Churchill y Roosevelt de que era necesario un r&#233;gimen de control internacional de la tecnolog&#237;a nuclear que incluyera a la URSS. Para matizar un poco esta teor&#237;a de </span><em><span>path dependance</span></em><span>, libro de Rhodes podr&#237;a complementarse con el m&#225;s paranoico y antiyanqui </span><em><span>Historia secreta de la bomba at&#243;mica</span></em><span>, </span>de Peter Watson, <span>y el m&#225;s celebratorio y proyanqui </span><em>La era nuclear</em>,<span> de Serhii Plokhy.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>La historia de la bomba at&#243;mica de Rhodes se divide en tres periodos con l&#243;gicas distintas. El primer periodo se extiende desde el descubrimiento de la radioactividad en 1896 hasta la fisi&#243;n nuclear en 1938, caracterizado por la labor profesional aut&#243;noma de personas como Rutherford, Bohr, Chadwick, Szilard, Meitner y Hahn, que avanzaban guiados por la conversaci&#243;n cient&#237;fica internacional. El segundo periodo, que Rhodes titula </span><em><span>A Peculiar Sovereignty</span></em><span>, se extiende desde 1938 hasta la primera prueba de la bomba at&#243;mica en julio de 1945, y se centra en la intervenci&#243;n soberana en el desarrollo nuclear: el informe MAUD brit&#225;nico y, sobre todo, el Proyecto Manhattan norteamericano. Aqu&#237; viene bien cruzar el relato de Rhodes con la paranoia de Watson y su rastreo de miserias: los brit&#225;nicos les ocultaron a los norteamericanos lo que sab&#237;an de los alemanes (b&#225;sicamente, que no estaban desarrollando un bomba nuclear), los norteamericanos les ocultaron a los brit&#225;nicos sus propios desarrollos nucleares (al menos hasta que Groves acept&#243; a rega&#241;adientes incluir cient&#237;ficos brit&#225;nicos en Los &#193;lamos), Bohr sab&#237;a que los sovi&#233;ticos ten&#237;an capacidad cient&#237;fica para desarrollar la bomba a mediano plazo, el FBI sab&#237;a que el puerto de San Francisco estaba infestado de esp&#237;as sovi&#233;ticos.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>El tercer periodo del relato de Rhodes es el m&#225;s dram&#225;tico: el proceso de decisi&#243;n detr&#225;s del uso de la bomba y el origen de la posterior carrera armamentista. Aqu&#237; se pueden decantar dos proyectos de gesti&#243;n global de la nueva tecnolog&#237;a. Uno es el que propuso Bohr: un r&#233;gimen de control internacional inspirado en el pacifismo humanista, que los l&#237;deres de Occidente rechazaron. El otro es el que se termin&#243; imponiendo gracias a una persona: Klaus Fuchs, el f&#237;sico alem&#225;n exiliado </span>del que ya se conoc&#237;an sus simpat&#237;as comunistas.<span> que lleg&#243; a Los &#193;lamos junto con el contingente cient&#237;fico brit&#225;nico y  trabaj&#243; codo a codo con Teller, Von Neumann y Feynman, mientras robaba documentos y le pasaba a su enlace sovi&#233;tico en San Francisco los secretos sobre el enriquecimiento de uranio.  Eso aceler&#243; el desarrollo de la bomba at&#243;mica sovi&#233;tica, calcada de la norteamericana, e impuso tan pronto como 1949 un empate nuclear y una gesti&#243;n internacional de hecho, que Plokhy narra con prolijidad y occidentalismo. Le siguieron las bombas at&#243;micas de Gran Breta&#241;a, Francia y China, y la detonaci&#243;n de la bomba de hidr&#243;geno en las islas Marshall en 1952. Al a&#241;o siguiente, Eisenhower dio su ambiguo discurso sobre los &#171;&#225;tomos para la paz&#187; en la ONU y abri&#243; as&#237; la difusi&#243;n de tecnolog&#237;a nuclear de uso civil a (casi) todos los pa&#237;ses que la pidieran, con las debidas restricciones y condiciones. Hasta que en 1974 India deton&#243; su propia bomba at&#243;mica, construida en secreto con la tecnolog&#237;a provista por Estados Unidos, y sobrevino una nueva ola de desconfianza y una serie de tratados de no proliferaci&#243;n.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>En s&#237;ntesis, el control internacional se impuso de una manera sucia, no buscada, con jugadas peligrosas como la estrategia MAD, jugadores peligrosos como Mao o Reagan y </span><a href="https://archive.org/details/accidentesnormal0000char/mode/1up"><span>&#171;accidentes normales&#187;</span></a><span> como Three Miles Island o Chernobyl. Con el diario del lunes, podemos decir que fue efectivo: no hubo guerra nuclear (hasta ahora).</span></p><div class="captioned-image-container"><figure><a class="image-link image2 is-viewable-img" target="_blank" href="/__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!3QAl!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F426705f6-1d58-4b45-b1d7-c1d7e9940213_1920x882.png" data-component-name="Image2ToDOM"><div class="image2-inset"><picture><source type="image/webp" srcset="/__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!3QAl!, /__u/alejandrogalliano.substack.com/w_424, /__u/alejandrogalliano.substack.com/c_limit, /__u/alejandrogalliano.substack.com/f_webp, /__u/alejandrogalliano.substack.com/q_auto:good, /__u/alejandrogalliano.substack.com/fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F426705f6-1d58-4b45-b1d7-c1d7e9940213_1920x882.png 424w, /__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!3QAl!, 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class="image-caption">Todas las analog&#237;as son malas pero algunas son menos malas</figcaption></figure></div><p style="text-align: justify;"><span>Si el lector lleg&#243; hasta ac&#225;, querr&#225; saber c&#243;mo funciona esta analog&#237;a con el desarrollo de la IA. A las trompadas, como cualquier analog&#237;a. Pero </span><em><span>Fight club</span></em><span> nos ense&#241;&#243; que hay trompadas iluminadoras.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>El primer periodo, el de desarrollo cient&#237;fico aut&#243;nomo, puede ser el que se extiende desde 1979 hasta 2012 durante el cual gente como Geoffrey Hinton y su equipo de Carnegie Mellon University desarrollaron el </span><em><span>Parallel Distributed Processing</span></em><span> y el algoritmo </span><em><span>backprop</span></em><span>,  o como Yann LeCun, que &#171;invent&#243;&#187; la t&#233;cnica de convoluci&#243;n para el reconocimiento de c&#243;digos postales en AT&amp;T Bell Labs. Con escaso apoyo institucional y pocos resultados que mostrar, Hinton y LeCun estaban retomando las premisas de las redes neuronales artificiales de los a&#241;os 40 y 50, una tecnolog&#237;a desacreditada y obsoleta ante los desarrollos de la, por entonces, prestigiosa IA simb&#243;lica.</span></p><p style="text-align: justify;">La consagraci&#243;n necesaria de la nueva tecnolog&#237;a para lograr financiamiento a escala (el &#171;momento fisi&#243;n nuclear&#187; del <em>deep learning</em>) lleg&#243; a principios de la nueva d&#233;cada: entre 2011 y 2012 la red neuronal convolucional AlexNet gan&#243; varios cert&#225;menes de reconocimiento de im&#225;genes. </p><p style="text-align: justify;"><span>Empieza as&#237; el segundo periodo, nuestra </span><em><span>Peculiar soberan&#237;a</span></em><span>, con el desembarco de los estados y las grandes corporaciones en el desarrollo del </span><em><span>deep learning</span></em><span>. En 2010 Google fund&#243; DeepMind y al a&#241;o siguiente Google Brain, en 2013 Meta AI cre&#243; su grupo de investigaci&#243;n, en 2015 OpenAI se estableci&#243; como laboratorio de investigaci&#243;n, y en 2021 exinvestigadores de OpenAI fundaron Anthropic. Le siguieron las chinas DeepSeek y Moonshot, ambas de 2023.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Con la plata gruesa llegaron los grandes desarrollos (Deep Face, de Meta en 2014; Transformer, de Google en 2017), la escalabilidad (API para el entrenamiento de modelos grandes, hardware especializado como GPU, TPU o los cl&#250;steres en la nube) y la integraci&#243;n al complejo industrial militar: los acuerdos de OpenAI, Microsoft y Google con proveedores del Ej&#233;rcito norteamericano y las Fuerzas de Defensa Israel&#237;es. Tambi&#233;n aparecieron los personajes tr&#225;gicos, como Hinton advirtiendo sobre los peligros de la tecnolog&#237;a que &#233;l mismo contribuy&#243; a desarrollar.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Inevitablemente, la intervenci&#243;n de los estados y la escalabilidad de la industria condujeron a una carrera internacional por la IA, con espionaje incluido: el consorcio CHIP 4 para aislar a China del comercio de microprocesadores, las restricciones europeas contra DeepSeek y la filtraci&#243;n de la tecnolog&#237;a de litograf&#237;a ultravioleta extrema (EUV), indispensable para la fabricaci&#243;n de semiconductores, de la empresa holandesa ASML hacia China. Los holandeses eran los</span> monopolistas de la tecnolog&#237;a EUV y<span> estaban inhibidos por Estados Unidos de proveer a China, pero los chinos contrataron a ex empleados de ASML, les dieron pasaportes falsos, consiguieron una vieja m&#225;quina de EUV y practicaron ingenier&#237;a inversa. El &#171;momento Klaus Fuchs&#187; de la IA.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>A&#250;n no pasamos al tercer periodo, si es que esta historia lo tiene. Hay proyectos para una regulaci&#243;n internacional de la IA, que en el contexto actual pueden correr la misma suerte del proyecto de Bohr. Tambi&#233;n existe la posibilidad de un empate tecnol&#243;gico y una gobernanza global de hecho, como la de 1949. En ese caso, se pueden llegar a definir bloques y pol&#237;ticas para escurrir esta tecnolog&#237;a hacia la periferia. Un proceso que quiz&#225;s ya est&#225; en curso con la iniciativa LatamGPT, con base en Chile, que usa </span><em><span>fine-tuning</span></em><span> para adaptar el comportamiento a contextos y lenguajes latinoamericanos y una infraestructura global diversificada: hiperescaladores de AWS y Microsoft, centros de datos de Huawei y conectividad a trav&#233;s del cable transpac&#237;fico Humboldt, de Google. De una manera bastante similar a c&#243;mo Argentina y Brasil en los a&#241;os 70 consiguieron tecnolog&#237;a nuclear de diversos pa&#237;ses para no depender de ninguno.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>En el momento de difusi&#243;n perif&#233;rica deberemos decidir una estrategia. Podemos invitarlos a instalarse en nuestro territorio en sus t&#233;rminos, como hicimos con los ferrocarriles o con la industria automotriz; o podemos intentar </span><em><span>hacer la nuestra</span></em><span>, como hicimos con la energ&#237;a nuclear y, hasta cierto punto, con la soja transg&#233;nica. Como sea, ser&#225; una integraci&#243;n tan precaria y sucia como la planificaci&#243;n cibern&#233;tica. Este es el mundo que nos toca habitar y esta la m&#225;quina que nos toca gobernar.</span></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://alejandrogalliano.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe now&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/alejandrogalliano.substack.com/subscribe"><span>Subscribe now</span></a></p><p style="text-align: justify;">Foto: Bikinis and Bombshells - Dalmatian Nation, s/f</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[El imperio del bien]]></title><description><![CDATA[Por qu&#233; el mundo nos odia]]></description><link>https://alejandrogalliano.substack.com/p/el-imperio-del-bien</link><guid isPermaLink="false">https://alejandrogalliano.substack.com/p/el-imperio-del-bien</guid><dc:creator><![CDATA[Alejandro Galliano]]></dc:creator><pubDate>Wed, 22 Jul 2026 10:28:48 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/ad2c1661-0e71-4fa8-ac9a-c68a65c65bbc_780x520.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span>Termin&#243; el Mundial y voy a extra&#241;arlo. Voy a extra&#241;ar las columnas de Quint&#237;n, la afasia de Mart&#237;n Palermo como comentarista y a ese dibujante ingl&#233;s que sub&#237;a a Instagram retratos mal hechos de todos los jugadores. Y voy a extra&#241;ar a esta Selecci&#243;n, con la que tuve m&#225;s afinidad que con ninguna otra, incluyendo a la &#233;pica de Italia 90 (primer Mundial que recuerdo claramente). Es extra&#241;o porque nunca me interes&#243; el f&#250;tbol, ni siquiera los mundiales. Siempre descans&#233; en un entorno futbolero que ve&#237;a los partidos por m&#237;, que me hac&#237;a part&#237;cipe de sus discusiones, y del que hoy queda poco y nada. Quiz&#225;s tuve que sentarme a ver los partidos s&#243;lo para recuperar algo de ese pasado. Como sea, los finales son tristes pero el recuerdo es feliz: estoy agradecido con este equipo, disfrut&#233; mucho de este Mundial bizarro e intenso.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Obviamente, no voy a hablar aqu&#237; de f&#250;tbol, por respeto a los lectores y, sobre todo, por respeto a m&#237; mismo. El tema que me puso a escribir es esta ola global de denuncias contra la Argentina que empezaron por su conducta futbol&#237;stica pero r&#225;pidamente escalaron a temas como el racismo, el individualismo, el imperialismo, etc&#233;tera. Admito que al principio lo minimic&#233;, pensando que era parte de las chicanas y rivalidades de las redes sociales pero pronto aparecieron notas en </span><em><span>Jacobin</span></em><span>, </span><em><span>The Nation</span></em><span>, </span><em><span>The New Yorker</span></em><span>, </span><em><span>The New York Times</span></em><span>, adem&#225;s de opiniones de referentes como Yannis Varoufakis, Zohran Mamdani, Patti Smith, Gabriel Rufi&#225;n y Samuel L. Jackson, que no s&#233; si es referente de algo pero es lo suficientemente famoso como para hacerse o&#237;r. Junto con esto, una pl&#233;tora de foristas de redes sociales, muchos de los cu&#225;les refieren pertenencia acad&#233;mica en sus perfiles, aunque aqu&#237; entramos en la niebla de las identidades online.</span></p><p style="text-align: justify;">M&#225;s extra&#241;o a&#250;n es el tipo de cr&#237;tica que vierten: acusan a la Argentina (no a su gobierno ni a determinadas personas: a todo el pa&#237;s) de ser racista (por la ausencia de jugadores de f&#250;tbol con rasgos africanos), imperialista (por el reclamo sobre Malvinas), individualista, etc&#233;tera. <span>Es el tipo de denuncias y acusaciones que suelen hacer los pol&#237;ticos e intelectuales de pa&#237;ses perif&#233;ricos contra los gobiernos de pa&#237;ses centrales, s&#243;lo que en este caso la cr&#237;tica proven&#237;a de pol&#237;ticos e intelectuales de pa&#237;ses centrales y se dirig&#237;a a un pa&#237;s perif&#233;rico. En algunos casos la cr&#237;tica se cebaba tanto que las acusaciones derivaban en adjetivos como &#171;incivilizados&#187;, &#171;monos&#187;, o burlas por el aspecto tercermundista de los argentinos, solo que esta vez esos juicios se vert&#237;an en nombre del multiculturalismo y como denuncia del racismo.</span></p><p style="text-align: justify;">No se trata aqu&#237; de que Argentina sea un pa&#237;s libre de racismo, agresividad o individualismo (el imperialismo, en cambio, nos resulta ajeno por una cuesti&#243;n de recursos militares). Tampoco se trata de jugar la carta del <em>tu quoque</em> aduciendo que los denunciantes provienen de pa&#237;ses con una historia m&#225;s pesada en esos &#237;tems. Y obviamente los alineamientos y pronunciamientos internacionales del gobierno argentino inciden en esto pero, insisto, se acusa a todo un pa&#237;s. <span>El problema es la deshonestidad intelectual de las denuncias. No solo la mayor parte de estos opinadores no demuestra inter&#233;s ni conocimiento sobre el f&#250;tbol; tampoco lo demuestran sobre Argentina. A Varoufakis lo escuchamos desde 2021 opinar alegremente sobre la pol&#237;tica y la econ&#243;mica argentinas, sin m&#225;s conocimiento que los paralelismos que hace con su breve experiencia como Ministro de Finanzas en Grecia y sin m&#225;s aporte que sostener sus teor&#237;as y su figura internacional. Bhaskar Sunkara, por su parte, fundador de </span><em><span>Jacobin</span></em><span> y director de </span><em><span>The Nation</span></em><span> visit&#243; el pa&#237;s en 2019 y dijo que el socialismo era posible en un pa&#237;s con un poderoso movimiento obrero, como Estados Unidos, pero para &#171;pa&#237;ses como Argentina&#187; era mejor el populismo. M&#225;s all&#225; de que en ese momento a Estados Unidos lo gobernaba Trump, con populismo de sobra, Sunkara demostr&#243; una ignorancia total sobre la historia del movimiento obrero en Argentina y un desprecio a todos los pa&#237;ses perif&#233;ricos (o del &#171;Sur global&#187;), que aparentemente no estaban en condiciones de aspirar al socialismo que &#233;l mismo ven&#237;a a promover y deb&#237;an contentarse con el &#171;populismo&#187;, ese suced&#225;neo barato. El resto de los opinadores sospecho que ni siquiera podr&#237;an ubicar al pa&#237;s en el mapa.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Ya se escribi&#243; mucho sobre esto y se seguir&#225; escribiendo porque las acusaciones, masivas, constantes y replicadas globalmente, no cesan. La mejor respuesta a la fecha fue la de </span><a href="https://www.lanacion.com.ar/deportes/nadie-tiene-que-llorar-por-argentina-nid17072026/"><span>Luis Schiumerini</span></a><span>, un polit&#243;logo argentino que trabaja en la Universidad de Notre Dame, para el diario </span><em><span>La Naci&#243;n</span></em><span> en respuesta a un ensayo de Ishaan Tharoor en </span><em><span>The New Yorker</span></em><span>. El argumento de Schiumerini es que Argentina tuvo la impertinencia de pretender ganar siendo un pa&#237;s perif&#233;rico y subdesarrollado:</span></p><blockquote><p><span>&#171;la credencial de </span><em><span>underdog</span></em><span> se extiende &#250;nicamente en la derrota. A la Argentina se la adora cuando pierde con belleza, se la tolera cuando gana por caridad (Qatar fue permitido como regalo de despedida para Messi) y se la resiente cuando gana en sus propios t&#233;rminos, repetidamente, contra los antiguos due&#241;os del mundo. Tharoor pregunta qu&#233; pasa cuando el </span><em><span>underdog</span></em><span> se convierte en el orden establecido. Pero la Argentina no se sum&#243; al </span><em><span>establishment</span></em><span>; apenas dej&#243; de perder contra &#233;l&#187;.</span></p></blockquote><p style="text-align: justify;"><span>No tengo mucho que agregar al an&#225;lisis que hace Schiumerini de la causa y la forma de las acusaciones contra Argentina. Me gustar&#237;a concentrarme en el lugar de donde provienen, la l&#243;gica que las motoriza. Una parte es esperable: medios y periodistas deportivos de pa&#237;ses que se enfrentaron con la Selecci&#243;n Argentina durante el Mundial, y medios y periodistas ingleses ofendidos por el reclamo sobre las Islas Malvinas. Otra parte es m&#225;s llamativa: </span><em><span>Jacobin</span></em><span>, </span><em><span>The New Yorker</span></em><span>, Varoufakis, Mamdani, y los supuestos </span><em><span>fellows</span></em><span> y PhD de twitter pertenecen a lo que se podr&#237;a llamar el progresismo global, un espectro ideol&#243;gico que va desde el </span><em><span>liberalism</span></em><span>, en su acepci&#243;n anglosajona, hasta la izquierda de los pa&#237;ses ricos, con base en las universidades y los medios de comunicaci&#243;n del Atl&#225;ntico norte. &#191;Los progresistas e izquierdistas de pa&#237;ses pobres podemos participar del progresismo global? Claro que s&#237;, ahora veremos cu&#225;les son las condiciones, las oportunidades y los riesgos.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>&#191;Qu&#233; llev&#243; al progresismo global a denunciar a un pa&#237;s marginal como si fuera uno hegem&#243;nico, con acusaciones desmesuradas, desinformadas e intelectualmente deshonestas? Ojal&#225; alguien con recursos e independencia alg&#250;n d&#237;a lo investigue emp&#237;ricamente. Por ahora, solo puedo especular con una hip&#243;tesis doble:</span></p><ul><li><p style="text-align: justify;"><strong><span>en primer lugar, el progresismo global no es solo una ideolog&#237;a, tambi&#233;n es una industria, con su propia l&#243;gica de producci&#243;n y distribuci&#243;n;</span></strong></p></li><li><p style="text-align: justify;"><strong><span>en segundo lugar, estamos viendo c&#243;mo la Catedral se articula con la Red</span></strong><span>.</span></p></li></ul><p style="text-align: justify;"><span>En los primeros dos apartados voy a intentar desarrollar la primera hip&#243;tesis; en el tercero, la segunda.</span></p><p style="text-align: justify;"></p><h3 style="text-align: justify;"><strong><span>Del progresismo yanqui al marxismo cultural: el origen de una ideolog&#237;a, 1890-1968</span></strong></h3><p style="text-align: justify;">Entre fines del siglo XIX y principios del siglo XX comienza a tomar forma lo que podr&#237;amos llamar un sistema acad&#233;mico internacional, al menos en Occidente: desde casas de estudios medievales, como la Universidad de Bolonia, hasta la por entonces reci&#233;n fundada Universidad de La Plata, comenzaron a uniformar criterios de funcionamiento para poder intercambiar informaci&#243;n y protocolizar las normas de validaci&#243;n. El santo y se&#241;a de ese sistema fue el positivismo cient&#237;fico, como metodolog&#237;a pero tambi&#233;n como sistema de valores y forma de entender al mundo. En cada pa&#237;s, el positivismo se combin&#243; con una tradici&#243;n (u obsesi&#243;n) local: en Francia con el endeble pero resiliente republicanismo, en Gran Breta&#241;a con las a&#250;n m&#225;s resilientes tradiciones de la Iglesia Anglicana y la <em>Royal Society</em>, en Argentina con la dicotom&#237;a sarmientina entre el software europeo y hardware americano. Y en Estados Unidos, con el progresismo. </p><p style="text-align: justify;">No me refiero al &#171;progresismo&#187; como etiqueta que muchas d&#233;cadas despu&#233;s adoptar&#237;an los ex comunistas del sur de Europa y los ex guerrilleros del sur de Am&#233;rica para integrarse a la democracia liberal, es decir progresismos tel&#250;ricos replegados desde la revoluci&#243;n mundial a la movilizaci&#243;n y negociaci&#243;n local. (Carl Schmitt dec&#237;a que el guerrillero es un fen&#243;meno tel&#250;rico pero que en la Guerra Fr&#237;a se hab&#237;a globalizado. Podemos concluir que, en la posguerra fr&#237;a, el guerrillero no solo se desarm&#243; como progresista, si no que se desglobaliz&#243; y retorn&#243; a la tierra). No, el progresismo norteamericano fue otra cosa.</p><p style="text-align: justify;"><span>La </span><em><span>Progressive Era</span></em><span> fue un per&#237;odo que se extiende desde 1890 hasta la Primera Guerra Mundial caracterizado por un reformismo pol&#237;tico intenso contra lo que se consideraba el legado negativo de la anterior </span><em><span>Gilded Age</span></em><span> (1870-1890): corrupci&#243;n pol&#237;tica, ineficiencia administrativa, concentraci&#243;n econ&#243;mica y desigualdad social. El progresismo pretend&#237;a resolver todo esto con una combinaci&#243;n de crecimiento econ&#243;mico, legislaci&#243;n activa y puritanismo moral, esa vieja herencia de los colonos de Nueva Inglaterra. La pertenencia pol&#237;tica del progresismo era amplia: inclu&#237;a a un republicano de &#171;centro izquierda&#187; (as&#237; se defin&#237;a) e imperialista convencido como Teddy Roosevelt, qui&#233;n termin&#243; formando un fugaz Partido Progresista para competir por fuera del GOP en 1912, hasta un dem&#243;crata segregacionista como Woodrow Wilson, que aplic&#243; la Ley Seca y que, luego de la Primera Guerra Mundial, se propuso redise&#241;ar al mundo sobre el principio de autodeterminaci&#243;n de las naciones y un gobierno global multilateral.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>En la academia norteameamericana el progresismo marid&#243; bien con el pragmatismo y engendr&#243; a su hijo dilecto: John Dewey, fil&#243;sofo, pedagogo y reformista. El progresismo dej&#243; su huella en cada rama de las ciencias humanas. En Historia, por ejemplo, se destacaron Frederick Jackson Turner, el creador de la &#171;tesis de la frontera&#187; para explicar la naturaleza igualitaria de la sociedad norteamericana, y Charles Beard, autor de </span><em><span>An Economic Interpretation of the Constitution of the United States</span></em><span>, donde afirma que la Constituci&#243;n de los Estados Unidos fue dise&#241;ada para servir a los intereses econ&#243;micos de los Padres Fundadores.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Luego de la Primera Guerra Mundial, los conflictos sociales se radicalizaron, el capitalismo fordista se aceler&#243; y el progresismo yanqui fue quedando obsoleto. Nuevas ideolog&#237;as lo reemplazaron por izquierda y por derecha. Durante la Segunda Guerra Mundial el comunismo extendi&#243; su influencia en Estados Unidos m&#225;s de lo que usualmente se cree (Dexter White, el autor intelectual del FMI, era un agente sovi&#233;tico) y luego el macartismo cort&#243; de cuajo ese brote, con bastante da&#241;o colateral. Mientras tanto, la academia norteamericana expand&#237;a su influencia por Occidente bajo el paraguas de la hegemon&#237;a de Washington. La s&#237;ntesis neocl&#225;sica, el estructural funcionalismo y la cibern&#233;tica fueron algunos de los aportes yanquis al mundo, adem&#225;s de un torrente de financiamiento, todo bien adobado por el desarrollismo anticomunista, la nueva forma del viejo puritanismo.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Mientras tanto, el marxismo obten&#237;a su revancha occidental, lentamente blanqueado en las universidades por el estructuralismo de Louis Althusser, el &#171;marxismo brit&#225;nico&#187; de Eric Hobsbawm y Raymond Williams, el gramscismo italiano con filial en C&#243;rdoba y M&#233;xico, y el exilio californiano de la Escuela de Francfort. Nac&#237;a as&#237; el &#171;marxismo cultural&#187;, deriva occidental de una doctrina pol&#237;tica revolucionaria que, ante la imposibilidad objetiva de tomar el poder, se acantonaba en el mundo de las ideas, las representaciones, los intelectuales y sus debates. Por esos mismos a&#241;os, muchos dirigentes estalinistas occidentales, como Earl Browder o Rodolfo Ghioldi, se acomodaron dulcemente en la pol&#237;tica burguesa que dec&#237;an combatir. Unos y otros coincid&#237;an en darle un estatuto estable, casi institucional, al comunismo dentro del capitalismo. A cambio, aportaron ideas, intelectuales y esfera p&#250;blica al tesoro cultural de Occidente. </span></p><p style="text-align: justify;">Al desterritorializarse en los vapores de la cultura, este marxismo domesticado demostr&#243; una eficacia acad&#233;mica que no se ve&#237;a desde el positivismo: incorpor&#243; nuevos objetos de estudio, cruz&#243; disciplinas, cuando no fund&#243; campos de estudio enteros y, lo m&#225;s importante, asimil&#243; al progresismo puritano anglosaj&#243;n. O m&#225;s bien, el progresismo puritano asimil&#243; al marxismo cultural. <span>El impet&#250; de reforma constante (de las normas, de las costumbres, del lenguaje) reemplaz&#243; al proyecto revolucionario; la reivindicaci&#243;n de las minor&#237;as (los oprimidos, los marginales, las diferencias) reemplaz&#243; a la organizaci&#243;n del proletariado; la superioridad moral de esas minor&#237;as (a&#250;n asumiendo el relativismo que implicaban la deconstrucci&#243;n, las genealog&#237;as y el perspectivismo) reemplaz&#243; al sentido de la Historia. Nada de esto estaba necesariamente mal, fue adaptarse al tiempo y el espacio: el comunismo estaba derrotado, las sociedades capitalistas se hab&#237;an vuelto m&#225;s complejas y el Estado socioliberal atend&#237;a esas demandas, que eran verdaderas. </span></p><p style="text-align: justify;"><span>Para los a&#241;os 70 esta versi&#243;n </span>revitalizada<span> del progresismo puritano estaba bien instalada en el sistema universitario m&#225;s influyente del mundo. Nac&#237;a el progresismo global.</span></p><p style="text-align: justify;"></p><h3 style="text-align: justify;"><strong><span>Del marxismo cultural a los </span></strong><em><strong><span>cultural studies</span></strong></em><strong><span>: el origen de una industria, 1968-2026</span></strong></h3><p style="text-align: justify;"><span>Como pas&#243; con todas las ramas industriales, para fines del siglo XX el sistema acad&#233;mico internacional abarcaba a m&#225;s pa&#237;ses, llegaba a m&#225;s personas y movilizaba m&#225;s dinero. Y apuntaba a una producci&#243;n m&#225;s diversificada: si el viejo positivismo decimon&#243;nico pretend&#237;a que un f&#237;sico o un historiador de Turqu&#237;a o de Paraguay hablara y se comportara de la manera m&#225;s parecida posible un f&#237;sico o un historiador de Cambridge o de Par&#237;s, ahora los </span><em><span>cultural studies</span></em><span> premiaban la diferencia: el becario turco o paraguayo que buscara plaza en Cambridge o Par&#237;s deb&#237;a verse intensamente turco o paraguayo, sus temas de estudio deb&#237;an ser claramente turcos o paraguayos, aunque el marco te&#243;rico, la bibliograf&#237;a y, lo m&#225;s importante, el sistema de valores de su investigaci&#243;n deb&#237;an estar alineados con los fundamentos del progresismo acad&#233;mico. El ISO 9001 no se toca, la camiseta de cada club de f&#250;tbol del mundo se cose con los mismos hilos en el mismo taller.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>No se puede negar que esto enriqueci&#243; humanamente a las universidades del Norte global, cuyos pasillos y comedores se llenaron de gente de todos los colores. Tambi&#233;n enriqueci&#243; materialmente a algunas casas de estudios del Tercer Mundo, que pudieron acceder a financiamiento, y bibliograf&#237;a y protocolos de investigaci&#243;n m&#225;s modernos si ajustaban sus planes de estudios a los criterios requeridos. Pero empobreci&#243; a la misma diferencia que ven&#237;a a consagrar: ese becario turco o paraguayo que deb&#237;a calibrar su identidad y su problem&#225;tica a lo que Cambridge o Par&#237;s esperaban de &#233;l, para luego aplicar la misma bater&#237;a de conceptos y lenguajes que sus compa&#241;eros franceses y norteamericanos, y explicar a Turqu&#237;a y Paraguay sobre esa grilla y ese material ultraprocesado. Si el acad&#233;mico era inteligente y laborioso, pod&#237;a intentar hacer una bajada de esos conceptos globales a sus problemas locales, poner a prueba las teor&#237;as con los fustes torcidos de la realidad, y as&#237; ampliar y diversificar el conocimiento. Si el acad&#233;mico era un oficinista del saber, hac&#237;a lo estrictamente necesario para que Cambridge o Par&#237;s le renovaran el financiamiento. En la medida en que el sistema universitario internacional se masific&#243; y las condiciones de financiamiento se endurecieron, proliferaron los oficinistas.</span></p><p style="text-align: justify;">Pero a&#250;n quedaba el consuelo de la esfera p&#250;blica: cotizar todo lo aprendido en el mercado de la opini&#243;n, ofrecerse como intelectual p&#250;blico de ocasi&#243;n primero en el monopsonio de los medios masivos de comunicaci&#243;n, luego, en el mercado m&#225;s competitivo de los medios digitales y las redes sociales. Eso le permitir&#237;a al investigador renegociar su pertenencia en el sistema o, de &#250;ltima, complementar sus ingresos con alg&#250;n contrato editorial o televisivo. Y al sistema acad&#233;mico, legitimar su producci&#243;n incesante de conceptos, lenguajes y problemas. </p><p style="text-align: justify;">Vivimos en un mundo libre y quienes no quisieran aceptar estas condiciones pod&#237;an permanecer en la retaguardia del progresismo tel&#250;rico, tratando de organizar la pobreza posindustrial, negociando parcelas de poder local, so&#241;ando con la pueblada final. El progresismo global es m&#225;s glamoroso. Y bastante permeable<span>: incluso yo, un ayudante de c&#225;tedra sin t&#237;tulo de posgrado, pude agarrar alguna invitaci&#243;n para hablar de transhumanismo y otras yerbas, con vi&#225;ticos y estad&#237;a pagos. Me puedo imaginar que m&#225;s arriba en la escala acad&#233;mica las oportunidades son mejores. Pero no tanto: hay un tarifario global y se va reduciendo con el tiempo.</span></p><p style="text-align: justify;">Y las condiciones del mercado van cambiando. En los a&#241;os 70 el mercado premi&#243; el estilo franc&#233;s: opiniones contraintuitivas, escandalosas, a veces incomprensibles. El <em>summit</em> de ese momento pudo ser la petici&#243;n de 1979 al parlamento franc&#233;s pidiendo la reforma de la ley sobre la edad de consentimiento sexual y la despenalizaci&#243;n de las relaciones consentidas entre adultos y menores, firmada por ochenta intelectuales, entre ellos Foucault, Sartre, Derrida, Althusser, Barthes y Deleuze. Desde los a&#241;os 90 impera m&#225;s bien el neopuritanismo norteamericano: reformismo permanente, agenda inmaterial y superioridad moral de un<span> sujeto social siempre marginal, minoritario, vern&#225;culo pero global, aguerrido pero inocuo, digno pero victimizado. Un sujeto que calza tan bien en los par&#225;metros del progresismo acad&#233;mico global que uno podr&#237;a creer que es su producto.</span></p><p style="text-align: justify;">Y as&#237; llegamos al punto que denuncia Schiumerini. Pero entendemos mejor a sus actores: no se trata s&#243;lo de acad&#233;micos hegem&#243;nicos de pa&#237;ses ricos, es una cadena global de valoraci&#243;n de conocimientos que lleva a todos sus agentes a defender la causa de moda con el lenguaje protocolizado del puritanismo del siglo XXI, detonando las mismas histerias colectivas que el puritanismo del siglo XVII. Por eso las acusaciones son siempre las mismas, aunque caigan sobre un pa&#237;s perif&#233;rico: el Imperio del Bien solo conoce enemigos morales, no hace la guerra ni canta victoria, solo denuncia y repudia.</p><p style="text-align: justify;"><span>Pero la histeria colectiva, adem&#225;s de deshonesta y desinformada, es in&#250;til: no va a resolver el racismo, ni el individualismo, ni la agresividad, ni ning&#250;n problema de Argentina o de ning&#250;n lugar del mundo, su &#250;nico sentido es la denuncia misma: el despliegue puritano de valores a la vez universales e imposibles, el deleite del pat&#237;bulo, la cat&#225;rsis masiva y todos de vuelta a casa a vivir nuestras vidas de siempre. </span>A favor del positivismo de fines del siglo XIX se pod&#237;a decir que, con todos sus excesos, se articul&#243; con tradicionales locales, y perfeccion&#243; a muchas disciplinas cient&#237;ficas y pr&#225;cticas profesionales que terminaron proveyendo soluciones a sus sociedades. En el siglo XXI la utilidad es m&#225;s compleja, el Imperio del Bien tiene m&#225;s ganas de juzgar que de solucionar cosas.</p><p></p><h3 style="text-align: justify;"><strong><span>La Catedral y el Bazar no se oponen, se complementan</span></strong></h3><p style="text-align: justify;"><span>Hasta aqu&#237; no dije nada que no hubieran dicho antes Bruno Rizzi, con su an&#225;lisis de la burocratizaci&#243;n del mundo, o Roger Scruton, con su cr&#237;tica a los pensadores de la Nueva Izquierda. Me gustar&#237;a haber escrito esto con mayor fluidez y solidez argumental. Estoy tecleando insomne mientras espero un embarque. No pude ni siquiera atar todos los cabos. Queda la duda de c&#243;mo se deton&#243; todo esto, de cu&#225;l fue la chispa que activ&#243; al progresismo global. De a poco van apareciendo los obvios, inevitables </span><a href="https://x.com/therosieum/status/2079293289593741393?s=20"><span>rastreos de la campa&#241;a en redes</span></a><span>. Pero &#191;c&#243;mo lleg&#243; eso a las inexpugnables oficinas del saber? Quiz&#225;s no sean espacios tan separados.</span></p><p style="text-align: justify;">Pasemos por un rato a ot<span>ro reciclador de las ideas de Rizzi y Scruton: Curtis Yarvin, el bloguero neorreaccionario que tuvo su cuarto de hora en el Norte global y ahora empezamos a leer aqu&#237; abajo. Aqu&#237; me interesa puntualmente su concepto de &#171;Catedral&#187;, una especie de oligarqu&#237;a progresista que se apoya en las universidades, los medios de comunicaci&#243;n y la industria cinematogr&#225;fica. Es decir, dos de las instituciones que se dieron cita en la querella contra la Argentina (Hollywood hasta ahora nos dio poca bola, como atestiguan los dos tomos de la formidable </span><em><span>Babilonia gaucha</span></em><span> de Diego Curubeto, esperemos que esta </span><em><span>shitstorm</span></em><span> no llegue hasta all&#237;, por amor al cine).</span></p><p style="text-align: justify;">Sin embargo, hay algo que Yarvin no previ&#243;. La figura de la &#171;Catedral&#187; est&#225; extra&#237;da de <em>The Cathedral and the Bazaar</em>, un ensayo sobre el software de c&#243;digo abierto escrito por Eric Raymond en 1997, que conoc&#237; gracias a Juan Ruocco. Raymond compara dos modelos de ingenier&#237;a de software, que son dos modelos de construcci&#243;n del conocimiento: por un lado, la <em>Catedral</em>, modelo de desarrollo vertical y planificado, ladrillo por ladrillo, caracter&#237;stico del software propietario; por otro lado, el <em>Bazar</em>, el desarrollo horizontal y descoordinado que caracteriza al software libre. Yarvin es doctor en ciencias de la computaci&#243;n por Berkeley y posiblemente tom&#243; de este texto cl&#225;sico de la inform&#225;tica la idea de <em>Catedral</em> como organizaci&#243;n vertical y autoritaria del conocimiento y los valores. Por fuera quedar&#237;a el <em>Bazar</em>, que, siguiendo la misma traducci&#243;n sociopol&#237;tica de los conceptos de Raymond, podr&#237;a ser el mercado, pero tambi&#233;n cualquier funcionamiento en red, sin centro y retroalimentado, como internet<span>. Las criptomonedas ser&#237;an la intersecci&#243;n de esos dos mundos: el mercado e internet.</span></p><p style="text-align: justify;">Raymond, que a su militancia hacktivista le sum&#243; el neopaganismo y el anarcocapitalismo, incluyendo la defensa irrestricta de la libre portaci&#243;n de armas, no plantea una dicotom&#237;a excluyente entre el desarrollo de software catedralicio y el feriante: los dos son v&#225;lidos. La Catedral y la Red pueden convivir. <span>En casi todos los foros que compart&#237; con Ruocco, a sabiendas de que el 90% del p&#250;blico iba a verlo a &#233;l, plante&#233; una impopular defensa de la Catedral: instituciones verticalistas como la Universidad de Buenos Aires, el diario Clar&#237;n o el Partido Justicialista son especies en extinci&#243;n, en las actuales condiciones no van a surgir nuevas porque son inviables. Antes de derrumbarlas, deber&#237;amos buscar la manera de complementarlas con la Red, que tambi&#233;n tiene sus problemas y no se basta a s&#237; sola.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>&#171;Se derraman m&#225;s l&#225;grimas por las plegarias atendidas que por aquellas que permanecen desatendidas&#187;: la ola de denuncias contra la Argentina probablemente sea el resultado de esa complementariedad entre la Catedral y la Red. La Red empieza a circular las denuncias, las fotos y videos sin contexto, los algoritmos amplifican las versiones m&#225;s atractivas, la iteraci&#243;n funciona como criterio de veridicci&#243;n hasta que ingresa a la esfera de la opini&#243;n p&#250;blica y all&#237; la Catedral, &#225;vida de nuevos &#237;tems sobre los cuales poner en valor sus conceptos y desplegar su puritanismo, toma el tema y lo dignifica. &#171;La historia mira con recelo a los personajes demasiado perfectos &#8213;dice el historiador Mariano Ferrari&#8213; a esos perfiles que parecen ajustarse sin fisuras a un modelo de h&#233;roe o de villano. La memoria, en cambio, sospecha de aquello que no puede simplificar, y categorizar&#187;. La Memoria es la narrativa favorita de la industria acad&#233;mica global, la Historia es la tarea laboriosa e inteligente por hacer</span>. Pero eso se hace tierra adentro, en la soledad del progresismo tel&#250;rico. Las oficinas del saber est&#225;n llenas de oficinistas.</p><p style="text-align: justify;"><span>Esto tambi&#233;n deber&#237;a pasar. Argentina es un pa&#237;s demasiado marginal para retener la atenci&#243;n global tanto tiempo, pese a los esfuerzos de nuestro Presidente. Con el tiempo podremos medir la irreversibilidad del da&#241;o. El pr&#243;ximo blanco puede ser cualquiera: la Red est&#225;  abierta y la Catedral ya no distingue.</span></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://alejandrogalliano.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe now&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/alejandrogalliano.substack.com/subscribe"><span>Subscribe now</span></a></p><p style="text-align: justify;">Foto: selfie de un oficial de la Stasi aburrido durante un operativo de vigilancia (Alexanderplatz, Berlin oriental, 1977).</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[La cocaína es la verdadera cosmotécnica latinoamericana]]></title><description><![CDATA[Una respuesta hist&#243;rica a una pregunta filos&#243;fica]]></description><link>https://alejandrogalliano.substack.com/p/la-cocaina-es-la-verdadera-cosmotecnica</link><guid isPermaLink="false">https://alejandrogalliano.substack.com/p/la-cocaina-es-la-verdadera-cosmotecnica</guid><dc:creator><![CDATA[Alejandro Galliano]]></dc:creator><pubDate>Mon, 29 Jun 2026 13:31:53 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/f99e7603-f1b4-4dd8-b4d2-02b265fb0a92_865x712.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span>Hay un silencioso pacto colectivo para olvidar todo lo que pas&#243; durante &#171;La Pandemia&#187;. Quiz&#225;s por eso muchos no recuerden el desembarco intelectual de Yuk Hui en Argentina. Ingeniero inform&#225;tico hongkon&#233;s formado como fil&#243;sofo en Alemania, los art&#237;culos de Hui circularon entre los lectores snobs de e flux y sitios similares. Hasta que en 2020 Caja Negra comenz&#243; a editar sus libros en Argentina, los lectores snobs comenzamos a rese&#241;arlos y Hui termin&#243; d&#225;ndole una entrevista televisiva a Jorge Fontevecchia. Hay que admitir que Hui ten&#237;a demasiadas ganas de hablar, dio muchas entrevistas y termin&#243; sucumbiendo al </span><em><span>Mal de Han-Zizek</span></em><span>: publicar libros sobre cualquier tema.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Pero ahora que pas&#243; un poco el leve hype, quisiera reivindicar al &#171;Hui cl&#225;sico&#187;. Su filosof&#237;a mantiene dos puntos de inter&#233;s: el primero es la recuperaci&#243;n a la teor&#237;a cibern&#233;tica, en conexi&#243;n con una tradici&#243;n de pensamiento organicista que se remonta hasta el romanticismo alem&#225;n, para disolver la dicotom&#237;a entre Naturaleza y Cultura. Para esta filosof&#237;a somos mitad individuo animal y mitad ambiente (ecol&#243;gico, tecnol&#243;gico, simb&#243;lico), y as&#237; deber&#237;amos gestionar a la sociedad y al planeta.</span></p><h3 style="text-align: justify;"><strong><span>&#191;Qu&#233; es la cosmot&#233;cnica?</span></strong></h3><p style="text-align: justify;"><span>El segundo punto de inter&#233;s es buscar un particularismo tecnol&#243;gico, una &#171;cosmot&#233;cnica&#187;. De alguna manera, es una respuesta al primer punto. La cibern&#233;tica puede salvar al planeta si logramos integrar a m&#225;quinas y humanos a su medio mediante sistemas t&#233;cnicos recursivos. Pero la cibern&#233;tica tambi&#233;n amenaza con terminar integr&#225;ndolo todo. Como un virus hegeliano, avanza anulando dualismos, reduciendo todo a 1, comprimiendo distancias, socavando lo local. &#171;Uno de los grandes fracasos del siglo XX &#8212;dice Hui&#8212; ha sido la incapacidad de articular la relaci&#243;n entre lo local y la tecnolog&#237;a&#187;.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>La salida para Hui es pensar m&#225;s all&#225; de la totalizaci&#243;n cibern&#233;tica: evitar una concepci&#243;n uniforme de la inteligencia incorporando a lo no racional, lo no computable; resituar a las m&#225;quinas org&#225;nicas dentro de la vida, de la est&#233;tica, incluso de cierta m&#237;stica. Pensar una nueva ecolog&#237;a de las m&#225;quinas. Para eso ser&#225; necesario volver a lo local pero trayendo a casa todo aquel fulgor digital: &#171;para superar la Modernidad sin recaer en la guerra y el fascismo es necesario reapropiarse de la tecnolog&#237;a moderna a trav&#233;s del encuadre nuevo de una cosmot&#233;cnica&#187;.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>La homogenizaci&#243;n tecnol&#243;gica del mundo moderno no s&#243;lo arras&#243; con la biodiversidad sino que tambi&#233;n sepult&#243; a las diversas cosmolog&#237;as que la soportaban. Recuperar la diversidad biol&#243;gica y cultural requiere recuperar la diversidad tecnol&#243;gica, reconstituir cosmot&#233;cnicas, esto es, recuperar la unidad del cosmos y la moral por medio de actividades t&#233;cnicas. Las tendencias t&#233;cnicas son universales pero los hechos t&#233;cnicos, y el cosmos que los envuelve, son particulares.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Hui dedic&#243; un libro entero (</span><em><span>La pregunta por la t&#233;cnica en China</span></em><span>) a estudiar el caso de la cosmot&#233;cnica china: su propensi&#243;n a la inteligencia intuitiva, su pensamiento tao&#237;sta no tr&#225;gico, su acceso a la verdad sin Ser, un cosmos que hizo posible otras t&#233;cnicas a las que la globalizaci&#243;n termin&#243; oscureciendo pero que Hui cree posible recuperar. La cosmot&#233;cnica china,  dice Hui, es solo una m&#225;s entre otras. Pero China no es un pa&#237;s ni un continente: es una civilizaci&#243;n. Como lo son Rusia e India. Y los Estados Unidos. Circuitos semicerrados de insumos culturales con cortafuegos eficaces para filtrar inteligentemente los recursos externos. Am&#233;rica latina, en cambio, quiz&#225;s con la excepci&#243;n brasile&#241;a, es un mosaico de mestizajes, antropofagias e ideas fuera de lugar, enclaves modernos y consumos importados.</span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span>&#191;Cu&#225;l ser&#237;a entonces la cosmot&#233;cnica latinoamericana? </span></strong><span>En un par de reportajes, Hui balbuce&#243; alguna boludez sobre los aztecas y los incas solo para salir del paso y dejar claro lo poco que sabe y lo poco que le interesa saber cualquier cosa por fuera del idealismo alem&#225;n, la filosof&#237;a (europea) de la t&#233;cnica y el pensamiento chino. Por eso es una tragedia que haya empezado a escribir libros sobre otros temas.</span></p><p style="text-align: justify;">Para Paul Gootenberg la respuesta es mucho m&#225;s precisa: </p><blockquote><p style="text-align: justify;"><span>El tr&#225;fico de la coca&#237;na sigue siendo abrumadoramente controlado por empresarios e intermediarios locales exitosos y eminentemente &#171;latinos&#187;. Es la &#250;nica cultura global de droga basada completamente en una iniciativa, una cultura y unos recursos latinoamericanos. De esta forma, en muchos sentidos, dejando de lado cualquier sensacionalismo, podemos decir que la coca&#237;na es hoy por hoy el producto m&#225;s emblem&#225;tico de Sudam&#233;rica.</span></p></blockquote><p style="text-align: justify;"><span>&#191;Acaso Gootenberg se est&#225; pasando de vivo? No. O no del todo. Es un historiador (no un fil&#243;sofo) que estudia la econom&#237;a latinoamericana desde hace cuarenta a&#241;os y conoce lo suficiente a su oficio y a la regi&#243;n como para animarse a escribir la historia de la coca&#237;na como lo que es: una mercanc&#237;a con un proceso productivo, un circuito comercial y unos intereses, como cualquier otra mercanc&#237;a. Si en alg&#250;n momento de su libro </span><em><span>Coca&#237;na andina </span></em><span>(editado en 2015 por Eudeba) efectivamente se pasa de vivo, lo hace para aligerar la narraci&#243;n y ahuyentar lugares comunes del puritanismo yanqui sobre la coca&#237;na.</span></p><h3 style="text-align: justify;"><strong><span>Historia de la coca&#237;na</span></strong></h3><p style="text-align: justify;"><span>La historia de la coca&#237;na de Gootenberg empieza en 1885. Casi al mismo tiempo que un joven Freud escrib&#237;a su infame </span><em><span>&#220;ber Coca</span></em><span>, en Lima el m&#233;dico francoperuano Alfredo Bignon patentaba un m&#233;todo sencillo y econ&#243;mico para extraer el alcaloide de la hoja de coca y elaborar &#171;coca&#237;na cruda&#187;, una pasta envasada en panes que se exportaba principalmente a Hamburgo, en donde el poderoso </span><em><span>kartell</span></em><span> farmacol&#243;gico refinaba el clorhidrato de coca&#237;na que revolucion&#243; a la medicina como un efectivo anest&#233;sico local que permiti&#243;, entre otras cosas, la cirug&#237;a ocular. El descubrimiento de Bignon fue absolutamente </span><em><span>mainstream</span></em><span>: discutido por la &#233;lite m&#233;dica lime&#241;a bajo los est&#225;ndares de la ciencia europea, integrado en la divisi&#243;n internacional del trabajo, recibido por las clases altas peruanas como una oportunidad para industrializar el pa&#237;s sobre la base de un recurso local y como contraparte moderna y occidental del estigmatizante mascado de coca de los indios andinos (todo lo contrario de Bolivia, que no ten&#237;a industria de coca&#237;na y cuyas &#233;lites no estigmatizaban en consumo de coca, incluso lo reivindicaban en foros internacionales, quiz&#225;s porque, como sugiere Gootenberg, subestimaban tanto a sus indios que consideraban que sin coca no serv&#237;an para nada).</span></p><p style="text-align: justify;"><span>El </span><em><span>proceso Bignon</span></em><span> de coca&#237;na cruda no pudo llegar en mejor momento: el mercado internacional de coca&#237;na sufr&#237;a una crisis de escasez que llev&#243; sus precios por las nubes. Las farmac&#233;uticas alemanas, Boehringer, Gehe, Riedel, Knoll y, sobre todo, Merck, eran las principales consumidoras de coca&#237;na cruda para producir clorhidrato. A tal punto que en 1890 Merck mand&#243; a su emisario Arnaldo Kitz para hacer un estudio de campo que mejorara la cadena de abastecimiento. Como un personaje de Herzog, Kitz se intern&#243; en el Amazonas y decidi&#243; que ser&#237;a mejor producir la coca&#237;na cruda en las sierras, al lado de los campos de coca. El rudimentario </span><em><span>proceso Bignon</span></em><span> y sus talleres de tres o, como mucho, cinco empleados destilando hojas de coca con keros&#233;n y &#225;cido clorh&#237;drico, resistieron la mudanza desde Lima a la regi&#243;n de Hu&#225;nuco, centro coquero de Per&#250; y del mundo, donde lleg&#243; a formarse la colonia alemana de Pozuzo para el cultivo de coca. Sus descendientes todav&#237;a viven all&#237;, rubios y completamente aislados.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>En 1900 las exportaciones de coca&#237;na alcanzaron su pico, con m&#225;s de veinte f&#225;bricas produciendo para un mercado &#225;vido que, adem&#225;s de su uso anest&#233;sico, empleaba la coca&#237;na para combatir la adicci&#243;n al opio, los problemas respiratorios y la &#171;neurastenia&#187;, sin contar a toda la pl&#233;tora de &#171;t&#243;nicos energizantes&#187;. En Francia prefer&#237;an la hoja de coca, que se envasaba con vino para producir bebidas estimulantes como el exitoso </span><em><span>vino Mariani</span></em><span>. Fue precisamente para competir con el brebaje franc&#233;s que John Pemberton cre&#243; la </span><em><span>Peruvian Wine Cola</span></em><span>, con nuez de cola, y m&#225;s tarde su versi&#243;n sin alcohol, la </span><em><span>Coca Cola</span></em><span>, cuya demanda de hojas de coca llev&#243; al desarrollo de un centro coquero alternativo en Trujillo, al norte de Per&#250;. El extracto de hojas Trujillo se empleaba para producir el Merchandise n&#176; 5, la famosa f&#243;rmula secreta de la Coca Cola.</span></p><div class="captioned-image-container"><figure><a class="image-link image2 is-viewable-img" target="_blank" href="/__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!E2_e!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F39ef689e-2cb5-4255-9a43-e81d9ed5cb10_788x1096.jpeg" data-component-name="Image2ToDOM"><div class="image2-inset"><picture><source type="image/webp" srcset="/__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!E2_e!, /__u/alejandrogalliano.substack.com/w_424, /__u/alejandrogalliano.substack.com/c_limit, /__u/alejandrogalliano.substack.com/f_webp, /__u/alejandrogalliano.substack.com/q_auto:good, /__u/alejandrogalliano.substack.com/fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F39ef689e-2cb5-4255-9a43-e81d9ed5cb10_788x1096.jpeg 424w, 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xmlns="http://www.w3.org/2000/svg"><g><path d="M2.53001 7.81595C3.49179 4.73911 6.43281 2.5 9.91173 2.5C13.1684 2.5 15.9537 4.46214 17.0852 7.23684L17.6179 8.67647M17.6179 8.67647L18.5002 4.26471M17.6179 8.67647L13.6473 6.91176M17.4995 12.1841C16.5378 15.2609 13.5967 17.5 10.1178 17.5C6.86118 17.5 4.07589 15.5379 2.94432 12.7632L2.41165 11.3235M2.41165 11.3235L1.5293 15.7353M2.41165 11.3235L6.38224 13.0882"></path></g></svg></button><button tabindex="0" type="button" class="pencraft pc-reset pencraft icon-container view-image"><svg xmlns="http://www.w3.org/2000/svg" width="20" height="20" viewBox="0 0 24 24" fill="none" stroke="currentColor" stroke-width="2" stroke-linecap="round" stroke-linejoin="round" class="lucide lucide-maximize2 lucide-maximize-2"><polyline points="15 3 21 3 21 9"></polyline><polyline points="9 21 3 21 3 15"></polyline><line x1="21" x2="14" y1="3" y2="10"></line><line x1="3" x2="10" y1="21" y2="14"></line></svg></button></div></div></div></a></figure></div><p style="text-align: justify;">&#171;Otra vez tomaste coca&#237;na&#187;, comienza diciendo el Dr. Mabuse a su esbirro Spoerri al principio de la pel&#237;cula de Fritz Lang. De a poco el uso recreativo de la coca&#237;na fue rebalsando el mercado de uso medicinal. En Estados Unidos circul&#243; primero entre la intelectualidad y el mundo del cine (D.W. Griffith dirigi&#243; dos pel&#237;culas sobre el tema, una de ellas, <em>That Medicine Bottle, </em>apunta directamente contra la Coca Cola; Douglas Fairbank interpret&#243; a un detective cocain&#243;mano llamado &#171;Coke Ennyday&#187; en <em>The Mistery of the Leaping Fish</em>, dirigida por Tod Browning) para terminar en las comunidades negras y la cultura del blues. En ese momento es cuando el gobierno norteamericano, embarcado en la <em>Progressive Era</em>, cap&#237;tulo vigesim&#243;nico del viejo puritanismo yanqui, decide prohibirla: primero a nivel local y finalmente a nivel nacional o federal. </p><p style="text-align: justify;">El paso siguiente era lograr una prohibici&#243;n global a trav&#233;s de la Sociedad de las Naciones, pero la crisis de hegemon&#237;a que hab&#237;a dejado la Primera Guerra Mundial favoreci&#243; un mundo pluripolar en el cual la coca&#237;na iba surfeando entre islas jurisdiccionales con estatutos variados: legal en Alemania, en donde Hamburgo absorb&#237;a el 97% de las exportaciones de coca&#237;na cruda; legal tambi&#233;n en el resto de la Europa imperialista, en donde brit&#225;nicos y holandeses comenzaron a cultivar coca en sus colonias de India y Java respectivamente, mientras que las incursiones de Mariani en Bolivia germinaron en una cadena de tr&#225;fico francesa y los japoneses montaban un oscuro y sobredimensionado circuito de coca&#237;na en torno a Taiw&#225;n. En Per&#250; la industria sigui&#243; operando, con peque&#241;os laboratorios y grandes productores que incluso usaron su poder econ&#243;mico para enfrentar a la oligarqu&#237;a lime&#241;a, como el patriarca Augusto Durand, muerto en extra&#241;as circunstancias al enfrentarse al gobierno de Legu&#237;a, o la familia Sober&#243;n, que terminar&#237;a siendo parte fundacional del APRA. No faltaron emprendedores extranjeros, como los siempre d&#250;ctiles croatas, que se asimilaron pronto a la oligarqu&#237;a coquera local, o el japon&#233;s Hajime Hoshi, que compr&#243; hect&#225;reas y hect&#225;reas en la aldea selv&#225;tica de Tingo Mar&#237;a, solo para verlas expropiadas por el gobierno peruano durante la Segunda Guerra Mundial. El destino de Hoshi y la peruanizaci&#243;n de los croatas demuestra que la coca&#237;na era una industria impermeable al control extranjero. Una industria profundamente tel&#250;rica, con sus productores serranos, sus terratenientes peruanos, sus circuitos locales v&#237;a Callao y Valpara&#237;so, y una red latinoamericana que se extend&#237;a desde los casinos de Cuba hasta los marineros chilenos y los dealers jud&#237;os argentinos. </p><p style="text-align: justify;"><span>Tambi&#233;n era una industria impermeable a la innovaci&#243;n: hacia el final de la Segunda Guerra Mundial la tecnolog&#237;a y la escala empleadas eran las mismas que inauguraran Bignon y Kitz en la d&#233;cada de 1880. Incluso durante el pico de precios internacionales de coca&#237;na previo a la Primera Guerra Mundial, las mayores innovaciones que se desarrollaron fueron una f&#225;brica con luz el&#233;ctrica y el horno que instal&#243; Durand en su hacienda para dejar de secar la coca al sol. El resto sigui&#243; sin mayores cambios: de tres a cinco empleados locales destilando hojas con keros&#233;n y armando panes de coca&#237;na cruda para exportar a Hamburgo. Durante los a&#241;os 30 los nacionalistas peruanos promovieron la industria de la coca&#237;na como forma de desarrollo moderno (con el m&#233;dico Carlos Paz Sold&#225;n tratando de armar un </span><em><span>kartell </span></em><span>nacional de coca&#237;na y desde all&#237; desplegar una suerte de Plan Pinedo coca&#237;nico) pero nunca pudieron avanzar en la cadena de elaboraci&#243;n ni romper con el monopsonio alem&#225;n, a pesar de que en Buenos Aires ten&#237;an a disposici&#243;n un importante tejido de laboratorios farmacol&#243;gicos con salida al mar (adem&#225;s de un mercado interno en donde hasta un nerd como Borges prob&#243; un par de l&#237;neas, </span><a href="https://www.arquitrave.com/arquitraveantes/entrevistas/arquientrevista_jborges.html"><span>sin mayores efectos</span></a><span>). El &#250;nico crecimiento de la coca&#237;na fue extensivo: expandir el cultivo de coca hacia el sur de Per&#250;, donde muchos productores de las Yungas bolivianas pudieron conectarse con los circuitos exportadores peruanos.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Mientras tanto, Estados Unidos apretaba las clavijas: al tiempo que operaba infructuosamente contra la coca&#237;na en la Sociedad de las Naciones, prohibi&#243; la importaci&#243;n de hojas de coca, con dos excepciones flagrantes:</span><em><span> New Jersey Merck</span></em><span>, filial estadounidense de la farmac&#233;utica alemana, y </span><em><span>Coca Cola Company</span></em><span>, que ya en 1903 hab&#237;a eliminado a la coca&#237;na de su bebida soda y terceriz&#243; todo el tratamiento de la coca en </span><em><span>Maywood Chemical</span></em><span> (empresa que a&#241;os m&#225;s tarde se encargar&#237;a de los desechos radioactivos de torio). Coca Cola supo retribuir el privilegio importador que le concedi&#243; el gobierno norteamericano: no solamente puso todo el proceso a disposici&#243;n de monitoreos federales (si eliminaban la coca&#237;na de las hojas para procesarlas, estaban extrayendo alcaloide de hecho y deb&#237;a ser destruido), sino que, adem&#225;s, ofreci&#243; sus redes peruanas para supervisar e informar el estado de la agricultura cocalera y la industria coca&#237;nica al gobierno norteamericano con m&#225;s precisi&#243;n que ninguna agencia oficial.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Con el final de la Segunda Guerra Mundial, la hegemon&#237;a norteamericana permiti&#243; homogenizar ese poceado y heterog&#233;neo mundo de la coca&#237;na de entreguerras: el tr&#225;fico y consumo de coca&#237;na fueron criminalizados a ambos lados de la Cortina de Hierro; las plantaciones de Java, India y Taiw&#225;n fueron arrasadas, y a ning&#250;n gobierno poscolonial se le ocurri&#243; intentarlo de nuevo, al menos legalmente; y el gobierno de Per&#250; prohibi&#243; por ley a una ya moribunda industria de la coca&#237;na.</span></p><h3 style="text-align: justify;"><strong><span>La coca&#237;na como cosmot&#233;cnica latinoamericana</span></strong></h3><p style="text-align: justify;"><span>La prohibici&#243;n global de posguerra es el momento en donde la cosmot&#233;cnica latinoamericana sale a relucir: la tecnolog&#237;a coca&#237;nica era tan elemental, los circuitos y la capacidad instalada estaban tan consolidados en la regi&#243;n, que se transformaron en parte de una ecolog&#237;a: muy dif&#237;cil de modificar desde arriba, muy f&#225;cil de aprovechar por abajo. Los chilenos treparon en la cadena de suministros hasta transformarse en los &#171;mejores qu&#237;micos de Sudam&#233;rica&#187;; los cubanos y paname&#241;os se convirtieron en el enlace a Miami y de ah&#237; a las calles del Imperio; los argentinos y brasile&#241;os aportaron la salida al Atl&#225;ntico y sus vibrantes y keynesianos mercados internos; y los bolivianos aprovecharon la colonizaci&#243;n del sur peruano, su geograf&#237;a inexpugnable y el desbande de la revoluci&#243;n de 1952 para ocupar el centro productor. Cuando las dictaduras de Castro y Pinochet, entre otras, comenzaron a barrer esa red latinoamericana, la producci&#243;n se repleg&#243; en Bolivia; y la distribuci&#243;n, en Colombia, que ya hab&#237;a reemplazado a M&#233;xico como productor de marihuana, y ofrec&#237;a un amigable clima de negocios: un r&#233;gimen pol&#237;tico bipartidistamente permisivo y corrupto, una parte importante de su territorio fuera del control estatal y una bonanza cafetera que pod&#237;a incluir en su flujo financiero a los narcod&#243;lares. El resto es historia conocida: F&#233;lix Gallardo y Jorge Luis Ochoa cartelizaron los mercados de M&#233;xico y Colombia, respectivamente, y la violencia paraestatal pas&#243; a ser parte del modelo de negocios. El sue&#241;o estatal nacionalista de los a&#241;os 30 fue cumplido ca&#243;ticamente por forajidos privados en los a&#241;os 70.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Hacia el final del libro, Gootenberg reitera la provocadora idea de la coca&#237;na como la mercanc&#237;a m&#225;s exitosa de Am&#233;rica Latina, s&#243;lo que ahora toma m&#225;s distancia de la </span><em><span>boutade</span></em><span>: aclara que es una iron&#237;a y que no es una idea propia. Sin embargo, a esta altura de la lectura, uno est&#225; m&#225;s dispuesto a aceptarla. Gootenberg est&#225; muy lejos de responsabilizar a la regi&#243;n por el &#171;flagelo de la droga&#187;: sabe enlazar las transformaciones de la producci&#243;n en Sudam&#233;rica con las transformaciones del consumo en Norteam&#233;rica (esencialmente, el agotamiento de la cultura &#225;cida del hippismo y el paso a la cultura del rendimiento yuppie), as&#237; como probar que la prohibici&#243;n y la &#171;guerra contra las drogas&#187; agravaron el problema.</span></p><p style="text-align: justify;">La idea de la coca&#237;na como cosmot&#233;cnica latinoamericana viene a sostener otra cosa: un formato regional exitoso. La coca&#237;na pudo sobrevivir a los humores cambiantes del mercado y los estados gracias a su condici&#243;n precaria, portable, territorial. La incapacidad peruana de escalar y avanzar en la cadena de elaboraci&#243;n le permitieron a la coca&#237;na pasar de la legalidad a la ilegalidad, de Per&#250; a Bolivia, del tr&#225;fico chileno al colombiano, sin mayores problemas. Si Per&#250; hubiera logrado industrializarla, la prohibici&#243;n de 1947 hubiera generado una crisis econ&#243;mica y la infraestructura hubiera sido dif&#237;cil de mudar a la clandestinidad. El austero <em>proceso Bignon</em> y la decisi&#243;n de Kitz de trasladar la producci&#243;n a la ceja de selva amaz&#243;nica, permitieron que esa tecnolog&#237;a precaria se integrase plenamente a las costumbres y el paisaje andino. En los a&#241;os 80, Emanuel Adler afirm&#243; que que la autonom&#237;a tecnol&#243;gica en Am&#233;rica Latina no est&#225; determinada estructuralmente por la posici&#243;n perif&#233;rica en el sistema mundial, sino que depend&#237;a de la capacidad de las &#233;lites locales para orientar el Estado y sostener ideolog&#237;as de desarrollo pragm&#225;tico. El caso de la coca&#237;na parece incluso poder prescindir de las elites y del Estado.</p><p style="text-align: justify;">Si pensamos en otros &#233;xitos regionales, como la incorporaci&#243;n de la soja transg&#233;nica (adaptada a las pi&#241;as en Argentina e ingresada desde all&#237; casi ilegalmente a Brasil), o el desarrollo de la energ&#237;a nuclear (con Brasil y Argentina enriqueciendo uranio casi a escondidas y luego haciendo punta con los reactores modulares peque&#241;os) nos encontramos otra vez con ese patr&#243;n de precariedad, baja infraestructura, y una l&#243;gica <em>desde abajo</em> que se sostiene de redes civiles y agentes descentralizados operando informalmente. Un capitalismo guerrillero listo para actuar en la contingencia de un mundo cuyas reglas no define pero sufre, y con la determinaci&#243;n independentista de no ser arrastrado por la ola global.</p><p style="text-align: justify;">Hoy el mundo atraviesa uno de esos momentos dram&#225;ticos de transici&#243;n tecnol&#243;gica que se dan cada tanto en la Historia. La &#171;cuesti&#243;n cosmot&#233;cnica&#187; deja de ser una entelequia y se transforma en el principal problema pol&#237;tico y existencial de la &#233;poca: c&#243;mo integrar al nuevo poder computacional con el entorno planetario y con la cultura. Por otro lado, la l&#243;gica centralizadora y homogeneizadora del nuevo paradigma tecnol&#243;gico y el modelo de negocios que lo comanda, no despejan un lugar ni claro ni promisorio para Am&#233;rica Latina. Quiz&#225;s reencontrarnos con esa cosmot&#233;cnica descentralizada, informal y desde abajo, con ese capitalismo guerrillero habil para manejarse con infraestructuras precarias y agentes en red, pueda darnos una pista de donde buscar nuestro lugar en el capitalismo 4.0: lejos de la grandilocuencia y las falsas promesas, pero tambi&#233;n del derrotismo y el complejo de inferioridad que sufre nuestra regi&#243;n.</p><p style="text-align: justify;"><span>O quiz&#225;s solo ten&#237;a ganas de escribir sobre la coca&#237;na para matar el malestar de estos d&#237;as. Y la coca&#237;na, bien tratada, es un tema que puede alegrar el coraz&#243;n. Quiero dedicarles este texto a Tomi y Marian, que tambi&#233;n me alegran el coraz&#243;n.</span></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://alejandrogalliano.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe now&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/alejandrogalliano.substack.com/subscribe"><span>Subscribe now</span></a></p><p style="text-align: justify;">Foto: Bolivia 1943, por Fenno Jacobs para National Geographic.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[La segunda modernidad]]></title><description><![CDATA[O de c&#243;mo el futuro domina al presente]]></description><link>https://alejandrogalliano.substack.com/p/la-segunda-modernidad</link><guid isPermaLink="false">https://alejandrogalliano.substack.com/p/la-segunda-modernidad</guid><dc:creator><![CDATA[Alejandro Galliano]]></dc:creator><pubDate>Tue, 28 Apr 2026 08:50:25 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/ae6771c0-e5c3-4859-b7e0-b7e8f99c6ef5_1200x881.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">En un <a href="https://dl.acm.org/doi/10.1145/3715928.3737483">art&#237;culo</a> dedicado a analizar el desempe&#241;o de los mercados de predicci&#243;n (Polymarket, Kalshi, etc) en las elecciones de 2024 en Estados Unidos, Sajiv Sethi afirma que:</p><blockquote><p style="text-align: justify;">Parte del creciente inter&#233;s en los mercados como mecanismos de pron&#243;stico surgi&#243; del hecho de que los modelos estad&#237;sticos calibrados con datos hist&#243;ricos ten&#237;an dificultades para adaptarse a eventos hist&#243;ricamente sin precedentes.</p><p style="text-align: justify;">La capacidad de los mercados de predicci&#243;n para absorber nuevas fuentes de informaci&#243;n y responder r&#225;pidamente a eventos sin precedentes constituye una ventaja con respecto a los modelos estad&#237;sticos, que se construyen y calibran bas&#225;ndose en la suposici&#243;n de que el pasado seguir&#225; siendo una buena gu&#237;a para el futuro.</p></blockquote><p style="text-align: justify;">As&#237;, las cosas, hoy el pasado tiene menos incidencia sobre el presente. Sethi es un economista especializado en estudiar creencias e informaci&#243;n, y es consciente de que los mercados tambi&#233;n presentan debilidades: son propensos a una volatilidad excesiva y vulnerables a la manipulaci&#243;n de precios. As&#237; que eval&#250;a su desempe&#241;o predictivo en t&#233;rminos emp&#237;ricos, no l&#243;gicos.</p><p style="text-align: justify;">Aqu&#237; me gustar&#237;a tomar el tema desde un &#225;ngulo conceptual, abstracto. El futuro es un tab&#250; para las ciencias humanas, que a duras penas se atreven a estudiar las representaciones <em>presentes</em> sobre el futuro (&#171;ideas de futuro&#187;, &#171;im&#225;genes del futuro&#187;, &#171;futuridades&#187;, &#171;arqueolog&#237;as del porvenir&#187;, etc). Otras disciplinas despachan el tema de manera estad&#237;stica: ponen todos los datos disponibles en un software, los proyectan y, <em>voil&#225;</em>, apareci&#243; el futuro. No tengo una opci&#243;n superadora. Prefiero partir de dos premisas incluso intelectualmente inferiores a las opciones citadas:</p><ol><li><p style="text-align: justify;">Estamos viviendo una segunda modernidad</p></li><li><p style="text-align: justify;">El futuro ya existe y nos domina</p></li></ol><p>Empecemos por la primera.</p><h3 style="text-align: justify;"><strong>La segunda modernidad ha comenzado</strong></h3><p style="text-align: justify;">Hay una interpretaci&#243;n ya can&#243;nica del lugar que fue teniendo el futuro a lo largo de la Historia. Se puede resumir as&#237;:</p><ul><li><p style="text-align: justify;"><strong>En las sociedades tradicionales</strong>, el pasado, como experiencia acumulada, pesaba m&#225;s que el futuro, como expectativa. De manera que el futuro era percibido como la mera repetici&#243;n c&#237;clica del pasado y la Historia explica el futuro (<em>Historia magistra vitae</em> de Cicer&#243;n, Polibio, Maquiavelo, Cervantes).</p></li><li><p style="text-align: justify;"><strong>En la modernidad</strong>, el futuro, como horizonte de expectativas, pesa m&#225;s que el pasado. De manera que el porvenir est&#225; abierto y la Historia solo puede explicar el sentido del tiempo (historicismo de Hegel, Ranke, Mitre, etc)</p></li><li><p style="text-align: justify;"><strong>En la posmodernidad</strong>, predomina el presente: el futuro vuelve a cerrarse porque todas las promesas de la modernidad (revoluciones, tecnolog&#237;as, utop&#237;as) ya se cumplieron o se frustraron, y el pasado queda reducido a Memoria (ESMA, Auschwitz). La Historia solo tiene que recuperar las memorias fragmentarias (relatos de esclavos, de mujeres, etc). el futuro solo es una derivaci&#243;n del presente y el pasado es solo algo a preservar como museo o como &#171;Memoria&#187;.</p></li></ul><p style="text-align: justify;">Estas premisas parten esencialmente del pensamiento de Reinhardt Kosselleck. El problema es que, si nos guiamos por lo que dice Sethi, hoy el futuro volvi&#243; a abrirse. De hecho, para un historiador de cu&#241;o koselleckiano pero preocupado por el  futuro, como Zolt&#225;n Boldizs&#225;r Simon, Koselleck no tiene nada que decirnos sobre el futuro:</p><blockquote><p style="text-align: justify;">la raz&#243;n por la cual los futuros hist&#243;ricos reclaman hoy nuestra atenci&#243;n es precisamente que las categor&#237;as de Koselleck ya no resultan instructivas para los futuros emergentes, los cuales &#8212;seg&#250;n sostenemos&#8212; implican una desconexi&#243;n entre las experiencias del pasado y los imaginarios de futuros insondables.</p></blockquote><p style="text-align: justify;">La ruptura con el pasado como fuente de conocimiento y previsi&#243;n es uno de los fen&#243;menos que el propio Koselleck estudi&#243; como rasgo constitutivo de la Modernidad. Parad&#243;jicamente, &#233;l mismo dio por finalizado ese par&#233;ntesis de primac&#237;a moderna del futuro en los a&#241;os 70 y previ&#243; un retorno a la tradici&#243;n. Es cierto que desde los a&#241;os 80 se produjo un fen&#243;meno de neo tradicionalismos de diversa &#237;ndole que, en los &#250;ltimos veinte a&#241;os, fueron tomando m&#225;s fuerza. Pero tambi&#233;n es cierto que la incertidumbre estructural de nuestro momento hist&#243;rico, que Simon denomina &#171;tiempos de cambios sin precedentes&#187; (ll&#225;mense Antropoceno, Gran Aceleraci&#243;n, Sexta extinci&#243;n masiva, Singularidad, etc), cort&#243; en gran medida nuestra conexi&#243;n con los procesos del pasado. Por eso Kalshi o Polymarket parecen tener m&#225;s capacidad predictiva que una encuesta, que no es otra cosa que un modelo estad&#237;stico calibrado con datos hist&#243;ricos.</p><p style="text-align: justify;"><strong>Con un pasado devaluado en t&#233;rminos cognitivos y heur&#237;sticos, un pasado que explica menos cosas, y un futuro abierto e imprevisible, podemos decir que recuperamos la temporalidad moderna: la forma de vivir el tiempo propia de la Modernidad en donde el futuro est&#225; abierto y el pasado no influye. </strong>Pero por otra lado, nada en la Historia se repite. No puede haber una segunda modernidad igual a la primera. &#191;Qu&#233; nos distingue de la primera modernidad?</p><p style="text-align: justify;">Mi hip&#243;tesis es que, a diferencia de la primera modernidad, hoy percibimos al futuro como una fuerza ingobernable que nos impide tener la confianza moderna en el progreso, y al mismo tiempo nos redirige hacia formas de irracionalismo m&#237;tico o m&#237;stico que buscan compatibilizarse con la aceleraci&#243;n tecnol&#243;gica.</p><p style="text-align: justify;">El tiempo est&#225; dislocado, si vivimos una &#233;poca sin precedentes que nos divorcia del pasado, <strong>el cierre posmoderno del horizonte de expectativas est&#225; dando lugar a una reapertura del futuro, que es vivida con incertidumbre y oscuridad, desde el catastrofismo ambientalista hasta las fantas&#237;as alrededor de la IA que no dejan de ser hijas del viejo mito digital del basilisco de Rokko, toda acci&#243;n y decisi&#243;n presente parece absorbida por un futuro abierto a la vez que finalista.</strong> Para entenderlo me gustar&#237;a dar un salto del pensamiento de Koselleck a la filosof&#237;a del tiempo aceleracionista.</p><h3 style="text-align: justify;"><strong>Aceleracionismo: el futuro domina al presente</strong></h3><p style="text-align: justify;">Hace un par de a&#241;os, despu&#233;s de una deslucida charla sobre el futuro en la Facultad de Filosof&#237;a y Letras de la UBA, Dante Sabatto me recomend&#243; el libro <em>Accelerationism: Capitalism as critic</em>, del fil&#243;sofo, streamer y emprendedor James Ellis. Es un libro autoeditado y se nota. Pero Ellis le pone garra e intenta construir un sistema filos&#243;fico aceleracionista a partir de Kant, Gilles Deleuze (especialmente la lectura de James Williams sobre la filosof&#237;a del tiempo de Deleuze) y Nick Land.</p><p style="text-align: justify;">Ellis afirma que el capitalismo es algo as&#237; como una m&#225;quina que organiza el tiempo capturando el deseo por <em>fuera</em> del control humano. Siguiendo a Kant divide a la realidad en dos dimensiones:</p><ul><li><p style="text-align: justify;">&#171;Adentro&#187;, que es la realidad humana, es decir, el conjunto de percepciones y experiencias que nuestro cerebro sintetiza hasta dar con una representaci&#243;n de &#171;lo real&#187;;</p></li><li><p style="text-align: justify;">&#171;Afuera&#187;, una instancia trascendente, un espacio de tiempo anterior a cualquier s&#237;ntesis que pueda hacer un ser humano, lo que Kant llamaba no&#250;meno o &#171;la cosa en s&#237;&#187;.</p></li></ul><p style="text-align: justify;">La conexi&#243;n entre el Afuera y el Adentro se hace a trav&#233;s del deseo, una fuerza est&#233;tica y biol&#243;gica que act&#250;a sobre nuestro cuerpo. El principal operador de ese deseo es el capitalismo. De todos los sistemas econ&#243;micos conocidos en la Historia (el feudalismo, el socialismo, etc) el capitalismo es el m&#225;s apto para movilizar el deseo.</p><p style="text-align: justify;">Siguiendo a Deleuze, Ellis define al futuro como un corte temporal, la irrupci&#243;n de lo nuevo dentro del flujo del tiempo, la diferencia dentro de la repetici&#243;n (vale detenerse aqu&#237; para notar un di&#225;logo impensado: tambi&#233;n para Koselleck la novedad surge de la repetici&#243;n, pero prefiero desarrollar esto en otro lado). Aqu&#237; termina Deleuze y empieza el aceleracionismo: para Deleuze la irrupci&#243;n de lo nuevo no es una meta ni un programa pol&#237;tico; para Nick Land, y para Ellis, es la clave de su cr&#237;tica aceleracionista al capitalismo.</p><p style="text-align: justify;">El capitalismo no crea el deseo: lo canaliza, lo intensifica, lo acelera, pero lo hace dentro de sus circuitos cerrados, creando h&#225;bitos, produciendo un tiempo estancado: previsi&#243;n, c&#225;lculo, gesti&#243;n del riesgo. El futuro queda neutralizado en innovaciones controladas, empresas planificadas, tiempo estandarizado.</p><p style="text-align: justify;">El aceleracionismo apunta a romper el futuro estancado del capital trayendo el Afuera hacia Adentro, conectando el deseo con el cuerpo dentro con las herramientas del capitalismo: el dinero, los ritmos de trabajo, las expectativas de futuro.  As&#237; el aceleracionismo aspira a producir el futuro, no como continuaci&#243;n del presente sino como corte temporal y emergencia de lo nuevo. El sujeto de este proceso de creaci&#243;n del futuro es el capital operando desde Afuera, como una fuerza alien&#237;gena que nos posee y nos dirige.</p><p style="text-align: justify;"><strong>En s&#237;ntesis, para el aceleracionismo el futuro no es una construcci&#243;n humana sino una fuerza tecnocapitalista ya existente que nos absorbe y arrastra desde afuera del presente.</strong> Solo as&#237; se puede entender el concepto de &#171;hiperstici&#243;n&#187;: profec&#237;as autocumplidas sencillamente porque viajan desde el futuro al presente y se vuelven reales.</p><p style="text-align: justify;">La idea del futuro controlando el presente no es tan novedosa. Schopenhauer explica el amor como la atracci&#243;n entre dos personas a partir de la fuerza que la generaci&#243;n futura aplica para que se apareen (&#171;todas las pasiones amorosas de la generaci&#243;n presente no son m&#225;s que una meditaci&#243;n sobre la composici&#243;n de la generaci&#243;n venidera&#187;);  Friedrich Kittel explica la m&#250;sica de Wagner a partir de su voluntad de crear el sonido de un amplificador y un octafuzz antes de tiempo (&#171;Lohengrin vive en Electric Ladyland, de Hendrix. En las condiciones t&#233;cnicas existentes en su &#233;poca, Wagner no pod&#237;a implementar el feedback. En su lugar, lo compon&#237;a&#187;); y Gilbert Simondon dijo que sobre la historia de los objetos t&#233;cnicos en relaci&#243;n al medio en que desarrollan: &#171;se trata entonces de un condicionamiento del presente por el porvenir, por lo que todav&#237;a no es&#187;. En todos los casos, las ondas temporales, los deseos y las ficciones, se mueven en reversa, desde el futuro hacia el presente, hacia esos eventos que nosotros vemos como &#171;causa&#187;. No es casualidad que estos tres ejemplos mezclen pasiones irracionales con objetos t&#233;cnicos.</p><h3 style="text-align: justify;"><strong>Modernismo reaccionario 2.0</strong></h3><p style="text-align: justify;">Pese a su fascinaci&#243;n est&#233;tica con el futuro, son evidentes los elementos m&#237;ticos e irracionalistas de la filosof&#237;a aceleracionista. S&#243;lo hay que ver el cat&#225;logo de met&#225;foras gn&#243;sticas y demon&#237;acas que usa Land para dar cuenta de la potencia inmanente del capital. Esa combinaci&#243;n de optimismo tecnol&#243;gico e irracionalismo tradicionalista (que el historiador Jeffrey Herf en su estudio de la cultura de la Rep&#250;blica de Weimar y el III Reich denomina &#171;modernismo reaccionario&#187;), tambi&#233;n parece un rasgo constitutivo de nuestra relaci&#243;n con el futuro.</p><p style="text-align: justify;">La &#250;ltima visita de Peter Thiel a la Argentina (hubo una anterior en 2024, totalmente ignorada por la prensa a pesar de que la informaci&#243;n era p&#250;blica), gener&#243; uno de esos espamentos que demuestran que nuestro pa&#237;s es una aldea: rumores, temores, teor&#237;as, chismes, especialistas en Thiel en todos los streamings o reposteando alg&#250;n texto olvidado para demostrar que lo dijeron primero que nadie.</p><p style="text-align: justify;">El atractivo de Peter Thiel se resume en que es un empresario digital (menos innovador que otros empresarios pero m&#225;s pesado: provee de software al Departamento de Estado) y al mismo tiempo es un reaccionario con alg&#250;n fundamento filos&#243;fico (menos filos&#243;fico que otros reaccionarios pero con m&#225;s prensa: public&#243; un best seller). Esa mezcla de fascinaci&#243;n con las posibilidades tecnol&#243;gicas de superar la condici&#243;n humana + repudio a las ideas basales de la modernidad occidental (igualdad, libertad pol&#237;tica, progreso social) + milenarismo m&#237;stico irracionalista, parece ser la nota t&#243;nica del pensamiento m&#225;s atractivo de la actualidad: desde el nacionalismo cristiano cryptobro del segundo trumpismo hasta el transhumanismo, pasando por el manifiesto tecnooptimista de Andressenn, las peroratas de Curtis Yarvin y el propio Land, hasta alg&#250;n tuit de trasnoche de Marcos Galperin o Mart&#237;n Varsavsky.</p><p style="text-align: justify;">Una vez m&#225;s, el viejo y conservador Koselleck nos dej&#243; algunas puntas para entender esto. En el a&#241;o 2000 dedic&#243; un art&#237;culo al concepto moderno de &#171;aceleraci&#243;n&#187;, en el que ve&#237;a la secularizaci&#243;n del concepto apocal&#237;ptico de &#171;acortamiento del tiempo&#187;, caracter&#237;stico de los &#218;ltimos D&#237;as. Una vez que el concepto perdi&#243; su sentido apocal&#237;ptico y religioso, el tiempo fue entendido de manera newtoniana como una dimensi&#243;n de la naturaleza, uniforme e inalterable. Sin embargo, dentro de ese tiempo moderno, natural e inalterable, los cambios tecnol&#243;gicos y culturales fueron produci&#233;ndose m&#225;s r&#225;pidamente. &#171;Aunque el tiempo de la naturaleza permanezca igual a s&#237; mismo, el contenido creado por los hombres se realiza de manera acelerada&#187;.</p><p style="text-align: justify;">La aceleraci&#243;n moderna, si bien es secular y tecnol&#243;gica en su contenido, arrastra de su origen apocal&#237;ptico la forma de una meta de la Historia, de un fin de los tiempos. Y en nuestra segunda modernidad,  los actos y decisiones presentes parecen  absorbidos por un futuro impredecible aunque tambi&#233;n finalista, casi apocal&#237;ptico, motorizado casi siempre por fuerzas tecnocapitalistas.</p><p style="text-align: justify;">Repasemos algunos imperativos contempor&#225;neos y veamos hasta qu&#233; punto los determina un futuro abierto y, al mismo tiempo, escatol&#243;gico, posthist&#243;rico. <em>Tenemos </em>que comprar criptomonedas hoy para resguardarnos de la futura inflaci&#243;n por emisi&#243;n fiduciaria que van a generar las inversiones venideras en <em>machine learning</em>, o en tecnolog&#237;as vinculadas a la transici&#243;n energ&#233;tica o en la guerra. <em>Tenemos </em>que formar una familia y reproducirnos para evitar el futuro gran reemplazo racial, o la decadencia demogr&#225;fica de Occidente, o la extinci&#243;n de la especie, o la degradaci&#243;n de los valores cristianos. <em>Tenemos </em>que emigrar al campo y prepararnos en diversas destrezas de supervivencia hoy para cuando el futuro colapso clim&#225;tico y civilizacional destruya definitivamente el contrato social, o la autoridad centralizada de los Estados sucumba ante las fuerzas locales o centralizadas, o la desigualdad social y &#233;tnica en la lucha por los recursos escasos desencadene una guerra civil. <em>Tenemos</em> que frenar a la IA hoy para evitar que en 2030 se constituya una Inteligencia Artificial General nos esclavice, nos elimine, o nos margine.</p><p style="text-align: justify;">No tiene sentido seguir la lista. Me gustar&#237;a cerrar este texto esquematizando tres<em> </em>futuros que dominan nuestro presente: imperio, repliegue y fuga.</p><h4 style="text-align: justify;"><strong>Imperio</strong></h4><p style="text-align: justify;">La idea de un gobierno mundial (o universal) es tan vieja como la idea de mundo. Y su frustraci&#243;n tambi&#233;n: la Historia oscila entre intentos de gobierno mundial (Roma, Napole&#243;n, Foro Econ&#243;mico Mundial, The Stack) y la reacciones  antiimperialistas, nacionalistas, particularistas, tel&#250;ricas o soberanistas. Pero la escala planetaria del capital, la tecnolog&#237;a y su impacto ambiental se imponen y hoy todas las opciones apuntan a un imperio o a otro: trumpismo judeocristiano hemisf&#233;rico, modernismo plut&#243;crata saud&#237; (m&#225;s o menos aliado con el trumpismo), neocatolicismo occidentalista (hispanista o no), altermundismo pro China, pro Rusia o, incluso, pro Ir&#225;n. En todo caso, veremos al mundo (al capital, al futuro) fragmentarse en algunos de estos bloques imperiales.</p><h4 style="text-align: justify;"><strong>Repliegue</strong></h4><p style="text-align: justify;">Buena parte de la imaginaci&#243;n actual est&#225; colonizada por visiones colapsistas del futuro (ambiental, civilizacional, tecnol&#243;gica) que impactan en nuestro presente, en nuestra reflexi&#243;n y organizaci&#243;n, de varias maneras. La m&#225;s elemental de ellas es la anulaci&#243;n de la acci&#243;n, un efecto paralizante por im&#225;genes im&#225;genes sublimes de caos y destrucci&#243;n que invitan m&#225;s a la contemplaci&#243;n que a la acci&#243;n. Otro efecto es la expectativa de repliegue civilizacional: la idea de un mundo postapocal&#237;ptico sin sociedad ni Estado, en el que cada familia sobrevive con sus recursos y deja a los perdedores del otro lado del alambrado. Survivalismo, bunkers, refugios en Nueva Zelanda o la Patagonia, pero tambi&#233;n primitivismo, comunidades decrecionistas, venganzas de la Pachamama, todo a una escala m&#237;nima, subsocial, de los grupos humanos que empalman con la actual tribalizaci&#243;n de las identidades.</p><h4 style="text-align: justify;"><strong>Fuga</strong></h4><p style="text-align: justify;">Finalmente, los proyectos de emigraci&#243;n extraterrestre aparecen como la forma m&#225;s determinante de futuro, en la cual el propio planeta es entendido como parte de un pasado que el futuro dejar&#225; atr&#225;s. Con el impacto presente: si el destino est&#225; fuera de la Tierra, no hay motivos para sanearla.</p><p style="text-align: justify;">Pero no es necesario abandonar el planeta para desertar del mundo. El pasaje de activos monetarios a unidades digitales transferibles tales como las criptomonedas plantea el horizonte de marginarse de todas las formas normativas existentes y reemplazar las mediaciones pol&#237;ticas por reglas t&#233;cnicas automatizadas.</p><p style="text-align: justify;">El impacto de ese futuro en el presente es evidente y efectivo: desde el a&#241;o 2001 los estados y los bancos no dejaron de emitir dinero para cubrir quiebras de corporaciones, aventuras militares e inversiones en tecnolog&#237;as computacionales y energ&#233;ticas. Y ning&#250;n escenario posible lleva a pensar que vayan a dejar de hacerlo. Las nuevas monedas digitales buscan resguardarse ya no solo de ese colapso, sino de la sociedad que lo hace posible. Y, eventualmente, podr&#225;n emigrar tambi&#233;n del planeta Tierra que limita sus transacciones infinitas, en una nave alimentada con reactores de fusi&#243;n nuclear.</p><p style="text-align: justify;">En el escenario imperial, seremos s&#250;bditos de alg&#250;n bloque beligerante; en el colapsista, seremos <em>preppers</em> o presas; en el posthumano, croma&#241;ones en peligro de extinci&#243;n o n&#225;ufragos c&#243;smicos. En el presente, somos todo eso al mismo tiempo.</p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://alejandrogalliano.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe now&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/alejandrogalliano.substack.com/subscribe"><span>Subscribe now</span></a></p><p style="text-align: justify;"></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Cómo la humanidad descubrió su propia extinción]]></title><description><![CDATA[Sobre Riesgo de extinci&#243;n, de Thomas Moynihan]]></description><link>https://alejandrogalliano.substack.com/p/como-la-humanidad-descubrio-su-propia</link><guid isPermaLink="false">https://alejandrogalliano.substack.com/p/como-la-humanidad-descubrio-su-propia</guid><dc:creator><![CDATA[Alejandro Galliano]]></dc:creator><pubDate>Thu, 02 Apr 2026 12:51:50 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/ac32ec31-f670-4e5d-be50-aabc5054f372_1200x675.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em>Riesgo de extinci&#243;n. C&#243;mo la humanidad descubri&#243; su propio final </em>(Interferencias, 2026) es un libro de Thomas Moynihan que recorre la historia cultural del riesgo existencial a partir de una premisa: apocalipsis no es extinci&#243;n. El apocalipsis nos ofrece un sentido del fin: un relato del fin de los tiempos explicado sobre los valores humanos; la extinci&#243;n implica el fin del sentido: la desaparici&#243;n de nuestra especie y, con ella, de todo relato y lenguaje para explicar lo que sigue.</p><p style="text-align: justify;">El apocalipsis pertenece a una forma de concebir el mundo que precede al cristianismo y todav&#237;a aflora cada tanto en fantas&#237;as y ficciones: un orbe pleno y abundante en donde nada se desperdicia, ninguna especie se extingue, s&#243;lo se transforma la vida inteligente siempre existir&#225;, un minuto antes de que liquidemos los recursos de la Tierra vendr&#225; Dios o una nave extraterrestre a llevarnos a otro lado o a salvar al planeta con una raza mejor. Y a&#250;n si la humanidad se extinguiese, otra especie evolucionar&#225; en nuestro lugar y montar&#225; su civilizaci&#243;n en una playa sobre las ruinas de la Estatua de la Libertad. Hoy sabemos que nada de eso es seguro y quiz&#225;s ni siquiera sea posible. A partir del Iluminismo una parte creciente de la humanidad fue adquiriendo confianza en su capacidad para conocer y transformar el mundo. Y con esa confianza lleg&#243; el riesgo de que lo hagamos mal y nos extingamos. No hay cumbres sin abismos. Un gran poder conlleva una gran responsabilidad.</p><p style="text-align: justify;">El libro de Moynihan repasa la dolorosa transici&#243;n del antiguo pensamiento apocal&#237;ptico a la moderna conciencia del riesgo existencial. Fue en Los &#193;lamos, California, durante 1950, cuando en un almuerzo con cient&#237;ficos del Proyecto Manhattan, cuna de la bomba at&#243;mica, que se relajaban de sus faenas discut&#237;endo entre veras y bromas la posibilidad de vida extraterrestre avanzada tecnol&#243;gicamente, el f&#237;sico Enrico Fermi pregunt&#243;: &#171;&#191;Y entonces, d&#243;nde est&#225;n?&#187;. La pregunta de Fermi se&#241;alaba la paradoja de que ese desarrollo tecnol&#243;gico no les hubiera permitido a&#250;n ponerse en contacto con la Tierra. Con una ojiva nuclear al lado, la parafoja dejaba flotando la posibilidad de que, de existir, esas civilizaciones se hubieran extinguido. Y de que ese fuera tambi&#233;n nuestro destino. A partir de esa consciencia, el relato de Moynihan pasa por la infructuosa b&#250;squeda de vida en otros planetas; el descubrimiento atroz de un pasado sin vida en este planeta, un particularmente estable que no siempre fue un jard&#237;n humano ni lo seguir&#225; siendo por siempre; los c&#225;lculos probabil&#237;sticos de los riesgos y consecuencias inesperadas de los actos humanos a largo plazo, entre ellos el del &#8220;onmicidio&#8221;: la autoaniquilaci&#243;n por guerras, pestes o agotamiento de los recursos; y las proyecciones neoevolucionistas sobre la posibilidad de que la propia civilizaci&#243;n y sus comodidades desestimulen el inter&#233;s humano en su preservaci&#243;n: el d&#237;a que el az&#250;car, la pornograf&#237;a o la agradable paz del soltero en un dos ambientes sean m&#225;s tentadores que la reproducci&#243;n, la humanidad comenzar&#225; su cuenta regresiva.</p><p style="text-align: justify;"><strong>Tres principios y un final</strong></p><p style="text-align: justify;"><em>Riesgo existencial </em>no es s&#243;lo un relato erudito y maravillosamente bien escrito sobre la historia de una idea. Es un libro militante que cree que la Historia est&#225; para ense&#241;arnos qu&#233; hacer y qu&#233; evitar en el futuro. Moynihan pertenece al <em>Centre for the Study of Existential Risk</em>, un centro de investigaciones multidisciplinarias de la Universidad de Cambridge creada por el astr&#243;nomo Martin Rees y Jaan Tallinn, cofundador de Skype, para &#171;garantizar que nuestra propia especie tenga un futuro a largo plazo&#187;. Su libro cierra con un llamado al controvertido principio antr&#243;pico cosmol&#243;gico: que la humanidad se expanda por el universo, conquistar el cosmos con la inteligencia humana y perfeccionar a la especie con tecnolog&#237;a hasta ser infinitos: no habr&#225; pandemia, guerra o choque de meteorito que aborte esta maravillosa aventura, no habr&#225; muerte, ni dolor, ni estupidez. El proyecto humano ser&#225; el del universo todo.</p><p style="text-align: justify;">Pero eso no va a pasar. Todo bien, Tom, pero vos tambi&#233;n vas a extinguirte. El suyo es otro vano intento por vencer al segundo principio de la termodin&#225;mica: los procesos naturales son irreversibles, la temperatura tiende a homogenizarse, la energ&#237;a se dispersa y con ella se va la vida, &#171;la cantidad de entrop&#237;a del universo tiende a incrementarse en el tiempo&#187;. Todav&#237;a me acuerdo de la tarde en que mi viejo, un obrero metal&#250;rgico ilustrado, me explic&#243; la entrop&#237;a casi distra&#237;damente, mientras miraba un partido de tenis por televisi&#243;n, con ese estilo diagonal e incompleto con el que hac&#237;a todo. Esa tarde tambi&#233;n debe haberme explicado el primer principio de la termodin&#225;mica, que seguramente me interes&#243; menos porque los ni&#241;os prefieren la destrucci&#243;n: un sistema cerrado puede intercambiar energ&#237;a con su entorno en forma de calor y trabajo, la energ&#237;a se conserva. La materia tambi&#233;n: nada se pierde, todo se transforma. Mi viejo sigue existiendo, s&#243;lo que con otra composici&#243;n qu&#237;mica. Lo mismo pasar&#225; con nosotros el d&#237;a que nos extingamos, que la Tierra reviente o el Sol se apague. No creo que a Moynihan eso le alcance ni lo consuele. A m&#237; tampoco.</p><p style="text-align: justify;">&#191;Entonces para qu&#233; leer un libro de quinientas p&#225;ginas? &#191;Para qu&#233; amargarnos pensando en el fin inexorable, en la extinci&#243;n total? Para crecer. Asumir que quiz&#225;s estamos solos en el universo, asumir que la vida es solo una delgada y fr&#225;gil capa en la superficie de la Tierra, asumir, en fin, que la humanidad es una especie pero tambi&#233;n un proyecto, uno sin garant&#237;as y del que solo la propia humanidad es responsable. Nuestro tiempo es tan finito como nuestro espacio, entenderlo es precondici&#243;n para administrarlos lo mejor posible.</p><p style="text-align: justify;">Pensar el fin del mundo es crecer, responsabilizarse: nos recuerda que este planeta es nuestra &#250;nica baza y no habr&#225; segundas oportunidades. No tiene sentido negar la crisis para ganar una discusi&#243;n o atraer un inversor m&#225;s; tampoco regodearse con el colapso como un merecido castigo de la Pachamama; y mucho menos, la autocomplacencia de creer que todo es lenguaje, y se explica y deconstruye en t&#233;rminos humanos. Por fuera del lenguaje hay un planeta f&#237;sico que puede seguir sin nosotros. Cuando esto se acabe se acaba todo. No habr&#225; torres sobre espacios verdes, ni agronegocios, ni data centers, ni miner&#237;a en los glaciares. Pararse ante el fin del mundo debiera ser una ventana para pensar el futuro.</p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://alejandrogalliano.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe now&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/alejandrogalliano.substack.com/subscribe"><span>Subscribe now</span></a></p><p style="text-align: justify;">Ilustraci&#243;n: Halo con tres parhelia en Winter Harbour Melville Island, de Charles Hamilton Smith (1776&#8211;1859)</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Conversación triple]]></title><description><![CDATA[Tres links]]></description><link>https://alejandrogalliano.substack.com/p/conversacion-triple</link><guid isPermaLink="false">https://alejandrogalliano.substack.com/p/conversacion-triple</guid><dc:creator><![CDATA[Alejandro Galliano]]></dc:creator><pubDate>Mon, 22 Dec 2025 15:59:27 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/youtube/w_728,c_limit/iVhxL85za0Y" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Cerramos el a&#241;o substackero como corresponde: metiendo tres entrevistas para emparchar la carencia de material original. En 2026 arrancamos el gimnasio, la dieta y la escrituro, lo prometo.</p><p>Podr&#237;a justificarlo diciendo que las entrevistas a veces dan pie a posteriores textos, a veces me permiten afinar o corregir textos anteriores. En fin.</p><ul><li><p>La charla con Diego Singer de donde sali&#243; la cuesti&#243;n de hardware kirchnerista/ software mile&#237;sta: aqu&#237; en <a href="https://youtu.be/2L0ATcVvfCU?si=N4IKNY3ozcMNoY__">Youtube</a>, aqu&#237; en<a href="https://open.spotify.com/episode/2BVG3k2itPa81q0QULW5rQ?si=c62c044a72574c64"> Spotify</a>, elijan su plataforma malvada preferida.</p></li><li><p>La entrevista que hicieron en <em>Desde la Redacci&#243;n</em> a prop&#243;sito del texto <em>Full Metal Jacket</em>: aqu&#237; en <a href="https://youtu.be/llCApC-fgF0?si=nHh6tdxYZMyC6ny2">Youtube</a>, aqu&#237; en <a href="https://open.spotify.com/episode/4gytlZXPe2OzzuoTNI0zZg?si=776f9f454dc54745">Spotify</a></p></li><li><p>La entrevista que me hicieron en <em>Horizonte Argentino</em> de donde sali&#243; la cuesti&#243;n del ansia metaf&#237;sica, solo en YT y con un thumbnail muy raro: </p></li></ul><div id="youtube2-iVhxL85za0Y" class="youtube-wrap" data-attrs="{&quot;videoId&quot;:&quot;iVhxL85za0Y&quot;,&quot;startTime&quot;:null,&quot;endTime&quot;:null}" data-component-name="Youtube2ToDOM"><div class="youtube-inner"><iframe src="https://www.youtube-nocookie.com/embed/iVhxL85za0Y?rel=0&amp;autoplay=0&amp;showinfo=0&amp;enablejsapi=0" frameborder="0" loading="lazy" gesture="media" allow="autoplay; fullscreen" allowautoplay="true" allowfullscreen="true" width="728" height="409"></iframe></div></div><p>Felices fiestas y gracias por leer. </p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Full Metal Jacket]]></title><description><![CDATA[Por qu&#233; le pedimos a la &#233;poca m&#225;s de lo que podemos darle]]></description><link>https://alejandrogalliano.substack.com/p/full-metal-jacket</link><guid isPermaLink="false">https://alejandrogalliano.substack.com/p/full-metal-jacket</guid><dc:creator><![CDATA[Alejandro Galliano]]></dc:creator><pubDate>Mon, 03 Nov 2025 14:59:22 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/d1b85b3c-f919-4483-8046-72d0ee18413a_1170x874.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p><em>Full Metal Jacket</em> es la ante&#250;ltima pel&#237;cula de Stanley Kubrick, la &#250;ltima que lleg&#243; a estrenar. Es una historia sobre la guerra de Vietnam, dividida en dos partes. La primera parte transcurre en el Centro de Entrenamiento de Reclutas de Parris Island, en Carolina del Sur. All&#237;, un pelot&#243;n de reclutas es entrenado por el abusivo y grit&#243;n Sargento Hartman, que se ensa&#241;a particularmente con Pyle, un gordo torpe y retra&#237;do (de hecho, le debe su apodo a <em>Gomer Pyle</em>, una serie c&#243;mica de los a&#241;os 60 sobre un soldado in&#250;til) pero con buena punter&#237;a. Pyle va acumulando odio silenciosamente hasta que al final explota. La segunda parte nos muestra a los soldados desplegados en Da Nang en 1968, en plena ofensiva del Tet. Aqu&#237; el pelot&#243;n no parece estar a la altura de la realidad de la guerra y, al entrar en la ciudad de Hu&#7871;, van cayendo hasta quedar arrinconados por una francotiradora adolescente, que los tiene a raya casi hasta el final.</p><p>Kubrick ya hab&#237;a filmado pel&#237;culas b&#233;licas cr&#237;ticas: <em>Paths of glory</em> en primer lugar, pero tambi&#233;n <em>Dr. Strangelove </em>e, incluso, <em>Barry Lyndon</em>, al menos la primera parte. En estas pel&#237;culas la mirada cr&#237;tica parece concentrarse en los mandos superiores, en la prepotencia y/o ineptitud de las autoridades militares y civiles de la guerra, dejando a los soldados como v&#237;ctimas u objetos de esas decisiones. En <em>Full Metal Jacket</em>, un Kubrick de casi 60 a&#241;os se enfoca en la incapacidad de los soldados de llevar a cabo la misi&#243;n para la que fueron entrenados. Casi como una refutaci&#243;n de <em>Reto al destino</em>, estrenada cinco a&#241;os antes, los soldados de <em>Full Metal Jacket </em>salen de los gritos y humillaciones de Hartman, o bien locos como Pyle, o bien in&#250;tiles: boludean con prostitutas, caen en trampas, Jocker usa un collar con el s&#237;mbolo de la paz y un casco con la inscripci&#243;n &#171;Born to kill&#187;, sin asumir la contradicci&#243;n.</p><h3><strong>D- Generaciones</strong></h3><p>De alguna manera, la hip&#243;tesis de <em>Full Metal Jacket</em> se puede extender en el tiempo, como una historia de las generaciones. La camada que combati&#243; en la Segunda Guerra Mundial sali&#243; de sus granjas polvorientas en Ohio para desembarcar en Normand&#237;a, llegar hasta Berl&#237;n y, si sobrevivi&#243;, volver a casa para trabajar en General Motors, comprarse un <em>Chevrolet Bel Air </em>y votar a Eisenhower, todo con el callado conformismo que le vali&#243; el nombre de &#171;generaci&#243;n silenciosa&#187;. Sus hijos, los <em>baby boomers,</em> no fueron silenciosos: accedieron a mayores medios de comunicaci&#243;n, pudieron estudiar y ten&#237;an una idea m&#225;s informada y completa de la sociedad y el mundo que los conten&#237;an. Tambi&#233;n contaban con tecnolog&#237;as m&#225;s desarrolladas. Pero no pudieron con la guerra que les toc&#243;, ni ganarla, ni entenderla, ni asimilar la derrota.</p><div class="captioned-image-container"><figure><a class="image-link image2 is-viewable-img" target="_blank" href="/__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!gDXf!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F1b0a2576-5da0-4f5f-a671-07fc95adb2a8_1024x673.jpeg" data-component-name="Image2ToDOM"><div class="image2-inset"><picture><source type="image/webp" srcset="/__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!gDXf!, /__u/alejandrogalliano.substack.com/w_424, /__u/alejandrogalliano.substack.com/c_limit, /__u/alejandrogalliano.substack.com/f_webp, /__u/alejandrogalliano.substack.com/q_auto:good, /__u/alejandrogalliano.substack.com/fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F1b0a2576-5da0-4f5f-a671-07fc95adb2a8_1024x673.jpeg 424w, /__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!gDXf!, 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data-attrs="{&quot;src&quot;:&quot;https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/1b0a2576-5da0-4f5f-a671-07fc95adb2a8_1024x673.jpeg&quot;,&quot;srcNoWatermark&quot;:null,&quot;fullscreen&quot;:null,&quot;imageSize&quot;:null,&quot;height&quot;:673,&quot;width&quot;:1024,&quot;resizeWidth&quot;:null,&quot;bytes&quot;:196585,&quot;alt&quot;:null,&quot;title&quot;:null,&quot;type&quot;:&quot;image/jpeg&quot;,&quot;href&quot;:null,&quot;belowTheFold&quot;:false,&quot;topImage&quot;:true,&quot;internalRedirect&quot;:&quot;https://alejandrogalliano.substack.com/i/177755778?img=https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F1b0a2576-5da0-4f5f-a671-07fc95adb2a8_1024x673.jpeg&quot;,&quot;isProcessing&quot;:false,&quot;align&quot;:null,&quot;offset&quot;:false}" class="sizing-normal" alt="" srcset="/__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!gDXf!, /__u/alejandrogalliano.substack.com/w_424, /__u/alejandrogalliano.substack.com/c_limit, 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stroke-linejoin="round" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg"><g><path d="M2.53001 7.81595C3.49179 4.73911 6.43281 2.5 9.91173 2.5C13.1684 2.5 15.9537 4.46214 17.0852 7.23684L17.6179 8.67647M17.6179 8.67647L18.5002 4.26471M17.6179 8.67647L13.6473 6.91176M17.4995 12.1841C16.5378 15.2609 13.5967 17.5 10.1178 17.5C6.86118 17.5 4.07589 15.5379 2.94432 12.7632L2.41165 11.3235M2.41165 11.3235L1.5293 15.7353M2.41165 11.3235L6.38224 13.0882"></path></g></svg></button><button tabindex="0" type="button" class="pencraft pc-reset pencraft icon-container view-image"><svg xmlns="http://www.w3.org/2000/svg" width="20" height="20" viewBox="0 0 24 24" fill="none" stroke="currentColor" stroke-width="2" stroke-linecap="round" stroke-linejoin="round" class="lucide lucide-maximize2 lucide-maximize-2"><polyline points="15 3 21 3 21 9"></polyline><polyline points="9 21 3 21 3 15"></polyline><line x1="21" x2="14" y1="3" y2="10"></line><line x1="3" x2="10" y1="21" 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En <em>Full Metal Jacket, </em>Cowboy mira a la c&#225;mara en medio de la batalla y dice &#171;enciendan las c&#225;maras, esto es Vietnam, la pel&#237;cula&#187;. Esa capacidad de gestionar lo virtual, de disolver la realidad en una hiperrealidad para poder gobernarla, fue el gran triunfo boomer. La Generaci&#243;n X que le sigui&#243; se limit&#243; a usar ese mundo virtual, sentados frente a la TV o la PC. Y por esa lasitud se gan&#243; el repudio de sus mayores, los perdedores de Vietnam y de Monte Chingolo, que los tacharon de c&#237;nicos y flojos.</p><p>En los albores de la web, Jerome Ravetz y Silvio Funtowicz, dos epistem&#243;logos posmodernos, se&#241;alaron que </p><blockquote><p>&#171;Es dif&#237;cil imaginar c&#243;mo una nueva generaci&#243;n que se ha visto inmersa en la hiperrealidad podr&#225; a&#250;n ser capaz de manejar el nivel de destreza que se requiere para operar esta subestructura tecnol&#243;gica especial&#187;.</p></blockquote><p>Sin embargo, ese problema pas&#243; de largo a los indolentes Gen X y aterriz&#243; con fuerza sobre la vida de las generaciones siguientes, los milenials y centenials que tienen que lidiar no solo con subestructuras tecnol&#243;gicas a&#250;n m&#225;s complejas, como los LLMs o el blockchain, sino con el efecto cultural y som&#225;tico que fueron acumulando de esas tecnolog&#237;as, desde la &#171;esquizofrenia digital&#187; de Anne Alombert a la &#171;p&#233;rdida de soberan&#237;a cognitiva&#187; de Juan Ruocco, pasando por los lloriqueos de Sadin y Han. Y apagar la computadora no es opci&#243;n. Al igual que el pelot&#243;n de Kubrick, no parecen preparados para esa misi&#243;n hist&#243;rica, y oscilan entre el odio de Pyle (una especie de incel <em>avant la lettre</em>) y el cinismo melanc&#243;lico de Jocker. Sin embargo, la manera m&#225;s terrible de asumir esa realidad parece ser encerrarnos de nuevo en la virtualidad de una misi&#243;n hist&#243;rica a&#250;n m&#225;s imposible.</p><h3><strong>El ansia metaf&#237;sica</strong></h3><p>Desde la pandemia a esta parte, con el auge del streaming y el colapso del peronismo (junto a otras &#171;catedrales&#187;, como la OMS y el Partido Dem&#243;crata), fue surgiendo con fuerza creciente un conjunto de opinadores e influencers promotores de un peronismo m&#225;s o menos m&#237;tico, soberanista, tradicionalista, globalif&#243;bico. El perfil del grupo es desalentadoramente homog&#233;neo: seres urbanos de clase media, de alrededor de 30 a&#241;os, mayormente varones, con estudios superiores, alg&#250;n paso por la militancia kirchnerista o izquierdista, la asesor&#237;a legislativa o puestos menores de la administraci&#243;n p&#250;blica. <em>A priori</em> podr&#237;a pensarse que se trata de una estrategia para responder al &#233;xito de Milei entre los j&#243;venes: purgar al peronismo de todos los elementos supuestamente progresistas o woke que lo contaminaron en estos a&#241;os, y reivindicar alg&#250;n tipo de identidad nacional y de reivindicaci&#243;n soberana amplia ante la avanzada libertaria, pero tambi&#233;n trumpista, sionista, neoliberal, globalista, Agenda 2030, etc. Pero puede ser vista, adem&#225;s, como el s&#237;ntoma de un fen&#243;meno que excede al peronismo y a la Argentina: el ansia metaf&#237;sica.</p><p>Antes de seguir, quisiera aclarar que soy un Gen X educado en los m&#225;s elevados est&#225;ndares del posmodernismo: el catolicismo posconciliar (no olvidar que Juan Pablo II premi&#243; a Paul Ricoeur), la fragmentaci&#243;n de la Historia, el juicio a la Raz&#243;n y el Progreso, la disoluci&#243;n del Sujeto, la relativizaci&#243;n de los valores, la iron&#237;a como m&#233;todo. El posmodernismo naci&#243; en mayo de 1968 y muri&#243; joven y hermoso en 1996, con el <em>affaire</em> Sokal. Desde entonces su fantasma ronda vergonzante en algunas galer&#237;as de arte, agencias de publicidad y planes de estudio de human&#237;sticas. Muy pronto comenzaron los reclamos filos&#243;ficos por volver a alguna totalidad, como <em>El fr&#225;gil absoluto</em> (2000) de Slavoj &#381;i&#382;ek, y su coda cristiana <em>El t&#237;tere y el enano</em> (2003); o, aqu&#237; en Argentina, <em>El fin de las peque&#241;as historias</em> (2002), de Eduardo Gr&#252;ner. A&#250;n as&#237;, se trataba de autores posmodernos reclamando una totalidad que sab&#237;an que no pod&#237;a volver entera, que sab&#237;an que era necesariamente contingente. Podemos abjurar del posmodernismo pero no es tan f&#225;cil dejar de ser posmodernos. En definitiva, tanto el kirchnerismo como el macrismo son (&#191;fueron?) dos productos de la posmodernidad, hijos de Laclau, Duran Barba y la construcci&#243;n deliberada de relatos.</p><p>Las generaciones educadas luego del atentado las Torres Gemelas (o a la crisis de 2001, si prefieren un hito criollo) repudian al posmodernismo buscando formas de totalidad m&#225;s transparentes e intuitivas, que ya desde el impacto est&#233;tico garanticen un universo entero, sensato, con coordenadas morales claras, sujetos hist&#243;ricos macizos e identidades listas para usar: el cristianismo medieval, la sociedad salarial de posguerra, Tolkien, el estalinismo, la Federaci&#243;n rosista, la industrializaci&#243;n por sustituci&#243;n de importaciones, Singapur, San Mart&#237;n, el Imperio romano, la CGT de Rucci, el Art Dec&#243;. En la b&#250;squeda de totalidad, el lenguaje conspirativo de las agencias de inteligencia se combina con el esoterismo de la tecgnosis. Incluso la moda de la &#171;geopol&#237;tica&#187; funciona, al decir de Pablo Touz&#243;n, como otra teor&#237;a conspirativa, d&#225;ndole transparencia a un mundo reducido a mapa y a unas l&#237;neas de conflictos reducidas a civilizaciones eternas que combaten o se al&#237;an a trav&#233;s de estadistas como Putin, Xi, Bukele o Claudio Vidal:</p><blockquote><p>&#171;Geopol&#237;tica es la palabra m&#225;gica para lo que no se comprende o no es evidente. La contrase&#241;a para hablar de las grandes fuerzas hist&#243;ricas y los intereses inmensos e inabarcables que construyen &#8220;el sentido de la Historia&#8221;. Es el nombre de una racionalidad inmanente: como la geograf&#237;a no habla, hay que hacerla hablar&#187;.</p></blockquote><p>Es el esp&#237;ritu de la &#233;poca y as&#237; hay que aceptarlo. Esto tambi&#233;n pasar&#225;. El problema, el primero de ellos, es que esa totalidad no va a venir, no existe en ning&#250;n lugar ni existi&#243; en ning&#250;n momento. En todo caso, aceptaremos suced&#225;neos de totalidad, una realidad virtual de artefactos est&#233;ticos con sabor a cosmos, como escribiera Borges en los a&#241;os 40:</p><blockquote><p>Hace diez a&#241;os bastaba cualquier simetr&#237;a con apariencia de orden &#8212;el materialismo dial&#233;ctico, el antisemitismo, el nazismo&#8212; para embelesar a los hombres. &#191;C&#243;mo no someterse a Tl&#246;n, a la minuciosa y vasta evidencia de un planeta ordenado?</p></blockquote><p>El ansia metaf&#237;sica es el s&#237;ntoma de la profec&#237;a de Ravetz y Funtowicz: una generaci&#243;n educada en entornos virtuales que, ante la imposibilidad de gobernar la infraestructura que hace posible esos entornos, se encierra en la b&#250;squeda de una totalidad, que no deja se ser otra forma de realidad virtual.</p><h3><strong>&#191;Vos y cu&#225;l ej&#233;rcito?</strong></h3><p>El segundo problema del ansia metaf&#237;sica es pol&#237;tico. En la persecuci&#243;n efectiva de esa totalidad, que es virtual, se amasan proyectos pol&#237;ticos y sociales de escala imposible para los propios sujetos que los enuncian: escuelas t&#233;cnicas formando a miles de trabajadores calificados para hacer funcionar f&#225;bricas instaladas estrat&#233;gicamente a lo largo de la Patagonia; una red estatal de trenes que atraviese todo el pa&#237;s; tropas bien equipadas desplegadas en todo el territorio nacional bicontinental, incluyendo la extensa plataforma mar&#237;tima; barrios con viviendas accesibles, palacios de estilo neocl&#225;sico, caf&#233;s notables con mozos de mo&#241;o, grandes salas para ver pel&#237;culas nacionales y peque&#241;os comercios de proximidad que ofrezcan carne de cuota Hilton y electrodom&#233;sticos de fabricaci&#243;n nacional a precios bajos; todo ello administrado por una &#233;lite de cuadros pol&#237;ticos y t&#233;cnicos de extracci&#243;n popular y coordinados por una doctrina nacional &#250;nica para garantizarles bienestar y seguridad a todos los ciudadanos y, al mismo tiempo, dirigir una estrategia geopol&#237;tica soberana ante las grandes potencias. El <em>Argentinean Empire</em>, por usar el nombre de una cuenta de X gestionada por Gonz&#225;lo S&#225;nchez Rey, ex libertario, ex progresista, ex macrista, ex radical, actual nacionalista cat&#243;lico.</p><div id="youtube2-YTu0-Dr2NsE" class="youtube-wrap" data-attrs="{&quot;videoId&quot;:&quot;YTu0-Dr2NsE&quot;,&quot;startTime&quot;:null,&quot;endTime&quot;:null}" data-component-name="Youtube2ToDOM"><div class="youtube-inner"><iframe src="https://www.youtube-nocookie.com/embed/YTu0-Dr2NsE?rel=0&amp;autoplay=0&amp;showinfo=0&amp;enablejsapi=0" frameborder="0" loading="lazy" gesture="media" allow="autoplay; fullscreen" allowautoplay="true" allowfullscreen="true" width="728" height="409"></iframe></div></div><p><em>You and what army?</em> le responde Homero Simpson a las amenazas de Montgomery Burns, en el pico de la paranoia de ambos, vestidos con harapos y encerrados en una caba&#241;a bajo un alud. En ese momento, aparece tras Burns un ej&#233;rcito fantasmal de hombres de nieve. Esos son los recursos con los que cuentan los milenials y centenials que quieren huir mentalmente de la Argentina que les toc&#243; (y de todos los cuarentones y cincuentones que se suben a la moda solo por miedo a quedar afuera). Si el modesto proyecto de restauraci&#243;n tradicionalista ya chocaba con las condiciones de vida objetivas de sus promotores (okcupid, el mercado inmobiliario, la vida DINK), el <em>Argentinean Empire</em> va a tener que lidiar con una dirigencia pol&#237;tica quebrada y acorralada en sus distritos, y una sociedad arrasada por el estancamiento y la precarizaci&#243;n econ&#243;mica, el colapso educativo, la digitalizaci&#243;n de la vida, y el efecto de todo eso sobre la salud mental y f&#237;sica de cada individuo. </p><p>Un cartonero, un mantero, un trabajador ocasional no pueden reciclarse d&#243;cilmente en un operario de una f&#225;brica ni en un soldado, menos a&#250;n con la tecnolog&#237;a industrial y militar del siglo XXI. Ya a fines de los 90 algunos capitalistas notaban la indisciplina creciente de sus operarios y el poder disuasorio decreciente de la amenaza de despido ante la posibilidad de sobrevivir en la precariedad. Treinta a&#241;os despu&#233;s eso no hizo m&#225;s que agravarse. El kirchnerismo y el mile&#237;smo coinciden en aceptar a la masa marginal tal como es: el kirchnerismo mont&#243; su modesto welfarismo subvencionando directamente la precariedad con plata en el bolsillo, el mile&#237;smo practica su anarcocapitalismo dejando que sobrevivan como puedan. Ninguno pretende que el precariado se convierta en proletariado, quiz&#225;s porque sospechan que no va a ser posible.</p><p>Los propios promotores de esa imagen de grandeza industrial militar nacional son el producto de la virtualidad y la precariedad, con poca experiencia en gesti&#243;n y h&#225;bitos de deliberaci&#243;n e informaci&#243;n amasados en el inmediatismo, la fragmentaci&#243;n y el estilo taxativo de la digitalidad 2.0. Rasgos totalmente comprensibles en una generaci&#243;n a&#250;n joven pero incompatibles con la misi&#243;n hist&#243;rica que se proponen. <em>Full Metal Jacket.</em></p><p>En esas condiciones, solo se puede apelar a un ej&#233;rcito fantasma de hombres de nieve, grandeza virtual apta solo para discutir en la digitalidad y en los espacios f&#237;sicos que orbitan a su alrededor: charlas en bares, libros de ocasi&#243;n, alg&#250;n caf&#233; + selfie con un periodista o dirigente pol&#237;tico de segunda l&#237;nea completamente desorientado. Mientras tanto, el Imperio Argentino realmente existente va a seguir tirando mantas, sembrando soja, pagando el monotributo y ensamblando Hilux mientras reza para que no vengan los autos el&#233;ctricos chinos.</p><p>Este no es un problema exclusivo de Argentina. Es v&#225;lido preguntarse hasta qu&#233; punto la sociedad norteamericana es capaz de pagar el costo de <em>Ser Grande Otra Vez</em>; o la sociedad europea, de armarse contra Rusia y expulsar al Islam; o Brasil, de cumplir la promesa de Sweig (&#171;Es el pa&#237;s del futuro&#187;) sin el corolario Di Tella (&#171;y lo seguir&#225; siendo&#187;). Pero aqu&#237; quise limitarme a pintar mi aldea.</p><p><em>Vicente L&#243;pez, noviembre de 2025</em></p><h3><strong>Posdata de 2027</strong></h3><p>En 1958 Per&#243;n escribi&#243; que &#171;Es preferible un peque&#241;o pa&#237;s de hombres felices a una gran naci&#243;n de individuos desgraciados&#187;. Se puede discutir si esa dicotom&#237;a era v&#225;lida en el momento en el que fue formulada, pero es evidente que hoy ni siquiera podemos plante&#225;rnosla: luchamos por no ser un peque&#241;o pa&#237;s de individuos desgraciados. El sue&#241;o de la gran naci&#243;n puede funcionar como un horizonte de expectativas que busque incentivar el presente, que nos ayude a salir del estancamiento y el des&#225;nimo. Sin embargo la est&#233;tica megal&#243;mana que envuelve ese horizonte termina envenenando la misi&#243;n: si estamos destinados a la grandeza y la grandeza no llega, alguien tiene que tener la culpa; si alguien tiene la culpa, tenemos que encontrarlo, destruirlo y el &#233;xito llegar&#225;. Hace 80 a&#241;os que estamos en eso. Pero nadie puede tener la culpa de un problema de 80 a&#241;os. Fuimos todos.</p><p>No so&#241;emos con un Imperio si todav&#237;a no construimos una Rep&#250;blica, un orden, una ley, una econom&#237;a. Vamos a ser mejores cuando aceptemos lo que somos. Cuando no busquemos salidas m&#225;gicas, con d&#243;lares baratos, golpes en la mesa, medidas provisorias que se vuelven permanentes, explicaciones instant&#225;neas para problemas complejos y grandes enemigos a los que siempre podemos culpar pero nunca podemos derrotar ni negociar.</p><p>Los boomers perdieron la revoluci&#243;n y la guerra, pero ganaron el neoliberalismo. Hoy el capitalismo encara una nueva transici&#243;n. No perdamos el tiempo en guerras virtuales. Tenemos una meta grande que cumplir: gestionar la doble crisis planetaria que provocan el calentamiento global y la nueva escala de la digitalidad. Y una meta chica, que es precondici&#243;n de la grande: normalizar la macroeconom&#237;a para que pueda ser posible planificar las microeconom&#237;as, desde un hogar hasta una empresa. Todo lo dem&#225;s, es un videojuego.</p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://alejandrogalliano.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe now&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/alejandrogalliano.substack.com/subscribe"><span>Subscribe now</span></a></p><p>Foto: <em>Mountain of Madness</em> (The Simpsons T8 E12), John Swartzwelder y Mark Kirkland, febrero de 1997.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Hardware kirchnerista y software mileísta]]></title><description><![CDATA[Exprimiendo la met&#225;fora]]></description><link>https://alejandrogalliano.substack.com/p/hardware-kirchnerista-y-software</link><guid isPermaLink="false">https://alejandrogalliano.substack.com/p/hardware-kirchnerista-y-software</guid><dc:creator><![CDATA[Alejandro Galliano]]></dc:creator><pubDate>Thu, 28 Aug 2025 14:22:31 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/2b1d5dd9-59f2-45a2-8b61-584303893bdd_1595x1242.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p><strong>Historia Argentina reciente: el triste triunfo del hardware</strong></p><p>El s&#225;bado pasado Diego Singer me invit&#243; a presentar <em>La m&#225;quina ingobernable</em> en el JJ Circuito Cultural y, una vez m&#225;s, tuve que explicar la met&#225;fora del libro entre hardware y software. En breve, llamo &#171;hardware&#187; a nuestro entorno f&#237;sico m&#225;s estable, y &#171;software&#187; a las formas humanas de ocuparlo y explotarlo, los sistemas sociales y econ&#243;micos. Es una met&#225;fora, no una teor&#237;a. Me sirve para narrar y pensar el capitalismo pero tiene l&#237;mites: por un lado, el &#171;hardware&#187; planetario no es estable, sino din&#225;mico; por otro lado, los sucesivos &#171;softwares&#187; humanos no solo alteran el entorno f&#237;sico, a veces de manera irreversible, sino que terminan sedimentando en pr&#225;cticas e instituciones muy estables que constituyen una especie de &#171;hardware&#187; humano con el que tambi&#233;n deber&#225;n lidiar las formas m&#225;s nuevas de software (abandono aqu&#237; las comillas porque supongo que qued&#243; clara la met&#225;fora). Esa tensi&#243;n queda a la vista por las resistencias sociales que enfrentan las nuevas formas econ&#243;micas y tecnol&#243;gicas y el efecto &#171;disruptivo&#187; que suelen tener &#233;stas sobre aqu&#233;l.</p><p>La din&#225;mica de la charla, bien conducida por Singer, nos llev&#243; a bajar la met&#225;fora a la Historia argentina reciente. Se me ocurri&#243; decir que hace 50 a&#241;os que vivimos el triunfo del hardware sobre el software. Por un lado, es evidente el fracaso recurrente de los diversos softwares: desde 1975 ning&#250;n modelo econ&#243;mico se pudo instalar con &#233;xito en Argentina. Incluso aquello que funcion&#243; relativamente bien (la &#171;convertibilidad&#187;, la &#171;matriz diversificada con inclusi&#243;n social&#187;), termin&#243; definitivamente mal. Y, m&#225;s all&#225; de la poca simpat&#237;a que el neoliberalismo despierte en los lectores, ser&#237;a un acto de pereza intelectual achacarle todos nuestros males: de los 50 a&#241;os que nos separan del Rodrigazo, solo 21 tuvieron pol&#237;ticas neoliberales (los 5 de Mart&#237;nez de Hoz, los 12 del menem-delarru&#237;smo y, con una mirada piadosa, los 4 de Macri).</p><p>Por otro lado, es conocida, y ha sido muy estudiada, la capacidad de resistencia en Argentina, no solo la que ejercen deliberadamente de los diversos grupos de inter&#233;s (corporaciones econ&#243;micas, sindicatos, universidades, c&#225;maras empresariales y profesionales, gobiernos locales, adem&#225;s de ramas enteras del Estado que operan corporativamente, como Poder Judicial o ciertas Fuerzas de Seguridad), sino la resistencia pasiva o inconsciente que representan diversas pr&#225;cticas colectivas e individuales, como la dolarizaci&#243;n del ahorro y parte de las transacciones, la evasi&#243;n fiscal, el consumo desequilibrado con la producci&#243;n, la informalidad econ&#243;mica, en muchos casos rayana en la ilegalidad, etc.</p><p>Si nos concentramos en los &#250;ltimos 25 a&#241;os de Historia Argentina, podemos recortar claramente dos estrategias: por un lado la estrategia de adaptarse plenamente a ese hardware dado y por otro la de apostar todo a la fuerza del software proyectado. Para decirlo en pocas palabras, kirchnerismo y mile&#237;smo.</p><p><strong>El hardware kirchnerista: imaginaci&#243;n pol&#237;tica sin imaginaci&#243;n econ&#243;mica</strong></p><p>En 2002 Argentina aplic&#243; un plan de ajuste, quiz&#225;s el m&#225;s brutalmente exitoso de su historia reciente junto con el de 1989. En ambos casos, las contradicciones de los modelos econ&#243;micos anteriores se hab&#237;an dejado madurar hasta llegar al colapso de la econom&#237;a, del orden social y de la gobernabilidad. En contextos as&#237; de ca&#243;ticos, afloran los reflejos hobbesianos y la misma sociedad que aparenta desear destruir el orden, acepta (&#191;reclama?) a un gobierno que restablezca alg&#250;n orden, a&#250;n en estado de excepci&#243;n. Por eso es que un solo a&#241;o, 1990, Menem pudo privatizar m&#225;s empresas p&#250;blicas que Margaret Thatcher a lo largo de sus dos mandatos (adem&#225;s de indultar a los militares y a Firmenich); por eso es que en 2002 Duhalde pudo devaluar la moneda (y los dep&#243;sitos bancarios) un 60% y establecer retenciones a las exportaciones (adem&#225;s de indultar a los presos por el intento de copamiento de La Tablada y a Seineld&#237;n).</p><p>En ambos casos, las decisiones dr&#225;sticas tomadas en medio de la crisis se combinaron con la fortuna de una buena coyuntura mundial para dar lugar a una r&#225;pida recuperaci&#243;n macroecon&#243;mica y a aproximadamente un lustro de prosperidad. Entre 1991 y 1995, Argentina se benefici&#243; de las bajas tasas de inter&#233;s norteamericanas y de la globalizaci&#243;n de los circuitos financieros para recibir inversiones extranjeras en su econom&#237;a abierta. Entre 2003 y 2008, Argentina se benefici&#243; del crecimiento acelerado de China y su incorporaci&#243;n a la Organizaci&#243;n Mundial del Comercio para venderle soja con un tipo de cambio alto y competitivo.</p><p>En ambos casos, la r&#225;pida recuperaci&#243;n fue la excusa para dejar a mitad de camino las reformas econ&#243;micas (esto es, la instalaci&#243;n plena de un nuevo software) y aferrarse a las pol&#237;ticas del primer d&#237;a. Menem no pudo, no supo, no quiso aplicar las llamadas reformas de segunda generaci&#243;n (reforma laboral y reforma de los estados provinciales) y mantuvo el tipo de cambio bajo y fijo a&#250;n cuando las tasas de inter&#233;s norteamericanas y el d&#243;lar sub&#237;an, encareciendo la moneda argentina en todos sus mercados externos y alimentando peligrosamente su deuda para mantener la paridad cambiaria.</p><p>En el caso del kirchnerismo, la inercia econ&#243;mica fue a&#250;n m&#225;s acentuada. En primer lugar, hered&#243; del duhaldismo un conjunto de parches que, antes que revisar, se dedic&#243; a ampliar y consolidar hasta transformar en un &#171;modelo econ&#243;mico&#187;: retenciones a las exportaciones, subsidios a los servicios p&#250;blicos del AMBA, proteccionismo a la industria local y un default largamente negociado pero nunca plenamente resuelto que aisl&#243; a la Argentina del cr&#233;dito internacional.</p><p>En segundo lugar, tambi&#233;n hered&#243; una matriz exportadora sumamente simplificada: siembra directa de soja transg&#233;nica para vender como forraje a China. No solo no hubo ning&#250;n intento de ampliarla o mejorarla con est&#237;mulos econ&#243;micos o pol&#237;ticas exportadoras, sino que la actitud del gobierno fue meramente rentista: se limit&#243; a taxarla unilateralmente para fondear los gastos del Estado. La misma actitud indolente que durante todo el siglo XX se le adjudic&#243; a la &#171;oligarqu&#237;a terrateniente&#187;, que se sentaba a ver crecer las vacas y despu&#233;s se gastaba la plata en un viaje a Par&#237;s, ahora la ten&#237;a un Estado que se sentaba a esperar la liquidaci&#243;n de las divisas por exportaciones entre marzo y mayo y as&#237; hacer el bacheado fiscal del a&#241;o. A diferencia del estanciero rentista, el kirchnerismo ni si quiera trat&#243; de entender aquella econom&#237;a sobre la que estaba parado.</p><p>En tercer lugar, esa falta de imaginaci&#243;n econ&#243;mica, ese conformismo con lo dado, se extend&#237;a a lo social: el Estado de Bienestar kirchnerista se limitaba a financiar la sociedad tal como la encontr&#243;: los asentamientos ilegales, la informalidad econ&#243;mica, el consumo deficitario de las &#171;clases medias&#187;, las importaciones de una industria mercado internista, y las demandas sectoriales de algunas corporaciones.</p><p>El del kirchnerismo fue un gobierno con una enorme imaginaci&#243;n para acumular poder y movilizar a la sociedad ante cada conflicto pol&#237;tico que se le present&#243;. Pero esa imaginaci&#243;n pol&#237;tica no tuvo correlato econ&#243;mico: gobern&#243; el hardware que recibi&#243; con las herramientas que hered&#243;. Ya el vocabulario militante dejaba ver esa tara en la obsesi&#243;n con el &#171;territorio&#187; (un lugar, dicho sea de paso, invariablemente pobre y suburbano, al que &#171;hay que bajar&#187;) como fuente &#250;nica de verdad social y pol&#237;tica. La reificaci&#243;n total del sujeto y la sociedad en una orograf&#237;a expresaba la rendici&#243;n incondicional ante el hardware dado.</p><p>Fue una estrategia conservadora de patas cortas. Estimular consumo sin modernizar la matriz exportadora condujo al gobierno a encarecer nuevamente al peso e incurrir en un doble d&#233;ficit fiscal y comercial. As&#237; sobrevino el estancamiento econ&#243;mico y la inflaci&#243;n, dos fen&#243;menos econ&#243;micos de alto desgaste social que lijaron la hegemon&#237;a pol&#237;tica y ya no hubo imaginaci&#243;n posible. Simult&#225;neamente, el mismo hardware que el kirchnerismo se limit&#243; a conservar se iba volviendo contra &#233;l, o al menos contra sus principios ideol&#243;gicos: las pr&#225;cticas de informalidad econ&#243;mica, en un contexto de estancamiento de la inversi&#243;n privada y el empleo formal, fueron mercantilizando la conducta y los valores de sectores enteros de la poblaci&#243;n, desde la base de la pir&#225;mide social hasta buena parte de los grupos profesionales y empresariales que se acostumbraron a actuar econ&#243;micamente de espaldas a las leyes y regulaciones, y por fuera de cualquier representaci&#243;n o solidaridad corporativa. El &#171;pa&#237;s al margen de la ley&#187; que diagnostic&#243; Carlos Nino a principios de los a&#241;os 90 ahora tambi&#233;n era parte del hardware, la sede de las pr&#225;cticas y actores econ&#243;micos m&#225;s din&#225;micos de un capitalismo estancado.</p><p><strong>El software macrista: fracaso y aceleraci&#243;n</strong></p><p>La breve experiencia macrista al frente del gobierno nacional fue vivida con una intensidad desproporcionada: tanto sus partidarios como sus opositores resaltaban la enorme ruptura que implicaba para la Historia Argentina (el fin de &#171;80 a&#241;os de peronismo&#187;, para unos; o el fin del &#171;consenso democr&#225;tico del 83&#187;, para otros), al tiempo que rastreaban sus ra&#237;ces hist&#243;ricas profundas (el esp&#237;ritu de Frondizi, o el retorno de la dictadura), y la novedad humana de sus dirigentes (el &#171;mayor porcentaje de PhD en un gabinete&#187;, el &#171;triunfo de los boludos&#187;, el &#171;gobierno de los CEOs y los <em>focus groups</em>&#187;).</p><p>A&#250;n as&#237;, el gobierno de Macri no pudo resolver ni uno solo de los problemas que se propuso resolver y, al momento de irse, dej&#243; la misma econom&#237;a que encontr&#243;, pero agravada por una crisis de deuda p&#250;blica y una recesi&#243;n.</p><p>El software que quiso instalar el macrismo era bastante moderado: corregir gradualmente las distorsiones del capitalismo post 2001. Esto implicaba desregular el mercado laboral, en decir, blanquear la desregulaci&#243;n de hecho que ven&#237;a provocando la informalidad; abrir el comercio exterior y el ingreso de capitales, arreglando con los <em>holdouts</em> y eliminando las retenciones a las exportaciones; y reducir la inflaci&#243;n bajando el gasto p&#250;blico. Todo eso, en especial lo &#250;ltimo, deb&#237;a hacerse gradualmente para reducir el da&#241;o social y mantener la viabilidad pol&#237;tica. El gradualismo encerr&#243; al gobierno en una cuadratura del c&#237;rculo: bajar la inflaci&#243;n requer&#237;a reducir el d&#233;ficit fiscal; reducir el d&#233;ficit fiscal, eliminar subsidios a los servicios p&#250;blicos; eliminar los subsidios provocar&#237;a aumentos en las tarifas y acelerar&#237;a la inflaci&#243;n. Esa manta corta se agravaba por las decisiones del gobierno: eliminar las retenciones redujo la recaudaci&#243;n fiscal, arreglar con los <em>holdouts</em> se llev&#243; una parte importante de las reservas, y mantener la paz social aumentando asignaciones no salariales (AUH y jubilaciones) se llev&#243; otra parte del ingreso. Para salir de ese laberinto, el gobierno se reconect&#243; al flujo financiero internacional mediante una sofisticada ingenier&#237;a de bonos dise&#241;ada por Luis &#171;Toto&#187; Caputo. Era jugar con fuego. En mayo de 2018 la Reserva Federal de los Estados Unidos decidi&#243; subir las tasas de inter&#233;s y el castillo de bonos de Caputo se vino abajo, y con &#233;l, todo el software macrista: en 2019 Macri dej&#243; la Casa Rosada habiendo restablecido las retenciones y el cepo cambiario que hab&#237;a levantado en 2015.</p><p>El impacto del fracaso econ&#243;mico en el macrismo y sus votantes fue profundo. En la campa&#241;a presidencial de 2019, Macri se acerc&#243; al trumpismo y adopt&#243; gestos y valores de las llamadas &#171;nuevas derechas&#187;. En una cena organizada ese a&#241;o por la libertaria Fundaci&#243;n Libertad, dijo: &#171;Si ganamos esta elecci&#243;n vamos a ir en la misma direcci&#243;n, lo m&#225;s r&#225;pido posible&#187;. No gan&#243;. Volvi&#243; el kirchnerismo, ahora ampliado con los peronismos provinciales, y volvi&#243; a gobernar el hardware dado, que as&#237; termin&#243; de colapsar. Como en 1989, como en 2001, las contradicciones se dejaron madurar hasta que el viejo y enteco software se cay&#243; solo.</p><p><strong>El proyecto de Milei: software sin hardware</strong></p><p>La llegada de Milei al gobierno supone novedades que no me voy a molestar en enumerar porque ya est&#225;n analizadas en todas partes. Para lo que le interesa a este breve ensayo, basta decir que es la aceleraci&#243;n efectiva que hab&#237;a propuesto Macri en 2019. Para tomar verdadera velocidad ahora el software pretende divorciarse totalmente de todo el hardware, incluyendo, entre otras cosas, al propio Macri. </p><p>A ello contribuyen varios factores que trascienden el enfoque materialista de este ensayo: a) la voluntad de Milei de explicar la realidad a partir del pu&#241;ado de conceptos de la vulgata austr&#237;aca que fue cocinando en sus apariciones televisivas y su experiencia como ayudante de c&#225;tedra de Microeconom&#237;a; b) la estrategia de sus militantes de concentrarse en los aspectos m&#225;s simb&#243;licos y culturales de la confrontaci&#243;n pol&#237;tica, articulado con el uso eficiente que hacen de las nuevas plataformas digitales de comunicaci&#243;n; y, finalmente, c) cierta conducta alien&#237;gena del propio Presidente pero tambi&#233;n de algunas personas de su entorno, como Sturzenegger, m&#225;s interesado en hablarle al foro derechista internacional que a la sociedad civil local, y deleitado es comportarse como si el pa&#237;s que gobiernan fuera algo extra&#241;o, casi accesorio, al plan econ&#243;mico que quieren aplicar. Software sin hardware.</p><p>Toda la &#171;crueldad&#187;, &#171;aceleracionismo&#187;, o lo que sea que impresione del proyecto mile&#237;sta se puede explicar a partir de su objetivo de instalar un software independientemente del hardware que lo vaya a recibir. Esta meta, te&#243;ricamente racional (responde a ciertos intereses y ciertos supuestos acerca de c&#243;mo debe funcionar una econom&#237;a capitalista), est&#225; motorizada y acorazada por una pulsi&#243;n irracional (mesi&#225;nica, est&#233;tica, emocional) de parte tanto del gobierno que la ejecuta como de la porci&#243;n de la sociedad que lo acompa&#241;a o lo tolera. Tolerancia que se comprende no s&#243;lo desde la frustraci&#243;n que gener&#243; el fracaso de Macri sino, y sobre todo, desde el largo fracaso econ&#243;mico que Argentina arrastra desde 1975.</p><p>Pero gobernar en contra del hardware es peligroso y puede ser contraproducente. El grado de resistencia puede ser muy alto, no solo la resistencia expl&#237;cita de los perjudicados que se movilizan &#8212;que hasta ahora no han tenido &#233;xito&#8212;, sino ese conjunto de pr&#225;cticas y valores instalados en los individuos que, si bien apuntan al lucro, no se integran bien con el funcionamiento del capitalismo. Como sintetiz&#243; Martin Rodr&#237;guez: &#171;nos gusta m&#225;s la guita que el capitalismo&#187;.</p><p>Recordemos que el mercado es una instituci&#243;n espont&#225;nea pero el capitalismo no. Desde su or&#237;gen, la acumulaci&#243;n de capital requiere restricciones y regulaciones sobre el mercado que a lo largo de la Historia no hicieron otra cosa que endurecerse m&#225;s y m&#225;s. Y por m&#225;s que Milei crea que la acci&#243;n humana va aflorar libre y va a canalizarse en el mercado, como gobernante de un pa&#237;s necesita que las leyes se cumplan, que no haya accidentes ni violencias. Si es que le interesa gobernar este pa&#237;s. Carros de cartoneros por el carril del medio de las avenidas, Amaroks estacionadas donde quieren, polic&#237;as que gestionan la inseguridad mediante zonas liberadas, productores agropecuarios que piratean semillas transg&#233;nicas &#191;cu&#225;les de estas pr&#225;cticas del hardware se van a gobernar solas y cu&#225;ntas esperan corregir solo con el gatillo f&#225;cil de Patricia Bullrich? &#191;O esperamos que la libre portaci&#243;n de armas cubra ese hiato? El pueblo argentino, tanto el que vot&#243; a Milei como el que no, no quiere una guerra civil ni un Leviat&#225;n: quiere una vida c&#243;moda y un capitalismo mullido. Si bien es cierto que la pandemia, la digitalidad y la prolongada recesi&#243;n econ&#243;mica crisparon el humor colectivo, un buen gobierno deber&#237;a contribuir a calmar las furias colectivas, como ocurri&#243; despu&#233;s de 1989 y de 2001. Hacer lo contrario, es decir, jugar con ese fuego social para legitimar una pol&#237;tica, no solo puede poner en juego a la gobernabilidad a mediano plazo, sino que puede sedimentar un elemento muy t&#243;xico en el hardware local. La ingenier&#237;a del caos puede ser un medio pero nunca un fin.</p><p>Nadie sintetiz&#243; tan bien la diferencia entre hardware kirchnerista y el software mile&#237;sta como <a href="https://revistasupernova.com/nota/hoy-el-pensamiento-tiene-que-ser-un-ensamblaje-del-humano-y-la-computadora">Javier Blanco</a> usando la cibern&#233;tica de sistemas: </p><blockquote><p>Los libertarios son inviables porque no se preservan en el tiempo. Son ca&#243;ticos, se consumen en la propia producci&#243;n y as&#237; van transformando el mundo, r&#225;pidamente. Mientras que el peronismo tiene un sistema extremadamente fuerte y viable, pero su acci&#243;n sobre el mundo hoy en muy poca.</p></blockquote><p>En definitiva, el hardware est&#225; ah&#237;. Rendirse ante &#233;l es cobarde y empobrecedor, ignorarlo es in&#250;til y peligroso. Los mejores gobiernos son los que saben instalar un nuevo software en el hardware realmente existente. Agust&#237;n Berti y el citado Blanco, en un <a href="https://ri.conicet.gov.ar/handle/11336/96809">art&#237;culo</a> sobre el <em>hardware</em> y el <em>software</em> inform&#225;ticos, concluyen algo que tambi&#233;n sirve para mi humilde y limitada met&#225;fora:</p><blockquote><p>&#171;La separaci&#243;n entre hardware y software se vuelve irrelevante bajo esta reconstrucci&#243;n relacional [...] Las propiedades estructurales son las esenciales y pueden variar, incluso de maneras externamente indiscernibles, entre ser realizadas en el hardware mismo o como programas espec&#237;ficos para un int&#233;rprete, tambi&#233;n &#233;ste constituido por una combinaci&#243;n particular de hardware y software&#187;</p></blockquote><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://alejandrogalliano.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe now&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/alejandrogalliano.substack.com/subscribe"><span>Subscribe now</span></a></p><p>Foto: Tim Klein, <em>Iron horse</em>, s/f.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Los tres últimos seres humanos]]></title><description><![CDATA[Dos hombres y una mujer]]></description><link>https://alejandrogalliano.substack.com/p/tres-ultimos-humanos</link><guid isPermaLink="false">https://alejandrogalliano.substack.com/p/tres-ultimos-humanos</guid><dc:creator><![CDATA[Alejandro Galliano]]></dc:creator><pubDate>Thu, 21 Aug 2025 13:55:31 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/6f4d8c73-527d-4a2e-897d-16e0e9b83103_2048x1541.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Aprovech&#233; el invierno para volver a leer ficci&#243;n. Hab&#237;a fracasado con un par de novelas (Labatut no cuenta: es Sebald para leer en la playa) y empec&#233; a sospechar que hab&#237;a perdido toda fe po&#233;tica, que iba a terminar siendo el cl&#225;sico viejo seco que solo lee biograf&#237;as y libros de Historia sentado en un sill&#243;n chesterfield. Pero no, desgraciadamente no tengo un sill&#243;n chesterfield. Y pude leer tres novelas apelando a un tema infalible, al menos para m&#237;: la historia de una persona que se queda sola en el planeta Tierra.</p><p>Hay dos falsos hitos alrededor de ese tema: <em>El &#250;ltimo hombre en la tierra</em>, la novela que Mary Shelley public&#243; en 1826, y <em>Soy Leyenda</em>, el cl&#225;sico de Richard Matheson publicado en 1954. El de Shelley es un largo relato de peste y exterminio cuyo protagonista, Lionel Verney, no se transforma efectivamente en &#171;el &#250;ltimo hombre en la Tierra&#187; hasta el final del tercer y &#250;ltimo volumen de la novela; y el Neville de <em>Soy Leyenda </em>en rigor no est&#225; solo: el planeta est&#225; poblado por humanos devenidos en vampiros que, como escrib&#237; <a href="/__u/alejandrogalliano.substack.com/p/el-capitalismo-contado-por-sus-propios">ac&#225;</a>, son de hecho la nueva comunidad (&#171;Yo soy el anormal, ahora&#187; piensa Neville antes de morir).</p><p>No. Busqu&#233; novelas en las que el o la protagonista se quedaran <em>realmente</em> solos en la Tierra: <em>El muro</em>, de Marlen Haushofer, <em>La nube p&#250;rpura</em>, de M.P. Shiel, y <em>Dissipatio H.G.</em>, de Guido Morselli. Parece una lista diversa: una mujer, un marginal y un mestizo de las Indias Occidentales, pero en estilo y car&#225;cter son tres autores europeos del siglo XX. Solo que me gustar&#237;a leerlos pensando en el planeta del siglo XXI&#8230; y XXII.</p><p><strong>La mujer en el valle: nunca vas a volver a la Naturaleza</strong></p><p>Marlen Haushofer fue una autora austr&#237;aca de vida relativamente breve y plana (su mayor sobresalto biogr&#225;fico es haberse separado y juntado de nuevo con su marido: un odont&#243;logo). Escribi&#243; mucho y entre lo que escribi&#243; sobresale <em>El muro</em>, publicada en 1963, llevada al cine y resucitada por una influencer que en 2019 poste&#243; el libro en Instagram. La premisa de toda la novela es que una mujer queda aislada en un valle por un misterioso muro invisible que rodea la zona. Del otro lado del muro la protagonista puede ver que todos los animales y humanos (no as&#237; los vegetales) murieron instant&#225;neamente y sus cad&#225;veres quedaron en la posici&#243;n en la que estaban cuando sobrevino el fen&#243;meno, sin descomponerse. Del lado interior del muro, que aparentemente fungi&#243; de escudo, sobrevivieron todos, los animales salvajes, la protagonista y las mascotas de la casa en la que &#233;sta estaba aloj&#225;ndose de paso.</p><p>Haushofer no pierde tiempo en especulaciones <em>sci fi</em> sobre la naturaleza del muro y la megamuerte: r&#225;pidamente instala al lector en la misma incertidumbre y desinter&#233;s t&#233;cnico de la protagonista. Para ella, posiblemente ciudadana de un pa&#237;s recientemente derrotado en la Guerra Mundial, como la propia Haushofer, lo que ocurri&#243; fue un nuevo conflicto b&#233;lico mundial, esta vez acelerado por un arma de exterminio masivo. Durante los primeros d&#237;as espera que vengan &#171;los vencedores&#187; de la guerra a disponer de ella. Pero no llegan. Y as&#237; de a poco va empezando la historia: la necesidad de sobrevivir como un Robinson sin mar, mezclando los restos de civilizaci&#243;n de los que dispone con los recursos naturales que va aprendiendo a dominar, la nostalgia menguante por el mundo perdido (piensa en sus hijas, le duele la Navidad) y, sobre todo, su lenta adaptaci&#243;n al entorno natural, el cl&#225;sico <em>walden </em>germ&#225;nico.</p><p>El realismo detallista con el que Haushofer describe la escasez de recursos y la degradaci&#243;n de los objetos y las estructuras en un mundo sin actividad humana (el tabaco que pierde gusto, las paredes que filtran humedad, los utensilios que se oxidan, los restos de comida industrial que se echan a perder) recuerda a <em>La tierra permanece</em>, la novela postapocal&#237;ptica de George Steward publicada en 1949. Pero mientras Isherwood Williams, el protagonista de <em>La tierra permanece</em>, pod&#237;a desplazarse a lo largo del territorio norteamericano para ir recolectando materiales y, sobre todo, sobrevivientes con los que se reensambla una sociedad m&#225;s austera y primitiva, la protagonista de <em>El Muro</em> est&#225; sola y encerrada en un valle, con menos recursos y ning&#250;n otro sobreviviente humano con el cual refundar civilizaci&#243;n alguna. A&#250;n as&#237;, forma una comunidad: una vaca, una gata con sus cr&#237;as, y un perro, Lince, verdadero coprotagonista y motor del arco dram&#225;tico de la novela. Junto a esos animales domesticados (aunque la gata nunca se domestica del todo) la protagonista convive con cornejas y ciervos salvajes, por cuya supervivencia en invierno se preocupa, peces y cabras que caza pero cuidando que se regeneren, y zorros y aves predadoras que amenazan a sus mascotas. Adem&#225;s de los &#225;rboles y los ciclos de la naturaleza que ritman toda la novela y la econom&#237;a de subsistencia de los protagonistas humanos y no humanos.</p><p>El tema de <em>El Muro</em> termina siendo el retorno a la Naturaleza con may&#250;scula: la protagonista no se animaliza pero s&#237; incorpora en su per&#237;metro afectivo y existencial (bien delimitado por un muro) a &#171;personas no humanas&#187;: el recuerdo doloroso de su marido y sus hijas va siendo desplazado por el duelo por las mascotas muertas, las preocupaciones por su supervivencia van incluyendo la de sus animales. Se podr&#237;a decir que cumple con la premisa contempor&#225;nea de  compostar con los bichos (Haraway), habitar como un p&#225;jaro (Despentes), pensar como una monta&#241;a (Leopold), mirar como un jaguar (Viveiros), o vivir como una planta (Coccia). Esa sensibilidad podr&#237;a colocar a <em>El Muro</em> en el canon del primitivismo <a href="/__u/alejandrogalliano.substack.com/p/por-que-los-humanistas-odian-a-la">antropofuguista</a> que rige a buena parte del pensamiento cr&#237;tico y poshumanista actual. Adem&#225;s, la protagonista es mujer y deja pudrir un Mercedes Benz que en el valle no le sirve para nada. Todo lo que est&#225; bien.</p><p>Pero no. Haushofer nunca deja que la protagonista pierda su condici&#243;n humana, ella se siente afectiva y materialmente responsable por sus animales, incluso piensa en cavar un t&#250;nel para que los siervos y cabras salvajes puedan cruzar el muro cuando ella se muera y se agoten los recursos. Ella es el centro de la narraci&#243;n y del funcionamiento econ&#243;mico del valle, la Naturaleza nunca termina de absorberla, nunca es parte plena de su entorno natural, por eso es interesante ver c&#243;mo se integra en ese entorno al tiempo que lo resiste. Por eso nos interesa su historia.</p><p>Seg&#250;n Guillermo Piro,</p><blockquote><p>Haushofer es demasiado cerebral, como Clarice Lispector, como Fleur Jaeggy. El mundo fluye, la gente va y viene, pero es la mente de la narradora la que no puede poner freno. No es el fluir de la conciencia, algo viejo: es la inteligencia en estado puro, una demostraci&#243;n de virtuosismo en el hilado de los pensamientos, en el encabalgamiento de los silogismos. Es como si Marlen no tuviera nada que decir y creara personajes solo para que se expresen.</p></blockquote><p>Esa negativa a dejar de pensar es tambi&#233;n la de su protagonista, a&#250;n absorbida por el esfuerzo f&#237;sico y rutinario de la supervivencia. Esa capacidad reflexiva, a veces tortuosa y contraproducente, es lo que la recorta de la Naturaleza: ni la vaca, ni la gata ni siquiera Lince pueden pensar. Y esa capacidad reflexiva, a veces tortuosa y contraproducente, es lo que la hermana con Haraway, Despentes, Viveiros, Coccia y vos, todos seres conceptuales, humanos, demasiado humanos, que nos invitan a deshumanizarnos. No hay lugar para intelectuales en el bosque ni en la monta&#241;a. Como la protagonista de <em>El Muro</em>, nuestro lugar siempre ser&#225; el valle. </p><p><strong>El &#250;ltimo primer hombre: la Tierra contraideol&#243;gica</strong></p><p><em>La nube p&#250;rpura </em>es una novela publicada por M.P. Shiel en 1901, y republicada en 1929 con leves retoques. En esos casi treinta a&#241;os pasaron muchas cosas. Dejando de lado guerras mundiales y revoluciones, Shiel hab&#237;a ca&#237;do en el olvido, y el clima literario hab&#237;a cambiado tanto que &#233;l mismo pas&#243; de ser el &#250;ltimo representante del decadentismo (Huysmans, Villiers de L'Isle-Adam, Ducasse, Barbey d'Aurevilly y el santo patrono de todos ellos: Edgar Allan Poe) a quedar pegado en la genealog&#237;a lovecraftiana, sobre todo por su amistad con Arthur Machen, a quien homenajea expl&#237;citamente en <em>La nube p&#250;rpura</em>. Ese <em>bypass</em> hist&#243;rico quiz&#225;s explique las diversas capas filos&#243;ficas de la novela.</p><p><em>La nube p&#250;rpura</em> cuenta la historia de Adam Jeffson, un m&#233;dico diletante y amoral que emprende una excursi&#243;n al &#193;rtico y, a la vuelta, descubre que todos los habitantes de la tierra murieron debido a una nube de &#225;cido cianh&#237;drico de origen volc&#225;nico. La novela est&#225; dividida en tres partes: la primera, la mejor, relata la excursi&#243;n al &#193;rtico; la segunda, se concentra en la experiencia de Jeffson como &#250;ltimo hombre en la Tierra. Es la parte que me interesa. Por un lado, hay un tratamiento realista de la megamuerte, con cad&#225;veres que se desparraman o se api&#241;an en lugares estrat&#233;gicos. Shiel diferencia coherentemente a los muertos por la nube, cuya descomposici&#243;n es leve y seca, y los muertos por otros motivos, que se pudren totalmente. Tambi&#233;n es veros&#237;mil la psicosis que sufre el protagonista por estar permanentemente rodeado de cuerpos sin vida.</p><p>Sin embargo, el relato no busca realismo ni verosimilitud alguna: Jeffson es capaz de cruzar el mundo &#233;l solo, piloteando barcos, trenes y autom&#243;viles (que a lo largo de los casi veinte a&#241;os de la trama mantienen su vida &#250;til y su combustible) solo para quemar ciudades y bosques por pura diversi&#243;n, adem&#225;s de construir un palacio con ladrillos de oro y fuentes de vino. Aqu&#237; se juegan las dos grandes influencias <em>fin de si&#233;cle</em> del autor: el decadentismo (Jeffson es una especie de William Wilson o Conde de Maldoror impulsado intermitentemente por un pulsi&#243;n cruel y demencial que cada tanto recae en una angustia culpable igualmente demencial) y la vulgata de Nietzsche: Jeffson es un superhombre, nacido de la extinci&#243;n de los &#171;&#250;ltimos hombres&#187; (no hay un solo personaje respetable o querible antes de la megamuerte), impulsado por una fuerza de voluntad m&#225;s all&#225; del bien y del mal, y capaz de refundar la especie. Aunque esta &#250;ltima posibilidad lo repugna: &#171;conmigo, Adam Jeffson &#8212;lo juro&#8212;, la raza alcanzar&#225; por fin cierta nobleza, la nobleza de la autoextinci&#243;n&#187;.</p><p>Esto &#250;ltimo se resuelve en la tercera parte de la novela, la peor: Jeffson se encuentra con una sobreviviente, Leda, una adolescente feral que, en pocas p&#225;ginas, pasa de ser Kaspar Hauser a una especie de Simone Weil gracias a la lectura de una Biblia y un libro de Qu&#237;mica. Leda est&#225; dise&#241;ada a la medida del morbo calenturiento y algo mis&#243;gino del decadentismo: dulce y sumisa, pero fuerte, inteligente y sensible. Y linda: es la hija de una esclava turca de piel blanca. Pero Jeffson est&#225; determinado a resistir la tentaci&#243;n de procrearse y fantasea constantemente con matarla, mientras ella lo busca pacientemente. Con todo, lo que arruina definitivamente a la tercera parte de <em>La nube p&#250;rpura </em>es la redenci&#243;n cristiana de un personaje mefistof&#233;lico y de una historia que borde&#243; el nihilismo durante las doscientas p&#225;ginas anteriores: la lucha del bien contra el mal, el triunfo del amor y el renacimiento de la Humanidad con una Eva virginal y un Ad&#225;n renacido.</p><p>Pero aqu&#237; no me interesa tanto criticar la resoluci&#243;n cristiana de la historia como mapear las diferentes formas de fe que la atraviesan. Entre el <em>&#252;bermensch </em>nietzscheano del principio y el G&#233;nesis inverso del final &#8212;incluyendo una versi&#243;n del libro de Job&#8212;, hay lugar para un oscuro culto a la Tierra. En la segunda parte, Jeffson deduce que la extinci&#243;n del hombre hizo desaparecer un hipot&#233;tico &#171;efecto calmante sobre la turbulencia innata de la Tierra&#187;, de manera que, mientras &#233;l mismo incendia bosques y ciudades, los terremotos y tormentas despedazan al Este de Europa y hunden una parte de la pen&#237;nsula it&#225;lica. Es en medio de esos cataclismos, y en una de sus frecuentes reca&#237;das en la angustia, cuando el protagonista delira con una especie de plegaria a la Madre Tierra que resumo aqu&#237;:</p><blockquote><p>Oh Madre de oscuros designios, con tus poderosos deseos, tus arrepentimientos, tus fr&#237;as tristezas, y sue&#241;os comatosos, y la perdici&#243;n que ha de venir, Madre, y yo, pobre hombre, aunque sea un monarca, testimonio del drama de tus tremendas angustias&#8230; Dinamarca un dedo &#237;ndice con la u&#241;a muy larga, Yucat&#225;n un dedo pulgar que se&#241;ala el Polo. &#191;Qu&#233; quiere decir con eso? &#191;Es ella misma una entidad viva, con una voluntad y un destino, como los marineros dec&#237;an que eran los barcos?... Es oscura y caprichosa, imprevisible y desventurada, y hace pedazos a sus cr&#237;as como una gata can&#237;bal; y es vieja y profunda&#8230; Sentado en una tumba, hasta que las l&#225;grimas corrieron por mis mejillas: porque el hombre &#171;pasa&#187;.</p></blockquote><p>La propia nube p&#250;rpura puede entenderse como un da&#241;o fatal que la Tierra inflige a sus hijos.</p><p>Aqu&#237; conviene detenernos en la particular ideolog&#237;a de Shiel, teniendo en cuenta que <em>La nube p&#250;rpura </em>se organiza sobre esa ideolog&#237;a. El neopaganismo, incluyendo el culto a una Tierra creadora pero cruel, indiferente e irracional, m&#225;s cerca de Medea que de Gaia, era moneda corriente en 1901, en el propio c&#237;rculo de Shiel: Machen, Blackwood, la logia esot&#233;rica <em>Golden Dawn</em>, una l&#237;nea que se puede estirar hasta Lovecraft y su cen&#225;culo de admiradores. En alg&#250;n tramo de la novela el Pac&#237;fico empieza a burbujear y el lector del siglo XXI espera que emerja Cthulhu o Godzilla, fuerzas planetarias decididas a terminar con la Humanidad y su pretendida centralidad c&#243;smica. En ese sentido, <em>La nube p&#250;rpura</em> admite una lectura bajo el signo del Antropoceno. </p><p>Sin embargo, Shiel parece traicionar esa lectura, y no solo con el cierre cristiano y redentor de la historia, sino por su protagonista, un superhombre cargado con pulsi&#243;n de muerte, que viola las leyes de los hombres y de la Naturaleza sin recibir castigo alguno, para terminar d&#225;ndose el gusto de refundar la especie. Seg&#250;n Arno Mayer, a principios del siglo XX esa mezcla de darwinismo social, filosof&#237;a nietzscheana paganizante y neotradicionalismo cristiano era la reacci&#243;n ideol&#243;gica de las &#233;lites europeas (y las clases medias con aspiraciones, a las que Shiel, como s&#250;bdito ultramarino letrado, pertenec&#237;a), al acelerado desarrollo tecnocapitalista de la &#233;poca y al miedo y repugnancia ante la nueva sociedad de masas y su igualitarismo irracional. Esa ideolog&#237;a decadentista es, para Mayer, la que condujo a Europa a la Guerra Mundial y, luego, al fascismo.</p><p>Es muy dif&#237;cil resistir la tentaci&#243;n de comparar aqu&#233;l principio de siglo con nuestro principio de siglo, m&#225;s a&#250;n en un posteo de Substack que va a leer muy poca gente. Pero vamos: aceleraci&#243;n tecnol&#243;gica, conducta an&#243;mica de las masas, inadecuaci&#243;n de las instituciones y un <em>blend</em> ideol&#243;gico que pretende solucionar todo eso. La manera en la que Shiel incrusta, sin l&#243;gica ni soluci&#243;n de continuidad, a la perversa Madre Tierra en medio del despliegue destructivo de su <em>&#252;bermensch</em> y la redenci&#243;n cristiana elitista es tambi&#233;n la manera en c&#243;mo hoy la planetariedad emerge, sin l&#243;gica ni marco que la explique satisfactoriamente, en medio del tecnooptimismo de Marc Andreessen (con citas a Nietzsche y el futurismo italiano incluidas) y el neoreaccionarismo de Thiel, Yarvin y Land, las ideolog&#237;as que se propusieron solucionar esta &#233;poca <em>a pesar</em> de La Tierra. Pero la Tierra permanece.</p><p><strong>Un </strong><em><strong>flanneur</strong></em><strong> desolado: la cibern&#233;tica permanece</strong></p><p>La vida de Guido Morselli parece una irritante colecci&#243;n de lugares comunes literarios: un rentista que vive retirado en el campo, dedicado a la escritura; un escritor ignorado en su &#233;poca que se suicida ante el desprecio editorial; un autor de culto descubierto en el mismo d&#237;a de su muerte por los mismos cr&#237;ticos y editores que le hab&#237;an dado la espalda. Obviamente, mord&#237; los tres anzuelos y me compr&#233; <em>Dissipatio H.G.</em>, en exquisita traducci&#243;n local a cargo de Edhasa, para leer en un viaje a Valpara&#237;so, mientras esperaba el tsunami en un petit hotel de principios del siglo XX completamente vac&#237;o.</p><p>Es un libro lento, con una prosa cuesta arriba. Empieza as&#237;:</p><blockquote><p>Naufragios f&#243;nico-visuales me hacen compa&#241;&#237;a, y son lo que m&#225;s directo me queda de "ellos"&#8230; Naufragios inconsistentes, y ya reliquias. Desde aquella noche ha transcurrido medio mes, y podr&#237;a tambi&#233;n decir medio siglo. Un largo p&#225;nico, en principio. Y despu&#233;s, pero desaparecida pronto, incredulidad, y luego de nuevo miedo. Ahora la adaptaci&#243;n. &#191;Resignaci&#243;n? Dir&#237;a precisamente aceptaci&#243;n. Con intervalos de proterva hilaridad y de feroz alivio.</p></blockquote><p>Queda definida la prosa, el tiempo y el &#225;nimo del protagonista, que es esencialmente el propio Morselli. La historia es sencilla: el protagonista va a suicidarse a una cueva en las afueras de Zurich (renombrada aqu&#237; como Cris&#243;polis), se arrepiente y cuando sale descubre que la humanidad se desvaneci&#243; (<em>dissipatio humani generis</em> es un concepto del fil&#243;sofo neoplat&#243;nico J&#225;mblico de Calcis para nombrar esta posibilidad): no hay cad&#225;veres, ni marcas de violencia o de &#233;xodo, incluso las sillas quedaron pegadas a las mesas, como si nadie hubiera tenido que levantarse para irse. Solo la marca de los cuerpos en las camas y algunos efectos personales tirados en el suelo son las se&#241;ales del g&#233;nero humano que desapareci&#243;.</p><p>El protagonista merodea por las ciudades y pueblos aleda&#241;os, llama por tel&#233;fono, espera en el aeropuerto pero, sobre todo, piensa. O habla consigo mismo. La novela es un largo mon&#243;logo interno, en donde la misantrop&#237;a y el dandismo intelectual del narrador en primera persona (un escritor que viv&#237;a aislado, como el propio Morselli) van siendo permeados por la melancol&#237;a y la resignaci&#243;n. Sin la alienaci&#243;n laboriosa de la mujer de <em>El muro</em> ni el vitalismo cuasi sat&#225;nico del protagonista de <em>La nube p&#250;rpura, </em>el antih&#233;roe de Morselli es un <em>flanneur</em> postapocal&#237;ptico que aprovecha el desvanecimiento de la humanidad para ajustar cuentas con ella, dialogar mentalmente con una especie desaparecida mientras boludea por calles y hoteles vac&#237;os. Si Adam Jeffson construye durante 16 a&#241;os un palacio de oro y piedra a su gloria, el alter ego de Morselli levanta un monumento de televisores y maniqu&#237;es en una tarde lluviosa y aburrida, como homenaje ir&#243;nico y triste, pero sentido, al g&#233;nero humano. Si el primero coquetea con la necrofilia (un pasaje que Shiel suprimi&#243; en la reedici&#243;n de 1929), el segundo aparentemente se masturba en la habitaci&#243;n vac&#237;a de su primera novia. Es imposible leer <em>Dissipatio H.G. </em>sin pensar que el autor se suicid&#243; poco despu&#233;s de escribirla.</p><p>En la novela de Morselli, la dimensi&#243;n material est&#225; obviada: la comida no se pudre, las luces el&#233;ctricas siguen funcionando, a pesar de que el protagonista cuenta con que en alg&#250;n momento dejar&#225;n de hacerlo. Se podr&#237;a pensar que la naturaleza esencialmente psicol&#243;gica del relato no dejaba lugar para el realismo material. Sin embargo, en alg&#250;n pasaje de la novela el protagonista alude a las computadoras que siguen manej&#225;ndolo todo:</p><blockquote><p>Yo soy, por lo tanto pienso. Las computadoras electr&#243;nicas siguen funcionando, o al menos est&#225;n en condiciones de funcionar, est&#233;n o no los operadores y los usuarios; tan imperturbables que, queriendo, podr&#237;a dialogar con ellas, si ello a su vez no me mal oliese a teor&#237;a (teor&#237;a cibern&#233;tica). O a <em>science-fiction</em>. Su memoria permanece en condiciones de registrar datos, analizarlos, luego de elaborarlos. Ser&#233; inmodesto, pero no veo por qu&#233;, incluso en ausencia de operadores y usuarios, no deber&#237;a ser capaz de hacer lo mismo.</p></blockquote><p>En este punto, uno podr&#237;a cruzar a Morselli con su compatriota y contempor&#225;neo, el fil&#243;sofo y poeta Giorgio Cesarano: Morselli se suicid&#243; en 1973; Cesarano, en 1975. Ambos ven&#237;an de familias acaudaladas y cercanas al fascismo, ambos se alejaron relativamente de esa herencia (Cesarano devino en un marxista vitalista; Morselli, en un ermita&#241;o, un &#171;solipsista&#187; y &#171;qualunquista&#187;, seg&#250;n sus propias palabras, que no tiene empacho en citar a Marx, Durkheim y L&#233;vy Bruhl). Ambos dejaron una obra reci&#233;n escrita al momento de suicidarse: <em>Dissipatio H.G.</em> y <em>Manual de supervivencia.</em></p><p>Los dos escriben en los a&#241;os 70, cuando se hab&#237;a desarrollado y difundido la llamada &#171;cibern&#233;tica de segundo orden&#187; que, entre otras cosas, se ampli&#243; hacia los campos de la sociolog&#237;a y la psicolog&#237;a. Esto contribuy&#243; a cierta inflaci&#243;n del concepto y a su consiguiente desgaste. En el caso de Cesarano, la fascinaci&#243;n morbosa con la cibern&#233;tica es parte de su teor&#237;a sobre el &#171;dominio real del capital&#187;, pretender gobernar a la humanidad mediante la calculabilidad y la previsibilidad:</p><blockquote><p>El capital quiere convertirse nada m&#225;s y nada menos que en el gestor cibern&#233;tico y cuantificador del "Otro", donde cada uno autogestione su propia reestructuraci&#243;n descentrada (se transforme en una "terminal biol&#243;gica" de la computadora que lo minimiza estad&#237;sticamente).</p></blockquote><p>El dandismo sin fisuras de Morselli lo lleva a desconfiar de una &#171;teor&#237;a cibern&#233;tica&#187; pero no renuncia a aplicarla para s&#237; mismo y as&#237; autonomizarse &#233;l tambi&#233;n del g&#233;nero humano. El resultado de la cibern&#233;tica sobre los humanos para Cesarano es &#171;el aniquilamiento de la voluntad y del deseo&#187;. El protagonista de Morselli llega a una condici&#243;n muy parecida solo con el <em>overthinking</em> de un suicida arrepentido en un planeta vac&#237;o. Esa capacidad reflexiva, a veces tortuosa y contraproducente. Los dos suicidas sospechan que la automatizaci&#243;n y la inform&#225;tica constituyen una fuerza que trasciende a la humanidad: para Cesarano porque la anulan, para Morselli porque la sobreviven. La soluci&#243;n nihilista que ambos encontraron para s&#237; mismos es el nihilismo que sobrevuela, como una nube p&#250;rpura, las actuales especulaciones transhumanistas, posthumanistas y &#171;longtermistas&#187;, muchas de ellas optimistas solo en apariencia.</p><p>En Haushofer, la humanidad pod&#237;a resistir su absorci&#243;n en la Naturaleza a&#250;n formando comunidad con &#171;personas no humanas&#187;. En Shiel, la <a href="https://www.salon.com/2022/12/19/the-medea-hypothesis-why-some-experts-say-life-on-earth-sows-the-seeds-of-its-own-destruction/">hip&#243;tesis Medea</a>, una Tierra irracional e indiferente a los seres vivos, convive a los codazos con dos formas muy distintas de humanismo: el superhombre nietzscheano y la redenci&#243;n cristiana. En Morselli ya no queda Naturaleza ni humanidad que resista: la cibern&#233;tica absorbi&#243; todo y el solipsismo como v&#237;a de evasi&#243;n solo lleva a la muerte. No es el final m&#225;s esperanzador para un breve ensayo y no deber&#237;a leerse como una sucesi&#243;n l&#243;gica sino como la condensaci&#243;n est&#233;tica de tres visiones distintas que tenemos hoy sobre el futuro de la humanidad.</p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://alejandrogalliano.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe now&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/alejandrogalliano.substack.com/subscribe"><span>Subscribe now</span></a></p><p>Imagen: Enrique Bialoskorski, Valparaiso, 1962-1965</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Entrevista clásica]]></title><description><![CDATA[En Cl&#225;sica y viral]]></description><link>https://alejandrogalliano.substack.com/p/entrevista-clasica</link><guid isPermaLink="false">https://alejandrogalliano.substack.com/p/entrevista-clasica</guid><dc:creator><![CDATA[Alejandro Galliano]]></dc:creator><pubDate>Wed, 18 Jun 2025 00:50:20 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/youtube/w_728,c_limit/fBYydKomJJw" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Me invitaron a conversar con Carlos Lazzarini en su canal de youtube <em>Cl&#225;sica y viral</em>. Una charla amable y tranquila, con un entrevistador de saco que hab&#237;a le&#237;do el libro y en un estudio de gusto cl&#225;sico. Una entrevista de otra &#233;poca. Desgraciadamente yo soy muy de esta &#233;poca. Al final me preguntan qu&#233; libro me gustar&#237;a escribir ahora y respondo.</p><div id="youtube2-fBYydKomJJw" class="youtube-wrap" data-attrs="{&quot;videoId&quot;:&quot;fBYydKomJJw&quot;,&quot;startTime&quot;:null,&quot;endTime&quot;:null}" data-component-name="Youtube2ToDOM"><div class="youtube-inner"><iframe src="https://www.youtube-nocookie.com/embed/fBYydKomJJw?rel=0&amp;autoplay=0&amp;showinfo=0&amp;enablejsapi=0" frameborder="0" loading="lazy" gesture="media" allow="autoplay; fullscreen" allowautoplay="true" allowfullscreen="true" width="728" height="409"></iframe></div></div><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://alejandrogalliano.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe now&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/alejandrogalliano.substack.com/subscribe"><span>Subscribe now</span></a></p><p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[La Singularidad realmente existente]]></title><description><![CDATA[Pr&#243;logo a Trauma Core]]></description><link>https://alejandrogalliano.substack.com/p/la-singularidad-realmente-existente</link><guid isPermaLink="false">https://alejandrogalliano.substack.com/p/la-singularidad-realmente-existente</guid><dc:creator><![CDATA[Alejandro Galliano]]></dc:creator><pubDate>Tue, 10 Jun 2025 15:52:23 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!H2GI!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fbfb49c66-1e0c-4258-8fd7-c98c616938b4_1080x1165.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Nicol&#225;s Daniluk es un dibujante que me gusta particularmente. Acaba de publicar <em>Trauma Core</em>, un <a href="https://ruidoycontexto.com/">libro</a> con sus ilustraciones y me pidi&#243; que lo prologara. </p><p>El libro puede comprarse <a href="https://www.ruidoycontexto.com/libros/preventa-trauma-core">aqu&#237;</a>. Tambi&#233;n pueden comprarlo en la presentaci&#243;n, el viernes 27 de junio a las 20 hs. en el Espacio Moebius, Bulnes 568, Ciudad de Buenos Aires. Habr&#225; m&#250;sica en vivo y visuales. </p><p>Adelanto el pr&#243;logo, en donde intento explicar por qu&#233; me gustan particularmente los dibujos de Daniluk.</p><p><strong>La Singularidad realmente existente</strong></p><p>El 8 de febrero de 1957 mor&#237;a John von Neumann, encerrado y custodiado en el Hospital Militar Walter Reed, de Washington D.C., con el cuerpo tomado por tumores, cables y sondas, y la cabeza atenazada por el miedo a la muerte. Genio matem&#225;tico precoz en su Hungr&#237;a natal, a lo largo de su carrera von Neumann hizo aportes a la f&#237;sica te&#243;rica, a la gen&#233;tica, a la econom&#237;a, adem&#225;s de participar del Proyecto Manhattan y los experimentos at&#243;micos de Los &#193;lamos, y desarrollar de la ENIAC, una de las primeras computadoras Turing-completa, digital y reprogramable. Un a&#241;o despu&#233;s de la muerte de Neumann, Stanislaw Ulam, su compa&#241;ero en el proyecto Manhattan y cocreador de la &#171;Bomba H&#187; junto a Edward Teller, escribi&#243; una necrol&#243;gica que repasaba su vida y sus logros. All&#237; cita &#171;una conversaci&#243;n&#187; que &#171;se centr&#243; en el progreso cada vez m&#225;s acelerado de la tecnolog&#237;a y los cambios en el modo de vida humana, lo que da la apariencia de acercarse a alguna singularidad esencial en la historia de la raza m&#225;s all&#225; de la cual los asuntos humanos, tal como los conocemos, no podr&#237;an continuar&#187;.</p><p>La &#171;Singularidad&#187;, ese horizonte de comuni&#243;n entre la humanidad y la tecnolog&#237;a, reci&#233;n alcanz&#243; estatuto program&#225;tico en el siglo XXI, cuando Ray Kurzweil, un inventor e ingeniero de Google, anunci&#243; que &#171;nos fusionaremos con las computadoras y al final entrar&#225;n en nuestros cuerpos y nuestros cerebros, nos har&#225;n m&#225;s sanos, m&#225;s inteligentes, multiplicaremos nuestra capacidad intelectual por mil millones. Ser&#225; un cambio profundo y singular por lo que nos referimos a &#233;l como &#8220;singularidad&#8221;&#187;. No era una idea tan nueva: las cabezas parlantes de Alberto Magno en la Edad Media; el robot con armadura de Leonardo da Vinci en el Renacimiento; la legendaria mu&#241;eca animada que Descartes habr&#237;a fabricado en reemplazo de su peque&#241;a hija muerta; los dibujantes mec&#225;nicos que el relojero Pierre Jaquet-Droz construy&#243; en el Siglo de las Luces, conforman un legado que desemboca en las fantas&#237;as transhumanistas de principios del siglo XX con los biocosmitas sovi&#233;ticos buscando la inmortalidad, los futuristas italianos so&#241;ando un <em>superuomo </em>(la primera pel&#237;cula en representar una lucha entre robots es la italiana <em>L'uomo meccanico</em>, de 1921) y los bernalistas brit&#225;nicos proponiendo la mejora qu&#237;mica ilimitada del cuerpo y de la mente. Cada sociedad pens&#243; en fusionarse con la tecnolog&#237;a de su &#233;poca. Lo que distingue a la Singularidad es que la tecnolog&#237;a con la que nos propone fusionarnos es ca&#243;tica e inquietante. Y Neumann era en parte responsable de ello. No tanto por haber contribuido al desarrollo de las bombas at&#243;micas, sino por ser parte de otro tipo de radiaci&#243;n: G&#246;del poniendo en juego las certezas matem&#225;ticas, Heisenberg haciendo otro tanto con las certezas f&#237;sicas, Turing pregunt&#225;ndose si una m&#225;quina puede pensar y Wiener proponiendo entender y gobernar a las m&#225;quinas y a los seres vivos a partir de un principio &#250;nico: la cibern&#233;tica, el mismo principio que us&#243; para dise&#241;ar el <em>AA Predictor</em>, un dispositivo de c&#225;lculo que les permiti&#243; a las bater&#237;as antia&#233;reas aliadas durante la Segunda Guerra Mundial pronosticar los cambios de trayectoria de los aviones para corregir sus disparos. Todos esos caminos confluyen en Neumann. Y todos esos caminos conducen a saltar la valla que durante siglos separ&#243; a lo natural de lo artificial, lo racional de lo inconcebible, a las personas de las cosas, a las m&#225;quinas de todo lo que no sea una m&#225;quina.</p><p>Desde la muerte de von Neumann hasta hoy crecieron y se multiplicaron todo tipo de m&#225;quinas: m&#225;quinas abstractas, como el software; m&#225;quinas enredadas, como internet; m&#225;quinas microsc&#243;picas, como los genes modificados; m&#225;quinas humanas, como el cyborg, concebido originalmente para asegurar la vida humana en el espacio exterior pero hoy transformado de hecho en una forma de asegurar su existencia humana en la Tierra: dispositivos portables, pastillas, alimentos transg&#233;nicos, pr&#243;tesis de todo tipo para intentar vivir mejor o al menos para intentar vivir. Quiz&#225;s esto tampoco sea tan novedoso. En definitiva, todav&#237;a habitamos en la primera gran m&#225;quina de guerra que desarroll&#243; la humanidad hace unos 12 mil a&#241;os: las ciudades; hoy, parte indistinguible de nuestra naturaleza, con su fauna de ratas, galgos y palomas, sus canales de mierda y agua clorada fluyendo entre las monta&#241;as de mamposter&#237;a y las grutas de hormig&#243;n armado en donde anidan las personas, las bacterias y los m&#243;dems.</p><p>La Singularidad va a llegar porque la tecnolog&#237;a es nuestro ecosistema, un organismo complejo que nos atraviesa y se retroalimenta de lo que hacemos y de lo que somos. No de lo que creemos que somos: esos individuos falibles pero queribles, siempre dispuestos a aprender, capaces de tomar buenas decisiones y con ganas de vivir juntos. No. La Singularidad realmente existente se fusiona con aquello que somos realmente, lo que hacemos y pensamos de verdad, cuando nadie nos ve pero la tecnolog&#237;a nos registra navegando de inc&#243;gnito, opinando bajo un nick falso, pidi&#233;ndole a un chatbot lo que no podemos o no nos atrevemos a hacer o a pensar. Ese feedback constante entre nuestras pulsiones m&#225;s irracionales y el ecosistema t&#233;cnico que nos rodea y nos amplifica es la Singularidad que est&#225; cerca: no trae racionalizaci&#243;n sino precarizaci&#243;n laboral y cultural, datos biom&#233;tricos malvendidos en la calle, informaci&#243;n basura, textos e im&#225;genes de mierda para ser consumidos bul&#237;micamente por el pobrer&#237;o digital; no trae un &#225;gora global en donde todos podamos deliberar, sino un mercado clandestino de opiniones en donde la m&#225;s bizarra y agresiva se lleva las visualizaciones; no trae industrias sin chimeneas ni autopistas digitales, sino un mill&#243;n de toneladas de carb&#243;n quemadas por minuto para alimentar centros de datos y nodos de blockchain; no trae un humanidad m&#225;s sana e inteligente sino a tribus de primates obesos o hipermusculados grit&#225;ndole al celular.</p><p>La Singularidad llegar&#225; alg&#250;n d&#237;a pero no como la esperamos, &#171;brotar&#225; como ra&#237;z de tierra seca. No habr&#225; en ella belleza ni majestad alguna; ni nada que la haga deseable. Despreciada, abrumada de dolores y habituada al sufrimiento, como alguien ante quien se aparta el rostro&#187; (Isa&#237;as 53:2-3). La Singularidad llegar&#225; alg&#250;n d&#237;a pero a&#250;n llega. Y quiz&#225;s esa sea su manera de existir realmente.</p><div class="captioned-image-container"><figure><a class="image-link image2 is-viewable-img" target="_blank" href="/__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!H2GI!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fbfb49c66-1e0c-4258-8fd7-c98c616938b4_1080x1165.jpeg" data-component-name="Image2ToDOM"><div class="image2-inset"><picture><source type="image/webp" srcset="/__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!H2GI!, /__u/alejandrogalliano.substack.com/w_424, /__u/alejandrogalliano.substack.com/c_limit, /__u/alejandrogalliano.substack.com/f_webp, /__u/alejandrogalliano.substack.com/q_auto:good, /__u/alejandrogalliano.substack.com/fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fbfb49c66-1e0c-4258-8fd7-c98c616938b4_1080x1165.jpeg 424w, /__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!H2GI!, /__u/alejandrogalliano.substack.com/w_848, 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Sus cyborgs, mutantes y cuerpos atravesados por m&#225;quinas siempre parecen disfuncionales, proyectos inconclusos, abandonados en medio de una promesa de fusi&#243;n que ya alter&#243; nuestra vida pero no termina de concretarse. En el Museo Pio-Clementino del Vaticano se encuentra <em>Laocoonte y sus hijos,</em> un grupo escult&#243;rico realizado probablemente en el siglo I d.C. Representa a Laocoonte, un sacerdote troyano condenado por los dioses a morir estrangulado por serpientes marinas junto a sus dos hijos por haber desconfiado del caballo de madera que los griegos obsequiaron a Troya. El conjunto escult&#243;rico sabe combinar el dramatismo de la escena con la simetr&#237;a cl&#225;sica gracias al escorzo de los cuerpos y a la leve alteraci&#243;n de sus proporciones. Para Goethe el secreto de esta obra es haber fijado el momento exacto y fugaz antes de la muerte, cuando los cuerpos a&#250;n luchan por evitarla. Para Schopenhauer, su m&#233;rito es no haber intentado representar un grito, imposible para un objeto inanimado: el silencio del m&#225;rmol acent&#250;a la tragedia de Laocoonte. Ese instante previo al colapso, esa lucha de cuerpos retorcidos y deformados inmediatamente antes de sucumbir a las fuerzas extra&#241;as que los envuelven es nuestra condici&#243;n constante, la Singularidad realmente existente. Y Daniluk, con sus cyborgs que gritan en silencio, es el dibujante de esa condici&#243;n constante.</p><p>Pero no se trata solo de pintar el horror de la &#233;poca, sino de actuar sobre &#233;l. En 1998, a&#241;os antes de que Kurzweil anunciara que la <em>Singularidad est&#225; cerca</em>, Erik Davis anunci&#243; de qu&#233; material estaba hecho ese sue&#241;o: &#171;La Red no es una herramienta, es un entorno, un resonante amplificador ps&#237;quico que, entre otras cosas, erosiona las barreras que separan el centro del margen, la noticia del rumor, la opini&#243;n de la publicidad, la verdad del enga&#241;o. Esto hace de ella un gran caldo de cultivo para explicaciones alternativas de la realidad, para la subcultura y para esos infecciosos virus mentales que algunos llaman &#8220;memes&#8221;&#187;. <em>Trauma Core</em> se alimenta de im&#225;genes an&#243;nimas sacadas del fondo de la web, fotos y videos pixelados de origen oscuro y circulaci&#243;n anodina, infinitas veces cortados, pegados y alterados para seguir circulando cargados de sentido en eso que hoy es nuestro h&#225;bitat, la ventana a un paisaje infinito pero sin profundidad: una pantalla digital. Solo que Daniluk retraduce ese paisaje vir&#243;sico a la calma plana del blanco y negro, la homogeneidad estil&#237;stica del dibujo cl&#225;sico, con aires de ese modernismo hoy tan lejano de los afiches de los 60 y las historietas de los 80. Los rusos llaman <em>ostran&#233;nie</em> (&#171;extra&#241;amiento&#187;) a la operaci&#243;n est&#233;tica por la cual la visi&#243;n convencional de la realidad es presentada en formas y contextos desacostumbrados para dejar en claro que es ficci&#243;n. Al plasmar en tinta negra sobre papel blanco la saturaci&#243;n visual de la Singularidad realmente existente, Daniluk normaliza a las falsas anormalidades de la Red y las hace realmente extra&#241;as; escapa del valle inquietante y descubre que el planeta es inquietante; rompe la pantalla por un segundo y nos recuerda que todo eso puede reducirse a la nada, al grito silencioso contenido bajo el ruido contempor&#225;neo.</p><div class="captioned-image-container"><figure><a class="image-link image2 is-viewable-img" target="_blank" href="/__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!FzVH!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F8d99b6bc-c95d-4c2c-b4dc-e805d4eac993_1080x1167.jpeg" data-component-name="Image2ToDOM"><div class="image2-inset"><picture><source type="image/webp" srcset="/__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!FzVH!, /__u/alejandrogalliano.substack.com/w_424, /__u/alejandrogalliano.substack.com/c_limit, 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url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/704efa2b-89a3-491f-a3cc-0009045a8ae2_1600x900.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p><strong>El particular progresismo acad&#233;mico cordob&#233;s</strong></p><p>El fin de semana pasado fui a presentar <em>La m&#225;quina ingobernable</em> a C&#243;rdoba. Salteo los agradecimientos y membretes de rigor: estuvo buen&#237;simo. El avi&#243;n lleg&#243; tarde y ca&#237; directamente a la presentaci&#243;n con la mochila y la camisa arrugada por el viaje. Charlamos hasta que empezaron a apagarnos las luces y de ah&#237; fuimos a un bodeg&#243;n en donde la charla sigui&#243;. Al d&#237;a siguiente, despu&#233;s de ir a la radio, pasear por un monte y despedirme en un caf&#233;, se arm&#243; una tertulia en la casa de Juan Iosa, el anfitri&#243;n y organizador del evento junto a Emmanuel Biset. Aqu&#237; el p&#250;blico era m&#225;s selecto y las preguntas fueron m&#225;s intensas pero algunos temas volvieron. Me desped&#237; de C&#243;rdoba con cierta melancol&#237;a de fin de fiesta, dando vueltas por el centro con una amigo de Villa Mar&#237;a, buscando un lugar que estuviera abierto un domingo a la tarde y que coincidiera con sus borrosos recuerdos de la ciudad de C&#243;rdoba en 2010, cuando &#233;l viv&#237;a ah&#237;.</p><p>A buena parte de la gente que vi y con la que habl&#233; ya la hab&#237;a conocido durante la <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/humanistas-economistas-tierra-ardiente_129_9582684.html">Primavera especulativa</a> de 2022. En este reencuentro corrobor&#233; que el ecosistema cultural de C&#243;rdoba es distinto. En parte, quiz&#225;s eso se explique por esa mezcla de patriotismo localista y aislamiento autoimpuesto que se dio en llamar &#171;cordobesismo&#187;. Pero esa no deja de ser una estrategia de marketing pol&#237;tico y aqu&#237; mi trato se limit&#243; a un nicho m&#225;s peque&#241;o e intenso de la sociedad: la progres&#237;a acad&#233;mica, a la cual yo pertenezco. La causa principal de la diferencia, a mi modesto entender, es que en C&#243;rdoba ese nicho est&#225; excluido del poder provincial y nacional, de manera que se dedica a leer, discutir y pensar, sin mayor horizonte pol&#237;tico que la Universidad. Como una mansa y humilde Escuela de Fr&#225;ncfort que usa la derrota como un claro en el bosque para la contemplaci&#243;n desinteresada. Aqu&#237;, en el sistema litoral de Buenos Aires-Rosario, esa misma progres&#237;a prob&#243; el poder despu&#233;s de 2001 y todav&#237;a piensa mirando al Estado, dialogando imaginariamente con un Pr&#237;ncipe que alg&#250;n d&#237;a los va a convocar, a&#250;n para hacer cosas muy distintas a las que predican. Y as&#237; terminan ensayando morisquetas diversas, desde la restauraci&#243;n nacional cat&#243;lica hasta el paroxismo deconstructivo, pasando por las formas m&#225;s superficiales de plebeyismo y el culto a la personalidad. Muecas que parecieran no tener otro fin que despertar el inter&#233;s de alg&#250;n rinc&#243;n del poder pol&#237;tico. No vi mucho de eso en ninguna de mis excursiones cordobesas. Los temas, los tonos y las neurosis son distintos all&#225;, aunque el clonazepam sea tan omnipresente como en toda la clase media argentina. Una psicoanalista local me aclar&#243;: &#171;mir&#225; que esto no es C&#243;rdoba, eh&#187;, se&#241;alando al cen&#225;culo de personas de piel blanca y copa de malbec en la mano que depart&#237;an amablemente en el jard&#237;n de una casa suburbana. No importa, un grupo similar de <em>bourgeois bohemians</em> en Buenos Aires (e igual de poco representativo respecto a la sociedad que lo contiene) tiene otra actitud, otra manera de administrar los mismos insumos intelectuales.</p><p><strong>Cr&#237;tica a la &#171;creatividad pol&#237;tica&#187;</strong></p><p>Tom&#233; este rodeo para poner en contexto algunos apuntes de las muchas charlas que hubo. O mejor dicho, de una sola larga discusi&#243;n que se fue dando en cada una de las reuniones. Yo cit&#233; a Iosa:</p><blockquote><p>Previendo la disoluci&#243;n de la actual cultura jur&#237;dica, quiero pensar la futura. La historia no se repite, ni siquiera como farsa. Nada hace pensar que volver&#225;n las formas t&#237;picas del estado legal de derecho, ni los valores que esas formas hac&#237;an probables. Pensemos entonces las formas y los valores del futuro</p></blockquote><p>Luego, alguien critic&#243; la falta de representatividad que tiene la democracia actualmente, alguien reivindic&#243; a la democracia representativa por su sistema meritocr&#225;tico basado en el voto, alguien sugiri&#243; pasar a un gobierno de expertos, y finalmente alguien pidi&#243; &#171;creatividad pol&#237;tica&#187;.</p><p>Es un concepto que vengo escuchando desde mi tierna adolescencia a fines de los a&#241;os 90. Desde entonces no faltaron oportunidades: hubo &#171;creatividad pol&#237;tica&#187; durante la crisis de 2001, tambi&#233;n la hubo, aunque de manera mas calculada, en la posterior reconstrucci&#243;n kirchnerista. Y tambi&#233;n, hay que admitirlo, hay una intensa &#171;creatividad pol&#237;tica&#187; en este momento, en que un candidato impensable y sin la menor estructura pol&#237;tica, ni equipo, ni experiencia alguna, accede al poder, se consolida y pretende colonizar cada rinc&#243;n del Estado con un discurso radicalizado. Ese es el primer problema de la &#171;creatividad pol&#237;tica&#187;: cuando el &#171;creativo&#187; no es el que nos gusta, nos acordamos de la responsabilidad p&#250;blica, el respeto a las instituciones y todo eso que se supone que limita a la &#171;creatividad&#187;.</p><p>El segundo problema es considerar que la &#171;creatividad&#187; puede ser s&#243;lo &#171;pol&#237;tica&#187;. Esta premisa se sostiene de una dicotom&#237;a seg&#250;n la cual la pol&#237;tica es el reino de lo posible y la econom&#237;a es el reino de lo necesario, de la administraci&#243;n de los recursos escasos. La sociedad, como tercera instancia, queda secuestrada entre los dos polos: o v&#237;ctima de las restricciones econ&#243;micas, o sujeto de la emancipaci&#243;n pol&#237;tica. Pero es una falsa dicotom&#237;a: la pol&#237;tica tambi&#233;n sufre restricciones y escaseces, empezando por las de la econom&#237;a que debe administrar, siguiendo por las de los acuerdos y negociaciones que requiere cualquier sistema pol&#237;tico m&#225;s complejo que una pandilla de barrio, y finalmente, con las rigideces, complejidades y procesos no lineales de la sociedad que se propone movilizar, representar y gobernar. Los partidarios del horizontalismo replican que es precisamente de esa sociedad que debe emerger la creatividad, as&#237; que no hay contradicci&#243;n posible con la pol&#237;tica. Ese societalismo, esa forma de negar la autonom&#237;a de la pol&#237;tica para no pensar en sus problemas, se termina cuando la sociedad empieza a portarse de manera oscura, idiota o peligrosa. All&#237; aflora el vanguardismo mal reprimido de los autonomistas, y culpando a alguna instancia trascendente como &#171;las plataformas&#187;, &#171;los medios masivos de comunicaci&#243;n&#187;, &#171;las psyops de la CIA&#187;, o lo que sea, reclama y justifica decisiones soberanas, autoridad e instituciones, y todo el verticalismo posible para combatir ese mal que contamina a la multitud.</p><p>En realidad, la pol&#237;tica es tanto el reino de la creatividad como el de la necesidad, porque la creatividad es justamente la intersecci&#243;n entre las restricciones y nuestra manera de sortearlas. Pretender &#171;creatividad&#187; libre de restricciones en una tarea tan delicada e importante como la pol&#237;tica, en el dif&#237;cil arte de tejer con los hilos duros y torcidos de una sociedad, lidiar con el fuste torcido de la humanidad, es ignorar la complejidad social, suponer que una colectividad humana es totalmente pl&#225;stica a los designios de la voluntad. Una voluntad que nunca es tan colectiva como la sociedad que pretende transformar. Esto es, jugar con los peores males pol&#237;ticos que puede sufrir un grupo humano: el caos o la tiran&#237;a. </p><p>Por su parte, la econom&#237;a es tanto el reino de la necesidad como el de la creatividad. Pero eso es otro tema y requiere otro apartado.</p><p><strong>Por una &#171;creatividad econ&#243;mica&#187;</strong></p><p><em>La m&#225;quina ingobernable</em> es un libro brutalmente materialista, que minimiza cualquier agencia humana ante el desarrollo f&#237;sico del capitalismo, las tecnolog&#237;as y la planetariedad. Es un libro incluso m&#225;s materialista que su autor, yo, que por un lado, quise conjurar el voluntarismo impl&#237;cito de un libro anterior, y por otro, me propuse ser asertivo (y &#171;ate&#243;rico&#187;, seg&#250;n Javier Blanco) antes que recaer en el deleite est&#233;tico de la duda: por supuesto que no estoy seguro de todo lo que digo en el libro, pero prefer&#237; ser claro ah&#237; y discutirlo despu&#233;s, y no ser turbio para diluir cuestionamientos. Defender un planteo tan materialista ante el reclamo de &#171;creatividad pol&#237;tica&#187; me llev&#243; a reivindicar la &#171;creatividad econ&#243;mica&#187;, un concepto que fue recibido con sorpresa por el auditorio, en algunas caras incluso llegu&#233; a ver una muda indignaci&#243;n. Pero no debiera ser as&#237;.</p><p>En los &#250;ltimos 50 a&#241;os Argentina prob&#243; casi todos los experimentos pol&#237;ticos posibles: una dictadura que se propuso redise&#241;ar la sociedad hundiendo el cuchillo hasta alcanzar el alma colectiva; una transici&#243;n a la democracia que se propuso otro tanto, ahora con deliberaci&#243;n infinita y pedagog&#237;a republicana; una experiencia a la vez populista y neoliberal, conservadora y convencional en sus fines, pero lamentablemente &#171;creativa&#187; en sus medios (atar el peso al d&#243;lar durante diez a&#241;os seguidos, transformar a la constelaci&#243;n peronista en un prolijo partido de bur&#243;cratas, descuidando el efecto que eso pudiera tener en la gobernanza de los m&#225;rgenes). <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/gramsci-murio-argentina_129_8313028.html">Despu&#233;s de 2001</a>, volvi&#243; la &#171;creatividad&#187;: &#171;la sociedad levant&#243; sus demandas de siempre y tuvo &#233;xito: el kirchnerismo, sus reparaciones sociales y su irresponsabilidad fiscal, pueden leerse como la larga reacci&#243;n de pavor ante <em>lo peor</em>. Un proyecto de poder construido sobre el trauma de <em>lo peor</em>, financiar como sea los viejos h&#225;bitos de la sociedad ingrata para que las demandas de siempre no ardan a sus pies. Cuando las arcas se vaciaron fue necesario compensarlas con aquello que el alfonsinismo no hab&#237;a logrado en vida: un marco general, un relato&#187;.</p><p>Mientras tanto, el capitalismo argentino languideci&#243; durante medio siglo. Toda esa &#171;creatividad pol&#237;tica&#187; no nos dio mejor vida, y hoy los j&#243;venes emigran. No expulsamos pobres que manden remesas, como otros lugares de Am&#233;rica Latina: expulsamos j&#243;venes con estudios superiores. Expulsamos saber. Y en la frustraci&#243;n colectiva por el estancamiento econ&#243;mico, antes de pensar en la causas materiales del problema, vuelve la forma m&#225;s t&#243;xica de &#171;creatividad pol&#237;tica&#187;: la retroutop&#237;a, pensar que se puede volver atr&#225;s, que la sociedad es tan pl&#225;stica que vamos a poder modificar ya no solo nuestra cultura pol&#237;tica, sino nuestros valores, nuestro modo de vida, para recuperar un pasado que nunca existi&#243;, para parecernos a la foto plana y torpe, como generada por IA, del Pueblo Argentino.</p><p>Necesitamos &#171;creatividad econ&#243;mica&#187;, soluciones distintas, no estructurales, planes de contingencia, flexibles en la pr&#225;ctica pero sostenidas en el tiempo, para generar valor en un contexto dado (la precariedad estructural del antropoceno) con las herramientas disponibles (las empresas capitalistas, las instituciones p&#250;blicas, el saber colectivo acumulado y en proceso, la creatividad e iniciativa individual), concentrando el esfuerzo en puntos estrat&#233;gicos para disminuir el impacto ambiental: priorizar los bienes de uso colectivo por sobre los de uso privado, potenciar la digitalidad en donde aumente y perfeccione las capacidades humanas, tal como <a href="https://revistasupernova.com/nota/hoy-el-pensamiento-tiene-que-ser-un-ensamblaje-del-humano-y-la-computadora">la celebra Javier Blanco</a>, y <a href="https://www.cuatroveintiuno.com/soberania-cognitiva-introduccion-autonomia-psiquica/">restringirla en donde sea un drenaje de atenci&#243;n y creatividad humana</a>, tal como la denuncia Agust&#237;n Berti. En un momento en que el capital digital se abarata (gracias a la derivaci&#243;n de costos f&#237;sicos a una<a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/hora-fierros_129_9802405.html"> infraestructura material de escala planetaria</a>), y que el volumen de datos asequibles crece exponencialmente y nuestra capacidad industrial de procesarlos tambi&#233;n, en un momento en que la crisis planetaria demanda nuevas matrices energ&#233;ticas, nuevas pautas de consumo, nuevos procesos productivos, negarnos la &#171;creatividad econ&#243;mica&#187; es autoboicotearnos, mutilarnos como actores.</p><p>La econom&#237;a, entendida como el estudio de la producci&#243;n y distribuci&#243;n de bienes, esto es, informaci&#243;n y energ&#237;a, siempre fue una disciplina te&#243;rica, especulativa, un terreno abierto a la creatividad. Es cierto que esa creatividad hoy est&#225; coartada por la enorme concentraci&#243;n del poder econ&#243;mico, que en muchos casos opera contra las propias posibilidades tecnol&#243;gicas de la &#233;poca. All&#237; s&#237; debe actuar la pol&#237;tica con sus herramientas de siempre: la soberan&#237;a, la ley y, eventualmente, la fuerza. Agregar&#237;a la deliberaci&#243;n, pero hoy est&#225; en crisis. China siempre resulta tentadora.</p><p><strong>Una propuesta modesta y tres ideas al respecto</strong></p><p>&#191;Qu&#233; puede hacer la progres&#237;a ilustrada en todo esto? Lo primero que se me ocurre es pensar sin Estado: dejar de ver al poder como potencial empleador, mecenas y cliente monops&#243;nico, dejar de ofrecer las ideas que cree que le van a interesar al Pr&#237;ncipe de turno, y tambi&#233;n dejar de creer que cualquier concepto, teor&#237;a de moda o paradigma de las ciencias human&#237;sticas merece una subsecretar&#237;a o un inciso en un proyecto de ley. Y empezar a generar ideas y conexiones que, a la larga, lleven al poder a interesarse en lo que hacemos. Y si no lo hacen, no importa, que se vayan a la mierda. El saber colectivo que se valorice siempre encontrar&#225; su lugar.</p><p>Lo segundo que podemos hacer es, justamente, generar esas conexiones, unir islotes de pensamiento, debate y producci&#243;n intelectual que est&#225;n dispersos entre las provincias, los sistemas administrativos del saber, dentro y fuera de la Universidad, dentro y fuera del Conicet, en el archipi&#233;lago monotributista del &#171;periodismo&#187; o en los rincones m&#225;s oscuros de internet. La inteligencia colectiva est&#225; mal administrada, y no podemos confiar solo en la web o en el Estado para que haga el trabajo. Hay que crear redes sociales anal&#243;gicas, las de siempre: reuniones, charlas, discusiones. Que la web y el Estado sean instrumentos nuestros, y no lo contrario. Se trata de generar di&#225;logos experimentales, que salgan de la zona de confort ideol&#243;gica pero eviten las derivas inconducentes manteniendo un plan b&#225;sico, una consigna a respetar. Es, de alguna manera, lo que intent&#243; hacer Biset con la <em>Primavera especulativa</em>. Debe haber otros espacios similares que no conocemos, puntos que hay que unir para formar una superficie, aunque sea inestable. Por mis intereses, se me ocurren tres puntos a unir, quiz&#225;s muy espec&#237;ficos, quiz&#225;s inconducentes, pero que apunto solo como ejemplos:</p><ul><li><p>Poner a conversar a la tradici&#243;n local de filosof&#237;a de la t&#233;cnica, incluyendo a los abundantes lectores de Gilbert Simondon y Yuk Hui en Argentina, con los estudios de caso schumpeterianos, como los trabajos de Facundo Picabea sobre desarrollos tecnol&#243;gicos locales (no exentos de cierta nostalgia) como el <em>Rastrojero</em>, la moto <em>Puma</em> o el auto <em>Justicialista</em>.</p></li><li><p>Conectar los nuevos materialismos y los estudios sobre formas de agenciamiento t&#233;cnico (muy bien representados en nuestro pa&#237;s por el grupo de estudios de Diego Parente, y su &#250;ltimo libro <em>Hacer cosas sin palabras</em>, una presentaci&#243;n general y sistematizaci&#243;n del debate materialista sobre la t&#233;cnica que no teme a la bajada pol&#237;tica) con la historia social de las infraestructuras, como la que hace Valeria Gruschetsky, o los estudios sobre agronegocios, quiz&#225;s el sector m&#225;s din&#225;mico y discutido de nuestro capitalismo (&#191;una semilla de soja es un actante? &#191;c&#243;mo lo es? &#191;c&#243;mo legislarla al respecto?), todos ellos enfoques orientados emp&#237;ricamente, que  piensan la t&#233;cnica como pr&#225;cticas situadas a partir de casos concretos. </p></li><li><p>Unir los debates sobre planetariedad, hibridaciones latourianas y ontolog&#237;as planas, con el nuevo inter&#233;s que generan las formas de urbanizaci&#243;n, las disputas geopol&#237;ticas y los llamados procesos &#171;glocales&#187;. Algo as&#237; como poner a conversar a la <em>Primavera especulativa</em> con <a href="https://revistasupernova.com/nota/singapur-el-futuro-como-escala-y-recursividad-">m7red</a>.</p></li></ul><p>Son apenas tres ideas, posiblemente malas, de usar la enorme pero mal administrada energ&#237;a intelectual local para hacer foco en el problema de la &#233;poca: c&#243;mo vivir en el capitalismo 4.0 y c&#243;mo hacerlo vivible.</p><p>Haber discutido esto en la capital de la &#171;zona n&#250;cleo&#187;, con su tradici&#243;n industrial, sus gringos sojeros y el bizarro edificio de Tarjeta Naranja cortando el skyline cordob&#233;s&#8230; no tiene precio.</p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://alejandrogalliano.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe now&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/alejandrogalliano.substack.com/subscribe"><span>Subscribe now</span></a></p><p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[En Córdoba]]></title><description><![CDATA[Presentaci&#243;n de La m&#225;quina ingobernable]]></description><link>https://alejandrogalliano.substack.com/p/en-cordoba</link><guid isPermaLink="false">https://alejandrogalliano.substack.com/p/en-cordoba</guid><dc:creator><![CDATA[Alejandro Galliano]]></dc:creator><pubDate>Tue, 22 Apr 2025 13:03:37 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!WXJe!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5dc4ae5f-0c66-47c8-91c9-f819377087e8_1080x1920.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>El viernes 25 a las 18 en el Museo de Antropolog&#237;as. </p><div class="captioned-image-container"><figure><a class="image-link image2 is-viewable-img" target="_blank" href="/__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!WXJe!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5dc4ae5f-0c66-47c8-91c9-f819377087e8_1080x1920.jpeg" data-component-name="Image2ToDOM"><div class="image2-inset"><picture><source type="image/webp" srcset="/__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!WXJe!, /__u/alejandrogalliano.substack.com/w_424, /__u/alejandrogalliano.substack.com/c_limit, /__u/alejandrogalliano.substack.com/f_webp, /__u/alejandrogalliano.substack.com/q_auto:good, /__u/alejandrogalliano.substack.com/fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5dc4ae5f-0c66-47c8-91c9-f819377087e8_1080x1920.jpeg 424w, /__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!WXJe!, /__u/alejandrogalliano.substack.com/w_848, /__u/alejandrogalliano.substack.com/c_limit, /__u/alejandrogalliano.substack.com/f_webp, /__u/alejandrogalliano.substack.com/q_auto:good, 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En compensaci&#243;n, me voy transformando en un hablador. </p><p>Mientras espero volver a escribir, dejo un par de entrevistas para mantener con vida al substack (&#191;lo comprar&#225; <a href="https://a16z.com/announcement/substack/">Andreessen</a>?). </p><ul><li><p><a href="https://www.youtube.com/live/pZk0UaZWM5w?si=5q0qfHmyY2oECEEg&amp;t=3780">Aqu&#237;</a> en el programa Zona de Giro hablando del capitalismo 4.0</p></li><li><p><a href="https://www.youtube.com/watch?v=pJoUBQ5rbDQ">Aqu&#237; </a>y <a href="https://youtu.be/3pafXonqf7U?si=2r8m1ejFp1UTRv6g">aqu&#237;</a> como uno de los consultados sobre tecnofeudalismo en el especial que hizo TV Ciudad de Uruguay sobre el tema.</p></li><li><p>Y aqu&#237; abajo en Radio Con Vos con Alejandro Bercovich, con un textual que no miente pero que no representa del todo el tema de la entrevista:</p></li></ul><div id="youtube2-3Z_GzxtSMYY" class="youtube-wrap" data-attrs="{&quot;videoId&quot;:&quot;3Z_GzxtSMYY&quot;,&quot;startTime&quot;:null,&quot;endTime&quot;:null}" data-component-name="Youtube2ToDOM"><div class="youtube-inner"><iframe src="https://www.youtube-nocookie.com/embed/3Z_GzxtSMYY?rel=0&amp;autoplay=0&amp;showinfo=0&amp;enablejsapi=0" frameborder="0" loading="lazy" gesture="media" allow="autoplay; fullscreen" allowautoplay="true" allowfullscreen="true" width="728" height="409"></iframe></div></div><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://alejandrogalliano.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe now&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/alejandrogalliano.substack.com/subscribe"><span>Subscribe now</span></a></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Contra el «tecnofeudalismo»]]></title><description><![CDATA[Podcast para Rosario3]]></description><link>https://alejandrogalliano.substack.com/p/contra-el-tecnofeudalismo</link><guid isPermaLink="false">https://alejandrogalliano.substack.com/p/contra-el-tecnofeudalismo</guid><dc:creator><![CDATA[Alejandro Galliano]]></dc:creator><pubDate>Tue, 25 Feb 2025 13:39:09 GMT</pubDate><enclosure url="https://i.scdn.co/image/ab6765630000ba8a479f4e1a959027214f794c9a" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Me entrevistaron para DLR, el podcast de la cadena televisiva Rosario3. La charla fue bastante animada y aprovech&#233; para meter alguna diatriba contra el concepto de moda.</p><iframe class="spotify-wrap podcast" data-attrs="{&quot;image&quot;:&quot;https://i.scdn.co/image/ab6765630000ba8a479f4e1a959027214f794c9a&quot;,&quot;title&quot;:&quot;Alejandro Galliano | &#191;Existe un capitalismo 4.0 para la argentina de Milei?&quot;,&quot;subtitle&quot;:&quot;Rosario3&quot;,&quot;description&quot;:&quot;Episode&quot;,&quot;url&quot;:&quot;https://open.spotify.com/episode/59xhqJAEngIaAN5guEcPJy&quot;,&quot;belowTheFold&quot;:false,&quot;noScroll&quot;:false}" src="https://open.spotify.com/embed/episode/59xhqJAEngIaAN5guEcPJy" frameborder="0" gesture="media" allowfullscreen="true" allow="encrypted-media" data-component-name="Spotify2ToDOM"></iframe><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://alejandrogalliano.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe now&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/alejandrogalliano.substack.com/subscribe"><span>Subscribe now</span></a></p><p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Dos artículos y una entrevista]]></title><description><![CDATA[Y el mismo tema de siempre.]]></description><link>https://alejandrogalliano.substack.com/p/dos-articulos-y-una-entrevista</link><guid isPermaLink="false">https://alejandrogalliano.substack.com/p/dos-articulos-y-una-entrevista</guid><dc:creator><![CDATA[Alejandro Galliano]]></dc:creator><pubDate>Tue, 11 Feb 2025 13:31:53 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/youtube/w_728,c_limit/SJdeSux-f5g" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Mi viejo siempre hablaba del mal de la abundancia. Un mal que, hay que decirlo, no sufrimos en mi familia. En todo caso, esta semana sali&#243; una nota en <a href="https://nuso.org/articulo/315-la-ingobernabilidad-del-capitalismo-4-0/">Nueva Sociedad</a>, otra en <a href="https://revistasupernova.com/nota/los-tecnofeudatari-de-la-gran-america-otra-vez">Supernova</a> y esta <a href="https://www.lanacion.com.ar/conversaciones-de-domingo/alejandro-galliano-trump-musk-thiel-y-milei-deberian-pensar-como-hacer-gobernable-al-frankenstein-nid09022025/">entrevista</a> en LN+. En las tres digo m&#225;s o menos lo mismo. </p><p>Dejo el video tambi&#233;n. </p><div id="youtube2-SJdeSux-f5g" class="youtube-wrap" data-attrs="{&quot;videoId&quot;:&quot;SJdeSux-f5g&quot;,&quot;startTime&quot;:null,&quot;endTime&quot;:null}" data-component-name="Youtube2ToDOM"><div class="youtube-inner"><iframe src="https://www.youtube-nocookie.com/embed/SJdeSux-f5g?rel=0&amp;autoplay=0&amp;showinfo=0&amp;enablejsapi=0" frameborder="0" loading="lazy" gesture="media" allow="autoplay; fullscreen" allowautoplay="true" allowfullscreen="true" width="728" height="409"></iframe></div></div><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://alejandrogalliano.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe now&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/alejandrogalliano.substack.com/subscribe"><span>Subscribe now</span></a></p><p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Entrevista: Musk, Trump y el capitalismo 4.0]]></title><description><![CDATA[Entrevista en P&#225;gina 12]]></description><link>https://alejandrogalliano.substack.com/p/entrevista-musk-trump-y-el-capitalismo</link><guid isPermaLink="false">https://alejandrogalliano.substack.com/p/entrevista-musk-trump-y-el-capitalismo</guid><dc:creator><![CDATA[Alejandro Galliano]]></dc:creator><pubDate>Tue, 28 Jan 2025 13:08:46 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/f6dba662-d320-41cd-8fb0-8569b695aadd_700x467.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Me entrevist&#243; el premiado periodista Juli&#225;n Varsavsky para <a href="https://www.pagina12.com.ar/799640-la-relacion-entre-musk-y-trump-es-una-reaccion-al-capitalism">P&#225;gina 12</a>. Como en la edici&#243;n online el contenido est&#225; disponible solo para socios, dejo aqu&#237; la transcripci&#243;n textual, incluyendo las libertades que se tom&#243; el entrevistador, como regalarme un t&#237;tulo de fil&#243;sofo o modificar las preguntas luego de enviadas las respuestas, incluyendo afirmaciones o citas a Byung Chul Han a las que yo jam&#225;s respond&#237;.</p><h3>Alejandro Galliano, fil&#243;sofo e historiador estudioso del pasaje del capitalismo fordista 2.0 al digital 4.0 </h3><h1>"La relaci&#243;n entre Musk y Trump es una reacci&#243;n al capitalismo chino"</h1><h5>"Trump aplicar&#225; un proteccionismo digital frente al nacionalismo digital chino: es el giro de las empresas tecnol&#243;gicas de EE.UU. a un modelo de corporaciones nacionales y no transnacionalizadas", dice Galliano.</h5><p></p><p>Alejandro Galliano es un pensador taciturno que se dedica a estudiar la relaci&#243;n entre la tecnolog&#237;a, la cultura y la pol&#237;tica, y las transformaciones del capitalismo a partir del pensamiento de Marx, Braudel y Schumpeter. Estudia las fases del capitalismo a trav&#233;s del tiempo, ese sistema inexorable que empez&#243; a vapor, deriv&#243; en industria y hoy se codifica en un presente hecho de precarizaci&#243;n e inteligencia artificial. Es docente en las carreras de Historia y de Ciencias de la Comunicaci&#243;n de la UBA, egresado de la Facultad de Filosof&#237;a y Letras de la UBA, y editor de la revista de pol&#237;tica y cultura Supernova. Colabora en las revistas Crisis y Nueva Sociedad escribiendo sobre ideas pol&#237;ticas, transformaciones del capitalismo y concepciones sobre el futuro. Es autor de los libros "La m&#225;quina ingobernable: Historia de cuatro capitalismos" (El Gato y la Caja, 2024): "&#191;Por qu&#233; el capitalismo puede so&#241;ar y nosotros no?" (Siglo XXI, 2020) y "Los due&#241;os del futuro: vida y obra, secretos y mentiras de los empresarios del siglo XXI" (Planeta, 2017, junto a Hern&#225;n Vanoli).</p><p>-<strong>Silicon Valley, en tiempos de la primera presidencia de Trump, se inclinaba por el Partido Dem&#243;crata: era neoliberal cl&#225;sica y le interesaba el intercambio con China, y lo que china ten&#237;a para ofrecerles (aunque Cedric Durand dice que desde sus or&#237;genes ya fueron muy reaccionarios). Esto habr&#237;a cambiado. &#191;C&#243;mo se da esa novedad desde la perspectiva de los empresarios? Musk hab&#237;a apoyado a los dem&#243;cratas. Zuckerberg -aunque hay quienes dicen que siempre fue libertario pero no lo hac&#237;a p&#250;blico- ahora se ali&#243; a Trump, acaso extorsionado o por convicci&#243;n. Se aproxima una etapa proteccionista, algo que no queda claro que a Apple &#8211;que produce casi todo en China&#8212; le vaya a convenir. Incluso Musk produce sus autos en China.</strong></p><p>-Hay dos modelos de desarrollo. EE.UU. &#8211;al igual que gran parte de Occidente&#8212; eligi&#243; en el pasado globalizar su capital, perdiendo arraigo nacional. Esto gener&#243; un ecosistema econ&#243;mico, financiero y tecnol&#243;gico que funciona de manera global. Eso lo expone a fricciones en todas partes del mundo, pero tambi&#233;n a cierto desarraigo respecto al lugar de origen de esos capitales. El otro modelo es el chino: desarroll&#243; un capitalismo nativo y creci&#243;, al punto de poder competir en todos los &#237;tems tecnol&#243;gicos con el modelo global. Pero el ecosistema digital chino es totalmente chino: los datos quedan dentro de China, las empresas est&#225;n radicadas en China, son corporaciones nacionales y funcionan de manera articulada con el Estado, algo que no hace ninguna empresa occidental a ese nivel. Lo que estamos viendo en EE.UU. es el giro de sus empresas tecnol&#243;gicas hacia un modelo de corporaciones nacionales y no de empresas transnacionalizadas y globalizadas. El proteccionismo y la figura de Trump son fundamentales. Es un proteccionismo digital en respuesta al nacionalismo digital chino. Este es el motivo estructural que subyace a todo este proceso. Despu&#233;s, los nombres pueden cambiar y la pol&#237;tica crear&#225; contingencias: siempre hay lugar para lo inesperado, para decisiones personales de cierto pol&#237;tico o empresario, pero esto es lo fundamental para todos esos jugadores.</p><p><strong>-El chino Jack Ma &#8211;Alibaba&#8211; quiso ser Jeff Bezos &#8211;Amazon&#8211; y lo fue. Es impresionante pensarlo, pero ahora Elon Musk quiere tener el tipo de relaci&#243;n que Ren Zhengfei &#8211;Huawei&#8211; tiene con el gobierno chino. Tambi&#233;n se puede decir que Musk se inspira ahora en Lee Byung-chul, fundador de Samsung muy ligado al dictador Park Chung-hee. No porque los quiera alcanzarlos en riqueza porque los supera, pero se dio cuenta de que en esa relaci&#243;n tan estrecha &#8211;y casi siempre corrupta&#8212; con el Estado que simula defenestrar, se va a volver mucho m&#225;s rico y se acercar&#225; a su sue&#241;o de ser el primer trillonario de la historia. Ya duplic&#243; su riqueza en unos meses y tiene 449.000 millones de d&#243;lares. Si la duplica una sola vez m&#225;s, alcanzar&#237;a el mill&#243;n de millones, coronando su sue&#241;o.</strong></p><p>-China demostr&#243; que para las necesidades y desaf&#237;os que plantea la econom&#237;a del siglo XXI y el capitalismo 4.0, su modelo de corporaciones nativas y ecosistemas digitales nativos, parece ser m&#225;s competitivo y eficiente que el modelo globalizado que desarroll&#243; Occidente desde los a&#241;os 80, durante la fase del capitalismo 3.0. Y quiz&#225; Occidente se est&#225; moviendo en ese sentido, ante esa amenaza y frente a la necesidad de resetearse. Creo que esa nueva relaci&#243;n que tienen los empresarios tecnol&#243;gicos con las nuevas derechas y Donald Trump, para ellos, es fundamentalmente una respuesta a esta nueva situaci&#243;n.</p><p><strong>-Hay un cambio fundamental en la manera en que las ultraderechas se relacionan con la informaci&#243;n p&#250;blica: antes buscaban la censura lisa y llana, o cerrar medios. El conservadurismo cl&#225;sico neoliberal, m&#225;s bien iba por ahogar las voces disonantes en un mar de informaci&#243;n sin censura (y mediante la instalaci&#243;n de la agenda de temas). Ahora algo ha cambiado profundamente en las estrategias de disputa por el sentido pol&#237;tico: piden "libertad absoluta". Para mentir.</strong></p><p>-El modelo comunicacional global pas&#243; de saturar la opini&#243;n p&#250;blica con informaci&#243;n para disolver cualquier voz disonante, a directamente habilitar la mentira. Ac&#225; tambi&#233;n hay una cuesti&#243;n subyacente: ya no es posible la censura cl&#225;sica porque funcionaba sobre un modelo industrial seg&#250;n el cual el Estado, el capital centralizado, las universidades y los grandes diarios, eran los lugares desde donde bajaba la informaci&#243;n. Y abajo &#8211;en ese modelo- hab&#237;a un p&#250;blico pasivo y masivo que la recib&#237;a. En ese modelo &#8211;el del siglo XX&#8211;es f&#225;cil estrangular cierta informaci&#243;n o falsearla, y el p&#250;blico pasivo la va a recibir. Pero en el siglo XXI se genera una especie de retroalimentaci&#243;n entre fuentes de informaci&#243;n que interact&#250;an con su usuario; este ya no es pasivo y puede generar parte de esa informaci&#243;n. Entonces ese centro emisor se disuelve y pareciera haber varias voces, quiz&#225;s muchas voces. Y es muy dif&#237;cil estrangularas. Tambi&#233;n es muy dif&#237;cil difundir una informaci&#243;n verdadera o falsa sin que tenga su contrainformaci&#243;n verdadera o falsa, desde alg&#250;n punto de esa periferia. Ese es un cambio fundamental, todo lo que estamos viendo ahora son pol&#237;ticas alrededor de eso. La base de cualquier sistema pol&#237;tico y econ&#243;mico es garantizar su gobernabilidad: buscar cierto orden y sometimiento de las mayor&#237;as a las minor&#237;as. La cuesti&#243;n es que las nuevas transformaciones tecnol&#243;gicas y econ&#243;micas cambian las condiciones. Y las formas de gobernabilidad anteriores van quedando obsoletas: no pueden gobernar. Creo que lo que estamos viviendo es una crisis de gobernabilidad en ese sentido. Y el giro que est&#225;n dando las empresas tecnol&#243;gicas, como vanguardia del capital, es buscar una nueva gobernabilidad. Pero ac&#225; el futuro est&#225; abierto: no sabemos cu&#225;l es esa forma de gobernabilidad. Algunos dicen que es China, otros dicen que es esta especie de tecnofeudalismo, como lo llama Cedric Dur&#225;n, lo que proponen algunos voceros de Silicon Valley; otros dicen que es el populismo de derecha. Hasta se podr&#237;a pensar que hay una forma de generar gobernabilidad mediante el caos: como Steve Bannon y Javier Milei. Parad&#243;jicamente, esas personas de derecha son herederas del mao&#237;smo de la Revoluci&#243;n Cultural, que cimentaba el liderazgo de Mao sobre la movilizaci&#243;n constante, el conflicto constante, la incapacidad de estabilizar nada: y en el medio emerg&#237;a un liderazgo. Ahora, pareciera que esa es una de las opciones para generar gobernabilidad. No sabemos cu&#225;l se va a imponer. Ac&#225; s&#237; est&#225; abierto al juego pol&#237;tico, pero creo que gran parte de las decisiones que se est&#225;n tomando ahora y los modelos y las alternativas que se discuten, son en respuesta al problema de la ingobernabilidad social y econ&#243;mica, que generan las nuevas condiciones tecnol&#243;gicas ya muy introducidas en la sociedad.</p><p><strong>-Usted plantea que las actuales formas de gobernabilidad se planifican alrededor de la tecnolog&#237;a.</strong></p><p>-En esta nueva fase se intenta definir, tanto un modelo de desarrollo en respuesta a China, como una forma de gobernabilidad. Casi todas estas formas de gobernabilidad y modelos de desarrollo, se hacen alrededor de la tecnolog&#237;a. Y no es solo una tecnolog&#237;a aplicada al proceso productivo, sino una tecnolog&#237;a de gobierno: hasta te dir&#237;a que es una tecnolog&#237;a de la subjetividad, una biopol&#237;tica. El problema es que el paradigma de las herramientas que te da esta fase del capitalismo -a grosso modo, la digitalidad-- es sumamente inestable. A diferencia de una fundici&#243;n de acero, una empresa automotriz o una petrolera, ahora el producto y los procesos digitales del machine learning est&#225;n cambiando constantemente por su propio uso. Y est&#225; cambiando por fuera del control que le pueden aplicar los seres humanos que los gestionan. Ah&#237; se da una cibern&#233;tica entre el uso, el proceso y el producto, que hace que el proceso y el producto est&#233;n cambiando constantemente a caballo del uso. Obviamente, los gestores y los propietarios del capital tienen m&#225;s poder que los usuarios. Pero en l&#237;neas generales, ese cambio tambi&#233;n es ingobernable. Esto complica el paradigma tecnol&#243;gico en el que nos toca vivir. Y complica los proyectos de gobernabilidad, tanto pol&#237;tica como econ&#243;mica y globalmente, que se planteen. Porque lo est&#225;n haciendo con una herramienta que se transforma a medida que se usa y que desestabiliza todos los procesos alrededor de ella.</p><p><strong>-Jeff Bezos hab&#237;a comprado The Washington Post pero Musk compr&#243; X: &#191;Cu&#225;l fue la l&#243;gica de Musk? &#191;Comercial a secas? &#191;Fue una decisi&#243;n pol&#237;tico-comercial?</strong></p><p>-En el momento en que Bezos compr&#243; <em>The Washington Post</em> parec&#237;a casi un acto de filantrop&#237;a: un diario estandarte de la historia de la prensa norteamericana que corr&#237;a riesgo de cerrar, aparece un millonario y lo salva, as&#237; como un millonario puede financiar la reconstrucci&#243;n de Notre Dame. Despu&#233;s vimos que no, que <em>The Washington Post</em> estaba bajando la l&#237;nea que pod&#237;a llegar a necesitar Bezos, sobre todo ante los proyectos de impuestos a las grandes fortunas. Pero eso fue en un momento en que Bezos a&#250;n operaba como un capitalista normal norteamericano.</p><p><strong>-&#191;Eso qu&#233; significa?</strong></p><p>-En la cultura norteamericana los empresarios son figuras p&#250;blicas de las que se espera que se pronuncien, que financien a tal o cual partido, que den conferencias en universidades: se espera un liderazgo, a diferencia de otros pa&#237;ses como el nuestro, donde el empresario es un poco m&#225;s subterr&#225;neo. Por eso le cuesta tanto a Marcos Galper&#237;n proyectarse: aqu&#237; no se impuso a&#250;n ese modelo de empresario como figura p&#250;blica. A Elon Musk le toca intervenir en otro momento, donde &#233;l sigue siendo una figura p&#250;blica, pero ya apela a la provocaci&#243;n. Musk act&#250;a como un troll. Pero tambi&#233;n el producto que est&#225; en disputa es mucho m&#225;s complicado, porque Twitter no era un estandarte de nada, a diferencia del diario de Bezos: es una red social que creci&#243; muy poco durante la d&#233;cada del 2010, cuando florecieron las redes sociales. Para 2015 m&#225;s o menos, hab&#237;a tenido un solo semestre de beneficios positivos, crec&#237;a poco en seguidores, no atra&#237;a a los j&#243;venes ni a los influencers, que son el verdadero target de las redes sociales. Pero atra&#237;a a los pol&#237;ticos y periodistas, y a ciertos intelectuales formadores de opini&#243;n. Twitter hac&#237;a mucho ruido con pocas nueces, o pocos d&#243;lares. Y se transform&#243; en un objeto de conflicto que se exacerb&#243; cuando decidi&#243; darle baja a la cuenta al presidente de los EE.UU, Donald Trump</p><p><strong>-&#161;Nada menos</strong>!</p><p>-A partir de entonces, Twitter fue una papa caliente. Y el gesto de Musk al comprarlo ten&#237;a que ver con apropiarse de ese foro de debate, pero tambi&#233;n de darle cierta viabilidad econ&#243;mica y un sentido pol&#237;tico m&#225;s claro, m&#225;s cercano al que tienen foros como Reddit o 4chan. Las transformaciones que hizo son muy disruptivas. A los usuarios de Twitter esa reconversi&#243;n a X nos gener&#243; la sensaci&#243;n de alienaci&#243;n, de quien vuelve a su barrio y no reconoce las casas ni las calles, porque est&#225; todo muy cambiado. No s&#233; c&#243;mo ser&#225;n los n&#250;meros de X, pero se transform&#243; en un lugar m&#225;s apto para determinadas personas que funcionan como influencers, volvi&#243; a traer a los j&#243;venes, y se pueden monetizar las cuentas. Y tambi&#233;n su l&#243;gica pol&#237;tica est&#225; a la vista de todos. Hasta la compra por Musk, esa red era un modelo de negocios que no terminaba de cerrar, pero que ten&#237;a demasiado impacto pol&#237;tico como para dejarlo morir. Y tambi&#233;n hay un cambio en la figura p&#250;blica de los empresarios. Los propios Bezos y Zuckerberg parecen estar acerc&#225;ndose, por convicci&#243;n o coacci&#243;n, al modelo provocador que representa Musk, y no a ese modelo de gur&#250; que difundieron Bill Gates y Steve Jobs en su momento.</p><p><strong>-El paradigma de todo esto es Elon Musk, un personaje con una psicolog&#237;a compleja, m&#225;s all&#225; de lo pol&#237;tico. Pero ante todo se debe mover por intereses. Analicemos desde lo concreto los intereses de las distintas empresas de Musk y su apoyo a Trump.</strong></p><p>--Es un personaje con muchas dimensiones que yo no manejo. La biograf&#237;a no autorizada de Musk escrita por Ashlee Vance dejaba claro que tuvo una vida dif&#237;cil, siempre acomodado econ&#243;micamente, pero con situaciones complicadas a&#250;n en la &#233;poca de Paypal. Pero m&#225;s all&#225; de eso y de sus extravagancias, hay que entenderlo m&#225;s como el vector de una clase capitalista digital que hoy quiere capitanear a todo el capitalismo. Sus empresas son disruptivas en dos sectores representativos del capitalismo fordista de posguerra (el capitalismo 2.0): la industria automotriz y los proyectos aeroespaciales. La industria automotriz -lo dice el CEO de Ford- no puede competir con los chinos en autos el&#233;ctricos. Musk se niega a ese derrotismo y piensa que s&#237; puede desarrollar Tesla y competir con los chinos.</p><p><strong>-De hecho las principales f&#225;bricas de Tesla est&#225;n en China.</strong></p><p>-Es muy dif&#237;cil intervenir en un mercado tan corporativo, tan copado por los dinosaurios de la industria automotriz norteamericana. Henry Ford tambi&#233;n era un empresario disruptivo con opiniones &#8220;pol&#237;ticamente incorrectas&#8221; y con una proyecci&#243;n personal muy fuerte; tuvo la inteligente idea de dise&#241;ar un auto para granjeros. Musk se propone desbancar a los titanes de esa industria automotriz cl&#225;sica. El otro rubro donde interviene es en la industria aeroespacial. Y hay que decir que hoy tenemos la NASA de 1968, la de la llegada a la Luna, pero despu&#233;s del <em>Challenger </em>en el 86, si no me equivoco, la NASA se transform&#243; en una agencia estatal con un mont&#243;n de gente trabajando sin un producto muy claro, una burocracia estatal que hab&#237;a perdido a su principal competidor que era la Uni&#243;n Sovi&#233;tica. Y Musk irrumpe con un modelo de gesti&#243;n puramente privado y de empresa startup. Ah&#237; tambi&#233;n tiene un rol disruptivo que eventualmente puede llegar a redinamizar el rubro en EE.UU. Es muy evidente que es un empresario sumamente importante para la definici&#243;n del capitalismo 4.0. Creo que &#233;l pretende transformarse en el empresario que defina el destino del capitalismo 4.0 en EE.UU. Podr&#237;a haber sido un empresario global m&#225;s, pero decidi&#243; transformarse en empresario nacional al servicio de un gobierno. Obviamente, &#233;l no agota el sistema ni las respuestas, ni lo que haga va a definir la historia. Pero es un vector importante, m&#225;s all&#225; de sus fantochadas.</p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://alejandrogalliano.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe now&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/alejandrogalliano.substack.com/subscribe"><span>Subscribe now</span></a></p><p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Podcast: entrevista sobre La máquina ingobernable]]></title><description><![CDATA[Me hicieron esta entrevista para el podcast de las radio emisoras de la Universidad de Costa Rica (Radio U, 870).]]></description><link>https://alejandrogalliano.substack.com/p/podcast-entrevista-sobre-la-maquina</link><guid isPermaLink="false">https://alejandrogalliano.substack.com/p/podcast-entrevista-sobre-la-maquina</guid><dc:creator><![CDATA[Alejandro Galliano]]></dc:creator><pubDate>Thu, 12 Dec 2024 12:51:00 GMT</pubDate><enclosure url="https://i.scdn.co/image/ab6765630000ba8a8a654615214eed0010ec5627" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Me hicieron esta entrevista para el podcast de las radio emisoras de la Universidad de Costa Rica (Radio U, 870). La comparto aqu&#237; un poco por autobombo y un poco por una rareza: Marvin, el entrevistador, ley&#243; todo el libro antes de entrevistarme. Por eso pudo arrancar con lo tapones de punta. Es una buena entrevista.</p><iframe class="spotify-wrap podcast" data-attrs="{&quot;image&quot;:&quot;https://i.scdn.co/image/ab6765630000ba8a8a654615214eed0010ec5627&quot;,&quot;title&quot;:&quot;Alejandro Galliano: autor del libro \&quot;La m&#225;quina ingobernable\&quot;&quot;,&quot;subtitle&quot;:&quot;Pistas Sonoras&quot;,&quot;description&quot;:&quot;Episode&quot;,&quot;url&quot;:&quot;https://open.spotify.com/episode/1el1px3wRKbiWX6oPZYPIQ&quot;,&quot;belowTheFold&quot;:false,&quot;noScroll&quot;:false}" src="https://open.spotify.com/embed/episode/1el1px3wRKbiWX6oPZYPIQ" frameborder="0" gesture="media" allowfullscreen="true" allow="encrypted-media" data-component-name="Spotify2ToDOM"></iframe><p>Tambi&#233;n est&#225; disponible en Soundcloud.</p><div class="soundcloud-wrap" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://api.soundcloud.com/tracks/1964029495&quot;,&quot;title&quot;:&quot;Alejandro Galliano: autor del libro \&quot;La m&#225;quina ingobernable\&quot;-23-11-2024 by Radioemisoras UCR&quot;,&quot;description&quot;:&quot;Presentamos una entrevista grabada en Buenos Aires, Argentina con Alejandro Galliano, docente de la Facultad de&nbsp; Filosof&#237;a y Letras de la Universidad de Buenos Aires UBA y autor de &#8220;La m&#225;quina ingobernable: historia de cuatro capitalismos&#8221;, publicado por El Gato y la Caja. En esta conversaci&#243;n, exploramos c&#243;mo las distintas fases del capitalismo han transformado nuestra sociedad, la precariedad laboral en la era digital y el impacto de la inteligencia artificial en nuestro futuro econ&#243;mico.&quot;,&quot;thumbnail_url&quot;:&quot;https://i1.sndcdn.com/artworks-LbGEJrwA8jr6CVkY-Gy6o0A-t500x500.jpg&quot;,&quot;author_name&quot;:&quot;Radioemisoras UCR&quot;,&quot;author_url&quot;:&quot;https://soundcloud.com/radioemisorasucr&quot;,&quot;targetUrl&quot;:&quot;https://soundcloud.com/radioemisorasucr/alejandro-galliano-autor-del-libro-la-maquina-ingobernable-23-11-2024?in=radioemisorasucr/sets&quot;}" data-component-name="SoundcloudToDOM"><iframe src="https://w.soundcloud.com/player/?auto_play=false&amp;buying=false&amp;liking=false&amp;download=false&amp;sharing=false&amp;show_artwork=true&amp;show_comments=false&amp;show_playcount=false&amp;show_user=true&amp;hide_related=true&amp;visual=false&amp;start_track=0&amp;url=https%3A%2F%2Fapi.soundcloud.com%2Ftracks%2F1964029495" frameborder="0" gesture="media" scrolling="no" allowfullscreen="true"></iframe></div><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://alejandrogalliano.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe now&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/alejandrogalliano.substack.com/subscribe"><span>Subscribe now</span></a></p><p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Nuevo libro: La máquina ingobernable]]></title><description><![CDATA[Un ensayo sobre las transformaciones del capitalismo]]></description><link>https://alejandrogalliano.substack.com/p/nuevo-libro-la-maquina-ingobernable</link><guid isPermaLink="false">https://alejandrogalliano.substack.com/p/nuevo-libro-la-maquina-ingobernable</guid><dc:creator><![CDATA[Alejandro Galliano]]></dc:creator><pubDate>Tue, 08 Oct 2024 13:04:08 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/39fdd2d3-964a-44c2-a2a7-cdec208f3a36_639x383.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Hola otra vez, estuve ocupado terminando este libro. Es un ensayo sobre las transformaciones hist&#243;ricas, ambientales y tecnol&#243;gicas del capitalismo, y la manera en que Argentina se pudo conectar, bien o mal, en cada uno de esos cuatro capitalismos. Incluye algunas especulaciones sobre el futuro. Y muchos gr&#225;ficos.</p><div class="captioned-image-container"><figure><a class="image-link image2 is-viewable-img" target="_blank" href="/__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!UhtF!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fc5dc7d5c-3bc6-4c46-bd5e-81c61d2f5047_1191x893.png" data-component-name="Image2ToDOM"><div class="image2-inset"><picture><source type="image/webp" srcset="/__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!UhtF!, /__u/alejandrogalliano.substack.com/w_424, /__u/alejandrogalliano.substack.com/c_limit, /__u/alejandrogalliano.substack.com/f_webp, /__u/alejandrogalliano.substack.com/q_auto:good, /__u/alejandrogalliano.substack.com/fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fc5dc7d5c-3bc6-4c46-bd5e-81c61d2f5047_1191x893.png 424w, /__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!UhtF!, /__u/alejandrogalliano.substack.com/w_848, /__u/alejandrogalliano.substack.com/c_limit, 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Tambi&#233;n es una manera de hacerme cargo de la &#171;base material&#187; que subyac&#237;a en el anterior libro, m&#225;s &#171;superestructural&#187; sobre las ideas de izquierda para pensar el futuro. </p><div class="captioned-image-container"><figure><a class="image-link image2 is-viewable-img" target="_blank" href="/__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!3X4D!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fac856c9b-f51e-4c20-be2f-3cb11a74ff0c_1198x655.png" data-component-name="Image2ToDOM"><div class="image2-inset"><picture><source type="image/webp" srcset="/__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!3X4D!, /__u/alejandrogalliano.substack.com/w_424, /__u/alejandrogalliano.substack.com/c_limit, /__u/alejandrogalliano.substack.com/f_webp, /__u/alejandrogalliano.substack.com/q_auto:good, 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M&#225;s informaci&#243;n en el <a href="https://tienda.elgatoylacaja.com/productos/la-maquina-ingobernable-con-desplegable-de-regalo/">sitio de El Gato y La Caja</a>. </p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://alejandrogalliano.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe now&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/alejandrogalliano.substack.com/subscribe"><span>Subscribe now</span></a></p><p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Entrevista sobre capitalismos]]></title><description><![CDATA[Me entrevist&#243; Juan Di Paolo sobre capitalismo, poscapitalismos y turbocapitalismos.]]></description><link>https://alejandrogalliano.substack.com/p/entrevista-sobre-capitalismos</link><guid isPermaLink="false">https://alejandrogalliano.substack.com/p/entrevista-sobre-capitalismos</guid><dc:creator><![CDATA[Alejandro Galliano]]></dc:creator><pubDate>Tue, 20 Aug 2024 13:10:00 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/youtube/w_728,c_limit/fdiSXDmqelY" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Me entrevist&#243; Juan Di Paolo sobre capitalismo, poscapitalismos y turbocapitalismos. La cara de reci&#233;n levantado de la cama que tengo es mi homenaje al wokismo.</p><div id="youtube2-fdiSXDmqelY" class="youtube-wrap" data-attrs="{&quot;videoId&quot;:&quot;fdiSXDmqelY&quot;,&quot;startTime&quot;:null,&quot;endTime&quot;:null}" data-component-name="Youtube2ToDOM"><div class="youtube-inner"><iframe src="https://www.youtube-nocookie.com/embed/fdiSXDmqelY?rel=0&amp;autoplay=0&amp;showinfo=0&amp;enablejsapi=0" frameborder="0" loading="lazy" gesture="media" allow="autoplay; fullscreen" allowautoplay="true" allowfullscreen="true" width="728" height="409"></iframe></div></div><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://alejandrogalliano.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe now&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/alejandrogalliano.substack.com/subscribe"><span>Subscribe now</span></a></p>]]></content:encoded></item></channel></rss>