<script data-pm-proxy="intercept"></script><?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0" xmlns:itunes="http://www.itunes.com/dtds/podcast-1.0.dtd" xmlns:googleplay="http://www.google.com/schemas/play-podcasts/1.0"><channel><title><![CDATA[Mi jardín]]></title><description><![CDATA[Pensamientos sueltos que crecen como flores en un jardín. Casi siempre en desorden. ]]></description><link>https://jsanin.substack.com</link><image><url>https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!i55r!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F0f11cd5b-3a13-49c2-9bf2-5119b83fbd66_1280x1280.png</url><title>Mi jardín</title><link>https://jsanin.substack.com</link></image><generator>Substack</generator><lastBuildDate>Fri, 04 Sep 2026 11:38:06 GMT</lastBuildDate><atom:link href="/__u/jsanin.substack.com/feed" rel="self" type="application/rss+xml"/><copyright><![CDATA[jaime sanín]]></copyright><language><![CDATA[en]]></language><webMaster><![CDATA[jsanin@substack.com]]></webMaster><itunes:owner><itunes:email><![CDATA[jsanin@substack.com]]></itunes:email><itunes:name><![CDATA[jaime sanín]]></itunes:name></itunes:owner><itunes:author><![CDATA[jaime sanín]]></itunes:author><googleplay:owner><![CDATA[jsanin@substack.com]]></googleplay:owner><googleplay:email><![CDATA[jsanin@substack.com]]></googleplay:email><googleplay:author><![CDATA[jaime sanín]]></googleplay:author><itunes:block><![CDATA[Yes]]></itunes:block><item><title><![CDATA[El futuro no vale una renuncia al pasado]]></title><description><![CDATA[Que grandes empresas de tecnolog&#237;a compren millones de libros, los procesen y los destruyan representa un enorme riesgo para la humanidad. La promesa de futuro no puede pasar por renunciar al pasado.]]></description><link>https://jsanin.substack.com/p/el-futuro-no-vale-una-renuncia-al</link><guid isPermaLink="false">https://jsanin.substack.com/p/el-futuro-no-vale-una-renuncia-al</guid><dc:creator><![CDATA[jaime sanín]]></dc:creator><pubDate>Sat, 22 Aug 2026 21:44:37 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!i55r!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F0f11cd5b-3a13-49c2-9bf2-5119b83fbd66_1280x1280.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span>Los humanos encontramos siempre la manera de hacer que la realidad sea peor que cualquier cosa de la que es capaz nuestra imaginaci&#243;n. Ya lo dec&#237;a el escritor norteamericano Ray Bradbury: no es necesario quemar libros, basta con hacer que la gente deje de leerlos.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>En las &#250;ltimas semanas me he encontrado con una noticia que se enganch&#243; en mi algoritmo y, por tanto, tambi&#233;n en mi subconsciente. Primero apareci&#243; Anthropic con su Proyecto Panam&#225; y luego Amazon con la bodega VGT3. Casos pr&#225;cticamente id&#233;nticos: el primero es el proyecto de Anthropic --due&#241;a de Claude-- para escanear y destruir libros de forma masiva. El segundo es el nombre de una bodega de Amazon donde hacen lo mismo: cortan el lomo de los libros --que compran en grandes cantidades-- y hacen que la inteligencia artificial los procese uno a uno. Luego los destruyen.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>La imagen es aterradora: grandes empresas de tecnolog&#237;a que compran grandes cantidades de libros (acaso la ant&#237;tesis de la tecnolog&#237;a) para entrenar a sus m&#225;quinas y luego, sin siquiera ocultarlo, los destruyen. Igual esos libros ya no los le&#237;a nadie, pensar&#225;n. Y raz&#243;n no les falta.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Con la cantidad de basura y escritos de baj&#237;sima calidad que abundan en internet, es apenas normal que las grandes potencias tecnol&#243;gicas busquen en los libros un material mejor para entrenar a sus m&#225;quinas. A ver si as&#237; Claude, y sobre todo ChatGPT, dejan de escribir tan feo, tan sint&#233;tico, tan plano&#8230; tan artificial.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Pero volviendo a Ray Bradbury, hablamos mucho de la novela 1984, de George Orwell. De ese Gran Hermano que todo lo ve, de los gobiernos omnipresentes y de la ciudadan&#237;a indefensa y expuesta. Por ah&#237; pasamos hace rato. En cambio, no se habla tanto de Fahrenheit 451, otra gran novela dist&#243;pica escrita por Bradbury en 1953.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Hace 73 a&#241;os, en un mundo totalmente distinto al nuestro, Bradbury predijo varias de las tecnolog&#237;as que hoy damos por sentadas. Las grandes pantallas de televisi&#243;n, las videollamadas, los tel&#233;fonos sin cables.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Y tambi&#233;n predijo un mundo en el que la gente no le&#237;a y el poder quemaba los libros. De ah&#237; el nombre de la novela: 451 grados Fahrenheit es la temperatura a la que quema el papel.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Por ah&#237; tambi&#233;n ya pasamos. Muchos libros se han quemado en nuestra historia y la lectura ha pasado a competir --y perder-- con las redes sociales y las plataformas de video por la cada vez m&#225;s escasa atenci&#243;n de las personas.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>No hay fuego. Nadie quema libros ni sale a decir p&#250;blicamente que leer es peligroso. Porque las guerras tampoco son ya con tanques y metralletas. La humanidad entendi&#243; hace muchos a&#241;os el poder de la sutileza. Y ac&#225;, la destrucci&#243;n de los libros es, tambi&#233;n, sutil.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Existe un prop&#243;sito y, muy seguramente, gente que lo defienda. Los libros viejos no tienen mayor utilidad si nadie los lee y, en cambio, pueden mejorar much&#237;simo la capacidad de la inteligencia artificial para escribir y reproducir lenguajes m&#225;s elaborados. Es casi una buena noticia, dir&#225;n algunos.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Debo reconocer que cuando pienso en la inteligencia artificial me siento como El Quijote peleando con molinos de viento. &#8220;Uno no puede estar en desacuerdo con una herramienta&#8221;, me dijo hace poco un amigo. Y no, no es estar en desacuerdo: es ver, entender y discutir los riesgos que esta tecnolog&#237;a implica y hacer las preguntas que, creo, no nos estamos haciendo. Ojal&#225; lo hagamos antes de que sea demasiado tarde, como pas&#243; con la bomba at&#243;mica.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Tal vez el fin &#250;ltimo de la experiencia humana no es otro que ver el mundo a trav&#233;s de los ojos de los dem&#225;s. Eso intenta el arte en sus distintas formas y logra tambi&#233;n el amor. Hacernos ver la vida desde una perspectiva distinta a la nuestra. Igual los libros. Abrir un libro, leer una novela o un poema, no es otra cosa que intentar ver el mundo desde los ojos de alguien m&#225;s.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Los libros, aunque no sean de historia, son la memoria de la humanidad. Basta con ver Fahrenheit 451: todo lo que ocurre en la realidad se ha imaginado antes en los libros. Solo que los humanos tenemos una capacidad impresionante para cumplir las distop&#237;as y hacerlas a&#250;n peores de lo que imaginamos.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Que las grandes empresas de tecnolog&#237;a compren millones y millones de libros, los procesen y los destruyan representa un riesgo muy grande para la humanidad.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Nosotros todav&#237;a recordamos el mundo antes de la inteligencia artificial. Algunos, incluso, el mundo antes de internet. Pero ese dejar&#225; pronto de ser el caso. Las generaciones que est&#225;n naciendo en medio de esta revoluci&#243;n no recordar&#225;n c&#243;mo era el mundo sin inteligencia artificial. Y, entonces, los libros ser&#225;n todav&#237;a m&#225;s importantes. En ese momento, seguramente, s&#237; habr&#225; qui&#233;n los quiera leer.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>&#191;El problema? Ya no van a existir. A este paso, los libros f&#237;sicos, de papel y tinta, van a ser reemplazados (como empezaron a serlo hace rato) por versiones digitales. Y muy pronto no tendremos c&#243;mo saber si esas versiones digitales son fieles o se convirtieron en otros libros. Porque no solo estamos viendo como destruyen los libros, sino que estamos dejando en manos de poqu&#237;simos hombres esos textos. Les estamos entregando a las grandes empresas de tecnolog&#237;a cualquier rastro de nuestro pasado.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>En unos a&#241;os, la inteligencia artificial ser&#225; quien nos diga qu&#233; dice un libro. Ya no estaremos viendo el mundo a trav&#233;s de los ojos de nuestro autor preferido sino de los ojos de una m&#225;quina.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Estamos entrando al mundo de la inteligencia artificial y, para hacerlo, estamos borrando la memoria del mundo anterior a la inteligencia artificial. Estamos borrando la humanidad. <br><br>Basta con hacer que la gente no lea, pero todav&#237;a mejor si podemos lograr que no solo no lo haga sino que una m&#225;quina --que se vende como inteligencia-- le diga lo que deber&#237;a extraer de un texto que no quiso leer.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>La inteligencia artificial no va a parar. Varios casos se han documentado ya de computadores que toman decisiones aut&#243;nomas a espaldas de los humanos. Cada vez vamos a ser m&#225;s dependientes de esta tecnolog&#237;a para pensar, trabajar y vivir. Y no usarla no es un camino, al menos no por ahora.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Pero eso no deber&#237;a implicar una renuncia al intento de ver el mundo desde los ojos de alguien m&#225;s. Al rev&#233;s, la respuesta deber&#237;a ser volver a lo m&#225;s humano: a la poes&#237;a, la literatura, el arte. Guardar y leer libros. Recordar --y guardar recuerdos f&#237;sicos-- del mundo antes de la inteligencia artificial. No usar nunca de forma irreflexiva ninguna tecnolog&#237;a ni renunciar al criterio propio: &#191;por qu&#233; escogemos libremente que una m&#225;quina decida por nosotros?</span></p><p style="text-align: justify;"><span>El 9 de febrero de 2026, Mrinank Sharma, jefe del equipo de investigaci&#243;n de salvaguardas y seguridad de Anthropic, renunci&#243; a la compa&#241;&#237;a de inteligencia artificial. En su carta de despedida, adem&#225;s de anunciar que se ir&#237;a a un bosque a escribir poes&#237;a, advirti&#243; que el mundo estaba en peligro. No solo por una serie de crisis interconectadas entre ellas, sino porque las empresas estaban cada vez m&#225;s dispuestas a borrar los l&#237;mites &#233;ticos debido a la presi&#243;n comercial.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Pienso en su carta de renuncia y espero equivocarme: me parece tan prof&#233;tica como Fahrenheit 451.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>El futuro no vale la renuncia a nuestro pasado. Ojal&#225; nunca renunciemos a la memoria, a nuestra capacidad de recordar el pasado ni a la posibilidad de conservar objetos que nos lo recuerden. </span></p><p style="text-align: justify;"><span>Para voltear el comienzo: no basta con que no quemen los libros, ojal&#225; seamos cada d&#237;a m&#225;s conscientes y los leamos cada vez m&#225;s.</span></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[El mar, las olas y un sol que no calienta]]></title><description><![CDATA[Manejamos por horas porque quer&#237;as ver las olas m&#225;s grandes del mundo, pero cuando llegamos el mar ya se hab&#237;a calmado.]]></description><link>https://jsanin.substack.com/p/el-mar-las-olas-y-un-sol-que-no-calienta</link><guid isPermaLink="false">https://jsanin.substack.com/p/el-mar-las-olas-y-un-sol-que-no-calienta</guid><dc:creator><![CDATA[jaime sanín]]></dc:creator><pubDate>Tue, 18 Aug 2026 23:33:21 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!i55r!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F0f11cd5b-3a13-49c2-9bf2-5119b83fbd66_1280x1280.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p><span>Hac&#237;a fr&#237;o porque hasta en el carro us&#225;bamos chaqueta. No hab&#237;a nubes y el sol brillaba todo el d&#237;a. Era un sol cruel, un sol de invierno que aunque no para de brillar nunca calienta. Siempre me preguntabas c&#243;mo pod&#237;a ser eso: ponerse uno varias horas debajo del sol e igual morirse de fr&#237;o. Nunca supe responder, pero todav&#237;a me lo pregunto.</span></p><p><span>Manejamos por horas porque quer&#237;as ver el mar. Bueno, no, no es que quisieras ver el mar. Quer&#237;as ir a ver las olas m&#225;s grandes del mundo. Las hab&#237;as visto en un folleto tur&#237;stico y luego en varios videos. Eran realmente enormes y est&#225;bamos, adem&#225;s, en la temporada perfecta: era el momento del a&#241;o en el que m&#225;s grandes eran y m&#225;s duro romp&#237;an contra las rocas de Nazar&#233;.</span></p><p><span>Fue un viaje de muchas ilusiones. La de bajarse del carro y que el sol nos calentara y la de encontrarnos con unas olas gigantes. Cuando llegamos, lo gigante fue tu desilusi&#243;n. El mar ya se hab&#237;a calmado. No es que hubiera olas chiquitas: no hab&#237;a olas. Nada se romp&#237;a en esa playa. Manejamos horas para ver el mar pero llegamos a una piscina. El sol tampoco logr&#243; calentarnos.</span></p><p><span>El regreso fue m&#225;s largo todav&#237;a: viaj&#225;bamos ya sin ilusiones y yo no pod&#237;a dejar de sentir una profunda tristeza. No se me ocurre una imagen m&#225;s triste que esa: un mar sin olas bajo un sol que no calienta. Pens&#233; todo el camino en eso. Si el mar sigue siendo mar cuando no tiene una sola ola, y si el sol sigue cumpliendo su funci&#243;n aun cuando no caliente.</span></p><p><span>El viaje, en cualquier caso, no hab&#237;a sido como lo esper&#225;bamos. Expectativas muy altas, tal vez. Pero la realidad es que el mar quieto no nos tom&#243; por sorpresa y no pudimos disfrutar nada. Estoy seguro de que pensamos todo el tiempo lo mismo: viajamos a ver las olas y las olas ya se hab&#237;an calmado.</span></p><p><span>No hablamos nunca m&#225;s de ese d&#237;a. Tampoco de las olas. No intentamos ir a verlas nuevamente ni averiguamos cu&#225;ndo podr&#237;a estar nuevamente picado el mar.</span></p><p><span>Bueno, la verdad es que despu&#233;s de eso nunca volvimos al mar.</span></p><p><span>Pienso con frecuencia en Nazar&#233;, en tu desilusi&#243;n al ver esa enorme piscina azul, en el fr&#237;o que sent&#237; al mirar el sol y confirmar que su luz no me pod&#237;a calentar sin importar cu&#225;nto tiempo estuviera ah&#237; parado. Tal vez ese d&#237;a fue nuestra despedida, una despedida &#237;ntima y silenciosa. Prefiero, eso s&#237;, recordarte como el mar de los videos: un mar picado, con olas enormes que se suceden una tras otra y no paran de romperse contra las piedras. Un mar que a veces se aplaca pero siempre est&#225; a la espera de que una ola termine con esa angustiante calma con la que ese d&#237;a nos estrellamos y de la que ni t&#250; ni yo supimos salir.</span></p><p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[El tiempo que (ya no) importa]]></title><description><![CDATA[La inteligencia artificial nos acerca a un mundo inmediato, en el que todo se puede hacer ya, pero su uso irreflexivo nos deja tambi&#233;n sin tiempo para pensar, para crear y para imaginar.]]></description><link>https://jsanin.substack.com/p/el-tiempo-que-ya-no-importa</link><guid isPermaLink="false">https://jsanin.substack.com/p/el-tiempo-que-ya-no-importa</guid><dc:creator><![CDATA[jaime sanín]]></dc:creator><pubDate>Sat, 08 Aug 2026 16:52:27 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!i55r!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F0f11cd5b-3a13-49c2-9bf2-5119b83fbd66_1280x1280.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p><span>Vivimos obsesionados con el tiempo, la nuestra es la era de la hiperproductividad. No basta con leerse unos cuantos libros al a&#241;o: tenemos que leer monta&#241;as y monta&#241;as y poner las fotos para mostrar c&#243;mo usamos el tiempo. Estamos obsesionados con la inmediatez, con hacer que el tiempo de espera simplemente no exista.</span></p><p><span>Hace rato se borr&#243; la frontera que separaba el trabajo de la vida, porque ya no hay vida sin trabajo. A cualquier hora, cualquier d&#237;a, un mensaje llega apenas es escrito y la respuesta debe ser igual: inmediata. Si no contestamos en pocos minutos: ansiedad. Algo raro ha de pasar para que los mensajes no sean instant&#225;neos.</span></p><p><span>Queremos todo y lo queremos ya. Eliminamos la espera, que ahora es un lujo de los poderosos: hago esperar porque puedo.</span></p><p><span>Pero eliminamos tambi&#233;n los procesos: como todo debe pasar ya, pues no hay tiempo para hacer ejercicio y comer bien, basta con inyectarnos p&#233;ptidos. Incluso sin saber bien qu&#233; son ni conocer sus efectos. Lo importante es eliminar el tiempo de espera.</span></p><p><span>No queremos pensar porque pensar implica esperar, y simplemente no podemos hacerlo. La inteligencia artificial nos est&#225; respirando cada vez m&#225;s cerca: si pensamos, si nos demoramos, si nos equivocamos, una m&#225;quina est&#225; lista para reemplazarnos.</span></p><p><span>Nos vendieron la idea de que eso es la inteligencia: resolver cualquier problema sin necesitar tiempo para hacerlo. El problema es que esa es una inteligencia que no se corresponde con las capacidades del ser humano. Poder resolver problemas sin necesitar tiempo para hacerlo no solo es imposible, sino que es indeseable. Y ese, precisamente, es el l&#237;o con todo esto de la inmediatez, la inteligencia artificial y la b&#250;squeda (artificial, esa tambi&#233;n) de eliminar tanto la espera como la capacidad para esperar.</span></p><p><span>En un ataque de honestidad (&#191;artificial?), San Altman, CEO de OpenAI, habl&#243; sobre el futuro y pronostic&#243; que la inteligencia artificial se convertir&#225; en un bien b&#225;sico, un commodity, y cualquier persona podr&#225; pagar por ella. Algo as&#237; como el servicio de electricidad o de agua.</span></p><p><span>Pagar por la inteligencia. El futuro.</span></p><p><span>Un ser humano, aunque sea un genio, jam&#225;s podr&#225; resolver problemas sin necesitar tiempo. Su destino, al parecer inexorable, es ser remplazado por esta tecnolog&#237;a que &#233;l mismo cre&#243;.</span></p><p><span>Pienso en Frankenstein, de Mary Shelly, pero tambi&#233;n en la dinamita o, mejor, en la bomba at&#243;mica. En la tendencia humana de crear armas capaces de acabar con la especie humana y con la vida como la conocemos. Y de hacerlo, adem&#225;s, sin detenerse a hacer preguntas.</span></p><p><span>El error, precisamente, consiste en comprar a ciegas la visi&#243;n que nos quieren vender de inteligencia. La IA es una tecnolog&#237;a con un poder impresionante, pero lo que nosotros hemos entendido como inteligencia no debe reducirse a la capacidad de resolver problemas sin &#8220;perder&#8221; tiempo en el proceso. Porque la inteligencia reside tambi&#233;n en el proceso, en la espera, en el camino. En enfrentarse a una hoja en blanco sin saber qu&#233; escribir, en tener que pensar una y otra vez la respuesta adecuada a un mensaje, en el esfuerzo que se necesita para ver cambios.</span></p><p><span>Nunca vamos a poder competir con una m&#225;quina que procesa millones y millones de datos en menos de un segundo. Pero ese tampoco es el punto. Porque la inteligencia humana no es esa capacidad de procesar datos, sino la capacidad de crear, la capacidad de imaginar. De recorrer el camino a una soluci&#243;n, de usar el tiempo para resolver un problema y ver, en el proceso, cu&#225;les otros problemas surgen y cu&#225;les soluciones aparecen.</span></p><p><span>Pregunt&#233;monos qu&#233; pasa cuando le pedimos a una m&#225;quina (manejada por los hombres m&#225;s poderosos del planeta) que piense por nosotros y que resuelva nuestros problemas. Los m&#225;s complejos, claro, pero tambi&#233;n los m&#225;s b&#225;sicos y humanos.</span></p><p><span>&#191;Qu&#233; pasa cuando intentamos reemplazar una interacci&#243;n humana --como, por ejemplo, con un psic&#243;logo o un m&#233;dico-- por una &#8220;conversaci&#243;n&#8221; con una m&#225;quina? </span></p><p><span>&#191;A qu&#233; estamos renunciando?</span></p><p><span>Renunciamos al proceso. A perder el tiempo, a aburrirnos. Y, en el camino, a imaginar una nueva soluci&#243;n, pero a imaginar tambi&#233;n nuevas ideas que ni siquiera se nos hab&#237;an ocurrido al plantear el problema. Renunciamos a esperar, y tambi&#233;n a pensar y a decidir. No solo cedemos nuestra inteligencia, convencidos de que lo hacemos en pro de una muy superior, sino que renunciamos tambi&#233;n a nuestra autonom&#237;a.</span></p><p><span>Al final, usar la inteligencia artificial sin hacernos preguntas --ver todo lo bueno que tiene por ofrecer sin ver y debatir los enormes riesgos que representa-- es renunciar a ser humanos. Estamos renunciando a equivocarnos, a ver nuestros propios errores y a aprender de ellos. Eso tambi&#233;n es pensar, es crear. Eso, justamente, es inteligencia. Y a eso estamos renunciando. </span></p><p><span>Y renunciar a eso por la simple promesa de que vamos a tener m&#225;s tiempo libre para poder usarlo en lo &#8220;realmente importante&#8221; es, cuando menos, ingenuo. En la era de la hiperproductividad y la ansiedad, cada segundo &#8220;libre&#8221; que tengamos va a ser un segundo en el que nos exijan estar produciendo.</span></p><p><span>Y, al final, si nos queda tiempo realmente libre, no vamos a saber en qu&#233; usarlo: se nos va a haber olvidado pensar, crear, imaginar, sentir. Nos tocar&#225; entonces pagarle a Sam Altman para que nos diga c&#243;mo usar el tiempo que &#233;l mismo nos hizo ahorrar.</span></p><p><span>No suena muy inteligente, la verdad, pero puedo ser yo.</span></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Madrugar a caerse]]></title><description><![CDATA[Nadie se levanta con la ilusi&#243;n de tener un mal d&#237;a.]]></description><link>https://jsanin.substack.com/p/madrugar-a-caerse</link><guid isPermaLink="false">https://jsanin.substack.com/p/madrugar-a-caerse</guid><dc:creator><![CDATA[jaime sanín]]></dc:creator><pubDate>Tue, 04 Aug 2026 01:45:22 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!i55r!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F0f11cd5b-3a13-49c2-9bf2-5119b83fbd66_1280x1280.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p><span>Hace unos d&#237;as madrugu&#233; a correr. Ten&#237;a un entrenamiento largo y quer&#237;a salir temprano. El clima de Bogot&#225;, sin embargo, ten&#237;a otros planes: llov&#237;a sin parar, y yo no me quer&#237;a mojar.</span></p><p><span>Una media hora despu&#233;s escamp&#243; y pude salir. Era domingo y segu&#237;a siendo temprano: las calles estaban solas y mojadas. Hab&#237;a poco ruido a mi alrededor, m&#225;s all&#225; de mis pisadas y mi agitada respiraci&#243;n.</span></p><p><span>Del otro lado de la calle, un golpe interrumpi&#243; mis ruidos. Alguien se cay&#243;, pens&#233;, porque al golpe lo sigui&#243; lo que parec&#237;a un largo resbal&#243;n. Mir&#233; y mir&#233; hasta que vi una moto en el piso. El hombre que la manejaba se par&#243; r&#225;pidamente y, con ayuda de alguien m&#225;s que iba pasando por ah&#237;, levant&#243; su moto y empez&#243; a inspeccionarla. Hasta donde pude ver, el hombre estaba bien y la moto no hab&#237;a sufrido mayores da&#241;os: tal vez una direccional, un espejo y algunos rayones.</span></p><p><span>No pude dejar de pensar en ese hombre durante toda mi corrida, que dur&#243; cerca de dos horas.</span></p><p><span>Pens&#233; en su sufrimiento por la ca&#237;da. Hubiera podido ser peor, claro, pero igual se cay&#243; y da&#241;&#243; su moto. Ahora tendr&#237;a que gastar plata en arreglarla, plata que tal vez no tenga o que, muy probablemente, necesite para otras cosas.</span></p><p><span>Pens&#233; en las razones de ese hombre desconocido para madrugar un domingo. Tal vez estaba trabajando, o tal vez iba a encontrarse con alguien m&#225;s. En cualquier caso, la ca&#237;da interrumpi&#243; su d&#237;a y cambi&#243; su plan.</span></p><p><span>Pens&#233; la fragilidad de vida, porque as&#237; como ese hombre pudo pararse, bien hubiera podido golpearse fatalmente contra un and&#233;n o un carro hubiera podido pasarle por encima.</span></p><p><span>Y entonces me acord&#233; del primer muerto que vi en mi vida. Ambos &#233;ramos ni&#241;os: yo iba en el bus del colegio y deb&#237;a tener unos 7 a&#241;os, &#233;l unos 14 a&#241;os y estaba tirado sin vida en el mismo lugar donde se cay&#243; el hombre de la moto: en la Carrera S&#233;ptima llegando a la Calle 100. Un bus --un ejecutivo blanco con amarillo y rojo, si mal no recuerdo-- lo hab&#237;a atropellado mientras cruzaba la calle y ah&#237; estaba, con el uniforme del colegio lleno de sangre. En mi memoria quedaron tambi&#233;n sus dientes sobre el piso.</span></p><p><span>Record&#233; la tristeza que sent&#237;: un ni&#241;o muerto, un ni&#241;o con uniforme que, como yo, iba camino al colegio. Yo iba a poder tener un d&#237;a parecido al que hab&#237;a pensado al despertarme; &#233;l no. Se levant&#243;, desayun&#243;, se puso el uniforme y se fue al colegio. Seguramente se despidi&#243; de sus pap&#225;s como cualquier otro d&#237;a, sin imaginarse que esa ser&#237;a su &#250;ltima despedida.</span></p><p><span>Mientras corr&#237;a pens&#233; en ambos: en el ni&#241;o que no hab&#237;a alcanzado a cruzar la calle y en el hombre que no pudo controlar su moto en la curva. Pens&#233; en lo ef&#237;mera que es y lo r&#225;pido que cambia la vida.</span></p><p><span>Pens&#233; que nadie nunca se levanta con la ilusi&#243;n de tener un mal d&#237;a. Nadie hace planes para caerse, para accidentarse o para no llegar al colegio. Nadie crece con la ilusi&#243;n de casarse para divorciarse, o de tener una mala carrera profesional. Todos, en el fondo, nos despertamos y vivimos con la ilusi&#243;n de tener un buen d&#237;a y vivir en un futuro mejor. </span></p><p><span>Pens&#233; tambi&#233;n en lo dif&#237;cil que es partir de una premisa b&#225;sica, aunque no siempre cierta: que cada quien est&#225; haciendo lo mejor que puede en esta vida en la que nadie sabe bien lo que hace. En lo escasa pero lo importante que es la compasi&#243;n humana. <br><br>Y pens&#233; en la fortuna que es poder aplazar la corrida media hora porque llueve, en la bendici&#243;n que es tener alternativas en la vida y en lo importante que es valorar cada segundo que uno puede recibir el viento en la cara; el solo hecho de poder abrir los ojos y mirar al sol.</span></p><p><span>Pens&#233; en lo achantado que iba a quedar ese hombre luego de su ca&#237;da, en la tristeza que iba a sentir su familia, pero tambi&#233;n en la enorme suerte que ten&#237;a de poder volver a su casa a contar la historia, de poder levantarse al d&#237;a siguiente a trabajar para pagar el arreglo. <br><br>Pens&#233;, finalmente, en mi primer encuentro con la muerte. En la impresi&#243;n que sent&#237; al ver un cuerpo sin vida. En el dolor de la familia de ese ni&#241;o que, todav&#237;a en uniforme, estaba tirado esa ma&#241;ana lejana sobre la S&#233;ptima. En las ilusiones que debi&#243; tener hasta el instante en el que un bus lo atropell&#243; y lo mat&#243;. Pens&#233; en lo f&#225;cil y lo r&#225;pido que cambia la vida.  <br><br>Pens&#233; y pens&#233;, y corr&#237; como forma de agradecer.</span></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Amarrarse al mástil para volver a uno]]></title><description><![CDATA[C&#243;mo duele y cu&#225;nto cuesta soltar las vidas que uno ya no tuvo, las personas que ya no fue y los caminos que no tom&#243;.]]></description><link>https://jsanin.substack.com/p/amarrarse-al-mastil-para-volver-a</link><guid isPermaLink="false">https://jsanin.substack.com/p/amarrarse-al-mastil-para-volver-a</guid><dc:creator><![CDATA[jaime sanín]]></dc:creator><pubDate>Wed, 29 Jul 2026 20:14:53 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!i55r!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F0f11cd5b-3a13-49c2-9bf2-5119b83fbd66_1280x1280.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Pienso mucho en las vidas que no escog&#237;, en los caminos que no segu&#237;, en las personas que no fui. &#191;C&#243;mo es posible extra&#241;ar una vida que uno nunca tuvo?</p><p>No s&#233; la respuesta, pero lo hago. O tal vez extra&#241;o esas vidas precisamente porque nunca las tuve, porque nunca pasaron. Porque no son vidas reales sino posibilidades adornadas por el deseo. Mentiras que se dice uno, mejor dicho. </p><p>Pocas cosas pesan m&#225;s que las promesas sin cumplir, que darle vueltas al qu&#233; hubiera sido, qu&#233; hubiera pasado, qui&#233;n hubiera sido o qui&#233;n hubiera podido ser. Con frecuencia siento que la vida se me va imaginando otra. Y que pierdo tiempo valioso en pensamientos sin valor. </p><p>Es una nostalgia extra&#241;a y aunque uno sea consciente de que son mentiras, es f&#225;cil dejarse llevar por esos pensamientos y disfrazarlos como posibilidades reales. </p><p>Pero no son reales, son cantos de sirena, cantos imposibles de resistir si uno no se amarra al m&#225;stil del barco mientras sigue navegando. </p><p>Por eso, mientras les ordena a sus guerreros taparse los o&#237;dos con cera, Ulises decide no hacerlo: escoge o&#237;r el canto de las sirenas amarrado al m&#225;stil de su nave. Se amarra para poder resistir, porque sabe que la &#250;nica forma de volver a &#205;taca es o&#237;r lo que las sirenas tienen para decir, es entender lo que hace ese canto tan irresistible, es enfrentarse a sus propias tristezas, a sus deseos y a su dolor m&#225;s profundo. </p><p>No hay otro camino. Porque La Odisea es la historia del regreso de Ulises a &#205;taca y a su amada Pen&#233;lope, pero, sobre todo, de su regreso a s&#237; mismo. </p><p>La Odisea es tambi&#233;n la historia del camino, de c&#243;mo cada cosa tiene su tiempo y el tiempo es perfecto. Nada puede pasar antes ni despu&#233;s: pasa cuando tiene que pasar. Ulises se enfrenta al mar y al viento &#8212;a la furia de Poseid&#243;n&#8212;, a c&#237;clopes y a lestrigones. Se enfrenta al canto de las sirenas y a la desconfianza y cansancio de sus guerreros. Pero, al final, Odiseo se enfrenta a s&#237; mismo, y por eso no puede taparse los o&#237;dos y seguir navegando, necesita o&#237;r el canto para poder regresar. </p><p>Y entonces vuelvo a esa rara sensaci&#243;n de extra&#241;ar vidas que nunca tuve, de echar de menos personas que nunca existieron en realidad. A esos cantos de sirena que se repite uno mismo d&#237;a tras d&#237;a. Al peso de las vidas que uno no escogi&#243; y de las identidades que uno mismo se invent&#243;, y qu&#233; tan dif&#237;cil y doloroso es soltar. </p><p>En este mundo de la sanaci&#243;n individual y colectiva, en el que &#8220;soltar&#8221; es casi un imperativo, igual que &#8220;fluir&#8221;, nos sigue costando mucho entender que tal vez el camino no sea taparse los o&#237;dos con cera y matar las viejas identidades, sino tener el coraje de mirarlas a los ojos y entender que uno fue esa persona pero ya no lo es m&#225;s y quitarse con amor y autocompasi&#243;n esas pieles que resultan tan pesadas cuando ya no cumplen la funci&#243;n que antes cumpl&#237;an. </p><p>Es muy f&#225;cil escoger no o&#237;r los cantos de sirena y tambi&#233;n lo es perderse en ellos. El camino dif&#237;cil es el camino a &#205;taca: amarrarse al m&#225;stil del barco, o&#237;r a las sirenas, mirarse a uno mismo a los ojos y escoger seguir navegando con confianza en su propio camino. Lo f&#225;cil es perder la vida pensando que todo hubiera podido salir mejor de otra manera y lo dif&#237;cil es darse cuenta de que nada hubiera podido ser distinto. Nunca. Porque las cosas no pasan antes ni despu&#233;s. Porque una persona nunca llega en el momento equivocado. Porque Ulises no vuelve a &#205;taca cuando gana la guerra de Troya. <br><br>En La Odisea de Nolan, tal vez en la &#250;nica parte extraordinaria de la pel&#237;cula, Odiseo describe el canto de las sirenas y explica que es todo lo que uno desea y, luego, lo que desear&#237;a jam&#225;s haber deseado. Lo compara con una rasqui&#241;a que empieza siendo deliciosa y con el tiempo se hace imposible de resistir. El canto de las sirenas es un recordatorio de que lo que m&#225;s deseamos es, precisamente, lo que no podemos tener y lo que menos podemos tener es lo que ya tuvimos, y perdimos. </p><p>Odiseo lo oye y lo entiende y, con eso, vuelve. A &#205;taca y a s&#237; mismo. Porque de nada sirve quedarse eternamente en los cantos de sirenas, deseando algo que nunca existi&#243; o que ya dej&#243; de existir. De nada sirve ir por la vida deseando otra que no es real. </p><p>No estudi&#233; matem&#225;ticas, a pesar de mi habilidad con los n&#250;meros. No cuid&#233; algunas relaciones amorosas aunque me hac&#237;an feliz. No fui, en muchos m&#225;s casos de los que quisiera reconocer, tan bondadoso o tan generoso como hubiera podido ser. Me hice miles de promesas que no cumpl&#237;. Y a otros tambi&#233;n. Pero ese peso no puede ser una condena eterna; el m&#225;stil no puede convertirse en una cruz. Nadie est&#225; condenado a ser quien fue y mucho menos a desear, toda la vida, ser alguien m&#225;s. </p><p>Esa es la Odisea y tal vez la vida: el esfuerzo constante por soltar las identidades que ya no cumplen el prop&#243;sito para el que uno mismo se las invent&#243;, por dejar de extra&#241;ar las vidas que uno ya no tuvo, por irse quitando d&#237;a a d&#237;a la armadura que antes lo salv&#243; pero ahora resulta demasiado pesada. </p><p>Para eso, muchas veces, toca hacer como Ulises: amarrarse al m&#225;stil, o&#237;r el canto de las sirenas y seguir navegando hasta llegar a &#205;taca, que al final no es nada distinto que regresar a uno mismo. </p><p></p><p></p><p></p><p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Tengo un jardín adentro mío]]></title><description><![CDATA[Siento que las flores crecen y crecen y no s&#233; muy bien c&#243;mo mostrarlas.]]></description><link>https://jsanin.substack.com/p/tengo-un-jardin-adentro</link><guid isPermaLink="false">https://jsanin.substack.com/p/tengo-un-jardin-adentro</guid><dc:creator><![CDATA[jaime sanín]]></dc:creator><pubDate>Fri, 24 Jul 2026 22:05:25 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!i55r!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F0f11cd5b-3a13-49c2-9bf2-5119b83fbd66_1280x1280.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Una hoja en blanco. Muchas, muchas ideas, y muy poco orden. O ninguno, mejor. Quiero escribir porque adentro tengo un jard&#237;n y las flores no dejan de crecer. </p><p>Cierro los ojos y soy otro: o soy yo en cualquier momento de mi vida. Recuerdo el olor a plastilina y a viruta de l&#225;piz que me lleva al k&#237;nder donde aprend&#237; qu&#233; era un jard&#237;n, aunque todav&#237;a no entendiera que hab&#237;a uno adentro m&#237;o. </p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://jsanin.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe&quot;,&quot;language&quot;:&quot;en&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">Thanks for reading jaime&#8217;s Substack! 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Ese pelo, delgado y plateado, tan parecido al que ahora tiene mi pap&#225;, que me recuerda tambi&#233;n a los yarumos blancos que, como estrellas en la noche, brillan en las monta&#241;as que rodean Medell&#237;n. </p><p>Recuerdo Medell&#237;n, aunque se me olvida la historia de la muerte de mi t&#237;o Jaime, a quien no conoc&#237; pero debo mi nombre. Iba manejando y se mat&#243; en la rotonda punto cero, y entonces pienso que Medell&#237;n fue, realmente, el punto cero, incluso antes de yo nacer. Luego volv&#237;, disfrut&#233; sus monta&#241;as en bicicleta, admir&#233; sus yarumos y tambi&#233;n sus guayacanes. Fui a la casa donde naci&#243; mi pap&#225;, camin&#233; sus calles e intent&#233; revivir, en cierta medida, la historia que no conoc&#237;a y que hoy se me olvida.</p><p>Recuerdo con felicidad el cielo que amanec&#237;a mientras sub&#237;a Las Palmas. Una ciudad rodeada de monta&#241;as, otra forma de jard&#237;n. Dicen, y no se equivocan, que es la ciudad de la eterna primavera. Florece el amor pero tambi&#233;n a veces se marchita. </p><p>Recuerdo el d&#237;a en el que descubr&#237; que Pap&#225; No&#235;l no exist&#237;a y no era m&#225;s que una mentira bienintencionada de los pap&#225;s. Recuerdo la ilusi&#243;n que sent&#237;a y la desilusi&#243;n que la remplaz&#243;. Y he recordado a lo largo de la vida ambas cosas: lo emocionante que es ilusionarse y lo doloroso que es estrellarse con la desilusi&#243;n. </p><p>Recuerdo las mentiras que por tanto tiempo cre&#237;, aunque en el fondo siempre supe que eran mentiras. La ilusi&#243;n que escog&#237; mantener aunque supiera que el desenga&#241;o era ineludible. </p><p>Cierro los ojos y soy yo en toda mi vida. En las alegr&#237;as, las tristezas y las ilusiones. Soy los jardines en los que crec&#237;, los jardines que admir&#233; y tambi&#233;n el jard&#237;n que tengo adentro. Soy las flores que crecen hoy en &#233;l y los &#225;rboles que me recuerdan el paso del tiempo: los yarumos plateados como las canas de mis pap&#225;s, los guayacanes florecidos y tambi&#233;n sus flores marchitas que quedan en las calles, como la lluvia que cae de los &#225;rboles incluso cuando del cielo ya no cae agua. </p><p>Recuerdo tantas vidas que he tenido y que, en cierta medida, sigo teniendo. Que siguen adornando como flores mi jard&#237;n, ese jard&#237;n que no para de crecer y con el que no s&#233; muy bien qu&#233; hacer: por eso escribo.</p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://jsanin.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe&quot;,&quot;language&quot;:&quot;en&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">Thanks for reading jaime&#8217;s Substack! 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Recuerdo con claridad extrema lo miedoso que fui cuando ni&#241;o: los perros, los fantasmas, la oscuridad, la noche. Cualquier cosa, idea o persona parec&#237;a darme miedo. </p><p>Igual que pasa con la energ&#237;a, el miedo no se crea ni se destruye; el miedo se transforma. Pasa el tiempo, uno crece y los miedos van cambiando. En las noches ya no me asusta encontrarme a un fantasma o a un ladr&#243;n. No, estos miedos han sido reemplazados por unos igual de crueles: la angustia de no alcanzar el &#233;xito - o lo que creemos que es - o de no poder llevar la vida que uno tanto ha so&#241;ado.&nbsp;En pocas palabras: el miedo al fracaso.</p><p>Hace poco, en una de las muchas madrugadas que aprovecho para correr mientras el mundo a mi alrededor duerme, me encontr&#233; con tres mujeres j&#243;venes que hab&#237;an salido temprano a pasear a sus perros. Pens&#233; entonces en la fuerza interior que necesitamos quienes decidimos salir antes que el d&#237;a mismo sin una raz&#243;n material para hacerlo: no tenemos que sacar un perro, no tenemos que llegar a un trabajo. &#191;Qu&#233; nos mueve a despertarnos antes que los dem&#225;s y salir al fr&#237;o a correr? </p><p>Y ah&#237;, desde mi memoria, lo vi con claridad: el miedo.&nbsp;</p><p>No empec&#233; a correr por miedo. O tal vez s&#237;: empec&#233; a correr porque no me gustaba la vida que ten&#237;a. Ahora veo que tal vez corr&#237;a de esa vida hacia la que todav&#237;a persigo. Y me gusta pensar que cada vez estoy m&#225;s cerca de esa vida que sue&#241;o. Pero lo pienso con miedo, miedo a que mis madrugadas a correr por las calles oscuras no me hayan acercado lo suficiente a la forma en la que quiero vivir.&nbsp;</p><p>Tal vez correr no sirva para escapar del miedo, pero sirve para pensar. Alguna vez le&#237; que Mark Zuckerberg, una de las mentes m&#225;s brillantes de nuestros tiempos, por mal que nos caiga, hab&#237;a decidido dejar de correr porque no pod&#237;a soportar tanto tiempo en una conversaci&#243;n consigo mismo. Demasiado tiempo para pensar. Yo cargo mis miedos, que tal vez sean m&#225;s ligeros que los de &#233;l, porque es eso lo que m&#225;s disfruto de correr: pensar, hablar conmigo mismo, con mis miedos. Unos madrugan a pasear a sus perros, yo madrugo a pasear a mis demonios.&nbsp;</p><p>Evolucionan los miedos y tambi&#233;n lo hace la relaci&#243;n que tenemos con ellos. Quiero pensar que no corro de ellos, sino con ellos. Corro para entender mis miedos, para aprovecharlos y acercarme cada d&#237;a m&#225;s a esa vida que quiero tener, y alejarme de la que me llev&#243; a correr por primera vez, hace a&#241;os.&nbsp;</p><p>En alguno de mis paseos con esos demonios, pens&#233; en la belleza que hay en salir a correr de noche y volver de d&#237;a. Pens&#233; en Salir de la Melancol&#237;a, la gran canci&#243;n de Ser&#250; Gir&#225;n. Y, en ese camino entre la noche y el d&#237;a -pensando siempre en el miedo-, me acord&#233; de un programa de televisi&#243;n que ve&#237;a en los d&#237;as de mi infancia feliz. Era de terror y la &#250;nica raz&#243;n para verlo era que a mi hermana -mayor, obvio- le gustaban ese tipo de programas y disfrutaba, adem&#225;s, al verme asustado. Recuerdo que la sola introducci&#243;n de <em>&#191;Le temes a la oscuridad?</em> me aterrorizaba: las im&#225;genes de columpios movi&#233;ndose solos de noche, una fogata ardiendo en medio de un bosque, o un payaso ri&#233;ndose sin parar, eran suficientes para que me respondiera a m&#237; mismo que s&#237;, que s&#237; le ten&#237;a miedo a la oscuridad.</p><p>Pero la vida funciona de maneras extra&#241;as, y fue, justamente, en ese programa que encontr&#233; un acertijo que me ha ayudado m&#225;s que cualquier otra cosa a enfrentar mis miedos cambiantes. Uno de los personajes le preguntaba a un ni&#241;o hasta qu&#233; parte del bosque se pod&#237;a entrar y luego, ante su confusi&#243;n, le ofrec&#237;a la respuesta: hasta la mitad, porque en adelante lo que uno hace es salir del bosque.&nbsp;</p><p>Correr es pensar, es meditar, es hablar con uno mismo. Es convencerse de que todav&#237;a hay un poco m&#225;s por dar. Y, entonces, correr tambi&#233;n es la vida: un constante enfrentamiento con los miedos, un largo paseo con nuestros propios demonios, un entrar al bosque. Correr es salir de noche y volver de d&#237;a; es salir de la melancol&#237;a. O, mejor, es encontrar paz en ella.&nbsp;</p><p>Corro y me pregunto cu&#225;nto falta, y cuando menos pienso, el sol ya se asoma, los demonios se calman, y ah&#237; voy yo: empezando a salir del bosque.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Por ahora...]]></title><description><![CDATA[Hola.]]></description><link>https://jsanin.substack.com/p/coming-soon</link><guid isPermaLink="false">https://jsanin.substack.com/p/coming-soon</guid><dc:creator><![CDATA[jaime sanín]]></dc:creator><pubDate>Fri, 10 Mar 2023 14:08:04 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!i55r!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F0f11cd5b-3a13-49c2-9bf2-5119b83fbd66_1280x1280.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Hola. </p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://jsanin.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe now&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="/__u/jsanin.substack.com/subscribe"><span>Subscribe now</span></a></p>]]></content:encoded></item></channel></rss>