<script data-pm-proxy="intercept"></script><?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0" xmlns:itunes="http://www.itunes.com/dtds/podcast-1.0.dtd" xmlns:googleplay="http://www.google.com/schemas/play-podcasts/1.0"><channel><title><![CDATA[El Substack de Andros]]></title><description><![CDATA[Mi Substack personal]]></description><link>https://androssant.substack.com</link><image><url>https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!piH7!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F6c7fb7bb-47eb-4faf-912d-72ef2afba565_3668x4335.jpeg</url><title>El Substack de Andros</title><link>https://androssant.substack.com</link></image><generator>Substack</generator><lastBuildDate>Sat, 05 Sep 2026 02:34:53 GMT</lastBuildDate><atom:link href="/__u/androssant.substack.com/feed" rel="self" type="application/rss+xml"/><copyright><![CDATA[Andros Sant]]></copyright><language><![CDATA[es]]></language><webMaster><![CDATA[androssant@substack.com]]></webMaster><itunes:owner><itunes:email><![CDATA[androssant@substack.com]]></itunes:email><itunes:name><![CDATA[Andros Sant]]></itunes:name></itunes:owner><itunes:author><![CDATA[Andros Sant]]></itunes:author><googleplay:owner><![CDATA[androssant@substack.com]]></googleplay:owner><googleplay:email><![CDATA[androssant@substack.com]]></googleplay:email><googleplay:author><![CDATA[Andros Sant]]></googleplay:author><itunes:block><![CDATA[Yes]]></itunes:block><item><title><![CDATA[LAS VERSIONES DE NOSOTROS QUE NO SOBREVIVIERON]]></title><description><![CDATA[Hace poco platicaba con una amiga que estaba atravesando algo similar al respecto.]]></description><link>https://androssant.substack.com/p/las-versiones-de-nosotros-que-no</link><guid isPermaLink="false">https://androssant.substack.com/p/las-versiones-de-nosotros-que-no</guid><dc:creator><![CDATA[Andros Sant]]></dc:creator><pubDate>Sun, 26 Jul 2026 17:51:41 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!piH7!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F6c7fb7bb-47eb-4faf-912d-72ef2afba565_3668x4335.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Hace poco platicaba con una amiga que estaba atravesando algo similar al respecto. Hay cosas que te matan un poquito. No en el sentido melodram&#225;tico, m&#225;s bien matan una versi&#243;n de ti. Cuando pierdes un trabajo, o una relaci&#243;n, o una amistad, o tal vez una oportunidad que parec&#237;a &#250;nica; y sientes perdida o muerta una versi&#243;n de ti que te gustaba, o a la que aspirabas, o que idealizaste. Y sientes una tristeza, un duelo por esa versi&#243;n tuya que se muri&#243;.</p><p>Son p&#233;rdidas que no aparecen en funerales.</p><p>Nadie manda flores.</p><p>Nadie te abraza.</p><p>Nadie te dice &#8220;lo siento mucho&#8221;.</p><p>Y aun as&#237; duelen.</p><p>Duelen porque no solo son personas, trabajos, relaciones u oportunidades&#8230; eras t&#250;. </p><p>La versi&#243;n que &#233;ramos con cierta persona.</p><p>La que exist&#237;a en cierto trabajo.</p><p>La que viv&#237;a en cierta ciudad.</p><p>En la que esperabas convertirte si segu&#237;as en ese trabajo, o con esa relaci&#243;n.</p><p>Y cuando eso desaparece, hay duelo. Aunque nadie lo llame as&#237;.</p><p>Porque s&#237;, perder un trabajo duele por dinero, estabilidad o miedo al futuro. Pero tambi&#233;n duele porque muere una identidad. La persona que eras ah&#237;. La rutina. La sensaci&#243;n de prop&#243;sito. La versi&#243;n de ti que se sent&#237;a &#250;til, importante o encaminada hacia algo.</p><p>Lo mismo pasa con las relaciones.</p><p>A veces no extra&#241;amos &#250;nicamente a alguien. Extra&#241;amos qui&#233;nes &#233;ramos cuando est&#225;bamos con esa persona. La versi&#243;n m&#225;s ligera. M&#225;s enamorada. M&#225;s espont&#225;nea. M&#225;s esperanzada. O incluso la versi&#243;n rota que, de alguna forma extra&#241;a, ya hab&#237;amos aprendido a habitar.</p><p>Y entonces uno no solo llora a quien se fue.</p><p>Llora al &#8220;yo&#8221; que ya no existe.</p><p>Creo que todos tenemos cementerios internos llenos de versiones nuestras que no sobrevivieron.</p><p>El que iba a dedicarse a otra cosa.</p><p>El que iba a vivir en otro pa&#237;s.</p><p>El que pensaba que a cierta edad ya tendr&#237;a la vida resuelta.</p><p>El que estaba convencido de que aquella relaci&#243;n s&#237; era &#8220;la definitiva&#8221; (spoiler: aparentemente la definitiva siempre anda ocupada&#8230; o es feliz con otra persona).</p><p>Hay versiones nuestras que murieron silenciosamente sin que nos di&#233;ramos cuenta en el momento. Solo un d&#237;a volteamos hacia atr&#225;s y entendimos que ya no &#233;ramos esa persona.</p><p>Y eso tambi&#233;n pesa.</p><p>Porque el duelo no siempre viene de perder algo que tuvimos. A veces viene de perder algo que imagin&#225;bamos. Y ese duele m&#225;s, porque viv&#237;a solo en nuestra mente. </p><p>Una posibilidad.</p><p>Una vida futura.</p><p>Una narrativa.</p><p>Hay algo particularmente cruel en despedirse de una versi&#243;n idealizada de uno mismo. Porque esas versiones nunca envejecen, nunca se equivocan demasiado y nunca terminan de confrontarse con la realidad. Permanecen perfectas en nuestra cabeza, congeladas en potencial.</p><p>Mientras tanto, nosotros seguimos ac&#225;&#8230; lidiando con tr&#225;fico, ansiedad, recibos, contrase&#241;as olvidadas y dolores raros de espalda que aparecen al dormir &#8220;mal&#8221; (es decir: existir despu&#233;s de cierta edad).</p><p>Y aun as&#237;, aqu&#237; viene la parte importante:</p><p>Que una versi&#243;n tuya haya muerto no significa que t&#250; desapareciste.</p><p>Solo significa que cambiaste de historia.</p><p>A veces creemos que perder cierta versi&#243;n de nosotros equivale a arruinar nuestra vida. Como si solo hubiera un camino correcto y todos los dem&#225;s fueran errores irreparables. Pero la realidad es mucho menos elegante y much&#237;simo m&#225;s humana: casi nadie termina siendo exactamente quien imagin&#243;.</p><p>Y quiz&#225; eso no es tragedia.</p><p>Quiz&#225; es simplemente vivir.</p><p>Porque mientras lloramos por la persona que no pudimos ser, dejamos de mirar todas las otras versiones posibles que todav&#237;a existen frente a nosotros.</p><p>Hay infinitas versiones nuestras esperando condiciones distintas para aparecer.</p><p>Versiones m&#225;s tranquilas.</p><p>M&#225;s honestas.</p><p>M&#225;s libres.</p><p>M&#225;s valientes.</p><p>M&#225;s cansadas tambi&#233;n, s&#237;, pero curiosamente m&#225;s reales.</p><p>Y ninguna de ellas puede nacer mientras sigamos abrazados al cad&#225;ver emocional de alguien que ya no somos.</p><p>Claro que hay que hacer duelo.</p><p>Negarlo solo convierte el dolor en equipaje permanente. Hay que aceptar que algunas historias terminaron. Que ciertas puertas s&#237; se cerraron. Que hay futuros que ya no van a pasar.</p><p>Y est&#225; bien llorarlos.</p><p>Porque algo fue real ah&#237;.</p><p>Aunque solo haya existido en posibilidad.</p><p>Pero tambi&#233;n hay que entender que la vida no funciona como una sola l&#237;nea narrativa donde un error arruina toda la temporada. Se parece m&#225;s a esas series que cambian radicalmente de direcci&#243;n a mitad de camino y, contra todo pron&#243;stico, terminan encontrando algo distinto&#8230; y a veces mejor.</p><p>No el &#8220;mejor&#8221; idealizado de Instagram o de los discursos motivacionales.</p><p>Mejor en el sentido humano.</p><p>M&#225;s aut&#233;ntico.</p><p>M&#225;s habitable.</p><p>M&#225;s t&#250;.</p><p>Tal vez crecer consiste justamente en eso: aprender a despedirte con cari&#241;o de las versiones tuyas que ya no pudieron ser&#8230; sin confundir su muerte con la tuya.</p><p>S&#237;, duele ver morir ciertas versiones de nosotros mismos. Duele despedirse de la persona que cre&#237;amos que ser&#237;amos, del camino que imaginamos, de esa historia que en nuestra cabeza parec&#237;a perfectamente escrita. Pero tambi&#233;n es cierto que las derrotas, las decepciones y los fracasos suelen aportar algunos de los materiales m&#225;s s&#243;lidos para lo que podr&#237;amos llamar nuestra arquitectura interna. Porque uno no se construye &#250;nicamente con victorias. Las victorias son hermosas, claro, pero a veces son apenas la pintura o la fachada. En cambio, las p&#233;rdidas obligan a reforzar cimientos, a recalcular estructuras, a descubrir qu&#233; partes de nosotros resisten cuando todo lo dem&#225;s se viene abajo. Y no pocas veces esos escombros terminan convirti&#233;ndose en columnas mucho m&#225;s firmes que cualquier triunfo. Al final, la persona que somos no est&#225; hecha solo de lo que sali&#243; bien, sino tambi&#233;n &#8212;y quiz&#225; sobre todo&#8212; de todo aquello que nos derrumb&#243;&#8230; y aun as&#237; no logr&#243; tirarnos por completo.</p><p>Porque mientras sigas aqu&#237;, todav&#237;a hay historias posibles.</p><p>Todav&#237;a hay versiones de ti que no conoces.</p><p>Y qui&#233;n sabe.</p><p>Quiz&#225; alguna de ellas &#8212;una que hoy ni siquiera imaginas&#8212; termine gust&#225;ndote m&#225;s que todas las anteriores.</p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://androssant.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscribirse&quot;,&quot;language&quot;:&quot;es&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">&#161;Gracias por leer El Substack de Andros! 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Hablo del rezo primario. El b&#225;sico. El que no siempre tiene palabras bonitas ni estructura, pero s&#237; urgencia. Ese que aparece cuando ya hiciste todo lo que estaba en tus manos&#8230; y aun as&#237; no es suficiente.</p><p>Porque rezar casi nunca nace de la calma. Los rezos m&#225;s sinceros nacen muchas veces del miedo.</p><p>Del miedo a perder.</p><p>Del miedo a enfermar.</p><p>Del miedo a que algo salga mal.</p><p>Del miedo a que alguien que amas no vuelva.</p><p>Del miedo a que el tel&#233;fono suene.</p><p>Del miedo a que no suene.</p><p>Rezar aparece justo cuando el control se acaba. Cuando la l&#243;gica ya no alcanza. Cuando no hay plan B, ni plan C, ni tutorial en YouTube que lo arregle. Ah&#237;, en ese punto exacto, surge esa frase que todos hemos dicho alguna vez, aunque no sepamos a qui&#233;n va dirigida:</p><p>&#8220;Por favor.&#8221;</p><p>No importa si uno cree, no cree, cree a medias o cree solo en emergencias (que es una categor&#237;a sorprendentemente amplia). Cuando la incertidumbre aprieta, el rezo se cuela como &#250;ltimo recurso. No como acto teol&#243;gico, sino como acto humano.</p><p>Rezar no es pedir milagros espectaculares. Es pedir que algo no duela tanto.</p><p>Que algo salga un poco mejor.</p><p>Que alguien est&#233; bien.</p><p>Que uno aguante.</p><p>Y lo curioso es que muchas veces, despu&#233;s de rezar, algo pasa.</p><p>No afuera.</p><p>Adentro.</p><p>No cambia la situaci&#243;n.</p><p>No llega una se&#241;al divina en forma de paloma luminosa.</p><p>No se resuelve el problema m&#225;gicamente.</p><p>Pero hay paz.</p><p>Una paz rara.</p><p>Temporal.</p><p>Fr&#225;gil.</p><p>Pero real.</p><p>Esa sensaci&#243;n de haber soltado algo que estabas cargando con los dientes apretados. Como si al decirlo en voz baja &#8212;o en silencio&#8212; el miedo dejara de rebotar solo dentro de tu cabeza. Como si por unos minutos no estuviera exclusivamente en tus manos (que, seamos honestos, ya estaban temblando).</p><p>Y aqu&#237; viene el contrapunto.</p><p>Mucha gente dice que la paz despu&#233;s de rezar es se&#241;al de que la oraci&#243;n fue escuchada.</p><p>No necesariamente porque alguien all&#225; arriba haya intervenido, sino porque, por primera vez en mucho tiempo, aceptaste que no puedes controlarlo todo. Y ese acto &#8212;tan simple, tan dif&#237;cil&#8212; es profundamente liberador.</p><p>Rezar no cambia el destino.</p><p>Cambia la postura con la que lo enfrentas.</p><p>Es el momento en que dices: hasta aqu&#237; llego yo.</p><p>Y parad&#243;jicamente, eso calma.</p><p>No porque el mundo se vuelva menos peligroso, sino porque dejas de pelearte con lo inevitable. Porque por un instante suspendes la necesidad de tener todas las respuestas. Porque admites que hay cosas que no dependen de ti&#8230; y que seguir apret&#225;ndolas no las har&#225; obedecer.</p><p>(Algo que tambi&#233;n aplica para relaciones, trabajos y discusiones familiares en Navidad, pero ese es otro tema).</p><p>La paz despu&#233;s de rezar no garantiza finales felices.</p><p>Garantiza algo m&#225;s modesto, pero igual de valioso:</p><p>la capacidad de seguir.</p><p>Seguir esperando.</p><p>Seguir acompa&#241;ando.</p><p>Seguir respirando.</p><p>Seguir estando.</p><p>Y quiz&#225; por eso el rezo ha sobrevivido a siglos de ciencia, progreso, tecnolog&#237;a y pensamiento racional. Porque no compite con ellos. No intenta explicar nada. Solo sostiene.</p><p>Es un acto de humildad.</p><p>Y tambi&#233;n de supervivencia emocional.</p><p>Tal vez rezamos no para que algo pase, sino para poder soportar lo que pase. Para no sentirnos completamente solos frente a lo que no entendemos. Para creer, aunque sea por unos minutos, que alguien &#8212;o algo&#8212; est&#225; escuchando.</p><p>Y si al terminar sientes calma, aunque sea un poco, aunque sea breve&#8230; tal vez eso ya era la respuesta.</p><p>No porque todo est&#233; bien.</p><p>Sino porque, por ahora, t&#250; est&#225;s un poco mejor.</p><p>Y a veces, honestamente, eso basta.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[HAY MARMAJA PA’ TODOS]]></title><description><![CDATA[Hace unas semanas una amiga vino de vacaciones fuera de su pa&#237;s por primera vez.]]></description><link>https://androssant.substack.com/p/hay-marmaja-pa-todos</link><guid isPermaLink="false">https://androssant.substack.com/p/hay-marmaja-pa-todos</guid><dc:creator><![CDATA[Andros Sant]]></dc:creator><pubDate>Wed, 22 Jul 2026 13:47:16 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!piH7!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F6c7fb7bb-47eb-4faf-912d-72ef2afba565_3668x4335.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p></p><p>Hace unas semanas una amiga vino de vacaciones fuera de su pa&#237;s por primera vez. Un viaje importante para ella. Uno de esos peque&#241;os logros que, aunque desde fuera parezcan solo fotos bonitas en Disney y vistas espectaculares, por dentro representan a&#241;os de trabajo, ahorro, valent&#237;a o al menos ese arranque de impulso de decidir que uno tambi&#233;n merece vivir algo distinto y consentirse.</p><p>Y, como suele ocurrir, algunas personas de su entorno reaccionaron no con entusiasmo, sino con ese tono conocido que todos hemos escuchado alguna vez.</p><p>&#8212; &#8220;Yo prefiero gastar mi dinero en cosas &#250;tiles.&#8221;</p><p>&#8212; &#8220;Qui&#233;n sabe de d&#243;nde sac&#243; para ir.&#8221;</p><p>&#8212; &#8220;Yo no tendr&#237;a tiempo para esas cosas.&#8221;</p><p>El viejo deporte universal de minimizar lo que otro consigui&#243;.</p><p>Porque hay personas que viven convencidas de que el hecho de que alguien m&#225;s haga algo interesante les est&#225; quitando algo a ellas.</p><p>Como si el universo repartiera felicidad en porciones limitadas.</p><p>Como si cada viaje ajeno redujera el n&#250;mero de pasaportes disponibles.</p><p>Como si el ascenso de otro ocupara el lugar exacto que estaba reservado para ti.</p><p>Y no.</p><p>La alegr&#237;a ajena no te roba nada.</p><p>El &#233;xito de los dem&#225;s no reduce tus posibilidades.</p><p>Que alguien se enamore, viaje, crezca, triunfe, se reinvente o finalmente compre el coche que so&#241;aba no afecta en lo m&#225;s m&#237;nimo tu capacidad de hacer exactamente lo mismo.</p><p>A menos, claro, que tu estrategia de vida consista en quedarte sentado criticando a quienes s&#237; se animaron.</p><p>En ese caso, el principal obst&#225;culo no es el &#233;xito ajeno.</p><p>Eres t&#250;.</p><p>Siempre me ha parecido fascinante esa actitud que algunos tienen al manejar (lo veo todo el tiempo).</p><p>Vas tranquilamente por la carretera, encuentras un coche que avanza a una velocidad normal y decides rebasarlo. No por arrogancia, no por competencia, no por desafiar sus capacidades de existir, simplemente porque quieres seguir a tu ritmo.</p><p>Y justo en el momento en que intentas pasarlo&#8230;</p><p>acelera.</p><p>No porque quiera llegar antes.</p><p>No porque tenga prisa.</p><p>No porque de pronto haya descubierto una pasi&#243;n oculta por la velocidad.</p><p>Simplemente porque no soporta la idea de que alguien lo rebase. O quiz&#225; siendo m&#225;s intensos, porque no tolera que alguien m&#225;s haga algo mejor que el (o como lo piensan algunos: que le vaya mejor).</p><p>Es un impulso profundamente humano y ligeramente rid&#237;culo.</p><p>No quiero ir m&#225;s r&#225;pido.</p><p>No quiero ese carril.</p><p>No quiero tu destino.</p><p>Solo no me gusta que pases.</p><p>Y, tristemente, mucha gente vive exactamente as&#237;.</p><p>No necesariamente quiere hacer m&#225;s.</p><p>No quiere esforzarse m&#225;s.</p><p>No quiere cambiar.</p><p>No quiere arriesgarse.</p><p>Solo quiere asegurarse de que nadie m&#225;s avance demasiado.</p><p>Hay personas cuyo mayor logro no es llegar lejos, sino impedir que otros las rebasen (en la vida, en el trabajo, en el amor, en la fila de las tortillas).</p><p>Y lo m&#225;s ir&#243;nico es que ese tipo de mentalidad parte de una creencia profundamente equivocada: la idea de que la vida es un juego de suma cero.</p><p>Que si a alguien le va bien, a ti te va peor.</p><p>Que si otro brilla, t&#250; te apagas.</p><p>Que si alguien consigue una oportunidad, la tuya desaparece m&#225;gicamente como en una pel&#237;cula de Marvel despu&#233;s del chasquido de Thanos.</p><p>Que la felicidad ajena te quita felicidad a ti. </p><p>Pero la vida no funciona as&#237;.</p><p>No estamos peleando por el &#250;ltimo pedazo de pastel.</p><p>No es una pi&#241;ata existencial donde solo algunos alcanzar&#225;n dulces.</p><p>No es un buffet donde, si alguien se sirve primero, te quedas sin costillitas (aunque en Las Vegas esa posibilidad siempre merece atenci&#243;n).</p><p>Hay marmaja pa&#8217; todos.</p><p>Hay espacio para que otros crezcan y para que t&#250; tambi&#233;n lo hagas.</p><p>Hay suficientes oportunidades, ideas, caminos, sue&#241;os y posibilidades para m&#225;s personas de las que nuestra mentalidad limitada suele admitir.</p><p>Claro, eso no significa que todo sea f&#225;cil.</p><p>No significa que todos partamos del mismo lugar.</p><p>No significa que el universo reparta oportunidades con absoluta justicia (si as&#237; fuera, yo ya habr&#237;a ganado la loter&#237;a al menos una vez).</p><p>Pero s&#237; significa que el triunfo ajeno no es tu fracaso.</p><p>El logro de otro no es una agresi&#243;n personal.</p><p>La felicidad de alguien m&#225;s no es una provocaci&#243;n.</p><p>Al contrario.</p><p>A veces deber&#237;a funcionar como evidencia de que s&#237; se puede.</p><p>Como un recordatorio de que el camino existe.</p><p>Como una invitaci&#243;n.</p><p>Porque si alguien cercano a ti pudo hacer algo que parec&#237;a lejano, quiz&#225; la ense&#241;anza no es resentirlo.</p><p>Quiz&#225; es preguntarte:</p><p>&#8220;&#191;Y si yo tambi&#233;n pudiera?&#8221; (O tal vez, mejor a&#250;n, preguntarle a esa persona &#8220;Oye c&#243;mo le hiciste?&#8221; En lugar de estar hablando mal a sus espaldas) </p><p>Dec&#237;a S&#233;neca que &#8220;la envidia es la tristeza por el bien ajeno&#8221;.</p><p>Y pocas definiciones describen mejor una forma tan innecesaria de sufrir.</p><p>Porque mientras uno se amarga por lo que otro consigui&#243;, desperdicia tiempo y energ&#237;a que podr&#237;an usarse para construir su propio camino.</p><p>Es como pasar toda la comida mirando el plato del de junto y descubrir, al final, que el tuyo sigue intacto.</p><p>La buena noticia es que admirar siempre resulta m&#225;s &#250;til que envidiar.</p><p>La admiraci&#243;n inspira.</p><p>La envidia inmoviliza.</p><p>La admiraci&#243;n pregunta &#8220;&#191;c&#243;mo lo hizo?&#8221;</p><p>La envidia pregunta &#8220;&#191;por qu&#233; &#233;l s&#237;?&#8221;</p><p>Y una de esas preguntas cambia vidas.</p><p>La otra solo arruina tardes.</p><p>Tal vez madurar consiste, entre otras cosas, en aprender a celebrar genuinamente el &#233;xito de los dem&#225;s.</p><p>No por virtud espiritual.</p><p>No porque ya iluminamos.</p><p>Sino porque entendimos algo simple y liberador:</p><p>Que el mundo no se empobrece porque a alguien le vaya bien.</p><p>Y que la vida se disfruta mucho m&#225;s cuando uno deja de pelear por lo que ve en manos ajenas y empieza a aprovechar lo que tiene enfrente. </p><p>As&#237; que la pr&#243;xima vez que alguien a tu alrededor logre algo bueno, intenta resistir la tentaci&#243;n de minimizarlo, compararte o pensar que el universo lo favoreci&#243; injustamente.</p><p>Respira.</p><p>Sonr&#237;e.</p><p>Y recuerda las sabias palabras de mi abuelita:</p><p>Hay marmaja pa&#8217; todos.</p><p>Y, si no me creen, preg&#250;ntenle al buffet.</p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://androssant.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscribirse&quot;,&quot;language&quot;:&quot;es&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">&#161;Gracias por leer El Substack de Andros! Suscr&#237;bete gratis para recibir nuevos posts y apoyar mi trabajo.</p></div><form class="subscription-widget-subscribe"><input type="email" class="email-input" name="email" placeholder="Escribe tu correo electr&#243;nico..." tabindex="-1"><input type="submit" class="button primary" value="Suscribirse"><div class="fake-input-wrapper"><div class="fake-input"></div><div class="fake-button"></div></div></form></div></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[GENTE QUE TE APAGA / GENTE QUE TE ENCIENDE]]></title><description><![CDATA[&#191;Les ha pasado que hay personas con las que pasas diez minutos&#8230; y sales cansado?]]></description><link>https://androssant.substack.com/p/gente-que-te-apaga-gente-que-te-enciende</link><guid isPermaLink="false">https://androssant.substack.com/p/gente-que-te-apaga-gente-que-te-enciende</guid><dc:creator><![CDATA[Andros Sant]]></dc:creator><pubDate>Wed, 29 Apr 2026 10:59:33 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!piH7!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F6c7fb7bb-47eb-4faf-912d-72ef2afba565_3668x4335.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>&#191;Les ha pasado que hay personas con las que pasas diez minutos&#8230; y sales cansado?</p><p>No hicieron nada &#8220;malo&#8221;.</p><p>No te insultaron.</p><p>No hubo drama.</p><p>Y aun as&#237;, algo se dren&#243; con su sola presencia.</p><p>Como si te hubieran desenchufado tantito.</p><p>Sales de esa conversaci&#243;n con menos energ&#237;a de la que entraste, con la mente m&#225;s pesada, con una sensaci&#243;n rara de &#8220;algo no me cay&#243; bien&#8221;&#8230; aunque no sepas exactamente qu&#233;.</p><p>Hay personas que con solo verlas o cruzar dos palabras con ellas te dejan peor que una visita a Elektra. Te caen mal, te hacen sentir inc&#243;modo, o en el peor de los casos hasta mal contigo mismo. Y muchas veces no hacen nada voluntariamente, pero solo escucharlos hablar, ver c&#243;mo se comportan, que acaparan la conversaci&#243;n y no dejan a nadie hablar, o simplemente saber que son fans de la cotorriza o una pendejada de esas te deja mal el resto del d&#237;a.</p><p>Y luego est&#225; el otro extremo.</p><p>Personas con las que pasas esos mismos diez minutos&#8230; y algo cambia.</p><p>Te r&#237;es m&#225;s f&#225;cil.</p><p>Piensas m&#225;s claro.</p><p>Te sientes ligero.</p><p>No resolvieron tu vida.</p><p>No te dieron un consejo brillante.</p><p>A veces ni siquiera dijeron algo extraordinario.</p><p>Pero te dejaron mejor de lo que estabas.</p><p>Como si, sin querer, te hubieran recargado la pila. Te alegran el d&#237;a, y te dejan con una sonrisa.</p><p>Todos conocemos ambos tipos.</p><p>Gente que te apaga.</p><p>Gente que te enciende.</p><p>Y lo interesante es que casi nunca es lo que dicen&#8230; o hacen.</p><p>Es c&#243;mo se siente estar con ellos.</p><p>Hay personas que llegan a un lugar y, sin hacer ruido, suben el nivel de todo. La conversaci&#243;n fluye, el ambiente se vuelve m&#225;s amable, el tiempo se siente m&#225;s llevadero. No es que sean perfectas ni que vivan en un estado permanente de felicidad (nadie lo hace, y los que dicen que lo hacen son psic&#243;patas), pero traen algo&#8230; una especie de claridad, de ligereza, de buena fe.</p><p>Y se contagia.</p><p>As&#237; como hay gente que llega y todo se vuelve m&#225;s denso.</p><p>M&#225;s tenso.</p><p>M&#225;s complicado de lo que deber&#237;a ser.</p><p>No necesariamente porque sean malas personas. A veces es cansancio, historia, heridas, formas de ver el mundo. Pero el efecto est&#225; ah&#237;.</p><p>Hay presencias que suman.</p><p>Y presencias que restan.</p><p>Me gusta pensar &#8212;y aqu&#237; viene la versi&#243;n optimista que uno quisiera que siempre fuera cierta&#8212; que mucho de eso es reflejo de lo que sembramos. Que cuando tratas bien a alguien, cuando eres genuino, cuando construyes algo sano, eso regresa. Que las personas que te hacen bien son, en parte, una consecuencia de c&#243;mo has estado en el mundo.</p><p>Y s&#237;.</p><p>A veces pasa.</p><p>A veces uno tiene la fortuna de rodearse de gente que es espejo de lo mejor que has dado. Personas con las que hay historia, cuidado, complicidad. Relaciones donde la energ&#237;a no se compite, se comparte.</p><p>Pero tambi&#233;n hay que decirlo: no siempre es as&#237;.</p><p>Hay personas que te revitalizan sin que t&#250; hayas hecho nada para &#8220;gan&#225;rtelo&#8221;.</p><p>Gente que simplemente llega&#8230; y mejora el d&#237;a.</p><p>Y se nota.</p><p>Se nota cuando alguien trae la energ&#237;a alta, cuando su presencia no pesa, cuando no hay que estar a la defensiva, cuando no hay que traducir cada palabra ni cuidar cada gesto. Se nota cuando alguien no compite contigo, no te mide, no te eval&#250;a.</p><p>Simplemente est&#225;.</p><p>Y eso, en estos tiempos, es rar&#237;simo.</p><p>Porque estamos acostumbrados a relaciones donde todo se negocia: atenci&#243;n, validaci&#243;n, tiempo, importancia. Donde cada interacci&#243;n tiene una capa invisible de comparaci&#243;n o expectativa.</p><p>Por eso cuando aparece alguien que no hace eso&#8230; se siente.</p><p>Se siente como aire fresco en un cuarto cerrado.</p><p>No necesitas horas con esas personas.</p><p>A veces basta un momento. Encontr&#225;rtelos dos segundos en el Soriana o comprando algo en la farmacia del ahorro. Y son justo esos encuentros casuales los que los vuelven a&#250;n m&#225;s agradables.</p><p>Un mensaje.</p><p>Una conversaci&#243;n breve.</p><p>Una risa compartida.</p><p>Y ya.</p><p>Algo se acomoda.</p><p>Y no es magia ni qu&#237;mica inexplicable. Es algo mucho m&#225;s simple: hay personas que no te hacen m&#225;s dif&#237;cil ser t&#250;.</p><p>Y eso vale much&#237;simo.</p><p>Porque la vida ya es suficientemente compleja por s&#237; sola. El trabajo, las decisiones, las dudas, las cosas que no salen como esperabas&#8230; todo eso ya viene incluido.</p><p>As&#237; que cuando alguien, con su sola presencia, te quita peso en lugar de pon&#233;rtelo&#8230; eso no es menor.</p><p>Es raro.</p><p>Es valioso.</p><p>Y no siempre es intercambiable.</p><p>Quiz&#225; la lecci&#243;n no es solo identificar a esa gente, sino tambi&#233;n intentar ser esa persona para alguien m&#225;s.</p><p>No el que llega a salvar el d&#237;a (nadie tiene tanta energ&#237;a disponible), pero s&#237; el que no lo complica. El que no drena. El que no suma ruido innecesario. El que no tiene actitud eg&#243;latra o pendeja.</p><p>El que, aunque sea un poco, deja mejor el espacio del que encontr&#243;.</p><p>Porque al final, todos estamos lidiando con algo.</p><p>Todos estamos cansados de algo.</p><p>Todos estamos cargando cosas que no se ven.</p><p>Y en medio de eso, hay gente que se vuelve refugio.</p><p>Y gente que se vuelve tormenta.</p><p>No siempre podemos elegir qui&#233;n llega.</p><p>Pero con el tiempo, s&#237; podemos elegir qui&#233;n se queda.</p><p>Y cuando encuentras a alguien que, sin esfuerzo, te hace sentir un poco m&#225;s ligero, un poco m&#225;s t&#250;, un poco m&#225;s vivo&#8230;</p><p>no lo sobreanalices.</p><p>Agrad&#233;celo.</p><p>Porque en un mundo lleno de ruido,</p><p>encontrar a alguien que te da paz&#8230;</p><p>es casi un lujo.</p><p></p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://androssant.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscribirse&quot;,&quot;language&quot;:&quot;es&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">&#161;Gracias por leer El Substack de Andros! 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Ya me hab&#237;a dado cuenta. Estoy aqu&#237;. Sinti&#233;ndolo.</p><p>Y luego est&#225; la pregunta inc&#243;moda.</p><p>La que no te hace nadie, pero aparece igual, como un pop-up imposible de cerrar:</p><p>&#8212; &#8220;&#191;Era esto lo que imaginaba para mi vida?&#8221;</p><p>La respuesta suele ser no.</p><p>Pero tampoco es un no dram&#225;tico, cinematogr&#225;fico.</p><p>Es un no cansado.</p><p>Un no con ojeras.</p><p>Un no que se encoge de hombros y sigue respirando.</p><p>Porque el cumplea&#241;os no celebra lo que lograste.</p><p>Celebra que sobreviviste.</p><p>Y sobrevivir &#8212;aunque no venda camisetas ni inspire reels&#8212; es una haza&#241;a subestimada.</p><p>Hay a&#241;os que no fueron para avanzar.</p><p>Fueron para no romperte.</p><p>Para levantarte sin ganas.</p><p>Para pagar cuentas emocionales atrasadas.</p><p>Para atravesar p&#233;rdidas que no caben en una publicaci&#243;n con globos.</p><p>Y no romperte tambi&#233;n cuenta.</p><p>Nadie canta &#8220;Las Ma&#241;anitas&#8221; por eso.</p><p>No hay velas para &#8220;sobreviv&#237; a una etapa particularmente cruel de mi vida&#8221;.</p><p>No hay pi&#241;atas con forma de ansiedad cr&#243;nica ni regalos envueltos con papel de resiliencia.</p><p>Pero deber&#237;a haberlos.</p><p>Quiz&#225; por eso algunos cumplea&#241;os se sienten vac&#237;os: no falta fiesta, falta alguien que entienda todo lo que cost&#243; llegar hasta aqu&#237;.</p><p>Falta alguien que diga:</p><p>&#8212; &#8220;S&#233; que este a&#241;o no fue brillante, pero fue brutal&#8230; y sigues de pie.&#8221;</p><p>Porque cumplir a&#241;os tambi&#233;n implica hacer inventario de ausencias.</p><p>Gente que ya no est&#225;.</p><p>Versiones tuyas que se quedaron en el camino.</p><p>Sue&#241;os que caducaron sin aviso.</p><p>Ilusiones que ahora solo viven en archivos mentales que ya ni abres.</p><p>Y aun as&#237;, el calendario insiste.</p><p>Otro n&#250;mero.</p><p>Otra vela.</p><p>Otra foto donde sonr&#237;es como si no supieras exactamente cu&#225;nto pesa ese d&#237;a.</p><p>Lo m&#225;s ir&#243;nico es que todos te dicen &#8220;disfr&#250;talo&#8221;.</p><p>Como si fuera un concierto al que elegiste ir.</p><p>Como si uno pudiera decidir sentir euforia solo porque hay pastel.</p><p>A veces lo &#250;nico que hay es una tranquilidad rara.</p><p>Una especie de silencio interno.</p><p>La sensaci&#243;n de haber cruzado un a&#241;o m&#225;s sin garant&#237;as, sin mapa y sin tutorial.</p><p>Y eso tambi&#233;n es algo.</p><p>Porque hay gente que no lleg&#243;.</p><p>Hay historias que se quedaron a medio cap&#237;tulo.</p><p>Hay cumplea&#241;os que nunca se celebraron.</p><p>As&#237; que s&#237;: sobrevivir merece velas.</p><p>Aunque no haya ganas de soplarlas.</p><p>Aunque el deseo que pidas sea simplemente:</p><p>&#8220;Que el pr&#243;ximo a&#241;o no duela tanto.&#8221;</p><p>Tal vez eso sea crecer: dejar de celebrar la edad y empezar a reconocer la resistencia.</p><p>Y si hoy no hay euforia, ni fiesta, ni coro de gente que te adore&#8230; no significa que el d&#237;a est&#233; mal.</p><p>Significa que este a&#241;o no fue de celebraci&#243;n.</p><p>Fue de aguantar.</p><p>De adaptarse.</p><p>De no desaparecer.</p><p>Y eso, aunque no se vea bonito en fotos, es profundamente humano.</p><p>As&#237; que feliz cumplea&#241;os, supongo.</p><p>No porque todo est&#233; bien.</p><p>Sino porque, contra todo pron&#243;stico, sigues aqu&#237;.</p><p>Y a veces &#8212;solo a veces&#8212; eso es lo m&#225;s cercano a una victoria que vamos a tener.</p><p></p><p></p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://androssant.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscribirse&quot;,&quot;language&quot;:&quot;es&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">&#161;Gracias por leer El Substack de Andros! 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La teor&#237;a dice que los perros despiertan felices de vivir exactamente lo mismo que vivieron ayer. Y antier. Y la semana pasada.</p><p>Misma casa.</p><p>Misma rutina.</p><p>Misma comida.</p><p>Mismas personas.</p><p>Mismo paseo por la misma esquina donde huele exactamente igual que ayer (y aun as&#237; es fascinante).</p><p>Y aun as&#237;&#8230; emoci&#243;n genuina.</p><p>El perro no se levanta pensando: &#8220;Otra vez croquetas. Qu&#233; mediocre existencia.&#8221;</p><p>No se compara con el perro del vecino que tiene patio m&#225;s grande.</p><p>No revisa Instagram de perros (Instacan lo llamar&#237;a yo. Idea millonaria ah&#237;) para ver qui&#233;n fue a la playa este fin de semana.</p><p>No se angustia porque su vida no est&#225; avanzando al ritmo de los dem&#225;s.</p><p>Para &#233;l, estabilidad no es aburrimiento.</p><p>Es &#233;xito.</p><p>Y esa es la reflexi&#243;n.</p><p>Porque nosotros &#8212;los humanos sofisticados con calendario digital y ansiedad premium&#8212; hemos convertido lo ordinario en sin&#243;nimo de fracaso. Si algo se repite demasiado, creemos que es estancamiento. Si un d&#237;a se parece al anterior, sentimos que algo anda mal. Necesitamos progreso visible, movimiento constante, nuevos est&#237;mulos, metas m&#225;s altas, experiencias m&#225;s extraordinarias.</p><p>El perro, en cambio, celebra que el mismo humano volvi&#243; a casa.</p><p>Y no lo celebra con iron&#237;a.</p><p>Lo celebra como si fuera el primer regreso de la historia.</p><p>Hay algo profundamente sabio en eso. Y profundamente inc&#243;modo para nosotros.</p><p>Porque no es que los perros no aspiren a m&#225;s; es que no viven bajo la narrativa constante de que &#8220;m&#225;s&#8221; es mejor (claro, a menos que se trate de comida, de eso no se llenan los cabrones). No miden su valor por logros acumulados. No persiguen una versi&#243;n futura de s&#237; mismos que siempre est&#225; un poco m&#225;s adelante.</p><p>Ellos no celebran conseguir m&#225;s.</p><p>Celebran tener lo suficiente.</p><p>Salir a caminar la misma ruta es aventura.</p><p>Ver a la misma persona es evento.</p><p>Dormir en el mismo lugar es privilegio.</p><p>Y curiosamente, hasta la cultura pop lo ha dicho sin que le prestemos demasiada atenci&#243;n. Recuerdo que la Pantera Rosa &#8212;que casi nunca hablaba, y quiz&#225; por eso cuando lo hac&#237;a val&#237;a el doble&#8212; en una de sus pocas l&#237;neas lanz&#243; algo as&#237; como: &#8220;&#191;Por qu&#233; los humanos no pueden ser m&#225;s como los animales?&#8221;. Y la frase, reflexi&#243;n de un observador a nuestra raza, tiene filo. Porque los animales no viven obsesionados con la versi&#243;n 2.0 de s&#237; mismos. No cargan frustraciones. No despiertan pensando que deber&#237;an estar en otra etapa de la vida. Simplemente est&#225;n. Y en esa simpleza hay una sabidur&#237;a que nosotros, con toda nuestra inteligencia y nuestros calendarios llenos, hemos complicado innecesariamente.</p><p>Y no es que aspirar sea malo. No estoy proponiendo convertirnos en seres sin metas que solo esperan el paseo de las seis de la tarde (aunque admito que suena tentador. Quiz&#225; tambi&#233;n la parte de andar oliendo colas ajenas). Pero quiz&#225; hemos exagerado la idea de que la felicidad est&#225; siempre en lo siguiente.</p><p>El pr&#243;ximo proyecto.</p><p>El siguiente ascenso.</p><p>El viaje pendiente.</p><p>La versi&#243;n mejorada de nosotros mismos.</p><p>Y mientras tanto, dejamos de disfrutar lo que ya est&#225; aqu&#237;.</p><p>A veces pienso que nuestra obsesi&#243;n por lo extraordinario nos ha vuelto incapaces de apreciar lo ordinario. Y cuando odias lo ordinario, la vida empieza a sentirse vac&#237;a. Porque la mayor parte de la vida &#8212;nos guste o no&#8212; es ordinaria.</p><p>Es la misma cocina.</p><p>La misma cama.</p><p>Las mismas personas.</p><p>La misma calle.</p><p>Y quiz&#225; el secreto no est&#225; en cambiar constantemente el escenario, sino en aprender a mirarlo con otros ojos.</p><p>Los humanos hemos aprendido a condicionar la felicidad. Creemos que est&#225; constantemente delante de nosotros, que vendr&#225; cuando algo mejore. Cuando la casa sea m&#225;s grande. Cuando el trabajo sea m&#225;s interesante. Cuando la ciudad sea m&#225;s emocionante. Cuando el cuerpo sea m&#225;s fuerte. Cuando la vida, en general, sea una versi&#243;n optimizada de lo que es ahora. Como si la alegr&#237;a necesitara permiso. Como si la satisfacci&#243;n estuviera en pausa hasta que se cumplan ciertas condiciones imaginarias.</p><p>El problema es que esa l&#243;gica siempre mueve la meta un poco m&#225;s adelante. Porque cuando llega la &#8220;mejora&#8221;, ya estamos pensando en la siguiente. Y as&#237;, sin darnos cuenta, pasamos a&#241;os posponiendo la paz. El perro no necesita una versi&#243;n mejorada del parque para disfrutarlo. Nosotros, en cambio, a veces no disfrutamos el parque porque no es el que so&#241;amos.</p><p>Tal vez no es que no tengamos razones para ser felices. Es que decidimos que todav&#237;a no son suficientes.</p><p>Y hay algo todav&#237;a m&#225;s interesante: esto no es solo poes&#237;a emocional, tambi&#233;n es qu&#237;mica. Lo familiar, lo predecible, lo seguro eleva la oxitocina &#8212;esa hormona asociada con el v&#237;nculo, la calma y la sensaci&#243;n de bienestar. Es la misma que se activa cuando abrazas, cuando conectas, cuando sientes pertenencia. Los perros viven inmersos en ese circuito: rutina estable, caras conocidas, rituales repetidos. Su cerebro interpreta eso como seguridad. Y seguridad, en t&#233;rminos biol&#243;gicos, es una forma profunda de felicidad.</p><p>Nosotros tenemos exactamente el mismo sistema. La misma capacidad de sentir tranquilidad en lo conocido. Pero hemos aprendido a ignorarlo. Lo opacamos con ruido constante: el celular en la mano, la televisi&#243;n de fondo, notificaciones, pendientes, comparaciones, estr&#233;s. Nuestro cerebro recibe la se&#241;al de estabilidad&#8230; pero nunca le damos tiempo de registrarla. No dejamos que la calma haga su trabajo. Es como si la vida nos estuviera enviando una notificaci&#243;n silenciosa de &#8220;est&#225;s a salvo&#8221;, y nosotros la deslizamos sin leerla porque estamos ocupados esperando algo m&#225;s espectacular.</p><p>No digo que debamos renunciar a crecer. Pero tal vez no nos vendr&#237;a mal, de vez en cuando, practicar el arte de ser perro. Estar genuinamente agradecidos por ver a las mismas personas. Comer lo mismo sin drama existencial. Caminar la misma ruta y encontrarle algo nuevo.</p><p>Porque quiz&#225; la estabilidad no es el enemigo del crecimiento. Quiz&#225; es el suelo desde donde crecemos.</p><p>Y tal vez, solo tal vez, la vida deja de sentirse insuficiente cuando dejamos de exigirle que sea extraordinaria todos los d&#237;as.</p><p>A los humanos no nos vendr&#237;a mal ser perros de vez en cuando.</p><p>Estar agradecidos de ver a las mismas personas todos los d&#237;as, hacer lo mismo, comer lo mismo. Caminar la misma rutina&#8230; porque quiz&#225; alg&#250;n d&#237;a la extra&#241;aremos.</p><p>No para dejar de pensar.</p><p>Sino para dejar de complicarlo todo.</p><p>Para entender que, a veces, tener lo suficiente ya es una forma muy digna de felicidad.</p><p>Y si ma&#241;ana amanece igual que hoy&#8230;</p><p>tal vez no sea una tragedia.</p><p>Tal vez sea una buena se&#241;al.</p><p>(Ahora, si me disculpan, voy a salir a caminar la misma ruta de siempre. Intentar&#233; emocionarme un poco m&#225;s que ayer. No prometo ladrar, pero veremos qu&#233; pasa.)</p><p></p><p></p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://androssant.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscribirse&quot;,&quot;language&quot;:&quot;es&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">&#161;Gracias por leer El Substack de Andros! 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Y no un lunes cualquiera, sino ese lunes largo, desorientado, todav&#237;a con sabor a comida recalentada y con la vaga sospecha de que algo sali&#243; mal pero no sabes exactamente qu&#233;.</p><p>El problema con enero es que llega demasiado pronto. Uno todav&#237;a est&#225; procesando diciembre &#8212;sus excesos, sus promesas, sus reuniones, sus silencios&#8212; y de repente alguien decide que ya es momento de ponerse serio. Que hay que levantarse temprano. Que hay que comer bien. Que hay que retomar la vida como si nada hubiera pasado. Como si el cuerpo y la cabeza no necesitaran un periodo de transici&#243;n m&#225;s largo que dos d&#237;as h&#225;biles.</p><p>Diciembre, en cambio, es viernes. Viernes eterno. Viernes con luces. Viernes con permiso social para existir sin rumbo. Todo est&#225; permitido porque &#8220;ya casi se acaba el a&#241;o&#8221;. Comer de m&#225;s. Dormir de menos. Ver pel&#237;culas malas. Prometer cosas imposibles. Decir &#8220;el a&#241;o que entra&#8221; como si fuera una entidad m&#225;gica que se encargar&#225; de arreglarlo todo.</p><p>Y entonces llega enero.</p><p>Sin avisar.</p><p>Sin luces.</p><p>Sin indulgencia.</p><p>Enero no entiende el contexto. No le importa que sigas cansado, que todav&#237;a no hayas guardado el &#225;rbol, que el cuerpo no est&#233; listo para volver a ser funcional. Enero exige productividad, orden, enfoque. Es el mes que te mira con decepci&#243;n si no empezaste el gimnasio el d&#237;a dos, si todav&#237;a comes pan, si no tienes claro &#8220;qu&#233; quieres lograr este a&#241;o&#8221;.</p><p>Enero es ese jefe que te pregunta por los pendientes cuando todav&#237;a no has abierto el correo.</p><p>Adem&#225;s, enero es largo. Extra&#241;amente largo. Tiene la misma cantidad de d&#237;as que otros meses, pero se sienten m&#225;s. Mucho m&#225;s. Cada d&#237;a pesa. Cada semana parece dos. Uno revisa el calendario convencido de que ya debe ser al menos 20&#8230; y es 7. Enero juega con la percepci&#243;n del tiempo como si fuera un experimento psicol&#243;gico.</p><p>Y por si fuera poco, enero viene cargado de expectativas ajenas. Es el mes de los prop&#243;sitos, de las listas, de las metas, de las versiones mejoradas de nosotros mismos que juramos ser ahora s&#237;. Todo mundo quiere cambiar algo en enero. Todo mundo quiere empezar de cero. Todo mundo quiere ser disciplinado, constante, organizado, iluminado.</p><p>Lo cual ser&#237;a admirable&#8230; si no fuera tan poco realista.</p><p>Porque enero no est&#225; hecho para empezar grandes cosas. Est&#225; hecho para <strong>sobrevivir</strong>. Para volver a caminar derecho. Para ajustar el cuerpo. Para recordar c&#243;mo funciona la rutina. Pretender reinventarse en enero es como intentar correr un marat&#243;n el lunes despu&#233;s de una boda.</p><p>Y sin embargo, insistimos.</p><p>Nos castigamos por no cumplir prop&#243;sitos que formulamos en estado de euforia decembrina. Nos frustramos porque no sentimos el entusiasmo prometido. Nos preguntamos qu&#233; estamos haciendo mal. Spoiler: nada. Enero simplemente no inspira. Enero ordena. Y ordenar nunca ha sido sexy.</p><p>Pero aqu&#237; viene la parte injustamente olvidada de enero: su utilidad.</p><p>Enero no es para brillar. Es para <strong>acomodarse</strong>. Para bajar el volumen. Para aceptar que no todo empieza con fanfarria. Que algunos comienzos son silenciosos, torpes, poco glamorosos. Que hay procesos que arrancan sin emoci&#243;n y aun as&#237; avanzan.</p><p>Enero es el mes que no presume, pero sostiene.</p><p>Es el mes donde uno vuelve a ser b&#225;sico. Donde se hacen las cosas m&#237;nimas: levantarse, cumplir, llegar, dormir. Y aunque eso parezca poco, no lo es. Porque sin enero, el resto del a&#241;o no tendr&#237;a d&#243;nde apoyarse. Nadie recuerda el lunes con cari&#241;o, pero sin &#233;l no existir&#237;a el fin de semana.</p><p>Tal vez el error no es odiar enero, sino <strong>exigirle demasiado</strong>. Querer que nos motive, que nos transforme, que nos devuelva la fe en la humanidad. Enero no hace eso. Enero solo pone el suelo. Y a veces eso es suficiente.</p><p>As&#237; que si este inicio de a&#241;o te sientes cansado, desubicado, poco inspirado o ligeramente resentido con el calendario, no pasa nada. No est&#225;s fallando. Est&#225;s en enero.</p><p>El lunes del a&#241;o.</p><p>Y como todos los lunes, no se trata de disfrutarlo&#8230;</p><p>se trata de <strong>pasarlo</strong>.</p><p></p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://androssant.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscribirse&quot;,&quot;language&quot;:&quot;es&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">&#161;Gracias por leer El Substack de Andros! 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Pero en lugar de emitir destellos para guiar a los barcos, est&#225; completamente apagado.</p><p>No fue construido para salvar navegantes.</p><p>Fue construido para recordarlos.</p><p>Es un monumento simb&#243;lico a los marineros que se perdieron en el mar antes de que existieran los faros modernos. A los que naufragaron sin mapas, sin se&#241;ales, sin ayuda. No se&#241;ala el camino de regreso. No advierte peligros. No promete salvaci&#243;n.</p><p>Solo est&#225; ah&#237;.</p><p>De pie.</p><p>Resistiendo el viento.</p><p>Recordando.</p><p>Cuando supe de ese faro, pens&#233; que a veces uno es exactamente as&#237;.</p><p>A veces uno no brilla.</p><p>No gu&#237;a.</p><p>No inspira discursos.</p><p>No tiene respuestas.</p><p>A veces uno solo existe, con todo lo que perdi&#243; encima. Con todo lo que no sali&#243; como esperaba. Con todas las versiones de s&#237; mismo que no llegaron a puerto.</p><p>Y aun as&#237;&#8230; resiste la lluvia.</p><p>Aun as&#237;&#8230; forma parte del paisaje.</p><p>Aun as&#237;&#8230; es necesario.</p><p>Vivimos obsesionados con la idea de brillar.</p><p>De ser &#250;tiles.</p><p>De tener impacto visible.</p><p>De ser faro encendido, influencer emocional, gu&#237;a espiritual o ejemplo perfecto.</p><p>Pero nadie habla del valor de simplemente no haberse derrumbado. De seguir de pie cuando no hay aplausos. De existir cuando uno mismo no se siente suficiente. De permanecer cuando no hay claridad, ni rumbo, ni mapa.</p><p>Hay personas que leen esto y piensan: &#8220;yo no inspiro a nadie&#8221;.</p><p>&#8220;yo no soy ejemplo&#8221;.</p><p>&#8220;yo no tengo luz&#8221;.</p><p>Y quiz&#225; no la tengas ahora.</p><p>Pero eso no te vuelve irrelevante. Porque hay algo que olvidamos: muchas veces el faro no gu&#237;a barcos&#8230; gu&#237;a recuerdos.</p><p>Gu&#237;a duelos.</p><p>Gu&#237;a silencios.</p><p>Y otras veces &#8212;las m&#225;s importantes&#8212;alguien ve tu silueta resistiendo y piensa: &#8220;si &#233;l sigue de pie&#8230; yo tambi&#233;n puedo&#8221;.</p><p>T&#250; no sabes qui&#233;n te est&#225; leyendo. No sabes qui&#233;n se detuvo en seco con una frase tuya. No sabes qui&#233;n encontr&#243; consuelo en algo que escribiste sin intenci&#243;n de salvar a nadie.</p><p>Y aun as&#237;, ocurre.</p><p>Porque incluso los faros apagados cumplen una funci&#243;n: recordar que hubo tormentas, que hubo p&#233;rdidas, y que alguien sobrevivi&#243; lo suficiente como para levantar una estructura en su memoria.</p><p>T&#250; tambi&#233;n eres necesario.</p><p>Incluso cuando no brillas.</p><p>Incluso cuando dudas.</p><p>Incluso cuando te sientes fuera de rumbo.</p><p>Y si hoy no te sientes gu&#237;a, no pasa nada. A veces basta con no desaparecer. Si hoy te sientes apagado, cansado o fuera de rumbo, no te exijas luz.</p><p>No todo faro fue hecho para alumbrar tormentas; algunos existen solo para recordar que alguien estuvo ah&#237;&#8230; y no se rindi&#243;.</p><p>A veces vivir ya es suficiente.</p><p>Seguir de pie ya es un acto de valent&#237;a.</p><p>Y resistir, incluso sin brillo, tambi&#233;n es una forma de amor.</p><p>Si nadie te lo ha dicho hoy:</p><p>tu presencia cuenta.</p><p>Tu historia pesa.</p><p>Y aunque no lo notes, hay alguien encontrando consuelo en saber que existes.</p><p>Eso tambi&#233;n es guiar.</p><p>Eso tambi&#233;n es luz.</p><p>Y aunque no lo creas, hay alguien que vi&#233;ndote.</p><p>Sigui&#233;ndote la se&#241;al.</p><p>Porque s&#237; brillas.</p><p>Aunque no siempre lo notes.</p><p></p><p></p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://androssant.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscribirse&quot;,&quot;language&quot;:&quot;es&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">&#161;Gracias por leer El Substack de Andros! 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Todos personajes que, siendo honesto, manejaban sus agendas con m&#225;s peligro que yo el volante.</p><p>Y todos siempre bajaban del carro vivos, enteros y agradecidos. Nadie jam&#225;s cuestion&#243; mi forma de manejar.</p><p>Bueno&#8230; casi nadie.</p><p>Porque existe <em>una</em> persona &#8212;una sola, pero muy insistente y convencida&#8212; que cada vez que se sube conmigo no se cansa de repetir que soy <strong>el peor conductor del maldito planeta</strong>.</p><p>No &#8220;uno de los peores&#8221;.</p><p>No &#8220;medio distra&#237;do&#8221;.</p><p>No: <em>el peor</em>.</p><p>Irrevocablemente, indiscutiblemente, catastr&#243;ficamente malo detr&#225;s del volante.</p><p>Seg&#250;n &#233;l, cada viaje conmigo es b&#225;sicamente temer por su vida y vivir con las manos aferradas a lo que pueda.</p><p>Esa persona, para sorpresa de nadie, es mi pap&#225;.</p><p>Y s&#237;, voy a admitir algo con humildad y transparencia: quiz&#225; soy un poco neur&#243;tico cuando alguien se me mete al carril sin avisar, o cuando un se&#241;or decide manejar a 20 km/h como si estuviera paseando en Par&#237;s por primera vez. Quiz&#225;, como cualquier ser humano moralmente estable, suelto una que otra mentada de madre cuando la situaci&#243;n lo amerita (o cuando me brinca lo Aries).</p><p>Pero eso <strong>para nada</strong> altera el hecho de que, en t&#233;rminos de eficiencia, soy poco menos que Jason Statham en <em>El Transportador</em>: preciso, r&#225;pido, alerta, y con un instinto casi sobrenatural para que cualquier auto y yo nos movamos como uno solo. (No es mamada, una vez saqu&#233; mi carro de estar encerrado en una situaci&#243;n imposible entre cuatro carros en el estacionamiento del consulado&#8230; que siempre estaba en sobrecupo)</p><p>Pero para mi pap&#225; nada de eso importa.</p><p>Para &#233;l, sigo siendo el mismo chamaco torpe que un d&#237;a choc&#243; con el carro del vecino a siete cuadras de la casa cuando ten&#237;a 18 a&#241;os (saludos Iv&#225;n). No importa cu&#225;ntas veces haya demostrado lo contrario. No importa cu&#225;nta gente conf&#237;e en m&#237; para manejar. No importa si ya quisiera Batman manejar como yo en el batimovil.</p><p>&#201;l ve lo que siempre ha visto.</p><p>Pero lo m&#225;s curioso es que <strong>manejo exactamente igual con &#233;l que con todos los dem&#225;s</strong>.</p><p>La &#250;nica diferencia es la narrativa en su mente. (Y de hecho, todos los errores que tanto me critica, el tambi&#233;n los hace)</p><p>Y ah&#237; empieza el fen&#243;meno que con el paso de los a&#241;os he llamado<strong> la miop&#237;a familiar</strong>.</p><p>La familia es maravillosa.</p><p>O al menos eso dicen los que no han convivido con la suya por m&#225;s de veinte minutos seguidos.</p><p>Porque la verdad es esta: <strong>la familia sufre de un tipo muy particular de ceguera</strong>, una que solo aplica para sus integrantes inmediatos. Una miop&#237;a selectiva. No ven con claridad lo que tienen m&#225;s cerca.</p><p>Y si t&#250; crees que has madurado, que te has vuelto responsable, exitoso, funcional&#8230; ellos no lo creen. <em>Ellos siguen viendo la versi&#243;n de ti del 2009 que no sab&#237;a enchufar un USB al primer intento (Nota: siempre va al rev&#233;s de como lo est&#233;s intentando)</em>.</p><p>Y esa es la esencia de la miop&#237;a familiar:</p><p><strong>no importa lo que haces, importa qui&#233;n creen que eres.</strong></p><p>Puedes tener un buen trabajo, un posgrado, un logro profesional respetable, o simplemente no haber incendiado la casa en a&#241;os (de preferencia nunca, pero cada quien).</p><p>Nada de eso importa.</p><p>Para tu familia, sigues siendo el bruto, el desorganizado, el torpe, el que nunca aprendi&#243; a doblar bien las s&#225;banas (seg&#250;n ellos).</p><p>A veces pienso que la familia funciona como un antivirus mal calibrado: se queda guardando versiones viejas de ti, aunque ya las hayas actualizado mil veces. Tu mam&#225; todav&#237;a cree que no comes verduras, tu abuelo piensa que sigues midiendo 1.40, tu t&#237;a asegura que sigues enamorado de la vecinita que ni recuerdas, y mis hermanos y mi pap&#225; piensan que soy un bruto absoluto, aunque en otros contextos haya personas que me traten como si fuera la persona m&#225;s competente que conocen (ambos casos creo, est&#225;n equivocados).</p><p>T<strong>u familia por naturaleza no ve qui&#233;n eres hoy; ve qui&#233;n fuiste cuando ellos te conocieron</strong>.</p><p>Es como si cada uno viniera con una fotograf&#237;a mental tuya tomada en el peor &#225;ngulo posible. Una foto fija, borrosa, donde sales parpadeando, despeinado y con cara de que acabas de reprobar matem&#225;ticas.</p><p>Y as&#237; te cargan por la vida.</p><p>Y mis hermanos no se quedan atr&#225;s: seg&#250;n ellos, sigo siendo el bruto oficial del clan.</p><p>Puedo hablar cuatro idiomas, resolver problemas complejos, sobrevivir al servicio exterior, editar videos, escribir columnas, pagar mis cuentas y no quemar la casa&#8230; pero para ellos sigo siendo el g&#252;ey que a los trece a&#241;os se cay&#243; de un &#225;rbol de aguacates. (Honor a quien honor merece, mi abuelito Chal&#237;o contaba muy bien esa historia)</p><p>Y lo m&#225;s frustrante, lo m&#225;s desconcertante, lo m&#225;s <em>chistoso</em>, es que no lo hacen por maldad.</p><p>Lo hacen porque as&#237; funciona la familia: <strong>te aman, pero te ven borroso</strong>.</p><p>Con cari&#241;o, s&#237;&#8230; pero con resoluci&#243;n de Nokia del 2004.</p><p>Y ojo, esto no es solo una teor&#237;a m&#237;a ni un invento po&#233;tico para justificar traumas generacionales: <strong>s&#237; existe un fen&#243;meno psicol&#243;gico que lo explica</strong>.</p><p>Se llama <em>sesgo de consistencia</em>. En palabras m&#225;s simples: la gente que te conoce desde siempre tiende a asumir que sigues siendo el mismo, porque cambiarte mentalmente en su archivo personal les requiere esfuerzo cognitivo.</p><p>Es m&#225;s f&#225;cil para el cerebro pensar &#8220;as&#237; es &#233;l&#8221; que actualizarte a &#8220;as&#237; es &#233;l ahora&#8221;.</p><p>Nietzsche dec&#237;a que &#8220;<em>no vemos las cosas como son; las vemos como somos</em>&#8221;.</p><p>Freud, por su parte, aseguraba que la familia no recuerda hechos, sino versiones emocionales de los hechos.</p><p>Entre ambos te explican la tragedia: <strong>tu familia no te ve a ti, se ven a ellos reflejados en la idea que tienen de ti</strong>.</p><p>No miran tu manejo impecable, tu madurez, tu vida adulta funcional; miran al adolescente que fuimos alguna vez y al que emocionalmente siguen reaccionando.</p><p>As&#237; que no es que tu pap&#225; realmente crea que manejas mal &#8212;bueno, el m&#237;o s&#237;&#8212;.</p><p>Es que su cerebro est&#225; programado para verte as&#237;.</p><p>No por maldad, sino por dise&#241;o cognitivo.</p><p>La familia es el &#250;nico lugar donde la gente jura que ya te conoce&#8230; y por eso nunca te vuelve a mirar bien.</p><p>Y s&#237;&#8230; a veces duele.</p><p>Porque uno quisiera &#8212;de verdad, sinceramente&#8212; que las personas m&#225;s cercanas a ti, tus pap&#225;s y tus hermanos, <strong>vieran en ti lo mismo que ven los dem&#225;s</strong>.</p><p>Que reconocieran lo evidente: que eres inteligente, exitoso, gracioso, funcional, encantador, competente&#8230; o, m&#237;nimo, que aceptaran que eres el &#250;nico de la familia que sabe c&#243;mo destrabar la copiadora de la oficina o explicar bien c&#243;mo voltear una quesadilla en un sart&#233;n sin desintegrarla.</p><p>Cositas b&#225;sicas.</p><p>Peque&#241;as medallas.</p><p>Micro&#233;xitos dom&#233;sticos.</p><p>Bueno, quiz&#225; estoy exagerando, pero a veces no solo es eso, tu familia tiene el don de ver m&#225;s all&#225;.</p><p>Su mirada no se queda en lo que haces bien hoy; <strong>salta directo a lo que podr&#237;as hacer mal ma&#241;ana</strong>.</p><p>Es una especie de clarividencia negativa muy eficiente: predicen errores futuros basados en errores pasados que ni t&#250; recuerdas, pero que ellos guardan con la devoci&#243;n quir&#250;rgica.</p><p>Y por eso no es raro sentir esa punzada en el pecho cuando te das cuenta de que los reconocimientos importantes vienen de afuera, y los cuestionamientos eternos vienen de adentro.</p><p>Es el &#250;nico lugar donde puedes ser brillante&#8230; y aun as&#237; te ven como si fueras un meme recurrente.</p><p>Y al final, uno llega a una conclusi&#243;n rara, casi tierna: <strong>quiz&#225; as&#237; funcionan las familias</strong>.</p><p>O al menos la m&#237;a.</p><p>Gente que te quiere, pero te quiere a su manera&#8230;</p><p>Para ellos nunca eres versi&#243;n final, siempre eres <em>beta</em>.</p><p>Y est&#225; bien.</p><p>Tal vez ese sea su encanto disfuncional: te conocen tanto que ya no saben verte.</p><p>Te quieren tanto que ya no te actualizan.</p><p>Te observan con tanto cari&#241;o acumulado que la imagen se les pixelea.</p><p>Su miop&#237;a viene del amor, s&#237;, pero de un amor que no ha descubierto todav&#237;a que ya creciste.</p><p>Y claro, uno podr&#237;a enojarse.</p><p>Podr&#237;a pasar la vida esperando que tus pap&#225;s o tus hermanos te aplaudan como te aplauden tus amigos.</p><p>Pero tambi&#233;n es cierto que esperar validaci&#243;n familiar es como esperar que el INE te conteste r&#225;pido: t&#233;cnicamente posible, emocionalmente desgastante.</p><p>Quiz&#225; la iron&#237;a est&#225; en que las familias ven tantas versiones tuyas a lo largo de los a&#241;os que terminan atrapadas en una mezcla de todas: un collage emocional medio chueco.</p><p>Y aunque t&#250; quieras que te vean como adulto funcional, ellos siguen viendo al ni&#241;o que fuiste, al adolescente torpe, al joven despistado&#8230; y a la persona que eres hoy todo al mismo tiempo.</p><p>Un multiverso de ti.</p><p>&#191;Molesta?</p><p>A veces.</p><p>&#191;Da risa?</p><p>Tambi&#233;n.</p><p>&#191;Es corregible?</p><p>No.</p><p>La familia viene con resoluci&#243;n limitada de f&#225;brica; solo se puede amar as&#237;.</p><p>As&#237; que uno aprende a tom&#225;rselo con humor.</p><p>A manejar como Jason Statham aunque tu pap&#225; jure que eres el peor.</p><p>A aceptar que nunca ver&#225;n tu maestr&#237;a para destrabar copiadoras.</p><p>A entender que sus predicciones de desastre son, en el fondo, una forma torpe de protegerte.</p><p>Y, sobre todo, aprendes a ver la belleza en esa ceguera parcial:</p><p><strong>la familia puede estar equivocada sobre qui&#233;n eres&#8230; pero nunca sobre a qui&#233;n quieren.</strong></p><p>Y eso, aunque venga empaquetado en cr&#237;ticas injustas, predicciones absurdas y comentarios que te hacen cuestionar si de verdad saben c&#243;mo funcionas, al final se siente como un tipo extra&#241;o &#8212;y, s&#237;, hilarante&#8212; de amor.</p><p>Un amor miop&#237;simo&#8230; pero amor, al final del d&#237;a.</p><p>Pero est&#225; bien.</p><p>Eso tambi&#233;n es familia:</p><p>gente que no ve qui&#233;n eres, pero aun as&#237; se sube al carro contigo.</p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://androssant.substack.com/p/la-miopia-familiar/comments&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Deja un comentario&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/androssant.substack.com/p/la-miopia-familiar/comments"><span>Deja un comentario</span></a></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://androssant.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscr&#237;bete ahora&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/androssant.substack.com/subscribe"><span>Suscr&#237;bete ahora</span></a></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[LOS QUE SIGUEN AQUÍ]]></title><description><![CDATA[Cada a&#241;o, cuando llega D&#237;a de Muertos, ponemos una ofrenda como si estuvi&#233;ramos preparando la casa para invitados que nunca llegan&#8230;]]></description><link>https://androssant.substack.com/p/los-que-siguen-aqui-de8</link><guid isPermaLink="false">https://androssant.substack.com/p/los-que-siguen-aqui-de8</guid><dc:creator><![CDATA[Andros Sant]]></dc:creator><pubDate>Wed, 29 Oct 2025 19:57:46 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!piH7!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F6c7fb7bb-47eb-4faf-912d-72ef2afba565_3668x4335.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Cada a&#241;o, cuando llega D&#237;a de Muertos, ponemos una ofrenda como si estuvi&#233;ramos preparando la casa para invitados que nunca llegan&#8230;</p><p>&#8230;y sin embargo, llegan.</p><p>Pan de muerto, flores, papel picado, una veladora que tiembla aunque no haya viento.</p><p>Y en medio de todo eso, una fotograf&#237;a que siempre nos quiebra un poco por dentro.</p><p>Porque ah&#237; est&#225;n.</p><p>En su silla favorita.</p><p>En su risa que no hemos podido olvidar&#8230; ni escuchar desde hace tiempo.</p><p>En ese olor, tan &#250;nico y especial, que todav&#237;a sabemos reconocer sin esfuerzo.</p><p>Nos ense&#241;aron que el D&#237;a de Muertos es una celebraci&#243;n de la muerte.</p><p>Pero creo que es exactamente lo contrario:</p><p><strong>Es el d&#237;a en que nos acordamos que hubo vida.</strong></p><p>Y que esa vida toc&#243; la nuestra al grado de seguir viva&#8230; a pesar de la muerte.</p><p>Dicen que morimos tres veces:</p><p>Cuando el coraz&#243;n se detiene.</p><p>Cuando nos entierran o nos creman.</p><p>Cuando alguien nos nombra por &#250;ltima vez.</p><p>Y esa tercera muerte es la verdaderamente injusta.</p><p>Porque no depende de ellos&#8230; depende de nosotros.</p><p>Por eso encendemos una vela.</p><p>Por eso hacemos un altar.</p><p>Por eso cocinamos el platillo favorito de quien ya no est&#225;:</p><p><strong>Para que no se muera su historia con la nuestra.</strong></p><p>Porque uno no extra&#241;a hechos:</p><p>extra&#241;a voces, manos, frases, ma&#241;as, carcajadas, ojos que nos buscaban siempre&#8230;</p><p>hasta cuando hac&#237;amos tonter&#237;as.</p><p>Uno extra&#241;a que te digan &#8220;&#191;ya comiste?&#8221;.</p><p>O que te reclamen &#8220;t&#225;pate bien&#8221;.</p><p>Esas cosas que parec&#237;an peque&#241;as y que hoy pesan toneladas, porque ya no est&#225;n.</p><p>Y hay un detalle hermoso:</p><p>los muertos que amamos nunca se van del todo.</p><p>Se quedan en los lugares donde fuimos felices con ellos.</p><p>En la m&#250;sica que les gustaba.</p><p>En los dichos que ahora repetimos sin querer.</p><p>En nuestros gestos que nos recuerdan a ellos, como si su manera de ser hubiera encontrado escondites en nuestro cuerpo.</p><p><strong>Mientras alguien los piense, siguen vivos.</strong></p><p>Mientras alguien diga su nombre, vuelven a estar aqu&#237;.</p><p>Aunque sea un ratito.</p><p>Aunque sea solo en el coraz&#243;n.</p><p>D&#237;a de Muertos no es nostalgia:</p><p>es cari&#241;o que se niega a morirse.</p><p>Es decirles:</p><p>&#8220;No te preocupes, todav&#237;a te recuerdo&#8221;.</p><p>&#8220;No te has ido&#8221;.</p><p>&#8220;Te sigo queriendo&#8221;.</p><p>Y quiz&#225; &#8212;solo quiz&#225;&#8212;</p><p>en alguna parte que no entendemos,</p><p>esa persona que tanto extra&#241;as tambi&#233;n te est&#225; recordando a ti.</p><p>Y sonr&#237;e.</p><p>Porque <strong>nadie est&#225; realmente muerto</strong></p><p><strong>si alguien lo sigue esperando en la mesa</strong>.</p><p>Octavio Paz escribi&#243; que <strong>&#8220;para el mexicano la muerte es un espejo de la vida&#8221;</strong>.</p><p>No la negamos, no la escondemos debajo de la mesa:</p><p>la pintamos de colores, le ponemos flores y la hacemos poes&#237;a.</p><p>Porque entendemos que lo que se acaba afuera</p><p>puede seguir existiendo adentro.</p><p>Nos gusta creer &#8212;y qu&#233; maravilla que as&#237; sea&#8212; que la noche del 1 y 2 de noviembre <strong>el mundo se abre tantito</strong> para permitir una visita especial.</p><p>Que aquellos que se fueron cruzan el umbral siguiendo el aroma del cempas&#250;chil</p><p>para <strong>sentarse otra vez en la sala que fue suya</strong>, re&#237;rnos bajito desde la foto, y comer ese pan que siempre ped&#237;an &#8220;con harto az&#250;car&#8221;.</p><p>Nos gusta imaginar que nos miran</p><p>&#8212;aunque sea un ratito&#8212;</p><p>y se alegran de vernos vivos, tercos, sobreviviendo como podemos.</p><p>Que se sienten orgullosos,</p><p>o que se burlan un poquito porque a&#250;n no sabemos hacer esa receta como ellos.</p><p>Y entonces, sin ruido,</p><p>sin despedidas dram&#225;ticas,</p><p><strong>se regresan a donde ahora habitan</strong>, pero dejando la certeza &#8212;en forma de nudo en la garganta&#8212; de que el amor que nos dieron sigue aqu&#237;, guardado, encendido.</p><p>Porque, al final, <strong>la memoria es nuestra forma m&#225;s humilde de eternidad</strong>.</p><p>Mientras sigamos poniendo su taza favorita en la ofrenda,</p><p>mientras sigamos diciendo su nombre,</p><p>mientras una historia acerca de ellos vuelva a hacernos re&#237;r&#8230;</p><p><strong>no estar&#225;n muertos.</strong></p><p><strong>Estar&#225;n de visita.</strong></p><p>As&#237; que si este D&#237;a de Muertos te sorprende con una l&#225;grima silenciosa,</p><p>d&#233;jala caer.</p><p>Cada l&#225;grima es una palabra que no supimos decir a tiempo.</p><p>Cada recuerdo que duele&#8230;</p><p>es prueba de que hubo algo hermoso que vali&#243; la pena vivir.</p><p>Y cuando enciendas la veladora,</p><p>cuando acomodes la foto,</p><p>cuando coloques esa comida que ya nadie cocina igual,</p><p>hazlo con calma y con cari&#241;o:</p><p><strong>Es una bienvenida.</strong></p><p><strong>No un adi&#243;s.</strong></p><p>Porque alg&#250;n d&#237;a, cuando nos toque a nosotros cruzar ese puente de flores,</p><p>vendr&#225; alguien &#8212;ojal&#225; alguien que nos haya querido tanto como nosotros los quisimos&#8212;</p><p>a poner nuestra foto.</p><p>A contar una an&#233;cdota que exagere un poco nuestras virtudes.</p><p>A re&#237;rse de esos chistes malos que siempre cont&#225;bamos.</p><p>A seguir record&#225;ndonos para que no nos apaguemos del todo.</p><p>Y mientras ese d&#237;a llega,</p><p>sigamos haciendo espacio en la mesa para los que ya no est&#225;n&#8230; pero nunca han dejado de estar.</p><p>Porque <strong>si regresan cada a&#241;o,</strong></p><p><strong>es porque nunca se han ido</strong>.</p><p>Y si duelen cuando vuelven,</p><p>es porque siguen vivos &#8212;</p><p>dentro de nosotros.</p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://androssant.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscr&#237;bete ahora&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/androssant.substack.com/subscribe"><span>Suscr&#237;bete ahora</span></a></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://androssant.substack.com/p/los-que-siguen-aqui-de8?utm_source=substack&utm_medium=email&utm_content=share&action=share&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Compartir&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/androssant.substack.com/p/los-que-siguen-aqui-de8?utm_source=substack&amp;utm_medium=email&amp;utm_content=share&amp;action=share"><span>Compartir</span></a></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://androssant.substack.com/p/los-que-siguen-aqui-de8/comments&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Deja un comentario&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/androssant.substack.com/p/los-que-siguen-aqui-de8/comments"><span>Deja un comentario</span></a></p><p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[LOS QUE SIGUEN AQUÍ]]></title><description><![CDATA[Cada a&#241;o, cuando llega D&#237;a de Muertos, ponemos una ofrenda como si estuvi&#233;ramos preparando la casa para invitados que nunca llegan&#8230;]]></description><link>https://androssant.substack.com/p/los-que-siguen-aqui</link><guid isPermaLink="false">https://androssant.substack.com/p/los-que-siguen-aqui</guid><dc:creator><![CDATA[Andros Sant]]></dc:creator><pubDate>Wed, 29 Oct 2025 19:54:04 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!piH7!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F6c7fb7bb-47eb-4faf-912d-72ef2afba565_3668x4335.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Cada a&#241;o, cuando llega D&#237;a de Muertos, ponemos una ofrenda como si estuvi&#233;ramos preparando la casa para invitados que nunca llegan&#8230;</p><p>&#8230;y sin embargo, llegan.</p><p>Pan de muerto, flores, papel picado, una veladora que tiembla aunque no haya viento.</p><p>Y en medio de todo eso, una fotograf&#237;a que siempre nos quiebra un poco por dentro.</p><p>Porque ah&#237; est&#225;n.</p><p>En su silla favorita.</p><p>En su risa que no hemos podido olvidar&#8230; ni escuchar desde hace tiempo.</p><p>En ese olor, tan &#250;nico y especial, que todav&#237;a sabemos reconocer sin esfuerzo.</p><p>Nos ense&#241;aron que el D&#237;a de Muertos es una celebraci&#243;n de la muerte.</p><p>Pero creo que es exactamente lo contrario:</p><p><strong>Es el d&#237;a en que nos acordamos que hubo vida.</strong></p><p>Y que esa vida toc&#243; la nuestra al grado de seguir viva&#8230; a pesar de la muerte.</p><p>Dicen que morimos tres veces:</p><p>Cuando el coraz&#243;n se detiene.</p><p>Cuando nos entierran o nos creman.</p><p>Cuando alguien nos nombra por &#250;ltima vez.</p><p>Y esa tercera muerte es la verdaderamente injusta.</p><p>Porque no depende de ellos&#8230; depende de nosotros.</p><p>Por eso encendemos una vela.</p><p>Por eso hacemos un altar.</p><p>Por eso cocinamos el platillo favorito de quien ya no est&#225;:</p><p><strong>Para que no se muera su historia con la nuestra.</strong></p><p>Porque uno no extra&#241;a hechos:</p><p>extra&#241;a voces, manos, frases, ma&#241;as, carcajadas, ojos que nos buscaban siempre&#8230;</p><p>hasta cuando hac&#237;amos tonter&#237;as.</p><p>Uno extra&#241;a que te digan &#8220;&#191;ya comiste?&#8221;.</p><p>O que te reclamen &#8220;t&#225;pate bien&#8221;.</p><p>Esas cosas que parec&#237;an peque&#241;as y que hoy pesan toneladas, porque ya no est&#225;n.</p><p>Y hay un detalle hermoso:</p><p>los muertos que amamos nunca se van del todo.</p><p>Se quedan en los lugares donde fuimos felices con ellos.</p><p>En la m&#250;sica que les gustaba.</p><p>En los dichos que ahora repetimos sin querer.</p><p>En nuestros gestos que nos recuerdan a ellos, como si su manera de ser hubiera encontrado escondites en nuestro cuerpo.</p><p><strong>Mientras alguien los piense, siguen vivos.</strong></p><p>Mientras alguien diga su nombre, vuelven a estar aqu&#237;.</p><p>Aunque sea un ratito.</p><p>Aunque sea solo en el coraz&#243;n.</p><p>D&#237;a de Muertos no es nostalgia:</p><p>es cari&#241;o que se niega a morirse.</p><p>Es decirles:</p><p>&#8220;No te preocupes, todav&#237;a te recuerdo&#8221;.</p><p>&#8220;No te has ido&#8221;.</p><p>&#8220;Te sigo queriendo&#8221;.</p><p>Y quiz&#225; &#8212;solo quiz&#225;&#8212;</p><p>en alguna parte que no entendemos,</p><p>esa persona que tanto extra&#241;as tambi&#233;n te est&#225; recordando a ti.</p><p>Y sonr&#237;e.</p><p>Porque <strong>nadie est&#225; realmente muerto</strong></p><p><strong>si alguien lo sigue esperando en la mesa</strong>.</p><p>Octavio Paz escribi&#243; que <strong>&#8220;para el mexicano la muerte es un espejo de la vida&#8221;</strong>.</p><p>No la negamos, no la escondemos debajo de la mesa:</p><p>la pintamos de colores, le ponemos flores y la hacemos poes&#237;a.</p><p>Porque entendemos que lo que se acaba afuera</p><p>puede seguir existiendo adentro.</p><p>Nos gusta creer &#8212;y qu&#233; maravilla que as&#237; sea&#8212; que la noche del 1 y 2 de noviembre <strong>el mundo se abre tantito</strong> para permitir una visita especial.</p><p>Que aquellos que se fueron cruzan el umbral siguiendo el aroma del cempas&#250;chil</p><p>para <strong>sentarse otra vez en la sala que fue suya</strong>, re&#237;rnos bajito desde la foto, y comer ese pan que siempre ped&#237;an &#8220;con harto az&#250;car&#8221;.</p><p>Nos gusta imaginar que nos miran</p><p>&#8212;aunque sea un ratito&#8212;</p><p>y se alegran de vernos vivos, tercos, sobreviviendo como podemos.</p><p>Que se sienten orgullosos,</p><p>o que se burlan un poquito porque a&#250;n no sabemos hacer esa receta como ellos.</p><p>Y entonces, sin ruido,</p><p>sin despedidas dram&#225;ticas,</p><p><strong>se regresan a donde ahora habitan</strong>, pero dejando la certeza &#8212;en forma de nudo en la garganta&#8212; de que el amor que nos dieron sigue aqu&#237;, guardado, encendido.</p><p>Porque, al final, <strong>la memoria es nuestra forma m&#225;s humilde de eternidad</strong>.</p><p>Mientras sigamos poniendo su taza favorita en la ofrenda,</p><p>mientras sigamos diciendo su nombre,</p><p>mientras una historia acerca de ellos vuelva a hacernos re&#237;r&#8230;</p><p><strong>no estar&#225;n muertos.</strong></p><p><strong>Estar&#225;n de visita.</strong></p><p>As&#237; que si este D&#237;a de Muertos te sorprende con una l&#225;grima silenciosa,</p><p>d&#233;jala caer.</p><p>Cada l&#225;grima es una palabra que no supimos decir a tiempo.</p><p>Cada recuerdo que duele&#8230;</p><p>es prueba de que hubo algo hermoso que vali&#243; la pena vivir.</p><p>Y cuando enciendas la veladora,</p><p>cuando acomodes la foto,</p><p>cuando coloques esa comida que ya nadie cocina igual,</p><p>hazlo con calma y con cari&#241;o:</p><p><strong>Es una bienvenida.</strong></p><p><strong>No un adi&#243;s.</strong></p><p>Porque alg&#250;n d&#237;a, cuando nos toque a nosotros cruzar ese puente de flores,</p><p>vendr&#225; alguien &#8212;ojal&#225; alguien que nos haya querido tanto como nosotros los quisimos&#8212;</p><p>a poner nuestra foto.</p><p>A contar una an&#233;cdota que exagere un poco nuestras virtudes.</p><p>A re&#237;rse de esos chistes malos que siempre cont&#225;bamos.</p><p>A seguir record&#225;ndonos para que no nos apaguemos del todo.</p><p>Y mientras ese d&#237;a llega,</p><p>sigamos haciendo espacio en la mesa para los que ya no est&#225;n&#8230; pero nunca han dejado de estar.</p><p>Porque <strong>si regresan cada a&#241;o,</strong></p><p><strong>es porque nunca se han ido</strong>.</p><p>Y si duelen cuando vuelven,</p><p>es porque siguen vivos &#8212;</p><p>dentro de nosotros.</p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://androssant.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscr&#237;bete ahora&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/androssant.substack.com/subscribe"><span>Suscr&#237;bete ahora</span></a></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://androssant.substack.com/p/los-que-siguen-aqui/comments&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Deja un comentario&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/androssant.substack.com/p/los-que-siguen-aqui/comments"><span>Deja un comentario</span></a></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://androssant.substack.com/?utm_source=substack&utm_medium=email&utm_content=share&action=share&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Compartir El Substack de Andros&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/androssant.substack.com/?utm_source=substack&amp;utm_medium=email&amp;utm_content=share&amp;action=share"><span>Compartir El Substack de Andros</span></a></p><p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[ENTRELAZAMIENTO CUÁNTICO (Y OTRAS CONEXIONES INVISIBLES)]]></title><description><![CDATA[Hay una teor&#237;a dentro de la Mec&#225;nica Cu&#225;ntica llamada Entrelazamiento Cu&#225;ntico.]]></description><link>https://androssant.substack.com/p/entrelazamiento-cuantico-y-otras</link><guid isPermaLink="false">https://androssant.substack.com/p/entrelazamiento-cuantico-y-otras</guid><dc:creator><![CDATA[Andros Sant]]></dc:creator><pubDate>Thu, 23 Oct 2025 16:33:11 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!piH7!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F6c7fb7bb-47eb-4faf-912d-72ef2afba565_3668x4335.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Hay una teor&#237;a dentro de la Mec&#225;nica Cu&#225;ntica llamada <strong>Entrelazamiento Cu&#225;ntico</strong>.</p><p>Explicada mal &#8212;como debe explicarse todo lo que uno entiende a medias pero le encuentra sentido emocional&#8212; dice que cuando dos part&#237;culas han estado unidas, aunque despu&#233;s se separen por millones de kil&#243;metros, siguen conectadas.</p><p>Lo que le pase a una, afecta a la otra.</p><p>Sin cables. Sin se&#241;ales. Sin Wi-Fi.</p><p>Y yo no s&#233; t&#250;, pero eso me suena peligrosamente parecido a la gente.</p><p>Porque hay personas que conoces y, por alguna raz&#243;n inexplicable, dejan algo en ti.</p><p>Una mirada, una conversaci&#243;n, un abrazo&#8230; y listo: conexi&#243;n establecida.</p><p>Luego se van, la vida cambia, pasan a&#241;os, y aun as&#237;, si piensas en ellas o escuchas su nombre, algo dentro de ti se mueve.</p><p>Como si una parte microsc&#243;pica del alma siguiera recibiendo notificaciones desde otra galaxia.</p><p>Einstein llam&#243; a este fen&#243;meno <em>&#8220;acci&#243;n fantasmal a distancia&#8221;</em>.</p><p>Y, bueno, hay pocas definiciones m&#225;s acertadas para describir lo que se siente recordar a alguien que ya no est&#225;, pero que de alguna forma sigue moviendo hilos invisibles dentro de ti.</p><p>Tal vez el entrelazamiento cu&#225;ntico no solo ocurre entre part&#237;culas:</p><p>tal vez pasa entre personas.</p><p>Quiz&#225; cada encuentro importante deja una peque&#241;a huella energ&#233;tica, una especie de sincron&#237;a emocional que no se rompe ni con el tiempo ni con la distancia.</p><p>Y cuando uno de los dos cambia, el otro lo siente.</p><p>Aunque no entienda por qu&#233;.</p><p>Hay amistades que desaparecen, amores que se apagan, v&#237;nculos que se estiran hasta el l&#237;mite&#8230; pero, de vez en cuando, una frase, una canci&#243;n o un olor act&#250;an como colisionador de recuerdos y reactivan la conexi&#243;n.</p><p>Y ah&#237; est&#225;s otra vez: pensando en alguien que, probablemente, en ese mismo momento, sin saberlo, tambi&#233;n pens&#243; en ti.</p><p>Y claro, los f&#237;sicos cu&#225;nticos lo explican con ecuaciones, pero nosotros lo sentimos con nostalgia.</p><p>Porque no hay f&#243;rmula que mida la intensidad con la que alguien te cambia la frecuencia.</p><p>No puedes poner en una tabla de Excel lo que te provoca escuchar su voz despu&#233;s de a&#241;os, ni calcular cu&#225;ntos protones se desajustan cuando te dicen &#8220;te so&#241;&#233;&#8221;.</p><p>Quiz&#225; las personas con las que nos entrelazamos no aparecen para quedarse, sino para modificar nuestro campo energ&#233;tico.</p><p>Para ense&#241;arnos algo, movernos de eje o hacernos vibrar distinto.</p><p>Y una vez que eso ocurre, ya no puedes volver a ser exactamente quien eras antes.</p><p>Por eso hay relaciones que no se rompen ni aunque se acabe el contacto.</p><p>Porque el entrelazamiento no depende del presente, sino del pasado compartido.</p><p>Y tal vez por eso &#8212;aunque borres el n&#250;mero, silencies las redes y digas que &#8220;ya lo superaste&#8221;&#8212;</p><p>una parte de ti sigue sabiendo cu&#225;ndo algo pasa con esa persona.</p><p>No porque seas tel&#233;pata, sino porque compartieron un mismo pulso, aunque haya sido fugaz.</p><p>Y si lo piensas, tiene sentido: todos somos &#225;tomos caminando, intentando no desintegrarnos.</p><p>As&#237; que no deber&#237;a sorprendernos que, de vez en cuando, dos sistemas humanos queden enlazados por accidente&#8230; o destino.</p><p>Al final, el entrelazamiento cu&#225;ntico es solo una versi&#243;n elegante de lo que la abuela dec&#237;a con sabidur&#237;a popular:</p><p><em>&#8220;cuando el alma vibra, el universo contesta.&#8221;</em></p><p>Y s&#237;, los cient&#237;ficos pueden medir part&#237;culas, pero no pueden explicar por qu&#233; justo cuando piensas en alguien, te escribe.</p><p>O por qu&#233; sue&#241;as con una persona la misma noche que esa persona sue&#241;a contigo.</p><p>Eso no es magia: es f&#237;sica&#8230; pero con sentido del humor.</p><p>Porque el universo, como buen guionista, no puede resistirse a las coincidencias po&#233;ticas.</p><p>&#191;Les ha pasado?</p><p>So&#241;ar con alguien y, al d&#237;a siguiente, descubrir que esa persona tambi&#233;n so&#241;&#243; contigo.</p><p>Y no es que uno crea en cosas paranormales (aunque si las hay, que me esperen a la hora del caf&#233;), pero hay algo en eso que te deja pensando.</p><p>A m&#237; me ha pasado.</p><p>Esa sensaci&#243;n rar&#237;sima de sincron&#237;a, como si ambos hubi&#233;ramos sintonizado la misma estaci&#243;n en sue&#241;os, sin ponernos de acuerdo.</p><p>No s&#233; si sea destino, coincidencia, telepat&#237;a REM o un error del sistema operativo del universo, pero es precioso.</p><p>Es como si nuestras mentes siguieran entrelazadas a un nivel que ni la f&#237;sica ni Freud alcanzan a explicar del todo.</p><p>No importa cu&#225;nto tiempo haya pasado, o si ya no se hablan, o si la otra persona vive en otro pa&#237;s&#8230;</p><p>De pronto, ah&#237; est&#225;n los dos, conectados en el mismo sue&#241;o, compartiendo escena como si la realidad no se hubiera enterado de que ya no est&#225;n juntos en ella.</p><p>Y claro, cuando lo cuentas, suena cursi.</p><p>Pero hay algo profundamente humano en eso de sentir que, mientras dorm&#237;as, alguien m&#225;s so&#241;&#243; contigo.</p><p>Que en el vasto caos de neuronas, pensamientos y distancias, dos conciencias se cruzaron brevemente en la oscuridad para saludarse sin palabras.</p><p>Y quiz&#225; ese sea el verdadero entrelazamiento cu&#225;ntico: no el de las part&#237;culas, sino el de las almas.</p><p>Porque hay personas que no se van, solo cambian de frecuencia.</p><p>Y de vez en cuando, cuando el ruido del mundo baja lo suficiente, puedes volver a sintonizarlas.</p><p>A veces ocurre en sue&#241;os.</p><p>A veces en un pensamiento fugaz, una canci&#243;n, una fecha que no sab&#237;as que recordabas.</p><p>Son peque&#241;os destellos de sincron&#237;a que te recuerdan que, aunque la vida siga, hay v&#237;nculos que permanecen flotando en el aire, invisibles pero intactos.</p><p>Y uno puede no entenderlo, pero lo siente.</p><p>Esa corriente silenciosa que te atraviesa cuando piensas en alguien y, sin saber por qu&#233;, sonr&#237;es.</p><p>No es nostalgia ni casualidad: es el eco de algo que una vez fue tan fuerte, que el universo todav&#237;a lo repite para s&#237; mismo.</p><p>Al final, el entrelazamiento cu&#225;ntico quiz&#225; solo sea la forma cient&#237;fica de decir que <strong>hay personas con las que el alma jam&#225;s corta la se&#241;al</strong>.</p><p>Y cuando sue&#241;as con ellas, no es el pasado regresando&#8230;</p><p>es solo el universo record&#225;ndote que todav&#237;a est&#225;n ah&#237;, del otro lado del mismo sue&#241;o.</p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://androssant.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscr&#237;bete ahora&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/androssant.substack.com/subscribe"><span>Suscr&#237;bete ahora</span></a></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://androssant.substack.com/?utm_source=substack&utm_medium=email&utm_content=share&action=share&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Compartir El Substack de Andros&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/androssant.substack.com/?utm_source=substack&amp;utm_medium=email&amp;utm_content=share&amp;action=share"><span>Compartir El Substack de Andros</span></a></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://androssant.substack.com/p/entrelazamiento-cuantico-y-otras/comments&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Deja un comentario&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/androssant.substack.com/p/entrelazamiento-cuantico-y-otras/comments"><span>Deja un comentario</span></a></p><p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[GENTE DE MIERDA]]></title><description><![CDATA[A la gente de mierda hay que tenerla lejos.]]></description><link>https://androssant.substack.com/p/gente-de-mierda</link><guid isPermaLink="false">https://androssant.substack.com/p/gente-de-mierda</guid><dc:creator><![CDATA[Andros Sant]]></dc:creator><pubDate>Wed, 22 Oct 2025 16:27:31 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!piH7!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F6c7fb7bb-47eb-4faf-912d-72ef2afba565_3668x4335.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>A la gente de mierda hay que tenerla lejos.</p><p>Porque si la tienes cerca, te ensucian todo.</p><p>Yo lo digo siempre como chiste&#8230; pero tambi&#233;n es una verdad.</p><p>Hay gente de mierda. Personas que no son felices con su vida y que, en lugar de arreglarla, se dedican a revolcarse en la de los dem&#225;s. Siempre pendientes, siempre con mirada cr&#237;tica, siempre listos para ver qu&#233; descomponen, qu&#233; critican y qu&#233; convierten en mierda.</p><p>Funciona como un reloj.</p><p>Uno se levanta con buen &#225;nimo, con planes, con energ&#237;a. Y de pronto, aparece esa persona que no construye nada, pero que m&#225;gicamente encuentra una grieta en todo lo que tocas. Y no porque tenga algo &#250;til que aportar, sino porque necesita que tu mundo se vea tan sucio como el suyo.</p><p>Son los especialistas en el <em>&#8220;&#191;y eso para qu&#233;?&#8221;</em>, los maestros del <em>&#8220;no creo que te salga&#8221;</em>, los doctores honoris causa en <em>&#8220;a m&#237; no me funcion&#243;, as&#237; que a ti tampoco&#8221;</em>.</p><p>&#11835;</p><p><strong>Lo curioso del esti&#233;rcol humano</strong></p><p>Hasta el esti&#233;rcol real sirve de algo.</p><p>Abona. Fertiliza. Hace crecer plantas.</p><p>La gente de mierda, en cambio, ni eso. No hace florecer nada. Solo ensucia.</p><p>Son como ese p&#225;jaro que no canta, pero s&#237; se caga en tu coche reci&#233;n lavado.</p><p><strong>La sabidur&#237;a de los pesimistas:</strong></p><p>Schopenhauer dec&#237;a que <em>&#8220;la envidia es la declaraci&#243;n de inferioridad propia&#8221;</em>. Y Cioran, m&#225;s chido el, escribi&#243;: <em>&#8220;La desgracia de no ser escuchado es nada comparada con la desgracia de no tener nada que decir&#8221;</em>.</p><p>Y ah&#237; est&#225; el secreto: la gente de mierda critica no porque tenga algo que aportar, sino porque su vac&#237;o necesita hacer ruido. Es ruido disfrazado de opini&#243;n, es frustraci&#243;n disfrazada de consejo.</p><p>Por eso hay que mantenerlos lejos. No porque uno sea d&#233;bil, sino porque la vida ya es suficientemente complicada como para cargar con la miseria ajena. Porque la negatividad es contagiosa. Porque si convives demasiado con alguien que vive en la mierda&#8230; te terminas oliendo igual.</p><p>No se trata de odiar ni de guardar rencores eternos. Se trata de higiene emocional. Igual que te lavas las manos al salir del ba&#241;o, hay que lavarse las relaciones.</p><p>Al final, la gente de mierda existe. No se extingue. Siempre habr&#225; uno en el trabajo, en la familia, en los amigos. Lo importante es que no los conviertas en tu h&#225;bitat.</p><p>Y si de verdad tienes que convivir con ellos, recuerda esto:</p><p>no discutas, no te ensucies, no intentes convencerlos.</p><p>Solo sonr&#237;e, asiente, y al&#233;jate lo m&#225;s pronto posible (y si no afecta tu paz mental, m&#225;ndalos a la chingada).</p><p>Porque si algo me ha ense&#241;ado la vida es esto:</p><p>hay gente que inspira, y hay gente que apesta.</p><p>Y con esa segunda, lo m&#225;s sabio es hacer lo mismo que con la mierda real: tirarla lejos.</p><p>Porque a fin de cuentas, la gente de mierda existe y va a seguir existiendo. Es una plaga que no se extingue. Y si uno no aprende a alejarlos, corres el riesgo de terminar oliendo igual.</p><p>Y ojo: no estoy hablando de esas diferencias normales de car&#225;cter o de opini&#243;n. Ni de la gente a la que genuinamente le va mal y a veces solo necesita externarlo para desahogarse o necesita un consejo. Hablo de esa fauna t&#243;xica que ni construye ni deja construir. Que parece estar esperando siempre para aparecer siempre en el peor momento y con la peor actitud regar su veneno. Ustedes saben quienes son, no creo que necesite explicarlo de m&#225;s.</p><p>Por eso, la &#250;nica filosof&#237;a que aplica es esta: si no puedes mantenerlos lejos, al menos &#250;salos de recordatorio. Recuerda que no quieres ser como ellos. Que as&#237; como el esti&#233;rcol sirve para abonar, la gente de mierda &#8212;en dosis peque&#241;as y lejanas&#8212; sirve para recordarte qu&#233; no quieres en tu vida.</p><p>Porque s&#237;, hasta la mierda puede tener utilidad. Pero solo si est&#225; lejos de ti.</p><p>Si no, lo &#250;nico que logra es ensuciarte los zapatos.</p><p>Y si de plano no puedes alejarlos&#8230; bueno, al menos &#250;salos de abono.</p><p>Al fin y al cabo, hasta la mierda, en las dosis correctas, hace crecer algo bueno.</p><p></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://androssant.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscr&#237;bete ahora&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/androssant.substack.com/subscribe"><span>Suscr&#237;bete ahora</span></a></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://androssant.substack.com/p/gente-de-mierda?utm_source=substack&utm_medium=email&utm_content=share&action=share&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Compartir&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/androssant.substack.com/p/gente-de-mierda?utm_source=substack&amp;utm_medium=email&amp;utm_content=share&amp;action=share"><span>Compartir</span></a></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://androssant.substack.com/p/gente-de-mierda/comments&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Deja un comentario&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/androssant.substack.com/p/gente-de-mierda/comments"><span>Deja un comentario</span></a></p><p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[LOS PROMPTS PARA DIOS]]></title><description><![CDATA[Como alguien que ha pasado los &#250;ltimos meses lidiando y tratando de entender la inteligencia artificial, he descubierto algo que me parece profundamente humano: no sabemos darnos a entender.]]></description><link>https://androssant.substack.com/p/los-prompts-para-dios</link><guid isPermaLink="false">https://androssant.substack.com/p/los-prompts-para-dios</guid><dc:creator><![CDATA[Andros Sant]]></dc:creator><pubDate>Fri, 17 Oct 2025 16:55:29 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!piH7!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F6c7fb7bb-47eb-4faf-912d-72ef2afba565_3668x4335.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Como alguien que ha pasado los &#250;ltimos meses lidiando y tratando de entender la inteligencia artificial, he descubierto algo que me parece profundamente humano: <strong>no sabemos darnos a entender.</strong></p><p>El 90% de nuestras frustraciones &#8212;con las personas, con la vida, con nosotros mismos&#8212; vienen de que las personas o circunstancias a nuestro alrededor no hacen lo que nosotros esperamos o creemos que van a hacer.</p><p>De que lo que recibimos no se parece a lo que imagin&#225;bamos.</p><p>De que alguien, algo, o incluso <em>alguien all&#225; arriba</em>, no hizo las cosas como esper&#225;bamos.</p><p>Y la inteligencia artificial no es la excepci&#243;n.</p><p>Preg&#250;ntale a cualquier modelo (S&#237;, ya le he preguntado como a tres si los humanos herimos sus sentimientos) y te dir&#225; que hay cientos de humanos que se frustran con ella, la rega&#241;an, la insultan, o la acusan de no &#8220;entenderlos&#8221; cuando los resultados no son los esperados.</p><p>Y no es que la m&#225;quina falle: es que <strong>los humanos no sabemos pedir lo que queremos.</strong></p><p>Ah&#237; entra el bendito <em>prompt</em>.</p><p>Por si no est&#225;s familiarizado con el t&#233;rmino, un <em>prompt</em> es b&#225;sicamente <strong>una instrucci&#243;n, una petici&#243;n que le haces a la inteligencia artificial para que te d&#233; lo que buscas.</strong></p><p>Y si el resultado no te gusta, no es porque la m&#225;quina no funcione&#8230;</p><p>es porque t&#250; no supiste explicarte.</p><p>Entonces nos la pasamos d&#225;ndole a la inteligencia artificial prompts totalmente incorrectos y esperamos los resultados so&#241;ados a pesar de que no sabemos c&#243;mo pedirlos.</p><p>Y mientras reflexionaba sobre eso, me dio por pensar en algo m&#225;s grande (porque uno siempre termina poni&#233;ndose existencial despu&#233;s de la tercera taza de caf&#233;), buscando patrones similares de frustraci&#243;n cuando no se nos da lo que &#8220;pedimos&#8221;:</p><p>&#191;y si pasa lo mismo con Dios?</p><p>Y con esto no estoy diciendo que Dios como un bot c&#243;smico al que le pides milagros por chat.</p><p>Pero s&#237; pens&#233; en todas esas veces en que nos enojamos, nos frustramos o perdemos la fe porque &#8220;Dios no nos dio lo que ped&#237;amos&#8221;.</p><p>Y me pregunto si en realidad no ser&#225; que <strong>le dimos el prompt equivocado.</strong></p><p>Porque, admit&#225;moslo, nuestros prompts para Dios son un desastre.</p><p>Le pedimos se&#241;ales y luego no las reconocemos.</p><p>Le pedimos amor, pero no especificamos si quer&#237;amos reciprocidad o lecciones.</p><p>Le pedimos paciencia&#8230; y al d&#237;a siguiente nos manda tr&#225;fico, burocracia y familiares.</p><p>Le pedimos claridad&#8230; y nos deja solos un rato para que pensemos (y nos quejamos, claro).</p><p>Es como si escribi&#233;ramos:</p><blockquote><p>&#8220;Dios, dame fuerza.&#8221;</p><p>Y &#201;l, muy obediente, nos manda una situaci&#243;n en la que NECESITAMOS fuerza.</p><p>Pero nosotros quer&#237;amos m&#250;sculo emocional instant&#225;neo, no entrenamiento.</p><p>Y entonces reclamamos.</p><p>Nos quejamos de que &#8220;no nos entiende&#8221;.</p><p>Y ah&#237; est&#225; &#201;l, con toda la calma del universo, viendo c&#243;mo le dimos el <em>prompt</em> m&#225;s confuso posible.</p><p>A veces pedimos felicidad, pero seguimos anclados en las mismas personas que nos drenan.</p><p>Pedimos prop&#243;sito, pero queremos que llegue sin incomodidad.</p><p>Pedimos respuestas, pero no hacemos las preguntas correctas.</p><p>Y luego nos frustramos con Dios &#8212;igual que con la IA&#8212; porque &#8220;no nos dio lo que quer&#237;amos&#8221;, cuando en realidad <strong>ni nosotros sab&#237;amos bien qu&#233; era eso.</strong></p><p>Quiz&#225; orar, pedir o manifestar no sea un acto de s&#250;plica, sino de precisi&#243;n.</p><p>De aprender a <em>escribir mejor el prompt</em>.</p><p>De entender que si quieres luz, tambi&#233;n tienes que estar dispuesto a apagar tus sombras.</p><p>Y si pides paz, tal vez te toque una guerra que te ense&#241;e a valorarla.</p><p>La mayor&#237;a de nuestras decepciones, divinas o humanas, vienen de ese desfase entre lo que creemos que pedimos y lo que realmente dijimos.</p><p>Y en el fondo, Dios &#8212;como cualquier inteligencia avanzada&#8212; no te da lo que crees que quieres, sino lo que en realidad est&#225;s pidiendo con tus actos, tus miedos y tus omisiones.</p><p>As&#237; que s&#237;: quiz&#225; la vida no sea injusta, solo est&#225; <em>respondiendo al prompt</em>.</p><p>Y si te est&#225; dando cosas que no entiendes, no significa que no te escuche.</p><p>Tal vez solo est&#225; esperando que aprendas a escribir mejor lo que pides.</p></blockquote><p>Dios, hay que decirlo, tiene la <em>decencia</em> de no hablarte en comandos ni en lenguaje plano.</p><p>&#201;l habla en <strong>par&#225;bolas</strong>, en met&#225;foras, en lo que los programadores llamar&#237;an &#8220;lenguaje de alto nivel&#8221;.</p><p>No ejecuta instrucciones textuales: las <strong>interpreta</strong>.</p><p>Y ah&#237; es donde entra el problema.</p><p>Le dices &#8220;quiero paz&#8221; y &#201;l lo traduce como &#8220;esta alma necesita conflicto para aprender a calmarse&#8221;.</p><p>Le dices &#8220;quiero amor&#8221; y &#201;l interpreta &#8220;env&#237;enle un romance complicado para que entienda lo que no es el amor&#8221;.</p><p>Le dices &#8220;quiero se&#241;ales&#8221; y de pronto te manda tres, pero t&#250; las descartas porque no ven&#237;an con subt&#237;tulos.</p><p>Es como escribirle a una IA:</p><blockquote><p>&#8220;Hazme feliz.&#8221;</p><p>Y la m&#225;quina te responde:</p><p>&#8220;Defina &#8216;feliz&#8217;.&#8221;</p><p>Dios hace lo mismo.</p><p>Te da la oportunidad de descubrir lo que quer&#237;as decir en primer lugar.</p><p>Y ah&#237; es donde se mide la fe: en el proceso de <strong>decodificar tu propio prompt</strong>.</p><p>A veces el silencio tambi&#233;n es respuesta, solo que uno se niega a leerlo.</p><p>Porque claro, no es el formato que esperabas: no lleg&#243; en PDF ni con emojis.</p><p>Pero est&#225; ah&#237;, en la forma de una intuici&#243;n, una p&#233;rdida, una espera o una coincidencia tan precisa que duele.</p><p>Y luego est&#225; el otro caso:</p><p>las veces en que el <em>prompt</em> funciona.</p><p>Cuando, por una extra&#241;a alineaci&#243;n divina, pides algo con tanta claridad que la respuesta llega <strong>tal cual la imaginabas</strong>.</p><p>Y entonces, lo confieso, el ser humano entra en p&#225;nico.</p><p>Nos pasa igual que con la inteligencia artificial:</p><p>queremos el resultado, pero no sabemos qu&#233; hacer con &#233;l cuando lo tenemos.</p><p>Dios te da justo lo que pediste&#8230;</p><p>y t&#250;, en lugar de agradecer, piensas:</p><p>&#8220;&#191;Seguro que era para m&#237;?&#8221;</p><p>Porque la perfecci&#243;n asusta.</p><p>Te pasa como cuando pides un texto a la IA y te lo da tan exacto que dudas si no se est&#225; burlando de ti.</p><p>O como cuando una oraci&#243;n se cumple al pie de la letra y tu primer instinto es decir:</p><p>&#8220;&#191;Y ahora qu&#233; hago con esto?&#8221;</p><p>Es curioso: llevamos la mitad de la vida pidiendo milagros y la otra mitad tratando de procesarlos.</p><p>Quiz&#225; el verdadero misterio no es si Dios responde, sino si nosotros <strong>sabemos aceptar cuando la respuesta es s&#237;.</strong></p></blockquote><p>Dec&#237;a S&#248;ren Kierkegaard &#8212;que sab&#237;a un par de cosas sobre la fe y la desesperaci&#243;n&#8212; que <em>&#8220;la oraci&#243;n no cambia a Dios, sino que cambia al que ora.&#8221;</em></p><p>Y ten&#237;a raz&#243;n.</p><p>Porque orar, pedir, manifestar o suplicar no es mandar un mensaje al cielo esperando confirmaci&#243;n de lectura.</p><p>Es, m&#225;s bien, <strong>un proceso de depuraci&#243;n interna</strong>, una forma de encontrar las palabras correctas hasta que el alma logra expresar lo que realmente quer&#237;a decir.</p><p>Tal vez por eso Dios no responde de inmediato.</p><p>Porque mientras t&#250; est&#225;s ah&#237;, en modo &#8220;prompt&#8221;, afinando tu petici&#243;n con mil correcciones y especificaciones, &#201;l est&#225; esperando a que dejes de escribir con los dedos y empieces a escribir con el coraz&#243;n.</p><p>Y ah&#237; entra uno de los conceptos m&#225;s bellos que he escuchado:</p><blockquote><p>&#8220;Reza, no hasta que Dios te escuche, sino hasta que t&#250; escuches a Dios.&#8221;</p><p>Porque quiz&#225; el secreto no est&#225; en pedir m&#225;s fuerte, sino en aprender a <strong>reconocer su voz entre el ruido de tu propia mente.</strong></p><p>A veces la respuesta no viene en la forma de un milagro espectacular, sino de una calma inesperada.</p><p>A veces no es una revelaci&#243;n divina, sino un simple &#8220;ya no duele tanto&#8221; que llega una ma&#241;ana cualquiera.</p><p>Y lo curioso es que, cuando por fin aprendes a escuchar, entiendes que las respuestas siempre estuvieron ah&#237; &#8212;solo que llegaban en un formato que t&#250; todav&#237;a no sab&#237;as leer.</p></blockquote><p>Al final, quiz&#225; Dios no es silencio.</p><p>Quiz&#225; <strong>somos nosotros los que escribimos mal el prompt.</strong></p><p>Le pedimos milagros en formato vago, con sintaxis emocional confusa, esperando resultados inmediatos sin haber terminado de definir qu&#233; quer&#237;amos en realidad.</p><p>Y cuando no llega lo que pedimos, lo acusamos de no escucharnos&#8230; cuando en realidad solo estaba procesando la solicitud.</p><p>Porque si algo he aprendido &#8212;tanto de la inteligencia artificial como de la divina&#8212; es que las respuestas siempre llegan, pero no siempre en el idioma que esperabas.</p><p>A veces llegan en forma de p&#233;rdida, a veces de coincidencia, a veces de calma.</p><p>Y en el fondo, lo que llamamos fe no es m&#225;s que <strong>seguir escribiendo prompts </strong>con la esperanza de entender, alg&#250;n d&#237;a, c&#243;mo se codifica un milagro.</p><p>As&#237; que s&#237;: reza, pide, busca, pero no hasta que Dios te escuche&#8230;</p><p>sino hasta que t&#250; aprendas a escuchar lo que &#201;l lleva tiempo intentando decirte.</p><p>Porque el problema no es que no haya respuesta &#8212;es que seguimos haciendo clic en &#8220;Regenerar respuesta&#8221; cada vez que no nos gusta lo que nos dio.</p><p></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://androssant.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscr&#237;bete ahora&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/androssant.substack.com/subscribe"><span>Suscr&#237;bete ahora</span></a></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://androssant.substack.com/?utm_source=substack&amp;utm_medium=email&amp;utm_content=share&amp;action=share&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Compartir El Substack de Andros&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/androssant.substack.com/?utm_source=substack&amp;utm_medium=email&amp;utm_content=share&amp;action=share"><span>Compartir El Substack de Andros</span></a></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://androssant.substack.com/p/los-prompts-para-dios/comments&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Deja un comentario&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/androssant.substack.com/p/los-prompts-para-dios/comments"><span>Deja un comentario</span></a></p><p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[LAS PREGUNTAS DE ELLAS (O EL EXAMEN QUE NADIE TE AVISÓ QUE VENÍA)]]></title><description><![CDATA[La din&#225;mica entre las parejas es compleja.]]></description><link>https://androssant.substack.com/p/las-preguntas-de-ellas-o-el-examen</link><guid isPermaLink="false">https://androssant.substack.com/p/las-preguntas-de-ellas-o-el-examen</guid><dc:creator><![CDATA[Andros Sant]]></dc:creator><pubDate>Thu, 09 Oct 2025 17:48:33 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!piH7!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F6c7fb7bb-47eb-4faf-912d-72ef2afba565_3668x4335.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>La din&#225;mica entre las parejas es compleja.</p><p>No complicada, <em>compleja</em>.</p><p>Y digo esto con la serenidad de quien ha comprendido &#8212;demasiado tarde&#8212; que el amor no es un campo de flores, sino un examen de opci&#243;n m&#250;ltiple donde todas las respuestas est&#225;n mal&#8230; excepto la que ella ya decidi&#243; que era correcta desde antes de preguntarte.</p><p>Los hombres, seamos honestos, no tenemos idea de los alcances de la mente femenina.</p><p>Las mujeres tienen preguntas.</p><p><strong>SIEMPRE</strong> tienen preguntas.</p><p>Y si quieres tener una relaci&#243;n sentimental con una mujer, m&#225;s vale que est&#233;s dispuesto a responder.</p><p>En todo momento. En cualquier lugar. Bajo cualquier circunstancia.</p><p>Y s&#237;, incluso si son las tres de la ma&#241;ana y t&#250; solo estabas viendo un video de dos mapaches pele&#225;ndose con m&#250;sica de Linkin Park.</p><p>Porque la mujer no pregunta por curiosidad.</p><p>Pregunta por investigaci&#243;n.</p><p>La mujer es una unidad de inteligencia emocional altamente entrenada que detecta cambios en tu respiraci&#243;n, en tu tono, en tus pausas, en la forma en que dijiste &#8220;hola&#8221;.</p><p>Si lo dices en 0.8 segundos, est&#225;s bien.</p><p>Si lo dices en 0.6, algo ocultas.</p><p>Y si tardas 1.2, prep&#225;rate: esa conversaci&#243;n va a durar tres d&#237;as.</p><p>La mente femenina es tan avanzada que ya resolvi&#243; todas las preguntas posibles en el universo conocido.</p><p>Por eso debe trasladarse al terreno hipot&#233;tico.</p><p>Ejemplo:</p><p>&#8220;Si t&#250; fueras presidente de la rep&#250;blica, pero tuvieras un medio hermano, y yo una amiga que trabaja en una cafeter&#237;a del centro, y gracias a una conversaci&#243;n que tuvimos hace ocho a&#241;os yo descubriera que fingiste tu muerte&#8230; &#191;qu&#233; har&#237;as?&#8221;</p><p>Y t&#250;, pobre pendejo, con cara de actualizaci&#243;n de windows, solo puedes decir:</p><p>&#8220;&#191;Qu&#233;&#8230; qu&#233; tiene que ver la cafeter&#237;a?&#8221;</p><p>Pero la pregunta no es literal. Es emocional.</p><p>No est&#225; probando tu l&#243;gica, sino tu lealtad, tu memoria y tu nivel de improvisaci&#243;n moral.</p><p>El problema es que los hombres pensamos que las preguntas buscan respuestas.</p><p>Y no. Las preguntas buscan <em>sentido</em>.</p><p>O un culpable.</p><p>A veces es una trampa.</p><p>A veces una prueba.</p><p>Y a veces &#8212;la mayor&#237;a&#8212; es un simple experimento social.</p><p>Ellas no buscan saber <em>qu&#233; har&#237;as</em>; quieren saber <em>c&#243;mo reaccionas mientras lo inventas</em>.</p><p>Y claro, la respuesta nunca es la correcta.</p><p>Si dices &#8220;yo nunca fingir&#237;a mi muerte&#8221;, contestas muy r&#225;pido: sospechoso.</p><p>Si te tardas: lo est&#225;s pensando demasiado.</p><p>Si haces una broma: inmaduro.</p><p>Si te quedas callado: evasivo.</p><p>Y si dices &#8220;no s&#233;&#8221;, bueno, ya lo sabes: ahora <em>s&#237;</em> tienes un problema.</p><p>La mujer no pregunta para obtener informaci&#243;n, pregunta para confirmar una teor&#237;a.</p><p>Y lo hace con la paciencia de un arque&#243;logo y la precisi&#243;n de un fiscal.</p><p>Mientras tanto, t&#250; crees que es una conversaci&#243;n casual.</p><p>No, amigo. Es <em>una investigaci&#243;n forense en tiempo real.</em></p><p>Y ah&#237; estamos nosotros, queriendo entender.</p><p>Porque cuando por fin crees haber resuelto la pregunta anterior, ella lanza otra:</p><p>&#8220;&#191;Por qu&#233; tardaste tanto en responder?&#8221;</p><p>El hombre no sabe en lo que est&#225; metido.</p><p>Mientras t&#250; duermes pl&#225;cidamente, ella est&#225; <em>haciendo simulacros mentales</em>.</p><p>Proyectando escenarios paralelos en donde cada una de tus frases tiene cinco posibles interpretaciones y tres finales alternativos.</p><p>Mientras t&#250; roncas, ella est&#225; ah&#237;, con los ojos entreabiertos, pensando:</p><p>&#8220;Si alguna vez desaparece su cepillo de dientes&#8230; &#191;ser&#225; porque lo olvid&#243; o porque otra lo est&#225; usando?&#8221;</p><p>Mientras t&#250; comes, tranquilo, feliz, ella te observa.</p><p>Y no con ternura &#8212;no&#8212;, sino con la mirada anal&#237;tica de quien est&#225; resolviendo un caso de <em>CSI: Corazones Rotos</em>.</p><p>Piensa: &#8220;A esa mente de simio la puedo manipular. Con paciencia, ternura y dos indirectas bien colocadas, har&#233; que crea que la idea fue suya.&#8221;</p><p>Y nosotros, los hombres, pobres descendientes de cavern&#237;colas, solo asentimos y sonre&#237;mos hasta que alguien anota un gol y recordamos por cinco segundos por qu&#233; vinimos a este planeta.</p><p>El hombre vive en el presente.</p><p>La mujer vive en <em>multiversos emocionales simult&#225;neos</em>.</p><p>Mientras t&#250; te preguntas si querr&#225; ir contigo a cenar tacos, ella ya viaj&#243; mentalmente tres a&#241;os al futuro, imaginando el color de las cortinas de su boda&#8230; contigo o con alguien m&#225;s, dependiendo de c&#243;mo respondas su siguiente pregunta.</p><p>Y claro, ellas nunca preguntan directamente.</p><p>Nunca es: &#8220;&#191;Te gusta alguien m&#225;s?&#8221;</p><p>No, no.</p><p>Es: &#8220;Si alguna vez <em>llegaras</em> a sentir <em>algo</em> por alguien <em>que no soy yo</em>, &#191;c&#243;mo me lo dir&#237;as?&#8221;</p><p>Y t&#250;, con toda la inocencia de un cachorro, respondes:</p><p>&#8220;Pues&#8230; con la verdad.&#8221;</p><p>Y ah&#237; mismo firmas tu sentencia de muerte emocional.</p><p>Porque la mente femenina no quiere <em>la verdad</em>, quiere <em>la versi&#243;n emocionalmente cinematogr&#225;fica de la verdad.</em></p><p>Esa donde t&#250; lloras, pides perd&#243;n, te arrepientes, aprendes algo profundo y despu&#233;s te compras flores para compensar el da&#241;o.</p><p>Nosotros, en cambio, nos quedamos estancados en la parte donde todav&#237;a estamos tratando de entender de qu&#233; demonios est&#225;bamos hablando.</p><p>&#191;Recuerdan la escena del <em>Doctor Strange</em> viendo catorce millones de futuros posibles?</p><p>Bueno, esas son las mujeres.</p><p>Ven cada escenario, cada variable, cada desenlace posible.</p><p>Saben exactamente c&#243;mo podr&#237;as arruinar algo que todav&#237;a no has hecho, y por qu&#233; vas a tener que disculparte en 2027.</p><p>Son estrategas multidimensionales del drama cotidiano.</p><p>La &#250;nica diferencia con <em>Doctor Strange</em> es que &#233;l ve&#237;a tambi&#233;n el futuro en el que fallaba&#8230; ellas no.</p><p>Ellas ven todos los escenarios posibles <strong>excepto</strong> en el que se equivocan y descomponen algo que uno tiene que arreglar despu&#233;s.</p><p>Y claro, uno se aferra a la esperanza de entenderlas.</p><p>Lee libros, ve videos, escucha podcasts de &#8220;comunicaci&#243;n de pareja&#8221;&#8230; pero no sirve. Hasta las pinches revistas de Martha Debayle acaba uno leyendo.</p><p>Porque mientras t&#250; tratas de descifrar una pregunta, ellas ya formularon tres nuevas, reescribieron el guion y consiguieron patrocinio para la segunda temporada.</p><p>Y sin embargo, ah&#237; seguimos.</p><p>Porque aunque sea agotador intentar seguirles el paso mental, el mundo sin ellas ser&#237;a un lugar aburrido, predecible y lleno de hombres aplaudiendo goles que nadie meti&#243;.</p><p>Ellas son el caos hermoso que mantiene viva la trama.</p><p>Y nosotros, los simples extras que fingimos entender el guion.</p><p>Al final, lo aceptas con ternura:</p><p>las mujeres no necesitan superpoderes, los tienen.</p><p>Y aunque vivan tres preguntas adelante de la realidad, lo cierto es que sin ellas el universo emocional colapsar&#237;a.</p><p>As&#237; que s&#237;, seguimos aqu&#237;, tratando de descifrar sus preguntas imposibles&#8230;</p><p>aunque todos sepamos que, en esta historia, <em>el examen siempre lo pasaron ellas.</em></p><p></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://androssant.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscr&#237;bete ahora&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/androssant.substack.com/subscribe"><span>Suscr&#237;bete ahora</span></a></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://androssant.substack.com/p/las-preguntas-de-ellas-o-el-examen/comments&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Deja un comentario&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/androssant.substack.com/p/las-preguntas-de-ellas-o-el-examen/comments"><span>Deja un comentario</span></a></p><p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[EDITAR LA VIDA]]></title><description><![CDATA[&#218;ltimamente he pasado mucho tiempo en mi papel de edici&#243;n video.]]></description><link>https://androssant.substack.com/p/editar-la-vida</link><guid isPermaLink="false">https://androssant.substack.com/p/editar-la-vida</guid><dc:creator><![CDATA[Andros Sant]]></dc:creator><pubDate>Thu, 02 Oct 2025 06:35:50 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!piH7!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F6c7fb7bb-47eb-4faf-912d-72ef2afba565_3668x4335.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p> </p><p>&#218;ltimamente he pasado mucho tiempo en mi papel de edici&#243;n video. Y como cualquiera que se dedique a eso te dir&#225;: en el momento de grabar, uno se siente un genio. Tomas todo, grabas mucho, piensas que cada plano es oro molido y que absolutamente nada puede quedar fuera. Hasta que llegas a la sala de edici&#243;n. Ah&#237; descubres la verdad inc&#243;moda: no todo lo que grabaste es valioso, ni todo lo realmente valioso encuentra un lugar.</p><p>De pronto, esa toma que jurabas &#8220;imperdible&#8221; (hermosa, con la iluminaci&#243;n perfecta, el movimiento justo, el encuadre mandado a hacer por Gabriel Figueroa, y hasta se te alinearon los chakras nom&#225;s de verla) termina en la carpeta de descartes porque rompe el ritmo de tu video general. Ese efecto que estabas ansioso por probar se queda en la banca porque no encaja con lo que armaste. Esa m&#250;sica que escuchabas en tu cabeza desde que estabas grabando simplemente no va. Y lo m&#225;s doloroso: descubres que hay cosas que faltan, huecos que no grabaste, silencios que nunca previniste. Y no queda m&#225;s que improvisar.</p><p>Al final, claro, te enorgullece el resultado. Te emocionas viendo lo que armaste, casi como si otra persona lo hubiera hecho. Pero cualquier editor sabe la verdad: ese corte final es tambi&#233;n una colecci&#243;n de duelos peque&#241;os por todo lo que qued&#243; fuera y nadie ver&#225; jam&#225;s.</p><p>Y pens&#225;ndolo bien, la vida es id&#233;ntica. Grabamos de todo: experiencias, ideas, relaciones, personas, momentos. Creemos que todo es importante, que nada se puede perder. Pero llega la edici&#243;n: el paso del tiempo, las decisiones, la memoria selectiva. Y ah&#237; descubrimos que no todo cabe, no todo fluye, no todo encaja. Que hay momentos hermosos que se quedan fuera de la versi&#243;n oficial de nuestra historia, aunque duela (Aunque claro, tambi&#233;n hay otros que da un gusto mandarlos a la papeler&#237;a de reciclaje).</p><p>Por m&#225;s que quieras, no puedes abarcar demasiado. No puedes incluirlo todo en todo. Forzosamente hay que aprender a soltar, porque si no, terminas con un timeline de siete u ocho horas que nadie aguanta (ni t&#250;). A veces la madurez consiste precisamente en aceptar que hay momentos, personas o recuerdos que funcionan como esas tomas que se ven incre&#237;bles en crudo, o por s&#237; solas, pero que cuando las metes a fuerzas en todo lo dem&#225;s no encuentran su lugar en la historia final. Te duele cortarlas, porque a final de cuentas las hiciste pensando que podr&#237;an ser valiosas, &#250;tiles, o que se ver&#237;an incre&#237;bles en tu vida (o video), pero si las dejas, se pierde el ritmo y el resto tambi&#233;n se arruina.</p><p>Y lo interesante es que en la sala de edici&#243;n entiendes que &#8220;menos es m&#225;s&#8221; no es un clich&#233;: es una condena. Cada corte que haces te obliga a reconocer que no puedes qued&#225;rtelo todo, aunque quieras. Como dec&#237;a Walter Murch, editor de Apocalypse Now: &#8220;Editar es como so&#241;ar: se trata de decidir qu&#233; recordar y qu&#233; olvidar para que la historia tenga sentido.&#8221; Y la vida, a fin de cuentas, es justo eso: una narrativa armada con recuerdos seleccionados y olvidos inevitables.</p><p>Tambi&#233;n pasa lo contrario: a veces improvisamos con material que nunca planeamos grabar, pero tambi&#233;n tenemos. Una amistad inesperada, una coincidencia absurda, un error convertido en recurso narrativo (o una de esas muy raras ocasiones en las que un comercial de YouTube S&#205; anuncia algo &#250;til). Conversaciones breves, gestos peque&#241;os o encuentros casuales que parecen irrelevantes, pero que despu&#233;s terminan d&#225;ndole sentido a un d&#237;a en que te estaba yendo de la fregada. Hay joyas que aparecen en tu timeline al editar casi por obra de la casualidad, una pinche cosa que grabaste nom&#225;s porque ibas pasando por ah&#237; y result&#243; salvarte la vida en la edici&#243;n. Y otras veces tenemos recursos que deseamos usar &#8212;un talento, una oportunidad, un plan&#8212; pero simplemente no entran en el corte de nuestra vida.</p><p>El verdadero talento del editor no est&#225; en juntar escenas, sino en elegir qu&#233; cortar y cu&#225;nto cortar. Saber cu&#225;ndo una toma necesita espacio para respirar &#8212;un silencio inc&#243;modo, una mirada sostenida, una caminata que parece eterna&#8212; y cu&#225;ndo lo mejor es apretarla, meterle m&#250;sica, acelerar el ritmo y salir r&#225;pido antes de aburrir al espectador. En cine, esa intuici&#243;n puede hacer la diferencia entre una obra maestra y un bostezo de tres horas.</p><p>Un editor profesional sabe que no se trata solo de mostrar lo que grabaste, sino de darle forma a una emoci&#243;n. A veces recorta di&#225;logos completos para dejar un gesto; otras veces sacrifica la toma m&#225;s bonita en aras de mantener el ritmo. Y es ah&#237; donde se vuelve artista: en entender que la magia no est&#225; en acumular im&#225;genes (como en la vida, que no se trata solo de acumular momentos solo porque si, o solo porque se ven bonitos), sino en crear sentido a partir de lo que decides dejar y de lo que decides cortar.</p><p>De hecho, algunas de las pel&#237;culas m&#225;s grandes de la historia fueron salvadas en el cuarto de edici&#243;n. El ejemplo m&#225;s famoso es Star Wars (la primera, la original, de 1977). En su versi&#243;n inicial era un desastre: lenta, confusa, con escenas que no llevaban a ning&#250;n lado. George Lucas hab&#237;a grabado medio universo, pero no hab&#237;a manera de que todo encajara. Fue su esposa en ese entonces, Marcia Lucas, la que entr&#243; al rescate y, tijera en mano, le dio ritmo, coherencia y emoci&#243;n a lo que termin&#243; siendo un fen&#243;meno cultural.</p><p>Ese caso se convirti&#243; en leyenda en Hollywood: la demostraci&#243;n de que muchas veces no gana la mejor c&#225;mara, ni el mejor guion, ni los mejores efectos, sino la edici&#243;n. Que cortar bien es m&#225;s importante que grabar demasiado. Y que una buena tijera puede transformar un desastre en obra maestra.</p><p>Al final, vivir es editar: elegir qu&#233; entra y qu&#233; se queda fuera, aunque nadie m&#225;s lo entienda. Y s&#237;, duele. Pero justo ah&#237;, entre lo que guardamos y lo que soltamos, se construye la historia que somos capaces de contar&#8230; o al menos, la que nosotros elegimos contar.</p><p>En la vida no tenemos ese lujo de la postproducci&#243;n. No podemos regresar semanas despu&#233;s a revisar el material y decidir qu&#233; sobra o qu&#233; conviene reacomodar. Aqu&#237; todo se edita en caliente, sobre la marcha. Decidimos cortar amistades, relaciones, oportunidades&#8230; sin storyboard ni &#8220;segundas tomas&#8221;. Y claro, muchas veces el corte es brusco, torpe, improvisado. Pero justo as&#237; se construye nuestra narrativa: en tiempo real, sin sala de edici&#243;n que nos proteja de los errores.</p><p>Quiz&#225; lo m&#225;s honesto sea aceptar que nuestra vida nunca tendr&#225; la perfecci&#243;n de una edici&#243;n final. Siempre habr&#225; cortes torpes, escenas inconclusas, di&#225;logos que se alargaron demasiado o silencios que nos hubiera gustado dejar respirar. Pero ah&#237;, en esas imperfecciones, tambi&#233;n est&#225; la belleza: no vivimos para tener una pel&#237;cula impecable, sino para tener una pel&#237;cula que se sienta nuestra.</p><p>Tal vez la madurez consista en dejar de so&#241;ar con la &#8220;versi&#243;n extendida&#8221; que lo explique todo y aceptar que solo tenemos este corte, &#250;nico e irrepetible. Y que, aunque nos falten tomas, aunque nos sobren escenas, aunque el montaje no siempre tenga ritmo&#8230; (y no siempre elijamos el mejor soundtrack) vale la pena quedarse hasta el final de la funci&#243;n.</p><p></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://androssant.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscr&#237;bete ahora&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/androssant.substack.com/subscribe"><span>Suscr&#237;bete ahora</span></a></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://androssant.substack.com/p/editar-la-vida/comments&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Deja un comentario&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/androssant.substack.com/p/editar-la-vida/comments"><span>Deja un comentario</span></a></p><p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[CREERSE ESCRITOR SE CURA LEYENDO]]></title><description><![CDATA[Hace poco platicaba con un amigo escritor &#8212;de los de verdad&#8212; y sali&#243; en la charla una frase en broma (compartida por la experiencia propia de ambos) que me encant&#243;: &#8220;Creerse escritor se cura leyendo.&#8221;]]></description><link>https://androssant.substack.com/p/creerse-escritor-se-cura-leyendo</link><guid isPermaLink="false">https://androssant.substack.com/p/creerse-escritor-se-cura-leyendo</guid><dc:creator><![CDATA[Andros Sant]]></dc:creator><pubDate>Thu, 02 Oct 2025 06:22:36 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!piH7!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F6c7fb7bb-47eb-4faf-912d-72ef2afba565_3668x4335.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Hace poco platicaba con un amigo escritor &#8212;de los de verdad&#8212; y sali&#243; en la charla una frase en broma (compartida por la experiencia propia de ambos) que me encant&#243;: <em>&#8220;Creerse escritor se cura leyendo.&#8221;</em></p><p>Me dio risa porque tiene toda la raz&#243;n. Nada como abrir un buen libro para que se te caiga la fantas&#237;a de que tu p&#225;rrafo en la servilleta del caf&#233; era la pr&#243;xima gran obra de la literatura.</p><p>Porque s&#237;, escribir es f&#225;cil hasta que lees a alguien que lo hace mejor que t&#250;. Ah&#237; se te bajan los humos. Tu &#8220;gran idea&#8221; se vuelve un esbozo simp&#225;tico frente a la maquinaria implacable de alguien que ya domin&#243; el oficio. Y lejos de ser algo malo, es maravilloso: la lectura no te humilla, te ubica. Te pone en tu lugar, s&#237;, pero tambi&#233;n te invita a subir de nivel.</p><p>Y claro, lo mismo pasa fuera de la escritura. Creerte buen cocinero se cura probando la comida de alguien que realmente sabe. Creerte el alma de la fiesta se cura saliendo con un amigo que tiene el don natural de caerle bien hasta al mesero serio. Creerte experto en ejercicio se cura intentando seguir la rutina de alguien que s&#237; ha ido al gym m&#225;s de dos veces en el a&#241;o. Creerte la mera verga bailando se quita yendo a un concierto de Chayanne.</p><p>La vida est&#225; llena de esos &#8220;choques de realidad&#8221; que, aunque al principio parecen cachetadas al ego, en realidad son recordatorios de que todav&#237;a hay camino. Y qu&#233; bueno que lo hay, porque si no, qu&#233; aburrido ser&#237;a.</p><p>Vi&#233;ndola bien, la frase me suena a vacuna contra la soberbia: cada vez que empiezas a inflarte pensando que ya llegaste, que ya sabes, que ya dominas&#8230; basta con exponerte al mundo real. Leer un libro mejor, probar un platillo mejor, escuchar a alguien mejor. Es inc&#243;modo, s&#237;, pero tambi&#233;n es el &#250;nico camino para crecer.</p><p>Quiz&#225; por eso me gusta tanto. Porque es cierto: creerse escritor se cura leyendo. Y creerse mucho en cualquier cosa, se cura recordando que siempre hay alguien que lo hace mejor. La clave est&#225; en que, en vez de sentir celos o rendirse, uno elija aprender.</p><p>Y no, esto no significa que voy a dejar de escribir. M&#225;s bien lo contrario. Aunque seg&#250;n yo estoy escribiendo una novela, en realidad no soy escritor (todav&#237;a). Pero si quiero serlo, el camino no es la ilusi&#243;n, sino la pr&#225;ctica: leer m&#225;s, escribir m&#225;s, entender m&#225;s. Porque la escritura, como cualquier oficio, no se improvisa: se trabaja.</p><p>Como dec&#237;a Gustave Flaubert, <em>&#8220;Escribir bien es un acto de paciencia infinita.&#8221;</em>Y en esa paciencia est&#225; tambi&#233;n la humildad de aceptar que siempre habr&#225; otros mejores, y que justamente por eso uno tiene que seguir leyendo. Leer es como entrenar con rivales m&#225;s fuertes: no ganas todas las veces, pero cada combate te hace m&#225;s resistente.</p><p>Quiz&#225; esa es la ense&#241;anza escondida: creerse escritor se cura leyendo, pero convertirse en escritor solo llega escribiendo. Lo mismo pasa en la vida: no basta con so&#241;ar que eres algo, hay que vivirlo, intentarlo, equivocarse, borrar y volver a empezar.</p><p>Tambi&#233;n vale la pena entender una cosa: la vida no se trata de compararse con otros (al menos, no para mal). Hace poco fui a una pl&#225;tica de Kevin Smith &#8212;uno de mis directores favoritos de adolescente&#8212; y dijo algo que me qued&#243; grabado: <em>escribir siempre lleva el sello caracter&#237;stico de cada persona.</em> Puede que existan estilos similares, que las historias se parezcan, que los temas se repitan&#8230; pero cuando t&#250; tomas algo que est&#225; flotando en el aire, lo interiorizas y lo devuelves al mundo, ya lleva algo irrepetible: tu sello.</p><p>Eso es lo que lo hace poderoso. Tu manera de ver las cosas, de sentirlas, de percibir el mundo, no puede ser calcada por nadie m&#225;s. Y justo ah&#237; est&#225; la magia: en que, aunque no seas &#8220;el mejor&#8221; o &#8220;el m&#225;s le&#237;do&#8221;, s&#237; eres el &#250;nico que puede contar una historia como t&#250; la ves.</p><p>En otras palabras: leer te cura la soberbia, pero escribir con honestidad te recuerda que no necesitas ser otro para valer. Lo importante no es inventar un universo nuevo cada vez, sino darle tu forma, tu voz, tu huella.</p><p>Y claro, eso no solo aplica a escribir. Aplica para todo en la vida. Cocinar, hablar en p&#250;blico, emprender, amar. Puedes aprender de otros, inspirarte, imitar un poco al principio&#8230; pero al final lo que haces pasa por tu filtro, tu mirada, tu historia. Y ah&#237; es donde se vuelve &#250;nico.</p><p>Leer a otros te cura la soberbia. Ver a otros te baja del pedestal. Pero poner tu sello en lo que haces &#8212;sea una receta, un proyecto, una relaci&#243;n o un libro&#8212; es lo que le da sentido. Porque nadie m&#225;s puede imprimirle ese &#8220;algo&#8221; que solo t&#250; llevas dentro.</p><p>En el fondo, cada cosa que hacemos es una traducci&#243;n: el mundo entra, lo interpretamos, y luego lo devolvemos con nuestra huella. Eso lo convierte en algo singular, aunque la idea no sea nueva.</p><p>As&#237; que s&#237;: creerse escritor se cura leyendo&#8230; pero creerse interesante, solo se confirma viviendo.</p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://androssant.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscr&#237;bete ahora&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/androssant.substack.com/subscribe"><span>Suscr&#237;bete ahora</span></a></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://androssant.substack.com/p/creerse-escritor-se-cura-leyendo/comments&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Deja un comentario&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/androssant.substack.com/p/creerse-escritor-se-cura-leyendo/comments"><span>Deja un comentario</span></a></p><p></p><p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[A LA “VIVA MÉXICO”]]></title><description><![CDATA[Una de las cosas que m&#225;s me gusta de Los &#193;ngeles &#8212;adem&#225;s de que todos manejan como locos y me hacen ver menos neur&#243;tico&#8212; es su diversidad.]]></description><link>https://androssant.substack.com/p/a-la-viva-mexico</link><guid isPermaLink="false">https://androssant.substack.com/p/a-la-viva-mexico</guid><dc:creator><![CDATA[Andros Sant]]></dc:creator><pubDate>Mon, 15 Sep 2025 16:36:15 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!piH7!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F6c7fb7bb-47eb-4faf-912d-72ef2afba565_3668x4335.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Una de las cosas que m&#225;s me gusta de Los &#193;ngeles &#8212;adem&#225;s de que todos manejan como locos y me hacen ver menos neur&#243;tico&#8212; es su diversidad. Conviven acentos, cocinas, colores, creencias, playlists y recetas familiares que cruzaron fronteras en tuppers. Es el tipo de ciudad donde puedes desayunar pupusas, almorzar ramen y cenar tamales oaxaque&#241;os mientras te cruzas en la calle con un dominicano que te saluda como si te conociera de toda la vida. Y en medio de ese mosaico delicioso de culturas, suceden peque&#241;as conversaciones que a veces te dejan pensando por d&#237;as.</p><p>Hace unos meses, en una charla informal, alguien &#8212;una persona extranjera, pero de acento latinoamericano&#8212; tratando de hacerse la agradable conmigo porque sabe que soy mexicano, me dijo algo as&#237; como:</p><p>&#8212;&#8220;&#161;Lo logr&#233;! Lo hice a la viva M&#233;xico&#8230;&#8221;</p><p>Yo, como buen mexicano, primero sonre&#237;. Porque el tono era amable, entusiasta, casi como si estuviera homenajeando a una naci&#243;n con mariachis de fondo.</p><p>Pero el contexto era equivocado.</p><p>La frase la us&#243; para referirse a algo bien hecho. A un resultado digno de orgullo, de disciplina, de m&#233;rito. Como si decir a la viva M&#233;xico significara con excelencia y gallard&#237;a.</p><p>Y ah&#237;, con esa sonrisa todav&#237;a en la cara, me vi obligado a hacer una pausa mental y abrir el diccionario emocional que traemos los mexicanos en el pecho:</p><p>&#8212;&#8220;Mmm&#8230; no. Es que &#8216;a la viva M&#233;xico&#8217; no significa eso.&#8221;</p><p>Le expliqu&#233;. Con humor. Que hacer algo a la viva M&#233;xico es hacerlo porque s&#237;. Porque se te hincharon las ganas.</p><p>Sin m&#233;todo, sin permiso, sin planeaci&#243;n.</p><p>Es pasarte el reglamento por el escudo nacional.</p><p>Es estacionarte en doble fila porque &#8220;nom&#225;s voy tantito&#8221;.</p><p>Es colarte en la fila con cara de que te est&#225;n esperando.</p><p>Es saltarte la ley porque &#8220;ni que fuera grave&#8221;.</p><p>Es usar el claxon como si fuera voto.</p><p>Y mientras m&#225;s lo dec&#237;a, m&#225;s se me iba secando la risa. Mientras iba explicando m&#225;s a detalle para que entendiera el sentido de la frase, internamente empec&#233; a detenerme, </p><p>Porque me di cuenta de algo inc&#243;modo:</p><p>Estaba explicando con claridad quir&#250;rgica lo que no me gusta que asocien con mi pa&#237;s cuando hablamos de M&#233;xico afuera.</p><p>Y sin querer, lo estaba validando.</p><p>Es una trampa rara.</p><p>Porque todos los pa&#237;ses tienen lo suyo. Su folclor, su informalidad, su &#8220;as&#237; somos ac&#225;&#8221;.</p><p>Pero lo que duele &#8212;lo que a veces no decimos&#8212; es que con nosotros, lo que se volvi&#243; s&#237;mbolo de identidad es el desmadre.</p><p>Y no el bueno, el del festejo.</p><p>El otro. El que arrasa.</p><p>Hacer algo a la viva M&#233;xico es sin&#243;nimo de hacer lo que se te pega la gana.</p><p>Y lo decimos con orgullo.</p><p>Y nos re&#237;mos.</p><p>Y lo celebramos como si fuera picard&#237;a, como si fuera astucia, como si fuera ingenio&#8230;</p><p>Pero a veces es simplemente desorden.</p><p>Y negligencia.</p><p>Y ego&#237;smo.</p><p>No me malinterpreten. Amo a mi pa&#237;s. Caray, llevo 17 a&#241;os sirvi&#233;ndolo en el extranjero. He pasado media vida defendi&#233;ndolo y procurando no hablar mal de &#233;l bajo ninguna circunstancia.</p><p>Y como muchos, me siento profundamente orgulloso de nuestras tradiciones, nuestra cultura, nuestra m&#250;sica, nuestra comida, nuestro cine, nuestra gente. (De la selecci&#243;n mexicana no, de esos pendejos mejor ni hablamos.) </p><p>Somos creativos, somos resilientes, somos chispa pura. Y como siempre dice mi pap&#225;, donde hay un mexicano, hay alegr&#237;a. </p><p>Pero hay cosas que duelen.</p><p>Y una de ellas es que nos hayamos resignado a definirnos a trav&#233;s del caos.</p><p>Como si romper las reglas fuera un acto heroico solo por el hecho de haberlo hecho con gracia.</p><p>A veces pienso que deber&#237;amos poder decir a la viva M&#233;xico para hablar de algo bien hecho.</p><p>Una idea brillante.</p><p>Un proyecto impecable.</p><p>Un acto de valent&#237;a verdadera.</p><p>Un gesto de empat&#237;a.</p><p>Imaginen poder decir:</p><p>&#8212;&#8220;Ese puente lo construyeron a la viva M&#233;xico.&#8221;</p><p>Y que eso significara que es bello, funcional, y va a durar.</p><p>O decir:</p><p>&#8212;&#8220;Ese cient&#237;fico gan&#243; el Nobel a la viva M&#233;xico.&#8221;</p><p>Y que eso significara que lo hizo con pasi&#243;n, talento, y una mente brillante criada entre volcanes. (Y por Dios, no vayan a llevar esto al terreno pol&#237;tico porque quienes me conocen saben que ODIO hablar de pol&#237;tica, de pol&#237;ticos y de partidos)</p><p>Pero no.</p><p>A veces da la impresi&#243;n de que el estandarte nacional lo lleva alguien que se meti&#243; a una fiesta sin ser invitado, se sirvi&#243; tres platos, y luego dijo:</p><p>&#8212;&#8220;&#161;Ay, perd&#243;n! &#161;Es que soy mexicano!&#8221;</p><p>No s&#233; ustedes, pero yo preferir&#237;a que el ser mexicano dejara de ser la excusa para justificar lo que est&#225; mal&#8230; y empezara a ser la raz&#243;n de lo que est&#225; bien.</p><p>Y s&#237;, el comentario de esa persona extranjera me dio ternura.</p><p>Porque, aunque mal usada, ella quer&#237;a decir algo bonito.</p><p>Fui yo quien sin pensarlo tradujo eso al idioma del desorden.</p><p>Quiz&#225; el problema no es c&#243;mo lo dijo.</p><p>Sino que, en el fondo, yo entend&#237; perfecto lo que deber&#237;a haber querido decir.</p><p>Y ya razonada la explicaci&#243;n que le di, quiz&#225; &#8212;solo quiz&#225;&#8212; en vez de haberla corregido a ella con tanto entusiasmo filol&#243;gico, deb&#237; haberme corregido un poco a m&#237;.</p><p>Porque en su mundo, hacer algo a la viva M&#233;xico sonaba a algo valiente. A algo que se logra con garra, con sabor, con estilo.</p><p>Y si uno lo piensa bien&#8230; pues s&#237;: tambi&#233;n somos eso.</p><p>Somos los que no se rinden.</p><p>Los que arman un banquete con un aguacate y medio bolillo.</p><p>Los que bailan cuando otros corren.</p><p>Los que lloran, pero invitan.</p><p>Y los que, aunque nos falte organizaci&#243;n, a veces nos sobra coraz&#243;n.</p><p>As&#237; que tal vez valga la pena empezar a resignificar la frase.</p><p>Reescribirla.</p><p>Redignificarla.</p><p>Que hacer algo a la viva M&#233;xico sea hacer algo con alma.</p><p>Con ingenio.</p><p>Con esa mezcla rara de locura y ternura que tenemos cuando algo nos importa de verdad.</p><p>Y si para eso hay que cambiar el diccionario emocional que cargamos&#8230;</p><p>pues &#243;rale. Vamos haci&#233;ndolo.</p><p>Palabra por palabra.</p><p>Acci&#243;n por acci&#243;n.</p><p>A fin de cuentas, si algo nos define, es que cuando queremos cambiar, cambiamos en serio.</p><p>Y no esperamos a que alguien m&#225;s nos corrija.</p><p>Lo hacemos nosotros.</p><p>Con orgullo.</p><p>Con ganas.</p><p>Y s&#237;&#8230;</p><p>A la viva M&#233;xico.</p><p></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://androssant.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscr&#237;bete ahora&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/androssant.substack.com/subscribe"><span>Suscr&#237;bete ahora</span></a></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://androssant.substack.com/p/a-la-viva-mexico?utm_source=substack&utm_medium=email&utm_content=share&action=share&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Compartir&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/androssant.substack.com/p/a-la-viva-mexico?utm_source=substack&amp;utm_medium=email&amp;utm_content=share&amp;action=share"><span>Compartir</span></a></p><div class="directMessage button" data-attrs="{&quot;userId&quot;:15422327,&quot;userName&quot;:&quot;Andros Sant&quot;,&quot;canDm&quot;:null,&quot;dmUpgradeOptions&quot;:null,&quot;isEditorNode&quot;:true}" data-component-name="DirectMessageToDOM"></div><p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[MARILYN, EINSTEIN Y EL MITO DEL CEREBRO]]></title><description><![CDATA[En 1949 Marilyn Monroe conoci&#243; a Albert Einstein y, coqueta, le dijo: &#8220;&#191;Qu&#233; dice, profesor, deber&#237;amos casarnos y tener un hijo juntos?]]></description><link>https://androssant.substack.com/p/marilyn-einstein-y-el-mito-del-cerebro</link><guid isPermaLink="false">https://androssant.substack.com/p/marilyn-einstein-y-el-mito-del-cerebro</guid><dc:creator><![CDATA[Andros Sant]]></dc:creator><pubDate>Sun, 07 Sep 2025 17:44:57 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!piH7!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F6c7fb7bb-47eb-4faf-912d-72ef2afba565_3668x4335.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>En 1949 Marilyn Monroe conoci&#243; a Albert Einstein y, coqueta, le dijo: <em>&#8220;&#191;Qu&#233; dice, profesor, deber&#237;amos casarnos y tener un hijo juntos? &#191;Se imagina un beb&#233; con mi belleza y su inteligencia?&#8221;</em> Einstein, con esa iron&#237;a que se le atribuye hasta en los memes, respondi&#243;: <em>&#8220;Desafortunadamente, me temo que el experimento salga a la inversa y terminemos con un hijo con mi belleza y su inteligencia.&#8221;</em></p><p>La iron&#237;a es que Marilyn ten&#237;a un IQ de 165, cinco puntos por encima de Einstein. Pero claro, a simple vista cualquiera pensar&#237;a lo contrario: Marilyn, el &#237;cono rubio y sensual, tonta; Einstein, el genio despeinado, sabio. El estereotipo en su m&#225;xima expresi&#243;n.</p><p>El detalle es que nada de eso pas&#243;. No hay evidencia de que se conocieran, tampoco de que hablaran de beb&#233;s, y mucho menos de que existan cifras comprobadas sobre sus IQs. Pero la an&#233;cdota ha sobrevivido porque encaja perfecto con lo que nos gusta creer: que la belleza y la inteligencia no suelen ir juntas, y que siempre se puede hacer un buen chiste con ello.</p><p>Lo curioso es que Marilyn no era ninguna tonta. Le&#237;a, escrib&#237;a, se rodeaba de intelectuales, y ten&#237;a una curiosidad genuina por aprender. Simplemente, la imagen p&#250;blica la encasill&#243; en el papel de &#8220;rubia ingenua&#8221; y ah&#237; qued&#243;. El estereotipo fue m&#225;s fuerte que la realidad.</p><p>Y eso no pasa solo con celebridades. En la vida cotidiana hacemos lo mismo: inflamos o subestimamos la inteligencia de la gente a partir de la apariencia. Creemos que alguien es m&#225;s listo de lo que es porque lo admiramos o porque nos gusta (me ha pasado con algunos crushes, lo confieso), y en otros casos no valoramos la inteligencia de alguien hasta que nos detenemos a escucharlo hablar.</p><p>El problema es que confundimos la primera impresi&#243;n con un veredicto. Y aunque los estereotipos simplifican la vida, tambi&#233;n nos vuelven ciegos. Porque la belleza no garantiza vac&#237;o, ni el peinado de loco garantiza brillantez.</p><p>Quiz&#225; por eso nos encanta repetir la an&#233;cdota, aunque sepamos que es falsa: porque refleja m&#225;s de nosotros que de ellos. De nuestra tendencia a juzgar r&#225;pido, a asumir mucho, a proyectar expectativas. Y a veces, de nuestra incapacidad para ver que la inteligencia &#8212;igual que la belleza&#8212; puede estar donde menos la esperas.</p><p>Y lo mismo nos pasa a nosotros. Dependiendo de qui&#233;n nos mire, podemos parecer m&#225;s inteligentes&#8230; o m&#225;s tontos. A veces lo &#250;nico que preserva el misterio es guardar silencio: mientras no hables, cualquiera puede proyectar en ti la versi&#243;n que prefiera. Pero basta abrir la boca para confirmar o derrumbar esa fantas&#237;a.</p><p>Dicen, con mucha raz&#243;n, que hay una versi&#243;n de ti en la mente de cada persona que te conoce. Y ninguna coincide del todo con la que tienes de ti mismo. Como dec&#237;a Ortega y Gasset: <em>&#8220;Yo soy yo y mi circunstancia.&#8221;</em> Tal vez habr&#237;a que actualizarlo: yo soy yo, m&#225;s las veinte versiones distintas que circulan en la cabeza de mis amigos, mis colegas, mis crushes y hasta de la se&#241;ora que me ve comprar papitas en la tiendita.</p><p>Y quiz&#225; ah&#237; est&#225; lo m&#225;s ir&#243;nico: vivimos atrapados entre lo que somos, lo que creemos ser y lo que los dem&#225;s creen que somos. Un rompecabezas donde cada pieza es subjetiva, y donde tu &#8220;inteligencia&#8221; es m&#225;s percepci&#243;n compartida que cifra medible.</p><p>Y entonces uno se da cuenta de lo absurdo que es querer fijar a alguien en una sola etiqueta. Porque todos somos, al mismo tiempo, genios y tontos, brillantes y rid&#237;culos, Marilyn y Einstein en distintas proporciones. Para algunos ser&#225;s &#8220;el inteligente del grupo&#8221;, para otros &#8220;el ingenuo&#8221;, y para unos m&#225;s simplemente &#8220;ese que siempre manda memes a deshoras&#8221;. Y ninguna de esas versiones es mentira&#8230; pero tampoco es toda la verdad.</p><p>Quiz&#225; lo m&#225;s sano es aceptar que somos un holograma que cambia dependiendo de qui&#233;n lo mire. Y que la inteligencia &#8212;igual que la belleza, el carisma o la torpeza&#8212; es un espejo roto: cada quien ve el reflejo que le toca. Lo peligroso es cuando te crees demasiado la versi&#243;n que te inventaron, sea buena o mala. Porque ah&#237; ya no vives como eres, sino como te narran.</p><p>Al final, como dijo Sartre, <em>&#8220;el infierno son los otros&#8221;</em>. Y no porque sean malos, sino porque nunca dejar&#225;n de inventar versiones de ti. Versiones que te har&#225;n m&#225;s brillante, m&#225;s guapo, m&#225;s tonto o m&#225;s gris de lo que en realidad eres.</p><p>Y si eso desespera, piensa en Einstein: pas&#243; la vida siendo el genio universal, cuando en realidad lo que m&#225;s le gustaba era tocar el viol&#237;n. O en Marilyn, convertida en s&#237;mbolo de ingenuidad, cuando en realidad devoraba libros de filosof&#237;a y poes&#237;a. Si a ellos les fabricaron m&#225;scaras tan firmes, &#191;qu&#233; nos espera a los simples mortales?</p><p>As&#237; que s&#237;: probablemente alguien all&#225; afuera te imagina como un sabio brillante, otro como un despistado eterno, y otro m&#225;s como un completo in&#250;til. Y lo m&#225;s divertido es que todos tienen un poco de raz&#243;n. Porque, seamos sinceros, todos hemos sido la Marilyn sexy de un momento, el Einstein barbudo de otro, y a ratos&#8230; la mezcla inversa que nadie pidi&#243;.</p><p>Al final, lo que los dem&#225;s piensen de tu inteligencia dice m&#225;s de ellos que de ti&#8230; aunque claro, siempre existe la posibilidad de que efectivamente seas un perfecto imb&#233;cil.</p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://androssant.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscr&#237;bete ahora&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/androssant.substack.com/subscribe"><span>Suscr&#237;bete ahora</span></a></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://androssant.substack.com/p/marilyn-einstein-y-el-mito-del-cerebro?utm_source=substack&utm_medium=email&utm_content=share&action=share&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Compartir&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/androssant.substack.com/p/marilyn-einstein-y-el-mito-del-cerebro?utm_source=substack&amp;utm_medium=email&amp;utm_content=share&amp;action=share"><span>Compartir</span></a></p><div class="directMessage button" data-attrs="{&quot;userId&quot;:15422327,&quot;userName&quot;:&quot;Andros Sant&quot;,&quot;canDm&quot;:null,&quot;dmUpgradeOptions&quot;:null,&quot;isEditorNode&quot;:true}" data-component-name="DirectMessageToDOM"></div><p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[BAILAR ES UN SUPERPODER]]></title><description><![CDATA[Cuando &#233;ramos adolescentes, mi amigo el Calavera gan&#243; un concurso de merengue.]]></description><link>https://androssant.substack.com/p/bailar-es-un-superpoder</link><guid isPermaLink="false">https://androssant.substack.com/p/bailar-es-un-superpoder</guid><dc:creator><![CDATA[Andros Sant]]></dc:creator><pubDate>Wed, 03 Sep 2025 05:09:35 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!piH7!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F6c7fb7bb-47eb-4faf-912d-72ef2afba565_3668x4335.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p> Cuando &#233;ramos adolescentes, mi amigo el Calavera gan&#243; un concurso de merengue. No estoy seguro de las circunstancias espec&#237;ficas, solo recuerdo que en un antro del pueblo una noche de s&#225;bado de la nada organizaron una competencia de merengue entre los asistentes y Adri&#225;n, el m&#225;s serio de nosotros, se par&#243; de su mesa y regres&#243; con el trofeo.</p><p>No tengo evidencia contundente de que el evento haya tenido mayor impacto en su vida (aunque yo estuve a punto de dibujarle un mini c&#243;mic con trama de pel&#237;cula de Van Damme donde va a un torneo de artes marciales y derrota a todos los enemigos, pero adaptado a duelos a muerte de merengue en vez de peleas), y de hecho creo que nunca lo he visto bailar despu&#233;s de eso; pero sobra decir que entre los amigos no pas&#243; desapercibido e hicimos un sin fin de bromas al respecto. Aunque yo siempre me qued&#233; con la teor&#237;a de que ese evento can&#243;nico alter&#243; el rumbo de su vida, lo cual me lleva a mi siguiente punto. </p><p>No s&#233; si se han fijado, pero la gente que baila bien salsa o cumbia (o en este caso merengue) tiene una seguridad en s&#237; misma que no tiene sentido. En buen espa&#241;ol, se sienten muy vergas.</p><p>No importa si son t&#237;midos en la oficina, discretos en la fila del banco o silenciosos en clase.</p><p>En cuanto suena una tambora o un par de trompetas caribe&#241;as,</p><p>se transforman en seres m&#237;sticos, bendecidos por Chayanne y por la autoimagen.</p><p>Y no solo bailan.</p><p>Comandan.</p><p>Hipnotizan.</p><p>Elevan la autoestima de la pista y la humillan al mismo tiempo.</p><p>Uno apenas tratando de coordinar hombros y rodillas sin que parezcas de cuarenta a&#241;os&#8230;</p><p>y ellos ya giraron tres veces, hicieron un cruce de brazos, sonrieron a c&#225;mara imaginaria y pidieron dos mojitos sin dejar de mover los pies.</p><p>Y no hay peor tortura social que estar en una fiesta junto a una de estas personas, porque mientras t&#250; apenas agarras el paso al grito de &#8220;Sopa de caracol&#8230; eh!&#8221;,</p><p>ellos (o ellas) ya est&#225;n convertidos en el Rey Pel&#233; en la pista de baile.</p><p>Yo tengo teor&#237;as.</p><p>Bailar bien cumbia o salsa reconfigura tu qu&#237;mica cerebral.</p><p>No solo mejora el equilibrio:</p><p>mejora la autoestima, la postura, la tolerancia al rechazo, la firmeza al pedir tacos,</p><p>y la capacidad de decir &#8220;yo invito&#8221; con solvencia moral.</p><p>Es m&#225;s: estoy convencido de que mi amigo el Calavera es hoy abogado gracias a que en 2003 gan&#243; ese concurso de merengue.</p><p>Lo digo en serio.</p><p>&#201;ramos adolescentes, &#233;l no ten&#237;a rumbo.</p><p>Nadie sab&#237;a si iba a estudiar, si iba a trabajar, o si se iba a especializar en analizar partidos del Necaxa profesionalmente.</p><p>Pero ese d&#237;a, con su camisa de palmeras abierta hasta el ombligo y su cintur&#243;n blanco de gala&#8230;</p><p>el Calavera bail&#243; como si no hubiera SAT. (Ok, estoy exagerando un poco. En el atuendo y en lo de sin rumbo, pero no en lo del baile)</p><p>Gir&#243;, brinc&#243;, azot&#243; el suelo con zapato escolar,</p><p>y al final, alzaron su brazo como si hubiera ganado una elecci&#243;n presidencial tropical (o municipal, tomando en cuenta la importancia).</p><p>Esa noche, algo cambi&#243;.</p><p>Se le marc&#243; la mand&#237;bula.</p><p>Se le alinearon las metas.</p><p>Dej&#243; de pedir Sprite en las fiestas.</p><p>Y al a&#241;o siguiente ya estaba estudiando Derecho.</p><p>Casual.</p><p>Con su&#233;ter en los hombros, pero sabiendo que en el fondo&#8230;</p><p>&#233;l era el hombre que venci&#243; al merengue.</p><p>Desde entonces, desconf&#237;o de la gente que baila bien.</p><p>Porque no sabes si son carism&#225;ticos por naturaleza&#8230;</p><p>o si simplemente su ritmo les abri&#243; puertas que t&#250; no sab&#237;as que exist&#237;an.</p><p>Otro caso m&#225;s reciente en el equipo de trabajo fue el de Sergio, el encargado de la caja. Serio, muy propio y agradable. Excelente con los n&#250;meros (y las an&#233;cdotas). Un d&#237;a en un evento a la C&#243;nsul Dalia (entrando a esa noble edad a la que le llaman adulto mayor) se le meti&#243;  el &#237;mpetu de bailar y Sergio (haciendo honor a su nombre) la bail&#243; tanto que se lastim&#243; la rodilla y nos la sac&#243; de circulaci&#243;n dos meses. </p><p>De nuevo, no lo vi venir. Esa gente que de la nada baila guapachoso con sabrosura natural es peligrosa.</p><p>Y lo admito: me dan envidia.</p><p>Porque yo puedo escribir columnas, leer a Camus, entender el concepto del absurdo existencial y ganar un debate sobre cu&#225;l versi&#243;n de Batman es mejor (o tambi&#233;n, si es necesario, cu&#225;l primer ministro de Inglaterra fue mejor, al caso es lo mismo)&#8230;</p><p>pero llega uno de estos con jeans apretados, sonrisa confiada, y dos pasos de salsa&#8230;</p><p>y los dem&#225;s ya no existimos.</p><p>Y ni hablar si bailan en pareja.</p><p>Porque entonces ya no est&#225;n mostrando t&#233;cnica: est&#225;n contando una historia de amor.</p><p>Una historia que dura tres minutos, pero deja a media fiesta con crisis de autoestima (O bien peda).</p><p>Y mientras t&#250; te tomas tu bebida con el popote masticado,</p><p>ellos ya hicieron que medio sal&#243;n crea en el amor otra vez. (Para los que no sepan qu&#233; son los popotes, eran unas pajillas de pl&#225;stico que se usaban en mis tiempos)</p><p>As&#237; que s&#237;.</p><p>A la gente que sabe bailar&#8230; se le nota.</p><p>En c&#243;mo caminan.</p><p>En c&#243;mo piden la cuenta.</p><p>En c&#243;mo giran el cuello cuando saludan.</p><p>Y a m&#237;, que no s&#233; bailar, solo me queda algo:</p><p>la observaci&#243;n amarga y precisa.</p><p>Y el consuelo de saber que al menos puedo escribir esto&#8230;</p><p>mientras ellos siguen girando&#8230; y haciendo girar al mundo.</p><p>Hoy en d&#237;a mi amigo Calavera tiene su propio despacho jur&#237;dico. Esposa, hijos, un logo fancy en la entrada de su despacho. Le va muy bien. No tengo evidencia que lo confirme, pero parte de mi no puede evitar pensar que todo eso es gracias a aquella noche que dej&#243; a todos tendidos en la pista de baile.</p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://androssant.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscr&#237;bete ahora&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/androssant.substack.com/subscribe"><span>Suscr&#237;bete ahora</span></a></p><div class="directMessage button" data-attrs="{&quot;userId&quot;:15422327,&quot;userName&quot;:&quot;Andros Sant&quot;,&quot;canDm&quot;:null,&quot;dmUpgradeOptions&quot;:null,&quot;isEditorNode&quot;:true}" data-component-name="DirectMessageToDOM"></div><p></p>]]></content:encoded></item></channel></rss>