<script data-pm-proxy="intercept"></script><?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0" xmlns:itunes="http://www.itunes.com/dtds/podcast-1.0.dtd" xmlns:googleplay="http://www.google.com/schemas/play-podcasts/1.0"><channel><title><![CDATA[Bertha’s Substack]]></title><description><![CDATA[My personal Substack]]></description><link>https://berthaguzmang.substack.com</link><image><url>https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!CLIk!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F24d45d73-5f4b-4a21-8b8b-1ddb7c519039_144x144.png</url><title>Bertha’s Substack</title><link>https://berthaguzmang.substack.com</link></image><generator>Substack</generator><lastBuildDate>Fri, 04 Sep 2026 08:19:44 GMT</lastBuildDate><atom:link href="/__u/berthaguzmang.substack.com/feed" rel="self" type="application/rss+xml"/><copyright><![CDATA[Bertha]]></copyright><language><![CDATA[en]]></language><webMaster><![CDATA[berthaguzmang@substack.com]]></webMaster><itunes:owner><itunes:email><![CDATA[berthaguzmang@substack.com]]></itunes:email><itunes:name><![CDATA[Bertha Guzman]]></itunes:name></itunes:owner><itunes:author><![CDATA[Bertha Guzman]]></itunes:author><googleplay:owner><![CDATA[berthaguzmang@substack.com]]></googleplay:owner><googleplay:email><![CDATA[berthaguzmang@substack.com]]></googleplay:email><googleplay:author><![CDATA[Bertha Guzman]]></googleplay:author><itunes:block><![CDATA[Yes]]></itunes:block><item><title><![CDATA[El poder no elimina los sesgos: los convierte en decisiones.]]></title><description><![CDATA[El ego puede proteger nuestros sesgos hasta convertir una percepci&#243;n personal en decisiones, procesos y resultados colectivos]]></description><link>https://berthaguzmang.substack.com/p/el-poder-no-elimina-los-sesgos-los</link><guid isPermaLink="false">https://berthaguzmang.substack.com/p/el-poder-no-elimina-los-sesgos-los</guid><dc:creator><![CDATA[Bertha Guzman]]></dc:creator><pubDate>Fri, 21 Aug 2026 14:54:12 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!CLIk!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F24d45d73-5f4b-4a21-8b8b-1ddb7c519039_144x144.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p><span>Hay dos libros que me gustan mucho y que se conectan muy bien en el &#225;mbito gerencial, aunque, a primera vista, parecen abordar problemas distintos: </span><em><span>El ego es el enemigo</span></em><span>, de Ryan Holiday, y </span><em><span>Sesgos inconscientes</span></em><span>, de Pamela Fuller, Mark Murphy y Anne Chow.</span></p><p><span>En </span><em><span>El ego es el enemigo</span></em><span>, Ryan Holiday nos obliga a mirar esa necesidad de sentirnos importantes, tener raz&#243;n y defender la imagen que hemos construido de nosotros mismos. El segundo libro examina los sesgos que operan incluso cuando creemos estar siendo objetivos, c&#243;mo afectan nuestros resultados como l&#237;deres y, adem&#225;s, plantea temas sensibles como la representatividad.</span></p><p><span>Cada d&#237;a escuchamos m&#225;s a empresarios y l&#237;deres exitosos hablar sobre la necesidad de dejar el ego a un lado. Eso ya lo sabemos. Sin embargo, ambos libros me hicieron formular una pregunta mucho m&#225;s inc&#243;moda:</span></p><p><strong><span>&#191;Qu&#233; ocurre cuando una persona que no puede ver todos sus sesgos adquiere suficiente poder para dejar de cuestionarlos?</span></strong></p><p><span>Mi conclusi&#243;n es esta: los sesgos distorsionan lo que un l&#237;der percibe; el ego le ayuda a proteger esa interpretaci&#243;n. Cuando, adem&#225;s, existe autoridad, esa percepci&#243;n deja de ser individual. Se convierte en contrataciones, promociones, inversiones, prioridades, procesos y, finalmente, resultados organizacionales. As&#237;, casi sin darnos cuenta, podemos crear una cultura empresarial m&#225;s enfocada en las victorias personales que en el bienestar y la sostenibilidad de la gesti&#243;n. Se vuelve una especie de &#8220;s&#225;lvese quien pueda&#8221;.</span></p><p><span>Pero, a ver, todos tenemos ego y sesgos. El verdadero riesgo aparece cuando la organizaci&#243;n depende de la capacidad de una sola persona para reconocerlos. Entonces dejamos de cuestionar y se pierde la rendici&#243;n de cuentas tan necesaria en cualquier empresa.</span></p><h2><strong><span>El sesgo filtra la realidad; el ego convierte la interpretaci&#243;n en certeza</span></strong></h2><p><span>Un sesgo inconsciente no siempre se presenta como una opini&#243;n abiertamente injusta. Muchas veces se siente como intuici&#243;n, fijada a trav&#233;s de nuestro sistema de creencias:</span></p><p><span>&#8212;No creo que est&#233; preparado.</span></p><p><span>&#8212;Ella todav&#237;a no tiene suficiente presencia ejecutiva.</span></p><p><span>&#8212;Este candidato no encaja con la cultura.</span></p><p><span>&#8212;Ya intentamos algo parecido y no funcion&#243;.</span></p><p><span>&#8212;Conozco este mercado. S&#233; lo que va a pasar.</span></p><p><span>El lenguaje parece racional, pero detr&#225;s puede haber afinidad, confirmaci&#243;n, estereotipos, aversi&#243;n a lo desconocido o preferencia por aquello que se parece a lo que ya conocemos. Existe todo un sistema de creencias, afianzado por la forma en que crecimos y fuimos criados, que muchas veces resulta imposible detectar.</span></p><p><span>El ego a&#241;ade una segunda capa: aceptar que nuestra interpretaci&#243;n puede estar equivocada amenaza la identidad que hemos construido. Ya no estamos revisando solamente una decisi&#243;n; sentimos que estamos poniendo en duda nuestra experiencia, inteligencia o autoridad.</span></p><p><span>As&#237; se forma un circuito dif&#237;cil de romper:</span></p><ol><li><p><span>El sesgo selecciona qu&#233; informaci&#243;n notamos.</span></p></li><li><p><span>El ego nos impulsa a defender esa lectura.</span></p></li><li><p><span>La autoridad reduce la cantidad de personas dispuestas a contradecirnos.</span></p></li><li><p><span>La organizaci&#243;n act&#250;a seg&#250;n nuestra interpretaci&#243;n.</span></p></li><li><p><span>El sistema resultante produce informaci&#243;n que parece confirmar que ten&#237;amos raz&#243;n.</span></p></li></ol><p><span>Si un l&#237;der supone que una persona no tiene potencial y, por eso, no le asigna proyectos visibles, esa persona tendr&#225; menos oportunidades de demostrarlo. Meses despu&#233;s, su falta de experiencia en proyectos relevantes puede presentarse como evidencia de que la evaluaci&#243;n original era correcta. As&#237;, de forma &#8220;autom&#225;tica&#8221;, el sesgo no solo interpret&#243; la realidad, sino que ayud&#243; a producirla.</span></p><h2><strong><span>El poder no elimina los puntos ciegos</span></strong></h2><p><span>Nuestra carrera profesional suele premiar la seguridad. A medida que obtenemos resultados, aprendemos a confiar en nuestro criterio. Esto es important&#237;simo porque el liderazgo implica tomar decisiones, incluso en situaciones de alta incertidumbre.</span></p><p><span>Pero ese mismo &#233;xito puede hacernos caer en una trampa: aquello que comenz&#243; como criterio y experiencia puede convertirse en exceso de confianza; lo que comenz&#243; como convicci&#243;n puede terminar como resistencia a la evidencia.</span></p><p><span>En una serie de cuatro experimentos y un estudio correlacional, Adam Galinsky y sus colegas encontraron que el poder se asociaba con una menor tendencia a comprender c&#243;mo otras personas ven, piensan y sienten. Los participantes inducidos a sentirse poderosos mostraron menos inclinaci&#243;n a adoptar la perspectiva visual de otra persona, tomaron menos en cuenta la informaci&#243;n que otros no pose&#237;an y fueron menos precisos al identificar expresiones emocionales. Esto no demuestra que toda persona con poder pierda empat&#237;a, pero s&#237; cuestiona la idea de que ascender nos vuelve autom&#225;ticamente mejores lectores de la realidad.</span></p><p><span>Otro estudio, realizado por Ulrike Malmendier y Geoffrey Tate con datos de grandes empresas estadounidenses, encontr&#243; que las probabilidades de realizar una adquisici&#243;n eran </span><strong><span>65 % mayores</span></strong><span> cuando el CEO era clasificado como sobreconfiado. La reacci&#243;n del mercado ante los anuncios de adquisici&#243;n tambi&#233;n fue m&#225;s negativa para esos l&#237;deres: aproximadamente </span><strong><span>&#8722;90 puntos b&#225;sicos</span></strong><span>, frente a </span><strong><span>&#8722;12</span></strong><span> para los dem&#225;s. Los autores utilizaron indicadores espec&#237;ficos para aproximar la sobreconfianza, por lo que no debemos equipararla sin m&#225;s con &#8220;tener ego&#8221;. Sin embargo, el hallazgo ilustra algo fundamental: una distorsi&#243;n en el juicio ejecutivo puede movilizar capital y afectar el valor de una empresa.</span></p><p><span>Si analizamos esto, el ego no es solamente un problema de personalidad. En determinados cargos puede convertirse en una variable econ&#243;mica y tener un impacto negativo en la gesti&#243;n.</span></p><h2><strong><span>La objetividad tambi&#233;n puede ser parte de nuestra autoimagen</span></strong></h2><p><span>Una de las reflexiones m&#225;s inc&#243;modas de </span><em><span>Sesgos inconscientes</span></em><span> es que una persona no necesita tener la intenci&#243;n de discriminar para producir una decisi&#243;n desigual.</span></p><p><span>Esto es particularmente dif&#237;cil de aceptar para profesionales acostumbrados a trabajar con datos, criterios t&#233;cnicos o procesos aparentemente meritocr&#225;ticos. Podemos convertir la objetividad en parte de nuestra identidad: &#8220;Yo eval&#250;o los hechos&#8221;, &#8220;yo contrato por m&#233;rito&#8221;, &#8220;yo no veo g&#233;nero o raza&#8221;.</span></p><p><span>Pero el hecho de que seamos objetivos &#8212;o, al menos, creamos serlo&#8212; no neutraliza nuestros sesgos. En muchas ocasiones, solo reduce nuestra disposici&#243;n a buscarlos.</span></p><p><span>En un experimento publicado en </span><em><span>PNAS</span></em><span>, 127 profesores de ciencias evaluaron una solicitud id&#233;ntica para un puesto de responsable de laboratorio. La &#250;nica diferencia era que el expediente ten&#237;a un nombre masculino o femenino. Tanto hombres como mujeres consideraron al candidato masculino m&#225;s competente y contratable. Adem&#225;s, le ofrecieron un salario inicial promedio de </span><strong><span>US$30,238</span></strong><span>, frente a </span><strong><span>US$26,508</span></strong><span> para la candidata: una diferencia de </span><strong><span>US$3,730</span></strong><span> sobre credenciales id&#233;nticas. El efecto no dependi&#243; del g&#233;nero de quien evaluaba.</span></p><p><span>La importancia del dato no est&#225; &#250;nicamente en la diferencia salarial, sino en la distancia entre intenci&#243;n y resultado: personas entrenadas para valorar evidencia produjeron evaluaciones diferentes sin contar con informaci&#243;n diferente sobre la capacidad profesional.</span></p><p><span>Una investigaci&#243;n de campo de Marianne Bertrand y Sendhil Mullainathan encontr&#243; algo parecido en el mercado laboral. Al enviar curr&#237;culos ficticios equivalentes, los nombres percibidos como blancos recibieron </span><strong><span>50 % m&#225;s llamadas</span></strong><span> que los nombres percibidos como afroamericanos. Un curr&#237;culo de mayor calidad generaba 30 % m&#225;s respuestas para los candidatos con nombres blancos, pero un beneficio mucho menor para aquellos con nombres afroamericanos.</span></p><p><span>Y esto sin mencionar todo lo que est&#225; sucediendo con el uso de la IA, especialmente en la clasificaci&#243;n de curr&#237;culos: el trabajo se hace m&#225;s r&#225;pido, pero pareciera que algunas herramientas est&#225;n incluso m&#225;s sesgadas que los humanos. Sin embargo, eso ya es asunto para otro art&#237;culo.</span></p><p><span>A&#241;os despu&#233;s, un experimento de mayor escala envi&#243; m&#225;s de </span><strong><span>83,000 solicitudes ficticias</span></strong><span> a puestos publicados por 108 grandes empleadores estadounidenses. Los nombres distintivamente afroamericanos redujeron la probabilidad de contacto en </span><strong><span>2.1 puntos porcentuales</span></strong><span>. Adem&#225;s, las empresas ubicadas en el quintil con mayor discriminaci&#243;n explicaron casi la mitad de los contactos perdidos por los candidatos negros.</span></p><p><span>Estos estudios no permiten atribuir cada diferencia exclusivamente a un &#8220;sesgo inconsciente&#8221; individual; tampoco significan que todas las organizaciones se comporten igual. S&#237; demuestran que decisiones que suelen presentarse como evaluaciones de m&#233;rito pueden cambiar debido a caracter&#237;sticas irrelevantes para el desempe&#241;o y que esos efectos pueden concentrarse de manera persistente dentro de determinadas empresas.</span></p><p><span>Ah&#237; es donde el tema deja de pertenecer solo a la psicolog&#237;a y entra en el terreno de la gesti&#243;n.</span></p><h2><strong><span>Cuando el l&#237;der se convierte en el proceso</span></strong></h2><p><span>Con frecuencia tratamos los errores de liderazgo como defectos personales: falta de humildad, poca empat&#237;a, exceso de confianza. Pero una organizaci&#243;n no deber&#237;a depender exclusivamente de que sus l&#237;deres sean lo bastante conscientes, justos o modestos todos los d&#237;as.</span></p><p><span>Los l&#237;deres de las empresas son seres humanos. Las personas cambian, se cansan, sienten presi&#243;n, protegen intereses, desarrollan preferencias y toman atajos mentales. Por eso existen los procesos. Sin embargo, a veces estamos tan obsesionados con estandarizarlos que no nos damos cuenta de que esa estandarizaci&#243;n y documentaci&#243;n tambi&#233;n puede formalizar y perpetuar sesgos negativos dentro de la organizaci&#243;n.</span></p><p><span>Si &#8220;encaje cultural&#8221; no tiene criterios observables, el proceso permite que una preferencia personal se disfrace de evaluaci&#243;n profesional. Si una promoci&#243;n depende de conversaciones cerradas y memoria selectiva, el sistema favorece a quienes tienen mayor visibilidad. Si los proyectos estrat&#233;gicos se asignan siempre a las mismas personas, la organizaci&#243;n termina confundiendo oportunidad acumulada con talento natural. Si nadie registra las razones de una decisi&#243;n, el l&#237;der puede reconstruirlas despu&#233;s para que parezcan m&#225;s racionales de lo que fueron.</span></p><p><span>En cada caso, el problema aparente est&#225; en una persona. El mecanismo que lo sostiene est&#225; en el sistema:</span></p><ul><li><p><span>criterios ambiguos;</span></p></li><li><p><span>decisiones sin trazabilidad;</span></p></li><li><p><span>concentraci&#243;n excesiva de autoridad;</span></p></li><li><p><span>ausencia de datos comparables;</span></p></li><li><p><span>incentivos para estar de acuerdo;</span></p></li><li><p><span>falta de revisi&#243;n posterior;</span></p></li><li><p><span>canales inseguros para disentir.</span></p></li></ul><p><span>Cuando somos conscientes de ciertos sesgos, tendemos a buscar l&#237;deres &#8220;humildes&#8221;. Esa cualidad individual obviamente ayuda, pero confiar &#250;nicamente en ella construye fragilidad, porque volvemos a concentrar el poder en unas pocas personas. Lo que la organizaci&#243;n necesita es humildad estructural: procesos construidos sobre la premisa de que quien decide puede estar equivocado.</span></p><h2><strong><span>La humildad como sistema operativo</span></strong></h2><p><span>En </span><em><span>El ego es el enemigo</span></em><span>, Ryan Holiday presenta la humildad, el prop&#243;sito y el aprendizaje continuo como ant&#237;dotos frente a la necesidad de validaci&#243;n y control. Comparto esa orientaci&#243;n, pero, en el contexto organizacional, agregar&#237;a una condici&#243;n: la humildad debe poder observarse en la forma en que se toman decisiones.</span></p><p><span>No se trata de que los l&#237;deres vivan d&#225;ndose golpes de pecho y hablando constantemente de sus errores. Se trata de que sean capaces de dise&#241;ar mecanismos para detectarlos y corregirlos. Eso puede significar:</span></p><p><strong><span>Definir criterios antes de conocer a la persona o alternativa.</span></strong><span> Es m&#225;s dif&#237;cil adaptar las reglas para favorecer una preferencia cuando los criterios fueron acordados previamente.</span></p><p><strong><span>Separar hechos, interpretaciones y decisiones.</span></strong><span> &#8220;El proyecto lleva tres semanas de retraso&#8221; es un hecho. &#8220;El responsable no tiene compromiso&#8221; es una interpretaci&#243;n. &#8220;Debemos reemplazarlo&#8221; es una decisi&#243;n. Mezclar las tres cosas convierte una inferencia en sentencia.</span></p><p><strong><span>Registrar por qu&#233; se decidi&#243;.</span></strong><span> Una decisi&#243;n importante deber&#237;a poder revisarse tiempo despu&#233;s. No para buscar culpables, sino para comparar supuestos con resultados.</span></p><p><strong><span>Distribuir el derecho a cuestionar.</span></strong><span> Invitar a opinar no es suficiente si disentir tiene consecuencias. La pregunta real es qui&#233;n puede desafiar la decisi&#243;n del l&#237;der sin perder acceso, reputaci&#243;n u oportunidades.</span></p><p><strong><span>Revisar patrones, no solo casos individuales.</span></strong><span> Tal vez cada promoci&#243;n parezca justificable por separado. Pero &#191;qui&#233;n recibe los proyectos visibles?, &#191;a qui&#233;n se interrumpe?, &#191;qui&#233;n obtiene una segunda oportunidad?, &#191;qu&#233; perfiles abandonan el equipo? Los sesgos suelen ser m&#225;s visibles en el patr&#243;n acumulado que en una sola decisi&#243;n.</span></p><p><strong><span>Hacer una revisi&#243;n posterior de las decisiones.</span></strong><span> &#191;Qu&#233; supusimos?, &#191;qu&#233; ocurri&#243;?, &#191;qu&#233; se&#241;al ignoramos?, &#191;qu&#233; explicaci&#243;n alternativa no consideramos? Sin ese ciclo, la experiencia puede acumular a&#241;os sin acumular aprendizaje.</span></p><p><span>Estas pr&#225;cticas no eliminan los sesgos, pero s&#237; ayudan a lograr algo m&#225;s realista: reducen la posibilidad de que una percepci&#243;n no examinada se convierta silenciosamente en pol&#237;tica organizacional.</span></p><h2><strong><span>La paradoja de la carrera del l&#237;der</span></strong></h2><p><span>Cuanto m&#225;s avanza una persona, m&#225;s se espera que conf&#237;e en su criterio. Al mismo tiempo, el costo de sus puntos ciegos aumenta y recibe menos retroalimentaci&#243;n sincera.</span></p><p><span>Esa es la paradoja: el &#233;xito que legitima la voz del l&#237;der tambi&#233;n puede aislarla de la contradicci&#243;n que necesita.</span></p><p><span>Un l&#237;der inseguro puede evitar decidir, mientras que uno dominado por el ego puede decidir sin escuchar. La madurez no consiste en sustituir la confianza por una duda permanente, sino en sostener ambas cosas a la vez: tener convicci&#243;n suficiente para actuar y humildad suficiente para revisar.</span></p><p><span>Despu&#233;s de leer estos dos libros, no creo que la pregunta correcta sea: &#8220;&#191;C&#243;mo puedo dejar de tener ego o sesgos?&#8221;. Ser&#237;a una muestra de egocentrismo pensar que un ser humano puede lograrlo. Pero s&#237; es necesario plantearnos cuestionamientos &#250;tiles:</span></p><ul><li><p><span>&#191;Qu&#233; informaci&#243;n me resulta m&#225;s f&#225;cil descartar?</span></p></li><li><p><span>&#191;Qu&#233; tipo de persona recibe de m&#237; el beneficio de la duda?</span></p></li><li><p><span>&#191;Estoy llamando &#8220;experiencia&#8221; a una conclusi&#243;n que ya no reviso?</span></p></li><li><p><span>&#191;Qui&#233;n puede decirme que estoy equivocada?</span></p></li><li><p><span>&#191;Qu&#233; proceso impedir&#237;a que mi punto ciego se convierta en el problema de todos?</span></p></li></ul><p><span>Porque el mayor riesgo para la carrera de un l&#237;der no es tener ego ni sesgos. Es adquirir suficiente autoridad para confundirlos con la realidad.</span></p><p><span>Y el verdadero examen del liderazgo no es demostrar que estamos libres de ellos, sino construir equipos y organizaciones capaces de corregirnos antes de que nuestras certezas se conviertan en sus consecuencias.</span></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://berthaguzmang.substack.com/p/el-poder-no-elimina-los-sesgos-los/comments&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Leave a comment&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/berthaguzmang.substack.com/p/el-poder-no-elimina-los-sesgos-los/comments"><span>Leave a comment</span></a></p><p></p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://berthaguzmang.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe&quot;,&quot;language&quot;:&quot;en&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">Bertha&#8217;s Substack is a reader-supported publication. 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Pr&#225;cticamente nada sucedi&#243; como lo hab&#237;a imaginado.</p><p>Fue un a&#241;o muy bueno, pero tambi&#233;n uno de esos a&#241;os en los que, si te descuidas, puedes terminar organizando tu propia <em>pity party</em>: comparando tu vida con la de los dem&#225;s, lament&#225;ndote por lo que no sali&#243; como esperabas y olvidando todo lo que s&#237; estaba ocurriendo frente a ti.</p><p><strong>Comenc&#233; el a&#241;o reestructurando mi agencia de marketing.</strong></p><p>El a&#241;o anterior hab&#237;a tenido mucho trabajo, pero los resultados no eran los que esperaba. Estaba ocupada, s&#237;. Trabajaba much&#237;simo. Pero estar ocupada no siempre significa estar avanzando, y trabajar m&#225;s no necesariamente significa construir un negocio mejor.</p><p>As&#237; que decid&#237; reformularlo todo.</p><p>En la pr&#225;ctica, fue como construir un nuevo negocio desde cero. O casi desde cero, porque ya ten&#237;a algo muy valioso: un buen portafolio, experiencia y casos de &#233;xito.</p><p>Aun as&#237;, no fue f&#225;cil.</p><p>Fue una de esas decisiones en las que tienes que aceptar que, durante un tiempo, los ingresos y el crecimiento probablemente disminuir&#225;n. Sabes que podr&#237;as seguir haciendo lo mismo y mantener cierta estabilidad, pero tambi&#233;n sabes que ese camino ya no te lleva hacia el futuro que quieres construir.</p><p>Y a veces avanzar implica estar dispuesta a retroceder unos pasos.</p><h2>Nada sali&#243; seg&#250;n el plan</h2><p>As&#237; comenz&#243; una etapa de ensayo y error, de expansi&#243;n y de salir completamente de mi zona de confort. Entonces, el d&#237;a menos pensado, apareci&#243; una propuesta de trabajo que no estaba buscando.</p><p>La acept&#233;, pasaron algunos meses y renunci&#233;.</p><p>Desde 2024 tambi&#233;n estaba planificando mi segundo embarazo. En mis planes estaba tener otro beb&#233;. Pero Dios ten&#237;a otros planes: Convertirme en una twin mom.</p><p>Cuando digo que me tom&#233; un a&#241;o sab&#225;tico, lo digo entre comillas. No fue un a&#241;o de vacaciones, viajes espont&#225;neos y ma&#241;anas eternas tomando caf&#233; sin ninguna responsabilidad.</p><p>Fue una decisi&#243;n consciente de apartarme, de bajar el ritmo para cuidar de m&#237; y de mi familia.</p><p>Hoy mis twins tienen casi cinco meses y ya ha pasado aproximadamente un a&#241;o desde que renunci&#233; a aquel trabajo.</p><p>En realidad, mi &#8220;a&#241;o sab&#225;tico&#8221; se dividi&#243; en dos partes muy distintas: unos seis meses antes del nacimiento de los beb&#233;s y, despu&#233;s, el parto, el posparto y la vida con twins.</p><p>Durante los meses previos a su llegada no dej&#233; de trabajar por completo, pero s&#237; hice un cambio dr&#225;stico en mi carrera. Dej&#233; de involucrarme en proyectos solo porque estaban disponibles y comenc&#233; a elegir &#250;nicamente aquellos que realmente me interesaban.</p><p>Y es desde esa libertad (una libertad que, parad&#243;jicamente, la maternidad me ayud&#243; a encontrar) escribo este art&#237;culo.</p><h2>El &#250;nico lugar donde no soy reemplazable</h2><p>Durante este tiempo acept&#233; algo que quiz&#225;s siempre supe, pero que no hab&#237;a querido mirar de frente:</p><p><strong>El &#250;nico lugar donde verdaderamente no soy reemplazable es en mi familia. </strong>En cualquier trabajo pueden contratar a otra persona, un proyecto puede continuar sin m&#237;.</p><p>Pero para mis hijos yo no soy intercambiable.</p><p>Eso no significa que haya dejado de tener ambiciones profesionales ni que quiera renunciar a mi carrera. Significa que ya no quiero construir una vida en la que el trabajo reciba siempre la mejor versi&#243;n de m&#237; y mi familia se quede con lo que sobra.</p><p>Tambi&#233;n entend&#237; que no necesito ser una <em>workaholic</em> para obtener grandes resultados.</p><p>Necesito trabajar con m&#225;s intenci&#243;n, ser m&#225;s eficiente, elegir mejores proyectos y buscar el mejor retorno posible, no solo econ&#243;mico, sino tambi&#233;n en tiempo, energ&#237;a, aprendizaje y satisfacci&#243;n.</p><p>Porque no todo ingreso es ganancia si el costo es tu paz mental.</p><h2>Tambi&#233;n puedes dejar ir una meta cumplida</h2><p>Otra de las cosas que aprend&#237; es que est&#225; bien alcanzar una meta profesional y descubrir que no te gustan los resultados.</p><p>Est&#225; completamente bien decir:</p><p>&#8220;&#191;Sabes qu&#233;? Esto no era como lo imaginaba. Ya no lo quiero&#8221;.</p><p>Durante mucho tiempo nos ense&#241;an que cambiar de opini&#243;n es fracasar, que abandonar un camino es falta de constancia y que, una vez que alcanzamos algo por lo que trabajamos, deber&#237;amos sentirnos agradecidas y conformes.</p><p>Pero &#191;qu&#233; ocurre cuando llegas al lugar que tanto quer&#237;as y descubres que ya no quieres estar all&#237;?</p><p>Dejarlo ir no necesariamente te convierte en una persona caprichosa, te convierte en una profesional con m&#225;s criterio y en una persona capaz de reconocer cu&#225;ndo algo cumpli&#243; su prop&#243;sito, cu&#225;ndo dej&#243; de tener sentido y cu&#225;ndo es momento de abrir espacio para una nueva etapa.</p><p>A veces insistir no es perseverancia, muchas veces es miedo.</p><h2>El tiempo libre tambi&#233;n tiene un precio</h2><p>Hubo una idea que cambi&#243; por completo mi perspectiva sobre este periodo.</p><p>Cuando tienes el privilegio de dejar de trabajar o de disminuir considerablemente tu carga laboral, puedes pensar que simplemente est&#225;s dejando de generar ingresos.</p><p>Pero tambi&#233;n puedes verlo de otra manera:</p><p><strong>Est&#225;s pagando por tener tiempo libre.</strong></p><p>Est&#225;s renunciando temporalmente a una cantidad de dinero a cambio de descanso, presencia, claridad mental y libertad.</p><p>Esa forma de verlo me ayud&#243; a dejar de sentir que estaba &#8220;perdiendo&#8221; el tiempo, porque el tiempo que no dediqu&#233; a producir lo invert&#237; en mi salud, mi embarazo, mi hijo, mis intereses y en pensar qu&#233; quer&#237;a hacer despu&#233;s.</p><h2>Descubrir qui&#233;n eres cuando no est&#225;s trabajando</h2><p>Tambi&#233;n comenc&#233; a explorar hobbies m&#225;s all&#225; de leer.</p><p>Por incre&#237;ble que parezca, y por mucho que disfruto la lectura, me di cuenta de que leer no es exactamente un hobby para m&#237;. La lectura forma parte de mi manera de entender el mundo. Es una herramienta de crecimiento profesional, intelectual y personal.</p><p>Necesitaba encontrar actividades que no tuvieran que ense&#241;arme nada.</p><ul><li><p>Que no mejoraran mi curr&#237;culum.</p></li><li><p>Que no fueran rentables.</p></li><li><p>Que no tuvieran que convertirse en contenido.</p></li><li><p>Que existieran &#250;nicamente porque me hac&#237;an feliz.</p></li></ul><p>As&#237; aparecieron mis &#8220;hobbies de viejita&#8221;.</p><p>Comenc&#233; a coser, bordar y crear cosas con mis manos. Y descubr&#237; que esos hobbies no solo producen cosas bonitas. Tambi&#233;n obligan a la mente a bajar la velocidad.</p><p>Cuando est&#225;s acostumbrada a medir tus d&#237;as seg&#250;n cu&#225;nto avanzaste, cu&#225;nto trabajaste o cu&#225;ntas cosas completaste, sentarte a coser una pieza lentamente puede sentirse casi revolucionario.</p><h2>&#191;Qu&#233; hice durante los seis meses antes del nacimiento de los beb&#233;s?</h2><p>Hice mucho ejercicio, hasta que mi m&#233;dico me lo permiti&#243;.</p><p>Descans&#233; mi mente como nunca antes me hab&#237;a dado el lujo de hacerlo.</p><p>Sal&#237; del modo supervivencia y comenc&#233; a reconocer la comodidad y la estabilidad que ya exist&#237;an en mi vida.</p><p>Trabaj&#233; en un proyecto profesional que todav&#237;a me entusiasma much&#237;simo.</p><p>Complet&#233; una certificaci&#243;n en Project Management.</p><p>Termin&#233; 2025 habiendo le&#237;do 45 libros.</p><p>Cre&#233; contenido &#250;nicamente por diversi&#243;n, sin pensar demasiado en m&#233;tricas, estrategias o resultados.</p><p>Hice nuevas amistades y termin&#233; relaciones que ya no me hac&#237;an bien.</p><p>Reduje mi tiempo frente a las pantallas.</p><p>Estudi&#233; much&#237;simo sobre inteligencia artificial.</p><p>Me replante&#233; mis prioridades, mis ambiciones y mi forma de trabajar.</p><p>Y comenc&#233; a vivir con m&#225;s intenci&#243;n.</p><p>Aprend&#237; a disfrutar m&#225;s del proceso sin estar pensando constantemente en el siguiente objetivo.</p><h2>Recomenzar no significa comenzar desde cero</h2><p>Quiz&#225;s la reflexi&#243;n m&#225;s importante de este a&#241;o es que nunca es demasiado tarde para recomenzar.</p><p>Porque cuando recomienzas no vuelves al punto de partida, llevas contigo todo lo que aprendiste: los proyectos que funcionaron y los que no, las decisiones acertadas, los errores, contactos, habilidades, experiencia y la versi&#243;n de ti que sobrevivi&#243; a etapas que alguna vez parecieron imposibles.</p><p>Eso nadie puede quit&#225;rtelo.</p><p>Tal vez por eso ahora me interesa menos seguir un camino profesional perfectamente lineal.</p><p>Quiero construir una vida en la que mi carrera tenga espacio para evolucionar conmigo. Una vida en la que pueda ser ambiciosa sin vivir agotada. En la que pueda crecer sin sacrificar todo lo dem&#225;s.</p><p>No s&#233; si realmente me tom&#233; un a&#241;o sab&#225;tico.</p><p>Quiz&#225;s simplemente dej&#233; de correr durante el tiempo suficiente para preguntarme hacia d&#243;nde quer&#237;a ir.</p><p>Y descubr&#237; que algunas de las decisiones que desde afuera parecen pausas son, en realidad, movimientos.</p><p>Luego lleg&#243; el parto, el posparto y la vida con twins.</p><p>Pero esa ya es otra historia. Una que te contar&#233; muy pronto.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[El verdadero motivo por el que tus resoluciones no sobreviven a enero]]></title><description><![CDATA[A pocos d&#237;as de comenzar un nuevo a&#241;o, el discurso se repite: objetivos claros, h&#225;bitos nuevos, constancia, disciplina, visi&#243;n.]]></description><link>https://berthaguzmang.substack.com/p/el-verdadero-motivo-por-el-que-tus</link><guid isPermaLink="false">https://berthaguzmang.substack.com/p/el-verdadero-motivo-por-el-que-tus</guid><dc:creator><![CDATA[Bertha Guzman]]></dc:creator><pubDate>Tue, 30 Dec 2025 00:04:36 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!VMAH!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fef6456a2-be80-461f-aef6-7e4898dfda8f_1536x1024.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<div class="captioned-image-container"><figure><a class="image-link image2 is-viewable-img" target="_blank" href="/__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!VMAH!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fef6456a2-be80-461f-aef6-7e4898dfda8f_1536x1024.png" data-component-name="Image2ToDOM"><div class="image2-inset"><picture><source type="image/webp" srcset="/__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!VMAH!, /__u/berthaguzmang.substack.com/w_424, /__u/berthaguzmang.substack.com/c_limit, /__u/berthaguzmang.substack.com/f_webp, /__u/berthaguzmang.substack.com/q_auto:good, /__u/berthaguzmang.substack.com/fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fef6456a2-be80-461f-aef6-7e4898dfda8f_1536x1024.png 424w, /__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!VMAH!, /__u/berthaguzmang.substack.com/w_848, /__u/berthaguzmang.substack.com/c_limit, /__u/berthaguzmang.substack.com/f_webp, /__u/berthaguzmang.substack.com/q_auto:good, 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qui&#233;n queremos ser dentro de 12 semanas, 6 meses o un a&#241;o; pero rara vez nos detenemos a revisar qu&#233; nos frena internamente antes incluso de empezar.</p><p>Uno de esos frenos (sutil, normalizado y profundamente desgastante) es la comparaci&#243;n constante, porque dejamos de usarla como herramienta puntual de referencia, y la transformamos en  una voz interna que mide nuestro valor, avance e identidad en funci&#243;n de los dem&#225;s.</p><p>Yo he sido v&#237;ctima de esa voz casi toda mi vida. Y cuando finalmente entend&#237; lo mucho que me estaba frenando, pude tomar acciones concretas para transformarla de un verdugo silencioso en una especie de compa&#241;era curiosa: una que no me invita a compararme para sentirme menos, sino a crecer de forma consciente.</p><p>Y llegar a ese punto no es simple.</p><p>Primero se necesita un examen de conciencia muy claro, que muchas veces requiere hacerlo con alguien externo (como un coach o terapeuta), para ver las cosas que no notamos solos y; cuando finalmente haces <em>clic</em> sobre c&#243;mo te afecta y por qu&#233; lo haces, viene la parte igual o incluso m&#225;s dif&#237;cil: romper el h&#225;bito, transformarte y superar esa barrera interna.</p><h2><strong>El problema colateral del a&#241;o nuevo</strong></h2><p>Aqu&#237; va una estad&#237;stica que duele pero que muchos hemos visto en carne propia:</p><p>&#128201; <strong>Alrededor del 80 % de las resoluciones de A&#241;o Nuevo se abandonan antes de febrero.<br></strong> Y las razones siempre recombinan dos cosas:</p><ol><li><p>Metas mal definidas o desconectadas de lo que realmente nos mueve.</p></li><li><p>Expectativas que no est&#225;n ancladas en nuestra realidad psicol&#243;gica, sino en lo que vemos en otros.</p></li></ol><p>La comparaci&#243;n ascendente es uno de los mayores saboteadores silenciosos de nuestros planes.</p><p><strong>La comparaci&#243;n como trampa psicol&#243;gica</strong></p><p>En <em><a href="https://amzn.to/4pcgTpJ">Los 7 Pilares del Amor Propio</a></em>, Walter Riso plantea algo crucial:</p><blockquote><p><em>La comparaci&#243;n no puede convertirse en un m&#233;todo para medir el valor personal.</em></p></blockquote><p>Cuando lo hace, deja de ser informativa y se vuelve corrosiva.</p><p>Especialmente la <strong>comparaci&#243;n ascendente</strong>: compararte con quienes percibes como <em>&#8220;m&#225;s adelante&#8221;</em>, <em>&#8220;m&#225;s exitosos&#8221;</em>, o <em>&#8220;m&#225;s realizados&#8221;</em>. Gente que, desde fuera, parece tenerlo todo resuelto. Ese tipo de comparaci&#243;n tiene dos trampas silenciosas:</p><h4><strong>1. Nos mide con par&#225;metros que no son nuestros</strong></h4><p>No compartimos contexto, recursos, tiempos ni historias, pero aun as&#237; nos exigimos competir en la <strong>misma pista</strong>, como si nuestro camino, limitaciones y ritmos contaran menos que la foto perfecta que alguien publica en Instagram.</p><h4><strong>2. Nos roba identidad</strong></h4><p>Cuando mides tu valor a partir de lo que otro parece tener, tu propia voz se apaga. Tus gustos, tus ritmos y tu definici&#243;n de &#233;xito quedan desplazados por la percepci&#243;n de terceros.</p><p>De repente, tu sistema de medici&#243;n no eres t&#250;&#8230; sino lo que <em>otros muestran</em>.</p><h2><strong>Compararse es perder identidad</strong></h2><p>Riso dice algo que me marc&#243;:</p><blockquote><p><em>Cuando te aceptas y te amas, la comparaci&#243;n sobra. No la necesitas para reafirmarte.</em></p></blockquote><p>Esto es mucho m&#225;s profundo de lo que parece, porque vivimos en un mundo donde las redes sociales no muestran <em>vidas</em>, sino <em>destellos seleccionados</em>.</p><p>La parte brillante y acotada que luce perfecta, mientras que detr&#225;s de c&#225;maras nadie comparte la lucha, el proceso, la frustraci&#243;n o el camino oscuro que hubo para llegar ah&#237;. Y entonces venimos nosotros a absorber ese brillo como si fuera la verdad absoluta.</p><p>Nos trazamos metas para el a&#241;o nuevo basadas en realidades que no son nuestras, metas que no nos conectan con nuestra vida real, sino con historias ajenas que admiramos desde lejos.</p><p>Y cuando no las cumplimos, la narraci&#243;n interna se vuelve destructiva:</p><p><em>&#8220;Todos los a&#241;os es lo mismo.&#8221; &#8220;Otro a&#241;o y no hice nada.&#8221; &#8220;No s&#233; cumplir metas.&#8221;</em></p><p>Pero la verdad es que eso no es fracaso, estamos ante una <strong>comparaci&#243;n mal interpretada y mal internalizada</strong>.</p><h2><strong>Entonces&#8230; &#191;qu&#233; hacer frente a la comparaci&#243;n?</strong></h2><p>Me gusta el enfoque de Riso que no propone negar la realidad, sino <strong>cambiar la forma en que interpretamos lo que vemos en otros</strong>.</p><p>La comparaci&#243;n puede ser &#250;til si se usa como <strong>informaci&#243;n, no como sentencia</strong>. La idea es que te inspire, no que te invalide.</p><p>Aqu&#237; algunas formas concretas de reconducirla:</p><h4><strong>1. Elimina las comparaciones injustas</strong></h4><p>Especialmente las que nacen de redes sociales, del perfeccionismo o de est&#225;ndares irreales. Compararte <em>sin contexto</em> es, por definici&#243;n, una comparaci&#243;n inv&#225;lida.</p><p>Si tu scroll infinito se convierte en algo autom&#225;tico, intenta poner l&#237;mites porque lo que consumes se convierte en lo que crees que debes ser.</p><h4><strong>2. Haz comparaciones realistas (si decides hacerlas)</strong></h4><p>Si miras a otros, que sea para <strong>aprender, no para castigarte</strong>, ten en mente que la comparaci&#243;n &#250;til informa; la comparaci&#243;n t&#243;xica invalida.</p><h4><strong>3. Rod&#233;ate de discursos que te impulsen</strong></h4><p>Quien constantemente se compara, suele hacerlo desde la queja, la envidia o la carencia y, aunque no lo quieras, terminan filtr&#225;ndose en tu narrativa interna. Busca personas que te sumen <strong>espiritualmente</strong>.</p><h4><strong>4. Evita compararte con &#8220;influencers&#8221; o &#8220;fracasados&#8221;</strong></h4><p>Ambos extremos son peligrosos: el brillo y &#8220;perfecci&#243;n&#8221; de los influencers puede hacerte sentir atrasado, y la narrativa desesperanzada puede anclarte en la queja.</p><p>Compararte con alguien con el <em>mismo contexto realista que t&#250;</em> te dar&#225; claridad, no confusi&#243;n. Recuerda que no buscamos copiar modelos, sino para <strong>extraer aprendizajes reales</strong>.</p><h2><strong>La ra&#237;z: valores heredados que nunca cuestionamos</strong></h2><p>El punto m&#225;s revelador de <a href="https://amzn.to/4pcgTpJ">Los 7 Pilares del Amor Propio</a> para m&#237; fue esto:</p><blockquote><p><em>Detr&#225;s de toda comparaci&#243;n hay un valor o antivalor aprendido.</em></p></blockquote><p>Algo que absorbimos expl&#237;cita o impl&#237;citamente como indicador de valor personal: estatus, dinero, reconocimiento, productividad, imagen&#8230;</p><p>Y muchas veces ni siquiera nos preguntamos:</p><ul><li><p>&#191;Qu&#233; tema me lleva m&#225;s seguido a compararme?</p></li><li><p>&#191;Qu&#233; deseo de otros siento que yo no tengo?</p></li><li><p>&#191;Eso realmente es importante para mi bienestar y salud mental?</p></li></ul><p>Este ejercicio es inc&#243;modo, pero necesario.</p><p>Yo fui m&#225;s all&#225; y us&#233; ChatGPT para profundizar en esto de forma estructurada, para identificar mis patrones m&#225;s arraigados. Si ya has pasado por procesos de terapia o autoconocimiento, tambi&#233;n te lo recomiendo much&#237;simo.</p><p><strong>Prompt que utilic&#233; (puedes adaptarlo):</strong></p><blockquote><p><em>&#8220;Seg&#250;n Walter Riso, en su libro 7 pilares del amor propio, detr&#225;s de cada comparaci&#243;n hay un valor o un antivalor que la empuja. Ay&#250;dame a analizar cu&#225;l es el tema que m&#225;s me empuja a compararme y desear lo que otros tienen, para identificar las carencias que me fueron instauradas.&#8221;</em></p></blockquote><h2><strong>Si el foco cambia, la comparaci&#243;n pierde fuerza</strong></h2><p>Cuando est&#225;s en paz contigo mismo, cuando hay coherencia entre lo que haces y lo que valoras, el foco cambia:</p><p>De competir &#8594; a compartir<br>De medirte &#8594; a comprenderte<br>De exigirte &#8594; a respetarte</p><p>Y eso, parad&#243;jicamente, es lo que m&#225;s te acerca a cumplir tus metas.</p><p>Es impresionante cu&#225;ntas metas dejamos de lado por intentar cumplir expectativas que no nos pertenec&#237;an, pero que cre&#237;amos que eran las correctas.</p><p><strong>Para empezar el a&#241;o desde otro lugar</strong></p><p>Antes de preguntarte <em>qu&#233; vas a lograr este a&#241;o</em>, quiz&#225;s convenga preguntarte:</p><ul><li><p>&#191;Desde d&#243;nde me estoy exigiendo?</p></li><li><p>&#191;Qu&#233; comparaciones necesito soltar para avanzar en paz?</p></li><li><p>&#191;Qu&#233; definici&#243;n de &#233;xito estoy usando&#8230; y de qui&#233;n es realmente?<br></p></li></ul><p>Porque no todo lo que te detiene es falta de disciplina. A veces, tu enemigo silencioso ha sido&#8230; la comparaci&#243;n y, soltarla no es solo valiente: <strong>es una forma de empezar de nuevo</strong>.</p><p><em>Disclaimer: Este art&#237;culo contiene el link al libro Los 7 pilares del amor propio de Walter Riso en Amazon. Este es un enlace de afiliado, lo que significa que puedo recibir una peque&#241;a comisi&#243;n si decides adquirir el libro a trav&#233;s de &#233;l, sin ning&#250;n costo adicional para ti.<br>Comparto este recurso porque ha sido una lectura profundamente valiosa en mi proceso personal y considero que puede aportar claridad y reflexi&#243;n a quienes est&#233;n explorando el tema del amor propio y la comparaci&#243;n. La recomendaci&#243;n es genuina y no condiciona el contenido ni las ideas compartidas en este art&#237;culo.</em></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://berthaguzmang.substack.com/?utm_source=substack&utm_medium=email&utm_content=share&action=share&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Share Bertha&#8217;s Substack&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/berthaguzmang.substack.com/?utm_source=substack&amp;utm_medium=email&amp;utm_content=share&amp;action=share"><span>Share Bertha&#8217;s Substack</span></a></p><p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[No era falta de disciplina: era sobreestimulación.]]></title><description><![CDATA[Te cuento c&#243;mo baj&#233; mi tiempo de pantalla y volv&#237; a concentrarme]]></description><link>https://berthaguzmang.substack.com/p/no-era-falta-de-disciplina-era-sobreestimulacion</link><guid isPermaLink="false">https://berthaguzmang.substack.com/p/no-era-falta-de-disciplina-era-sobreestimulacion</guid><dc:creator><![CDATA[Bertha Guzman]]></dc:creator><pubDate>Sat, 27 Dec 2025 02:42:20 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!YK-T!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F28c0ce1f-09eb-461d-9c0b-88b520733df4_6000x3368.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<div class="captioned-image-container"><figure><a class="image-link image2 is-viewable-img" target="_blank" href="/__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!YK-T!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F28c0ce1f-09eb-461d-9c0b-88b520733df4_6000x3368.jpeg" data-component-name="Image2ToDOM"><div class="image2-inset"><picture><source type="image/webp" srcset="/__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!YK-T!, /__u/berthaguzmang.substack.com/w_424, /__u/berthaguzmang.substack.com/c_limit, /__u/berthaguzmang.substack.com/f_webp, /__u/berthaguzmang.substack.com/q_auto:good, /__u/berthaguzmang.substack.com/fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F28c0ce1f-09eb-461d-9c0b-88b520733df4_6000x3368.jpeg 424w, /__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!YK-T!, /__u/berthaguzmang.substack.com/w_848, /__u/berthaguzmang.substack.com/c_limit, /__u/berthaguzmang.substack.com/f_webp, /__u/berthaguzmang.substack.com/q_auto:good, /__u/berthaguzmang.substack.com/fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F28c0ce1f-09eb-461d-9c0b-88b520733df4_6000x3368.jpeg 848w, /__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!YK-T!, /__u/berthaguzmang.substack.com/w_1272, /__u/berthaguzmang.substack.com/c_limit, /__u/berthaguzmang.substack.com/f_webp, /__u/berthaguzmang.substack.com/q_auto:good, 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class="image-caption">Photo by <a href="https://unsplash.com/@dole777?utm_source=unsplash&amp;utm_medium=referral&amp;utm_content=creditCopyText">dole777</a> on <a href="https://unsplash.com/photos/black-iphone-4-on-brown-wooden-table-EQSPI11rf68?utm_source=unsplash&amp;utm_medium=referral&amp;utm_content=creditCopyText">Unsplash</a></figcaption></figure></div><p>Durante mucho tiempo pens&#233; que mi relaci&#243;n con el celular era&#8230; normal.</p><p>He trabajado con redes sociales desde hace a&#241;os, tengo un negocio digital. Estoy informada. Conectada. Disponible&#8230; o eso era lo que pensaba.</p><p>As&#237; que cuando miraba mi tel&#233;fono en cualquier pausa, lo justificaba sin pensarlo demasiado:<br> <em>&#8220;es parte de mi trabajo&#8221;</em>, <em>&#8220;as&#237; funciona el mundo ahora&#8221;</em>.</p><p>Pero una cosa es estar informada de lo que realmente te interesa y otra muy distinta es <strong>scrollear sin intenci&#243;n</strong>. Un d&#237;a decid&#237; enfrentarme a los n&#250;meros  y me dia cuenta enseguida de que algo no cuadraba.</p><p>Mi tiempo de pantalla superaba <strong>las 10 horas diarias</strong>. Incluso descontando trabajo, segu&#237;a siendo demasiado.</p><p>Luego de un poco de reflexi&#243;n me di cuenta de que no era solo una cifra; viv&#237;a con una sensaci&#243;n constante de cansancio, de que el d&#237;a no rend&#237;a, de estar siempre ocupada pero poco satisfecha.</p><p>Estaba sobreestimulada. Y no me hab&#237;a dado cuenta.</p><p><strong>Antes de continuar leyendo, te invito a reflexionar:<br></strong> &#191;Cu&#225;ntas horas pasas hoy frente a una pantalla&#8230; y cu&#225;ntas de ellas son realmente intencionales?</p><h2><strong>El punto de quiebre</strong></h2><p>Habiendo enfrentado la situaci&#243;n, decid&#237; que era momento de observarme con m&#225;s honestidad con una sola regla: no voy a juzgarme, lo que necesito entenderme.</p><p>Ah&#237; aparecieron patrones inc&#243;modos:</p><ul><li><p>Cuando me sent&#237;a desanimada, buscaba dopamina en el celular</p></li><li><p>El <em>scroll</em> sin objetivo aumentaba los d&#237;as de cansancio f&#237;sico o emocional</p></li><li><p>Si empezaba el d&#237;a sin una intenci&#243;n clara, el tiempo de pantalla se disparaba</p></li><li><p>Cualquier se&#241;al de aburrimiento terminaba, casi autom&#225;ticamente, en <em>scrolling</em></p></li></ul><p>Y la peor parte vino despu&#233;s, cuando me di cuena de que usaba el tel&#233;fono &#8220;para distraerme&#8221;&#8230;<br> pero al soltarlo no me sent&#237;a mejor, me sent&#237;a <strong>m&#225;s ansiosa</strong>, me comparaba m&#225;s, y pasaba mis d&#237;as menos enfocada.</p><p>Estaba perdiendo uno de mis activos m&#225;s importantes: mi capacidad de concentraci&#243;n&#8230; ve&#237;a d&#237;a a d&#237;a como se fragmentaba y yo no estaba haciendo nada al respecto. Lo mismo pas&#243; con mi sue&#241;o, era m&#225;s liviano y aunque cumpl&#237;a con mi horario para dormir, mi mente no descansaba.</p><p>Ah&#237; entend&#237; algo importante: el problema no era el celular; era <strong>c&#243;mo y para qu&#233; lo estaba usando</strong>.</p><p><strong>Lo que dicen los datos (y por qu&#233; importa)</strong></p><p>Decid&#237; investigar un poco m&#225;s.<br> Y confirm&#233; que no era solo una percepci&#243;n personal.</p><ul><li><p>Estudios de la Universidad de California muestran que <strong>cada interrupci&#243;n digital puede tardar entre 20 y 25 minutos en recuperar el foco completo</strong>.</p></li><li><p>Investigaciones publicadas en <em>Journal of Behavioral Addictions</em> asocian el alto tiempo de pantalla con <strong>mayor ansiedad y menor capacidad de concentraci&#243;n sostenida</strong>.</p></li><li><p>Un estudio de RescueTime encontr&#243; que quienes reducen su tiempo de pantalla <strong>ganan entre 1 y 2 horas de tiempo productivo al d&#237;a</strong>, incluso sin trabajar m&#225;s.</p></li></ul><p>Ah&#237; fue cuando algo hizo <em>click</em>.</p><p>Menos pantalla no es menos informaci&#243;n, es <strong>m&#225;s profundidad</strong>.</p><p>En un mundo que premia la hiperconexi&#243;n, la <strong>concentraci&#243;n sostenida</strong> se vuelve una habilidad que te diferencia no solo profesionalmente, tambi&#233;n en la vida personal.</p><p>Porque concentraci&#243;n sostenida, con el tiempo, se transforma en <strong>presencia</strong>.</p><p><strong>Las acciones concretas que tom&#233;</strong></p><p><em>(y preguntas para que t&#250; encuentres las tuyas)</em></p><p>Sab&#237;a que un &#8220;detox extremo&#8221; no era realista para m&#237;. As&#237; que decid&#237; hacer algo mejor: <strong>dise&#241;ar fricci&#243;n.</strong></p><h3><strong>1. Limit&#233; redes sociales</strong></h3><ul><li><p>Instagram: 30 minutos</p></li><li><p>Facebook: 15 minutos</p></li><li><p>Otras plataformas: 15 minutos</p></li></ul><p>Entro 1&#8211;2 veces al d&#237;a. No m&#225;s.</p><blockquote><p><strong>Preguntas para ti:<br></strong> &#191;Qu&#233; apps te consumen m&#225;s tiempo hoy?<br> &#191;Cu&#225;les realmente aportan valor y cu&#225;les funcionan solo como escape?</p></blockquote><h2><strong>2. Elimin&#233; el &#8220;shot de dopamina&#8221; matutino</strong></h2><p>Dej&#233; de revisar el celular apenas me despertaba.</p><p>Ese gesto aparentemente peque&#241;o tiene un impacto enorme, porque cuando lo hacemos provocamos un <strong>pico artificial de dopamina</strong> antes de que el cerebro est&#233; listo.</p><p>La dopamina no es la hormona de la felicidad, sino de la <strong>motivaci&#243;n y la anticipaci&#243;n</strong>.<br>Cuando la estimulamos demasiado temprano:</p><ul><li><p>El cerebro se acostumbra a recompensas inmediatas</p></li><li><p>Disminuye la tolerancia al esfuerzo mental</p></li><li><p>Tareas profundas se sienten m&#225;s pesadas</p></li></ul><p>La sobreestimulaci&#243;n matutina puede generar un <em>&#8220;dopamine crash&#8221;</em> durante el d&#237;a: menos foco, m&#225;s impulsividad, m&#225;s necesidad de distracci&#243;n.</p><p>No te lo voy a negar, los primeros d&#237;as fueron inc&#243;modos&#8230; sent&#237;a que faltaba algo. Y justo eso me hizo entender que no era h&#225;bito: <strong>era dependencia al est&#237;mulo</strong>.</p><blockquote><p><strong>Preguntas para ti:<br></strong> &#191;Qu&#233; es lo primero que consumes al despertar?<br> &#191;C&#243;mo crees que eso influye en tu energ&#237;a mental durante el d&#237;a?</p></blockquote><h2><strong>3. Reemplac&#233; el impulso</strong></h2><p>Cada vez que sent&#237;a ganas autom&#225;ticas de entrar a redes, abr&#237;a:</p><ul><li><p>Kindle</p></li><li><p>Libby</p></li><li><p>Un audiolibro</p></li><li><p>O hac&#237;a otra actividad consciente</p></li></ul><p>No elimin&#233; el h&#225;bito. Lo <strong>redirig&#237;</strong>.</p><blockquote><p><strong>Pregunta para ti:<br></strong> Si quitaras el celular por 10 minutos, &#191;con qu&#233; podr&#237;as reemplazar ese espacio?</p></blockquote><h2><strong>4. Dej&#233; de scrollear antes de dormir</strong></h2><p>El <em>scroll</em> nocturno no prepara al cerebro para descansar porque la luz azul inhibe la melatonina, pero el mayor impacto est&#225; en el contenido: comparaci&#243;n, alerta, anticipaci&#243;n, dopamina.</p><p>Le est&#225;s diciendo a tu cerebro: <em>&#8220;mantente despierto, algo puede pasar&#8221;</em>.</p><p>Reducir pantallas antes de dormir mejora:</p><ul><li><p>La calidad del sue&#241;o profundo</p></li><li><p>El tiempo para conciliar el sue&#241;o</p></li><li><p>La sensaci&#243;n de descanso real</p></li></ul><p>Cuando dej&#233; de hacerlo, comenc&#233; a dormirme m&#225;s r&#225;pido y a descansar mejor.</p><blockquote><p><strong>Pregunta para ti:<br></strong> &#191;Tu ritual nocturno ayuda a tu cuerpo a descansar&#8230; o a seguir alerta?</p></blockquote><h2><strong>5. Empiezo mis d&#237;as con una intenci&#243;n clara</strong></h2><p>Aqu&#237; la clave no es hacer un checklist infinito, sino tener una o dos palabras gu&#237;a.</p><p>Por ejemplo: <em>&#8220;Hoy elijo ser disciplinada&#8221;</em>.</p><p>Eso cambi&#243; mi forma de empezar el d&#237;a y cuando me di cuenta hab&#237;a menos reacci&#243;n y m&#225;s direcci&#243;n.</p><blockquote><p><strong>Pregunta para ti:<br></strong> Si hoy eligieras una sola intenci&#243;n, &#191;cu&#225;l ser&#237;a?</p></blockquote><h2><strong>6. Puse el widget de tiempo de pantalla</strong></h2><p>Hice algo muy simple pero poderoso: dej&#233; visible el widget de tiempo de pantalla.</p><p>Ese n&#250;mero me devolvi&#243; conciencia&#8230; este punto es importante, no ,me hace sentir culpa, me hace ser m&#225;s consciente porque cada desbloqueo se convirti&#243; en una pausa para decidir.</p><p><em>Lo que se mide, se regula mejor.</em></p><blockquote><p><strong>Pregunta para ti:<br></strong> &#191;Te animar&#237;as a hacer visible tu tiempo de pantalla por una semana?</p></blockquote><p><strong>7. Agregu&#233; un widget de tracking de h&#225;bitos</strong></p><p>Tambi&#233;n incorpor&#233; un seguimiento diario de h&#225;bitos.</p><p>Eso gener&#243;:</p><ul><li><p>Dopamina saludable</p></li><li><p>Refuerzo de identidad</p></li><li><p>Menos necesidad de est&#237;mulo externo</p></li></ul><p>Pas&#233; de dopamina r&#225;pida e inconsciente a dopamina lenta, intencional y sostenible.</p><blockquote><p><strong>Pregunta para ti:<br></strong> &#191;Qu&#233; h&#225;bito peque&#241;o, si lo vieras todos los d&#237;as, te ayudar&#237;a a elegir mejor?</p></blockquote><p><strong>Ahora los resultados &#191;Que cambi&#243;?</strong></p><ul><li><p>Mi tiempo total de pantalla baj&#243; a <strong>3&#8211;6 horas diarias (</strong>incluido mi trabajo, GPS y otras apps<strong>)</strong></p></li><li><p>Redes sociales: <strong>1&#8211;2 horas</strong></p></li><li><p>Menos comparaci&#243;n</p></li><li><p>Menos ansiedad</p></li><li><p>M&#225;s espacio mental</p></li><li><p>M&#225;s calma<br></p></li></ul><p>No me volv&#237; menos productiva. Me volv&#237; m&#225;s intencional.</p><h2><strong>La atenci&#243;n y la econom&#237;a que la quiere consumir</strong></h2><p>Reducir el tiempo de pantalla no me dio superpoderes&#8230;(o tal vez s&#237;).</p><p>Me devolvi&#243; algo mucho m&#225;s valioso:<strong>mi atenci&#243;n</strong></p><p>Y no es casualidad que se sienta tan dif&#237;cil de proteger.</p><p>Vivimos en la <strong>econom&#237;a de la atenci&#243;n</strong>: un sistema donde las plataformas no compiten por ofrecerte lo mejor, sino por <strong>retenerte el mayor tiempo posible</strong>.</p><p>Porque sin que te des cuenta te convirtieron en el producto.</p><p>Notificaciones constantes, <em>scroll</em> infinito, recompensas variables&#8230; Todo est&#225; dise&#241;ado para fragmentar el foco, no para cuidarlo.</p><p>Y aunque las redes sociales son gratis, pagas un costo oculto con:</p><ul><li><p>Dispersi&#243;n</p></li><li><p>Cansancio mental</p></li><li><p>Dificultad para estar presente</p></li><li><p>Decisiones impulsivas</p></li><li><p>Comparaci&#243;n constante</p></li></ul><p>En este contexto, proteger tu atenci&#243;n es un acto radical.</p><p>No porque el celular o las redes sociales sean malas, sino porque si no decides t&#250; c&#243;mo usarlo, alguien m&#225;s lo har&#225; por ti.</p><p>La verdadera productividad hoy no es hacer m&#225;s, es poder estar completamente presente en una sola cosa.</p><p>Porque cuando tu atenci&#243;n se fragmenta, tu energ&#237;a se diluye. Y cuando tu atenci&#243;n se enfoca, todo se ordena.</p><p>No necesitas eliminar el celular, tampoco tomar medidas extremas.</p><p>Solo necesitas decidir, con conciencia, <strong>qu&#233; merece tu atenci&#243;n y qu&#233; no</strong>.</p><p>Porque cada minuto que regalas a la pantalla sin intenci&#243;n, es un minuto que no vuelve.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Por qué te sientes ocupado pero improductivo.]]></title><description><![CDATA[Este es el momento de recuperar tu enfoque.]]></description><link>https://berthaguzmang.substack.com/p/por-que-te-sientes-ocupado-pero-improductivo</link><guid isPermaLink="false">https://berthaguzmang.substack.com/p/por-que-te-sientes-ocupado-pero-improductivo</guid><dc:creator><![CDATA[Bertha Guzman]]></dc:creator><pubDate>Fri, 07 Nov 2025 16:40:50 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!o1Fn!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Faba0f0fa-9921-4864-82dd-afc71e8b6bf1_4368x2448.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<div class="captioned-image-container"><figure><a class="image-link image2 is-viewable-img" target="_blank" href="/__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!o1Fn!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Faba0f0fa-9921-4864-82dd-afc71e8b6bf1_4368x2448.jpeg" data-component-name="Image2ToDOM"><div class="image2-inset"><picture><source type="image/webp" srcset="/__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!o1Fn!, /__u/berthaguzmang.substack.com/w_424, /__u/berthaguzmang.substack.com/c_limit, /__u/berthaguzmang.substack.com/f_webp, /__u/berthaguzmang.substack.com/q_auto:good, 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y2="14"></line></svg></button></div></div></div></a></figure></div><p>Seguro te ha pasado: pasas el d&#237;a corriendo de una cosa a otra, respondiendo mensajes, atendiendo reuniones, preparando pendientes, cuidando a los ni&#241;os&#8230; y al final del d&#237;a sientes que, aunque no paraste ni un minuto, <strong>no avanzaste en nada realmente importante</strong>.</p><p>El internet suele vendernos esa sensaci&#243;n como falta de disciplina o de ambici&#243;n. Pero lo que realmente ocurre es mucho m&#225;s profundo: <strong>tu atenci&#243;n ha sido secuestrada</strong>.</p><p>Llevo d&#237;as leyendo <em><a href="https://amzn.to/49MEhpE">Focus: The Hidden Driver of Excellence</a></em><a href="https://amzn.to/49MEhpE"> de Daniel Goleman</a>, y no ha habido una sola p&#225;gina que no me haga detenerme a pensar. El libro no solo explica por qu&#233; vivimos distra&#237;dos, sino tambi&#233;n c&#243;mo recuperar el poder de dirigir nuestra mente.</p><p>Goleman afirma que la atenci&#243;n es el motor oculto detr&#225;s de todo desempe&#241;o excepcional. &#8220;Cuanto m&#225;s divaga nuestra mente,&#8221; dice, &#8220;peor hacemos lo que sea que estemos haciendo.&#8221; Y sin embargo, vivimos en un estado constante de atenci&#243;n parcial: ocupados, conectados, dispersos. Confundimos movimiento con progreso.</p><p>En una era que nos bombardea con informaci&#243;n y glorifica la motivaci&#243;n como el secreto del &#233;xito, surge una pregunta inevitable:<br><strong>&#191;C&#243;mo recuperamos el enfoque en un mundo dise&#241;ado para distraernos?</strong></p><h3>1. Estar ocupado no es lo mismo que estar enfocado</h3><p>Solemos confundir <em>hacer mucho</em> con <em>ser productivos</em>. Pero la actividad constante no siempre produce resultados; a veces solo genera ruido mental.</p><p>Nuestro cerebro es un sistema limitado: puede manejar solo unas pocas piezas de informaci&#243;n a la vez. Goleman lo explica as&#237;:</p><blockquote><p>&#8220;Cuando realizamos una tarea de memoria, el resultado puede ser siete m&#225;s o menos dos unidades. Pero eso se descompone en un l&#237;mite fijo de cuatro, m&#225;s tres o cuatro m&#225;s que agregan las estrategias de memoria... As&#237; que tanto cuatro como siete son correctos, dependiendo de c&#243;mo se mida.&#8221;</p></blockquote><p>En otras palabras, nuestra mente puede sostener conscientemente unas cuatro ideas a la vez. Todo lo dem&#225;s &#8212;correos, notificaciones, pensamientos&#8212; solo llena la mesa mental.</p><p>La soluci&#243;n no es &#8220;forzar&#8221; m&#225;s espacio, sino <em>organizar mejor</em> lo que ocupa tu mente. Goleman lo llama <em>chunking</em>: agrupar informaci&#243;n en unidades con sentido. Por ejemplo, recordar 4152976281 como (415) 297-6281.</p><p><strong>C&#243;mo aplicarlo:</strong></p><ul><li><p>Anota todo lo que te ronda la cabeza para liberar espacio mental.</p></li><li><p>Agrupa tareas similares (por ejemplo, responder correos o mensajes en un bloque de tiempo).</p></li><li><p>Busca patrones en lugar de detalles aislados.</p></li></ul><p><strong>La claridad no se logra haciendo m&#225;s, sino eliminando lo innecesario.</strong></p><h3>2. El peligro de pensar demasiado</h3><p>&#191;Alguna vez estabas hablando en otro idioma y, de pronto, empezaste a pensar si lo estabas diciendo bien&#8230; y te bloqueaste? &#191;O ensayaste una presentaci&#243;n perfecta, pero al momento de darla, nada fluy&#243;?</p><p>Eso ocurre porque, como explica Goleman:</p><blockquote><p>&#8220;Cuando la corteza prefrontal se activa y comenzamos a pensar en c&#243;mo lo estamos haciendo &#8212;o peor a&#250;n, en qu&#233; no debemos hacer&#8212; el cerebro cede el control a circuitos que saben pensar y preocuparse, pero no ejecutar el movimiento en s&#237;.&#8221;</p></blockquote><p>Cuando pasamos de <em>hacer</em> a <em>autoanalizarnos</em>, interrumpimos el flujo. Dejamos de estar presentes y empezamos a juzgarnos.</p><p><strong>C&#243;mo aplicarlo:</strong></p><ul><li><p>Prep&#225;rate a fondo, pero conf&#237;a en tu preparaci&#243;n cuando llegue el momento.</p></li><li><p>Antes de una reuni&#243;n o presentaci&#243;n, respira y repite: <em>&#8220;Ya hice el trabajo, ahora solo lo ejecuto.&#8221;</em></p></li><li><p>Enf&#243;cate en la experiencia, no en el desempe&#241;o.</p></li></ul><p>El enfoque no es controlar cada pensamiento; es <strong>permitir que la presencia haga su trabajo</strong>.</p><h3>3. Cuando las emociones secuestran la atenci&#243;n</h3><p>Goleman nos recuerda algo profundamente humano:</p><blockquote><p>&#8220;Nuestras emociones y nuestros motivos crean sesgos en nuestra atenci&#243;n que normalmente no notamos, y no notamos que no los notamos.&#8221;</p></blockquote><p>Esa frase es poderosa, sobre todo cuando entendemos su alcance. Si las emociones dominan, perdemos la perspectiva. Entramos en un tipo de <em>ceguera atencional</em> en la que no solo dejamos de ver con claridad, sino que ni siquiera notamos que estamos viendo distorsionado.</p><p>Las emociones moldean la realidad que percibimos:</p><ul><li><p>Cuando est&#225;s ansioso, ves riesgos.</p></li><li><p>Cuando est&#225;s frustrado, ves obst&#225;culos.</p></li><li><p>Cuando est&#225;s sereno, ves posibilidades.</p></li></ul><p>Por eso dos personas pueden vivir la misma situaci&#243;n y tener experiencias completamente distintas. No cambia la realidad: cambia el filtro emocional.</p><p><strong>C&#243;mo resetearte:</strong></p><ul><li><p><strong>Nombra lo que sientes.</strong> Decir &#8220;estoy frustrado&#8221; o &#8220;estoy ansioso&#8221; reduce su intensidad.</p></li><li><p><strong>Respira antes de reaccionar.</strong> Una exhalaci&#243;n lenta activa tu sistema de calma.</p></li><li><p><strong>Crea pausas.</strong> Entre una reuni&#243;n y otra, reg&#225;late dos minutos de silencio.</p></li></ul><p>Tu atenci&#243;n sigue a tu emoci&#243;n. <strong>Si calmas la emoci&#243;n, el enfoque vuelve.</strong></p><h3>4. Las tres dimensiones del enfoque</h3><p>Cuando hablamos de &#8220;enfocarnos&#8221;, solemos pensar en la capacidad de mantener la atenci&#243;n en una tarea. Pero Goleman explica que el verdadero enfoque tiene tres dimensiones que deben coexistir:</p><ol><li><p><strong>Enfoque interno:</strong> consciencia de tus pensamientos y motivaciones.</p></li><li><p><strong>Enfoque en los dem&#225;s:</strong> empat&#237;a y conexi&#243;n con las personas.</p></li><li><p><strong>Enfoque externo:</strong> comprensi&#243;n del sistema o contexto en el que act&#250;as.</p></li></ol><p>Si terminas el d&#237;a sintiendo que hiciste mucho pero no lograste nada, probablemente tu atenci&#243;n se qued&#243; atrapada en el <em>ruido externo</em> &#8212;los pendientes, las alertas, los mensajes&#8212; mientras descuidabas lo interno y lo relacional.</p><p><strong>Un d&#237;a productivo equilibra los tres:</strong></p><ul><li><p>Alineas tus prioridades internas.</p></li><li><p>Te conectas con las personas que importan.</p></li><li><p>Entiendes c&#243;mo tus acciones encajan en el panorama general.</p></li></ul><p><strong>Preg&#250;ntate cada ma&#241;ana:</strong></p><ul><li><p>Interno: &#191;Qu&#233; es lo verdaderamente importante hoy?</p></li><li><p>En los dem&#225;s: &#191;A qui&#233;n debo escuchar con atenci&#243;n plena?</p></li><li><p>Externo: &#191;C&#243;mo contribuye esto al objetivo mayor?</p></li></ul><p>Cuando los tres se alinean, incluso un d&#237;a lleno de actividad se siente con prop&#243;sito.</p><h3>5. El mito de la fuerza de voluntad</h3><p>Muchas metas se quedan a medio camino porque caemos en la trampa de la motivaci&#243;n: pensamos que enfocarse depende de &#8220;tener ganas&#8221; o de &#8220;intentarlo m&#225;s&#8221;. Pero la voluntad se agota. Cada decisi&#243;n la debilita. Por eso terminamos el d&#237;a exhaustos y dispersos.</p><p>La buena noticia es que la atenci&#243;n es un m&#250;sculo. Se cansa con el uso, pero se fortalece con pr&#225;ctica. Cada vez que notas que tu mente se fue y la traes de regreso, est&#225;s entrenando ese m&#250;sculo invisible.</p><p><strong>Prueba esto:</strong></p><ol><li><p>Elige una sola tarea.</p></li><li><p>Trabaja 25 minutos sin distracciones.</p></li><li><p>Cuando tu mente se disperse, regresa sin juzgarte.</p></li></ol><p>Este peque&#241;o ejercicio crea <strong>resistencia mental</strong> y claridad emocional.</p><h3>6. De la atenci&#243;n a la intenci&#243;n</h3><p>El enfoque no se trata solo de mirar, sino de <strong>decidir a qu&#233; mirar</strong>. La atenci&#243;n es la linterna; la intenci&#243;n elige hacia d&#243;nde apuntarla.</p><p>Como dice Goleman: &#8220;El ant&#237;doto para la divagaci&#243;n mental es la meta-consciencia: saber que tu mente se ha desviado.&#8221; Ese momento de consciencia te devuelve el poder de elegir.</p><p>Y aqu&#237; est&#225; el punto clave: si no decides tu intenci&#243;n, vivir&#225;s bajo las prioridades de los dem&#225;s &#8212;de las notificaciones, del scroll infinito, de las urgencias ajenas.</p><p><strong>Antes de empezar tu d&#237;a, preg&#250;ntate:</strong></p><ul><li><p>&#191;Qu&#233; merece realmente mi atenci&#243;n hoy?</p></li><li><p>&#191;Qu&#233; puedo soltar sin culpa?</p></li></ul><p>No puedes controlar el ruido del mundo, pero s&#237; <strong>puedes elegir la frecuencia en la que decides vivir.</strong></p><h3>7. Redefinir un d&#237;a productivo</h3><p>Tal vez la productividad no sea hacer m&#225;s, sino <strong>terminar el d&#237;a alineado con tus prioridades</strong>.</p><p>Imagina cerrar tu jornada sintiendo que:</p><ul><li><p>Hiciste menos, pero con profundidad.</p></li><li><p>Estuviste realmente presente en tus conversaciones.</p></li><li><p>Tu energ&#237;a fue intencional, no reactiva.</p></li></ul><p>Ese tipo de d&#237;a parece m&#225;s lento, pero genera resultados m&#225;s sostenibles que cualquier lista interminable de tareas.</p><p>Un h&#225;bito que me funciona es elegir una palabra cada ma&#241;ana &#8212;por ejemplo: <em>hoy elijo ser disciplinada.</em> Cada vez que mi atenci&#243;n se dispersa, vuelvo a esa palabra. Es mi br&#250;jula del d&#237;a.</p><h3>8. Enfocarse es un acto de libertad</h3><p>Vivimos en la era de la <strong>econom&#237;a de la atenci&#243;n</strong>. Cada aplicaci&#243;n, correo o notificaci&#243;n compite por fragmentos de tu mente. Recuperar tu enfoque, entonces, no es solo un acto de eficiencia: <strong>es un acto de libertad.</strong></p><p>No se trata de hacer menos, sino de <strong>hacer lo que importa, con toda tu atenci&#243;n.</strong></p><p>Goleman lo resume de forma magistral:</p><blockquote><p>&#8220;La excelencia no surge del talento, sino de la atenci&#243;n sostenida aplicada a las cosas correctas.&#8221;</p></blockquote><p>As&#237; que la pr&#243;xima vez que termines el d&#237;a sintiendo que no lograste nada, detente.<br>No te preguntes <em>&#8220;&#191;qu&#233; hice?&#8221;</em>, sino <em>&#8220;&#191;d&#243;nde estuvo mi atenci&#243;n?&#8221;</em></p><p>Porque, al final, <strong>tu vida se convierte en aquello a lo que le prestas atenci&#243;n.</strong></p><p><em>*Este art&#237;culo puede contener enlaces de afiliado. Si compras un producto a trav&#233;s de estos enlaces, puedo recibir una peque&#241;a comisi&#243;n sin costo adicional para ti. Esto ayuda a apoyar mi trabajo y me permite seguir creando contenido &#250;til.</em></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[El precio invisible de la visibilidad]]></title><description><![CDATA[Burnout, liderazgo y marca personal en el mundo corporativo]]></description><link>https://berthaguzmang.substack.com/p/el-precio-invisible-de-la-visibilidad</link><guid isPermaLink="false">https://berthaguzmang.substack.com/p/el-precio-invisible-de-la-visibilidad</guid><dc:creator><![CDATA[Bertha Guzman]]></dc:creator><pubDate>Mon, 03 Nov 2025 17:32:23 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/773b6b24-534e-4c3d-a107-9ee3b7125a4c_1280x1920.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Hace poco m&#225;s de un a&#241;o dej&#233; de crear contenido de forma constante, luego de haberlo hecho durante a&#241;os.<br>No fue un plan estrat&#233;gico ni una gran decisi&#243;n profesional. Simplemente dej&#233; de hacerlo.</p><p>Hab&#237;a llegado a un punto en el que publicar se sent&#237;a m&#225;s como una obligaci&#243;n que como una expresi&#243;n real. Y cuando el contenido pierde sentido, el cansancio llega r&#225;pido. Amo crear contenido, pero pasaba tanto tiempo haci&#233;ndolo para mis clientes que le perd&#237; el gusto a hacerlo para m&#237;.</p><p>Durante ese tiempo entend&#237; algo que no esperaba: el silencio tambi&#233;n comunica. No siempre hay que estar visible para seguir creciendo. A veces, lo que m&#225;s falta hace es espacio para pensar y conectar fuera del mundo online.</p><h3><strong>La fatiga de tener que estar siempre presente</strong></h3><p>El contenido se ha convertido en una moneda profesional.<br> En LinkedIn, en eventos, en foros internos: quien comparte m&#225;s parece tener ventaja. La l&#243;gica es simple (quien no se muestra, no existe), pero tambi&#233;n es agotadora.</p><p>Muchas marcas no padecen este agotamiento porque se apoyan en agencias dedicadas al 100 %. Pero &#191;qu&#233; pasa con el profesional que est&#225; trabajando para subir la escalera corporativa? Ese que usa el contenido como una estrategia de posicionamiento para avanzar en su carrera, no necesariamente para construir un imperio multimillonario.</p><p>Seg&#250;n un estudio reciente de <strong>MBO Partners</strong>, el <strong>41 %</strong> de los creadores independientes en Estados Unidos reconoce sufrir burnout. Y aunque los datos se refieran a creadores a tiempo completo, cualquiera que trabaje en un entorno competitivo lo entiende: la presi&#243;n por mantenerse &#8220;relevante&#8221; no perdona.<br></p><p>Otro informe de <strong>Aurora University</strong> revela que el <strong>38 %</strong> de los profesionales siente ansiedad o agotamiento al tratar de mantener activa su marca personal.</p><p>Publicar deja de ser una herramienta y se convierte en una carga. Y sin embargo, no podemos ignorar que tener presencia digital <strong>s&#237; influye</strong> en el crecimiento profesional.</p><h3><strong>La huella digital que abre (o cierra) puertas</strong></h3><p>Hoy, los departamentos de Recursos Humanos observan m&#225;s que tu curr&#237;culum&#8230; ven tu voz, tu criterio y tu forma de participar en las conversaciones del sector.</p><p>Seg&#250;n un estudio citado por <strong>SHRM</strong>, m&#225;s de la mitad de los reclutadores en EE. UU. ha descartado candidatos por su huella online, y al mismo tiempo valora positivamente a quienes comparten ideas con claridad y consistencia.</p><p><em>En otras palabras, tu contenido puede convertirse en una extensi&#243;n de tu reputaci&#243;n profesional.</em><br>Quienes saben comunicar lo que hacen (no solo hacerlo bien) son quienes terminan siendo considerados para proyectos, ascensos o roles visibles. Al final, crear contenido se trata de comunicaci&#243;n coherente y efectiva.</p><p>El problema es que muchos confunden comunicar con producir. Y producir sin pausa termina dejando una marca que ya no inspira, sino que desgasta.<br></p><p>Al final, &#191;de qu&#233; sirve publicar diariamente si no alcanzas la profundidad que necesitas para proyectarte hacia el trabajo que realmente quieres? &#191;De qu&#233; sirve hacer ruido blanco?</p><h3><strong>El liderazgo tambi&#233;n se construye en l&#237;nea</strong></h3><p>Hablar de marca personal no es hablar de autopromoci&#243;n: es hablar de identidad y de  c&#243;mo haces visible tu forma de pensar, tu &#233;tica de trabajo y tu manera de influir.</p><p>Un estudio publicado en <em>Frontiers in Psychology</em> (Gorbatov et al., 2018) plantea que el personal branding es un proceso de coherencia entre lo que se dice, lo que se hace y lo que se representa.<br></p><p>Y ese equilibrio, en el contexto corporativo, se vuelve una forma de liderazgo: las personas que comparten conocimiento con criterio no solo son m&#225;s visibles, tambi&#233;n son percibidas como m&#225;s competentes y confiables.</p><p>La paradoja es que el mismo sistema que premia la visibilidad puede terminar castigando el exceso de exposici&#243;n, por eso no es raro ver a profesionales talentosos diluir su mensaje porque sienten que deben &#8220;alimentar el algoritmo&#8221; todo el tiempo.</p><p>Cuando buscas subir en la escalera corporativa, deber&#237;as enfocarte m&#225;s en que tu mensaje est&#233; alineado con las personas a las que realmente quieres llegar (reclutadores, gerentes, l&#237;deres dentro de tu empresa o industria). Aqu&#237; se vale pensar menos en el algoritmo: no buscas llegar a una gran masa de personas, sino a las correctas.</p><h3><strong>Dos formas de entender la visibilidad: Estados Unidos y Brasil</strong></h3><p>Vivir entre dos culturas profesionales me ha ayudado a ver esto desde distintos &#225;ngulos.</p><p>En Estados Unidos, la visibilidad se asocia con desempe&#241;o: demostrar logros, compartir resultados, mostrar autoridad. En Brasil y, en buena parte de Am&#233;rica Latina la marca personal tiene un matiz m&#225;s humano.</p><p>Los estudios de <strong>Moreti et al. (2024)</strong> la vinculan con autoconocimiento y prop&#243;sito, mientras que <strong>Barros (2025)</strong> describe casos de l&#237;deres que usan su presencia digital como una extensi&#243;n de sus valores, no de su curr&#237;culum.</p><p><strong>Ambas visiones tienen raz&#243;n.</strong><br>Pero el desaf&#237;o est&#225; en combinarlas: mantener la estrategia y la estructura, sin perder la voz aut&#233;ntica que conecta.<br>Demostrar resultados, s&#237;, pero tambi&#233;n compartir desde lo que realmente piensas y sientes.<br>Esa visi&#243;n y esa perspectiva son las que te diferencian del resto, porque al final del d&#237;a no eres el &#250;nico que aspira a esa nueva posici&#243;n.</p><h3><strong>Lo que aprend&#237; al dejar de publicar</strong></h3><p>Mi pausa de m&#225;s de un a&#241;o me dej&#243; tres lecciones simples:</p><ol><li><p><strong>El silencio tambi&#233;n posiciona.</strong> No por lo que se dice, sino por lo que permite escuchar. Da tiempo para alejarse un poco y entender mejor qu&#233; est&#225; pidiendo el mercado.</p></li><li><p><strong>Publicar menos puede ayudarte a avanzar m&#225;s.</strong> Una pausa consciente te permite redirigir esfuerzos, pensar con m&#225;s claridad y establecer prioridades.</p></li><li><p><strong>Tu voz no se mide por frecuencia, sino por claridad.</strong></p></li></ol><p>Volver a crear contenido, ahora, se siente distinto. No busco llenar un calendario; busco construir conversaci&#243;n, incluso si eso significa escribir menos veces al mes.<br> Y curiosamente, eso ha generado m&#225;s interacci&#243;n y m&#225;s sentido que antes.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Los 5 Libros que Cambiaron Mi Vida en 2025: Disciplina, Hábitos y Crecimiento Personal]]></title><description><![CDATA[Los libros que me hicieron tomar accion masiva.]]></description><link>https://berthaguzmang.substack.com/p/los-5-libros-que-cambiaron-mi-vida</link><guid isPermaLink="false">https://berthaguzmang.substack.com/p/los-5-libros-que-cambiaron-mi-vida</guid><dc:creator><![CDATA[Bertha Guzman]]></dc:creator><pubDate>Fri, 26 Sep 2025 16:01:33 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/ad68991d-19b6-4c15-9919-c0033f24c9ce_3024x4032.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Leer no es solo un pasatiempo, es una forma de crecer, transformarse y abrir la mente a nuevas posibilidades. Este a&#241;o ya llevo <strong>35 libros le&#237;dos</strong>, la mayor&#237;a de no ficci&#243;n. Y aunque cada uno me dej&#243; al menos una idea valiosa &#8212;ese <em>highlight</em> que justifica por completo la lectura&#8212;, hubo <strong>5 libros que me marcaron profundamente</strong>.</p><p>Son los que no solo me hicieron reflexionar, sino que me llevaron a <strong>tomar acci&#243;n masiva</strong> e implementar cambios reales en mi vida y en mi trabajo. Hoy quiero compartirlos contigo.</p><h2>1. <em>La disciplina marcar&#225; tu destino</em> &#8211; Ryan Holiday</h2><p>Ryan Holiday lleg&#243; a mi vida este a&#241;o y puedo decir que sus libros son una mezcla perfecta de historias inspiradoras y reflexiones profundas.</p><p>Lo que m&#225;s me impact&#243; de este t&#237;tulo es la claridad con la que explica que <strong>el &#233;xito no depende de hacerlo todo, sino de tener coherencia y constancia</strong>. La disciplina est&#225; en las decisiones peque&#241;as, en hacer lo que muchos evitan y en mantener la meta clara.</p><p>&#128161; <strong>Frase que me marc&#243;:</strong><br>&#8220;Dices que amas lo que haces. &#191;D&#243;nde est&#225; tu prueba?&#8221;</p><h2>2. <em>Sin l&#237;mites (Outlive)</em> &#8211; Peter Attia</h2><p>Un libro extenso, a ratos complejo, pero absolutamente necesario. Nos recuerda que la salud no se debe manejar de forma reactiva, sino preventiva.</p><p>Me fascin&#243; el enfoque basado en evidencia cient&#237;fica sobre lo que realmente influye en una vida larga y saludable. Uno de mis cap&#237;tulos favoritos fue el dedicado a las <strong>personas que han superado los 100 a&#241;os</strong>, donde explora qu&#233; tienen en com&#250;n y qu&#233; podemos aprender de ellas.</p><p>&#128204; En tiempos de informaci&#243;n superficial de 30 segundos, este libro es un tesoro de profundidad.</p><h2>3. <em>H&#225;bitos At&#243;micos</em> &#8211; James Clear</h2><p>Confieso que este fue uno de los libros m&#225;s transformadores que he le&#237;do. Siempre me he enfocado en mi carrera, pero me costaba crear sistemas en casa que funcionaran a largo plazo.</p><p>Gracias a <em>H&#225;bitos At&#243;micos</em> entend&#237; que <strong>no se trata de motivaci&#243;n, sino de un m&#233;todo claro y cient&#237;fico</strong> para construir h&#225;bitos sostenibles. Hoy mi espacio y mi rutina funcionan porque tengo estructuras dise&#241;adas para mantenerme en orden.</p><p>Adem&#225;s, me encant&#243; la idea de <strong>mejorar solo un 1% cada d&#237;a</strong> en diferentes aspectos de la vida. Puede parecer un cambio m&#237;nimo, pero con el paso del tiempo ese 1% acumulado genera una transformaci&#243;n enorme y un impacto real en la manera en que vivimos y trabajamos.</p><p>&#10024; Es un libro pr&#225;ctico, f&#225;cil de aplicar y perfecto para quienes sienten que necesitan m&#225;s estructura en su vida.</p><h2>4. <em>Never Split the Difference</em> &#8211; Chris Voss <em>(sin traducci&#243;n oficial al espa&#241;ol)</em></h2><p>Este libro fue un regalo: lo escuch&#233; en audiolibro y fue una experiencia completa de aprendizaje y entretenimiento.</p><p>Chris Voss, ex negociador del FBI, narra casos reales de negociaciones de secuestros y c&#243;mo esas mismas estrategias se aplican en la vida diaria.</p><p>&#128073; <strong>Si trabajas en comunicaci&#243;n, ventas o simplemente quieres mejorar tus relaciones personales, este libro es un &#8220;must read&#8221;.</strong></p><h2>5. <em>Las 15 leyes indispensables del crecimiento</em> &#8211; John C. Maxwell</h2><p>John Maxwell nunca decepciona. Sus libros siempre dejan reflexiones poderosas y este no es la excepci&#243;n.</p><p>El mensaje m&#225;s fuerte: <strong>el crecimiento empieza desde adentro hacia afuera</strong>. Nuestro &#233;xito profesional ser&#225; vac&#237;o si no crecemos primero como personas.</p><p>Mis leyes favoritas:</p><ul><li><p>Ley de la intencionalidad</p></li><li><p>Ley de la escalera</p></li><li><p>Ley de la banda el&#225;stica</p></li><li><p>Ley del intercambio</p></li></ul><p>F&#225;cil de leer, lleno de sabidur&#237;a pr&#225;ctica y con lecciones que puedes aplicar desde el primer cap&#237;tulo.</p><h2>&#128640; Conclusi&#243;n: Leer para Vivir Mejor</h2><p>Cada uno de estos libros me dej&#243; una semilla distinta: disciplina, salud, h&#225;bitos, negociaci&#243;n y crecimiento personal. Juntos han moldeado mi 2025 y estoy segura de que seguir&#225;n guiando mis pr&#243;ximos pasos.</p><p>&#128214; <strong>Si amas leer tanto como yo, te invito a elegir al menos uno de estos t&#237;tulos y darle una oportunidad.</strong> Puede que encuentres en sus p&#225;ginas esa idea transformadora que marque un antes y un despu&#233;s en tu vida.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[El problema no es la Zona de Confort]]></title><description><![CDATA[Es lo que hace la mente durante el proceso]]></description><link>https://berthaguzmang.substack.com/p/el-problema-no-es-la-zona-de-confort</link><guid isPermaLink="false">https://berthaguzmang.substack.com/p/el-problema-no-es-la-zona-de-confort</guid><dc:creator><![CDATA[Bertha Guzman]]></dc:creator><pubDate>Sun, 03 Aug 2025 21:28:17 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/feb05592-36ee-43c4-b92c-1f747b9e6e9b_1386x2048.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Hace un par de meses di un giro radical en mi vida.<br>Despu&#233;s de tres a&#241;os dedicados a la maternidad desde casa, mientras constru&#237;a mi Agencia de Marketing, apareci&#243; una oportunidad inesperada: un trabajo en Corporate America.</p><p>Te mentir&#237;a si dijera que esto no era algo que en el fondo de mi coraz&#243;n deseaba. Desde que llegu&#233; a este pa&#237;s, siempre tuve esa meta. Pero siendo honesta, aunque mi vida como emprendedora era ca&#243;tica, tambi&#233;n era c&#243;moda. Era mi zona segura.</p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://berthaguzmang.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe&quot;,&quot;language&quot;:&quot;en&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">Bertha&#8217;s Substack is a reader-supported publication. To receive new posts and support my work, consider becoming a free or paid subscriber.</p></div><form class="subscription-widget-subscribe"><input type="email" class="email-input" name="email" placeholder="Type your email&#8230;" tabindex="-1"><input type="submit" class="button primary" value="Subscribe"><div class="fake-input-wrapper"><div class="fake-input"></div><div class="fake-button"></div></div></form></div></div><p>Durante esos tres a&#241;os, apliqu&#233; a varias posiciones en marketing. Algunas ni siquiera llegaron a entrevistas, otras avanzaron m&#225;s. En abril de este a&#241;o estuve muy cerca: me llamaron para darme feedback y decirme que hab&#237;an dudado mucho entre el otro candidato y yo, pero que finalmente eligieron a la otra persona. No te voy a mentir, qued&#233; con una espinita. Esa llamada me convirti&#243; en una mujer con una nueva misi&#243;n: entrar a Corporate America.</p><p>Un mes despu&#233;s, conoc&#237; a alguien que me recomend&#243; para un puesto en una empresa de tecnolog&#237;a. No era exactamente el cargo que buscaba, pero desde la primera entrevista algo hizo clic: me gustaron las oportunidades de crecimiento y decid&#237; seguir el proceso.</p><p>Y aqu&#237; viene la parte interesante.</p><p>Seguramente te estar&#225;s preguntando:<br>&#8220;Bertha, &#191;qu&#233; tiene todo esto que ver con la zona de confort y la mente?&#8221;</p><p>Mucho.</p><p>En los primeros d&#237;as de mi nuevo trabajo, comenzaron a aparecer inseguridades que no sent&#237;a desde 2018, cuando empec&#233; a trabajar en Brasil.<br>Volv&#237; a sentir estr&#233;s, a dudar de m&#237; de formas que ten&#237;a a&#241;os sin experimentar.</p><p>&#191;La raz&#243;n? Estaba saliendo de mi zona de confort.</p><p>Mi negocio era mi refugio. All&#237; sab&#237;a c&#243;mo jugar el juego. Pero al mismo tiempo, sent&#237;a que no estaba usando todo mi potencial.<br>De repente, me vi aprendiendo cosas nuevas a un ritmo que me hac&#237;a preguntarme si iba a poder con todo.</p><p>Una noche, tirada en el sof&#225;, usando todas las herramientas que me ha dejado la terapia, me cay&#243; el veinte:</p><p><strong>El verdadero reto al salir de tu zona de confort no es aprender lo nuevo&#8230; es entrenar tu mente para no sabotearte en el proceso.</strong></p><p>Cuando entiendes esto, todo se aclara. Porque el cerebro, cuando sales de tu zona c&#243;moda, activa una alarma interna:</p><ul><li><p><strong>La am&#237;gdala</strong>, que es la parte encargada del miedo, entra en modo &#8220;alerta&#8221;.</p></li><li><p>Tu cuerpo libera cortisol (la hormona del estr&#233;s) y te hace sentir que est&#225;s en peligro&#8230; aunque el &#8220;peligro&#8221; sea solo aprender algo nuevo.</p></li><li><p>Mientras tanto, tu <strong>corteza prefrontal</strong> (la parte racional) intenta tomar el control, pero necesita pr&#225;ctica para calmar esa reacci&#243;n autom&#225;tica.</p></li></ul><p>Por eso nos sentimos paralizadas o llenas de dudas: es biolog&#237;a pura, no falta de capacidad.</p><p>Y crecer duele. Eso no te lo dice tu influencer favorita cuando te vende la idea de &#8220;sal de tu zona de confort&#8221;.<br>Lo inc&#243;modo es parte del proceso.</p><p>As&#237; que me sent&#233; conmigo misma, con toda la honestidad del mundo, e hice tres cosas:</p><ol><li><p><strong>Identifiqu&#233; a qu&#233; le tengo miedo y por qu&#233;.</strong></p></li><li><p><strong>Puse nombre a los pensamientos intrusivos</strong> que me estaban saboteando y busqu&#233; c&#243;mo contrarrestarlos.</p></li><li><p><strong>Eleg&#237; una habilidad concreta que puedo aprender ahora mismo</strong> para sentirme m&#225;s segura y ver resultados r&#225;pidos.</p></li></ol><p>Si t&#250; tambi&#233;n est&#225;s saliendo de tu zona de confort, quiero recordarte algo:</p><p>No se trata de mirar atr&#225;s ni de romantizar lo dif&#237;cil. Se trata de trabajar tu mente para no convertirte en tu peor enemigo en el camino.</p><p>La vida es demasiado corta como para pasarla sabote&#225;ndote.</p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://berthaguzmang.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe&quot;,&quot;language&quot;:&quot;en&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">Bertha&#8217;s Substack is a reader-supported publication. To receive new posts and support my work, consider becoming a free or paid subscriber.</p></div><form class="subscription-widget-subscribe"><input type="email" class="email-input" name="email" placeholder="Type your email&#8230;" tabindex="-1"><input type="submit" class="button primary" value="Subscribe"><div class="fake-input-wrapper"><div class="fake-input"></div><div class="fake-button"></div></div></form></div></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Empezar... aunque no sea perfecto. ]]></title><description><![CDATA[Me cost&#243; mucho arrancar este Substack.]]></description><link>https://berthaguzmang.substack.com/p/empezar-aunque-no-sea-perfecto</link><guid isPermaLink="false">https://berthaguzmang.substack.com/p/empezar-aunque-no-sea-perfecto</guid><dc:creator><![CDATA[Bertha Guzman]]></dc:creator><pubDate>Fri, 18 Apr 2025 18:49:23 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F8b524626-0478-4168-a642-b4ae440a2445_3787x3787.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Me cost&#243; mucho arrancar este Substack. &#191;Por qu&#233;? Podr&#237;a darte mil excusas: <em>&#8220;Necesito enfocarme en mi negocio&#8221;</em>, <em>&#8220;No tengo tiempo&#8221;</em>, <em>&#8220;&#191;Y si nadie lo lee?&#8221;</em>... y un largu&#237;simo etc&#233;tera que suena m&#225;s a miedo que a raz&#243;n.</p><p>Pero, &#191;c&#243;mo predicar con el ejemplo si no vivo lo que ense&#241;o? Esa fue la pregunta que me hizo detenerme en seco. Porque s&#237;, soy humana, y aunque me dedico a acompa&#241;ar a mujeres emprendedoras a salir del estancamiento, yo tambi&#233;n me he sentido perdida.</p><p>Y perderse no siempre significa algo dram&#225;tico. A veces te pierdes por un par de horas, a veces por a&#241;os. Otras veces, lo m&#225;s peligroso, es cuando te pierdes y ni siquiera te das cuenta.</p><h3>&#8220;&#191;Y t&#250; qu&#233; predicas?&#8221;</h3><p>Buena pregunta. Predico que <em>hay que hacer las cosas aunque no salgan perfectas</em>. Que el movimiento es m&#225;s poderoso que la par&#225;lisis. Que si esperas el momento ideal, probablemente nunca llegue.</p><p>Muchas de las mujeres que llegan a mi consultor&#237;a de marketing y negocios tienen productos y servicios incre&#237;bles, pero se sienten estancadas. No saben por d&#243;nde empezar, o sienten que no son suficientes para mostrarse.</p><p>Y ah&#237; entra la duda: <em>&#191;c&#243;mo voy a ayudar a otros a salir del estancamiento si yo tambi&#233;n me siento as&#237; a veces?</em> Esa vocecita cr&#237;tica, esa batalla interna entre lo que eres y lo que esperas ser, s&#233; que t&#250; tambi&#233;n la conoces. La sentimos todas. Pero la mayor&#237;a no lo dice. Porque, seamos honestas, nos da verg&#252;enza admitir que no lo tenemos todo resuelto.</p><p>Las redes sociales nos han vendido esta idea de que debemos ser &#8220;aut&#233;nticas&#8221;, pero hasta eso tiene l&#237;mites. Ser 100% t&#250; en internet puede ser problem&#225;tico. Y tiene sentido: todas queremos mantener la paz, evitar malentendidos o hasta conflictos legales. Pero entonces, &#191;d&#243;nde queda ese espacio seguro donde podemos ser sin filtros?</p><h3>Aqu&#237; empieza el viaje</h3><p>Por eso abr&#237; este espacio. Porque creo que necesitamos mirar hacia dentro para poder brillar hacia fuera. Porque ser una buena madre, esposa, empresaria o amiga no nace de la nada. Requiere intenci&#243;n, trabajo y mucha compasi&#243;n.</p><p>Y para eso, he identificado tres pilares que sostienen mi vida y que quiero compartir contigo:</p><ul><li><p><strong>Salud mental e inteligencia emocional.</strong> Esto incluye tambi&#233;n la espiritualidad. Saber c&#243;mo est&#225;s realmente, c&#243;mo gestionas lo que sientes, es la base de todo.</p></li><li><p><strong>Aprender constantemente.</strong> Sobre tu oficio, tu pasi&#243;n, tus relaciones. Hasta para ser una buena amiga hay que aprender.</p></li><li><p><strong>Manejar tus finanzas.</strong> Ya basta de decir &#8220;es que no entiendo de dinero&#8221;. Entender tus finanzas es parte de empoderarte, y vamos a hablar de eso tambi&#233;n.</p></li></ul><p>Eso es lo que quiero compartir aqu&#237;: mi opini&#243;n, mi experiencia, lo que leo, lo que vivo. Un espacio sin pretensiones, donde podamos crecer juntas, equivocarnos y levantarnos, sin que eso nos haga sentir menos.</p><p>Gracias por estar aqu&#237;. De coraz&#243;n, espero que este viaje te inspire a comenzar el tuyo, aunque no sea perfecto.</p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://berthaguzmang.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe now&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/berthaguzmang.substack.com/subscribe"><span>Subscribe now</span></a></p><p></p><p></p><p></p><p> </p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Coming soon]]></title><description><![CDATA[This is Bertha&#8217;s Substack.]]></description><link>https://berthaguzmang.substack.com/p/coming-soon</link><guid isPermaLink="false">https://berthaguzmang.substack.com/p/coming-soon</guid><dc:creator><![CDATA[Bertha Guzman]]></dc:creator><pubDate>Wed, 08 May 2024 18:52:19 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!CLIk!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F24d45d73-5f4b-4a21-8b8b-1ddb7c519039_144x144.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>This is Bertha&#8217;s Substack.</p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://berthaguzmang.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe now&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/berthaguzmang.substack.com/subscribe"><span>Subscribe now</span></a></p>]]></content:encoded></item></channel></rss>