<script data-pm-proxy="intercept"></script><?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0" xmlns:itunes="http://www.itunes.com/dtds/podcast-1.0.dtd" xmlns:googleplay="http://www.google.com/schemas/play-podcasts/1.0"><channel><title><![CDATA[Apuntes del residente]]></title><description><![CDATA[Textos breves de la alocada vida, mi vida.]]></description><link>https://apuntesresidente.substack.com</link><image><url>https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!4ogq!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F583aa6ee-b4e2-436f-b622-e382b4d274d3_1194x1194.png</url><title>Apuntes del residente</title><link>https://apuntesresidente.substack.com</link></image><generator>Substack</generator><lastBuildDate>Fri, 04 Sep 2026 16:49:59 GMT</lastBuildDate><atom:link href="/__u/apuntesresidente.substack.com/feed" rel="self" type="application/rss+xml"/><copyright><![CDATA[David Blanc]]></copyright><language><![CDATA[es]]></language><webMaster><![CDATA[blanc.970@gmail.com]]></webMaster><itunes:owner><itunes:email><![CDATA[blanc.970@gmail.com]]></itunes:email><itunes:name><![CDATA[D. Blanc]]></itunes:name></itunes:owner><itunes:author><![CDATA[D. Blanc]]></itunes:author><googleplay:owner><![CDATA[blanc.970@gmail.com]]></googleplay:owner><googleplay:email><![CDATA[blanc.970@gmail.com]]></googleplay:email><googleplay:author><![CDATA[D. Blanc]]></googleplay:author><itunes:block><![CDATA[Yes]]></itunes:block><item><title><![CDATA[Los libros que nunca publiqué]]></title><description><![CDATA[La semana pasada talaron dos &#225;rboles de maple que estaban devorando mi casa.]]></description><link>https://apuntesresidente.substack.com/p/los-libros-que-nunca-publique</link><guid isPermaLink="false">https://apuntesresidente.substack.com/p/los-libros-que-nunca-publique</guid><dc:creator><![CDATA[D. Blanc]]></dc:creator><pubDate>Sun, 02 Aug 2026 03:01:01 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/6a1f8a8e-3bfc-4408-bfec-ad256f4d5ca5_4032x3024.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p><span>La semana pasada talaron dos &#225;rboles de maple que estaban devorando mi casa. Sus troncos colindaban con la cocina y el cuarto de mi hijo, y su fronda abarcaba la mitad del techo como una gigantesca sombrilla. Decidimos quitarlos porque su cercan&#237;a coqueteaba con el peligro: un cristal roto durante un turbi&#243;n fue la advertencia final. Mientras cortaban sus ramas con una sierra el&#233;ctrica, no pod&#237;a dejar de preguntarme si esa madera hubiera sido suficiente para las hojas de los libros que nunca publiqu&#233;.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>La ma&#241;ana del arboricidio fui a avisarle a mi vecino lo que suceder&#237;a. Me cont&#243; que ellos, una pareja de gringos retirados en sus setenta, tambi&#233;n hab&#237;an talado un &#225;rbol de maple que se adue&#241;&#243; de su casa. Ataron las puntas de las ramas con una cuerda a la parte trasera de un tractor para generar tensi&#243;n, y con una sierra de p&#233;rtiga cortaron con recato una a una hasta dejar el tronco pel&#243;n. Seg&#250;n me dijo, fue una reverenda estupidez. Tardaron dos semanas en hacerlo, expuestos a riesgos innecesarios. Mientras relataba esa haza&#241;a, no pod&#237;a dejar de pensar que, de haber juntado lo de su &#225;rbol, quiz&#225;s hubiera sido suficiente madera para las hojas de los libros que nunca publiqu&#233;.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Esa misma ma&#241;ana, mi esposa se dio cuenta de que uno de los &#225;rboles que rodean el per&#237;metro de nuestra casa estaba completamente encuerado, triste y p&#225;lido. Aprovech&#233; a los arboristas que contrat&#233; para revisarlo. A ojo de buen cubero, concluyeron, el &#225;rbol estaba bien muerto. Mientras me dec&#237;an que deb&#237;an volver otro d&#237;a para tirarlo por su altura, no pod&#237;a dejar de plantearme si un &#225;rbol yerto hubiera aportado algo de madera para las hojas de los libros que nunca publiqu&#233;.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Al terminar la desmochada de los &#225;rboles de maple, los mismos arboristas inspeccionaron un mont&#243;n de ramas que dejaron los due&#241;os anteriores, arrumbado en los confines de mi jard&#237;n. Hab&#237;amos pactado que se las llevar&#237;an, pero no lo hicieron porque encontraron una malla de alambre en el medio. Mientras me explicaban que no ten&#237;an la maquinaria apropiada para procesar ese material, no pod&#237;a dejar de imaginar que, entre los &#225;rboles talados y el mont&#243;n de ramas, seguramente hubiera sido m&#225;s que suficiente madera para las hojas de los libros que nunca publiqu&#233;.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Esa noche no pod&#237;a dormir. En mi cabeza retumbaba una sola pregunta: &#191;cu&#225;ntos malditos &#225;rboles necesitaba en realidad para las hojas de los libros que nunca publiqu&#233;? Seg&#250;n le&#237; en internet, tras una b&#250;squeda arrebatada en mi celular debajo de las s&#225;banas, solo uno. Y hasta sal&#237;a sobrado. Entonces, &#191;qu&#233; hubiera hecho con la dem&#225;s madera: la del otro &#225;rbol de maple, la del &#225;rbol de mi vecino, la poquita del &#225;rbol muerto, y la de las ramas abandonadas? Eran las dos de la ma&#241;ana. Qu&#233; importa, conclu&#237; antes de cerrar los ojos, al final del d&#237;a se trata de los libros que nunca publiqu&#233;.</span></p><p style="text-align: justify;"></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://apuntesresidente.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscr&#237;bete ahora&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/apuntesresidente.substack.com/subscribe"><span>Suscr&#237;bete ahora</span></a></p><p style="text-align: justify;"></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[El martirio de la canícula]]></title><description><![CDATA[Estoy sentado en mi sala mientras escribo.]]></description><link>https://apuntesresidente.substack.com/p/el-martirio-de-la-canicula</link><guid isPermaLink="false">https://apuntesresidente.substack.com/p/el-martirio-de-la-canicula</guid><dc:creator><![CDATA[D. Blanc]]></dc:creator><pubDate>Sun, 19 Jul 2026 14:01:11 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/fc004997-9e64-45ec-9934-f3c9a76e5df2_5712x4284.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p><span>Estoy sentado en mi sala mientras escribo. Digo que escribo porque al menos logr&#233; hilar estas m&#237;seras palabras en dos semanas. El arte de mi escritura atraviesa un letargo. No se debe a que la &#250;nica retribuci&#243;n en esta profesi&#243;n es el gozo de escribir. La culpa m&#225;s bien es del imp&#237;o calor que se esmera en achicharrar mis escasos destellos de lucidez. Durante el d&#237;a chupa de a poquito mi energ&#237;a hasta que al anochecer, cuando mi mente y cuerpo no dan m&#225;s, me pasa factura el martirio de la can&#237;cula.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>He ca&#237;do ante la tentaci&#243;n del sol veraniego en m&#225;s de una ocasi&#243;n. Los colores vivos del cielo me invitan a tirarme en el pasto y rendirme ante sus rayos. Me bastan apenas unos minutos para terminar odi&#225;ndolo. Mi piel lacerada y ba&#241;ada en sudor es un oasis para los insectos que florecen en este calor infernal. Las garrapatas trepan mis piernas &#225;vidas por mis pliegues siempre h&#250;medos en esta temporada, y cada tanto me veo rodeado de un ej&#233;rcito de hormigas gigantes que piensan c&#243;mo clavarme su aguij&#243;n para luego llevarme a su colonia y repartirme entre sus pares. Incluso mis dos perros salchichas, unos verdaderos profesionales en asolearse, sucumben a la sombra.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Intento entonces refugiarme en mi casa, en la planta baja donde hace m&#225;s fresco y me siento ajeno al est&#237;o. &#218;ltimamente me la vivo en calzones. No existe mejor remedio para el bochorno que la desnudez. Mi beb&#233; me sigue la corriente y gatea por doquier solo con su pa&#241;al. La diferencia es que, por m&#225;s calor que haya, &#233;l huele delicioso, a flor de primavera, entre vainilla y violeta, mientras que yo apesto todo el d&#237;a a chivo correteado.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Desconozco cu&#225;l sensaci&#243;n es mejor en estos d&#237;as, si la del primer trago de una cerveza fr&#237;a cuando mi cuerpo est&#225; al punto de su hervor, o la de entrar a un cuarto que tiene el aire acondicionado prendido desde otro con temperaturas infernales. He puesto a prueba ambas por separado, provoc&#225;ndome sensaciones riqu&#237;simas como piel de gallina, alivio del alma y coraz&#243;n contento. Pero no pude determinar la mejor. Durante unos de esos chispazos de claridad me di cuenta de que todo este tiempo pude hacerlas al mismo tiempo. As&#237; de mucho me apendeja el calor.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Estoy ahora de vuelta en la sala, acostado en un sill&#243;n con shorts pero sin playera. Veo desde la ventana el calor abrasador que castiga todo lo que alcanza. Se manifiesta en ondas que alteran mi percepci&#243;n, en una suerte de espejismo que me hace creer que mi alrededor flota sobre agua. Tal vez deber&#237;a salir y tirarme en el pasto para disfrutar del sol furioso. Me queda poco tiempo para sobrecargar la pila del verano y darme una quemaz&#243;n de aquellas. En un abrir y cerrar de ojos llegar&#225; el invierno. Y cuando est&#233; enterrado en capas de nieve a varios grados bajo cero, extra&#241;ar&#233; el sudor, la deshidrataci&#243;n y a mis amigas las garrapatas.</span></p><p style="text-align: justify;"></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://apuntesresidente.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscr&#237;bete ahora&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/apuntesresidente.substack.com/subscribe"><span>Suscr&#237;bete ahora</span></a></p><p style="text-align: justify;"></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Segunda pausa de hidratación]]></title><description><![CDATA[La mudanza ha transcurrido al ritmo de las nubes que veo a trav&#233;s del tragaluz, en una coreograf&#237;a apresurada por el viento pero que nunca parece tener fin, empe&#241;ada en que los pendientes aparezcan uno detr&#225;s del otro.]]></description><link>https://apuntesresidente.substack.com/p/segunda-pausa-de-hidratacion</link><guid isPermaLink="false">https://apuntesresidente.substack.com/p/segunda-pausa-de-hidratacion</guid><dc:creator><![CDATA[D. Blanc]]></dc:creator><pubDate>Sun, 05 Jul 2026 02:10:44 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/5f2a1767-b081-4310-8892-21286b5141bb_5712x4284.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p><span>La mudanza ha transcurrido al ritmo de las nubes que veo a trav&#233;s del tragaluz, en una coreograf&#237;a apresurada por el viento pero que nunca parece tener fin, empe&#241;ada en que los pendientes aparezcan uno detr&#225;s del otro. Habitar un nuevo lugar implica comulgar con la imperfecci&#243;n. Solo queda aceptar que siempre habr&#225; tiempo para reparar lo que no se pudo reparar. Por ahora, tenemos cubierto lo indispensable, que es decir, agua, estufa, cama y excusado.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Ma&#241;ana a primera hora partimos como manada. Mi esposa y yo estamos conscientes del cambio. Nuestro beb&#233;, si bien podr&#225; resentirlo, seguramente no se acordar&#225; de nada. Me pregunto entonces, &#191;qu&#233; carajo pensar&#225;n nuestros dos perros salchichas? &#191;Alguna vez imaginaron que, de haber nacido en el Estado de M&#233;xico, llegar&#237;an hasta una zona agr&#237;cola en Nueva York? Qui&#233;n sabe. Estoy seguro de que ma&#241;ana, despu&#233;s de orinar cada rinc&#243;n posible del jard&#237;n, encontrar&#225;n un par de piernas para acurrucarse y sentirse como en casa.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Al igual que las televisoras, me permito promocionar en esta segunda pausa de hidrataci&#243;n una cr&#243;nica que publicaron en la revista Nexos. Hace varios a&#241;os viaj&#233; a Tabasco para entrevistar a un polic&#237;a sobre un evento can&#243;nico de su labor. Nos vimos en un Sanborns en el centro de Villahermosa. A&#250;n recuerdo que no dejaba de mirar hacia atr&#225;s cada tanto, como si alguien lo estuviera siguiendo. Aqu&#237; les dejo una breve sinopsis y la liga:</span></p><p style="text-align: justify;"><span>&#8220;Jos&#233;, un polic&#237;a estatal, escucha varios balazos durante su turno en una avenida cercana. Cuando llega al lugar encuentra a cinco de sus compa&#241;eros muertos alrededor de una patrulla, todos baleados. El &#250;nico sobreviviente es un sujeto esposado en la batea de la patrulla. Jos&#233; lo lleva a la comisar&#237;a en donde el jefe le ordena soltarlo sin decir nada. Semanas despu&#233;s recibe una llamada an&#243;nima para decirle que tiene una orden de aprehensi&#243;n en su contra, porque alguien ten&#237;a que pagar por lo sucedido.&#8221;</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Liga: </span><a href="https://www.nexos.com.mx/la-fraternidad/"><span>https://www.nexos.com.mx/la-fraternidad/</span></a><span> (Seg&#250;n me contaron, a final de mes el art&#237;culo es de acceso gratuito. Pueden esperar hasta entonces. O bien, comprar la revista en f&#237;sico).</span></p><p style="text-align: justify;"></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://apuntesresidente.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscr&#237;bete ahora&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/apuntesresidente.substack.com/subscribe"><span>Suscr&#237;bete ahora</span></a></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Pausa de hidratación]]></title><description><![CDATA[Estoy en medio de una mudanza.]]></description><link>https://apuntesresidente.substack.com/p/pausa-de-hidratacion</link><guid isPermaLink="false">https://apuntesresidente.substack.com/p/pausa-de-hidratacion</guid><dc:creator><![CDATA[D. Blanc]]></dc:creator><pubDate>Sun, 28 Jun 2026 01:30:51 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/9ae7932d-37b3-420d-a357-74255fe3a77b_5712x4284.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p><span>Estoy en medio de una mudanza. La tercera de los &#250;ltimos siete meses. A un pasito m&#225;s de cumplir el sue&#241;o que tuvimos mi esposa y yo hace varios ayeres, sentados en unas sillas de aluminio con rat&#225;n, frente a un paisaje inolvidable de San Juan Atezcapan, superficie del espejo del agua: un inmenso valle arbolado con la neblina encajada en el fondo, donde nos propusimos vivir lejos de la ciudad, en medio de la nada.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Nunca imaginamos que los senderos de ese anhelo ser&#237;an sinuosos, con pendientes pronunciadas, largas y de mucha resistencia. Tampoco consideramos en ese entonces las dificultades de movernos de un lado a otro con un beb&#233; y dos perros. Aun as&#237;, nos aventamos un clavado a la ilusi&#243;n, siempre juntos, aferrados a sentir el ritmo de la vida en el palpitar de la naturaleza. As&#237; pues, tras recorrer cientos de kil&#243;metros y cruzar dos pa&#237;ses, hoy estamos tocando la puerta de ese sue&#241;o.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Estas &#250;ltimas semanas han transcurrido a paso veloz con los preparativos de la mudanza. Me he encontrado muchas veces perdido en los pasillos del Home Depot, intentando descifrar las herramientas que necesito para la supervivencia de una vida r&#250;stica. Mi oficina ahora es el s&#243;tano viejo de nuestra casa, en donde cada d&#237;a descubro una nueva ara&#241;a de tama&#241;o pesadillesco mientras intento entender c&#243;mo carajo funcionan las m&#225;quinas que abastecen de agua la casa. Cada tanto recojo muebles en tiendas o casas de desconocidos. Y el resto del tiempo, que es poqu&#237;simo, se me escurre entre los menesteres de la vida diaria.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>No tengo mucho m&#225;s que decir. Por los tiempos actuales, consid&#233;rese esta breve entrega una pausa de hidrataci&#243;n: una interrupci&#243;n necesaria a las divagaciones de mi mente atiborrada de man&#237;as propias y heredadas, y de nader&#237;as cotidianas. Como dictan los protocolos de actuaci&#243;n, la siguiente entrega ser&#225; la segunda pausa de hidrataci&#243;n, durante los d&#237;as en que por fin nos mudamos.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Hasta entonces. <br></span></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://apuntesresidente.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscr&#237;bete ahora&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/apuntesresidente.substack.com/subscribe"><span>Suscr&#237;bete ahora</span></a></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[El terror de las aves]]></title><description><![CDATA[Viernes por la ma&#241;ana.]]></description><link>https://apuntesresidente.substack.com/p/el-terror-de-las-aves</link><guid isPermaLink="false">https://apuntesresidente.substack.com/p/el-terror-de-las-aves</guid><dc:creator><![CDATA[D. Blanc]]></dc:creator><pubDate>Sun, 21 Jun 2026 03:12:55 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/5f8153eb-99c4-4931-a6b8-061706fdbf99_5712x4284.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Viernes por la ma&#241;ana. Estoy sentado frente a mi computadora con un caf&#233; americano. Doy el banderazo de la carrera a contrarreloj de 36 horas para terminar este texto, bajo la absurda ilusi&#243;n de tener un infaltable lector que espera con ansias cada entrega semanal. No puedo darme el lujo de fallarle. El tiempo ni me aterra ni me estresa. El meollo de mi bronca, m&#225;s bien, es no saber de qu&#233; fregados escribir. &#191;Qu&#233; puedo decir yo, un tipo al que se le escurre el tiempo con las menudencias de la vida?</p><p>Contin&#250;o durante la noche del mismo viernes, ahora me acompa&#241;a un mezcal Montelobos. Todo el d&#237;a estuve del tingo al tango con mi pr&#243;xima mudanza, entre compras y reparaciones que no vale la pena detallar aqu&#237;, as&#237; que apenas pude retomar la contienda. Rele&#237; el p&#225;rrafo anterior y necesito decirle a ese lector &#225;vido de mis letras una cuesti&#243;n fundamental: no soy un huev&#243;n y mucho menos un procrastinador. Desde el lunes estuve ganoso de un tema jugoso. Procur&#233; que mis d&#237;as transcurrieran con descuido, como queriendo caer adrede en un hoyo, dando pasos en latitudes desconocidas. Pero nada sucedi&#243;. No le hice ni cosquillas a la divina inspiraci&#243;n. </p><p>S&#225;bado al mediod&#237;a. Me serv&#237; agua mineral con hielos para apaciguar el calor&#243;n. A estas alturas de la carrera me parece por dem&#225;s rid&#237;culo justificar la falta de tem&#225;tica. Contar&#233; entonces lo que me sucedi&#243; ayer en la Ruta 9, mientras recorr&#237;a a toda marcha el pavimento que atraviesa esa jungla verde que crea el follaje de verano. Iba ensimismado con la panor&#225;mica de &#225;rboles frondosos e infinitos, y con el redescubrimiento de mi capacidad de asombro ante la naturaleza, cuando se me cruz&#243; un p&#225;jaro en pleno vuelo. Me dej&#243; sin tiempo de reacci&#243;n. Peg&#243; de lleno en un costado del cofre y por el espejo retrovisor vi que cay&#243; de golpe al asfalto. No pude detenerme para ver si estaba bien, pero hasta donde intu&#237;, qued&#243; bien muerto. </p><p>En un abrir y cerrar de ojos lleg&#243; la noche del s&#225;bado. Me motivo a m&#237; mismo dici&#233;ndome que es el &#250;ltimo tramo. Todos duermen en casa, menos yo y mi copa de vino tinto. Hace rato abr&#237; una puerta que no puedo cerrar hasta confesar otro pesar: sin querer ni saber, el mi&#233;rcoles dej&#233; encerrados en su nido a cuatro polluelos en la cochera de mi nueva casa. Los encontr&#233; muertos al d&#237;a siguiente, regados por el suelo. Tuve que levantar sus cad&#225;veres putrefactos con unos guantes para luego echarlos a la basura. Esta semana fui el terror de las aves. </p><p>Ya son casi las once de la noche. Escribo estas &#250;ltimas l&#237;neas mientras bebo un t&#233; que me deja un sabor tan amargo como lo aqu&#237; contado. Me arrastro como puedo a la l&#237;nea de meta. Solo me queda ofrecer una sincera disculpa a la comunidad aviar neoyorkina. Reciban mi m&#225;s sentido p&#233;same, sepan que nunca obr&#233; con la intenci&#243;n de causar da&#241;o alguno. </p><p></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://apuntesresidente.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscr&#237;bete ahora&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/apuntesresidente.substack.com/subscribe"><span>Suscr&#237;bete ahora</span></a></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Matamoscas]]></title><description><![CDATA[El martes temprano abr&#237; el refrigerador para sacar un yogurt.]]></description><link>https://apuntesresidente.substack.com/p/matamoscas</link><guid isPermaLink="false">https://apuntesresidente.substack.com/p/matamoscas</guid><dc:creator><![CDATA[D. Blanc]]></dc:creator><pubDate>Sun, 14 Jun 2026 01:31:28 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/26764c04-e6ed-4840-b2b6-b94c63622b6c_5712x4284.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>El martes temprano abr&#237; el refrigerador para sacar un yogurt. La luz interior se activ&#243; al son del zumbido err&#225;tico de una mosca. Deduje que se hab&#237;a colado a mis espaldas cuando jal&#233; la puerta hacia m&#237;, en busca de algunas sobras desprotegidas para posar sus patas y saborear mi saz&#243;n. Con la desma&#241;anada que cargaba, solo entrev&#237; algunos compartimentos sin dar con ella. Su aleteo era cada vez m&#225;s intenso. Hasta que mov&#237; unos t&#243;pers ca&#237; en cuenta de que estaba atrapada en la cesta de pl&#225;stico de las moras azules.</p><p style="text-align: justify;">M&#225;s all&#225; del esperable asco, me invadi&#243; una profunda rabia, al borde de arruinarme el resto del d&#237;a. Mi reacci&#243;n respondi&#243; a la obsesi&#243;n mosquil que hered&#233; de mi pap&#225;: de &#233;l aprend&#237; a nunca dejar viva una sola mosca. Tal es su fijaci&#243;n con el exterminio que la &#250;ltima vez que hablamos me presumi&#243; su nuevo matamoscas el&#233;ctrico en forma de raqueta. Como ten&#237;a a mi beb&#233; en brazos, no pude cumplir con el mandato familiar. Saqu&#233; la cesta al jard&#237;n y dej&#233; libre a la mosca. Imagino que la muy cabrona huy&#243; content&#237;sima, frot&#225;ndose las patas con picard&#237;a, y al llegar al mosquer&#237;o m&#225;s cercano farole&#243; lo sucedido: &#8220;el g&#252;ey del 113 es a toda madre, me dio hospedaje y comida sin intentar matarme una sola vez&#8221;.</p><p style="text-align: justify;">Al mediod&#237;a me encontr&#233; con mi esposa en la cocina y me reclam&#243; por haber tirado las moras. Cuando le cont&#233; lo sucedido, me pidi&#243; disculpas, pues record&#243; que ella hab&#237;a sido la culpable: abri&#243; la cesta de moras antes de que yo bajara con el beb&#233;, se distrajo unos minutos y la guard&#243; sin percatarse del premio que ven&#237;a adentro. Encontr&#233; un poco de consuelo al saber que la mosca no hab&#237;a pernoctado en nuestro refrigerador, ya que le restaba gravedad a mi traici&#243;n.</p><p style="text-align: justify;">No recuerdo la &#250;ltima vez que dej&#233; una mosca viva. En las casas donde crec&#237; nunca faltaron matamoscas, artefactos indispensables para la paz y tranquilidad del hogar. Los hab&#237;a debajo de las camas y los sillones, encima del refrigerador, a un lado de los botes de basura. El arma estaba al alcance de la mano, as&#237; que no hab&#237;a pretexto para no empu&#241;arla. Mosca que ve&#237;as, mosca que ten&#237;as que matar, sentenciaba la ley dom&#233;stica. Un mandato que fue inmutable para m&#237; hasta el pasado martes.</p><p style="text-align: justify;">De las man&#237;as que uno puede heredar de su familia, pienso que la de matar moscas, si bien no es decorosa, tampoco es la peor. A mi esposa le molesta cuando corto nuestra conversaci&#243;n a medias con tal de darle muerte a cualquiera que pase volando frente a mis ojos. Lo cierto es que no me toma mucho tiempo ejecutarla. Con tanta experiencia acumulada, mi tino es preciso y mi <em>swing </em>compacto, r&#225;pido y equilibrado. Mis pap&#225;s estar&#237;an orgullosos de m&#237;, si no fuera porque, como acto de rebeld&#237;a contra su atavismo, no tengo un solo matamoscas en casa.<br></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://apuntesresidente.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscr&#237;bete ahora&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/apuntesresidente.substack.com/subscribe"><span>Suscr&#237;bete ahora</span></a></p><p><em><br>Posdata: Les comparto otro texto que logr&#243; trascender al plano editorial: <a href="https://sport.jotdown.es/2026/06/13/el-unico-deporte-de-hombres/">El &#250;nico deporte de hombres</a> </em></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Lucas]]></title><description><![CDATA[Un d&#237;a de estos, mientras perd&#237;a el tiempo en Instagram, me sali&#243; un video de un chavito enternecido porque le&#237;a el diario que la mam&#225; hab&#237;a escrito sobre su vida.]]></description><link>https://apuntesresidente.substack.com/p/lucas</link><guid isPermaLink="false">https://apuntesresidente.substack.com/p/lucas</guid><dc:creator><![CDATA[D. Blanc]]></dc:creator><pubDate>Sun, 07 Jun 2026 01:31:53 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/0a131527-9cc6-4edc-bb40-87339559f8d0_5712x4284.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Un d&#237;a de estos, mientras perd&#237;a el tiempo en Instagram, me sali&#243; un video de un chavito enternecido porque le&#237;a el diario que la mam&#225; hab&#237;a escrito sobre su vida. Mentir&#237;a si dijera que no solt&#233; una lagrimita. Pinche rid&#237;culo. Ni siquiera sab&#237;a si estaba bueno el mentado diario, pero su reacci&#243;n me conmovi&#243; hasta las entra&#241;as. Imagin&#233; entonces que alg&#250;n d&#237;a mi hijo, Lucas, se topar&#237;a con el mismo video y me dir&#237;a: &#8220;Pap&#225;, dizque muy escritor, pero &#191;qu&#233; escribiste sobre m&#237;?&#8221;.</p><p>Esto no es un diario. No me alcanzan las palabras para contar lo vivido, aun cuando hoy cumple apenas nueve meses de nacido. Tampoco creo que sea interesante para el p&#250;blico en general, ni honroso para &#233;l, un registro de los sucesos diarios, acaparados por sus pa&#241;ales. Si acaso, valdr&#237;a mencionar aquel que explot&#243; en la embajada gringa, minutos antes de la entrevista obligatoria con el c&#243;nsul para sacar su pasaporte. Tras el estallido, lo llev&#233; de volada al ba&#241;o, donde le puse un nuevo pa&#241;al y limpi&#233; lo que pude de su pantal&#243;n y sus piernas, junto a una fila de god&#237;nez g&#252;eros que esperaban angustiados su turno en el &#250;nico retrete del lugar. </p><p>Mi mayor logro como padre hasta el momento, adem&#225;s de mantenerlo inc&#243;lume siendo primerizo, es entender lo que quiere sin necesidad del idioma. Soy el detective de sus gestos, especialista en el tono de su llanto, el perfumista de sus gases. Desde lejos puedo diferenciar entre su sonrisa de &#8220;ya me zurr&#233;&#8221; y la de &#8220;estoy cansad&#237;simo&#8221;. Lo mismo con sus quejidos de hambre o hartazgo. Su carcajada me dice cu&#225;n divertido soy sin dec&#237;rmelo. Y yo, mejor que nadie, comprendo su ce&#241;o fruncido, no como una expresi&#243;n negativa, sino como una reacci&#243;n natural ante las sorpresas interminables de la vida. </p><p>&#201;l ha desarrollado un sistema de entendimiento ling&#252;&#237;stico a conveniencia. Si de cari&#241;o y diversi&#243;n se trata, comprende a la perfecci&#243;n lo que digo. Puro jiji y jaja sin saber que solo repito su nombre en distintos tonos, o canto un rap inventado de mi ronco pecho sobre cualquier babosada. Pero cuando se trata de apechugar con cuestiones m&#225;s estrictas, como acabarse la mamila o volver a dormirse a las tres de la ma&#241;ana, desconoce por completo mi lengua. Una vez que da el salto hacia la incomprensi&#243;n, no hay vuelta atr&#225;s. </p><p>Anteayer termin&#233; de escribir estas l&#237;neas a su lado. Aprovech&#233; que estaba tranquilo, perdido en la inmensidad del tragaluz de nuestro cuarto, para leer el texto en voz alta. De entrada puso la misma cara que con las viandas, un disgusto profundo con el primer bocado que alberga la posibilidad de rechazo. Conforme avanc&#233;, el asco fue evidente, casi irremediable, as&#237; que recurr&#237; a la t&#233;cnica infalible del mango: una embarradita de mis palabras en el hueso y se las trag&#243; en un dos por tres, sin regatear una sola migaja.</p><p></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://apuntesresidente.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscr&#237;bete ahora&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/apuntesresidente.substack.com/subscribe"><span>Suscr&#237;bete ahora</span></a></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Un gato de pocas pulgas]]></title><description><![CDATA[El fin de semana pasado estuve con mi familia en la ciudad de Nueva York.]]></description><link>https://apuntesresidente.substack.com/p/un-gato-de-pocas-pulgas</link><guid isPermaLink="false">https://apuntesresidente.substack.com/p/un-gato-de-pocas-pulgas</guid><dc:creator><![CDATA[D. Blanc]]></dc:creator><pubDate>Sun, 31 May 2026 14:02:56 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/ebf204f6-85a4-446f-8046-25d38335c676_5712x4284.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">El fin de semana pasado estuve con mi familia en la ciudad de Nueva York. Hab&#237;amos planeado estar all&#225; tres d&#237;as completos, pero acortamos nuestra breve estancia por culpa de un gato blanco desgraciado. Quiz&#225;s mis palabras son demasiado injustas. En realidad, era un gato m&#237;sero, cabr&#243;n hasta la m&#233;dula, infame y malaventurado. Un gato de pocas pulgas.</p><p style="text-align: justify;">El f&#233;lido en cuesti&#243;n viv&#237;a en el peque&#241;o departamento donde nos hospedamos. Desde que llegamos, con sus maullidos incesantes nos hizo saber que nuestra presencia no le parec&#237;a en lo absoluto, cual barra brava que hace valer su local&#237;a desde el inicio del partido. No contento con su griter&#237;o, nos despert&#243; cada noche con ara&#241;azos en nuestra maleta. Y para sentenciar su mensaje de desprecio, un d&#237;a despu&#233;s de nuestra llegada, se cag&#243; por toda la sala. </p><p style="text-align: justify;">Nunca me han ca&#237;do bien los gatos por la sencilla raz&#243;n de que no son perros. Bien dicen que lo que es pal perro no es pal gato. El albor de nuestra guerra fue hace m&#225;s de veinte a&#241;os, cuando estuve de intercambio en un remoto pueblo de Filadelfia. El gato de la familia que me hosped&#243; tuvo tanto recelo que, una noche antes de irme, me ara&#241;&#243; con denuedo la espalda hasta dejarme como Cristo despu&#233;s de la flagelaci&#243;n. Desde entonces, mi relaci&#243;n con los gatos se resquebraj&#243;, y no ha habido vuelta atr&#225;s. </p><p style="text-align: justify;">Mi esposa me advirti&#243; que el departamento inclu&#237;a al animal. Acept&#233; por culpa de mis antiguos y queridos vecinos, quienes ten&#237;an dos gatos afables. Los cuid&#233; un par de ocasiones y nos llevamos a toda madre. M&#225;s que gatos, por su personalidad, parec&#237;an perros. Redimieron temporalmente mi condena gatuna a cambio de comida, caricias y una buena limpiada de su arenero. Por ese antecedente baj&#233; la guardia esta vez. Comet&#237; un error de novato.</p><p style="text-align: justify;">Mi estancia en el departamento neoyorquino fue una contradicci&#243;n sentimental supina: si bien le deseaba todo mal al pinche gato, tampoco quer&#237;a que se lo llevara la fregada ah&#237; mismo, porque entonces reca&#237;a en mis hombros toda responsabilidad y culpa. Le limpi&#233; el arenero en contra de mi voluntad, mientras sent&#237;a que con sus maullidos me dec&#237;a &#8220;&#161;no que no, g&#252;ey!&#8221; Le cambi&#233; el agua a diario y le di de comer puntualmente. Lo peor es que el hijo de su madre no pelaba el alimento, en una suerte de rev&#233;s estrat&#233;gico: morirse de hambre para que yo cayera preso.</p><p style="text-align: justify;">El domingo regresamos a nuestra casa por la tarde. Antes de salir, le volv&#237; a rellenar su comida hasta el tope del plato. Le tom&#233; fotos vivito y maullando por si me acusaban de alg&#250;n agravio. No me fui sin pintarle el dedo y desearle que alg&#250;n rat&#243;n le hiciera la vida imposible. El muy cabr&#243;n ni se inmut&#243;. Desde una silla me mir&#243; con desd&#233;n, sabi&#233;ndose ganador de la batalla. Sus pelos blanquecinos impregnados en mi ropa han sido un recordatorio toda la semana de mi derrota. <br></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://apuntesresidente.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscr&#237;bete ahora&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/apuntesresidente.substack.com/subscribe"><span>Suscr&#237;bete ahora</span></a></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[El corte de Daddy Yankee]]></title><description><![CDATA[No hay manera bonita de decir lo que estoy por confesar, as&#237; que voy directo al grano: lo que m&#225;s extra&#241;o de la Ciudad de M&#233;xico, por sobre todas las cosas imaginables, es a mi peluquero de confianza.]]></description><link>https://apuntesresidente.substack.com/p/el-corte-de-daddy-yankee</link><guid isPermaLink="false">https://apuntesresidente.substack.com/p/el-corte-de-daddy-yankee</guid><dc:creator><![CDATA[D. Blanc]]></dc:creator><pubDate>Sun, 24 May 2026 14:03:30 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/80690778-f07e-422d-a555-6acdfabd463d_1290x862.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>No hay manera bonita de decir lo que estoy por confesar, as&#237; que voy directo al grano: lo que m&#225;s extra&#241;o de la Ciudad de M&#233;xico, por sobre todas las cosas imaginables, es a mi peluquero de confianza. No me importan los pazguatos que se ofendan con lo dicho. El d&#237;a que me corten el cabello como me gusta, sin tener que darles muchas explicaciones, con un masaje de hombros al final, y encima me cobren barato, entonces s&#237; me pueden reclamar.</p><p style="text-align: justify;">En el gabacho cobran una millonada por apenas emparejar la melena. No incluye una buena pl&#225;tica ni un masaje, tampoco un peri&#243;dico amarillista con encueradas y nota roja para amenizar el rato, y mucho menos una coquita fr&#237;a al finalizar. La primera vez que fui a cortarme el cabello ac&#225; me vieron la cara por inocente. La segunda fue por pendejo. No tuve que ir una tercera vez para decidir que los siguientes cortes ser&#237;an desde la comodidad de mi casa.</p><p style="text-align: justify;">En la est&#233;tica unisex de mi jard&#237;n me atendi&#243; mi esposa, con su mano imprecisa y temblorosa, que tocaba por primera vez una m&#225;quina de afeitar. Estaba m&#225;s acostumbrado a los comentarios del tipo &#8220;&#191;as&#237; le gusta o le rebajamos, g&#252;ero?&#8221;, que a los de &#8220;creo que me qued&#243; chueco&#8221;, aunque por el m&#243;dico precio no me pude quejar. Solicit&#233; un cambio de peluquero cuando me encontr&#233; frente a un espejo y vi mi corte de cabello trasquilado y disparejo, como de mordida de burro. El nuevo barbero en cuesti&#243;n &#8212;su servidor&#8212; determin&#243; que la &#250;nica soluci&#243;n era raparme.</p><p style="text-align: justify;">Ten&#237;a muchos a&#241;os sin andar por la vida con el coco liso. No recordaba que, al igual que el ce&#241;o, tengo la cabeza fruncida, y el cr&#225;neo disparejo, con una meseta en la parte media. El terror de los peluqueros. Aguant&#233; un par de meses el <em>look </em>pendenciero hasta que me supo insoportable. No me sent&#237;a en plenitud, y cada ventarr&#243;n era un recordatorio de mi faltante. Mi logro, si acaso, fue sentirme c&#243;modo a ratos con la pelona, por si alg&#250;n d&#237;a se me cae el cabello. Pero hasta entonces, decid&#237; disfrutar mi melena.</p><p style="text-align: justify;">Bien dicen que no hay pendejo sin suerte. Pues sin mucho esfuerzo encontr&#233; una peluquer&#237;a para darle forma a mi corte con precios razonables, considerando el tipo de cambio actual: la mitad del promedio de la zona, y el doble de M&#233;xico. Intu&#237;, adem&#225;s, que por llamarse &#8220;Don Sergio&#8221; hablar&#237;an espa&#241;ol y ser&#237;a f&#225;cil pedir mi corte.</p><p style="text-align: justify;">A la fecha he ido dos veces. Los dos dominicanos que me han peluqueado escuchan atentamente lo que quiero, y tras asentir sin necesidad de aclaraciones, rajan de lleno mis patillas y los costados. Le dedican un mont&#243;n de tiempo al degradado. Puedo decir que han realizado una labor decente con mi cabello. Mi &#250;nica molestia es que siempre me cortan el copete en una l&#237;nea recta que baja a la altura de mis cejas, dej&#225;ndome el frente rectangular, y siento que traigo el corte de Daddy Yankee.<br></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://apuntesresidente.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscr&#237;bete ahora&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/apuntesresidente.substack.com/subscribe"><span>Suscr&#237;bete ahora</span></a></p><p style="text-align: justify;"><br><br><em>Posdata: Aqu&#237; les comparto un texto que naci&#243; en mi antiguo Substack y logr&#243; trascender al plano editorial:  https://sport.jotdown.es/2026/05/18/arriba-el-atlas-cabrones/</em></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Los sándwiches de Joe]]></title><description><![CDATA[Entre comer y beber, siempre prefiero un trago, porque ese mismo trago desencadena otros m&#225;s que terminan por despertar mi apetito voraz.]]></description><link>https://apuntesresidente.substack.com/p/los-sandwiches-de-joe</link><guid isPermaLink="false">https://apuntesresidente.substack.com/p/los-sandwiches-de-joe</guid><dc:creator><![CDATA[D. Blanc]]></dc:creator><pubDate>Sun, 17 May 2026 14:02:06 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/7be542b0-c1dc-4d3a-9521-8c79c310c546_4284x3007.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Entre comer y beber, siempre prefiero un trago, porque ese mismo trago desencadena otros m&#225;s que terminan por despertar mi apetito voraz. Y entonces s&#237;, a entrarle sin disimulo a la comida. No existe cabr&#243;n m&#225;s hambriento que un borracho hambriento. En donde vivo tengo bien cubierta la bebida, sobran vinater&#237;as con destilados de cualquier parte del mundo. La buena comida, por el contrario, escasea. Lo &#250;nico sabroso que he encontrado, y a mi parecer el pilar que sostiene hoy en d&#237;a la gastronom&#237;a gringa, son los s&#225;ndwiches de Joe.</p><p style="text-align: justify;">La primera vez que los prob&#233; fue el d&#237;a que llegamos a vivir a Kingston. Me cost&#243; un trabajal pedirle un s&#225;ndwich a Joe, que tiempo despu&#233;s supe que era el due&#241;o del lugar. No entend&#237;a mi ingl&#233;s mal hablado, ni yo su acento marcado; era como si un cocodrilo y un tigre intentaran comunicarse a ladridos. Vali&#243; la pena la lucha ling&#252;&#237;stica, porque mi s&#225;ndwich de pollo a la parrilla me supo a gloria: la pechuga estaba jugosa por dentro y crujiente por fuera, con la cantidad exacta de aderezos, y envuelta en un pan de tueste espectacular.</p><p style="text-align: justify;">Sospech&#233; que mi fascinaci&#243;n tuvo que ver m&#225;s con el hambre de perro que ten&#237;a aquella noche que con las habilidades culinarias de Joe. No tuve m&#225;s remedio que volver para corroborar o desechar mi hip&#243;tesis. Esa vez, precopeado con unas cervezas, comprob&#233; que, en efecto, el tipo ten&#237;a talento en la parrilla. Me conquist&#243; con un s&#225;ndwich de roastbeef y queso provolone, acompa&#241;ado con una orden de papas a la francesa reci&#233;n fritas y bien saladas.</p><p style="text-align: justify;">Como el atascado que soy, volv&#237; a los dos d&#237;as. Me atendi&#243; otro parrillero, Julio, un mexicano que trabaja all&#237; durante el d&#237;a, seg&#250;n me cont&#243; cuando descubrimos que &#233;ramos compatriotas. Nada que ver con la destreza de Joe. No s&#233; si estaba m&#225;s enfocado en nuestra pl&#225;tica &#8212;me dio la impresi&#243;n de que llevaba mucho tiempo sin hablar espa&#241;ol&#8212;, pero el <em>italian sub</em> me qued&#243; a deber. Ganas no me faltaron de recriminarle que su mayonesa ten&#237;a un poquito de s&#225;ndwich.</p><p style="text-align: justify;">No pod&#237;a quedarme con ese mal sabor de boca. As&#237; que volv&#237; una vez m&#225;s, aunque de noche, para asegurarme de que Joe preparar&#237;a mi s&#225;ndwich. Dupliqu&#233; la apuesta y le ped&#237; un <em>italian sub</em>. De vuelta en casa, tom&#233; un par de mezcales para calentar los motores, y opt&#233; por una cerveza clara americana como maridaje de mi cena. Cuando abr&#237; el s&#225;ndwich, supe que lo hab&#237;a confeccionado un profesional: las capas de carnes fr&#237;as estaban bien organizadas, en armon&#237;a con sus colores, y bien arropadas por la lechuga, los chiles y el tomate.</p><p style="text-align: justify;">Tremendo atasque que me acomod&#233;. No sobraron ni las morusas. Un verdadero manjar, digno de una estrella Michelin. Decid&#237; dejarle una rese&#241;a en Google, y descubr&#237; que ten&#237;a cinco estrellas. Me pareci&#243; que merec&#237;a muchas m&#225;s. Mi aportaci&#243;n fue sencilla y honesta: &#8220;Cualquiera puede preparar un s&#225;ndwich, pero nadie tan bien como Joe&#8221;. </p><p style="text-align: justify;"></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://apuntesresidente.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscr&#237;bete ahora&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/apuntesresidente.substack.com/subscribe"><span>Suscr&#237;bete ahora</span></a></p><p style="text-align: justify;"></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Las coordenadas de la popó]]></title><description><![CDATA[Acostumbro sacar a mis perros al jard&#237;n en la noche para que hagan por &#250;ltima vez sus necesidades.]]></description><link>https://apuntesresidente.substack.com/p/las-coordenadas-de-la-popo</link><guid isPermaLink="false">https://apuntesresidente.substack.com/p/las-coordenadas-de-la-popo</guid><dc:creator><![CDATA[D. Blanc]]></dc:creator><pubDate>Sun, 10 May 2026 14:02:02 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/f7b46cdf-0626-45d5-8d6a-781e43bb9911_5712x4284.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Acostumbro sacar a mis perros al jard&#237;n en la noche para que hagan por &#250;ltima vez sus necesidades. Los acompa&#241;o con una bolsa de pl&#225;stico recubriendo mi mano, como si fuera un guante de l&#225;tex y tuviera que ejecutar un procedimiento quir&#250;rgico, aunque solo voy a recolectar sus heces. Este ritual me impide estar atento a lo que sucede a mi alrededor, ya que estoy enfocado en las coordenadas donde aterriza su pop&#243;.  </p><p>Hace varias noches, sin embargo, un punto blanco y titilante a lo lejos llam&#243; mi atenci&#243;n. Tard&#233; en darme cuenta de que se trataba de una estrella. Cuando mir&#233; hacia arriba, me encontr&#233; con un cielo retacado de estrellas. No recordaba la &#250;ltima vez que hab&#237;a visto algo similar. Aunque puede ser que, en realidad, hubiera olvidado mirar al cielo durante la noche. &#191;Cu&#225;ntas veces estuvieron all&#237;, con su brillo casi imperecedero, asom&#225;ndose entre los &#225;rboles, los cables y los techos de las casas, mientras yo permanec&#237;a abstra&#237;do en mi horizonte inmediato: que es decir, en mis perros pujando encorvados?&#9;</p><p>Esa noche olvid&#233; por completo mis labores serviles caninas, y clav&#233; mis ojos en lo m&#225;s profundo del espacio. No me di cuenta ni siquiera cuando mis perros entraron de vuelta a la casa. Parado a la mitad del jard&#237;n, perdido en la nada, o mejor dicho, en la plenitud, sent&#237; que las estrellas estaban bailando para m&#237;. Todo en ellas, incluida la luna en cuarto menguante que las acompa&#241;aba, era un recordatorio de mi imperdonable olvido. </p><p>Desde entonces, las salidas nocturnas de mis perros se han convertido en el pretexto ideal para siempre recordarlas. Ahora, en cuanto pongo un pie afuera, miro hacia arriba con la ilusi&#243;n de encontrarlas. En las noches m&#225;s claras, me recuesto en una hamaca que cuelga al fondo entre algunos &#225;rboles frondosos para disfrutar su soberbio espect&#225;culo, mientras mis perros hacen de las suyas en la oscuridad.</p><p>En una de esas ocasiones, Hugo, mi perro m&#225;s vivaracho, brinc&#243; a mis piernas, curioso por saber qu&#233; diablos hac&#237;a si no era caminar detr&#225;s de &#233;l para luego recoger sus desechos. Se&#241;al&#233; los puntos relucientes en el cielo y le dije que estaba admirando las estrellas, como si pudiera entenderme. Despu&#233;s pens&#233; que, aunque lo hiciera, no tendr&#237;a las palabras justas para explicarle algo que ni yo mismo entiendo: que esas luces no brillan ahora, sino que brillaron hace cientos o miles de a&#241;os; que lo que presenciamos ocurri&#243; en distancias imposibles para nosotros.</p><p>Hoy se cumplen cuatro semanas de mi reencuentro sideral. Estoy en deuda con las nubes, pues la mayor&#237;a de las noches han decidido trabajar lejos de aqu&#237;, y ya perd&#237; la cuenta de tantas veces que he contemplado las estrellas. Tambi&#233;n he visto videos, le&#237;do poemas y ensayos sobre ellas, pero sigo sin encontrar la manera apropiada de describirlas. Por eso, decid&#237; dejar de buscar explicaciones y dedicarme de lleno al gozo de su baile. Aunque eso implique que al d&#237;a siguiente, sin las coordenadas de la pop&#243; de mis perros, pierda tiempo busc&#225;ndolas.</p><p></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://apuntesresidente.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscr&#237;bete ahora&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/apuntesresidente.substack.com/subscribe"><span>Suscr&#237;bete ahora</span></a></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[La calle de los locos]]></title><description><![CDATA[Tras un viaje de cuatro meses, finalmente llegamos &#8212;mi esposa, nuestro hijo y nuestros dos perros salchichas&#8212; a Kingston, Nueva York.]]></description><link>https://apuntesresidente.substack.com/p/la-calle-de-los-locos</link><guid isPermaLink="false">https://apuntesresidente.substack.com/p/la-calle-de-los-locos</guid><dc:creator><![CDATA[D. Blanc]]></dc:creator><pubDate>Sun, 03 May 2026 14:01:41 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/1bd980c1-b054-4919-8ccd-abbc0ea6e77e_4032x3024.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Tras un viaje de cuatro meses, finalmente llegamos &#8212;mi esposa, nuestro hijo y nuestros dos perros salchichas&#8212; a Kingston, Nueva York. Viajamos con lo indispensable, que es decir lo que cupo en la cajuela de una camioneta. Nos instalamos temporalmente en una casa en el barrio hist&#243;rico de la ciudad, y me tom&#243; tan solo tres d&#237;as descubrir que vivimos en la calle de los locos.</p><p style="text-align: justify;">Tuve el disgusto de conocerlos a todos porque camino cinco cuadras hasta una tienda de abarrotes. Primero est&#225; nuestro vecino, Mohamed, un tipo zafio de facciones marcadas, rellenito, de tez oscura, fumador compulsivo de sol a sol. Casi a diario viste los mismos pantalones jeans con una chamarra rompevientos azul, y solo cuando el d&#237;a est&#225; soleado, agrega a su ordinario atuendo un gorrito amarillo fosforescente.</p><p style="text-align: justify;">Mo, como le gusta que le digan, se dedica a la vagancia banquetera de tiempo completo. Sus d&#237;as transcurren entre calada y calada, ment&#225;ndole la madre a los coches que pasan a toda prisa, repartiendo bendiciones a diestra y siniestra con una voz tan dulce que contrasta con su corpulencia, y pidiendo bienes ajenos. A m&#237;, por ejemplo, me pidi&#243; un llavero como regalo de su cumplea&#241;os a los dos d&#237;as de conocerme.</p><p style="text-align: justify;">Vale la pena mencionar a una trabajadora del deli, ubicado al lado de la casa de Mo. Una g&#252;era oxigenada que, durante sus recesos, sale a fumar como chacuaco y maldice a su patr&#243;n, Joe, el due&#241;o del deli. Si la topas en el momento preciso, puedes escuchar un ameno: <em>fuck you, Joe</em>.</p><p style="text-align: justify;">La siguiente loca es de manual, una anciana flacucha, encorvada como &#225;rbol ca&#237;do, con los pelos blanquecinos electrizados. Vive en la siguiente cuadra, con un par de gatos que reposan en sus ventanas. Cada vez que la veo est&#225; despotricando contra la nada, como si tuviera una pelea eterna contra el viento. Dos casas adelante vive un chavo de veintitantos a&#241;os que le pregunta a los transe&#250;ntes qu&#233; van a comer. Al o&#237;r su respuesta, se frota las manos y lanza una sonrisa ladina, como si hubiera logrado una artima&#241;a.</p><p style="text-align: justify;">Pues bien, el lunes pasado fui a la tienda de abarrotes y por fortuna no vi a ninguno de los cuatro loquitos. Supuse que cada tanto descansan de sus labores callejeras. Entr&#233; a la tienda como si fuera mi casa, y me dirig&#237; al fondo, en donde est&#225;n los contenedores de verduras. Me pareci&#243; extra&#241;o ver a un tipo con herramientas de construcci&#243;n y los anaqueles tapados con pl&#225;sticos, pero como ten&#237;a prisa no prest&#233; m&#225;s atenci&#243;n.</p><p style="text-align: justify;">Estaba a punto de quitar uno de los pl&#225;sticos para alcanzar una lechuga cuando la due&#241;a me detuvo en seco. &#8212;La tienda est&#225; cerrada &#8212;me dijo con una mueca&#8212;, los lunes no abrimos, est&#225; pegado un letrero en la puerta. Fue entonces cuando me di cuenta, frente a las miradas juzgonas de los presentes, vestido con la misma sudadera y short negros porque no he querido desempacar m&#225;s ropa, que yo soy el quinto loco de esta calle.<br></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://apuntesresidente.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscr&#237;bete ahora&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/apuntesresidente.substack.com/subscribe"><span>Suscr&#237;bete ahora</span></a></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Prefacio]]></title><description><![CDATA[Hace poco m&#225;s de dos a&#241;os abr&#237; este blog para escribir con mayor frecuencia, y quitarme la pena de publicar mis textos.]]></description><link>https://apuntesresidente.substack.com/p/prefacio</link><guid isPermaLink="false">https://apuntesresidente.substack.com/p/prefacio</guid><dc:creator><![CDATA[D. Blanc]]></dc:creator><pubDate>Fri, 01 May 2026 14:08:38 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!4ogq!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F583aa6ee-b4e2-436f-b622-e382b4d274d3_1194x1194.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Hace poco m&#225;s de dos a&#241;os abr&#237; este blog para escribir con mayor frecuencia y quitarme la pena de publicar mis textos. Mis escasos y habituales lectores no me dejar&#225;n mentir que cumpl&#237; a cabalidad. Durante este tiempo, sin embargo, descuid&#233; por completo el orden, la tem&#225;tica y la secuencia, hasta que el blog se convirti&#243; en un alebrije de cuentos, relatos, cr&#243;nicas y ensayos, entrelazados &#250;nicamente por mi pasi&#243;n hacia la escritura. Hubo de chile, de mole y de pozole, y agradezco profundamente a quienes no tuvieron problema en servirse con la cuchara grande y leer cada uno de ellos. </p><p>Quiero contarles que los mejores lograron trascender al plano editorial, y hoy est&#225;n publicados en medios reconocidos. Otros m&#225;s, con una buena manita de gato, llegaron a la bandeja de correo de ciertos editores en donde sobreviven a la espera de su ben&#233;vola aprobaci&#243;n. Del remanente poco que decir. Por eso decid&#237; quitarlos para empezar de nuevo.  </p><p>Siempre quise tener una columna de opini&#243;n en alg&#250;n suplemento cultural, peri&#243;dico o revista literaria, en la que pudiera reflexionar sobre cuestiones tan banales como mi vida cotidiana. Despu&#233;s de tocar incontables puertas y recibir varios rechazos disfrazados de silencios, he decidido usar este espacio para hacerlo. <br><br>Los nuevos textos saldr&#225;n los domingos: ser&#225;n breves y amenos, con cierta l&#243;gica y estructura, y sin pretensiones de migrar a otros lares. Espero que puedan acompa&#241;arme en esta nueva aventura. <br></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://apuntesresidente.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscr&#237;bete ahora&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/apuntesresidente.substack.com/subscribe"><span>Suscr&#237;bete ahora</span></a></p><p></p>]]></content:encoded></item></channel></rss>