<script data-pm-proxy="intercept"></script><?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0" xmlns:itunes="http://www.itunes.com/dtds/podcast-1.0.dtd" xmlns:googleplay="http://www.google.com/schemas/play-podcasts/1.0"><channel><title><![CDATA[Café Irreverente]]></title><description><![CDATA[Luis A. Avilés is a Professor at the School of Law of the University of Puerto Rico. Father, Scouter, Irreverent. I believe in Science. ]]></description><link>https://luisaviles64.substack.com</link><image><url>https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!V3OE!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F68659c49-5bc5-4b67-aeb2-07f1a64d9c9a_486x340.jpeg</url><title>Café Irreverente</title><link>https://luisaviles64.substack.com</link></image><generator>Substack</generator><lastBuildDate>Tue, 01 Sep 2026 22:23:51 GMT</lastBuildDate><atom:link href="/__u/luisaviles64.substack.com/feed" rel="self" type="application/rss+xml"/><copyright><![CDATA[Luis Aviles - Cafe Irreverente]]></copyright><language><![CDATA[en]]></language><webMaster><![CDATA[luisaviles64@substack.com]]></webMaster><itunes:owner><itunes:email><![CDATA[luisaviles64@substack.com]]></itunes:email><itunes:name><![CDATA[Café Irreverente]]></itunes:name></itunes:owner><itunes:author><![CDATA[Café Irreverente]]></itunes:author><googleplay:owner><![CDATA[luisaviles64@substack.com]]></googleplay:owner><googleplay:email><![CDATA[luisaviles64@substack.com]]></googleplay:email><googleplay:author><![CDATA[Café Irreverente]]></googleplay:author><itunes:block><![CDATA[Yes]]></itunes:block><item><title><![CDATA[La belleza olvidada del triple]]></title><description><![CDATA[Por Luis Avil&#233;s]]></description><link>https://luisaviles64.substack.com/p/la-belleza-olvidada-del-triple</link><guid isPermaLink="false">https://luisaviles64.substack.com/p/la-belleza-olvidada-del-triple</guid><dc:creator><![CDATA[Café Irreverente]]></dc:creator><pubDate>Sun, 30 Aug 2026 16:31:19 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!V3OE!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F68659c49-5bc5-4b67-aeb2-07f1a64d9c9a_486x340.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Por Luis Avil&#233;s</p><p>Ayer vi a Jarren Duran dar un triple y, por unos segundos, volv&#237; a tener diez a&#241;os. Hay jugadas de b&#233;isbol que uno analiza y otras que uno siente antes de tener tiempo de pensarlas. La pelota sali&#243; hacia el outfield y encontr&#243; el callej&#243;n. Duran arranc&#243;, pas&#243; primera a toda velocidad y, mientras el jardinero persegu&#237;a la pelota, lleg&#243; ese instante maravilloso que cualquier puertorrique&#241;o que haya crecido escuchando pelota reconoce inmediatamente: dobl&#243; por segunda y no fren&#243;. Se iba para tercera. Y ah&#237; estaba yo, frente al televisor, dici&#233;ndole a un hombre que obviamente no pod&#237;a escucharme: &#8220;&#161;Corre, muchacho, corre!&#8221;. Vino el tiro, Duran se desliz&#243; y lleg&#243;. Safe. Y sent&#237; una alegr&#237;a desproporcionada para una jugada de temporada regular en agosto.</p><p>Entonces pens&#233; en Felo.</p><p>Porque para quienes aprendimos b&#233;isbol en Puerto Rico, la pelota no solamente se ve&#237;a: tambi&#233;n se escuchaba. Y muchas veces ten&#237;a la voz de Rafael &#8220;Felo&#8221; Ram&#237;rez. Felo pod&#237;a convertir los pocos segundos que separan segunda de tercera en una novela completa. Uno pod&#237;a estar sentado en una marquesina, sin televisi&#243;n cerca, y sab&#237;a exactamente d&#243;nde estaba la pelota, d&#243;nde ven&#237;a el corredor y si el jardinero ten&#237;a oportunidad de sacarlo. La voz iba subiendo con la jugada. El corredor segu&#237;a. El tiro ven&#237;a. La pelota llegaba. Y nosotros ve&#237;amos el juego sin verlo.</p><p>Quiz&#225;s por eso el triple tiene para m&#237; algo particularmente puertorrique&#241;o. Nosotros crecimos con un b&#233;isbol contado. Con el radio prendido en la cocina o en la marquesina, con la pelota invernal, con Santurce, Caguas, Mayag&#252;ez, Ponce y San Juan; con padres y abuelos discutiendo si aquel hombre debi&#243; haberse quedado en segunda y alguien gritando desde otro cuarto: &#8220;&#191;Qu&#233; pas&#243;?&#8221;. Y, por supuesto, crecimos con Roberto. Siempre con Roberto.</p><p>El home run es el rey del b&#233;isbol y no pretendo destronarlo. Es poder, perfecci&#243;n y finalidad. La pelota sale del bate, sube, sigue subiendo y desaparece detr&#225;s de la verja. Se acab&#243;. Los jardineros pueden darse la vuelta y el bateador comienza su recorrido casi ceremonial por las bases. Pero precisamente ah&#237; est&#225; la diferencia: el home run termina la jugada; el triple la pone en movimiento.</p><p>Para dar un jonr&#243;n hay que pegarle extraordinariamente bien a una pelota. Para dar un triple tienen que ocurrir muchas m&#225;s cosas. Hay que pegarle duro y colocarla en ese pedacito de terreno donde no hay nadie. Un jardinero corre desesperadamente mientras otro viene a respaldarlo. El shortstop sale al outfield para recibir el relevo, el segunda base se mueve, el tercera base espera y el catcher dirige el tr&#225;fico. Mientras todo aquello ocurre, hay un hombre corriendo como alma que lleva el diablo. Toca primera, mira la pelota, llega a segunda y entonces tiene que tomar una decisi&#243;n que ya no puede retirar: &#191;me quedo o sigo?</p><p>Esa es, para m&#237;, la belleza esencial del triple. Es una apuesta. El corredor apuesta que sus piernas pueden ganarle al brazo de otro hombre, y lo que est&#225; apostando son noventa pies.</p><p>Quiz&#225;s por eso me sorprendi&#243; tanto mi reacci&#243;n viendo a Duran. Despu&#233;s de tantos a&#241;os viendo pelota uno supone que ha visto de todo: Series Mundiales, grand slams, walk-offs, juegos sin hits, Pedro, Big Papi, Clemente en las pel&#237;culas viejas, y ahora Judge y Ohtani haciendo cosas que parecen fabricadas para YouTube. Pero basta que un hombre doble segunda a toda velocidad para que uno vuelva a ser un nene. Parte de la emoci&#243;n est&#225;, sospecho, en que el triple se ha convertido en una especie en peligro de extinci&#243;n.</p><p>Los n&#250;meros son impresionantes. En 2025, la &#250;ltima temporada completa, se conectaron <strong>5,650 home runs</strong> en las Grandes Ligas y apenas <strong>628 triples</strong>: casi nueve jonrones por cada triple. Corbin Carroll encabez&#243; las Mayores con solamente 17 triples, mientras Jarren Duran estuvo entre los mejores tripleros del b&#233;isbol. En la misma temporada, Cal Raleigh conect&#243; 60 home runs, Kyle Schwarber 56, Shohei Ohtani 55 y Aaron Judge 53. Cincuenta jonrones siguen siendo extraordinarios, desde luego, pero ya forman parte del horizonte imaginable del b&#233;isbol moderno. Veinte triples, en cambio, empiezan a parecer una cifra salida de otro deporte.</p><p>Y en cierto sentido lo es. Hubo otro b&#233;isbol en el que los parques eran inmensos, las verjas parec&#237;an quedar en otro municipio y una pelota que encontraba el espacio entre dos jardineros pod&#237;a rodar durante una eternidad. Sam Crawford todav&#237;a posee uno de esos r&#233;cords que parecen destinados a sobrevivirnos a todos: <strong>309 triples</strong>. La cifra resulta casi incomprensible hoy.</p><p>Pero para un puertorrique&#241;o hay otro n&#250;mero que importa mucho m&#225;s: <strong>166</strong>.</p><p>Esos fueron los triples de Roberto Clemente. Hablamos constantemente de los 3,000 hits, de los doce Guantes de Oro, de sus cuatro campeonatos de bateo, del .317 de por vida, del MVP y de aquella Serie Mundial de 1971 que termin&#243; de convertirlo en leyenda. Sin embargo, hablamos demasiado poco de esos 166 triples, cuando quiz&#225;s ninguna estad&#237;stica describa mejor al pelotero que fue Roberto Clemente.</p><p>El 8 de septiembre de 1958, en aquel inmenso Forbes Field, Roberto conect&#243; <strong>tres triples en un mismo juego</strong> contra Cincinnati, igualando el r&#233;cord moderno. En uno de ellos intent&#243; convertir el triple en un home run dentro del parque y lo sacaron en el plato. Por supuesto que lo intent&#243;. Era Clemente. &#191;C&#243;mo iba Roberto a quedarse tranquilamente parado en tercera si ve&#237;a alguna posibilidad de llegar a home? Durante diez temporadas produjo diez triples o m&#225;s; conect&#243; 14 en 1965 y todav&#237;a en 1969 encabez&#243; las Grandes Ligas con 12.</p><p>Pero hay algo a&#250;n m&#225;s apropiado en recordar a Clemente al hablar del triple: Roberto no solamente los daba. Tambi&#233;n se los quitaba a los dem&#225;s. La otra mitad de esta jugada pertenece al jardinero, y hab&#237;a corredores que doblaban segunda convencidos de que hab&#237;an conectado un triple hasta que recordaban, demasiado tarde, qui&#233;n acababa de recoger la pelota en el right field.</p><p>Sparky Anderson cont&#243; alguna vez que Clemente ten&#237;a hasta cierta malicia con aquel brazo prodigioso. Recog&#237;a algunos batazos con una aparente tranquilidad que invitaba al coach de tercera a mandar al corredor. Cuando el hombre se compromet&#237;a, entonces ven&#237;a el disparo. Hasta Willie Mays aprendi&#243; la lecci&#243;n: en 1968 trat&#243; de avanzar de primera a tercera con un sencillo de Willie McCovey al right. Clemente percibi&#243; una peque&#241;a vacilaci&#243;n de Mays y tir&#243; a tercera. Out. Uno casi puede escuchar la jugada narrada por radio: el corredor doblando segunda, el coach mand&#225;ndolo, Roberto levantando la pelota y aquel tiro que parec&#237;a no describir par&#225;bola alguna.</p><p>Eso es precisamente lo que tiene el triple que no tiene ninguna otra jugada ofensiva. El home run derrota a la defensa; el triple la necesita. En el momento en que la pelota encuentra el gap, todo el mundo entra en movimiento. El jardinero persigue, el cut man se coloca, otro jugador respalda, el tercera base espera, el catcher dirige, el corredor vuela y el coach de tercera mueve el brazo como las aspas de un molino. Durante cinco o seis segundos, un deporte famoso por sus pausas se convierte en movimiento puro.</p><p>Tambi&#233;n por eso los estadios importaban tanto. Forbes Field era enorme. El Polo Grounds parec&#237;a dise&#241;ado por alguien que desconfiaba de los &#225;ngulos rectos. Fenway todav&#237;a conserva rincones donde una pelota puede hacer cosas extra&#241;as. Los parques ten&#237;an personalidad, y de aquellas imperfecciones nac&#237;an triples. Hoy los jardineros son atletas extraordinarios, la informaci&#243;n estad&#237;stica los coloca cada vez mejor, los relevos son m&#225;s eficientes y la revoluci&#243;n del <em>launch angle</em> ha ense&#241;ado a generaciones de bateadores una verdad matem&#225;ticamente indiscutible: si puedes convertir tres bases en cuatro, hazlo.</p><p>No voy a discutir con la matem&#225;tica. Pero el b&#233;isbol nunca ha sido solamente matem&#225;tica.</p><p>Por eso ayer, viendo correr a Jarren Duran, me importaron un carajo las probabilidades. Quer&#237;a que llegara. Quer&#237;a verlo doblar segunda. Quer&#237;a que el jardinero levantara la pelota, que viniera el relevo y que comenzara aquella carrera simult&#225;nea entre un hombre y una pelota que se acercan a tercera desde direcciones distintas. Y cuando Duran lleg&#243; sent&#237; algo que hac&#237;a tiempo que una jugada cualquiera de temporada regular no consegu&#237;a provocarme: asombro. Ese <em>awe</em> elemental de un ni&#241;o ante algo que sabe que acaba de ver muchas veces y que, inexplicablemente, sigue pareci&#233;ndole maravilloso.</p><p>Quiz&#225;s eso sea lo que estamos perdiendo con el triple. No una estad&#237;stica, sino una emoci&#243;n. Y para nosotros tambi&#233;n una memoria: la del radio prendido en alguna casa de Puerto Rico, la de nuestros viejos escuchando pelota, la de una voz describiendo una jugada que no pod&#237;amos ver y consiguiendo, sin embargo, que la vi&#233;ramos perfectamente.</p><p>El home run seguir&#225; siendo el rey. Que conserve su corona, sus fuegos artificiales, sus <em>exit velocities</em> y sus batazos de 450 pies. Que Judge la mande al tercer piso y Ohtani la desaparezca. Yo solamente pido que me dejen el triple: la pelota buscando el callej&#243;n, el jardinero corriendo detr&#225;s de ella, el hombre de relevo levantando los brazos, el coach de tercera haciendo girar el suyo y, sobre todo, ese instante irrepetible en que el corredor pisa segunda, baja la cabeza y decide que no va a parar.</p><p>Porque entonces todav&#237;a puedo escuchar aquella voz anunciando que se va para tercera. Y por unos segundos ya no tengo sesenta y tantos a&#241;os. Tengo diez, estoy en Puerto Rico, hay un radio prendido en alguna parte de la casa y todav&#237;a est&#225; Felo narrando el juego.</p><p><strong>Referencias</strong></p><p>Baseball-Reference. (2026). <em>2025 Major League Baseball batting statistics and leaders</em>. Baseball-Reference.</p><p>Baseball-Reference. (2026). <em>Roberto Clemente statistics</em>. Baseball-Reference.</p><p>Baseball-Reference. (2026). <em>Yearly league leaders &amp; records for triples</em>. Baseball-Reference.</p><p>National Baseball Hall of Fame and Museum. (2015). <em>Clemente slashes three triples, ties record</em>. National Baseball Hall of Fame.</p><p>National Baseball Hall of Fame and Museum. <em>Roberto Clemente</em>. National Baseball Hall of Fame.</p><p>Society for American Baseball Research. <em>Roberto Clemente</em>. SABR BioProject.</p><p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Substack y el wokismo: la nueva censura elegante]]></title><description><![CDATA[Por Luis Avil&#233;s y algunas redes neuronales]]></description><link>https://luisaviles64.substack.com/p/substack-y-el-wokismo-la-nueva-censura</link><guid isPermaLink="false">https://luisaviles64.substack.com/p/substack-y-el-wokismo-la-nueva-censura</guid><dc:creator><![CDATA[Café Irreverente]]></dc:creator><pubDate>Tue, 04 Aug 2026 20:14:42 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!V3OE!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F68659c49-5bc5-4b67-aeb2-07f1a64d9c9a_486x340.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Por Luis Avil&#233;s y algunas redes neuronales</p><p>Hoy llegue de mis vaciones por Lisboa, UK y Espa&#241;a. </p><p>Se que estoy tarde. Pero quiero ofrecer mi reflexi&#243;n sobre la nueva pol&#237;tica de Substack respecto al uso de inteligencia artificial.</p><p>Francamente, me parece que gran parte de este debate responde m&#225;s a una postura cultural que a una discusi&#243;n seria sobre el proceso de escribir. Algunos la llaman <em>political correctness</em>; otros prefieren llamarla <em>wokismo</em>. Como quiera que se le llame, tengo la impresi&#243;n de que se est&#225; poniendo el &#233;nfasis en la herramienta y no en el autor, como si el simple hecho de utilizar inteligencia artificial descalificara autom&#225;ticamente el trabajo intelectual de quien la utiliza.</p><p>Yo veo las cosas de manera muy distinta. La inteligencia artificial no escribe por m&#237;. Me ayuda a organizar ideas, a identificar &#225;ngulos que quiz&#225;s no hab&#237;a considerado, a investigar con mayor rapidez y, en ocasiones, a expresar un argumento con mayor claridad. Pero las ideas, el an&#225;lisis, el juicio cr&#237;tico y la responsabilidad por cada palabra publicada siguen siendo exclusivamente m&#237;os.</p><p>Por eso me resulta un tanto hip&#243;crita que ahora algunos pretendan establecer una l&#237;nea divisoria entre quienes utilizan inteligencia artificial y quienes supuestamente escriben de manera &#8220;pura&#8221;. Durante d&#233;cadas hemos utilizado herramientas tecnol&#243;gicas para potenciar nuestro trabajo intelectual. Los abogados llevamos a&#241;os investigando en LexisNexis y Westlaw. Much&#237;simos escritores utilizan Grammarly para mejorar su redacci&#243;n. Durante a&#241;os he dictado textos utilizando Dragon NaturallySpeaking. Los procesadores de palabras corrigen ortograf&#237;a y gram&#225;tica, los motores de b&#250;squeda organizan informaci&#243;n y pr&#225;cticamente todas esas plataformas incorporan, en mayor o menor grado, tecnolog&#237;as de inteligencia artificial.</p><p>Nadie cuestionaba entonces la autenticidad del autor. La tecnolog&#237;a era vista como una herramienta que aumentaba la productividad, no como un sustituto del pensamiento. No veo por qu&#233; ahora deba ser diferente.</p><p>En mi caso, adem&#225;s, no tengo absolutamente nada que demostrar. Llevo publicando desde 1984, mucho antes de que existiera ChatGPT y mucho antes de que la inteligencia artificial se convirtiera en tema de conversaci&#243;n. Durante m&#225;s de cuatro d&#233;cadas he publicado art&#237;culos acad&#233;micos, libros, columnas period&#237;sticas, memorandos legales y ensayos. Quien me ha le&#237;do durante todo ese tiempo conoce perfectamente mi voz. Quien ha sido mi estudiante, me ha escuchado en una conferencia o me sigue en los medios sabe que escribo exactamente como hablo y hablo exactamente como escribo.</p><p>Esa voz no la cre&#243; ninguna plataforma tecnol&#243;gica. Es el resultado de cuarenta a&#241;os leyendo, ense&#241;ando, litigando, investigando y escribiendo. La inteligencia artificial puede ayudarme a organizar una idea, pero no puede sustituir una trayectoria intelectual construida durante toda una vida.</p><p>Por esa raz&#243;n no pienso cambiar mi manera de trabajar. Continuar&#233; utilizando todas las herramientas que me permitan investigar mejor, pensar mejor y comunicarme con mayor claridad. Ser&#237;a absurdo renunciar a una tecnolog&#237;a &#250;til por la misma raz&#243;n que habr&#237;a sido absurdo abandonar los buscadores jur&#237;dicos, los correctores gramaticales o los programas de dictado cuando aparecieron.</p><p>Al final del d&#237;a, no espero que nadie me juzgue por las herramientas que utilizo. Prefiero que me juzguen por la solidez de mis argumentos, por la honestidad intelectual con la que abordo cada tema y por la calidad de las ideas que pongo sobre la mesa. Si despu&#233;s de tantos a&#241;os ustedes siguen reconociendo mi voz en cada columna y en cada episodio de <em>Caf&#233; Irreverente</em>, entonces sabr&#225;n que la inteligencia artificial no piensa por m&#237;; simplemente es una herramienta m&#225;s al servicio de un autor que lleva escribiendo desde mucho antes de que existiera.</p><p></p><p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Los argentinos de un domingo]]></title><description><![CDATA[Por Luis Avil&#233;s]]></description><link>https://luisaviles64.substack.com/p/los-argentinos-de-un-domingo</link><guid isPermaLink="false">https://luisaviles64.substack.com/p/los-argentinos-de-un-domingo</guid><dc:creator><![CDATA[Café Irreverente]]></dc:creator><pubDate>Mon, 20 Jul 2026 00:40:47 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!V3OE!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F68659c49-5bc5-4b67-aeb2-07f1a64d9c9a_486x340.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Luis Avil&#233;s</strong></p><div class="captioned-image-container"><figure><a class="image-link image2" target="_blank" href="/__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!2-su!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F47dec19b-5ef7-4f9a-9b23-0c9ccf31d012_405x228.jpeg" data-component-name="Image2ToDOM"><div class="image2-inset"><picture><source type="image/webp" srcset="/__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!2-su!, /__u/luisaviles64.substack.com/w_424, /__u/luisaviles64.substack.com/c_limit, /__u/luisaviles64.substack.com/f_webp, /__u/luisaviles64.substack.com/q_auto:good, 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De un momento a otro, miles de puertorrique&#241;os descubrieron que eran argentinos de cuarta generaci&#243;n. Otros se transformaron en defensores de Espa&#241;a con una pasi&#243;n digna de la Guerra de Sucesi&#243;n. Los insultos, las burlas, los memes y las discusiones flu&#237;an con una intensidad que uno hubiera esperado si el partido hubiese sido Puerto Rico contra Rep&#250;blica Dominicana en una Serie del Caribe.</p><div class="captioned-image-container"><figure><a class="image-link image2" target="_blank" href="/__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!BP92!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F00dbd789-7f95-4a41-9e8d-abcbc4c14a46_405x228.jpeg" data-component-name="Image2ToDOM"><div class="image2-inset"><picture><source type="image/webp" srcset="/__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!BP92!, /__u/luisaviles64.substack.com/w_424, /__u/luisaviles64.substack.com/c_limit, /__u/luisaviles64.substack.com/f_webp, /__u/luisaviles64.substack.com/q_auto:good, /__u/luisaviles64.substack.com/fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F00dbd789-7f95-4a41-9e8d-abcbc4c14a46_405x228.jpeg 424w, /__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!BP92!, /__u/luisaviles64.substack.com/w_848, /__u/luisaviles64.substack.com/c_limit, /__u/luisaviles64.substack.com/f_webp, /__u/luisaviles64.substack.com/q_auto:good, /__u/luisaviles64.substack.com/fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F00dbd789-7f95-4a41-9e8d-abcbc4c14a46_405x228.jpeg 848w, /__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!BP92!, /__u/luisaviles64.substack.com/w_1272, /__u/luisaviles64.substack.com/c_limit, /__u/luisaviles64.substack.com/f_webp, /__u/luisaviles64.substack.com/q_auto:good, /__u/luisaviles64.substack.com/fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F00dbd789-7f95-4a41-9e8d-abcbc4c14a46_405x228.jpeg 1272w, /__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!BP92!, /__u/luisaviles64.substack.com/w_1456, /__u/luisaviles64.substack.com/c_limit, /__u/luisaviles64.substack.com/f_webp, /__u/luisaviles64.substack.com/q_auto:good, /__u/luisaviles64.substack.com/fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F00dbd789-7f95-4a41-9e8d-abcbc4c14a46_405x228.jpeg 1456w" sizes="100vw"><img src="/__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!BP92!,w_1456,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F00dbd789-7f95-4a41-9e8d-abcbc4c14a46_405x228.jpeg" width="405" height="228" data-attrs="{&quot;src&quot;:&quot;https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/00dbd789-7f95-4a41-9e8d-abcbc4c14a46_405x228.jpeg&quot;,&quot;srcNoWatermark&quot;:null,&quot;fullscreen&quot;:null,&quot;imageSize&quot;:&quot;normal&quot;,&quot;height&quot;:228,&quot;width&quot;:405,&quot;resizeWidth&quot;:null,&quot;bytes&quot;:0,&quot;alt&quot;:null,&quot;title&quot;:null,&quot;type&quot;:&quot;&quot;,&quot;href&quot;:null,&quot;belowTheFold&quot;:false,&quot;topImage&quot;:false,&quot;internalRedirect&quot;:null,&quot;isProcessing&quot;:false,&quot;align&quot;:null,&quot;offset&quot;:false}" class="sizing-normal" alt="" srcset="/__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!BP92!, /__u/luisaviles64.substack.com/w_424, /__u/luisaviles64.substack.com/c_limit, /__u/luisaviles64.substack.com/f_auto, /__u/luisaviles64.substack.com/q_auto:good, /__u/luisaviles64.substack.com/fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F00dbd789-7f95-4a41-9e8d-abcbc4c14a46_405x228.jpeg 424w, /__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!BP92!, /__u/luisaviles64.substack.com/w_848, /__u/luisaviles64.substack.com/c_limit, /__u/luisaviles64.substack.com/f_auto, /__u/luisaviles64.substack.com/q_auto:good, /__u/luisaviles64.substack.com/fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F00dbd789-7f95-4a41-9e8d-abcbc4c14a46_405x228.jpeg 848w, /__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!BP92!, /__u/luisaviles64.substack.com/w_1272, /__u/luisaviles64.substack.com/c_limit, /__u/luisaviles64.substack.com/f_auto, /__u/luisaviles64.substack.com/q_auto:good, /__u/luisaviles64.substack.com/fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F00dbd789-7f95-4a41-9e8d-abcbc4c14a46_405x228.jpeg 1272w, /__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!BP92!, /__u/luisaviles64.substack.com/w_1456, /__u/luisaviles64.substack.com/c_limit, /__u/luisaviles64.substack.com/f_auto, /__u/luisaviles64.substack.com/q_auto:good, /__u/luisaviles64.substack.com/fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F00dbd789-7f95-4a41-9e8d-abcbc4c14a46_405x228.jpeg 1456w" sizes="100vw"></picture><div></div></div></a></figure></div><p>Pero no.</p><p>Era Argentina contra Espa&#241;a.</p><p>Y ah&#237; fue que me hice una pregunta sencilla: &#191;de d&#243;nde sali&#243; tanto fanatismo?</p><p>Porque seamos honestos. Puerto Rico nunca ha sido un pa&#237;s futbolero. Nuestro ADN deportivo siempre ha estado en el b&#233;isbol, el baloncesto, el boxeo y, en tiempos m&#225;s recientes, el voleibol. Esos deportes forman parte de nuestra historia familiar. Hay abuelos que hablaban de Clemente, padres que discut&#237;an sobre Picul&#237;n Ortiz y ahora hijos que siguen a Alvarado o a Lindor. Existe una memoria colectiva.</p><p>Con el f&#250;tbol ocurre algo distinto.</p><p>Salvo una comunidad relativamente peque&#241;a &#8212;y creciente&#8212; de verdaderos aficionados que siguen la Premier League, La Liga, la Champions League o las ligas sudamericanas desde hace muchos a&#241;os, la inmensa mayor&#237;a de los puertorrique&#241;os no tiene un v&#237;nculo hist&#243;rico con ese deporte.</p><p>No crecimos yendo al estadio cada domingo.</p><p>No heredamos un club de nuestros padres.</p><p>No aprendimos la historia del f&#250;tbol argentino ni las rivalidades regionales de Espa&#241;a.</p><p>Sin embargo, basta que llegue una final para que aparezcan miles de expertos.</p><p>&#191;Ser&#225; simplemente el efecto Messi?</p><p>No lo descartar&#237;a.</p><p>Vivimos en la era en que los atletas dejaron de ser &#250;nicamente deportistas para convertirse en marcas globales. Michael Jordan convirti&#243; a millones de personas en fan&#225;ticos de los Bulls sin haber pisado jam&#225;s Chicago. Lo mismo ocurri&#243; con Michael Schumacher y Ferrari, con Tiger Woods y el golf, con Stephen Curry y los Warriors.</p><p>Messi hizo algo parecido con Argentina.</p><p>Muchos llegaron primero a Messi y solo despu&#233;s descubrieron la selecci&#243;n argentina.</p><p>Y no hay nada necesariamente malo en eso.</p><p>Lo curioso es otra cosa.</p><p>Que esa admiraci&#243;n por una figura termina transform&#225;ndose en una identidad deportiva casi nacionalista, aunque no exista ning&#250;n v&#237;nculo hist&#243;rico, cultural o familiar con ese pa&#237;s.</p><p>De repente hablamos de &#8220;nosotros&#8221;.</p><p>Ganamos.</p><p>Perdimos.</p><p>Nos robaron.</p><p>Como si hubi&#233;ramos nacido en Rosario o en Sevilla.</p><p>Las redes sociales han convertido el deporte en una tribu global. Ya no hace falta pertenecer a un barrio; basta pertenecer a un algoritmo. Uno sigue a los mismos influencers, consume los mismos videos, juega el mismo videojuego, compra la misma camiseta y termina sintiendo que forma parte de una comunidad internacional.</p><p>Es un fen&#243;meno fascinante.</p><p>Pero tambi&#233;n revela algo sobre nosotros.</p><p>Puerto Rico siempre ha buscado escenarios donde participar simb&#243;licamente del mundo. No tenemos selecci&#243;n en los Mundiales de f&#250;tbol. No existe esa gran narrativa nacional que tienen argentinos, brasile&#241;os o espa&#241;oles. Entonces muchos llenan ese vac&#237;o adoptando una camiseta prestada.</p><p>No es muy distinto a quienes, sin haber vivido un solo d&#237;a en Boston, sufren por los Red Sox o celebran cada campeonato de los Celtics.</p><p>La globalizaci&#243;n tambi&#233;n globaliz&#243; las emociones.</p><p>Lo que s&#237; me preocupa es cuando esa pasi&#243;n sustituye al conocimiento.</p><p>Porque apoyar a un equipo es una cosa.</p><p>Creer que uno entiende la historia, la cultura o la identidad de un pa&#237;s simplemente porque lleva una camiseta es otra muy distinta.</p><p>Quiz&#225;s esa sea la verdadera ense&#241;anza de este domingo.</p><p>No vimos solamente una final de f&#250;tbol.</p><p>Vimos c&#243;mo el mercadeo deportivo del siglo XXI es capaz de fabricar identidades instant&#225;neas. De convertir a un muchacho de Guaynabo en argentino durante dos horas, a otro de Ponce en espa&#241;ol durante noventa minutos y, al terminar el partido, devolverlos a ambos a discutir sobre los Vaqueros, los Cangrejeros o los Cangrejeros de Santurce como si nada hubiera pasado.</p><p>Es el extraordinario poder de las marcas, de los algoritmos y de las emociones compartidas.</p><p>Y tal vez esa sea la victoria m&#225;s grande del f&#250;tbol moderno.</p><p>No haber conquistado m&#225;s pa&#237;ses.</p><p>Haber conquistado la imaginaci&#243;n de quienes nunca tuvieron un equipo propio.</p><div class="captioned-image-container"><figure><a class="image-link image2" target="_blank" href="/__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!saea!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fe8a68271-dc0e-4460-a3af-912a733ba7f1_405x228.jpeg" data-component-name="Image2ToDOM"><div class="image2-inset"><picture><source type="image/webp" 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isPermaLink="false">https://luisaviles64.substack.com/p/la-basura-de-carraizo</guid><dc:creator><![CDATA[Café Irreverente]]></dc:creator><pubDate>Thu, 09 Jul 2026 15:15:04 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!yQ4O!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F517ccc7c-558c-4dd7-860d-552cab0f1c5b_1500x1000.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p></p><div class="captioned-image-container"><figure><a class="image-link image2 is-viewable-img" target="_blank" href="/__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!yQ4O!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F517ccc7c-558c-4dd7-860d-552cab0f1c5b_1500x1000.jpeg" data-component-name="Image2ToDOM"><div class="image2-inset"><picture><source type="image/webp" srcset="/__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!yQ4O!, /__u/luisaviles64.substack.com/w_424, 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Como era de esperarse, la atenci&#243;n medi&#225;tica se concentr&#243; en la obra de ingenier&#237;a, en las excavadoras y en el concreto. Sin embargo, hubo algo que me llam&#243; mucho m&#225;s la atenci&#243;n: la impresionante cantidad de basura que fue removida del lugar.</p><p>Neveras. Gomas. Pl&#225;sticos. Envases. Chatarra. Objetos que jam&#225;s debieron terminar en un embalse que abastece de agua potable a cientos de miles de puertorrique&#241;os.</p><p>Lo curioso fue que casi nadie pareci&#243; detenerse a hacer la pregunta m&#225;s importante.</p><p>&#191;C&#243;mo lleg&#243; toda esa basura all&#237;?</p><p>Porque la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados puede ser responsable del mantenimiento de la infraestructura. El gobierno puede ser responsable de fiscalizar. Los municipios pueden ser responsables del recogido de desperdicios. Pero ninguna agencia p&#250;blica lanz&#243; esa basura al r&#237;o.</p><p>Lo hicimos nosotros.</p><p>En Puerto Rico hemos desarrollado una extraordinaria capacidad para exigir derechos y una preocupante incapacidad para reconocer deberes. Protestamos cuando falta el agua. Protestamos cuando aumenta la tarifa. Protestamos cuando una represa necesita reparaciones. Y muchas veces tenemos raz&#243;n. Pero rara vez hacemos el ejercicio inverso: preguntarnos cu&#225;nto de ese problema comienza con nuestras propias acciones.</p><p>La basura de Carra&#237;zo no cay&#243; del cielo.</p><p>No lleg&#243; desde Marte.</p><p>No fue arrastrada por un hurac&#225;n hace una semana.</p><p>Alguien decidi&#243; lanzar una goma. Alguien abandon&#243; un televisor. Alguien dej&#243; un tanque de gas. Alguien convirti&#243; un r&#237;o en un vertedero clandestino.</p><p>Y luego ese mismo alguien, o su vecino, probablemente abri&#243; la pluma de su casa esperando recibir agua limpia y segura.</p><p>La contradicci&#243;n es extraordinaria.</p><p>No se trata &#250;nicamente de un problema est&#233;tico. La Agencia de Protecci&#243;n Ambiental de los Estados Unidos explica que la inmensa mayor&#237;a de la basura que termina en los r&#237;os proviene de actividades realizadas en tierra. La lluvia y las escorrent&#237;as transportan esos desperdicios hacia quebradas, r&#237;os y embalses. All&#237; afectan la calidad del agua, alteran los ecosistemas, ponen en riesgo la fauna silvestre y aumentan los costos de limpieza y manejo de los sistemas de agua potable.</p><p>En Puerto Rico conocemos perfectamente ese problema.</p><p>Durante a&#241;os, el Club de Pesca de Gurabo, junto al Departamento de Recursos Naturales y Ambientales, la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados, la EPA y cientos de voluntarios, ha organizado jornadas de limpieza en el embalse de Carra&#237;zo. El resultado es casi imposible de creer: m&#225;s de 260 toneladas de desperdicios removidas a lo largo de esas iniciativas. Toneladas. No bolsas. No libras. Toneladas.</p><p>Cada una de ellas representa una decisi&#243;n humana.</p><p>Cada una de ellas representa una renuncia a la responsabilidad ciudadana.</p><p>Mientras observaba aquellas im&#225;genes pens&#233; que, quiz&#225;s, nuestro mayor problema ambiental no es la falta de legislaci&#243;n. Puerto Rico tiene abundantes leyes ambientales. Tampoco parece ser la ausencia de conocimiento. Todos sabemos que no debemos tirar basura a un r&#237;o.</p><p>Nuestro verdadero problema podr&#237;a ser cultural.</p><p>Hemos aprendido a pensar que lo p&#250;blico no pertenece a nadie.</p><p>La calle no es m&#237;a.</p><p>La quebrada no es m&#237;a.</p><p>La playa no es m&#237;a.</p><p>El embalse no es m&#237;o.</p><p>Como no es m&#237;o, no lo cuido.</p><p>Y cuando inevitablemente aparece el problema, buscamos inmediatamente un culpable distinto al que vemos cada ma&#241;ana en el espejo.</p><p>Es una paradoja profundamente puertorrique&#241;a. Exigimos gobiernos de primer mundo mientras muchas veces mantenemos h&#225;bitos de tercer mundo. Reclamamos infraestructura moderna mientras tratamos nuestros cuerpos de agua como si fueran el patio trasero de una casa abandonada.</p><p>No toda la culpa es del ciudadano, por supuesto. El Estado tiene el deber indeclinable de educar, fiscalizar y sancionar. La impunidad ambiental tambi&#233;n tiene responsables gubernamentales. Pero tampoco toda la culpa es del Estado.</p><p>Existe una responsabilidad individual que ning&#250;n reglamento puede sustituir.</p><p>El fil&#243;sofo pol&#237;tico Philip Pettit sostiene que una rep&#250;blica saludable depende de ciudadanos que entienden que la libertad implica obligaciones rec&#237;procas. No basta con reclamar derechos; hay que proteger los bienes comunes que hacen posible esa libertad. El agua potable es, probablemente, el m&#225;s importante de todos esos bienes comunes.</p><p>Por eso las im&#225;genes de Carra&#237;zo deber&#237;an incomodarnos.</p><p>No porque mostraban basura.</p><p>Sino porque mostraban nuestro reflejo.</p><p>Tal vez la verdadera contaminaci&#243;n que apareci&#243; durante la reparaci&#243;n de la represa no era la que flotaba sobre el agua.</p><p>Era la que llevamos demasiado tiempo acumulando en nuestra conciencia c&#237;vica.</p><p><strong>Referencias</strong></p><p>Departamento de Recursos Naturales y Ambientales de Puerto Rico. <em>Club de Pesca de Gurabo y agencias ambientales unen esfuerzos para limpieza de embalse Carra&#237;zo</em> (m&#225;s de 260 toneladas de desperdicios removidas y &#233;nfasis en la protecci&#243;n del agua potable).&nbsp;&nbsp;</p><p>Departamento de Recursos Naturales y Ambientales de Puerto Rico. <em>Sobre doscientos voluntarios removieron cuarenta toneladas de desperdicios en los alrededores del Embalse Carra&#237;zo</em> (inventario de neum&#225;ticos, televisores, aceite, pl&#225;sticos y otros residuos).&nbsp;&nbsp;</p><p>Agencia de Protecci&#243;n Ambiental de Estados Unidos (EPA). <em>Conozca la basura acu&#225;tica</em> y <em>Or&#237;genes y consecuencias de la basura acu&#225;tica</em>, sobre c&#243;mo la basura terrestre llega a r&#237;os y embalses, sus efectos sobre la calidad del agua, la biodiversidad y los costos sociales y econ&#243;micos.&nbsp;&nbsp;</p><p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[El país que dejó de construir]]></title><description><![CDATA[Luis An&#237;bal Avil&#233;s]]></description><link>https://luisaviles64.substack.com/p/el-pais-que-dejo-de-construir</link><guid isPermaLink="false">https://luisaviles64.substack.com/p/el-pais-que-dejo-de-construir</guid><dc:creator><![CDATA[Café Irreverente]]></dc:creator><pubDate>Sat, 13 Jun 2026 13:24:44 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!V3OE!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F68659c49-5bc5-4b67-aeb2-07f1a64d9c9a_486x340.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Luis An&#237;bal Avil&#233;s</p><p>Hay algo profundamente irresponsable ocurriendo en Puerto Rico.</p><p>Mientras discutimos elecciones, estatus, nombramientos, contratos, encuestas y la controversia de la semana, el pa&#237;s f&#237;sico sobre el que descansa nuestra econom&#237;a se est&#225; deteriorando frente a nuestros ojos.</p><p>Y nadie parece tener prisa.</p><p>Vaya a Lo&#237;za y observe c&#243;mo el mar contin&#250;a reclamando terreno. Recorra las carreteras de Adjuntas, Utuado o Jayuya despu&#233;s de un evento de lluvia intensa y encontrar&#225; derrumbes, puentes vulnerables y carreteras que sobreviven m&#225;s por remiendos que por dise&#241;o. Hable con cualquier comerciante en Ponce, Mayag&#252;ez o Arecibo y escuchar&#225; la misma historia: apagones, fluctuaciones de voltaje, interrupciones del servicio de agua y costos operacionales cada vez mayores.</p><p>Todos vemos los s&#237;ntomas.</p><p>Lo que nadie quiere admitir es la enfermedad.</p><p>Puerto Rico dej&#243; de construir.</p><p>La generaci&#243;n que construy&#243; el Puerto Rico moderno pensaba en d&#233;cadas. Construy&#243; embalses, puertos, aeropuertos, carreteras, universidades, hospitales, sistemas de agua y centrales el&#233;ctricas. Cometieron errores, sin duda. Pero entend&#237;an algo fundamental: ning&#250;n pa&#237;s prospera consumiendo infraestructura sin reemplazarla.</p><p>Nosotros hemos hecho exactamente eso.</p><p>El Superacueducto se construy&#243; entre 1996 y 2000. Han pasado m&#225;s de veinticinco a&#241;os.</p><p>Veinticinco a&#241;os.</p><p>Pi&#233;nselo por un momento.</p><p>&#191;Cu&#225;l ha sido la gran obra de infraestructura transformacional construida desde entonces?</p><p>&#191;Cu&#225;l es el nuevo sistema nacional de almacenamiento de agua?</p><p>&#191;Cu&#225;l es la nueva represa estrat&#233;gica?</p><p>&#191;Cu&#225;l es la nueva central el&#233;ctrica de importancia nacional?</p><p>&#191;Cu&#225;l es el proyecto que nuestros hijos se&#241;alar&#225;n dentro de treinta a&#241;os como la obra visionaria de nuestra generaci&#243;n?</p><p>Silencio.</p><p>La &#250;nica gran represa construida en el siglo XXI ha sido la Represa Portugu&#233;s en Ponce, concebida principalmente para control de inundaciones. Las &#250;ltimas centrales el&#233;ctricas de gran escala fueron EcoEl&#233;ctrica y AES Puerto Rico, ambas puestas en servicio hace m&#225;s de dos d&#233;cadas.</p><p>Llevamos una generaci&#243;n completa viviendo de infraestructura heredada.</p><p>Una generaci&#243;n completa.</p><p>Mientras tanto, los embalses se sedimentan. Las tuber&#237;as envejecen. Las carreteras se deterioran. Las costas retroceden. La red el&#233;ctrica colapsa una y otra vez.</p><p>Y la respuesta de nuestra clase dirigente parece ser siempre la misma: otro estudio, otra comisi&#243;n, otra conferencia, otro plan estrat&#233;gico que termina acumulando polvo en alguna oficina p&#250;blica.</p><p>La Sociedad Americana de Ingenieros Civiles otorg&#243; a la infraestructura de Puerto Rico una calificaci&#243;n general de D-. M&#225;s a&#250;n, concluy&#243; que el pa&#237;s necesita entre $13,000 millones y $23,000 millones adicionales de inversi&#243;n durante la pr&#243;xima d&#233;cada simplemente para cerrar la brecha acumulada de mantenimiento y modernizaci&#243;n. No para construir el futuro. Para evitar que contin&#250;e deterior&#225;ndose el presente.</p><p>Pero la parte verdaderamente escandalosa de esta historia es que tampoco podemos alegar falta de dinero.</p><p>Durante a&#241;os hemos escuchado que el problema de Puerto Rico es la falta de recursos.</p><p>Ya no.</p><p>Despu&#233;s de los huracanes Irma y Mar&#237;a, los terremotos del sur, la pandemia y el hurac&#225;n Fiona, Puerto Rico recibi&#243; la mayor asignaci&#243;n de fondos federales de reconstrucci&#243;n de toda su historia. Entre FEMA, HUD y otros programas federales, m&#225;s de $70,000 millones fueron comprometidos para recuperaci&#243;n y reconstrucci&#243;n.</p><p>Setenta mil millones de d&#243;lares.</p><p>Una cifra tan grande que resulta dif&#237;cil imaginarla.</p><p>Y sin embargo, aqu&#237; viene el dato verdaderamente alarmante.</p><p>Seg&#250;n los informes oficiales de recuperaci&#243;n, al cierre de 2025 se hab&#237;an asignado aproximadamente $42,600 millones para proyectos de reconstrucci&#243;n. De esa cantidad, cerca de $39,500 millones hab&#237;an sido obligados. Sin embargo, apenas alrededor de $12,700 millones hab&#237;an sido efectivamente desembolsados.</p><p>Pi&#233;nselo.</p><p>Despu&#233;s de casi nueve a&#241;os de Mar&#237;a, menos de una tercera parte de los fondos comprometidos se hab&#237;a convertido en dinero desembolsado para proyectos.</p><p>Miles de millones permanecen atrapados entre dise&#241;os preliminares, permisos, revisiones, subastas, cambios de alcance, procesos burocr&#225;ticos y estructuras gubernamentales incapaces de mover proyectos con la velocidad que exige la realidad.</p><p>Si eso no provoca indignaci&#243;n nacional, no s&#233; qu&#233; podr&#237;a provocarla.</p><p>Porque el problema ya no es la falta de dinero.</p><p>El problema es que hemos perdido la capacidad de convertir dinero en infraestructura.</p><p>Hemos perdido la capacidad de ejecutar.</p><p>Hemos perdido la capacidad de construir.</p><p>Y esa realidad deber&#237;a avergonzarnos.</p><p>La propia RAND Corporation concluy&#243; en 2025 que, al ritmo actual, la reconstrucci&#243;n de Puerto Rico podr&#237;a extenderse hasta el a&#241;o 2051. Para completar la recuperaci&#243;n para 2033 ser&#237;a necesario aproximadamente triplicar el ritmo anual de ejecuci&#243;n de proyectos.</p><p>2051.</p><p>Treinta y cuatro a&#241;os despu&#233;s de Mar&#237;a.</p><p>Treinta y cuatro a&#241;os para reconstruir una isla estadounidense.</p><p>La pregunta inc&#243;moda es inevitable.</p><p>&#191;Tenemos realmente la capacidad institucional para ejecutar la reconstrucci&#243;n m&#225;s importante de nuestra historia?</p><p>&#191;O necesitamos replantearnos completamente el modelo de ejecuci&#243;n, incluyendo una participaci&#243;n mucho m&#225;s agresiva del Cuerpo de Ingenieros del Ej&#233;rcito de Estados Unidos y otras entidades con experiencia probada en proyectos de gran escala?</p><p>Porque algo est&#225; fallando.</p><p>Y est&#225; fallando gravemente.</p><p>Puerto Rico necesita una concertaci&#243;n nacional sobre infraestructura.</p><p>No sobre la pr&#243;xima elecci&#243;n.</p><p>No sobre el pr&#243;ximo esc&#225;ndalo.</p><p>No sobre la controversia pol&#237;tica de la semana.</p><p>Sobre las obras que determinar&#225;n si nuestros hijos y nietos podr&#225;n vivir, trabajar e invertir aqu&#237; dentro de cincuenta a&#241;os.</p><p>La agenda es evidente: reconstruir la red el&#233;ctrica; modernizar los sistemas de agua y alcantarillado; aumentar la capacidad de almacenamiento de agua; proteger nuestras costas de la erosi&#243;n y el aumento del nivel del mar; rehabilitar puentes y carreteras cr&#237;ticas; modernizar los puertos de San Juan, Ponce y Mayag&#252;ez; desarrollar infraestructura digital de clase mundial; transformar el transporte regional; y crear una autoridad permanente de infraestructura con capacidad t&#233;cnica para planificar y ejecutar proyectos estrat&#233;gicos m&#225;s all&#225; de los ciclos electorales.</p><p>Todo lo dem&#225;s es secundario.</p><p>Las sociedades no fracasan por falta de diagn&#243;sticos. Puerto Rico tiene suficientes estudios, informes y planes para llenar bibliotecas enteras.</p><p>Las sociedades fracasan cuando pierden la capacidad de ejecutar.</p><p>La generaci&#243;n que construy&#243; el Puerto Rico moderno nos dej&#243; represas, carreteras, puertos, universidades, hospitales, sistemas de agua y centrales el&#233;ctricas.</p><p>&#191;Qu&#233; vamos a dejar nosotros?</p><p>Hasta ahora, la respuesta parece ser estudios, excusas, permisos pendientes y fondos sin utilizar.</p><p>Y esa deber&#237;a ser una conclusi&#243;n inaceptable para cualquier pa&#237;s que aspire a tener futuro.</p><p>Porque un pa&#237;s que pasa veinticinco a&#241;os sin construir infraestructura estrat&#233;gica no est&#225; planificando el futuro.</p><p>Est&#225; viviendo del pasado.</p><p>Y un pa&#237;s que vive demasiado tiempo del pasado termina descubriendo que el futuro se construy&#243; en otra parte.</p><p>&#191;A alguien le interesa nuestro futuro?</p><p><strong>Referencias</strong></p><p>American Society of Civil Engineers. (2019). <em>2019 Puerto Rico Infrastructure Report Card</em>. Reston, VA: Author.</p><p>Central Office for Recovery, Reconstruction and Resiliency. (2025). <em>Financial Summary and Recovery Progress Reports</em>. Government of Puerto Rico.</p><p>RAND Corporation. (2025). <em>Accelerating Puerto Rico&#8217;s Disaster Recovery: A Synthesis of Findings and Recommendations</em>. Santa Monica, CA: RAND Corporation.</p><p>U.S. Government Accountability Office. (2024). <em>Puerto Rico Disasters: Progress Made, but Recovery Continues to Face Significant Challenges</em>. Washington, DC: U.S. Government Accountability Office.</p><p>U.S. Army Corps of Engineers. (2014). <em>Portugu&#233;s Dam Project Completion Documentation</em>. Jacksonville District, FL.</p><p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Parte II. Puerto Rico en el espejo de su historia]]></title><description><![CDATA[Por Luis Avil&#233;s]]></description><link>https://luisaviles64.substack.com/p/parte-ii-puerto-rico-en-el-espejo</link><guid isPermaLink="false">https://luisaviles64.substack.com/p/parte-ii-puerto-rico-en-el-espejo</guid><dc:creator><![CDATA[Café Irreverente]]></dc:creator><pubDate>Mon, 01 Jun 2026 01:01:32 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!V3OE!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F68659c49-5bc5-4b67-aeb2-07f1a64d9c9a_486x340.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Luis Avil&#233;s</strong></p><p>Puerto Rico lleva m&#225;s de un siglo atrapado en una gram&#225;tica de subordinaci&#243;n que hemos aprendido a habitar como si fuese natural. La narrativa oficial suele ordenar los hitos &#8212;Tratado de Par&#237;s de 1898, Ley Foraker de 1900, Ley Jones de 1917, Ley 600 de 1950 y Constituci&#243;n de 1952&#8212; para insinuar una marcha gradual hacia la libertad. Pero, mirada con lupa jur&#237;dica, la secuencia revela lo contrario: cada acto reorganiz&#243; la dependencia con ropajes m&#225;s finos. El resultado no fue un trayecto de incorporaci&#243;n, sino una acumulaci&#243;n de ficciones que, en su conjunto, siguen negando al pa&#237;s una ciudadan&#237;a completa y una soberan&#237;a originaria.</p><p>Desde el origen, la anomal&#237;a fue evidente. El Tratado de Par&#237;s, firmado el 10 de diciembre de 1898, cedi&#243; Puerto Rico de Espa&#241;a a Estados Unidos sin prever transici&#243;n, continuidad ni opci&#243;n de nacionalidad para sus habitantes, todos entonces ciudadanos espa&#241;oles. Esa omisi&#243;n contradec&#237;a la pr&#225;ctica consuetudinaria consolidada en el siglo XIX y el razonamiento de tratadistas influyentes. Emer de Vattel hab&#237;a fijado, ya en el siglo XVIII, que la cesi&#243;n de un territorio no convierte a sus habitantes en &#8220;cosas&#8221; transferibles y que sus derechos naturales les acompa&#241;an. Carlos Calvo, escribiendo a fines del XIX, advirti&#243; que los habitantes no son &#8220;simples accesorios&#8221; y que su estatus civil y pol&#237;tico debe salvaguardarse conforme a los principios del derecho de gentes. Pasquale Fiore sostuvo que, en casos de cesi&#243;n, los habitantes conservan sus derechos civiles y deben tener oportunidad real de elegir su nacionalidad. John Westlake describi&#243; como &#8220;pr&#225;ctica creciente de los Estados civilizados&#8221; permitir a los habitantes elegir su nacionalidad. Lassa Oppenheim calific&#243; esa opci&#243;n como &#8220;frecuente y recomendable&#8221; porque reconcilia la continuidad del Estado con la libertad individual. Y John Bassett Moore recopil&#243; la pr&#225;ctica estadounidense anterior a 1898 mostrando un patr&#243;n consistente: asegurar ciudadan&#237;a plena o un per&#237;odo de opci&#243;n en las cesiones de Louisiana (1803), Florida/Adams&#8211;On&#237;s (1819), Guadalupe Hidalgo (1848) y, sobre todo, Alaska (1867), que reconoci&#243; tres a&#241;os para optar.</p><p>Puerto Rico fue la excepci&#243;n deliberada a ese est&#225;ndar. Entre 1899 y 1917 los puertorrique&#241;os quedaron en un limbo jur&#237;dico. La respuesta de Estados Unidos, lejos de reparar la omisi&#243;n, fue imponer unilateralmente la ciudadan&#237;a mediante la Ley Jones&#8211;Shafroth de 1917, sin ofrecer alternativa ni consentimiento. Jos&#233; Juli&#225;n &#193;lvarez Gonz&#225;lez lo resumi&#243; con precisi&#243;n: se cre&#243; &#8220;una ciudadan&#237;a de obligaci&#243;n, no de consentimiento&#8221;. Esa ciudadan&#237;a, adem&#225;s, no vino acompa&#241;ada de igualdad constitucional: en el caso Balzac v. Porto Rico, la Corte Suprema sostuvo que la Ley Jones no incorpor&#243; a Puerto Rico a los Estados Unidos y que, por tanto, no aplicaban autom&#225;ticamente garant&#237;as como el juicio por jurado. La f&#243;rmula doctrinal que soport&#243; esa conclusi&#243;n &#8212;el &#8220;territorio no incorporado&#8221; de Downes v. Bidwell, seg&#250;n la cual Puerto Rico &#8220;pertenece a, pero no forma parte de, los Estados Unidos&#8221;&#8212; institucionaliz&#243; una ciudadan&#237;a incompleta y una igualdad condicional.</p><p><em>Interludio jur&#237;dico: qu&#233; exig&#237;a el derecho internacional en 1898 (y por qu&#233; no se cumpli&#243;)</em></p><p>El cuadro normativo disponible en 1898 no era un vac&#237;o. Adem&#225;s de la doctrina, la pr&#225;ctica convencional confirmaba un est&#225;ndar: las cesiones territoriales deb&#237;an proteger el estatus civil de los habitantes y ofrecerles opci&#243;n de nacionalidad. As&#237; se pact&#243; en Louisiana (1803), en Florida/Adams&#8211;On&#237;s (1819), en Guadalupe Hidalgo (1848) y en Alaska (1867), que otorg&#243; tres a&#241;os para optar. Ese patr&#243;n, documentado por Moore, operaba como costumbre aceptada por Estados &#8220;civilizados&#8221; y respond&#237;a a una intuici&#243;n b&#225;sica: el cambio de soberan&#237;a no puede despojar a las personas de derechos adquiridos ni convertirlas en ap&#225;tridas de facto. La pr&#225;ctica internacional reforz&#243; esa idea en la jurisprudencia de comienzos del siglo XX: el Laudo Tinoco, recogido por Hackworth, enfatiza que el cambio de soberan&#237;a no invalida por s&#237; mismo situaciones jur&#237;dicas existentes ni autoriza el desconocimiento arbitrario de derechos. Visto desde este prisma, el Tratado de Par&#237;s no fue un descuido; fue un apartamiento consciente de un est&#225;ndar entonces vigente.</p><p><em>Foraker, Jones y la arquitectura de la subordinaci&#243;n</em></p><p>La Ley Foraker inaugur&#243; el gobierno civil sobre la isla, pero bajo control directo del Ejecutivo federal. La estructura &#8212;gobernador y Consejo Ejecutivo designados por Washington con poder de veto sobre la legislaci&#243;n local&#8212; respondi&#243; m&#225;s a una l&#243;gica de administraci&#243;n colonial que a un proyecto de integraci&#243;n pol&#237;tica. La ciudadan&#237;a estatutaria de 1917, adem&#225;s de instrumental para la movilizaci&#243;n b&#233;lica de la Primera Guerra Mundial, qued&#243; constitucionalmente limitada por la categor&#237;a de &#8220;no incorporaci&#243;n&#8221;. En t&#233;rminos pr&#225;cticos: pasaporte s&#237;, derechos no siempre. El mensaje fue inequ&#237;voco: la pertenencia no implicaba pertenecer.</p><p><em>Ley 600, Constituci&#243;n de 1952 y el espejismo del ELA</em></p><p>A mediados del siglo XX, la Ley 600 autoriz&#243; a Puerto Rico a organizar un gobierno local con Constituci&#243;n propia, aprobada en 1952. La narrativa pol&#237;tica present&#243; ese paso como un &#8220;pacto&#8221; entre dos pueblos soberanos. La evidencia legislativa, sin embargo, cuenta otra historia. David Helfeld document&#243; que la historia congresional de la Ley 600 &#8220;carece de toda evidencia&#8221; de que el Congreso pretendiera ceder soberan&#237;a. El resultado fue un home rule ampliado, no un estatus internacionalmente soberano. La cr&#237;tica m&#225;s inc&#243;moda provino de dentro: Jos&#233; Tr&#237;as Monge &#8212;constituyente y uno de los arquitectos del ELA&#8212; termin&#243; describiendo el arreglo como un &#8220;fraude constitucional&#8221;, un dispositivo ret&#243;rico que maquill&#243; la continuidad colonial. Efr&#233;n Rivera Ramos a&#241;adi&#243; la dimensi&#243;n subjetiva: la colonialidad no solo se inscribe en leyes e instituciones, sino que se internaliza y limita la imaginaci&#243;n colectiva sobre lo posible.</p><p><em>Persistencia judicial del colonialismo: de los Casos Insulares a S&#225;nchez Valle y Vaello Madero</em></p><p>La jurisprudencia de comienzos del siglo XX sigue proyectando sombra. Los Casos Insulares construyeron un vallado doctrinal que permite gobernar territorios &#8220;pertenecientes&#8221; sin integrarlos plenamente. Christina Duffy Burnett mostr&#243; que esa arquitectura no fue un accidente neutral, sino una tecnolog&#237;a constitucional para administrar un imperio sin las &#8220;plenas constricciones&#8221; de la Constituci&#243;n. M&#225;s de un siglo despu&#233;s, el Tribunal Supremo reafirm&#243; en Puerto Rico v. S&#225;nchez Valle que la fuente &#250;ltima del poder punitivo en la isla es el Congreso, no el pueblo de Puerto Rico. Y en United States v. Vaello Madero, al sostener la exclusi&#243;n del SSI, el juez Neil Gorsuch, en concurrencia, calific&#243; a los Casos Insulares de doctrinas sin base constitucional y marcadas por estereotipos raciales, urgiendo su abandono. El reconocimiento moral de la anomal&#237;a coexiste, parad&#243;jicamente, con su vigencia material.</p><p>Lo que est&#225; en juego no es una querella de archivo, sino la estructura viva de la ciudadan&#237;a. Gustavo A. Gelp&#237; ha descrito la situaci&#243;n de Puerto Rico &#8212;y de los territorios&#8212; como una herida constitucional abierta: un &#8220;limbo de soberan&#237;a&#8221; que produce una ciudadan&#237;a de segunda clase incompatible con la democracia constitucional. Ese diagn&#243;stico dialoga con el interludio hist&#243;rico: si el est&#225;ndar consuetudinario exig&#237;a proteger la nacionalidad y ofrecer opci&#243;n en 1898, y si el desarrollo jurisprudencial posterior consolid&#243; una ciudadan&#237;a sin plenitud de derechos, entonces la anomal&#237;a no es un tropez&#243;n del pasado; es el dise&#241;o.</p><p><em>M&#225;s que cronolog&#237;a: una lecci&#243;n de m&#233;todo</em></p><p>La clave no es sumar agravios, sino entender la l&#243;gica que los ordena. El patr&#243;n es n&#237;tido: (1) en 1898 se omiti&#243; la protecci&#243;n y la opci&#243;n de nacionalidad contra la doctrina y la pr&#225;ctica de la &#233;poca; (2) en 1917 se impuso una ciudadan&#237;a sin consentimiento; (3) entre 1901 y 1922 se edific&#243; un andamiaje jurisprudencial para justificar la desigualdad; (4) en 1952 se visti&#243; la continuidad colonial con un lenguaje de pacto sin cesi&#243;n de soberan&#237;a; y (5) en el siglo XXI se reconoce el problema, pero se preservan sus efectos. La historia no progresa hacia la igualdad por inercia: cambia cuando la voluntad pol&#237;tica rompe la gram&#225;tica que la sostiene.</p><p>De cara a lo que sigue en este ensayo &#8212;la cr&#237;tica a la trinidad ELA&#8211;estadidad&#8211;autonomismo y la propuesta de un &#8220;reset&#8221; antidogm&#225;tico&#8212;, conviene subrayar que este argumento no se apoya en etiquetas ideol&#243;gicas, sino en un canon jur&#237;dico compartido por autores muy diversos y en una praxis estatal reiterada. Vattel, Calvo, Fiore, Westlake, Oppenheim y Moore no escrib&#237;an desde un programa partidista; describ&#237;an reglas de convivencia internacional que los Estados dec&#237;an honrar. Cuando Espa&#241;a y Estados Unidos se apartaron de ese est&#225;ndar con Puerto Rico, produjeron una anomal&#237;a que no ha sido corregida. Las citas contempor&#225;neas &#8212;Burnett, Rivera Ramos, Helfeld, Tr&#237;as Monge, Gelp&#237;&#8212; no a&#241;aden dogma: muestran la continuidad intelectual de una cr&#237;tica que, desde &#225;ngulos distintos, llega a la misma conclusi&#243;n.</p><p>Si la historia ense&#241;a algo es que los arreglos sem&#225;nticos aguantan poco frente a los hechos. Llamar &#8220;comunidad&#8221; a una relaci&#243;n de subordinaci&#243;n no la vuelve rec&#237;proca; otorgar un pasaporte sin derechos plenos no crea igualdad; celebrar aniversarios no transforma una excepci&#243;n en regla. La justicia en este punto es, a la vez, sencilla y exigente: reconocer la anomal&#237;a, nombrarla por lo que es y actuar en consecuencia. El resto &#8212;c&#243;mo reparar, c&#243;mo reimaginar el v&#237;nculo pol&#237;tico, c&#243;mo asegurar que la ciudadan&#237;a no sea un privilegio escalonado&#8212; pertenece a las secciones que siguen. Pero nada de eso puede construirse sin la claridad de este diagn&#243;stico: Puerto Rico no se desvi&#243; del derecho internacional por azar; fue desviado. Y mientras no se corrija el trazo, la l&#237;nea seguir&#225; torci&#233;ndose en el mismo sitio.</p><p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[A un año de Café Irreverente]]></title><description><![CDATA[Por Luis Avil&#233;s]]></description><link>https://luisaviles64.substack.com/p/a-un-ano-de-cafe-irreverente</link><guid isPermaLink="false">https://luisaviles64.substack.com/p/a-un-ano-de-cafe-irreverente</guid><dc:creator><![CDATA[Café Irreverente]]></dc:creator><pubDate>Wed, 27 May 2026 22:48:15 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!V3OE!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F68659c49-5bc5-4b67-aeb2-07f1a64d9c9a_486x340.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Por Luis Avil&#233;s</p><p>En estos d&#237;as, Caf&#233; Irreverente cumple un a&#241;o en Substack.</p><p>Ha sido un a&#241;o intenso. Un a&#241;o en que he podido sacarme del sistema muchas ideas, preocupaciones y observaciones sobre mi pa&#237;s, mi entorno y el mundo. Ideas que llevaban dando cantazos en mi cabeza desde hace m&#225;s de una d&#233;cada.</p><p>Les agradezco profundamente a todos los que visitan esta columna con alguna frecuencia. Odio la palabra &#8220;seguidores&#8221;. Prefiero pensar que somos lectores, interlocutores, c&#243;mplices de una misma incomodidad. S&#233; que muchos regresan porque estas palabras resuenan con pensamientos que ustedes tambi&#233;n llevan dentro, aunque quiz&#225;s no siempre hayan tenido la oportunidad, el tiempo o la rabia suficiente para articularlos.</p><p>Mi esperanza es que esas ideas resuenen. Que hagan lo que en la f&#237;sica ocurre con ciertas ondas: que la resonancia las amplifique. Que haya un efecto de derrame. Que en otras conversaciones, en otras mesas, en otros caf&#233;s, estas observaciones sigan caminando. No porque sean m&#237;as. No lo son. Son apenas eso: observaciones. </p><p>Nuestros antecesores llevan pensando los mismos problemas por diez mil a&#241;os. Nada es enteramente nuevo. Aun con las nuevas tecnolog&#237;as, la humanidad sigue siendo esencialmente la misma, con todas sus imperfecciones, que son muchas, y con todas sus bondades, que son menos, pero todav&#237;a existen.</p><p>Espero poder seguir escribiendo sin repetirme, sin convertirme en disco rayado y sin cruzar la l&#237;nea fin&#237;sima que separa la frustraci&#243;n colectiva del cinismo. Esa raya es muy delgada. Pero no quiero caer ah&#237;. </p><p>Seguiremos en esta lucha mientras haya pa&#237;s por hacer. Y espero que este pr&#243;ximo a&#241;o Caf&#233; Irreverente vuelva tambi&#233;n a mis proyectos de ideas positivas para Puerto Rico, sin abandonar la tarea de desmontar los mitos que nos venden para encubrir la corrupci&#243;n, la mediocridad y la resignaci&#243;n en que vive no solo nuestro pa&#237;s, sino buena parte del mundo.</p><p>As&#237; que vamos por un a&#241;o m&#225;s de Caf&#233; Irreverente.</p><p>Con gratitud, con dudas, con rabia todav&#237;a &#250;til y con la esperanza de que pensar en voz alta siga valiendo la pena. Paz. </p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Cómo dejamos morir a la Universidad de Puerto Rico sin admitirlo]]></title><description><![CDATA[Luis Avil&#233;s]]></description><link>https://luisaviles64.substack.com/p/como-dejamos-morir-a-la-universidad</link><guid isPermaLink="false">https://luisaviles64.substack.com/p/como-dejamos-morir-a-la-universidad</guid><dc:creator><![CDATA[Café Irreverente]]></dc:creator><pubDate>Wed, 29 Apr 2026 13:53:09 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!V3OE!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F68659c49-5bc5-4b67-aeb2-07f1a64d9c9a_486x340.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Luis Avil&#233;s</p><p>Hay n&#250;meros que no son n&#250;meros. Son decisiones morales disfrazadas de contabilidad.</p><p>En 1966, Puerto Rico hizo algo que hoy parecer&#237;a radical. Le dio a la Universidad de Puerto Rico casi un 9.6% del Fondo General. Nueve punto seis. No es una met&#225;fora. Es ley. Es pol&#237;tica p&#250;blica. Es una generaci&#243;n diciendo, sin titubeos, que el proyecto m&#225;s importante del pa&#237;s era educar a su gente. No era romanticismo. Era estrategia.</p><p>Ven&#237;amos de cuatro siglos sin universidad propia bajo Espa&#241;a. Cuatrocientos a&#241;os de importar saber y exportar subordinaci&#243;n. La UPR no era un lujo. Era una correcci&#243;n hist&#243;rica. El pa&#237;s se mir&#243; al espejo y decidi&#243; invertir en su inteligencia.</p><p>Y ahora mire lo que hicimos con esa promesa.</p><p>La fuimos desangrando poco a poco. Sin drama. Sin discurso. Sin admitirlo.</p><p>Desde los noventa, y con especial entusiasmo despu&#233;s de PROMESA en 2016, la asignaci&#243;n se convirti&#243; en variable de ajuste. Los informes de la Junta de Supervisi&#243;n Fiscal para Puerto Rico no dejan espacio para la nostalgia: m&#225;s de $500 millones en recortes acumulados entre 2017 y 2023 en la UPR. Eso no es eficiencia. Eso es amputaci&#243;n con lenguaje t&#233;cnico.</p><p>&#191;El resultado?</p><p>Menos estudiantes. De unos 68,000 en 2010 a cerca de 45,000 en 2023. Menos profesores. Menos investigaci&#243;n. M&#225;s dependencia de fondos externos y aumentos de matr&#237;cula. M&#225;s presi&#243;n sobre una instituci&#243;n que, ir&#243;nicamente, seguimos tratando como si fuera el motor del pa&#237;s.</p><p>Y aqu&#237; es donde la cosa se pone inc&#243;moda de verdad.</p><p>Porque nos encanta quejarnos de la fuga de talento. Nos rasgamos las vestiduras cuando vemos a nuestros mejores estudiantes irse. Pero seg&#250;n el U.S. Census Bureau, Puerto Rico lleva m&#225;s de una d&#233;cada perdiendo poblaci&#243;n de forma sostenida. Eso incluye a los j&#243;venes mejor preparados. Y mientras tanto, debilitamos la &#250;nica instituci&#243;n que hist&#243;ricamente ha producido ese talento.</p><p>Es como quejarse de que el carro no corre mientras le seguimos sacando gasolina.</p><p>Entonces, no me diga que esto es culpa solamente de la politiquer&#237;a universitaria. Claro que existe. Claro que hay administraciones mediocres. Claro que hay inercia y acomodo. Pero eso no explica una reducci&#243;n estructural de d&#233;cadas. Eso explica titulares, no tendencias.</p><p>La tendencia es otra.</p><p>La tendencia es que dejamos de creer, o peor a&#250;n, dejamos de comportarnos como si crey&#233;ramos.</p><p>Porque los pa&#237;ses que entienden lo que tienen no juegan con su universidad p&#250;blica como si fuera una partida presupuestaria m&#225;s. La protegen. La fortalecen. La reforman, s&#237;, pero no la estrangulan.</p><p>El Federal Reserve Bank of New York lo ha dicho sin poes&#237;a: en econom&#237;as peque&#241;as y abiertas como Puerto Rico, la educaci&#243;n superior es un determinante clave de productividad y crecimiento. Traducido al espa&#241;ol de la calle: si descuidas la universidad, est&#225;s hipotecando el futuro.</p><p>As&#237; que volvamos al 9.6%.</p><p>No como nostalgia barata, sino como punto de comparaci&#243;n moral.</p><p>Esa generaci&#243;n no ten&#237;a m&#225;s recursos que nosotros. Ten&#237;a menos. Pero ten&#237;a m&#225;s claridad. Sab&#237;a que sin una universidad p&#250;blica fuerte no hay movilidad social, no hay innovaci&#243;n, no hay pa&#237;s.</p><p>Hoy nosotros tenemos m&#225;s excusas.</p><p>La pregunta no es si la Universidad de Puerto Rico es perfecta. No lo es. Nunca lo fue. La pregunta es si estamos dispuestos a sostenerla como proyecto de pa&#237;s o si preferimos verla encogerse lentamente mientras hablamos de desarrollo en conferencias con coffee break.</p><p>Porque aqu&#237; nadie ha votado formalmente por eliminar la UPR.</p><p>Pero llevamos a&#241;os comport&#225;ndonos como si ya lo hubi&#233;ramos hecho.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Tapón, calor y resignación: el modelo de San Juan]]></title><description><![CDATA[por Luis Avil&#233;s]]></description><link>https://luisaviles64.substack.com/p/tapon-calor-y-resignacion-el-modelo</link><guid isPermaLink="false">https://luisaviles64.substack.com/p/tapon-calor-y-resignacion-el-modelo</guid><dc:creator><![CDATA[Café Irreverente]]></dc:creator><pubDate>Mon, 27 Apr 2026 19:47:01 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!mZhw!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fdeeac5e5-c259-4dd6-9b54-de08e7f88cad_5712x4284.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>por Luis Avil&#233;s</p><div class="captioned-image-container"><figure><a class="image-link image2 is-viewable-img" target="_blank" href="/__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!mZhw!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fdeeac5e5-c259-4dd6-9b54-de08e7f88cad_5712x4284.jpeg" data-component-name="Image2ToDOM"><div class="image2-inset"><picture><source type="image/webp" srcset="/__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!mZhw!, /__u/luisaviles64.substack.com/w_424, /__u/luisaviles64.substack.com/c_limit, /__u/luisaviles64.substack.com/f_webp, /__u/luisaviles64.substack.com/q_auto:good, 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Te absorbe. Te detiene. Te convierte en parte de una coreograf&#237;a inm&#243;vil de metal bajo un sol que no perdona. Uno vuelve de Boquer&#243;n con el cuerpo todav&#237;a respirando mar, y la ciudad te devuelve a la realidad: filas de carros, aire caliente, tiempo suspendido. No es solo tr&#225;fico. Es un modelo de ciudad que decidi&#243; que el carro es el protagonista y nosotros, los dem&#225;s, simples extras.</p><p>Los datos no son debatibles. M&#225;s del 90 por ciento de los viajes diarios en Puerto Rico se hacen en autom&#243;vil privado, seg&#250;n el U.S. Census Bureau (American Community Survey). El tiempo promedio de viaje ronda los 30 minutos en el &#225;rea metro, pero ese promedio oculta la experiencia real: trayectos que deber&#237;an tomar 15 minutos y se convierten en 45. Es una econom&#237;a del desgaste.</p><p>El costo es tambi&#233;n f&#237;sico. La Agencia de Protecci&#243;n Ambiental de Estados Unidos lo explica sin ambig&#252;edades: &#8220;Urban areas are significantly warmer than their rural surroundings due to human activities.&#8221; En San Juan eso se traduce en aceras que queman, paradas de guagua inhabitables y una ciudad que expulsa al peat&#243;n. Sin sombra, no hay ciudad. Estudios publicados en Nature Climate Change confirman lo evidente: la cobertura arb&#243;rea reduce temperaturas y riesgos de salud asociados al calor extremo.</p><p>Y, sin embargo, seguimos esperando la gran soluci&#243;n federal, el proyecto multimillonario que alg&#250;n d&#237;a nos rescate. Mientras tanto, ignoramos lo evidente: hay intervenciones inmediatas, baratas y locales que pueden cambiar la experiencia urbana en meses, no d&#233;cadas.</p><p>Empiezo por la m&#225;s urgente, pero tambi&#233;n la m&#225;s mal entendida.</p><p>San Juan ya tiene carriles exclusivos para guaguas. El problema es que no funcionan como deber&#237;an. Se invaden, no se fiscalizan, y en muchos casos no ofrecen una ventaja real de tiempo. La respuesta intuitiva es abrirlos m&#225;s. Permitir que taxis y plataformas como Uber los usen. Pero si se hace sin dise&#241;o, se destruye lo poco que queda.</p><p>La alternativa inteligente es otra. Permitir acceso a taxis y Uber &#250;nicamente cuando est&#225;n en viaje activo con pasajero. Nada de carros vac&#237;os buscando clientes dentro del carril. A cambio, ese acceso se condiciona a un descuento autom&#225;tico en el viaje. No voluntario, no simb&#243;lico. Regulado. Es un intercambio claro: acceso a infraestructura p&#250;blica a cambio de beneficio directo al usuario.</p><p>Este modelo no es teor&#237;a. Variantes de incentivos por ocupaci&#243;n se han utilizado en ciudades como Nueva York y Londres para proteger carriles prioritarios. En Nueva York, los carriles exclusivos han reducido tiempos de viaje entre 10 y 30 por ciento, seg&#250;n el NYC Department of Transportation. La clave es mantener lo esencial: el carril tiene que ser m&#225;s r&#225;pido que los dem&#225;s. Si pierde esa ventaja, se convierte en otro tap&#243;n m&#225;s.</p><p>La segunda intervenci&#243;n es menos controversial, pero m&#225;s profunda.</p><p>Sombra. &#193;rboles. Infraestructura verde tratada como servicio p&#250;blico esencial. Un estudio publicado en <em>Nature Climate Change</em> documenta que la cobertura arb&#243;rea puede reducir significativamente las temperaturas urbanas y mitigar riesgos de salud asociados al calor extremo. En una ciudad tropical, eso no es est&#233;tica. Es supervivencia cotidiana.</p><p>Sembrar &#225;rboles en corredores peatonales, en paradas de guagua, alrededor de escuelas y hospitales no requiere fondos federales ni ingenier&#237;a compleja. Requiere coordinaci&#243;n municipal, mantenimiento y una decisi&#243;n pol&#237;tica de priorizar la vida sobre el asfalto.</p><p>La tercera intervenci&#243;n es invisible, pero estructural.</p><p>Eliminar los requisitos m&#237;nimos de estacionamiento en zonas urbanas. Hoy, la reglamentaci&#243;n obliga a construir estacionamientos aunque no sean necesarios. Eso encarece la vivienda, incentiva el uso del carro y perpet&#250;a el modelo que produce el tap&#243;n que vemos. Como se&#241;ala Donald Shoup, &#8220;Minimum parking requirements subsidize cars and increase housing costs.&#8221; Quitar ese requisito no cuesta dinero. Libera el mercado y cambia incentivos.</p><p>Estas tres medidas comparten algo inc&#243;modo. Funcionan. Y precisamente por eso enfrentan resistencia.</p><p>Porque ninguna evita la verdad central: no se puede humanizar la ciudad sin restarle privilegios al autom&#243;vil. No hay una versi&#243;n honesta en la que todo mejora y nadie cede nada.</p><p>La escena del tap&#243;n no es un accidente. Es el resultado acumulado de decisiones p&#250;blicas y privadas. Pero tambi&#233;n es reversible. No con promesas lejanas, sino con decisiones concretas: proteger de verdad los carriles exclusivos, convertir el sol en sombra, y dejar de dise&#241;ar la ciudad para guardar carros en lugar de mover personas.</p><p>San Juan no necesita reinventarse. Necesita atreverse.</p><p><strong>Referencias</strong></p><p>U.S. Census Bureau<br>American Community Survey (ACS), 5-Year Estimates. <a href="https://data.census.gov/">https://data.census.gov</a></p><p>Autoridad Metropolitana de Autobuses<br>Datos operacionales y uso del sistema.</p><p>Agencia de Protecci&#243;n Ambiental de Estados Unidos<br>Heat Island Effect. <a href="https://www.epa.gov/heatislands">https://www.epa.gov/heatislands</a></p><p>Nature Climate Change<br>Tree cover and heat-related mortality in cities (2023).</p><p>NYC Department of Transportation<br>Bus Priority Projects. <a href="https://www.nyc.gov/dot">https://www.nyc.gov/dot</a></p><p>Transport for London<br>Bus lane policy. <a href="https://tfl.gov.uk/">https://tfl.gov.uk</a></p><p>Donald Shoup<br><em>The High Cost of Free Parking</em>. Routledge, 2011.</p><p>American Public Transportation Association<br>Economic Impact of Public Transportation Investment. <a href="https://www.apta.com/">https://www.apta.com</a></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Salomón sí partió el bebé: la nueva tarifa eléctrica y el arte de comprar tiempo]]></title><description><![CDATA[por Luis Avil&#233;s]]></description><link>https://luisaviles64.substack.com/p/salomon-si-partio-el-bebe-la-nueva</link><guid isPermaLink="false">https://luisaviles64.substack.com/p/salomon-si-partio-el-bebe-la-nueva</guid><dc:creator><![CDATA[Café Irreverente]]></dc:creator><pubDate>Fri, 17 Apr 2026 10:58:05 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!V3OE!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F68659c49-5bc5-4b67-aeb2-07f1a64d9c9a_486x340.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>por Luis Avil&#233;s</p><p>Hay decisiones regulatorias que buscan justicia. Y hay decisiones que buscan sobrevivir. La nueva tarifa el&#233;ctrica aprobada por el Negociado de Energ&#237;a pertenece, sin duda, a la segunda categor&#237;a.</p><p>Recordemos la historia b&#237;blica. Dos mujeres reclaman el mismo beb&#233;. El rey Salom&#243;n propone partirlo en dos para revelar a la verdadera madre. Era un acto de sabidur&#237;a. Nadie quiere un ni&#241;o muerto. La verdad emerge del instinto de protecci&#243;n.</p><p>Aqu&#237;, sin embargo, el Negociado hizo algo distinto. No utiliz&#243; la amenaza de dividir el beb&#233;. Lo dividi&#243;.</p><p>Rechaz&#243; el aumento de aproximadamente setenta y cinco por ciento que solicitaban LUMA y Genera. Eso, en apariencia, es una victoria. Un respiro. Una se&#241;al de sensibilidad social en un pa&#237;s donde la factura el&#233;ctrica ya consume una proporci&#243;n excesiva del ingreso familiar. El propio Negociado lo deja claro al inicio del documento al se&#241;alar que declina aprobar ese aumento solicitado y fija un nivel &#8220;m&#225;s razonable&#8221; de ingresos (Chapter One, p. 1).</p><p>Pero el problema no desaparece porque se ignore. El problema se desplaza.</p><p>El propio Negociado reconoce el contexto estructural. El sistema el&#233;ctrico est&#225; en condiciones precarias en generaci&#243;n, transmisi&#243;n y distribuci&#243;n, con fallas generalizadas y riesgo de interrupciones (Chapter One, pp. 1&#8211;3). Adem&#225;s, PREPA carece de acceso a capital y no puede financiar inversiones como lo har&#237;a una utility tradicional (Chapter One, pp. 10&#8211;11).</p><p>En ese escenario, la decisi&#243;n central fue no trasladar los costos de inversi&#243;n a la tarifa base. En su lugar, obligar a que esos proyectos se financien, en la medida posible, con fondos federales.</p><p>El documento lo expresa sin ambig&#252;edad. &#8220;Capital projects should be charged to customers only as a last resort&#8221; (Chapter One, p. 11). Y a&#241;ade que &#8220;customers should not prepay capital costs that federal or other public money can reasonably cover&#8221; (Chapter One, p. 22).</p><p>La l&#243;gica es correcta. Nadie quiere que el abonado pague hoy por activos que durar&#225;n d&#233;cadas. Nadie quiere acelerar una espiral tarifaria.</p><p>Pero el mismo documento contiene la otra mitad de la verdad. El Negociado reconoce que, en ausencia de financiamiento externo, la decisi&#243;n es si obliga a los clientes a pagar esos costos completos de inmediato (Chapter One, p. 10). Y advierte que esa din&#225;mica puede generar una espiral descendente donde menos clientes pagan m&#225;s, y por lo tanto pagan a&#250;n m&#225;s (Chapter One, pp. 10&#8211;11).</p><p>La soluci&#243;n adoptada fue evitar ese resultado inmediato. No cobrar ahora. Comprar tiempo.</p><p>El problema es que comprar tiempo no es lo mismo que resolver el problema.</p><p>Toda la estructura tarifaria descansa sobre una premisa impl&#237;cita. Que los fondos federales llegar&#225;n. El Negociado eleva esa expectativa a principio rector al afirmar que maximizar el uso de fondos federales es esencial para mantener tarifas practicables y evitar trasladar costos innecesarios a los abonados (Chapter One, pp. 13&#8211;14).</p><p>La pregunta es inevitable. En el clima pol&#237;tico actual de Estados Unidos, con un giro cada vez m&#225;s fuerte hacia la restricci&#243;n del gasto federal y con precedentes recientes de tensiones en la asignaci&#243;n de fondos, cu&#225;n realista es asumir que esos fondos llegar&#225;n a tiempo, completos y sin fricci&#243;n.</p><p>Si no llegan, el dise&#241;o entero se desmorona. El propio Negociado reconoce que excluir proyectos de la tarifa implica el riesgo de retrasos en su ejecuci&#243;n si los fondos federales no llegan oportunamente (Chapter One, p. 15).</p><p>Sin esos fondos, los proyectos no se ejecutan. Si los proyectos no se ejecutan, el sistema no se repara. Si el sistema no se repara, las m&#233;tricas de confiabilidad empeoran. Los apagones aumentan. Y entonces la factura llega, pero llega tarde, concentrada y m&#225;s cara.</p><p>Hay adem&#225;s un elemento pol&#237;tico que no es menor. La pr&#243;xima revisi&#243;n tarifaria ocurre en aproximadamente tres a&#241;os. Eso coloca cualquier ajuste estructural fuera del ciclo electoral inmediato. La decisi&#243;n de hoy evita el costo pol&#237;tico presente y traslada la carga al pr&#243;ximo regulador y al pr&#243;ximo gobierno.</p><p>El tratamiento de la medici&#243;n neta ilustra bien la l&#243;gica de esta decisi&#243;n. No se elimin&#243; el programa ni se complet&#243; el an&#225;lisis formal de costo del servicio. Pero se produjo un cambio importante en el dise&#241;o tarifario. Al aumentar la proporci&#243;n de cargos no evitables, el sistema reduce la capacidad de ciertos clientes de evadir costos mediante reducci&#243;n de consumo, en l&#237;nea con la preocupaci&#243;n del Negociado sobre la salida de clientes y la disminuci&#243;n en ventas (Chapter One, pp. 13&#8211;14).</p><p>En t&#233;rminos pr&#225;cticos, los clientes de medici&#243;n neta comienzan a pagar m&#225;s. No necesariamente como resultado de un an&#225;lisis granular de los costos que imponen al sistema, sino como consecuencia de una reconfiguraci&#243;n estructural para asegurar ingresos en un sistema con alta incertidumbre.</p><p>As&#237; que tampoco ganan. Simplemente pierden de otra manera.</p><p>El Negociado intent&#243; balancear dos imperativos que en este momento son dif&#237;ciles de reconciliar. Proteger al consumidor en el corto plazo y financiar un sistema que necesita inversi&#243;n urgente. No pod&#237;a hacer ambas cosas plenamente. Nadie pod&#237;a.</p><p>Pero al final, en lugar de resolver la tensi&#243;n, la dividi&#243;.</p><p>Evit&#243; el aumento hoy, pero dej&#243; el sistema dependiendo de una fuente de financiamiento incierta. Redistribuy&#243; costos sin corregir su origen. Compr&#243; tiempo sin garantizar soluci&#243;n.</p><p>Salom&#243;n nunca parti&#243; al beb&#233;. Sab&#237;a que hacerlo era perderlo.</p><p>Aqu&#237; no hubo amenaza. Hubo ejecuci&#243;n.</p><p>Y cuando un sistema el&#233;ctrico, que es infraestructura esencial de un pa&#237;s, se sostiene sobre supuestos inciertos, la consecuencia no es te&#243;rica.</p><p>Es existencial.</p><p>Si los fondos no llegan, si las inversiones no se ejecutan, si las m&#233;tricas contin&#250;an deterior&#225;ndose, el resultado no ser&#225; una discusi&#243;n t&#233;cnica.</p><p>Ser&#225; un colapso.</p><p>Y ese no tendr&#225; segunda oportunidad.</p><p></p><p><strong>Referencia</strong></p><p>Puerto Rico Energy Bureau. Final Resolution and Order on Electricity Rates, Case No. NEPR-AP-2023-0003 (2026). Disponible en: https://energia.pr.gov/wp-content/uploads/2026/04/20260415-AP20230003-Final-Resolution-and-Order.pdf</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[El monstruo que fabricamos nosotros]]></title><description><![CDATA[Por Luis Avil&#233;s]]></description><link>https://luisaviles64.substack.com/p/el-monstruo-que-fabricamos-nosotros</link><guid isPermaLink="false">https://luisaviles64.substack.com/p/el-monstruo-que-fabricamos-nosotros</guid><dc:creator><![CDATA[Café Irreverente]]></dc:creator><pubDate>Sat, 11 Apr 2026 16:41:12 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!V3OE!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F68659c49-5bc5-4b67-aeb2-07f1a64d9c9a_486x340.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p></p><p>Por Luis Avil&#233;s</p><p>El extremismo no cae del cielo.</p><p>Existe una explicaci&#243;n c&#243;moda del extremismo. Casi infantil en su simplicidad: todo comienza con un hombre, un ego enfermo, una voluntad desbordada de poder. Adolf Hitler ayer. Donald Trump hoy.</p><p>Bajo esa narrativa, la sociedad aparece como v&#237;ctima pasiva, arrastrada por la fuerza de un individuo fuera de control. Es una historia limpia. Tranquilizadora. &#218;til para la conciencia colectiva.</p><p>Y es, en el mejor de los casos, profundamente incompleta.</p><p>La tradici&#243;n intelectual m&#225;s seria sugiere algo mucho m&#225;s inc&#243;modo: el extremismo no nace en la cima. Se cocina en la base social, lentamente, hasta que finalmente encuentra a quien lo articule.</p><p>Arist&#243;teles no estaba ofreciendo una regla de etiqueta cuando formul&#243; la virtud como justo medio. Estaba haciendo un diagn&#243;stico pol&#237;tico que todav&#237;a duele. Una comunidad que deja de valorar la mesura y comienza a admirar el exceso &#8212;de poder, de certeza, de pureza ideol&#243;gica&#8212; empieza a perder su br&#250;jula moral. Y cuando el poder deja de orientarse al bien com&#250;n para convertirse en instrumento de facci&#243;n, la desviaci&#243;n no es accidental. Es estructural.</p><p>Isaiah Berlin fue m&#225;s espec&#237;fico sobre el mecanismo: el peligro no reside &#250;nicamente en los l&#237;deres, sino en las ideas que hacen posible su ascenso. El monismo moral &#8212;la creencia de que existe una &#250;nica respuesta correcta para organizar la vida pol&#237;tica&#8212; contiene en s&#237; mismo una vocaci&#243;n autoritaria. Cuando una sociedad abandona la tolerancia a la complejidad y comienza a exigir coherencia absoluta, no est&#225; cerrando filas. Est&#225; abriendo la puerta.</p><p>Hannah Arendt identific&#243; la llave que la abre: la soledad pol&#237;tica. No el aislamiento f&#237;sico, sino la ruptura de los v&#237;nculos que conectan al individuo con un mundo compartido de significado, instituciones y lenguaje com&#250;n. En ese vac&#237;o, las ideolog&#237;as totalizantes no se imponen. Se ofrecen. Porque proveen lo que la sociedad ya no da: pertenencia, prop&#243;sito, y una explicaci&#243;n total del mundo.</p><p>Erich Fromm a&#241;adi&#243; la pieza que nadie quiere ver: la gente no siempre llega al autoritarismo empujada. A veces llega corriendo. La libertad moderna genera ansiedad. La ausencia de certezas absolutas, la necesidad de elegir, la responsabilidad individual &#8212;todo eso pesa. Y cuando pesa demasiado, el hombre fuerte no parece una amenaza. Parece un alivio.</p><p>Con ese marco, la comparaci&#243;n hist&#243;rica deja de ser ret&#243;rica y se convierte en herramienta.</p><p>Hitler no cre&#243; el resentimiento alem&#225;n tras la Primera Guerra Mundial ni invent&#243; la humillaci&#243;n de Versalles. Lo que hizo fue tomar esas condiciones y organizarlas en una narrativa coherente, emocionalmente potente, pol&#237;ticamente explosiva.</p><p>Trump no invent&#243; la desconfianza en las instituciones ni la polarizaci&#243;n estadounidense. Pero articul&#243; esos elementos en un relato de p&#233;rdida, amenaza y recuperaci&#243;n que convirti&#243; emociones dispersas en identidad pol&#237;tica.</p><p>El patr&#243;n no es id&#233;ntico. Pero es reconocible.</p><p>Lo que lo hace reconocible, sobre todo, es el lenguaje.</p><p>La investigaci&#243;n emp&#237;rica sobre polarizaci&#243;n ha demostrado que la deshumanizaci&#243;n del adversario es el paso cr&#237;tico antes de las formas m&#225;s intensas de conflicto pol&#237;tico. Y ese lenguaje no es abstracto: es concreto, repetido, normalizado.</p><p>Cuando Trump dice que &#8220;These aren&#8217;t people. These are animals&#8221; refiri&#233;ndose a miembros de MS-13, o cuando describe a inmigrantes como personas que traen drogas, crimen, y que &#8220;son violadores&#8221;, no estamos ante ret&#243;rica excesiva. Estamos ante una operaci&#243;n pol&#237;tica deliberada: redefinir al &#8220;otro&#8221; como amenaza moral para reducir el costo &#233;tico de su exclusi&#243;n.</p><p>Primero los nombras. Luego los reduces. Despu&#233;s, lo que sea que venga despu&#233;s se vuelve m&#225;s f&#225;cil de justificar.</p><p>En el siglo XXI, adem&#225;s, ese proceso tiene un acelerador sin precedentes.</p><p>Las redes sociales no crean el extremismo. Pero lo amplifican, lo optimizan y le dan velocidad de incendio forestal. Su arquitectura premia los contenidos que generan emociones intensas &#8212;indignaci&#243;n, miedo, certeza&#8212; y penaliza lo que requiere reflexi&#243;n, matiz o complejidad.</p><p>El resultado es un ecosistema en el que la duda pierde terreno frente a la afirmaci&#243;n categ&#243;rica, el argumento frente al eslogan, y la deliberaci&#243;n frente a la reacci&#243;n instant&#225;nea.</p><p>Y adem&#225;s fragmentan lo que Arendt consideraba esencial para la vida pol&#237;tica: la realidad compartida. Ya no existe un espacio com&#250;n de informaci&#243;n. Existen m&#250;ltiples universos paralelos en los que cada grupo refuerza sus propias certezas sin exposici&#243;n significativa al desacuerdo. No solo se intensifica la polarizaci&#243;n. Se elimina el idioma en el que podr&#237;amos resolverla.</p><p>En ese contexto, el extremismo no es una anomal&#237;a.</p><p>Es una respuesta coherente a un entorno social deteriorado.</p><p>Y su rasgo m&#225;s inquietante no es la violencia que a veces produce. Es la forma en que se presenta: no como enemigo de la democracia, sino como su salvador. La &#250;nica alternativa frente a &#233;lites corruptas, amenazas externas o decadencia moral. Esa narrativa no se impone en el vac&#237;o. Funciona porque encuentra una sociedad que ya perdi&#243; la fe en sus instituciones y en el valor del bien com&#250;n.</p><p>Las se&#241;ales de alerta siempre estuvieron ah&#237;. Estaban antes de que el extremismo se manifestara plenamente.</p><p>La erosi&#243;n de la confianza social. El aislamiento c&#237;vico. La pol&#237;tica convertida en guerra moral absoluta. La inflaci&#243;n de agravios identitarios. La normalizaci&#243;n de la mentira. Y, sobre todo, la deshumanizaci&#243;n del adversario.</p><p>Cuando esas condiciones se alinean, el extremismo deja de ser improbable.</p><p>Se vuelve predecible.</p><p>La conclusi&#243;n no es c&#243;moda. Pero es inevitable.</p><p>El extremismo no triunfa porque aparezcan l&#237;deres peligrosos. Esos siempre han existido y siempre existir&#225;n. Triunfa cuando la sociedad empieza a admirar lo que antes tem&#237;a: la certeza absoluta, el poder sin l&#237;mites, la humillaci&#243;n del adversario. Triunfa cuando la verdad deja de importar y lo &#250;nico que importa es ganar. Triunfa cuando el bien com&#250;n se sustituye por el placer de derrotar al otro.</p><p>En ese momento, el caudillo ya no es una anomal&#237;a. Es una respuesta.</p><p>No llega para romper el sistema. Llega porque el sistema &#8212;moral, c&#237;vico, cultural&#8212; ya estaba roto.</p><p>Y lo m&#225;s peligroso no es que lo sigan.</p><p>Es que lo necesiten.</p><p>Porque cuando una sociedad necesita un hombre fuerte para resolver lo que la convivencia democr&#225;tica ya no puede manejar, lo que ha fracasado no es la pol&#237;tica.</p><p>Es la idea misma de comunidad.</p><p>Y cuando eso ocurre, la pregunta ya no es si el extremismo va a llegar.</p><p>La pregunta es cu&#225;nto tiempo m&#225;s vamos a fingir que todav&#237;a no est&#225; aqu&#237;.</p><p></p><p>Referencias</p><p>Arendt, H. (1951). The Origins of Totalitarianism. Harcourt, Brace and Company.</p><p>Arist&#243;teles. (ca. 350 a.C./2009). &#201;tica a Nic&#243;maco (trad. L. Castro Nogueira et al.). Alianza Editorial.</p><p>Berlin, I. (1969). Four Essays on Liberty. Oxford University Press.</p><p>Fromm, E. (1941). Escape from Freedom. Farrar &amp; Rinehart.</p><p>Piazza, J. A. (2020). Politician hate speech and domestic terrorism. International Interactions, 46(3), 431&#8211;453.</p><p>Sunstein, C. R. (2017). #Republic: Divided Democracy in the Age of Social Media. Princeton University Press.</p><p></p><p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Esencia: el ambientalismo selectivo y la hipocresía de clase]]></title><description><![CDATA[Por Luis Avil&#233;s]]></description><link>https://luisaviles64.substack.com/p/esencia-el-ambientalismo-selectivo</link><guid isPermaLink="false">https://luisaviles64.substack.com/p/esencia-el-ambientalismo-selectivo</guid><dc:creator><![CDATA[Café Irreverente]]></dc:creator><pubDate>Mon, 30 Mar 2026 17:16:45 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!V3OE!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F68659c49-5bc5-4b67-aeb2-07f1a64d9c9a_486x340.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Por Luis Avil&#233;s</p><p>En Cabo Rojo estamos teniendo el debate equivocado.</p><p>Nos dicen que el problema con Esencia es ambiental. Que si el agua. Que si los manglares. Que si la huella ecol&#243;gica. Todo eso importa. Claro que importa. Pero no nos enga&#241;emos: ese no es el verdadero eje del conflicto.</p><p>Porque si fuera un tema ambiental puro, Combate no existir&#237;a como existe hoy.</p><p>Combate es el mejor contraejemplo de la narrativa moral que se est&#225; vendiendo. All&#237; se permiti&#243;, por d&#233;cadas, un desarrollo desordenado, fragmentado, sin planificaci&#243;n integral, con impacto acumulativo real sobre el ecosistema costero. Casas, alquileres, presi&#243;n sobre infraestructura, uso intensivo del litoral. Y nadie levant&#243; la bandera con la misma intensidad.</p><p>&#191;Por qu&#233;?</p><p>Porque Combate es un desarrollo de clase media. Org&#225;nico. Ca&#243;tico. Socialmente aceptable.</p><p>Esencia, en cambio, es otra cosa. Es capital grande. Es lujo. Es dise&#241;o. Es inversi&#243;n estructurada. Y ah&#237; s&#237; aparece la conciencia ambiental como si fuera un interruptor moral.</p><p>Ese doble est&#225;ndar es el problema.</p><p>No se puede decir que algo es inaceptable ambientalmente cuando ya aceptaste lo mismo, o peor, durante d&#233;cadas, simplemente porque era m&#225;s accesible socialmente.</p><p>Entonces pongamos el debate donde es.</p><p>Esto no es ricos versus ambiente. Esto es tambi&#233;n ricos versus pobres.</p><p>Y eso no significa que Esencia est&#233; bien como est&#225;. No lo est&#225;.</p><p>El propio expediente ambiental lo deja claro. La Declaraci&#243;n de Impacto Ambiental reconoce una demanda de agua extraordinaria para un ecosistema semi&#225;rido (OGPe, 2024). Investigaciones independientes estiman esa demanda en m&#225;s de un mill&#243;n de galones diarios (Centro de Periodismo Investigativo, 2025). En un municipio con problemas recurrentes de abasto, eso no es trivial. Es estructural.</p><p>A eso se suman los se&#241;alamientos t&#233;cnicos del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales, que identific&#243; deficiencias sustanciales y advirti&#243; impactos significativos sobre flora, fauna y uso de suelo (DRNA, 2024; Claridad, 2024).</p><p>Y no estamos hablando de un proyecto peque&#241;o. Esencia abarca m&#225;s de 1,500 cuerdas, una escala que por definici&#243;n activa preocupaciones de impacto acumulativo (El Nuevo D&#237;a, 2024).</p><p>Todo eso es real. Todo eso es serio.</p><p>Pero aqu&#237; es donde el debate se rompe.</p><p>Porque si aplic&#225;ramos ese mismo est&#225;ndar de rigor a todo el litoral de Puerto Rico, tendr&#237;amos que replantear medio pa&#237;s.</p><p>Lo que pasa es que no lo hacemos.</p><p>Como ha se&#241;alado la teor&#237;a urbana, muchos conflictos territoriales reflejan tensiones de clase tanto como preocupaciones ambientales (Harvey, 2008). Y en la pr&#225;ctica, la gesti&#243;n de recursos comunes exige reglas consistentes, no aplicaci&#243;n selectiva dependiendo del actor econ&#243;mico (Ostrom, 1990).</p><p>Ah&#237; est&#225; el punto inc&#243;modo.</p><p>Entonces, &#191;qu&#233; hacemos?</p><p>&#191;Rechazamos todo desarrollo? No.</p><p>Puerto Rico necesita inversi&#243;n. Necesita actividad econ&#243;mica. Necesita proyectos que generen empleo y expandan la base contributiva.</p><p>Pero necesita hacerlo bien.</p><p>El propio concepto de desarrollo sostenible exige satisfacer necesidades presentes sin comprometer las futuras (World Commission on Environment and Development, 1987). Y eso implica redise&#241;o, no rechazo autom&#225;tico.</p><p>Si Esencia quiere existir, tiene que transformarse.</p><p>Primero, agua. No puede depender del sistema p&#250;blico. Tiene que internalizar su consumo con soluciones propias. Reciclaje total. Sistema cerrado. Cero carga adicional sobre Cabo Rojo.</p><p>Segundo, escala. Reducir huella. Eliminar excesos como campos de golf intensivos en agua. Adaptarse al ecosistema, no al rev&#233;s.</p><p>Tercero, infraestructura. Si van a llegar, que traigan inversi&#243;n real. Sistemas de agua, energ&#237;a renovable, tratamiento moderno. Eso beneficia a la comunidad, no solo al proyecto.</p><p>Cuarto, cumplimiento vinculante. No promesas. Condiciones ejecutables. Supervisi&#243;n independiente. Penalidades reales.</p><p>Eso es desarrollo sustentable.</p><p>Lo dem&#225;s es postureo.</p><p>Puerto Rico ya tiene pol&#237;tica p&#250;blica ambiental clara. La Ley 416-2004 exige evaluaci&#243;n rigurosa de impactos significativos. La Ley 33-2019 impone criterios de resiliencia clim&#225;tica. El problema no es falta de normas. Es falta de consistencia.</p><p>Si vamos a proteger el ambiente, lo protegemos siempre.</p><p>Si vamos a permitir desarrollo, lo hacemos bien.</p><p>Lo que no se vale es usar el ambiente como excusa cuando el problema real es qui&#233;n puede pagar por vivir all&#237;.</p><p>Menos hipocres&#237;a. M&#225;s consistencia. M&#225;s rigor.</p><p>Ese es el debate que toca.</p><p>---</p><p>Referencias</p><p>Centro de Periodismo Investigativo. (2025). Empresas detr&#225;s de Esencia y su rastro ambiental global.</p><p>Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA). (2024). Comentarios t&#233;cnicos sobre la Declaraci&#243;n de Impacto Ambiental del Proyecto Esencia.</p><p>Harvey, D. (2008). The right to the city. New Left Review, 53, 23&#8211;40.</p><p>Ley N&#250;m. 416-2004, seg&#250;n enmendada.</p><p>Ley N&#250;m. 33-2019.</p><p>Oficina de Gerencia de Permisos (OGPe). (2024). Declaraci&#243;n de Impacto Ambiental Final: Proyecto Esencia.</p><p>Ostrom, E. (1990). Governing the Commons.</p><p>World Commission on Environment and Development. (1987). Our Common Future.</p><p>El Nuevo D&#237;a. (2024). OGPe aprueba la DIA del megaproyecto Esencia.</p><p>Claridad. (2024). Cient&#237;ficos del DRNA dicen no a Esencia.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[El plan que nadie quiso leer]]></title><description><![CDATA[Luis An&#237;bal Avil&#233;s]]></description><link>https://luisaviles64.substack.com/p/el-plan-que-nadie-quiso-leer</link><guid isPermaLink="false">https://luisaviles64.substack.com/p/el-plan-que-nadie-quiso-leer</guid><dc:creator><![CDATA[Café Irreverente]]></dc:creator><pubDate>Sat, 21 Mar 2026 15:05:04 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!V3OE!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F68659c49-5bc5-4b67-aeb2-07f1a64d9c9a_486x340.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p></p><p>Luis An&#237;bal Avil&#233;s</p><p>Seg&#250;n publicado en la edici&#243;n de 20 de marzo de 2026 en El Nuevo D&#237;a</p><p>El meteor&#243;logo Rafael M&#233;ndez Tejeda lo advirti&#243; en 2023, cuando el Comit&#233; de Expertos y Asesores sobre Cambio Clim&#225;tico (CEACC) present&#243; su borrador: si la ciudadan&#237;a no supervisaba activamente la aprobaci&#243;n del plan, se enganvetar&#237;a. El CEACC someti&#243; el Plan a la Legislatura el 22 de abril de 2024, D&#237;a de la Tierra. Al cierre de la sesi&#243;n ordinaria, el 30 de junio de 2024, el documento qued&#243; engavetado. El entonces presidente del Senado dijo que no tendr&#237;a tiempo de leer sus m&#225;s de 700 p&#225;ginas.</p><p>Eso no es negligencia accidental. Es una decisi&#243;n con consecuencias cuantificables.</p><p>Las consecuencias no son proyecciones abstractas. Son el inventario de lo que ya viene: carreteras costeras derrumbadas por la erosi&#243;n acelerada, viviendas enteras tragadas por el mar en comunidades como Parcelas Su&#225;rez en Lo&#237;za o La Marginal en Barceloneta, acu&#237;feros del norte y el sur salinizados por la intrusi&#243;n marina que inutiliza el agua subterr&#225;nea de la que depende media isla. A eso se suman los arrecifes blanqueados que ya no amortiguan el oleaje, los manglares que retroceden sin pol&#237;tica p&#250;blica que los proteja, y laderas desestabilizadas que colapsan sobre comunidades enteras con cada aguacero intenso. Puerto Rico no est&#225; esperando el apocalipsis clim&#225;tico. Lo est&#225; viviendo en c&#225;mara lenta, sin plan aprobado y sin fondos solicitados.</p><p>El Plan contiene 155 cursos de acci&#243;n con 796 estrategias para proteger los recursos de agua, la salud, la infraestructura, el transporte, la agricultura, el turismo, la ecolog&#237;a terrestre, las costas y los ecosistemas marinos. Un estudio encargado por el propio CEACC a las empresas Estudios T&#233;cnicos y Tetra Tech estim&#243; que la p&#233;rdida por la inacci&#243;n ascender&#237;a a $1,475,665 millones en infraestructura productiva, y que Puerto Rico podr&#237;a experimentar p&#233;rdidas de hasta $379,270 millones para el a&#241;o 2050 si las temperaturas globales aumentan 2&#176;C sobre los niveles preindustriales. La Oficina de Presupuesto de la Asamblea Legislativa lleg&#243; a la misma conclusi&#243;n: la adopci&#243;n de pol&#237;ticas tempranas para combatir el cambio clim&#225;tico est&#225; asociada con mayor crecimiento econ&#243;mico, contrario a si se implementan tard&#237;amente.</p><p>Tampoco se puede alegar falta de dinero con honestidad. El gobierno federal abri&#243; una convocatoria de fondos a trav&#233;s de la NOAA Climate Resilience Regional Challenge para implementar exactamente este tipo de planes, y el DRNA no hizo la solicitud. Puerto Rico no solo archiv&#243; el plan. Dej&#243; pasar el dinero para ejecutarlo.</p><p>Este patr&#243;n no es exclusivo de Puerto Rico. La literatura acad&#233;mica sobre pol&#237;tica clim&#225;tica lo documenta con rigor. Los estudios sobre gobiernos locales identifican el pensamiento a corto plazo, la aversi&#243;n a la incertidumbre y la falta de conocimiento entre los decisores como los principales obst&#225;culos para implantar estrategias de mitigaci&#243;n clim&#225;tica. Los ciclos electorales de cuatro a&#241;os son incompatibles con inversiones cuyos retornos se miden en d&#233;cadas. Los investigadores identifican una brecha de implantaci&#243;n cuando un gobierno no alcanza sus propias metas adoptadas, principalmente por fallos de aplicaci&#243;n o porque la pol&#237;tica simplemente se estanca. La Ley 33-2019 existe. El plan existe. Lo que no funciona es el mecanismo de implantaci&#243;n, porque nadie lo hace funcionar.</p><p>El 62% de la poblaci&#243;n de Puerto Rico reside en municipios costeros y el 97% entiende que los efectos del cambio clim&#225;tico ya han comenzado a en la isla. Hay consenso cient&#237;fico, hay plan, hay datos y hay conciencia ciudadana. Lo que falta es arquitectura institucional que convierta ese conocimiento en obligaci&#243;n de actuar.</p><p>La investigaci&#243;n comparada se&#241;ala tres caminos concretos. Primero, establecer plazos legislativos no discrecionales para la aprobaci&#243;n del Plan MARCC, con consecuencias jur&#237;dicas por incumplimiento. Segundo, empoderar al CEACC con capacidad de fiscalizaci&#243;n, no solo de asesor&#237;a. Tercero, vincular la asignaci&#243;n de fondos federales de resiliencia al cumplimiento de metas del Plan, de manera que ignorar el documento tenga un costo fiscal inmediato, no solo un costo difuso en 2050.</p><p>La nueva Legislatura tiene el documento sobre la mesa. La senadora Marissa Jim&#233;nez, presidenta de la Comisi&#243;n Conjunta, ha dicho que tiene intenci&#243;n de evaluarlo. Las intenciones no son suficientes. Las intenciones no detienen el nivel del mar.</p><p>Un gobierno que recibe un plan elaborado por sus propios cient&#237;ficos, mandatado por ley, lo archiva sin leerlo y deja caducar los fondos federales para ejecutarlo, no est&#225; siendo pragm&#225;tico. Est&#225; siendo irresponsable con evidencia. Y en Puerto Rico, esa irresponsabilidad tiene nombre, tiene fecha y tiene un precio que ya calcularon los propios expertos del gobierno.</p><p></p><p>Referencias</p><p>Barreto, M. (2024, 31 de diciembre). El ABC del plan contra el cambio clim&#225;tico en Puerto Rico. El Nuevo D&#237;a. https://www.elnuevodia.com/opinion/punto-de-vista/el-abc-del-plan-contra-el-cambio-climatico-en-puerto-rico/</p><p>Centro de Periodismo Investigativo. (2025, 5 de febrero). DRNA pierde oportunidad millonaria de fondos federales para adaptar a Puerto Rico al cambio clim&#225;tico. https://periodismoinvestigativo.com/2025/02/drna-fondos-cambio-climatico-trump/</p><p>Comit&#233; de Expertos y Asesores sobre Cambio Clim&#225;tico (CEACC). (2024). Borrador del Plan de Mitigaci&#243;n, Adaptaci&#243;n y Resiliencia al Cambio Clim&#225;tico de Puerto Rico (Plan MARCC). Departamento de Recursos Naturales y Ambientales, Gobierno de Puerto Rico.</p><p>Comit&#233; de Expertos y Asesores sobre Cambio Clim&#225;tico (CEACC). (2025, 22 de abril). CEACC insta a crear conciencia sobre los ecosistemas naturales. Marea Ecologista. https://mareaecologista.com/2025/04/comite-de-expertos-y-asesores-sobre-cambio-climatico-insta-a-crear-conciencia-sobre-los-ecosistemas-naturales/</p><p>Ley de Mitigaci&#243;n, Adaptaci&#243;n y Resiliencia al Cambio Clim&#225;tico de Puerto Rico, Ley N&#250;m. 33 de 2019, 12 L.P.R.A. &#167; 8001 et seq.</p><p>Meckling, J., &amp; Karplus, V. (2023). Breaking down climate policy&#8217;s political barriers. Nature Sustainability. https://nature.berkeley.edu/news/2023/05/breaking-down-climate-policy-s-political-barriers</p><p>Microjuris al D&#237;a. (2023, 29 de septiembre). Disponible borrador con estrategias para responder al cambio clim&#225;tico en Puerto Rico. https://aldia.microjuris.com/2023/09/29/documento-disponible-borrador-con-estrategias-para-responder-al-cambio-climatico-en-puerto-rico/</p><p>Obrecht, A., Pham-Truffert, M., Spehn, E., Payne, D., &amp; Altermatt, F. (2023). Enablers, barriers and systems for organizational change for adopting and implementing local governments&#8217; climate mitigation strategies: A systematic literature review. Climate, 13(11), 228. https://doi.org/10.3390/cli13110228</p><p>Puerto Rico Climate Change Council. (2022). Home. https://www.pr-ccc.org/</p><p></p><p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[El Vértigo del Siglo XXI: Cuando los Bomberos Incendian la Casa]]></title><description><![CDATA[Por Luis An&#237;bal Avil&#233;s]]></description><link>https://luisaviles64.substack.com/p/el-vertigo-del-siglo-xxi-cuando-los</link><guid isPermaLink="false">https://luisaviles64.substack.com/p/el-vertigo-del-siglo-xxi-cuando-los</guid><dc:creator><![CDATA[Café Irreverente]]></dc:creator><pubDate>Fri, 13 Mar 2026 13:35:01 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!V3OE!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F68659c49-5bc5-4b67-aeb2-07f1a64d9c9a_486x340.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Por Luis An&#237;bal Avil&#233;s</p><p>Hace unos a&#241;os me le&#237; un libro que no se me ha olvidado. Se llama The Vertigo Years: Europe 1900&#8211;1914, del historiador austr&#237;aco Philipp Blom. La tesis central es deceptivamente simple: el siglo XX no naci&#243; en las trincheras del Somme. Naci&#243; antes. En los quince a&#241;os que precedieron la Primera Guerra Mundial, el mundo ya se ca&#237;a a pedazos sin que nadie lo supiera &#8212; o sin que nadie quisiera saberlo. Era un mundo de velocidad y exhilaraci&#243;n, de creatividad y contradicci&#243;n, donde las viejas certezas se disolv&#237;an sin que hubiera ninguna nueva certeza lista para reemplazarlas. Blom lo llama &#8220;v&#233;rtigo&#8221; porque eso es exactamente lo que sent&#237;an los contempor&#225;neos: mareo, desorientaci&#243;n, la sensaci&#243;n de que el suelo se mov&#237;a bajo sus pies.</p><p>Hoy, releyendo las noticias de cualquier semana normal, me pregunto si alguien no deber&#237;a escribir ya la secuela.</p><p>El mismo mareo, diferente siglo</p><p>Blom describe la Europa de 1900&#8211;1914 como un mundo que ten&#237;a todo lo necesario para autoregularse y no lo hizo. Hab&#237;a instituciones. Hab&#237;a tratados. Hab&#237;a alianzas. Hab&#237;a incluso una especie de conciencia colectiva de que otra guerra general ser&#237;a catastr&#243;fica &#8212; las guerras napole&#243;nicas hab&#237;an dejado esa lecci&#243;n grabada en la memoria institucional de las potencias. El Concert of Europe, el sistema de equilibrio de poder que sobrevivi&#243; casi un siglo desde el Congreso de Viena de 1815, estaba t&#233;cnicamente vigente. Y sin embargo, como escribe Blom, &#8220;nadie se sent&#237;a seguro del futuro, de qui&#233;n ejercer&#237;a el poder, qu&#233; constelaci&#243;n pol&#237;tica ser&#237;a la victoriosa.&#8221;</p><p>Suena familiar, &#191;verdad?</p><p>El paralelo que quiero explorar aqu&#237; no es cosm&#233;tico. No es de esos paralelos hist&#243;ricos f&#225;ciles que se hacen en Twitter para ganar retuits. Es estructural. Y es inquietante.</p><p>La arquitectura y sus arquitectos</p><p>En 1945, las potencias ganadoras de la Segunda Guerra Mundial construyeron una arquitectura institucional que no ten&#237;a precedentes en la historia humana: las Naciones Unidas, con un Consejo de Seguridad dotado de cinco miembros permanentes con poder de veto &#8212; Estados Unidos, la Uni&#243;n Sovi&#233;tica (hoy Rusia), China, Francia y el Reino Unido. La l&#243;gica era brutalmente pragm&#225;tica: si las grandes potencias tienen veto, nunca votar&#225;n contra sus propios intereses, y por tanto nunca se retirar&#225;n del sistema. El multilateralismo no se construy&#243; sobre fe en la humanidad. Se construy&#243; sobre cinismo calculado.</p><p>Fue, en su momento, una obra maestra de ingenier&#237;a pol&#237;tica.</p><p>El problema es que la ingenier&#237;a asum&#237;a que los cinco guardianes del templo tendr&#237;an, al menos, un inter&#233;s m&#237;nimo en que el templo siguiera en pie.</p><p>Ese supuesto ya no se sostiene.</p><p>Los guardianes incendian el templo</p><p>Hoy, tres de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad &#8212; los mismos que se supone garantizan el orden internacional &#8212; son los principales agentes de su desintegraci&#243;n. Y lo hacen precisamente desde adentro, usando el mecanismo que se dise&#241;&#243; para protegerlos.</p><p>Rusia invadi&#243; soberanamente a Ucrania en febrero de 2022, violando el Art&#237;culo 2(4) de la Carta de la ONU con una desverg&#252;enza monumental, y luego us&#243; su veto para impedir que el Consejo condenara su propia agresi&#243;n. El organismo dise&#241;ado para evitar guerras de conquista no pudo hacer nada porque el conquistador tiene silla permanente y poder de veto.</p><p>Estados Unidos, por su parte, vet&#243; cuatro resoluciones de alto al fuego en Gaza antes de que el Consejo pudiera aprobar la Resoluci&#243;n 2728 en marzo de 2024 &#8212; 171 d&#237;as despu&#233;s de iniciada la ofensiva israel&#237;, cuando ya hab&#237;a m&#225;s de 10,000 personas muertas. El pa&#237;s que construy&#243; el orden de postguerra, que redact&#243; la Carta, que proclam&#243; los derechos humanos como principio universal, us&#243; sistem&#225;ticamente su veto para blindar a Israel de cualquier rendici&#243;n de cuentas.</p><p>China juega un tercer papel, m&#225;s sutil pero igualmente erosionador: veta selectivamente para proteger a sus aliados estrat&#233;gicos, absteni&#233;ndose cuando le conviene y bloqueando cuando no. En 2024, junto con Rusia, vet&#243; una resoluci&#243;n estadounidense sobre Gaza &#8212; no porque le importaran los palestinos, sino porque la resoluci&#243;n era de Washington.</p><p>El resultado es lo que los propios diplom&#225;ticos en Turtle Bay han comenzado a llamar, con cansancio visible, &#8220;par&#225;lisis institucional&#8221;. En 2024, los miembros permanentes lanzaron ocho vetos &#8212; el nivel m&#225;s alto desde 1986. En 2025, el Consejo aprob&#243; solo 44 resoluciones, la cifra m&#225;s baja desde 1991. El presidente de la Asamblea General lleg&#243; a advertir p&#250;blicamente contra &#8220;la percepci&#243;n de nuestro fracaso colectivo para actuar.&#8221;</p><p>No es percepci&#243;n. Es fracaso.</p><p>&#191;Qu&#233; fall&#243; en el primer v&#233;rtigo?</p><p>Para entender qu&#233; puede fallar aqu&#237;, vale la pena regresar a Blom y preguntarse: &#191;qu&#233; fall&#243; exactamente en 1900&#8211;1914?</p><p>La respuesta no es sencilla, pero hay un hilo conductor: las instituciones sobrevivieron m&#225;s tiempo que la voluntad pol&#237;tica de sostenerlas. El Concert of Europe no colaps&#243; de golpe &#8212; se fue vaciando de contenido, resoluci&#243;n por resoluci&#243;n, incidente diplom&#225;tico tras incidente diplom&#225;tico, hasta que en agosto de 1914 ya era solo una c&#225;scara decorativa. Las potencias siguieron enviando embajadores, firmando declaraciones, convocando conferencias &#8212; mientras por debajo constru&#237;an alianzas militares incompatibles, carreras armamentistas y agendas nacionalistas que hac&#237;an la guerra no solo probable sino, en cierto sentido, deseada por sectores importantes de las &#233;lites.</p><p>Lo que Blom captura con peculiar agudeza es que la crisis no fue solo de instituciones sino de imaginaci&#243;n pol&#237;tica. Nadie pudo imaginar seriamente la escala de la cat&#225;strofe que se avecinaba. Los que sab&#237;an que algo malo pod&#237;a ocurrir asum&#237;an que ser&#237;a breve, manejable, circunscrita. La guerra que nadie quer&#237;a fue posible precisamente porque nadie la imagin&#243; correctamente.</p><p>El peligro del segundo v&#233;rtigo</p><p>El paralelo con hoy es doloroso en su precisi&#243;n.</p><p>Tambi&#233;n aqu&#237; las instituciones siguen en pie formalmente. La ONU existe. El Consejo de Seguridad se re&#250;ne. Los embajadores discursean. Los comunicados se emiten. Pero el vaciamiento es real y documentable. Como se&#241;al&#243; Finlandia ante la Asamblea General en 2024, &#8220;el uso frecuente &#8212; y el abuso &#8212; del veto est&#225; impidiendo que el Consejo cumpla efectivamente su mandato vital de mantener la paz y la seguridad internacionales.&#8221;</p><p>Tambi&#233;n aqu&#237; hay un d&#233;ficit de imaginaci&#243;n pol&#237;tica. La mayor&#237;a de los actores relevantes parecen operar bajo el supuesto de que el orden liberal internacional, aunque deteriorado, seguir&#225; funcionando como red de seguridad m&#237;nima. Que siempre habr&#225; un &#250;ltimo momento de cordura. Que nadie realmente quiere la guerra grande.</p><p>El problema es que eso mismo pensaban en Viena en 1913.</p><p>Lo que el primer v&#233;rtigo nos ense&#241;a es que los sistemas no colapsan por decisi&#243;n deliberada de ning&#250;n actor individual. Colapsan porque cada actor, actuando racionalmente desde su perspectiva estrecha, toma decisiones que son individualmente defensibles pero colectivamente suicidas. Rusia defiende su &#8220;zona de influencia&#8221;. Estados Unidos defiende a su aliado estrat&#233;gico. China protege su posici&#243;n geopol&#237;tica en el Indo-Pac&#237;fico. Cada uno tiene su l&#243;gica. El problema es que las tres l&#243;gicas juntas destruyen el &#250;nico mecanismo que podr&#237;a contenerlos a todos.</p><p>La iron&#237;a que Blom no escribi&#243; (pero podr&#237;a haber escrito)</p><p>Hay un elemento en el v&#233;rtigo de hoy que no tiene equivalente exacto en 1900: la paradoja del guardi&#225;n. En el primer v&#233;rtigo, las potencias que destruyeron el orden eran, en su mayor&#237;a, potencias revisionistas que quer&#237;an reemplazarlo por otro orden que las favoreciera m&#225;s. Alemania quer&#237;a un lugar bajo el sol. Austria-Hungr&#237;a quer&#237;a sobrevivir como imperio multinacional. Incluso Rusia quer&#237;a acceso a mares calientes y reconocimiento de su estatus.</p><p>Hoy, tres de los cinco guardianes designados del orden de posguerra son simult&#225;neamente sus principales desmanteladores. No desde afuera, sino desde adentro. No como potencias excluidas que buscan entrar, sino como potencias privilegiadas que usan sus privilegios para destruir el sistema que les dio esos privilegios.</p><p>Es como si los bomberos del siglo XX hubieran decidido, en el siglo XXI, convertirse en pir&#243;manos. Con las llaves del cuartel en el bolsillo.</p><p>&#191;Y ahora qu&#233;?</p><p>No tengo una respuesta optimista que ofrecer. No voy a terminar esta columna con un llamado a &#8220;reformar el multilateralismo&#8221; o &#8220;fortalecer las instituciones&#8221; &#8212; ese tipo de conclusiones suenan cada vez m&#225;s a m&#250;sica de fondo mientras el edificio se quema.</p><p>Lo que s&#237; puedo decir es esto: Philipp Blom cierra su libro con una observaci&#243;n que me persigue. Dice que lo que diferenciaba los a&#241;os del primer v&#233;rtigo de la Guerra Fr&#237;a es que en la Guerra Fr&#237;a, aunque el resultado era incierto, &#8220;era perfectamente claro qu&#233; estaba en juego.&#8221; En 1900&#8211;1914, como hoy, nadie ten&#237;a claro qu&#233; forma tendr&#237;a el mundo futuro, qui&#233;n ejercer&#237;a el poder, qu&#233; tipo de sociedad emerger&#237;a de la transformaci&#243;n.</p><p>Esa incertidumbre radical &#8212; esa apertura absoluta del futuro &#8212; es tanto lo que hace al v&#233;rtigo tan creativo como lo que lo hace tan peligroso.</p><p>Estamos, una vez m&#225;s, en ese momento. La pregunta no es si el orden de posguerra sobrevivir&#225; &#8212; ya no sobrevive, solo respira asistido. La pregunta es qu&#233; viene despu&#233;s, y si tendremos la lucidez, o simplemente la suerte, de que sea algo mejor que lo que sigui&#243; al primer v&#233;rtigo.</p><p>En 1914, no la tuvieron.</p><p>Luis An&#237;bal Avil&#233;s es catedr&#225;tico de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico y autor de El Delirio de Referencia (2025).</p><p>Referencias:</p><p>Blom, Philipp. The Vertigo Years: Europe, 1900&#8211;1914. Basic Books, 2008.</p><p>Inter Press Service. &#8220;UN Security Council: Reform or Irrelevance.&#8221; February 6, 2026. https://www.ipsnews.net/2026/02/un-security-council-reform-or-irrelevance/</p><p>International Crisis Group. &#8220;Ten Challenges for the UN in 2024&#8211;2025.&#8221; December 2024. https://www.crisisgroup.org/global/sb12-ten-challenges-un-2024-2025</p><p>United Nations Press. &#8220;Wars in Gaza, Ukraine Dominate Security Council&#8217;s 2023 Agenda, as Use of Veto Proliferates.&#8221; UN Doc. SC/15558, 2024. https://press.un.org/en/2024/sc15558.doc.htm</p><p>United Nations Press. &#8220;Security Council Fails to Adopt Resolution on Ceasefire in Gaza, Owing to Vetoes Cast by China, Russian Federation.&#8221; UN Doc. SC/15637, 2024. https://press.un.org/en/2024/sc15637.doc.htm</p><p>Foreign Policy. &#8220;U.N. Security Council Deadlock Serves Some Members&#8217; Interests.&#8221; April 2, 2024. https://foreignpolicy.com/2024/04/02/un-security-council-deadlock-gaza-cease-fire-ukraine-russia/</p><p>Michigan Journal of International Law. &#8220;Security Council Paralysis and UN Charter Reform.&#8221; Vol. 46.1, 2024. https://repository.law.umich.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=2165&amp;context=mjil</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Vivir treinta años más… ¿pero en qué mundo?]]></title><description><![CDATA[Por Luis Avil&#233;s]]></description><link>https://luisaviles64.substack.com/p/vivir-treinta-anos-mas-pero-en-que</link><guid isPermaLink="false">https://luisaviles64.substack.com/p/vivir-treinta-anos-mas-pero-en-que</guid><dc:creator><![CDATA[Café Irreverente]]></dc:creator><pubDate>Tue, 10 Mar 2026 01:56:44 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!V3OE!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F68659c49-5bc5-4b67-aeb2-07f1a64d9c9a_486x340.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Por Luis Avil&#233;s</p><p>El otro d&#237;a, conversando con un amigo, le dije algo que me sali&#243; sin filtro.</p><p>Le dije que me gustar&#237;a vivir treinta a&#241;os m&#225;s.</p><p>Treinta a&#241;os m&#225;s en salud.</p><p>Treinta a&#241;os m&#225;s con energ&#237;a.</p><p>Treinta a&#241;os m&#225;s para escribir, caminar, leer, escuchar m&#250;sica, conversar con amigos y ver a mis hijos construir sus propias vidas.</p><p>Treinta a&#241;os m&#225;s de vida buena.</p><p>Pero inmediatamente a&#241;ad&#237; algo que me sorprendi&#243; escucharlo en mi propia voz:</p><p>No me gusta el mundo en el que me tocar&#237;a vivir esos treinta a&#241;os.</p><p>No era una queja pol&#237;tica.</p><p>No era nostalgia barata.</p><p>Era otra cosa.</p><p>Era una sensaci&#243;n dif&#237;cil de describir: que el mundo se ha vuelto extra&#241;amente inh&#243;spito, incluso cuando nuestras vidas personales est&#225;n bien.</p><p>Vivimos m&#225;s que nunca.</p><p>Pero a veces pareciera que vivimos en un mundo cada vez m&#225;s dif&#237;cil de habitar emocionalmente.</p><p><strong>El mundo que aprendimos a habitar</strong></p><p>Cada generaci&#243;n aprende a vivir dentro de un cierto orden.</p><p>No me refiero a que el mundo haya sido alguna vez tranquilo. Nunca lo fue.</p><p>Pero exist&#237;a una cierta arquitectura de estabilidad.</p><p>Uno pod&#237;a imaginar el futuro.</p><p>Hab&#237;a instituciones que parec&#237;an firmes.</p><p>La verdad ten&#237;a cierta autoridad.</p><p>La pol&#237;tica no era una guerra tribal permanente.</p><p>La tecnolog&#237;a avanzaba, pero no parec&#237;a disolver la realidad misma.</p><p>Uno pod&#237;a proyectar una vida dentro de ese marco.</p><p>Hoy ese marco parece haberse fracturado.</p><p>Vivimos en una &#233;poca de crisis simult&#225;neas:</p><p>guerras que se expanden, democracias bajo presi&#243;n, polarizaci&#243;n social, cambios tecnol&#243;gicos que transforman el trabajo, la comunicaci&#243;n y hasta la idea misma de verdad.</p><p>La historia siempre ha sido turbulenta.</p><p>Pero hoy muchos sienten algo distinto.</p><p>No es solo turbulencia.</p><p>Es desorientaci&#243;n.</p><p><strong>Los determinantes invisibles de la longevidad</strong></p><p>Durante mucho tiempo pensamos que la longevidad depend&#237;a de tres cosas:</p><p>m&#233;dicos, medicamentos y gen&#233;tica.</p><p>Hoy sabemos que esa visi&#243;n era incompleta.</p><p>La salud p&#250;blica habla de los determinantes sociales de la salud: las condiciones en que nacemos, vivimos, trabajamos y envejecemos.</p><p>El ingreso.</p><p>La educaci&#243;n.</p><p>La seguridad.</p><p>La calidad de las instituciones.</p><p>La cohesi&#243;n social.</p><p>Todo eso afecta profundamente cu&#225;nto vivimos.</p><p>Pero la investigaci&#243;n m&#225;s reciente ha ido a&#250;n m&#225;s lejos.</p><p>Algunos investigadores hablan incluso de determinantes pol&#237;ticos de la salud.</p><p>Estudios comparativos han encontrado que los pa&#237;ses con instituciones democr&#225;ticas m&#225;s estables tienden a mostrar mejores resultados de salud y menor mortalidad adulta, incluso controlando por riqueza.</p><p>Es decir:</p><p>el tipo de sociedad en la que vivimos termina entrando en el cuerpo.</p><p><strong>El cuerpo tambi&#233;n vive en el clima del mundo</strong></p><p>Sabemos que el estr&#233;s cr&#243;nico deteriora la salud.</p><p>Aumenta el riesgo cardiovascular.</p><p>Debilita el sistema inmunol&#243;gico.</p><p>Acelera procesos inflamatorios.</p><p>Pero el estr&#233;s no proviene &#250;nicamente de la vida personal.</p><p>Tambi&#233;n puede provenir del clima social.</p><p>La Asociaci&#243;n Americana de Psicolog&#237;a ha documentado algo interesante: cada vez m&#225;s personas reportan que la pol&#237;tica, la polarizaci&#243;n y la incertidumbre nacional son fuentes importantes de estr&#233;s cotidiano.</p><p>La geopol&#237;tica parece lejana.</p><p>Pero se infiltra en la vida diaria.</p><p>En las conversaciones.</p><p>En las redes sociales.</p><p>En la sensaci&#243;n permanente de conflicto.</p><p>En la percepci&#243;n de que el mundo se volvi&#243; impredecible.</p><p><strong>El otro ingrediente de la longevidad</strong></p><p>Curiosamente, la investigaci&#243;n sobre longevidad ha encontrado algo profundamente humano.</p><p>Las personas que sienten prop&#243;sito en la vida tienden a vivir m&#225;s.</p><p>Tener una raz&#243;n para levantarse por la ma&#241;ana importa.</p><p>No solo psicol&#243;gicamente.</p><p>Tambi&#233;n biol&#243;gicamente.</p><p>Las personas con sentido de prop&#243;sito tienden a:</p><p>cuidar m&#225;s su salud</p><p>mantener relaciones sociales m&#225;s fuertes</p><p>permanecer activas</p><p>proyectarse hacia el futuro</p><p>En otras palabras:</p><p>la esperanza tambi&#233;n es un factor de salud.</p><p>Pero eso plantea una pregunta inc&#243;moda.</p><p>&#191;Qu&#233; ocurre cuando el mundo parece vaciarse de sentido?</p><p><strong>Cuando el mundo deja de coincidir contigo</strong></p><p>Cada generaci&#243;n aprende a vivir dentro de cierto paisaje moral.</p><p>Aprendemos c&#243;mo funciona el mundo.</p><p>Qu&#233; instituciones confiar.</p><p>Qu&#233; esperar del futuro.</p><p>Pero a veces el mundo cambia demasiado r&#225;pido.</p><p>Las reglas se vuelven confusas.</p><p>Las instituciones pierden legitimidad.</p><p>La pol&#237;tica se convierte en combate permanente.</p><p>Y entonces aparece algo dif&#237;cil de nombrar.</p><p>No es exactamente tristeza.</p><p>No es exactamente miedo.</p><p>Es m&#225;s bien una forma de desarraigo hist&#243;rico.</p><p>Como si uno hubiera sobrevivido al mundo en el que aprendi&#243; a vivir.</p><p><strong>El cansancio moral de una &#233;poca</strong></p><p>No existen estad&#237;sticas que midan el cansancio moral de un pa&#237;s.</p><p>Pero se siente.</p><p>En el tono de las conversaciones.</p><p>En el des&#225;nimo p&#250;blico.</p><p>En la p&#233;rdida de confianza.</p><p>En la sensaci&#243;n de que todo se ha vuelto fr&#225;gil.</p><p>Cuando ese clima se vuelve permanente, empieza a erosionar algunos de los pilares que sostienen una vida larga y saludable:</p><p>la calma</p><p>la pertenencia</p><p>la confianza</p><p>la esperanza</p><p>Y sin esos elementos, vivir muchos a&#241;os puede convertirse en algo distinto de vivir bien.</p><p><strong>La pregunta que me qued&#243;</strong></p><p>Por eso la conversaci&#243;n con mi amigo me dej&#243; pensando.</p><p>Quiz&#225;s la pregunta importante no es solamente cu&#225;ntos a&#241;os vamos a vivir.</p><p>Tambi&#233;n es:</p><p>&#191;en qu&#233; mundo vamos a vivir esos a&#241;os?</p><p>La medicina puede prolongar la vida.</p><p>Pero el sentido de la vida ocurre dentro de una sociedad.</p><p>Dentro de una comunidad.</p><p>Dentro de una historia compartida.</p><p>Y tal vez esa sea una de las tareas silenciosas de nuestro tiempo:</p><p>reconstruir un mundo donde las personas no solo puedan vivir m&#225;s&#8230;</p><p>sino donde tambi&#233;n valga la pena vivir esos a&#241;os.</p><p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Democracia en tiempo real]]></title><description><![CDATA[C&#243;mo convertir cada celular en una herramienta de fiscalizaci&#243;n p&#250;blica]]></description><link>https://luisaviles64.substack.com/p/democracia-en-tiempo-real</link><guid isPermaLink="false">https://luisaviles64.substack.com/p/democracia-en-tiempo-real</guid><dc:creator><![CDATA[Café Irreverente]]></dc:creator><pubDate>Fri, 13 Feb 2026 12:49:47 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!V3OE!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F68659c49-5bc5-4b67-aeb2-07f1a64d9c9a_486x340.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>C&#243;mo convertir cada celular en una herramienta de fiscalizaci&#243;n p&#250;blica</p><p>Por Luis Aviles</p><p>La semana pasada, el pa&#237;s volvi&#243; a presenciar una escena dolorosa: el asesinato del bi&#243;logo marino fue exonerado tras un video. Como ocurre casi siempre, las c&#225;maras de seguridad &#8212;de comercios, de residencias, del municipio&#8212; se convirtieron en piezas centrales para esclarecer los hechos. Las im&#225;genes, con fecha, hora y coordenadas, permitieron reconstruir movimientos, trayectorias, responsabilidades.</p><p>Sabemos usar la tecnolog&#237;a para investigar el crimen.</p><p>Pero no sabemos usarla &#8212;o no queremos usarla&#8212; para prevenir el deterioro.</p><p>Esa es la paradoja.</p><p>Vivimos rodeados de c&#225;maras, celulares inteligentes y sistemas de geolocalizaci&#243;n de precisi&#243;n casi quir&#250;rgica. Cada ciudadano camina con un dispositivo que puede tomar una foto con la ubicaci&#243;n GPS, la fecha y la hora exactas marcadas. Sin embargo, cuando vemos un boquete en la carretera, un poste doblado, un foco fundido, una acera colapsada, un tubo roto, &#191;qu&#233; hacemos? Nada. O, en el mejor de los casos, lo comentamos en redes sociales.</p><p>&#191;Por qu&#233; no hemos convertido ese mismo poder tecnol&#243;gico en una herramienta sistem&#225;tica de democracia cotidiana?</p><p><strong>La idea es sencilla</strong></p><p>Imaginemos una aplicaci&#243;n oficial &#8212;o incluso partidista, si los partidos quieren competir por eficiencia&#8212; que permita lo siguiente:</p><ol><li><p>El ciudadano toma una foto del problema.</p></li><li><p>La app registra autom&#225;ticamente las coordenadas GPS y el timestamp.</p></li><li><p>La querella se env&#237;a simult&#225;neamente al alcalde del municipio correspondiente, al legislador del distrito y a la agencia ejecutora pertinente (DTOP, municipio, LUMA, AAA, etc.).</p></li><li><p>El reporte se almacena en un registro p&#250;blico visible.</p></li><li><p>Se acumulan estad&#237;sticas: n&#250;mero de reportes, recurrencia, tiempo promedio de respuesta.</p></li><li><p>Se genera un sistema de priorizaci&#243;n basado en la intensidad y el riesgo.</p></li></ol><p>Nada m&#225;s. Nada menos.</p><p>No estamos hablando de inteligencia artificial compleja ni de blockchain ni de &#8220;smart cities&#8221; futuristas. Estamos hablando de aprovechar lo que ya existe en cada bolsillo.</p><p>Si usamos c&#225;maras para esclarecer delitos, &#191;por qu&#233; no para evitar accidentes?</p><p><strong>Esto no es una utop&#237;a: el mundo ya lo hace</strong></p><p>La plataforma <a href="chatgpt://generic-entity?number=0">SeeClickFix</a> permite a los ciudadanos reportar boquetes, grafitis, da&#241;os en el alumbrado y otros problemas municipales. Los reportes son p&#250;blicos y rastreables. Los municipios pueden integrarlo en sus sistemas internos. Miles de ciudades en EE. UU. lo utilizan.</p><p>La organizaci&#243;n brit&#225;nica <a href="chatgpt://generic-entity?number=1">mySociety</a> cre&#243; <a href="chatgpt://generic-entity?number=2">FixMyStreet</a>, en el que cualquier ciudadano puede reportar desperfectos p&#250;blicos. El sistema env&#237;a autom&#225;ticamente la querella a la autoridad local competente.</p><p>En Brasil, <a href="chatgpt://generic-entity?number=3">Colab</a> conecta a los ciudadanos con los gobiernos locales para reportar problemas urbanos y participar en consultas p&#250;blicas.</p><p>No estamos inventando la rueda.</p><p>Estamos llegando tarde a la rueda.</p><p><strong>Democracia de baja intensidad vs. democracia cotidiana</strong></p><p>En Puerto Rico, ejercemos la democracia cada cuatro a&#241;os. Votamos. Nos indignamos. Escribimos columnas. Y volvemos a esperar.</p><p>Pero la democracia moderna no deber&#237;a ser epis&#243;dica. Deber&#237;a ser diaria.</p><p>El fil&#243;sofo <a href="chatgpt://generic-entity?number=4">John Dewey</a> sosten&#237;a que la democracia no es solo una forma de gobierno, sino tambi&#233;n una forma de vida asociativa. No es &#250;nicamente un acto electoral; es una pr&#225;ctica continua de comunicaci&#243;n entre los ciudadanos y el Estado.</p><p>La tecnolog&#237;a nos ofrece exactamente eso: un canal continuo, documentado y medible.</p><p>Cada foto con GPS es una microauditor&#237;a ciudadana.</p><p><strong>La presi&#243;n pol&#237;tica inteligente</strong></p><p>Aqu&#237; es donde la idea se vuelve interesante.</p><p>Si el sistema es p&#250;blico, no solo genera querellas, sino que tambi&#233;n ejerce presi&#243;n.</p><p>&#191;Cu&#225;ntos reportes tiene el Distrito 5 ?&#191;Cu&#225;l es el tiempo promedio de respuesta del municipio? &#191;Qu&#233; agencia acumula m&#225;s reclamaciones sin atender? &#191;Qu&#233; alcalde resuelve m&#225;s r&#225;pido?</p><p>Los datos permiten comparar. Y la comparaci&#243;n produce accountability.</p><p>La app no sustituye la pol&#237;tica. La mejora.</p><p>Incluso podr&#237;a existir competencia entre partidos. Imagine que el partido que aspire a gobernar un municipio lance su propia plataforma y prometa tiempos de respuesta medibles. La eficiencia se convierte en una campa&#241;a permanente.</p><p><strong>&#191;Por qu&#233; no lo hemos hecho?</strong></p><p>Tal vez porque nuestra cultura pol&#237;tica est&#225; dise&#241;ada para los intermediarios.</p><p>Estamos acostumbrados a: llamar al ayudante del representante, enviarle un mensaje al amigo del alcalde o esperar que &#8220;alguien&#8221; gestione.</p><p>Una app elimina el intermediario. Democratiza el acceso. Documenta todo.</p><p>Y, sobre todo, crea memoria.</p><p>La memoria es poder.</p><p>Cuando los datos est&#225;n en un registro p&#250;blico, no hay espacio para la negaci&#243;n.</p><p><strong>Tecnolog&#237;a disponible, voluntad ausente</strong></p><p>T&#233;cnicamente, esto es simple:</p><ul><li><p>Geolocalizaci&#243;n autom&#225;tica.</p></li><li><p>Backend con API municipal.</p></li><li><p>Dashboard p&#250;blico.</p></li><li><p>Sistema de tickets.</p></li><li><p>M&#233;tricas abiertas (open data).</p></li></ul><p>No estamos hablando de millones en desarrollo. Estamos hablando de voluntad pol&#237;tica.</p><p>Y aqu&#237; est&#225; el punto central:</p><p>Si usamos tecnolog&#237;a para vigilar al ciudadano, tambi&#233;n debemos usarla para que el ciudadano vigile al gobierno.</p><p><strong>Una democracia m&#225;s cercana</strong></p><p>Imagine que cada vez que usted pase por un boquete, en vez de decir &#8220;esto est&#225; terrible&#8221;, saque el celular, tome la foto, y el sistema autom&#225;ticamente:</p><ul><li><p>lo registre,</p></li><li><p>lo clasifique,</p></li><li><p>lo asigne,</p></li><li><p>lo publique,</p></li><li><p>lo contabilice.</p></li></ul><p>En semanas, no en a&#241;os, tendr&#237;amos mapas de riesgo din&#225;micos.</p><p>Los datos no mienten. La inacci&#243;n s&#237;.</p><p><strong>El paso siguiente</strong></p><p>Puerto Rico podr&#237;a:</p><ol><li><p>Crear una app central bajo el Departamento de Transportaci&#243;n y Obras P&#250;blicas.</p></li><li><p>Obligar a las agencias y los municipios a integrarse v&#237;a API.</p></li><li><p>Publicar estad&#237;sticas mensuales.</p></li><li><p>Permitir la auditor&#237;a ciudadana de los tiempos de respuesta.</p></li></ol><p>O si el gobierno no lo hace, que lo haga la sociedad civil. O los partidos. O una alianza p&#250;blico-privada.</p><p>La tecnolog&#237;a ya est&#225; en el bolsillo del pueblo.</p><p>La pregunta es si queremos una democracia pasiva o una democracia con GPS.</p><p><strong>Referencias</strong></p><ul><li><p>Dewey, J. (1927). The Public and Its Problems.</p></li><li><p><a href="chatgpt://generic-entity?number=5">SeeClickFix</a>. (n.d.). Plataforma de reporte ciudadano utilizada por m&#250;ltiples municipios en EE. UU.</p></li><li><p><a href="chatgpt://generic-entity?number=6">FixMyStreet</a>. (n.d.). Plataforma de reporte urbano desarrollada por <a href="chatgpt://generic-entity?number=7">mySociety</a>.</p></li><li><p><a href="chatgpt://generic-entity?number=8">Colab</a>. (n.d.). Plataforma brasile&#241;a de participaci&#243;n ciudadana.</p></li></ul><p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[La reforma contributiva contra la clase media: pagar más por respirar y por tener luz]]></title><description><![CDATA[por Luis Avil&#233;s]]></description><link>https://luisaviles64.substack.com/p/la-reforma-contributiva-contra-la</link><guid isPermaLink="false">https://luisaviles64.substack.com/p/la-reforma-contributiva-contra-la</guid><dc:creator><![CDATA[Café Irreverente]]></dc:creator><pubDate>Sun, 25 Jan 2026 15:11:53 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!V3OE!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F68659c49-5bc5-4b67-aeb2-07f1a64d9c9a_486x340.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>por Luis Avil&#233;s</p><p>Vamos a decirlo sin maquillaje: cuando un gobierno decide subirle el costo a las placas solares con bater&#237;a y a los carros el&#233;ctricos, lo que est&#225; haciendo no es &#8220;reforma contributiva&#8221;. Lo que est&#225; haciendo es ponerle impuesto a dos cosas que, en Puerto Rico, ya no son lujo ni moda: aire limpio y resiliencia en apagones. Y encima venderlo con una frase condescendiente, tipo &#8220;eso no debe molestar a nadie porque los h&#237;bridos y los el&#233;ctricos son para ricos&#8221; y &#8220;los paneles solares son un lujo&#8221;. Aj&#225;. Claro. Como si aqu&#237; la bater&#237;a fuera una vajilla de cristal y no la diferencia entre mantener una insulina fr&#237;a o botarla al zafac&#243;n.</p><p>El problema con ese argumento no es solo que suena feo. Es que est&#225; construido sobre una idea simplona: si algo cuesta m&#225;s al principio, es lujo. Y si lo compra alguien con cr&#233;dito o financiamiento, es privilegio. Pero las pol&#237;ticas p&#250;blicas serias no se miden con ese resentimiento de barra. Se miden por la pregunta que un pa&#237;s con un sistema el&#233;ctrico fr&#225;gil y un clima cada vez m&#225;s agresivo deber&#237;a hacerse sin miedo: &#191;cu&#225;nto gana Puerto Rico, como sociedad, cuando facilita estas transiciones? Porque aqu&#237; el punto no es el &#8220;beneficio contributivo&#8221; en abstracto. El punto es el beneficio social concreto: menos enfermedades, menos apagones dolorosos, m&#225;s productividad, m&#225;s empleo local y menos gente joven mont&#225;ndose en un avi&#243;n con un one-way ticket.</p><p>Vamos por partes, porque aqu&#237; la iron&#237;a es que el Estado quiere &#8220;ayudar a la clase media&#8221; quit&#225;ndole el sopl&#243;n a la clase media.</p><p>Empecemos por los veh&#237;culos el&#233;ctricos. El debate se llena de clich&#233;s r&#225;pido: que si las bater&#237;as contaminan, que si &#8220;eso es fancy&#8221;, que si &#8220;aqu&#237; el grid es sucio&#8221;. Pero el dato t&#233;cnico ya est&#225; bastante claro en el mundo serio. El International Council on Clean Transportation, que no es una cuenta de Instagram con frases motivacionales, estim&#243; que los veh&#237;culos el&#233;ctricos de bater&#237;a vendidos hoy pueden tener alrededor de 73% menos emisiones de gases de efecto invernadero en su ciclo de vida que un carro de gasolina comparable, contando manufactura. No estamos hablando de una diferencia cosm&#233;tica. Estamos hablando de un salto real, medible, y que mejora a medida que la electricidad se hace m&#225;s limpia.</p><p>Y aqu&#237; es donde Puerto Rico deber&#237;a estar en la primera fila, no jugando a la negaci&#243;n. Porque nosotros no somos Ohio. Somos una isla tropical. Esto significa calor m&#225;s serio, eventos de lluvia m&#225;s violentos, huracanes que no piden permiso y una infraestructura que tiende a colapsar precisamente cuando m&#225;s la necesitas. As&#237; que s&#237;: descarbonizar importa. No por ideolog&#237;a. Por supervivencia.</p><p>Pero el beneficio m&#225;s visceral, el que t&#250; sientes en el pecho y no en un paper, es el aire. Un carro de combusti&#243;n interna es una chimenea ambulante al nivel de la cara. Emite contaminantes que se convierten en part&#237;culas finas y en ozono, y eso se traduce en asma, bronquitis, crisis respiratorias y visitas a emergencia. &#191;Y t&#250; sabes qui&#233;n se traga eso con cuchara? No el que vive lejos del tap&#243;n. Lo traga el que vive donde pasa el tr&#225;fico, el que tiene la escuela cerca de una avenida, el que trabaja en zonas con movimiento constante. O sea: el pa&#237;s real.</p><p>Aqu&#237; hay evidencia de Estados Unidos que lo amarra con n&#250;meros. Un estudio publicado en Environmental Research en 2025 estim&#243; aproximadamente un caso de asma prevenido por cada 264 veh&#237;culos el&#233;ctricos adicionales. No es magia; es epidemiolog&#237;a agregada. Y trabajos acad&#233;micos han encontrado asociaciones entre aumentos en adopci&#243;n de veh&#237;culos de cero emisiones y mejoras en calidad de aire y resultados respiratorios. La American Lung Association, en su informe Driving to Clean Air, proyect&#243; beneficios enormes para salud p&#250;blica en EE. UU. si el transporte se mueve a cero emisiones con electricidad limpia: menos muertes prematuras, millones de ataques de asma evitados y cientos de miles de millones en beneficios econ&#243;micos acumulados.</p><p>As&#237; que, cuando te dicen &#8220;eso no le debe molestar a nadie porque los el&#233;ctricos son para ricos&#8221;, en realidad te est&#225;n diciendo otra cosa: &#8220;si te molesta, es porque no entendiste que el aire limpio no es prioridad&#8221;. Y ese es el truco. Se intenta convertir una medida de salud p&#250;blica en un chiste de clase.</p><p>Ahora, lo de placas solares y bater&#237;as es todav&#237;a m&#225;s fuerte. Porque aqu&#237; s&#237; que hay que tener cara dura para decir &#8220;lujo&#8221;. En Puerto Rico, la bater&#237;a no es un adorno. La bater&#237;a es la diferencia entre vivir normal y vivir con el estr&#233;s constante de que el apag&#243;n te va a tumbar el d&#237;a. Es la diferencia entre un negocio que sobrevive y uno que pierde inventario. Es la diferencia entre tener agua o no tener agua si dependes de bomba. Es la diferencia entre poder trabajar remoto o perder ingresos. Es, para mucha gente, la diferencia entre mantener un tratamiento m&#233;dico con estabilidad o estar al garete.</p><p>Esto no es ret&#243;rica: Puerto Rico ha tenido un boom real de energ&#237;a solar distribuida. La SEIA reporta cerca de 198,814 instalaciones solares en Puerto Rico. Y el crecimiento del net metering ha sido enorme: datos citados en medios especializados han se&#241;alado que para marzo de 2024 hab&#237;a alrededor de 117,000 clientes en net metering con m&#225;s de 810 MW instalados. El Negociado de Energ&#237;a tambi&#233;n ha reflejado, en expedientes oficiales, cifras que superan los 750 MW y rondan las 110,000 premisas a finales de 2023. O sea: esto dej&#243; de ser un nicho. Esto es una respuesta masiva de la sociedad a la fragilidad de la red.</p><p>Entonces, &#191;qu&#233; hace el gobierno cuando propone meterle IVU a placas y bater&#237;as? Lo que hace es sencillo y bien puertorrique&#241;o: le pone impuesto a la salida de emergencia. Porque ese IVU no lo paga el ultra-rico; el ultra-rico compra lo que quiera con o sin incentivo. Ese IVU lo paga la clase media que est&#225; haciendo n&#250;meros, la familia que est&#225; &#8220;casi lista&#8221; para poder tener resiliencia, el peque&#241;o comerciante que no puede seguir botando mercanc&#237;a. Y como el IVU sube el precio final, reduce adopci&#243;n marginal. Menos instalaciones, menos volumen, menos empleo, menos resiliencia. Es econom&#237;a b&#225;sica, no filosof&#237;a.</p><p>Y aqu&#237; viene el &#225;ngulo que m&#225;s deber&#237;a preocuparnos y menos se discute: el empleo joven y el readiestramiento. Solar no es solamente equipo. Solar es industria: instalaci&#243;n, ventas, mantenimiento, servicio, log&#237;stica, inventario, ingenier&#237;a, permisos. IREC, en su National Solar Jobs Census 2024, estima 3,412 empleos solares en Puerto Rico. Esos trabajos &#8212;en un pa&#237;s con crisis demogr&#225;fica&#8212; son oro. Porque cada joven que consigue una ruta de ingreso aqu&#237; es un joven menos pensando que el futuro est&#225; en Orlando o en Houston. Es una familia potencial, es consumo interno, es comunidad, es contribuyente futuro. Es pa&#237;s.</p><p>As&#237; que cuando el Estado decide encarecer la tecnolog&#237;a que sostiene ese ecosistema, est&#225; jugando con fuego. Est&#225; diciendo: &#8220;vamos a recaudar hoy aunque perdamos ma&#241;ana&#8221;. Y Puerto Rico lleva d&#233;cadas pagando caro ese h&#225;bito.</p><p>La conclusi&#243;n es simple: esto no es quitar privilegios. Esto es gravar herramientas que producen beneficios p&#250;blicos. Los veh&#237;culos el&#233;ctricos ayudan a reducir emisiones y a limpiar el aire urbano. Las placas y las bater&#237;as ayudan a darle resiliencia a hogares y comercios y sostienen una industria local que est&#225; creando empleo y reteniendo gente. Y todo eso, en Puerto Rico, no es un lujo. Es supervivencia m&#237;nima.</p><p>Si el gobierno de verdad quiere ayudar a la clase media, que lo haga sin convertir el sistema contributivo en un castigo contra la estabilidad. Porque subirle el costo a estas soluciones es como cobrar IVU por el extinguidor en un edificio que ya se incendi&#243; tres veces. Y luego mirar al p&#250;blico y decirle, con una sonrisita, que no se queje, que eso era para ricos.</p><p>No. Eso era para vivir.</p><p><strong>Referencias</strong></p><p>Negri, M. (2025). Life-cycle greenhouse gas emissions from passenger cars in the European Union. International Council on Clean Transportation (ICCT).</p><p>ICCT. (2025). Publicaci&#243;n t&#233;cnica/resumen sobre emisiones de ciclo de vida de veh&#237;culos el&#233;ctricos y estimado de ~73% menor para BEV vs gasolina (UE).</p><p>Garcia, E., et al. (2023). Estudio sobre transici&#243;n temprana a ZEV en California y beneficios en calidad de aire y salud respiratoria (PubMed Central).</p><p>Gujral, H., et al. (2025). Estimaci&#243;n de casos de asma evitados asociados a adopci&#243;n de EV. Environmental Research.</p><p>American Lung Association. (2023). Driving to Clean Air: Health Benefits of Zero-Emission Cars and Electricity.</p><p>Solar Energy Industries Association (SEIA). (2025). Perfil de mercado: Solar in Puerto Rico (instalaciones).</p><p>Canary Media. (20 de mayo de 2024). Datos de net metering y capacidad instalada en PR.</p><p>Negociado de Energ&#237;a de Puerto Rico (2024). Expediente MI20240006 (cifras oficiales de NEM).</p><p>Interstate Renewable Energy Council (IREC). (2024). National Solar Jobs Census 2024 (Puerto Rico: 3,412 empleos solares).</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Tu problema con el sistema eléctrico tiene un nombre: Genera Puerto Rico]]></title><description><![CDATA[Por Luis Avil&#233;s]]></description><link>https://luisaviles64.substack.com/p/tu-problema-con-el-sistema-electrico</link><guid isPermaLink="false">https://luisaviles64.substack.com/p/tu-problema-con-el-sistema-electrico</guid><dc:creator><![CDATA[Café Irreverente]]></dc:creator><pubDate>Sat, 17 Jan 2026 18:02:10 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!V3OE!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F68659c49-5bc5-4b67-aeb2-07f1a64d9c9a_486x340.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Por Luis Avil&#233;s</p><p>En Puerto Rico seguimos discutiendo la luz como si el problema fuera un logo. LUMA s&#237;, LUMA no. Que si los postes, que si la vegetaci&#243;n, que si FEMA no suelta el chavo. Todo eso importa, claro. Pero si eres honesto con tu experiencia cotidiana &#8212;apagones frecuentes y una factura que no baja&#8212; hay una verdad inc&#243;moda que no estamos mirando de frente:</p><p>los dos problemas principales de la luz en Puerto Rico hoy son confiabilidad y costo, y ambos est&#225;n &#237;ntimamente ligados a Genera.</p><p>No a LUMA.</p><p>No al consumidor.</p><p>A <a href="chatgpt://generic-entity?number=0">Genera PR</a>.</p><p><strong>Apagones: los que se cuentan&#8230; y los que no</strong></p><p>El Negociado de Energ&#237;a puso algo por escrito que deber&#237;a haber cambiado la conversaci&#243;n p&#250;blica, pero pas&#243; casi desapercibido. En una Resoluci&#243;n y Orden de mayo de 2025, el regulador reconoci&#243; que las m&#233;tricas oficiales de confiabilidad (SAIDI/SAIFI) excluyen apagones causados por eventos de generaci&#243;n, aunque los clientes s&#237; los experimentan.</p><p>Y dio n&#250;meros concretos:</p><ol><li><p>35 eventos de &#8220;generation shortfall&#8221; en 2024, con una duraci&#243;n promedio de 192 minutos.</p></li><li><p>82 eventos de &#8220;unit performance load shed&#8221;, con duraci&#243;n promedio de 29 minutos.</p></li></ol><p>Esos apagones no siempre &#8220;cuentan&#8221; en los informes bonitos, pero s&#237; cuentan cuando se te apaga el aire, se te da&#241;a la compra o se te va la luz de madrugada. El Negociado fue claro: estas m&#233;tricas no reflejan completamente la confiabilidad real que vive el abonado.</p><p>Ahora la pregunta inc&#243;moda:</p><p>&#191;qui&#233;n opera las unidades de generaci&#243;n que fallan, salen de servicio o no dan el rendimiento esperado?</p><p>Genera.</p><p><strong>Confiabilidad vergonzosa, incluso con el &#8220;cuento&#8221; incompleto</strong></p><p>Aun dejando fuera esos eventos de generaci&#243;n, Puerto Rico sigue exhibiendo n&#250;meros que ser&#237;an inaceptables en cualquier jurisdicci&#243;n comparable.</p><p>Para el a&#241;o fiscal 2024, el SAIDI subi&#243; a 1,432 minutos por cliente, y el SAIFI a 7.9 interrupciones. El propio Negociado compar&#243; eso con un referente razonable de 102 minutos anuales para sistemas en Estados Unidos.</p><p>Traducci&#243;n simple: Puerto Rico vive apagones de mundo en desarrollo con tarifas de jurisdicci&#243;n rica.</p><p>Y una parte significativa de ese problema no es transmisi&#243;n: es disponibilidad de generaci&#243;n.</p><p><strong>El otro golpe: el costo empieza en el combustible</strong></p><p>Ahora pasemos a la factura. Aqu&#237; el rol de Genera es a&#250;n m&#225;s claro.</p><p>En Puerto Rico, quien compra el combustible para generar electricidad tiene una llave directa sobre el costo del kilovatio. Y Genera no solo compra el combustible: ha sostenido p&#250;blicamente que no est&#225; sujeta a los marcos t&#237;picos de compras p&#250;blicas, aun actuando como operador de un sistema esencial.</p><p>Eso no es una acusaci&#243;n ideol&#243;gica; es una postura legal que Genera ha defendido.</p><p>En enero de 2026, El Nuevo D&#237;a report&#243; que Genera argument&#243; que las reglas de contrataci&#243;n p&#250;blica no le aplican, y que detener contratos de suplido de combustible pondr&#237;a en riesgo su propia existencia como operador.</p><p>Eso, en t&#233;rminos pr&#225;cticos, significa lo siguiente:</p><p>la entidad que decide a qui&#233;n comprarle, a qu&#233; precio, y bajo qu&#233; condiciones, reclama un margen amplio para operar fuera de los est&#225;ndares tradicionales de transparencia p&#250;blica.</p><p><strong>El contrato: cuando la &#8220;transformaci&#243;n&#8221; se vuelve un bypass</strong></p><p>El contrato de operaci&#243;n de Genera contiene un detalle que no es t&#233;cnico, es pol&#237;tico: las compras se rigen por un manual interno de adquisiciones, y disposiciones claves de la Ley Org&#225;nica de la AEE y de la Ley de Procedimiento Administrativo no aplican a esas compras.</p><p>Eso puede sonar abstracto, hasta que miras los casos concretos.</p><p>En enero de 2026, Metro Puerto Rico report&#243; una controversia judicial donde se aleg&#243; que Genera adjudic&#243; un contrato de combustible m&#225;s caro, rechazando una propuesta m&#225;s econ&#243;mica que habr&#237;a ahorrado aproximadamente $12 millones al sistema.</p><p>Doce millones no son un error contable.</p><p>Son un cargo escondido en tu factura.</p><p>Y no es el &#250;nico ejemplo. En controversias relacionadas con terminales de combustible, se ha se&#241;alado que no siempre gana el suplidor m&#225;s barato, sino quien controla la infraestructura cr&#237;tica para descargar el producto. Cuando eso pasa, no hay mercado: hay poder estructural.</p><p><strong>Gas, gas y m&#225;s gas: la &#8220;transici&#243;n&#8221; que se parece a un anclaje</strong></p><p>Aqu&#237; entra la gran contradicci&#243;n.</p><p>La Ley 17-2019 establece una pol&#237;tica p&#250;blica clara: reducci&#243;n progresiva de combustibles f&#243;siles y transici&#243;n a renovables. Sin embargo, la realidad administrativa apunta a otra cosa:</p><ol><li><p>Un proceso de APP para hasta 3,000 MW de nueva capacidad firme.</p></li><li><p>Discusi&#243;n abierta de un gasoducto entre San Juan y Palo Seco.</p></li><li><p>Contratos de suplido de gas con esquemas take-or-pay que obligan a comprar vol&#250;menes m&#237;nimos, se necesiten o no.</p></li></ol><p>Nada de eso es transitorio. Todo eso es infraestructura de largo plazo.</p><p>Y aqu&#237; Genera vuelve a ser central: opera la flota f&#243;sil, depende del combustible, y funciona dentro de una arquitectura contractual que favorece volumen y continuidad, no reducci&#243;n acelerada.</p><p><strong>El error de seguir culpando al s&#237;mbolo equivocado</strong></p><p>LUMA se convirti&#243; en el s&#237;mbolo perfecto. Visible, antip&#225;tico, cotidiano. Pero el propio regulador nos est&#225; diciendo que una parte real del problema de apagones nace en generaci&#243;n, y que el costo se dispara en la compra de combustible.</p><p>Eso no se arregla pintando postes ni cortando ramas.</p><p>Se arregla &#8212;o se empeora&#8212; con decisiones de operaci&#243;n, mantenimiento, y compras. Y hoy esas decisiones no pasan por LUMA.</p><p>Pasan por Genera.</p><p><strong>La conclusi&#243;n que el pa&#237;s sigue evitando</strong></p><p>Si ma&#241;ana LUMA desapareciera, Puerto Rico seguir&#237;a teniendo:</p><ol><li><p>una flota f&#243;sil vieja,</p></li><li><p>eventos de apagones por d&#233;ficit de generaci&#243;n,</p></li><li><p>compras de combustible cuestionadas por falta de competencia,</p></li><li><p>y una transici&#243;n energ&#233;tica atrapada entre contratos largos y gasoductos nuevos.</p></li></ol><p>Por eso hay que decirlo sin rodeos:</p><p>el problema principal del sistema el&#233;ctrico &#8212;confiabilidad y costo&#8212; es Genera.</p><p>No como villano caricaturesco, sino como nodo estructural donde se cruzan apagones, combustible caro, contratos opacos y una pol&#237;tica p&#250;blica que dice &#8220;renovables&#8221; mientras la pr&#225;ctica dice &#8220;m&#225;s gas&#8221;.</p><p>Si el gobierno quiere cambiar esa pol&#237;tica p&#250;blica, que lo diga y la legisle.</p><p>Si no, el Negociado tiene el deber de frenar lo que la contradice.</p><p>Y el pa&#237;s tiene el deber de dejar de pelear con el s&#237;ntoma y mirar de frente la causa.</p><p>Porque mientras sigamos discutiendo logos, la luz se va&#8230; y la factura sigue subiendo.</p><p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Trump se sale del tratado de cambio climático, pero el calor se queda]]></title><description><![CDATA[por Luis Avil&#233;s]]></description><link>https://luisaviles64.substack.com/p/trump-se-sale-del-tratado-de-cambio</link><guid isPermaLink="false">https://luisaviles64.substack.com/p/trump-se-sale-del-tratado-de-cambio</guid><dc:creator><![CDATA[Café Irreverente]]></dc:creator><pubDate>Thu, 08 Jan 2026 03:38:50 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!V3OE!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F68659c49-5bc5-4b67-aeb2-07f1a64d9c9a_486x340.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>por Luis Avil&#233;s</p><p>El anuncio del presidente <a href="chatgpt://generic-entity?number=0">Donald Trump</a> de retirar a Estados Unidos del <a href="chatgpt://generic-entity?number=1">United Nations Framework Convention on Climate Change</a> no es un gesto simb&#243;lico menor. Es un golpe pol&#237;tico directo al sistema de cooperaci&#243;n internacional construido durante m&#225;s de tres d&#233;cadas para enfrentar el cambio clim&#225;tico antropog&#233;nico. Ocurre, adem&#225;s, en el peor momento posible, justo cuando el planeta cruza por primera vez de forma sostenida el umbral de 1.5 grados Celsius de aumento promedio de temperatura respecto a niveles preindustriales.</p><p>Para entender lo que realmente est&#225; en juego conviene recordar qu&#233; fue, y qu&#233; logr&#243;, el tratado de 1992 del que hoy se pretende salir como si fuera una pieza decorativa del derecho internacional.</p><p>El UNFCCC no naci&#243; como un tratado de reducciones obligatorias. Naci&#243; como un marco. Su apuesta fue institucional antes que punitiva. En R&#237;o de Janeiro, en 1992, los Estados acordaron tres ideas que hoy parecen obvias, pero que entonces eran profundamente disruptivas. Que el cambio clim&#225;tico existe y tiene origen humano. Que no todos los pa&#237;ses tienen la misma responsabilidad hist&#243;rica. Y que la respuesta deb&#237;a ser colectiva, coordinada y basada en ciencia. Ese consenso fundacional permiti&#243; algo decisivo, convertir el clima en un asunto permanente de gobernanza global.</p><p>De ese marco surgieron los grandes hitos posteriores. Primero, el Protocolo de Kioto, con sus metas cuantificadas. M&#225;s tarde, el <a href="chatgpt://generic-entity?number=2">Paris Agreement</a>, que cambi&#243; la l&#243;gica hacia compromisos nacionales din&#225;micos, revisables y crecientes. Ninguno de esos instrumentos habr&#237;a sido posible sin el andamiaje jur&#237;dico, t&#233;cnico y diplom&#225;tico creado por el tratado de 1992.</p><p>Hubo tambi&#233;n logros menos visibles, pero fundamentales. El UNFCCC permiti&#243; crear una contabilidad global de emisiones razonablemente consistente, estandarizar reportes nacionales, legitimar el trabajo del IPCC como referencia cient&#237;fica y desarrollar un lenguaje com&#250;n para hablar de mitigaci&#243;n, adaptaci&#243;n, financiamiento clim&#225;tico y p&#233;rdidas y da&#241;os. Nada de eso resolvi&#243; el problema, pero sin ese andamiaje estar&#237;amos discutiendo a ciegas.</p><p>La salida de Estados Unidos debilita ese sistema. No porque Washington sea jur&#237;dicamente indispensable, el tratado sigue vigente con o sin Estados Unidos, sino porque la cooperaci&#243;n clim&#225;tica depende tanto de reglas formales como de se&#241;ales pol&#237;ticas. Cuando el mayor emisor hist&#243;rico del planeta se levanta de la mesa, se erosiona la confianza colectiva y se legitima el cinismo de otros.</p><p>Conviene, sin embargo, evitar el dramatismo f&#225;cil. El r&#233;gimen clim&#225;tico no colapsa. La Uni&#243;n Europea, China, India, Am&#233;rica Latina y buena parte del sector privado global ya operan bajo la premisa de que la transici&#243;n clim&#225;tica no es una moda ideol&#243;gica, sino una realidad f&#237;sica y econ&#243;mica. Las renovables siguen abarat&#225;ndose. El riesgo financiero del carbono aumenta. Los litigios clim&#225;ticos se multiplican. El problema avanza por inercia propia, m&#225;s all&#225; de la voluntad de un solo gobierno.</p><p>Pero tampoco hay espacio para triunfalismos. Haber alcanzado los 1.5 grados no es un hito simb&#243;lico. Es una advertencia. Significa eventos extremos m&#225;s frecuentes, ecosistemas al l&#237;mite y costos humanos y econ&#243;micos crecientes, especialmente para quienes menos contribuyeron al problema. Significa que el tiempo que el tratado de 1992 intent&#243; comprarnos, tiempo para actuar de forma gradual, pr&#225;cticamente se agot&#243;.</p><p>Salirse del UNFCCC en este momento no detiene el cambio clim&#225;tico. Hace algo peor. Retira responsabilidad en el instante exacto en que m&#225;s se necesita. El tratado de 1992 no promet&#237;a salvar el planeta. Promet&#237;a organizar la respuesta. Y con todas sus fallas, eso fue exactamente lo que hizo.</p><p></p><p>Coda. Puerto Rico y la ley que no depende de Washington.</p><p>Para Puerto Rico, la decisi&#243;n de Estados Unidos convierte la Ley 33 de 2019, la Ley de Cambio Clim&#225;tico de Puerto Rico, en una pieza jur&#237;dica m&#225;s importante que nunca. No como declaraci&#243;n simb&#243;lica, sino como ancla normativa. Esa ley reconoce expl&#237;citamente la vulnerabilidad clim&#225;tica del archipi&#233;lago y establece como pol&#237;tica p&#250;blica la mitigaci&#243;n de emisiones, la adaptaci&#243;n, la resiliencia y la planificaci&#243;n interagencial frente a impactos que ya no son hipot&#233;ticos.</p><p>La Ley 33 no es una ley ambiental en abstracto. Es una ley de riesgo sist&#233;mico. Parte de una premisa inc&#243;moda pero realista. Un territorio insular, altamente endeudado, dependiente de importaciones energ&#233;ticas y expuesto a huracanes m&#225;s intensos, olas de calor m&#225;s prolongadas y aumento del nivel del mar no puede subordinar su pol&#237;tica clim&#225;tica a los vaivenes pol&#237;ticos federales.</p><p>Cada d&#233;cima adicional de temperatura global se traduce aqu&#237; en infraestructura m&#225;s fr&#225;gil, presi&#243;n fiscal adicional y comunidades viviendo permanentemente al borde de la emergencia. En ese contexto, la Ley 33 impone un deber de planificaci&#243;n, de uso de datos cient&#237;ficos y de coherencia de pol&#237;tica p&#250;blica que no desaparece porque Washington decida retirarse del consenso internacional.</p><p>Cuando el gobierno federal abdica de su rol clim&#225;tico, Puerto Rico no gana libertad. Gana exposici&#243;n. Precisamente por eso, la Ley 33 de 2019 no puede diluirse, posponerse ni reinterpretarse para acomodar intereses de corto plazo. En un mundo que ya cruz&#243; el umbral de los 1.5 grados, esa ley no es suficiente. Pero es el m&#237;nimo indispensable.</p><p>Porque el clima no admite salidas unilaterales.</p><p>Y Puerto Rico, menos que nadie, puede darse ese lujo.</p>]]></content:encoded></item></channel></rss>