<script data-pm-proxy="intercept"></script><?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0" xmlns:itunes="http://www.itunes.com/dtds/podcast-1.0.dtd" xmlns:googleplay="http://www.google.com/schemas/play-podcasts/1.0"><channel><title><![CDATA[Alexa Carolina]]></title><description><![CDATA[Bienvenidos a lo que no siempre se ve. Me acusaron de no mostrar mi lado más vulnerable y ser una persona pública muy curada, así que abrí esta cuenta para escribirles desde lo honesto. Que no se diga que no hago caso.]]></description><link>https://lunaenpiscispa.substack.com</link><image><url>https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!VOsY!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Faa8c2e95-ef9b-458b-914b-a592b5fb5e81_873x873.jpeg</url><title>Alexa Carolina</title><link>https://lunaenpiscispa.substack.com</link></image><generator>Substack</generator><lastBuildDate>Sat, 05 Sep 2026 09:39:02 GMT</lastBuildDate><atom:link href="/__u/lunaenpiscispa.substack.com/feed" rel="self" type="application/rss+xml"/><copyright><![CDATA[Alexa Carolina]]></copyright><language><![CDATA[en]]></language><webMaster><![CDATA[lunaenpiscispa@substack.com]]></webMaster><itunes:owner><itunes:email><![CDATA[lunaenpiscispa@substack.com]]></itunes:email><itunes:name><![CDATA[Alexa Carolina]]></itunes:name></itunes:owner><itunes:author><![CDATA[Alexa Carolina]]></itunes:author><googleplay:owner><![CDATA[lunaenpiscispa@substack.com]]></googleplay:owner><googleplay:email><![CDATA[lunaenpiscispa@substack.com]]></googleplay:email><googleplay:author><![CDATA[Alexa Carolina]]></googleplay:author><itunes:block><![CDATA[Yes]]></itunes:block><item><title><![CDATA[Sentir es el acto más radical que nos queda]]></title><description><![CDATA[Yo sent&#237;. Me doli&#243;. Lo sufr&#237;. Me volv&#237; a caer. Re&#237; tambi&#233;n, mucho. &#191;Y?]]></description><link>https://lunaenpiscispa.substack.com/p/sentir-es-el-acto-mas-radical-que</link><guid isPermaLink="false">https://lunaenpiscispa.substack.com/p/sentir-es-el-acto-mas-radical-que</guid><dc:creator><![CDATA[Alexa Carolina]]></dc:creator><pubDate>Sun, 23 Aug 2026 19:23:10 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!VOsY!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Faa8c2e95-ef9b-458b-914b-a592b5fb5e81_873x873.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p><span>Vivimos en la era del </span><em><span>unbothered</span></em><span>. Del </span><em><span>that&#8217;s not my problem</span></em><span>. Del </span><em><span>I don&#8217;t care</span></em><span> dicho con tanto estilo que casi parece una filosof&#237;a de vida. Las redes est&#225;n llenas de personas compitiendo por ver qui&#233;n necesita menos, qui&#233;n se afecta menos, qui&#233;n atraviesa el caos con m&#225;s calma y menos cicatrices visibles. La indiferencia se vendi&#243; como fortaleza. El desapego se coron&#243; como la meta. Yo me niego.</span></p><p><span>No me arrepiento de sentir tanto, como dice el nuevo disco de Karol G. Nunca me he arrepentido. Aunque me haya costado noches largas, poemas escritos a las dos de la ma&#241;ana, conversaciones de terapia que me dejaron agotada de una manera que s&#243;lo quien ha ido a las trincheras de s&#237; misma entiende. Aunque haya sentido cosas que hubiera preferido no sentir, por personas que quiz&#225;s no las merec&#237;an, en situaciones que en retrospectiva duraron m&#225;s de lo que deb&#237;an. Lo volver&#237;a a hacer. Lo hago todav&#237;a.</span></p><p><span>Sentir no es debilidad. Es el acto m&#225;s radical que me queda en un mundo que cada d&#237;a encuentra nuevas formas de anestesiarnos.</span></p><p><strong><span>La defensa del yearning</span></strong></p><p><span>Quiero hablar del </span><em><span>yearning</span></em><span>: ese deseo profundo, ese anhelo que a veces no tiene objeto claro, esa sensaci&#243;n de querer algo con una intensidad que te sorprende a ti misma. No la urgencia desesperada que ya hemos identificado como trauma, eso es otra conversaci&#243;n. Hablo del deseo limpio. Del que te hace escribir, del que te hace buscar, del que te mantiene despierta no de ansiedad sino de vida.</span></p><p><span>El </span><em><span>yearning</span></em><span> tiene mala prensa. Se confunde con carencia, con romanticismo ingenuo, con no haber aprendido todav&#237;a a estar sola. Pero hay una diferencia enorme entre el deseo que nace del vac&#237;o y el deseo que nace de la plenitud. El primero busca llenar algo que falta. El segundo busca expandir algo que ya existe.</span></p><p><span>Yo vivo en el segundo. O al menos trabajo todos los d&#237;as para vivir en &#233;l.</span></p><p><span>El deseo de amor, de conexi&#243;n, de encontrar a alguien con quien construir algo real es humanidad. Es estar viva. Es saber lo que quiero con suficiente claridad como para no conformarme con menos. El d&#237;a que deje de querer esas cosas no voy a ser m&#225;s fuerte, voy a ser m&#225;s peque&#241;a.</span></p><h2><strong><span>El deseo como acto de resistencia</span></strong></h2><p><span>En la era del </span><em><span>numbness</span></em><span>, del adormecimiento colectivo, de los feeds infinitos que nos entrenan para pasar de una cosa a la siguiente sin detenernos en ninguna, desear con profundidad es un acto pol&#237;tico. Es negarse a la superficialidad como modo de vida. Es insistir en que las cosas importan, que las personas importan, que lo que sientes importa aunque el algoritmo no tenga categor&#237;a para clasificarlo.</span></p><p><span>El </span><em><span>unbothered</span></em><span> como est&#233;tica tiene su lugar, hay situaciones que genuinamente no merecen tu energ&#237;a, y aprender a distinguirlas es sabidur&#237;a. Pero como identidad, como norte, como la versi&#243;n de ti a la que aspiras, es gall&#237;simo. Porque una persona que entrena su coraz&#243;n para no afectarse termina siendo una persona que no se afecta con nada. Ni con lo malo, ni con lo bueno. Ni con el dolor ajeno, ni con la belleza de un martes ordinario que de repente se vuelve extraordinario.</span></p><p><span>La indiferencia no es selectiva. Una vez que la instalas como mecanismo de defensa, act&#250;a en todos los frentes. Protege, pero tambi&#233;n aplana. Te deja segura y sin rozaduras, pero tambi&#233;n sin textura. Sin los altos que justifican los bajos. Sin esa capacidad de asombro que es, creo yo, lo m&#225;s cercano a la gracia que existe.</span></p><p><span>Sentir es resistencia. Es elegir estar presente en tu propia vida aunque eso a veces duela.</span></p><h2><strong><span>Sentir como herramienta de conocimiento</span></strong></h2><p><span>Sentir mucho no te hace m&#225;s vulnerable a equivocarte. Te hace, con el tiempo y con el trabajo adecuado, m&#225;s inteligente.</span></p><p><span>La inteligencia emocional no es la capacidad de controlar lo que sientes, es la capacidad de leerlo. De entender qu&#233; te est&#225; diciendo una reacci&#243;n visceral, de d&#243;nde viene un miedo espec&#237;fico, por qu&#233; ciertas personas o situaciones te activan de maneras que otras no. Quien aprende a leer sus emociones con precisi&#243;n tiene acceso a una fuente de informaci&#243;n sobre s&#237; mismo que quien las suprime nunca va a tener.</span></p><p><span>Cada vez que sent&#237; algo con intensidad y me detuve a preguntarme de d&#243;nde ven&#237;a, en lugar de apurarlo o anestesiarlo, aprend&#237; algo. Cada vez que algo me doli&#243; m&#225;s de lo que &#8220;deber&#237;a&#8221; y en lugar de avergonzarme fui a buscarlo en terapia, encontr&#233; una pieza del rompecabezas de qui&#233;n soy. Cada vez que el deseo apareci&#243; con claridad (por una persona, por un proyecto, por una versi&#243;n de mi vida) y lo tom&#233; en serio en lugar de descartarlo como ilusi&#243;n, me acerqu&#233; m&#225;s a lo que realmente quiero construir.</span></p><p><span>El sentir, trabajado con consciencia, se convierte en discernimiento. En esa capacidad de saber, casi sin pensarlo, qu&#233; es para ti y qu&#233; no lo es. Qui&#233;n tiene buenas intenciones y qui&#233;n no. Qu&#233; situaci&#243;n te va a expandir y cu&#225;l te va a contraer. El instinto afinado no es magia, es la suma de todas las veces que sentiste algo, lo procesaste honestamente y aprendiste de ello.</span></p><p><span>Las personas que han hecho ese trabajo se notan. Tienen una claridad en sus decisiones que no viene de no sentir, viene de haber sentido tanto y tan conscientemente que ya saben distinguir el ruido de la se&#241;al. Son m&#225;s libres, no menos. M&#225;s seguras, no m&#225;s fr&#225;giles.</span></p><p><span>Sentir profundamente, lejos de nublarte el juicio, te lo afina. Siempre que est&#233;s dispuesta a hacer el trabajo que viene despu&#233;s de sentir.</span></p><h2><strong><span>Lo que no cambiar&#237;a</span></strong></h2><p><em><span>Luna en Piscis</span></em><span> naci&#243; de sentir. Naci&#243; de estar adentro, de la confusi&#243;n, del deseo, de la p&#233;rdida, del asombro, de todo lo que no sab&#237;a c&#243;mo decir de otra manera que no fuera un poema.</span></p><p><span>No cambiar&#237;a nada de eso. Ni las noches que costaron, ni las personas que activaron m&#225;s de lo que esperaba, ni los momentos donde sent&#237; tanto que no sab&#237;a bien d&#243;nde ponerlo todo.</span></p><p><span>Porque todo eso soy yo. Todo eso me hizo m&#225;s precisa, m&#225;s honesta, m&#225;s capaz de reconocer lo que quiero y lo que no quiero. M&#225;s capaz de amar bien, de escribir verdad, de estar presente en mi propia vida sin anestesia.</span></p><p><span>En un mundo que premia el desapego, elegir sentir es un acto de valent&#237;a. Elegir el </span><em><span>yearning</span></em><span> sobre el </span><em><span>unbothered</span></em><span>, la presencia sobre la protecci&#243;n, la textura sobre la superficie, es la decisi&#243;n m&#225;s contracultural que puedo tomar.</span></p><p><span>La tomo todos los d&#237;as. Sin arrepentimiento.</span></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[El amor que se transforma y el aceptar lo que no fue]]></title><description><![CDATA[No lo logramos. Y est&#225; bien. Pero nadie te cuenta qu&#233; hacer con el amor que queda cuando la relaci&#243;n ya no puede seguir siendo lo que era.]]></description><link>https://lunaenpiscispa.substack.com/p/el-amor-que-se-transforma-y-el-aceptar</link><guid isPermaLink="false">https://lunaenpiscispa.substack.com/p/el-amor-que-se-transforma-y-el-aceptar</guid><dc:creator><![CDATA[Alexa Carolina]]></dc:creator><pubDate>Sun, 16 Aug 2026 18:46:46 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!VOsY!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Faa8c2e95-ef9b-458b-914b-a592b5fb5e81_873x873.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p><span>Hay un tipo de p&#233;rdida que no tiene nombre claro en el diccionario del duelo. No es una ruptura limpia. No es ese final con portazo y bloqueo en todas las redes que, aunque no se crea, es el m&#225;s f&#225;cil. Es algo m&#225;s silencioso y m&#225;s complejo: es cuando el amor se transforma. Cuando la relaci&#243;n que ten&#237;as con alguien no se puede sostener de la manera que era, pero la persona, esa persona espec&#237;fica, con su historia contigo, con todo lo que construyeron, se queda por razones v&#225;lidas.</span></p><p><span>Mucho he hablado del amor que no me eligi&#243;, pero nunca hab&#237;a tocado ese amor que hubiera dado todo por estar conmigo, pero simplemente no pod&#237;amos darnos lo que el otro necesitaba y terminamos por dejarnos ir. Navegar ese territorio es de las cosas m&#225;s dif&#237;ciles que he hecho emocionalmente, precisamente porque no hay un protocolo claro. La sociedad te ense&#241;a a hacer duelo de las rupturas totales: el contacto cero, el caj&#243;n donde guardas las cosas, el playlist de Adele a todo volumen. Pero nadie te ense&#241;a qu&#233; hacer cuando el duelo no es de la persona sino de la versi&#243;n de la relaci&#243;n que no pudo ser.</span></p><p><strong><span>Hacer duelo a lo que fueron</span></strong></p><p><span>Lo primero, y lo m&#225;s importante, es permitirte llorar lo que fue. No lo que es ahora, no lo que podr&#237;a ser en el futuro, lo que fue. Esa relaci&#243;n que ten&#237;an, esa din&#225;mica, esa intimidad espec&#237;fica que existi&#243; entre ustedes dos y que ya no va a existir de esa manera. Eso merece su propio duelo. Completo, sin apurarlo, sin disfrazarlo de &#8220;estamos bien, somos maduros, lo superamos.&#8221;</span></p><p><span>Porque una cosa es superarlo y otra es haberlo sentido de verdad antes de superarlo.</span></p><p><span>Hacerle duelo a lo que fueron no significa que lo que viene despu&#233;s vale menos. Significa que lo que existi&#243; vali&#243; lo suficiente como para sentir su ausencia. Eso, lejos de ser una debilidad, es una se&#241;al de que amaste de verdad. Que no estabas ah&#237; por costumbre o por miedo sino porque algo genuino los uni&#243;.</span></p><p><span>Perm&#237;tete decirlo, aunque sea en voz baja, aunque sea solo en tu diario o en una nota de voz que nunca le vas a mandar a nadie: no lo logramos. Y est&#225; bien. </span><em><span>(Chuzo, no les miento que se me hace un nudo en la garganta con esta &#250;ltima l&#237;nea).</span></em></p><p><strong><span>Aceptar lo que no fue</span></strong></p><p><span>Esas cuatro palabras: no lo logramos, est&#225; bien, son quiz&#225;s las m&#225;s dif&#237;ciles de decir sin uno romperse. Porque implican una rendici&#243;n que va en contra de todo lo que nos ense&#241;aron sobre el amor rom&#225;ntico: que si se quieren suficiente, se puede. Que si los dos ponen de su parte, funciona. Que el amor verdadero encuentra la manera.</span></p><p><span>A veces no la encuentra. Y eso no significa que no fue verdadero.</span></p><p><span>Aceptar lo que no fue requiere soltar la narrativa de que algo sali&#243; mal, de que alguien fall&#243;, de que si hubieran hecho una cosa distinta el resultado ser&#237;a otro. Quiz&#225;s s&#237;. Quiz&#225;s no. Pero quedarse en ese loop, en el y si hubiera, en el tal vez si hubi&#233;ramos, es una forma de no dejar ir. Es seguir viviendo en una versi&#243;n alternativa de la historia en lugar de habitarla como fue.</span></p><p><span>Lo que no fue, no fue. Y cargarlo como una deuda pendiente solo te pesa a ti.</span></p><p><strong><span>Lo que se transforma</span></strong></p><p><span>Aqu&#237; es donde se pone interesante. Yo soy de las que cree y predica que vinimos a este plano a amar a m&#225;s de una persona. El amor viene de distintas formas&#8230; no solo es rom&#225;ntico. Cuando este &#250;ltimo no tiene ad&#243;nde ir, a veces, no siempre, pero a veces, encuentra otra forma. No mejor ni peor. Distinta.</span></p><p><span>Esto se convierte en algo que no tiene un nombre muy rom&#225;ntico pero que en la pr&#225;ctica es extraordinario: en alguien que te conoce de verdad. Que sabe de d&#243;nde vienes, qu&#233; te mueve, qu&#233; te duele, qu&#233; versi&#243;n de ti misma aparece cuando est&#225;s asustada y cu&#225;l cuando est&#225;s en tu mejor momento. Alguien que carg&#243; esa intimidad contigo y que, si los dos lo eligen conscientemente, puede seguir estando desde un lugar diferente.</span></p><p><span>No van a ser tus mejores amigos necesariamente. No van a ser tu confidente de todos los d&#237;as ni la primera persona que llamas cuando algo pasa. Pero van a ser de los que te escriben cuando publiques tu libro de poes&#237;a dici&#233;ndote lo orgullosos que est&#225;n. Y t&#250; vas a saber, cuando leas ese mensaje, que es verdad. Que viene de alguien que te vio de cerca y eligi&#243; seguir queri&#233;ndote aunque la forma haya cambiado. Con esto no vengo a decir que debemos ser amigas de nuestros exes. Yo misma no tengo contacto con ninguno, solo con uno. El que no me hizo nada&#8230; sino que simplemente no pod&#237;amos darnos lo que el otro necesitaba.</span></p><p><span>Eso no es poco. Eso es, en realidad, bastante extraordinario.</span></p><p><strong><span>C&#243;mo se navega esto</span></strong></p><p><span>No hay f&#243;rmula, pero hay cosas que ayudan.</span></p><p><span>La primera es tiempo real, no el tiempo que crees que necesitas sino el que el proceso pide. Intentar transformar una relaci&#243;n antes de haber hecho el duelo de lo que era es como construir sobre cimientos h&#250;medos. Parece que avanza pero en cualquier momento se cae. Date el tiempo de sentir lo que hay que sentir antes de redefinir qu&#233; van a ser.</span></p><p><span>La segunda es honestidad: contigo primero, con el otro despu&#233;s. &#191;Realmente puedes estar cerca de esta persona sin que duela de una manera que no te hace bien? &#191;O la idea de mantener el v&#237;nculo es, en el fondo, una forma de no soltar del todo? No hay respuesta incorrecta, pero s&#237; hay una respuesta honesta. Y solo t&#250; la sabes.</span></p><p><span>La tercera es no forzar la narrativa. No todas las relaciones que terminan se transforman en algo bonito, y no pasa nada si la tuya no lo hace. A veces el cierre m&#225;s sano es un cierre completo, y eso tambi&#233;n es v&#225;lido. La transformaci&#243;n que describo aqu&#237; no es una obligaci&#243;n ni un est&#225;ndar al que debes llegar para demostrar que eres madura o que lo superaste. Es una posibilidad, una que vale la pena si se da de manera org&#225;nica y sin forzar.</span></p><p><strong><span>Lo que queda cuando el amor cambia de forma</span></strong></p><p><span>Lo que he aprendido de las relaciones que se transformaron en mi vida es que el amor que fue real no desaparece: se reacomoda. Se convierte en gratitud, en respeto, en ese afecto tranquilo que no necesita nada del otro para existir.</span></p><p><span>Hay algo muy liberador en llegar a ese lugar. En poder pensar en esa persona sin que el pecho apriete, sin que la cabeza se llene de preguntas sin respuesta, sin esa mezcla de a&#241;oranza y dolor que caracteriza el duelo en su etapa m&#225;s aguda. En poder desearle genuinamente lo mejor, no como ejercicio espiritual forzado sino porque de verdad lo sientes.</span></p><p><span>Cuando llegue ese mensaje el d&#237;a que publiques tu libro, o el d&#237;a que algo grande pase en tu vida, y sea de alguien que te am&#243; de una manera que ya no existe pero que de otra forma sigue estando, vas a entender exactamente de qu&#233; estoy hablando.</span></p><p><span>El amor que fue real a veces encuentra la manera de quedarse. Solo que en una forma que no hab&#237;as imaginado.<br><br>En mi libro de poes&#237;a Luna en Piscis, disponible en lunaenpiscis.com, este sentimiento pueden encontrarlo en muchos poemas, pero hoy principalmente pienso en el 49. Cu&#233;ntame en los comentarios si ya le&#237;ste el libro.</span></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Mientras más amorosa, más cabr*na ]]></title><description><![CDATA[Cuando digo bitchy no estoy hablando de tratar mal a nadie. Estoy hablando de saber exactamente qu&#233; aceptas y qu&#233; no, y de tenerlo tan claro por dentro que no necesites gritarlo.]]></description><link>https://lunaenpiscispa.substack.com/p/mientras-mas-amorosa-mas-cabrna</link><guid isPermaLink="false">https://lunaenpiscispa.substack.com/p/mientras-mas-amorosa-mas-cabrna</guid><dc:creator><![CDATA[Alexa Carolina]]></dc:creator><pubDate>Sun, 09 Aug 2026 22:27:36 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!VOsY!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Faa8c2e95-ef9b-458b-914b-a592b5fb5e81_873x873.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p><span>Mientras m&#225;s amorosa eres, mientras m&#225;s vulnerable, mientras m&#225;s lovergirl eres a la hora de amar: m&#225;s bitchy tienes que ser con tus l&#237;mites. Es la ecuaci&#243;n m&#225;s importante que vas a aprender sobre ti misma y sobre c&#243;mo te relacionas con el mundo.</span></p><p><span>Cuando digo bitchy no estoy hablando de tratar mal a nadie. Estoy hablando de saber exactamente qu&#233; aceptas y qu&#233; no, y de tenerlo tan claro por dentro que no necesites gritarlo: simplemente lo vives. Los l&#237;mites no se declaman. Se demuestran.</span></p><p><span>Nadie te va a valorar por lo que eres si t&#250; no te das ese valor primero. Eso suena a frase de taza de caf&#233; y lo s&#233;, pero es que es verdad. La gente aprende a tratarte por lo que t&#250; les ense&#241;as que pueden hacer contigo.</span></p><p><span>Yo aprend&#237; esto a la mala. Y de eso va la columna de hoy.</span></p><p><strong><span>Desde la desesperaci&#243;n se escoge mal</span></strong></p><p><span>Ya escrib&#237; antes sobre el s&#237;ndrome de la casa vac&#237;a, esa necesidad visceral de ser elegida que no ten&#237;a que ver con el otro sino con una herida mucho m&#225;s vieja. Y lo traigo aqu&#237; porque es el origen de todo lo que voy a decir: cuando operas desde ese lugar de urgencia, desde esa desesperaci&#243;n de que alguien llegue a llenar lo que sientes vac&#237;o, tus l&#237;mites se vuelven negociables. Primero uno, despu&#233;s otro, despu&#233;s ya no sabes d&#243;nde estabas parada originalmente.</span></p><p><span>Desde la desesperaci&#243;n se escoge mal. Se acepta lo que no se deber&#237;a aceptar. Se espera lo que no vale la pena esperar. Se convierte la paciencia, que deber&#237;a ser una virtud, en una sala de espera donde te quedas indefinidamente por alguien que quiz&#225;s nunca va a llegar de la manera que necesitas.</span></p><p><span>Y el problema no es amar mucho, el problema es amar sin piso. Amar desde un lugar donde el otro tiene todo el poder porque t&#250; le entregaste las llaves de tu propio bienestar desde el primer d&#237;a.</span></p><p><strong><span>Lo que aprend&#237; a la mala</span></strong></p><p><span>Hubo momentos en mi vida, y el m&#225;s reciente todav&#237;a est&#225; fresco, lo escrib&#237; en la columna anterior, donde esper&#233;. Esper&#233; m&#225;s de lo que deb&#237;a, con m&#225;s paciencia de la que la situaci&#243;n merec&#237;a, con m&#225;s generosidad de coraz&#243;n de la que fue correspondida.</span></p><p><span>Y lo que entend&#237;, despu&#233;s de mucho trabajo y mucha terapia y muchas noches escribiendo poes&#237;a que no iba a ning&#250;n lado, es que mis l&#237;mites no eran claros porque yo misma no los ten&#237;a claros. No era que el otro me los irrespetara, es que yo no sab&#237;a bien d&#243;nde estaban. No hab&#237;a hecho el trabajo de sentarme conmigo misma a preguntarme qu&#233; acepto, qu&#233; no acepto, qu&#233; me hace bien y qu&#233; me hace da&#241;o, qu&#233; tipo de amor estoy dispuesta a recibir y cu&#225;l definitivamente no es para m&#237;. Esta semana me lo dec&#237;a Carla Elena: &#8220;creo que la gran diferencia es que por fin reconoces tu valor y lo entiendes desde el sentido pr&#225;ctico&#8221;.</span></p><p><span>Ese trabajo nadie lo puede hacer por ti. Y mientras no lo hagas, vas a seguir llegando a las mismas situaciones con distintos personajes.</span></p><p><strong><span>Aprender a estar sola es el prerequisito</span></strong></p><p><span>No puedes poner l&#237;mites sanos desde el miedo a quedarte sola. Es imposible. Porque en el momento en que el l&#237;mite incomoda al otro y el otro amenaza con irse, si tu mayor terror es precisamente ese, que se vaya, que te deje, que te quedes sin eso, el l&#237;mite cede. Siempre cede.</span></p><p><span>Por eso aprender a estar sola no es el plan B. Es el prerequisito.</span></p><p><span>No estoy hablando de resignarse a la soledad ni de convencerte de que no necesitas a nadie, eso es otra mentira que nos venden. Estoy hablando de llegar a un lugar donde tu compa&#241;&#237;a propia sea suficientemente buena como para que la ausencia del otro no te destruya. Donde puedas decir que no, poner el l&#237;mite, y si eso hace que alguien se vaya, sostenerlo. Estar triste si toca estarlo, pero sostenida por ti misma.</span></p><p><span>Desde ese lugar se escoge diferente. Se espera diferente. La paciencia deja de ser una carga y se convierte en criterio: en la capacidad de no apurarte, de no aceptar lo primero que llega porque el vac&#237;o duele, de darte el tiempo de conocer a alguien de verdad antes de abrir las partes m&#225;s vulnerables de tu coraz&#243;n.</span></p><p><span>Porque esas partes, las m&#225;s tiernas, las m&#225;s honestas, las m&#225;s lovergirl, no son para cualquiera. Son para quien se las gane. Y gan&#225;rselas toma tiempo, toma consistencia, toma acciones que correspondan a las palabras.</span></p><p><strong><span>Los l&#237;mites como lenguaje de amor propio</span></strong></p><p><span>Aqu&#237; est&#225; la parte que me parece m&#225;s importante y que menos se dice: los l&#237;mites no son muros que le pones al otro. Son la forma m&#225;s honesta de decirte a ti misma que te importas.</span></p><p><span>Cada vez que sostienes un l&#237;mite, aunque incomode, aunque el otro no lo entienda, aunque por un momento te haga sentir que est&#225;s siendo &#8220;demasiado&#8221; o &#8220;dif&#237;cil&#8221; &#8212; le est&#225;s diciendo a tu sistema nervioso algo nuevo: que puedes confiar en ti para cuidarte. Que no necesitas que el otro te d&#233; permiso para saber lo que mereces.</span></p><p><span>Y eso, con el tiempo, cambia todo. Cambia c&#243;mo entras a una relaci&#243;n. Cambia c&#243;mo reaccionas cuando algo no te gusta. Cambia la energ&#237;a con la que llegas a una primera cita, a una conversaci&#243;n dif&#237;cil, a ese momento donde tienes que decir lo que piensas aunque d&#233; miedo.</span></p><p><span>La gente que te merece no se va a ir porque tienes l&#237;mites. Al contrario: va a saber que est&#225; frente a una mujer que se conoce. Y eso, para quien llega con las intenciones correctas, no asusta. Atrae.</span></p><p><strong><span>Quienes la merezcan, estar&#225;n</span></strong></p><p><span>Esto es lo que m&#225;s paz me ha dado en este proceso: no se trata de filtrar al mundo entero con desconfianza ni de llegar a cada relaci&#243;n nueva con una lista de requisitos imposibles. Se trata de saber cu&#225;ndo abrir las partes m&#225;s vulnerables de ti y entender que esa apertura es un privilegio que se gana, no un default que ofreces desde el primer d&#237;a porque tienes miedo de que si no lo haces, el otro no se quede.</span></p><p><span>Quien la merezca va a estar ah&#237; para seguir siendo su mejor versi&#243;n contigo. No va a necesitar que bajes tus est&#225;ndares para sentirse c&#243;moda. No va a hacer que te preguntes si fuiste suficiente. No va a pedirte que esperes indefinidamente por algo que nunca termina de materializarse.</span></p><p><span>Y mientras esa persona llega, y va a llegar, con m&#225;s claridad y con menos drama en la medida en que t&#250; tengas m&#225;s claridad sobre ti misma, el trabajo es este: conocerte, cuidarte, ponerte l&#237;mites a ti misma tambi&#233;n cuando hace falta, y no confundir la urgencia con el amor.</span></p><p><span>La versi&#243;n de ti que aprende a estar sola, que pone l&#237;mites desde el amor propio y no desde el miedo, que abre su coraz&#243;n despacio y con criterio, esa versi&#243;n no pierde el amor. Lo encuentra mejor. Lo recibe mejor. Lo sostiene mejor.</span></p><p><span>Porque sabe lo que vale. Y eso, al final, es lo &#250;nico que necesitas saber.</span></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[La mujer que se conoce, no necesita apagarte para brillar.]]></title><description><![CDATA[Hay una pregunta que me hago cada vez que observo una din&#225;mica humana que no me cuadra, sea una amistad, una relaci&#243;n de pareja, una din&#225;mica laboral, y es: &#191;desde d&#243;nde est&#225; operando esta persona?]]></description><link>https://lunaenpiscispa.substack.com/p/la-mujer-que-se-conoce-no-necesita</link><guid isPermaLink="false">https://lunaenpiscispa.substack.com/p/la-mujer-que-se-conoce-no-necesita</guid><dc:creator><![CDATA[Alexa Carolina]]></dc:creator><pubDate>Wed, 08 Jul 2026 02:08:20 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!VOsY!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Faa8c2e95-ef9b-458b-914b-a592b5fb5e81_873x873.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p><span>Hay una pregunta que me hago cada vez que observo una din&#225;mica humana que no me cuadra, sea una amistad, una relaci&#243;n de pareja, una din&#225;mica laboral, y es: &#191;desde d&#243;nde est&#225; operando esta persona? Porque casi siempre, cuando alguien te minimiza, cuando alguien no puede celebrarte, cuando alguien reacciona a tu &#233;xito con distancia o con un comentario que duele m&#225;s de lo que deber&#237;a, la respuesta no tiene que ver contigo. Tiene que ver con cu&#225;nto se conoce y se quiere a s&#237; misma.</span></p><p><span>La autoestima es la base de todo. No es un tema de autoayuda ni un concepto aspiracional de Instagram, es la estructura sobre la que se construye cada relaci&#243;n que tienes en tu vida, cada decisi&#243;n que tomas, cada vez que te permites algo bueno o te convences de que no lo mereces.</span></p><p><span>Y es, quiz&#225;s, el regalo m&#225;s grande que una mujer puede darse a s&#237; misma. Y si tiene hijos, el regalo m&#225;s grande que les puede dejar.</span></p><p><strong><span>Lo que aprend&#237; de una mujer que nunca se sinti&#243; menos</span></strong></p><p><span>Tuve el privilegio, y lo llamo privilegio porque s&#233; que no todas lo tuvieron, de crecer al lado de una madre con una autoestima extraordinaria. Mi mam&#225; nunca se sinti&#243; menos porque no ten&#237;a todo. Nunca vi en ella esa mirada de carencia con la que muchas mujeres miran la vida de otras, esa comparaci&#243;n constante que agota y que envenena. Era una mujer de una entereza que hoy, siendo adulta, entiendo en toda su dimensi&#243;n: no es f&#225;cil mantenerse entera cuando el mundo te da razones para no estarlo. Y le dio muchas.</span></p><p><span>Me dio voz desde muy peque&#241;a. Me invit&#243; a formarme una opini&#243;n, a defenderla, a no callarme por comodidad ajena. Y sobre todo siempre supo celebrar lo que hac&#237;a bien. No de manera vac&#237;a, sino con el reconocimiento genuino de alguien que quiere verte crecer y no le da miedo que crezcas. En la misma proporci&#243;n vino el amor duro que me dec&#237;a cuando estaba siendo mediocre, con esas mismas palabras, me lo dec&#237;a sin filtro y sin gritos. Aprend&#237; a autoevaluarme en mi propia casa.</span></p><p><span>Eso me form&#243;. Eso es lo que hoy me permite caminar como camino. Y soy completamente consciente de que no todas tuvieron eso, y que construirlo desde cero, siendo adulta, en un mundo que constantemente te dice c&#243;mo debes ser, es uno de los trabajos m&#225;s dif&#237;ciles y m&#225;s importantes que existen.</span></p><p><strong><span>La envidia y lo que nos dice sobre nosotras mismas</span></strong></p><p><span>Una mujer con autoestima sana puede ver el &#233;xito de su amiga y celebrarlo de verdad. Puede aplaudir sin que el aplauso le cueste nada por dentro, sin que detr&#225;s haya una vocecita que le diga que ese logro de la otra la hace menos a ella. Puede estar genuinamente feliz porque entiende, en un nivel profundo, que el &#233;xito no es un pastel del que todos comen una porci&#243;n limitada, que lo que le llega a otra no te quita nada a ti.</span></p><p><span>Pero cuando la autoestima est&#225; herida, el &#233;xito ajeno duele. Se siente como un espejo que te muestra lo que no tienes, lo que no eres, lo que no has logrado. Y desde ah&#237; es muy dif&#237;cil ser buena amiga. No porque seas mala persona, estoy segura que muchas aqu&#237; quieren de todo coraz&#243;n sentirse felices por sus amigas,  sino porque est&#225;s operando desde una carencia que no has atendido.</span></p><p><span>La amistad desde la envidia no controlada es una amistad fr&#225;gil. Se rompe justo cuando m&#225;s la necesitas: en tus mejores momentos, cuando m&#225;s deber&#237;as poder compartir tu alegr&#237;a sin tener que medirla o esconderla para no incomodar a quien deber&#237;a estar celebrando contigo.</span></p><p><span>Si tienes una amiga que se apaga cuando brillas, no es un problema de compatibilidad, es un s&#237;ntoma. Y si eres t&#250; la que se apaga ante el &#233;xito de quien quieres, ese es el lugar donde hay que mirar.</span></p><p><strong><span>La autoestima como base de que todo te salga bien</span></strong></p><p><span>Hay algo que nadie te dice sobre la confianza en ti misma: es saber que puedes, antes de tener la prueba de que puedes.</span></p><p><span>Esa confianza es la que te hace mandar el correo, pedir el aumento, lanzar el proyecto, decir que no cuando debes decir que no y decir que s&#237; cuando algo te aterra pero sabes que es para ti. Es la que te hace entrar a un cuarto sin necesitar validaci&#243;n externa para saber que tienes derecho a estar ah&#237;. Ah&#237; entran en equilibrio las herramientas de terapia: los l&#237;mites. Todo esto es trabajable desde la conciencia de tu valor en el hoy. Pero sugiero que una tercera persona, un &#225;rbitro como a veces son los psic&#243;logos, te ayude a poner todo en proporci&#243;n.</span></p><p><span>Y funciona en todos los planos. En el amor, porque la mujer que sabe lo que vale no se queda en relaciones que la minimizan, que la hacen dudar de s&#237; misma, que la acostumbran a recibir menos de lo que merece. En el trabajo, porque la mujer que conf&#237;a en lo que tiene para ofrecer no espera a que le den permiso para ocupar espacio. En la amistad, porque desde la plenitud se da diferente, se recibe diferente, se construye diferente.</span></p><p><span>La autoestima y seguridad no garantizan que todo salga bien siempre. Pero s&#237; garantiza que cuando las cosas no salen bien, tienes desde d&#243;nde sostenerte. Que el tropiezo no te define porque sabes que eres m&#225;s que ese momento.</span></p><p><strong><span>Lo que les dejamos a los hijos</span></strong></p><p><span>Si tienes hijos o alg&#250;n d&#237;a los tendr&#225;s, esto te importa de una manera particular: los ni&#241;os no aprenden autoestima de lo que les decimos. La aprenden de lo que nos ven hacer.</span></p><p><span>Una madre que se habla mal frente a sus hijos les ense&#241;a que ese es el trato que merecen las mujeres. Una madre que no puede celebrar a otras mujeres les ense&#241;a que el &#233;xito ajeno es una amenaza. Una madre que se queda en situaciones que la disminuyen les ense&#241;a que eso es lo normal, lo esperable, lo que se aguanta.</span></p><p><span>Y una madre que se conoce, que se trata bien, que tiene criterio propio, que celebra genuinamente, esa madre les est&#225; dejando algo que ning&#250;n colegio puede ense&#241;ar.</span></p><p><span>No tienes que ser perfecta. Tienes que ser honesta, trabajada, consciente. Tienes que estar dispuesta a mirarte y a hacer el trabajo aunque sea inc&#243;modo, porque ese trabajo no es solo para ti &#8212; es para todo lo que viene despu&#233;s de ti.</span></p><p><strong><span>C&#243;mo construirla &#8212; aunque nadie te la haya modelado</span></strong></p><p><span>Si no tuviste una madre que te mostrara el camino, si creciste en un ambiente donde la autoestima femenina era algo que se callaba o se castigaba, si llegas a esta columna sinti&#233;ndote en cero, esto es para ti.</span></p><p><span>Se construye. No de golpe, no con un libro, no con un fin de semana de retiro espiritual. Se construye despacio, con decisiones peque&#241;as y consistentes que le van diciendo a tu cerebro una verdad nueva sobre ti misma.</span></p><p><span>Empieza por c&#243;mo te hablas. El di&#225;logo interno es el cimiento de todo lo dem&#225;s: si constantemente te dices que no puedes, que no eres suficiente, que qui&#233;n te crees, esa voz se convierte en tu realidad. Empi&#233;zala a cambiar. No con afirmaciones vac&#237;as, sino con evidencia real: recu&#233;rdate lo que has logrado, lo que has sobrevivido, lo que has construido.</span></p><p><span>Rod&#233;ate de gente que te celebre. No de gente que te tolere, no de gente que te aguante, no de gente que te quiera siempre y cuando no brilles demasiado. Gente que genuinamente quiera verte bien y no le d&#233; miedo dec&#237;rtelo.</span></p><p><span>Aprende a recibir. Los cumplidos, el reconocimiento, las oportunidades. Muchas mujeres con autoestima herida los rechazan autom&#225;ticamente porque no saben c&#243;mo habitarlos. Practica recibirlos sin minimizarlos ni devolverlos de inmediato.</span></p><p><span>Haz cosas que te demuestren que puedes. La autoestima tambi&#233;n se construye en la acci&#243;n: en retarte, en lograr, en descubrir capacidades que no sab&#237;as que ten&#237;as. Cada vez que haces algo que te daba miedo y sale bien, le est&#225;s dando a tu cerebro una nueva historia sobre ti.</span></p><p><span>Y busca ayuda profesional si la necesitas. La terapia no es para quien est&#225; roto, es para quien quiere entenderse mejor. Algunas heridas de autoestima vienen de tan atr&#225;s que necesitan ser trabajadas con alguien que sepa c&#243;mo acompa&#241;arte ah&#237;.</span></p><p><span>Ese es el trabajo. Lento, profundo, a veces inc&#243;modo. Pero es el m&#225;s importante que vas a hacer en tu vida. Y empieza hoy, exactamente donde est&#225;s.</span></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[No vinimos a este mundo a corregir a nadie.]]></title><description><![CDATA[Este fin de semana hay dos conversaciones pasando al mismo tiempo en mis redes sociales, y aparentemente no tienen nada que ver la una con la otra. Dos conversaciones, el mismo problema de fondo.]]></description><link>https://lunaenpiscispa.substack.com/p/no-vinimos-a-este-mundo-a-corregir</link><guid isPermaLink="false">https://lunaenpiscispa.substack.com/p/no-vinimos-a-este-mundo-a-corregir</guid><dc:creator><![CDATA[Alexa Carolina]]></dc:creator><pubDate>Sun, 28 Jun 2026 23:07:30 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!VOsY!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Faa8c2e95-ef9b-458b-914b-a592b5fb5e81_873x873.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p><span>Este fin de semana hay dos conversaciones pasando al mismo tiempo en mis redes sociales, y aparentemente no tienen nada que ver la una con la otra. En una, el Pride, colores, celebraci&#243;n, visibilidad, gente bailando en las calles de Ciudad de Panam&#225; y del mundo entero. En la otra, Venezuela y las cr&#237;ticas encendidas sobre c&#243;mo la gente reacciona, o no reacciona, o no reacciona suficiente, o no reacciona de la manera correcta, ante la tragedia que lleva a&#241;os desenvolvi&#233;ndose ah&#237;.</span></p><p><span>Dos conversaciones distintas. El mismo problema de fondo.</span></p><p><span>En ambas conversaciones encontramos esta man&#237;a humana de querer al otro a nuestra imagen y semejanza. De pasar m&#225;s tiempo mirando all&#225; que mirando adentro. De decidir, desde nuestra posici&#243;n, desde nuestra historia, desde nuestra comodidad o incomodidad particular, c&#243;mo deber&#237;a sentir el otro, c&#243;mo deber&#237;a celebrar, c&#243;mo deber&#237;a llorar, cu&#225;nto, de qu&#233; manera, con qu&#233; palabras.</span></p><h3><strong><span>La man&#237;a de corregir al otro</span></strong></h3><p><span>No s&#233; cu&#225;ndo se normaliz&#243; tanto la idea de que nuestra manera de procesar la vida es el est&#225;ndar al que todos los dem&#225;s deben ajustarse. Que si yo celebro el Pride con banderas y purpurina, quien lo celebra en silencio o desde casa o simplemente existiendo sin proclamar nada est&#225; haci&#233;ndolo mal. Que si yo reacciono a problemas globales con indignaci&#243;n p&#250;blica y constante en redes, quien lo procesa desde el dolor privado, desde la impotencia callada, desde la distancia emocional que a veces necesitamos para sobrevivir informativamente, es c&#243;mplice o indiferente o insuficiente.</span></p><p><span>Lo que no nos preguntamos casi nunca es: &#191;qu&#233; historia carga esa persona que la lleva a reaccionar as&#237;? &#191;Qu&#233; ha vivido, qu&#233; ha perdido, desde d&#243;nde mira el mundo?</span></p><p><span>Eso se llama empat&#237;a. Y es un m&#250;sculo que en la era de las redes sociales estamos dejando atrofiar a una velocidad preocupante.</span></p><h3><strong><span>El Pride y el derecho a existir en voz alta</span></strong></h3><p><span>Panam&#225; tuvo relaciones homosexuales penadas por ley hasta 2008. No es historia antigua, es hace menos de 20 a&#241;os. Hay personas que me leen hoy que vivieron parte de su vida adulta bajo esa ley. Que amaron en secreto, que existieron en silencio, que aprendieron desde j&#243;venes que quienes eran era algo que deb&#237;an esconder para estar seguros.</span></p><p><span>Por eso el Pride importa. Por eso las banderas, los colores, la m&#250;sica, la gente bailando en las calles de Ciudad de Panam&#225; este fin de semana no son un exceso ni una provocaci&#243;n, son el ejercicio leg&#237;timo y necesario de una libertad que cost&#243; much&#237;simo. Que todav&#237;a cuesta, porque una ley derogada no cambia autom&#225;ticamente los corazones ni las familias ni los trabajos ni las miradas en la calle.</span></p><p><span>Lo que me cuesta entender, y voy a ser honesta aqu&#237;, es la homofobia disfrazada de opini&#243;n razonable. El &#8220;yo no tengo problema con ellos pero &#191;por qu&#233; tienen que hacer tanto esc&#225;ndalo?&#8221; El &#8220;respeto su vida privada pero esto es demasiado.&#8221; El disgusto ante la alegr&#237;a ajena de alguien que nunca ha tenido que esconderse para amar, juzgando a quien celebra precisamente porque por a&#241;os no pudo hacerlo.</span></p><p><span>No tienes que entender completamente una experiencia para respetar lo que le cost&#243; a quien la vivi&#243;. Y si la celebraci&#243;n de alguien que por fin puede existir abiertamente te incomoda, la pregunta honesta no es qu&#233; est&#225;n haciendo ellos &#8212; es qu&#233; te dice esa incomodidad sobre ti.</span></p><p><span>El Pride no es para los que ya se sienten seguros. Es para el adolescente que todav&#237;a no sabe c&#243;mo dec&#237;rselo a su familia. Es para quien creci&#243; creyendo que hab&#237;a algo malo en &#233;l. Es para todos los que vinieron antes y no pudieron estar en esa calle. La celebraci&#243;n visible es, para mucha gente, la primera vez que ven reflejado en el mundo exterior que tienen derecho a ocupar espacio. Eso no es esc&#225;ndalo&#8230; es un derecho que no depende de tu opini&#243;n.</span></p><h3><strong><span>El juicio a c&#243;mo otros procesan el dolor</span></strong></h3><p><span>La otra conversaci&#243;n es sobre Venezuela. Y antes de decir cualquier otra cosa quiero decir esto: lo que est&#225; pasando ah&#237; duele. Duele profundamente y debe doler, porque detr&#225;s de cada titular hay personas reales, familias reales, vidas que se desarman en tiempo real.</span></p><p><span>Y s&#237;, hay gente que usa esa tragedia para hacer taquilla. Que publica por performance, que convierte el dolor ajeno en contenido, que mide su solidaridad en likes y en alcance. Eso existe y ser&#237;a deshonesto negarlo.</span></p><p><span>Pero aqu&#237; est&#225; lo que he decidido hacer con eso: no pelear. No gastar ni una l&#237;nea, ni una historia, ni un comentario en confrontar a quien usa el sufrimiento de un pueblo para crecer su cuenta. Simplemente dejar de seguirlos. Dejar de darles like. Dejar de amplificarlos. Porque la atenci&#243;n, incluso la atenci&#243;n indignada, es exactamente lo que alimenta ese juego, y yo no tengo tiempo ni energ&#237;a para eso.</span></p><p><span>Lo que s&#237; me preocupa m&#225;s, y donde creo que vale la pena detenerse, es en el juicio que le hacemos a la gente genuina por c&#243;mo procesa el dolor. Que si no lo publicas eres indiferente. Que si lo publicas es perform&#225;tico. Que si hablas de otra cosa ese d&#237;a es que no te importa. Que si necesitas distancia informativa para no hundirte es que eres c&#243;mplice del silencio.</span></p><p><span>&#191;En qu&#233; momento nos convertimos en &#225;rbitros del duelo ajeno?</span></p><p><span>Hay personas que procesan la tragedia con indignaci&#243;n p&#250;blica. Hay personas que la procesan desde un silencio que por dentro es un grito. Hay venezolanos dentro de esa conversaci&#243;n que cargan con un dolor que ninguno de los que opinamos desde afuera podemos dimensionar completamente, que han perdido familia, pa&#237;s, futuro, y que no necesitan que les digamos c&#243;mo llorar lo que perdieron.</span></p><p><span>Panam&#225; y Venezuela no son mundos distintos. Somos pa&#237;ses hermanos en cultura, en historia, en idiosincrasia, en la manera en que nos re&#237;mos y en la manera en que amamos. Lo que le pas&#243; a Venezuela no le pas&#243; a un lugar lejano y ajeno &#8212; le pas&#243; a una naci&#243;n latinoamericana que hace no tanto tiempo era pr&#243;spera, que ten&#237;a una clase media robusta, que ten&#237;a sue&#241;os colectivos. Ning&#250;n pa&#237;s es inmune. Ninguno. Y pretender ir por la vida pensando que a nosotros no nos puede pasar, que estamos de alguna manera protegidos por alguna raz&#243;n especial, es una forma de ingenuidad que nos desconecta de la realidad y, sobre todo, de la empat&#237;a que le debemos a quien ya lo est&#225; viviendo.</span></p><p><span>Ubicarse en tiempo y espacio: entender desde d&#243;nde hablas t&#250; y desde d&#243;nde habla el otro, no es relativismo. Es lo m&#237;nimo que le debemos a la complejidad del dolor humano. Y a veces la forma m&#225;s honesta de apoyar una causa no es peleando con quien la usa mal, sino siendo fiel a c&#243;mo t&#250; la sostienes: con constancia, con respeto, con la conciencia de que detr&#225;s de cada estad&#237;stica hay una persona que merece ser vista como tal.</span></p><h3><strong><span>La gratitud que aparece cuando dejas de juzgar</span></strong></h3><p><span>Hay algo que he notado en m&#237; cada vez que logro salir del juicio y entrar genuinamente en la perspectiva del otro: aparece la gratitud.</span></p><p><span>No la gratitud perform&#225;tica de &#8220;qu&#233; afortunada soy&#8221; que a veces publicamos como escudo contra el malestar ajeno. Sino una gratitud real, silenciosa, que viene de entender que mi vida &#8212; con todo lo que tiene y lo que le falta &#8212; es el resultado de una serie de circunstancias que no eleg&#237; completamente. Que nac&#237; donde nac&#237;, que crec&#237; como crec&#237;, que tengo lo que tengo, no solo por m&#233;rito sino tambi&#233;n por contexto. Y que hay personas cuyo punto de partida fue tan distinto al m&#237;o que juzgar su camino desde el m&#237;o es, honestamente, una falta de perspectiva.</span></p><p><span>Cuando dejo de gastar energ&#237;a en corregir c&#243;mo el otro vive, celebra o llora, esa energ&#237;a vuelve a m&#237;. Y desde ah&#237; puedo ver mi propia vida con una claridad y una gratitud que el juicio constante no me deja tener.</span></p><h3><strong><span>Lo que s&#237; podemos hacer</span></strong></h3><p><span>Hay un ejercicio que me ha cambiado m&#225;s que cualquier otra cosa: voltear la mirada hacia adentro. Porque es muy f&#225;cil, y muy c&#243;modo, estar pendiente de lo que el otro no est&#225; haciendo, de c&#243;mo est&#225; fallando, de lo que le falta. Es mucho m&#225;s dif&#237;cil, y mucho m&#225;s honesto, preguntarse qu&#233; estoy haciendo yo. No como autoflagelo, sino como br&#250;jula.</span></p><p><span>&#191;Estoy reaccionando desde mis valores o desde mi ego? &#191;Lo que me molesta del otro me est&#225; diciendo algo sobre m&#237;? &#191;Estoy contribuyendo a algo o simplemente opinando? &#191;Qu&#233; puedo hacer yo, desde donde estoy, con lo que tengo? &#191;C&#243;mo salgo de esta situaci&#243;n siendo una versi&#243;n m&#225;s consciente de quien quiero ser?</span></p><p><span>Esas preguntas no siempre tienen respuestas c&#243;modas. Pero son las que crecen. Las que te dejan algo cuando el ruido de las redes se apaga y quedas sola contigo misma. Porque al final, la &#250;nica persona sobre quien tenemos verdadera agencia somos nosotras mismas, y enfocarnos en eso, en lugar de en corregir al mundo entero, es quiz&#225;s el acto m&#225;s radical y m&#225;s transformador que podemos hacer.</span></p><p><span>Este fin de semana, mientras el Pride llena las calles y Venezuela sigue pesando en el coraz&#243;n de quien la carga, me quedo con esto: no vinimos a este mundo a corregir a nadie. Vinimos a entendernos, a acompa&#241;arnos, y si podemos, a dejarle un poco m&#225;s de espacio al otro para ser exactamente lo que es.</span></p><p><span>Que as&#237; sea.</span></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Mi papá me amó como pudo]]></title><description><![CDATA[Hoy es D&#237;a del Padre y quiero escribir sobre el m&#237;o, pero no desde el lugar desde donde he afilado la pluma en otras ocasiones. No desde la herida o desde lo que falt&#243;.]]></description><link>https://lunaenpiscispa.substack.com/p/mi-papa-me-amo-como-pudo</link><guid isPermaLink="false">https://lunaenpiscispa.substack.com/p/mi-papa-me-amo-como-pudo</guid><dc:creator><![CDATA[Alexa Carolina]]></dc:creator><pubDate>Sun, 21 Jun 2026 15:59:56 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!VOsY!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Faa8c2e95-ef9b-458b-914b-a592b5fb5e81_873x873.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Hoy es D&#237;a del Padre y quiero escribir sobre el m&#237;o, pero no desde el lugar desde donde he afilado la pluma en otras ocasiones. No desde la herida o desde lo que falt&#243;. Quiero escribir desde algo que me tom&#243; mucho m&#225;s tiempo entender: que mi pap&#225; me am&#243; con lo que ten&#237;a disponible para amar. Punto. Eso significa muchas cosas, pero es tan real como lo que no tuve de su parte.</p><p>Mi pap&#225; es un buen hombre. Eso lo he dicho siempre y lo sostengo sin matices. Durante mucho tiempo esa frase ven&#237;a seguida de un &#8220;pero&#8221; que ya no quiero seguir cargando hoy.</p><p><strong>Amar y saber amar no es lo mismo</strong></p><p>Hay algo que tard&#233; a&#241;os en entender, y que la terapia me ayud&#243; a nombrar con claridad: una persona puede querer profundamente y aun as&#237; no tener las herramientas para mostrarlo de la forma que el otro necesita recibirlo.</p><p>Mi pap&#225; viene de su propia historia, de su propia generaci&#243;n, de sus propios padres que le ense&#241;aron, o no le ense&#241;aron, un lenguaje espec&#237;fico para la cercan&#237;a. Y muchas veces la ausencia no nace de la indiferencia, sino de no saber c&#243;mo estar presente de otra manera. La ausencia, a veces, no es la causa, es la consecuencia. Consecuencia de no haber tenido el ejemplo, de no haber aprendido el idioma de la intimidad emocional, de cargar con su propia versi&#243;n de lo que significa ser hombre y ser padre, una versi&#243;n que probablemente tampoco lo tuvo del todo presente a &#233;l de ni&#241;o.</p><p>Tambi&#233;n voy a nombrar algo con honestidad, no para juzgarlo sino porque omitirlo ser&#237;a mentirme: hubo responsabilidades que no asumi&#243;, cosas que le correspond&#237;an y que terminaron pesando sobre mi mam&#225;. Ese peso que ella carg&#243; de m&#225;s, ese desbalance, es algo que le pertenece a &#233;l, no a m&#237;. Yo no vine a cargarlo en su nombre.</p><p>Y sin embargo, esa misma circunstancia me dio algo que hoy valoro profundamente: una relaci&#243;n con mi madre excepcional, forjada precisamente porque ella tuvo que sostener tanto. Sal&#237; adelante por mis propios medios. Constru&#237; mi vida, mi carrera, mi estabilidad, sin esperar a que nadie viniera a completarla.</p><p>Pero llevo m&#225;s de 20 a&#241;os cargando esto conscientemente. M&#225;s de 10 en terapia trabaj&#225;ndolo. He escogido parejas desde esa carencia sin saberlo, repitiendo sin querer la espera de algo que nunca lleg&#243; de la forma que necesitaba. Y hoy, escribiendo esto, entiendo que ya hice el trabajo. Que ya lo entend&#237;, ya lo sent&#237;, ya lo proces&#233;. Es hora de dejarlo ir&#8230; no de olvidar lo que pas&#243;, sino de dejar de cargarlo como si todav&#237;a me perteneciera.</p><p><strong>Lo que s&#237; me dio</strong></p><p>Cuando dej&#233; de buscar lo que no lleg&#243; de la forma esperada, empec&#233; a ver con m&#225;s claridad lo que s&#237; estuvo ah&#237;. Mi pap&#225; me dio cosas que tard&#233; en reconocer como amor porque no ven&#237;an empacadas como yo las imaginaba.</p><p>Me dio una &#233;tica de trabajo que hoy es parte de quien soy. Me dio humanidad, esa capacidad de ver al otro, de no perder la sensibilidad ante lo que le pasa a la gente. Me ense&#241;&#243;, con su ejemplo y no con sermones, el buen trato hacia el m&#225;s vulnerable, hacia quien tiene menos, hacia quien normalmente nadie mira dos veces. Y me dio algo que cargo todos los d&#237;as sin pensarlo: el poder de una sonrisa, de elegir ser positivo aunque el d&#237;a no lo amerite.</p><p>Y aunque no siempre supo traducir su amor al lenguaje espec&#237;fico de &#8220;te quiero&#8221; o de la presencia constante que yo hubiera querido de ni&#241;a, hoy puedo ver que su amor existi&#243;, solo que habl&#243; en un idioma distinto al que yo esperaba escuchar.</p><p><strong>Lo que yo entend&#237; de m&#237;</strong></p><p>Esa diferencia entre el amor que recib&#237; y el amor que necesitaba se convirti&#243;, sin que yo lo planeara, en una de las ra&#237;ces de mi herida de abandono. Busqu&#233; en hombres adultos lo que de ni&#241;a esper&#233; sin saberlo: que me eligieran de una forma inequ&#237;voca, presente, sin ambig&#252;edad. Pas&#233; a&#241;os repitiendo el patr&#243;n de esperar que alguien llenara ese espacio espec&#237;fico, sin entender que el espacio no se llena desde afuera.</p><p>Pero esto ya no es una columna sobre esa herida. Esta es la columna donde te cuento que entender a mi pap&#225; fue, en el fondo, entenderme a m&#237;. Entender de d&#243;nde ven&#237;a esa necesidad tan visceral de ser elegida. Entender que no se trataba de que yo no fuera suficiente, sino de que &#233;l amaba con las herramientas que ten&#237;a, y esas herramientas no eran las que yo necesitaba a los siete a&#241;os.</p><p><strong>Las paces que hice</strong></p><p>Hice las paces con mi pap&#225; sin que &#233;l tuviera que cambiar. Eso es importante decirlo porque a veces esperamos que la resignificaci&#243;n venga acompa&#241;ada de una conversaci&#243;n perfecta, de una disculpa formal, de un momento de pel&#237;cula donde el otro finalmente entiende y se transforma. No siempre llega as&#237;. La mayor&#237;a de las veces no llega as&#237;.</p><p>Mis paces las hice sola, en terapia, escribiendo, entendiendo el contexto del que &#233;l viene, separando su amor de su capacidad de expresarlo. Decid&#237; quererlo por quien es realmente, no por quien yo necesitaba que fuera. Y en esa decisi&#243;n encontr&#233; algo que no esperaba: paz de verdad, sin resentimiento de fondo, sin la espera constante de que alg&#250;n d&#237;a ser&#237;a diferente.</p><p>Si est&#225;s leyendo esto y cargas algo parecido con tu propio pap&#225;, te comparto lo que a m&#237; me funcion&#243;, no como f&#243;rmula, porque cada historia es distinta, pero s&#237; como punto de partida.</p><p>Primero, separa el amor de las herramientas. Preg&#250;ntate honestamente: &#191;no me am&#243;, o no supo c&#243;mo mostr&#225;rmelo? Son cosas distintas y la respuesta cambia todo lo que viene despu&#233;s.</p><p>Segundo, entiende el contexto sin usarlo de excusa. De d&#243;nde viene &#233;l, qu&#233; le ense&#241;aron o no le ense&#241;aron, qu&#233; generaci&#243;n y qu&#233; silencios carg&#243; antes de cargarte a ti. Esto no es para justificar lo que doli&#243;, es para dejar de tomarlo como algo personal que hizo en tu contra.</p><p>Tercero, ponle nombre a lo que s&#237; recibiste, aunque no haya venido en el empaque que esperabas. Casi siempre hay algo: una &#233;tica, un gesto, una manera de estar en el mundo que termin&#243; siendo tuya tambi&#233;n.</p><p>Cuarto, suelta la espera de la conversaci&#243;n perfecta. Si llega, bien. Si no llega, tus paces no dependen de eso. Las paces m&#225;s s&#243;lidas son las que haces contigo misma, no las que esperas que el otro confirme.</p><p>Y quinto &#8212; el m&#225;s dif&#237;cil &#8212; deja de cargar lo que no te pertenece. Lo que &#233;l no resolvi&#243;, lo que &#233;l no asumi&#243;, eso es su tarea, no la tuya. T&#250; ya hiciste suficiente con sobrevivirlo y entenderlo. No tienes que seguir pagando una deuda que nunca fue tuya. No es un proceso de un d&#237;a. El m&#237;o tom&#243; m&#225;s de veinte a&#241;os y todav&#237;a hay capas. Pero se puede. Y del otro lado hay una paz que vale absolutamente el trabajo.</p><p><strong>Hoy</strong></p><p>Hoy puedo decir, sin amargura y sin idealizaci&#243;n tampoco, que mi pap&#225; es un buen hombre que me am&#243; con lo que ten&#237;a. Y que parte de mi trabajo en esta vida fue aprender a recibir ese amor en su idioma, en lugar de esperar eternamente a que aprendiera el m&#237;o.</p><p>Feliz D&#237;a del Padre a mi pap&#225;. Y feliz D&#237;a del Padre a todos los que, como &#233;l, hacen lo que pueden con lo que tienen, que a veces, entendido con compasi&#243;n, resulta ser m&#225;s de lo que parec&#237;a.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[El duelo de que no te elijan]]></title><description><![CDATA[Esta es mi columma de Substack m&#225;s personal. Punto.]]></description><link>https://lunaenpiscispa.substack.com/p/el-duelo-de-que-no-te-elijan</link><guid isPermaLink="false">https://lunaenpiscispa.substack.com/p/el-duelo-de-que-no-te-elijan</guid><dc:creator><![CDATA[Alexa Carolina]]></dc:creator><pubDate>Sun, 14 Jun 2026 15:14:49 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!VOsY!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Faa8c2e95-ef9b-458b-914b-a592b5fb5e81_873x873.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Estoy escribiendo esto en medio del v*rguero. No desde el otro lado, no desde la comodidad de quien ya san&#243; y puede hablar del tema con distancia cl&#237;nica. Desde adentro, en pleno proceso, con la herida todav&#237;a fresca enough para que me duela escribirlo y lo suficientemente cerrada para que pueda hacerlo.</p><p>Hubo alguien que me dej&#243; esper&#225;ndolo, esper&#225;ndolo para tener lo que &#233;l llamaba una amistad especial, cuando estuviera listo, para no perdernos, para seguir en la vida del otro. Ya &#233;ramos amigos antes de enredarnos, y no me cab&#237;a en la cabeza que pudi&#233;ramos dejar de serlo. No me cab&#237;a en la cabeza que esta complicidad tan especial iba a perderse&#8230; yo me sent&#237;a especial en su vida, porque me hizo sentir de esa manera al inicio, y sin duda &#233;l lo fue en la m&#237;a. Llegu&#233; casi a rogarle que quer&#237;a estar en su vida de la manera que fuera. Cre&#237; en su palabra. Cre&#237; en su car&#225;cter. Y me fall&#243;.</p><p>Despu&#233;s de mucho esperar y de darme cuenta que las promesas nunca iban a cumplirse, poco a poco mi cuerpo empez&#243; a entender lo que mi mente se resist&#237;a a aceptar: &#233;l nunca vendr&#237;a.</p><p>Lo escribo y s&#233; lo que algunas van a pensar. Que c&#243;mo pude. Que se ve&#237;a venir. Que soy demasiado inteligente para esto. Pero eso es exactamente lo que hacen el trauma y el amor<sub>, </sub>nos llevan por caminos donde no tenemos mucha agencia ni claridad, donde la versi&#243;n m&#225;s lista de nosotras mismas queda suspendida y act&#250;a desde el dolor, no desde la raz&#243;n. No soy una idiota. Soy humana. Y esa es la columna de hoy.</p><p><strong>Las preguntas que no voy a tener respuesta</strong></p><p>Nunca sabr&#233; con certeza si fui importante para &#233;l. Supongo que si me lo tengo que preguntar, la respuesta ya est&#225; ah&#237;. Tampoco sabr&#233; si hubo alguien m&#225;s mientras yo lo esperaba escribiendo poes&#237;a, si se entretuvo en otro cuerpo, si se aburri&#243; de m&#237; o si de verdad me quiso como dec&#237;a.</p><p>Y mientras escribo estas l&#237;neas, hay una parte de m&#237; que quisiera ir a pregunt&#225;rselo. Tener esa &#250;ltima conversaci&#243;n, arrancarle una respuesta real, saber si fui reemplazada o si simplemente no fui suficiente o si todo fue verdad y el timing fue lo &#250;nico que fall&#243;.</p><p>Pero este es el gran acto de aceptaci&#243;n: decirle a esa parte de m&#237; que la respuesta no est&#225; ah&#237;. La respuesta no la tiene &#233;l. Nada de lo que &#233;l diga es consuelo real.</p><p>Porque no vinimos a este plano a descifrar si fulano nos quiso, si fuimos especiales, si nos valoraron lo suficiente. Vinimos a SER queridas. A que nos hagan sentir especiales y valoradas sin tener que investigarlo, sin tener que rogarlo, sin tener que esperarlo. Y la persona que me haga preguntarme si fui importante ya me est&#225; dando la respuesta con sus pocas acciones.</p><blockquote><p><em>La vida nos permiti&#243; quedar tabla</em></p><p><em>Una despedida cordial sin mucho m&#225;s que un mensaje respetuoso por chat.</em></p><p><em>Siempre con la promesa de que m&#225;s adelante hay m&#225;s.</em></p><p><em>Adelante.</em></p><p><em>Siempre adelante.</em></p><p><em>Nunca ahora.</em></p><p><em>Esperar.</em></p><p><em>Hacerme valer.</em></p><p><em>Gan&#225;rmelo.</em></p><p><em>-Esto es parte de un poema m&#225;s largo (no est&#225; en el libro).</em></p></blockquote><p><strong>Qu&#233; parte de ti necesita esas respuestas</strong></p><p>Aqu&#237; es donde hay que ir m&#225;s profundo, porque la necesidad de respuestas no es caprichosa, es una se&#241;al. Siempre hay una parte de nosotras que necesita saber, y esa parte generalmente est&#225; ligada a una herida mucho m&#225;s vieja que esta situaci&#243;n.</p><p>&#191;Necesitas saber si fuiste especial? Preg&#250;ntate cu&#225;ndo fue la primera vez que dudaste de tu valor para alguien. &#191;Necesitas saber si hubo alguien m&#225;s? Preg&#250;ntate de d&#243;nde viene ese miedo espec&#237;fico a ser reemplazada. &#191;Necesitas una &#250;ltima conversaci&#243;n para cerrar? Preg&#250;ntate si alguna vez has podido cerrar algo sin permiso del otro, o si siempre has necesitado esa validaci&#243;n externa para darte por autorizada a soltar.</p><p>Las respuestas que buscamos en ellos casi nunca son sobre ellos. Son sobre nosotras. Y el lugar donde viven esas respuestas de verdad no es en una conversaci&#243;n con &#233;l: es en terapia, es en la escritura, es en el trabajo honesto de mirarse adentro sin anestesia.</p><p>Llegar a la aceptaci&#243;n de que perd&#237;: que perd&#237; tiempo, espacio, que no me eligieron y deb&#237; irme antes es una experiencia humbling y dura. Inc&#243;moda. Pero necesaria.</p><p><strong>Tu mente miente. Esc&#250;chala menos.</strong></p><p>Esto es importante y no se dice suficiente: tu mente no es un testigo confiable cuando est&#225;s en medio del dolor.</p><p>Ella crea escenarios. Se imagina cosas que no pasaron y cosas que s&#237; pasaron pero peores. Construye narrativas completas con actores, di&#225;logos y finales alternativos, y te las presenta como hechos. A m&#237; me cuesta especialmente esta parte. Tengo la luna en Piscis y vivo mucho en mi imaginario, en lo que pudo ser, en lo que quiz&#225;s fue, en lo que me imagino que pas&#243; mientras yo no miraba.</p><p>Aprender a distinguir entre lo que sabes y lo que tu mente invent&#243; es uno de los ejercicios m&#225;s dif&#237;ciles del duelo. No todo pensamiento es verdad. No todo escenario que construiste en una noche de insomnio ocurri&#243;. Y darle credibilidad a cada historia que tu mente fabrica es agotador y, sobre todo, no te acerca a la sanaci&#243;n: te aleja.</p><p><strong>Lo m&#225;s f&#225;cil no es lo que sana</strong></p><p>S&#233; lo que da alivio inmediato: romper el contacto cero de golpe, o al contrario, escuchar lo que tenga que decir &#233;l para quedar m&#225;s calmada, para tener aunque sea esa &#250;ltima conversaci&#243;n que cierre algo. Lo entiendo. Lo he hecho. Y el alivio dura exactamente lo que dura: poco, y deja todo igual o peor.</p><p>Ah&#237; no se sana. Ah&#237; se emparcha la herida en lugar de dejarla supurar y cerrar sola. Y una herida parchada vuelve, siempre vuelve, disfrazada de la siguiente situaci&#243;n, del siguiente hombre, del siguiente momento en que vuelves a quedarte esperando algo que no llega. La sanaci&#243;n real es m&#225;s lenta, m&#225;s inc&#243;moda y menos cinematogr&#225;fica. Pero es la &#250;nica que dura.</p><p><strong>Los pasos, honestos y sin atajos</strong></p><p><strong>Primero, la aceptaci&#243;n.</strong> La aceptaci&#243;n activa &#8212; decir en voz alta, o escribirlo, o dec&#237;rselo a tu terapeuta: esto no funcion&#243;, no me eligieron, y no puedo cambiarlo. Ese momento de rendici&#243;n es el inicio de todo lo dem&#225;s.</p><p><strong>Segundo, sentirlo todo.</strong> Desnuda y sobria, como dice Glennon Doyle, sin disfrazarlo de fortaleza, sin apurarlo con distracciones, sin anestesiarlo con lo que sea que uses para no sentir. La tristeza que no se siente se queda. La que se atraviesa completa, se va.</p><p><strong>Tercero, entender qu&#233; aprendiste.</strong> Ll&#233;valo a terapia. Identifica d&#243;nde est&#225; la herida real, la que esta situaci&#243;n activ&#243; pero que viene de antes. Y si puedes, convierte el dolor en arte. Escr&#237;belo, p&#237;ntalo, ponlo en m&#250;sica, ba&#237;lalo. As&#237; naci&#243; Luna en Piscis. De noches exactamente como esta, pregunt&#225;ndome exactamente esto.</p><p><strong>Cuarto, siga adelante.</strong> La mejor venganza no es vengarse. Es dejar que tu coraz&#243;n hable, seguir construyendo tu vida, y que el tiempo haga lo que el tiempo sabe hacer cuando t&#250; haces tu parte.</p><p><strong>Para la Alexa de ma&#241;ana</strong></p><p>Todo este trabajo &#8212; cada l&#225;grima, cada sesi&#243;n de terapia, cada poema escrito a las dos de la ma&#241;ana, cada vez que eleg&#237; sentirlo en lugar de escaparme &#8212; es para algo.</p><p>Es para hacer espacio. Para elevar la vibraci&#243;n. Para que cuando llegue la persona que no me va a tener en ning&#250;n lugar de este mundo pregunt&#225;ndome si fui especial o si me quiso, porque eso se va a saber desde el primer d&#237;a, yo est&#233; lista. Entera. Con la herida ah&#237;, pero con el coraz&#243;n abierto.</p><p>Me imagino regresar a Hacienda del Mar con ese amor. Y a&#241;os despu&#233;s, regresar con nuestros hijos. Que as&#237; sea. Hecho est&#225;.</p><p>Y mientras ese d&#237;a llega, me tengo a m&#237;. Que no es poco: es todo.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Tranquila, que un buen martes, lo dejas ir.]]></title><description><![CDATA[Tal vez est&#225;s convencida, en este momento, de que esto va a doler para siempre. Te entiendo. Y tambi&#233;n te digo, con toda la autoridad de alguien que ha estado exactamente ah&#237;: no es para siempre.]]></description><link>https://lunaenpiscispa.substack.com/p/tranquila-que-un-buen-martes-lo-dejas</link><guid isPermaLink="false">https://lunaenpiscispa.substack.com/p/tranquila-que-un-buen-martes-lo-dejas</guid><dc:creator><![CDATA[Alexa Carolina]]></dc:creator><pubDate>Sun, 07 Jun 2026 20:04:06 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!VOsY!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Faa8c2e95-ef9b-458b-914b-a592b5fb5e81_873x873.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>No s&#233; exactamente qu&#233; es lo que est&#225;s cargando mientras lees esto. Puede ser un amor que no te am&#243; de vuelta con la misma intensidad. Una amistad que se fue apagando sin que ninguna de las dos lo dijera en voz alta. Una situaci&#243;n que se cerr&#243; sin el cierre que merec&#237;as, sin la conversaci&#243;n que necesitabas.</p><p>Tal vez est&#225;s convencida, en este momento, de que esto va a doler para siempre. Te entiendo. Y tambi&#233;n te digo, con toda la autoridad de alguien que ha estado exactamente ah&#237;: no es para siempre. Un buen martes, sin aviso, sin fanfarria, casi sin darte cuenta, lo dejas ir.</p><p><strong>Lo que la psicolog&#237;a sabe y nosotras tardamos en creer</strong></p><p>El duelo no es solo para la muerte. Es para todo lo que se pierde: una persona, una amistad, una versi&#243;n de ti misma que exist&#237;a dentro de esa relaci&#243;n, un futuro que ya hab&#237;as imaginado con lujo de detalles. Y tiene etapas, aunque no siempre llegan en orden y a veces regresan cuando cre&#237;as haberlas superado.</p><p>La negaci&#243;n llega primero, disfrazada de esperanza. Convenci&#233;ndote de que todav&#237;a hay chance, de que si cambias algo o dices algo o esperas un poco m&#225;s, el resultado va a ser diferente. Despu&#233;s viene la rabia, a veces contra ellos, a veces contra ti, a veces contra el universo en general por permitir que esto pasara. Luego la negociaci&#243;n, que es la etapa m&#225;s agotadora porque es donde la mente fabrica escenarios alternativos sin descanso: <em>y si hubiera dicho esto, y si no hubiera hecho aquello, y si hubiera llegado antes o despu&#233;s o de otra manera (mi favorita es: &#191;y si no hubiera sido tan intensa?).</em> Despu&#233;s la tristeza, que es la etapa m&#225;s honesta de todas porque ya no tiene coartadas, es solo el peso de lo que se fue. Y finalmente, no la felicidad, sino algo m&#225;s modesto y m&#225;s real: la aceptaci&#243;n.</p><p>La aceptaci&#243;n no significa que estuvo bien, ni tampoco significa que no doli&#243;. Significa que dejaste de pelear contra lo que ya no puedes cambiar. Eso lo cambia todo. Con eso ya podemos seguir adelante.</p><p>Lo que la psicolog&#237;a tambi&#233;n sabe es que el cerebro humano est&#225; dise&#241;ado para adaptarse. Hay un t&#233;rmino para esto, <em>immune neglect</em>, que describe nuestra tendencia a subestimar nuestra propia capacidad de recuperaci&#243;n. Pensamos que no vamos a poder, que esto es demasiado, que somos la excepci&#243;n a la regla de que el tiempo ayuda. Y casi nunca es verdad. Casi siempre podemos m&#225;s de lo que creemos.</p><p><strong>Las amistades que no llegan a viejas</strong></p><p>Hay una p&#233;rdida que creo que no hablamos suficiente y que duele de una manera particular: la amistad que se termina. Especialmente cuando no hay una pelea clara, cuando no hay un momento exacto que puedas se&#241;alar como el quiebre, simplemente un distanciamiento lento, una frecuencia que cambia, dos vidas que tomaron direcciones distintas.</p><p>No todas las amistades est&#225;n destinadas a llegar a viejas. Algunas personas entran a tu vida para un cap&#237;tulo espec&#237;fico, para sostenerte en un momento puntual, para ense&#241;arte algo que solo esa persona pod&#237;a ense&#241;arte, para ser el espejo que necesitabas en esa etapa. Y cuando el cap&#237;tulo termina, la amistad tambi&#233;n puede terminar. Eso no invalida lo que fue. No borra los a&#241;os buenos ni convierte en mentira lo que se construy&#243;.</p><p>Soltar una amistad con gratitud en lugar de con amargura es uno de los actos de madurez emocional m&#225;s dif&#237;ciles que existen. Pero es posible. Y libera much&#237;simo.</p><h2><strong>El amor que no te am&#243; de vuelta igual</strong></h2><p>Este es el que m&#225;s duele porque es el que m&#225;s esperabas. Diste todo lo que ten&#237;as y el retorno no fue proporcional. No porque seas poco, rara vez tiene que ver con nosotros, sino porque a veces dos personas que se quieren genuinamente simplemente no se quieren de la misma manera, con el mismo tipo de amor.</p><p>La vida no siempre permite quedar tabla. A veces uno am&#243; m&#225;s. A veces uno esper&#243; m&#225;s. A veces uno se qued&#243; cuando el otro ya se hab&#237;a ido emocionalmente aunque todav&#237;a estuviera f&#237;sicamente presente. Esa asimetr&#237;a, esa sensaci&#243;n de haber puesto m&#225;s de lo que recibiste, es una de las m&#225;s dif&#237;ciles de procesar porque viene mezclada con una pregunta lapidaria que no tiene buena respuesta: &#191;por qu&#233; yo no fui suficiente?</p><p>La respuesta, aunque duela en su sencillez, es esta: no se trata de suficiencia. Se trata de compatibilidad, de timing, de dos personas en distintos momentos de sus propias historias. No fuiste poco. Fuiste t&#250; y aun as&#237; no funcion&#243;. Y eso es lo m&#225;s dif&#237;cil de aceptar y tambi&#233;n lo m&#225;s importante.</p><h3><strong>A veces no queremos soltar</strong></h3><p>Hay algo que no te van a decir en los libros de autoayuda: a veces no queremos dejar ir. No porque seamos masoquistas, no porque no sepamos que nos hace da&#241;o, sino porque soltar implica algo que da m&#225;s miedo que el dolor mismo.</p><p>Soltar implica dejar ir tambi&#233;n a la versi&#243;n de ti que am&#243;. A la que crey&#243;. A la que apost&#243; con todo. Esa mujer que eras antes de que esto pasara, ilusionada, abierta, convencida de que esta vez iba a ser diferente, tambi&#233;n se va cuando sueltas. A veces nos aferramos a la situaci&#243;n precisamente porque aferrarnos a ella es la &#250;nica manera de seguir siendo ella. Porque aferrarnos es la &#250;nica forma de no perder a esa persona que amamos&#8230; estar ah&#237; en ese dolor es todav&#237;a tenerle de alguna manera. Es mantener vivo el sue&#241;o.</p><p>A eso se le suma algo que la psicolog&#237;a conoce bien y que pocas veces nombramos con esta honestidad: el sufrimiento conocido es c&#243;modo. No agradable&#8230; c&#243;modo. Sabemos c&#243;mo movernos dentro de &#233;l, sabemos qu&#233; esperar, sabemos cu&#225;nto duele y d&#243;nde. La incertidumbre de una vida que se puede poner mejor, en cambio, no tiene garant&#237;as. &#191;Y si suelto y no mejora? &#191;Y si suelto y resulta que el problema era yo? &#191;Y si suelto y lo que viene despu&#233;s es peor, o es nada, o es un vac&#237;o que no s&#233; c&#243;mo llenar?</p><p>Quedarse en el dolor conocido es, parad&#243;jicamente, una decisi&#243;n de autoprotecci&#243;n. El cerebro prefiere el mapa que ya conoce aunque ese mapa lleve a un lugar que duele, antes que aventurarse a un territorio sin se&#241;ales.</p><p>Pero aqu&#237; est&#225; la verdad que tuve que aprender a la fuerza: la versi&#243;n de ti que am&#243; y crey&#243; no desaparece cuando sueltas. Se transforma. Se lleva todo lo que aprendi&#243;, toda la capacidad de sentir que demostr&#243;, toda la valent&#237;a que tuvo al abrirse, y la trae contigo hacia lo que sigue. No la pierdes. La evolucionas.</p><p>Y la incertidumbre, por m&#225;s que aterra, es el &#250;nico lugar donde puede vivir algo nuevo. Es el &#250;nico lugar donde podemos abonar en tierra f&#233;rtil.</p><h2><strong>Llenarte de ti misma &#8212; y los d&#237;as en que eso no alcanza</strong></h2><p>El proceso de salir adelante pasa inevitablemente por ti. Por volver a construir una vida que se sostenga sola, sin depender de la presencia de esa persona para tener sentido. Proyectos que te entusiasmen. Rutinas que te anclen. Amistades que te recuerden qui&#233;n eres cuando no est&#225;s en modo de p&#233;rdida.</p><p>Llenarte de ti misma no es un eslogan de autoayuda, es un trabajo concreto y diario. Es elegirte en las decisiones peque&#241;as y elegir no traicionarte, que es tal vez lo m&#225;s dif&#237;cil. Es volver a tus cosas, a lo que te mueve, a lo que exist&#237;a antes de que esa persona ocupara tanto espacio en tu cabeza.</p><p>Pero tambi&#233;n voy a ser honesta contigo porque te lo mereces: habr&#225; d&#237;as en que todo eso no alcanza. D&#237;as en que a la mierda llenarte de ti misma, lo que quieres es que alguien te abrace y te diga que va a estar bien. D&#237;as en que la rutina se siente vac&#237;a y los proyectos se sienten huecos y la soledad pesa de una manera que ning&#250;n podcast de bienestar puede resolver. Esos d&#237;as tambi&#233;n son parte del proceso. No significan que retrocediste, significan que eres humana.</p><p>Perm&#237;tetelos. Llora si tienes que llorar. Llama a quien te quiere. Come lo que se te antoje. Y al d&#237;a siguiente, vuelves.</p><h2><strong>El sol vuelve a salir</strong></h2><p>No de golpe. No un d&#237;a en que despiertas curada y transformada y lista para conquistar el mundo. Sino de a poco, un martes cualquiera en que te das cuenta de que pasaron tres horas sin pensar en eso. Una noche en que te re&#237;ste de verdad sin que la culpa llegara despu&#233;s. Una ma&#241;ana en que viste salir el sol y lo sentiste bonito, sin que la tristeza llegara a reclamarte el momento.</p><p>As&#237; vuelve. Silencioso, gradual, sin anuncio.</p><p>Y un d&#237;a, no s&#233; cu&#225;ndo, porque eso es distinto para cada una, vas a estar bien. No perfectamente bien, no sin cicatriz, no como si nunca hubiera pasado. Sino bien de verdad: en paz con lo que fue, agradecida por lo que aprendiste, y lista para lo que sigue.</p><p>No todas las personas son para quedarse. Pero todas las que pasaron por tu vida te trajeron algo, aunque ese algo haya sido aprender a soltarlas.</p><p>Tranquila, mama. Que un buen martes, lo dejas ir.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[El sexo que te mereces]]></title><description><![CDATA[Yo era buen polvo incluso siendo gordita. Lo digo as&#237;, sin anestesia, porque creo que es una de las verdades m&#225;s liberadoras que puedo compartir con ustedes.]]></description><link>https://lunaenpiscispa.substack.com/p/el-sexo-que-te-mereces</link><guid isPermaLink="false">https://lunaenpiscispa.substack.com/p/el-sexo-que-te-mereces</guid><dc:creator><![CDATA[Alexa Carolina]]></dc:creator><pubDate>Sun, 24 May 2026 20:22:28 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!VOsY!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Faa8c2e95-ef9b-458b-914b-a592b5fb5e81_873x873.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Yo era buen polvo incluso siendo gordita.</p><p>Lo digo as&#237;, sin anestesia, porque creo que es una de las verdades m&#225;s liberadoras que puedo compartir con ustedes. &#191;C&#243;mo llegue a ser gordita? En 2022 volv&#237; a Panam&#225; despu&#233;s de vivir en Londres. Estando ah&#237; caminaba mucho, como es natural en una ciudad de ese tama&#241;o, e iba a un gimnasio a hacer 30 minutos de funcionales sin mucha intenci&#243;n. Mi peso ah&#237; era bastante normal&#8230; el est&#225;ndar que hab&#237;a tenido toda la vida. Cuando regreso a Panam&#225; no llego directo a vivir en mi apartamento que muchos conocen por ver en redes. Ese estaba alquilado a una familia maravillosa, por lo que alquil&#233; un apartamento en Ave. Balboa que se sent&#237;a bastante ajeno, pero bastaba en su momento. Mi llegada a Panam&#225; vino con un nuevo trabajo y una relaci&#243;n a distancia. De esto &#250;ltimo hablar&#233; en su debido momento, pero es muy dif&#237;cil amar a alguien que vive a 4,000 kms. No logr&#233; encontrar una rutina. No me hallaba. Andaba, pero sin mucho rumbo. El placer que me faltaba en otras &#225;reas de la vida vino en forma de comida. Y de sedentarismo. No quer&#237;a hacer nada. Probablemente estaba pasando un cuadro depresivo y ni cuenta me di&#8230; eso es lo que tiene ser sol en Aries grado 0. <em>We always push through.</em></p><p>Todo eso me llev&#243; a pesar 193 libras. En mi vida hab&#237;a pesado eso. En Londres mi peso rondaba las 170 lbs. &#191;C&#243;mo me di cuenta que pesaba eso? Gordo. </p><div class="captioned-image-container"><figure><a class="image-link image2 is-viewable-img" target="_blank" href="/__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!ruW1!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F9417fe6a-fefc-4e89-a3c4-50da819b77af_1290x2293.jpeg" data-component-name="Image2ToDOM"><div class="image2-inset"><picture><source type="image/webp" srcset="/__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!ruW1!, /__u/lunaenpiscispa.substack.com/w_424, /__u/lunaenpiscispa.substack.com/c_limit, /__u/lunaenpiscispa.substack.com/f_webp, /__u/lunaenpiscispa.substack.com/q_auto:good, /__u/lunaenpiscispa.substack.com/fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F9417fe6a-fefc-4e89-a3c4-50da819b77af_1290x2293.jpeg 424w, /__u/substackcdn.com/image/fetch/$s_!ruW1!, /__u/lunaenpiscispa.substack.com/w_848, /__u/lunaenpiscispa.substack.com/c_limit, /__u/lunaenpiscispa.substack.com/f_webp, 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class="image-caption">MARZO 2023 VS MARZO 2026</figcaption></figure></div><p><br>En mayo de 2023 estaba ya desesperada de que ten&#237;a que hacer algo por mi misma. La ropa no me quedaba y no me reconoc&#237;a en el espejo. Y aqu&#237; se activ&#243; algo que pocos saben de mi: soy una de las personas m&#225;s disciplinadas que vas a conocer cuando tiene un plan, adem&#225;s, no soy de poner excusas: como buena mujer Aries yo asumo mi vaina con valent&#237;a. Hablando con mi amigo Pepi me recomienda MEDRA. Que miedito. &#191;Entrenar descalza y con ese man que se ve malote? Chuzo loco&#8230; pero en ese momento ya estaba al borde. Necesitaba un cambio. Me inscrib&#237; y conoc&#237; a alguien que se convirti&#243; en un amigo. A los tres meses de entrenar sin ver mucho avance Gordo, el head coach y due&#241;o de Medra, me agarra despu&#233;s de la clase y me pregunta porque estaba faltando los lunes y mi&#233;rcoles. Le repet&#237; las excusas que me dec&#237;a a mi misma y por supuesto que me baj&#243; a tierra. Le cont&#233; que realmente yo nunca hab&#237;a pesado esto y que estaba muy asustada de no ver cambios. Me pregunt&#243; si sab&#237;a cuanto pesaba. Al responderle que no ten&#237;a idea me pone una pesa delante y el resto es historia. Mi reacci&#243;n no fue llorar&#8230; simplemente una l&#225;grima corri&#243; mi mejilla. Sent&#237; miedo y mucha desiluci&#243;n. &#191;C&#243;mo se bajan 40 libras? Gordo me ense&#241;&#243; su verdadero yo ese d&#237;a. Un hombre leal y bueno. Con su tough love (al cual respondo muy bien) me dijo: tu solo ven todos los d&#237;as, yo estar&#233; aqu&#237; y lo hacemos juntos. Tres a&#241;os despu&#233;s, en la mejor forma que he tenido en mi vida, mi cuerpo y mente dan fe que Gordo cumpli&#243; su palabra.</p><p><em>Y yo tambi&#233;n. I showed up. </em>I keep showing up. Ha sido con una disciplina militar, compasi&#243;n y amor por el entrenamiento que logr&#233;, no solo bajar la gresa, si no subir el m&#250;sculo y ser fuerte. Lo logramos no pensando en ser flaca, si no en ser funcional, en tener un cuerpo que pueda perform en la vida. Que dure. Ese cambio de mentalidad con el entrenamiento, LA CONSTANCIA POR TRES A&#209;OS, y por supuesto la comida, hizo que lograra mi objetivo.</p><p>Ese cuerpo subi&#243; el Volc&#225;n Bar&#250; por Volc&#225;n, hizo Camino de Cruces y Camino Real (4 d&#237;as en la selva). Ese cuerpo me deja bailar 6 horas en una fiesta de electr&#243;nica. &#191;C&#243;mo se sostiene? No negocio mi hora en Medra. Siempre voy en la ma&#241;ana, en la tarde es una loter&#237;a la vida. Salgo poco durante la semana, y si lo hago se que as&#237; como pueda ir&#233; al d&#237;a siguiente. Y si llego a faltar m&#225;s d&#237;as por estar enferma o viajes, apenas pueda Medra es lo primero. <br><br>Ahora que saben como llegu&#233; ah&#237;, la historia que quiero contarles es lo que pas&#243; en el medio &#8212; en ese cuerpo que no era el que yo conoc&#237;a &#8212; y c&#243;mo aprend&#237; que mi sexualidad no estaba condicionada a ninguna talla. No les voy a mentir y decir que era id&#233;ntico a hoy que les prometo que si pudiera comerme a mi misma lo hago, pero cuando conectaba con el momento, yo desnuda pod&#237;a contra el mundo.</p><p><strong>&#8220;M&#237;rala as&#237; de segura&#8230; sin tetas y gordita&#8221;</strong></p><p>Lo escuch&#233;. Lo le&#237;. Me lo dijeron de frente y me lo dijeron por detr&#225;s. Mujeres guapas, mujeres p&#250;blicas, mujeres que desde afuera parec&#237;an tenerlo todo resuelto &#8212; y aun as&#237; necesitaban entender c&#243;mo yo pod&#237;a caminar as&#237; de segura sin cumplir con los requisitos. No voy a quemar a nadie aqu&#237;, pero s&#237; voy a decir lo que hab&#237;a detr&#225;s de esos comentarios: no era crueldad solamente. Era confusi&#243;n genuina. Mi seguridad no les entraba en la cabeza porque para ellas &#8212; como para tantas de nosotras durante a&#241;os &#8212; la seguridad es un premio que se gana cumpliendo. Tetas grandes, cintura peque&#241;a, cara sim&#233;trica, pelo liso. Primero el cuerpo correcto, despu&#233;s el derecho a ocupar espacio.</p><p>Eso es Latinoam&#233;rica, y hay que decirlo sin miedo.</p><p>Crecimos en una cultura donde la belleza femenina tiene un molde muy espec&#237;fico y muy estrecho, y donde ese molde no es solo est&#233;tico, es moral. El cuerpo de la mujer latinoamericana carga con un mandato doble y contradictorio que agota: tiene que ser suficientemente voluptuosa para ser deseable, pero suficientemente disciplinada para no pasarse. Curvas s&#237;, pero las correctas. Presencia s&#237;, pero sin incomodar. Seguridad s&#237;, pero solo si primero cumples con la lista.</p><p>La sociedad patriarcal no invent&#243; estos est&#225;ndares para hacernos sentir bonitas, los invent&#243; para tenernos ocupadas. Ocupadas compitiendo entre nosotras, ocupadas mir&#225;ndonos al espejo con lupa, ocupadas buscando la aprobaci&#243;n que nunca termina de llegar porque siempre hay algo que mejorar, algo que afinar, algo que justificar. Una mujer que est&#225; en guerra con su cuerpo no tiene tiempo ni energ&#237;a para cuestionarse nada m&#225;s. Y eso es exactamente lo que el sistema necesita.</p><p>Lo que esos comentarios no pod&#237;an procesar es que yo hab&#237;a salido de ese juego. No porque tuviera el cuerpo perfecto, no lo ten&#237;a, sino porque hab&#237;a dejado de pedirle permiso a nadie para sentirme bien. Y eso, en un contexto donde la seguridad femenina est&#225; condicionada a la validaci&#243;n externa, resulta profundamente subversivo. Incomoda lo que no se entiende. Y una mujer que se quiere sin haber cumplido todos los requisitos no se entiende &#8212; se cuestiona, se critica, se intenta desmontar.</p><p>Que no les quepa en la cabeza es su limitaci&#243;n, no la tuya.</p><p><strong>No eres la misma en todas las camas</strong></p><p>La relaci&#243;n con el placer no es est&#225;tica y creo que una de las cosas m&#225;s honestas que podemos hacer es reconocerlo. No eres la misma amante a los 25 que a los 33. No eres la misma amante en la ma&#241;ana o en la noche. No te mueve lo mismo despu&#233;s de una ruptura dif&#237;cil que en el pico de un amor nuevo. No sientes tu cuerpo igual cuando est&#225;s en paz contigo misma que cuando est&#225;s en guerra con &#233;l.</p><p>En mis a&#241;os de mayor inseguridad con mi cuerpo (y no hablo solo de 2022, hablo de &#233;pocas distintas a lo largo de mi vida) el sexo fue parad&#243;jicamente el lugar donde menos tuve que actuar. Era el &#250;nico espacio donde el performance no exist&#237;a, donde el cuerpo simplemente era y hac&#237;a y sent&#237;a sin que nadie lo estuviera evaluando, incluy&#233;ndome a m&#237;. Y eso no fue casualidad, fue el resultado de un trabajo que hice conmigo misma mucho antes de llegar a cualquier cama.</p><p>Aprend&#237; a quererme en el d&#237;a a d&#237;a, en lo peque&#241;o, en el trato cotidiano que me daba cuando nadie miraba. Aprend&#237; a quererme con compasi&#243;n, a&#250;n no me gustara en su totalidad lo que estaba en el espejo. Me autodescubr&#237; f&#237;sicamente, toc&#225;ndome, sinti&#233;ndome en soledad, conoci&#233;ndome sin necesitar la mirada ni las manos de nadie m&#225;s para entender lo que mi cuerpo quer&#237;a y c&#243;mo lo quer&#237;a. Y fui muy selectiva con qui&#233;n me acompa&#241;aba en esa intimidad: solo hombres que me vieran completa, que llegaran sin complejos ni inseguridades propias que descargar, que entendieran que estaban con una mujer y no con un instrumento. Esa combinaci&#243;n, amor propio cotidiano, autoconocimiento f&#237;sico y criterio para elegir, fue lo que me mantuvo conectada a mi placer incluso cuando mi relaci&#243;n con mi cuerpo estaba en construcci&#243;n.</p><p><strong>Ser buena en el sexo empieza antes de llegar a la cama</strong></p><p>Empieza en c&#243;mo te hablas cuando te ves en el espejo. Empieza en si puedes estar desnuda en un cuarto sin inmediatamente querer cubrirte. Empieza en si conoces tu cuerpo con suficiente intimidad y curiosidad como para saber qu&#233; le gusta, qu&#233; necesita, qu&#233; lo enciende, independientemente de si alguien m&#225;s est&#225; ah&#237; para verlo.</p><p>Yo tuve que aprender a enamorarme de mi cuerpo en su versi&#243;n de 193 libras porque esperar a los 143 para disfrutar de mi sexualidad hubiera significado perder a&#241;os de mi vida. Y eso no estaba en mis planes. Lo que hice fue sencillo pero no f&#225;cil: empec&#233; a tratarme con la misma energ&#237;a con la que quer&#237;a que me trataran. Me vest&#237; bien incluso cuando no quer&#237;a salir. Me mir&#233; con curiosidad en lugar de con juicio. Me permit&#237; sentir sin calificar lo que sent&#237;a.</p><p>Enamorarte de ti misma no es un ejercicio de autoenga&#241;o ni de positividad forzada: es un acto de justicia. Porque si t&#250; no habitas tu cuerpo, nadie m&#225;s va a poder hacerlo por ti.</p><p><strong>De darlo a vivirlo</strong></p><p>Por mucho tiempo, y creo que muchas mujeres se van a reconocer aqu&#237;, entend&#237; mi sexualidad en t&#233;rminos de lo que le daba al otro. De si lo satisfac&#237;a, de si le gustaba, de si lo dejaba con ganas de volver. Mi placer era secundario &#8212; o peor, era un subproducto del suyo. Y eso, aunque culturalmente nos lo han vendido como romanticismo, es una forma muy efectiva de desconectarte de ti misma.</p><p>El cambio no lleg&#243; de golpe. Lleg&#243; en conversaciones con amigas que hablaban del sexo con una apropiaci&#243;n que yo admiraba. Lleg&#243; en terapia, donde empec&#233; a entender que mi cuerpo me pertenece primero a m&#237;. Lleg&#243; en la decisi&#243;n de estar presente, de verdad presente, en lugar de estar monitoreando la experiencia desde afuera como si fuera una directora de su propia escena.</p><p>Cuando el sexo pas&#243; de ser algo que yo daba a algo que yo viv&#237;a, todo cambi&#243;.</p><p><strong>&#191;En cu&#225;l versi&#243;n de ti est&#225;s viviendo tu cuerpo ahora mismo?</strong></p><p>Te lo pregunto en serio. No la versi&#243;n que muestras en redes, no la versi&#243;n que le presentas a una pareja nueva, no la versi&#243;n que aspiras a ser cuando bajes esas libras o cuando tengas m&#225;s tiempo o cuando te sientas m&#225;s lista. La versi&#243;n de ahora. La del martes en la ma&#241;ana, la del cuerpo que tienes hoy, la de la mujer que eres en este momento exacto.</p><p>Porque esa versi&#243;n tambi&#233;n merece placer. Tambi&#233;n merece presencia. Tambi&#233;n merece que alguien, empezando por ti misma, la habite con ganas.</p><p>El cuerpo que tienes hoy ya es suficiente para vivir plenamente en &#233;l.</p><p>Empieza esta noche.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Incomoda lo que no se entiende]]></title><description><![CDATA[Anoche no me dejaron entrar a un restaurante. Me pone a pensar. Porque no fue la primera vez que el mundo decidi&#243;, desde su sesgo, qu&#233; clase de mujer soy. Lleva haci&#233;ndolo desde que tengo memoria.]]></description><link>https://lunaenpiscispa.substack.com/p/incomoda-lo-que-no-se-entiende</link><guid isPermaLink="false">https://lunaenpiscispa.substack.com/p/incomoda-lo-que-no-se-entiende</guid><dc:creator><![CDATA[Alexa Carolina]]></dc:creator><pubDate>Sun, 10 May 2026 20:19:04 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!VOsY!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Faa8c2e95-ef9b-458b-914b-a592b5fb5e81_873x873.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Anoche no me dejaron entrar a una trattoria italiana. Una simple trattoria. Y encima me trataron mal.</p><p>El look era una interpretaci&#243;n chic de un rockstar outfit, algo que cualquier revista o amante de la moda reconocer&#237;a sin parpadear. Pero ah&#237;, en esa puerta, alguien decidi&#243; en dos segundos qui&#233;n era yo. Me perfilaron. Y el perfil que construyeron no ten&#237;a nada que ver conmigo.</p><p></p><p>No me afecta m&#225;s de lo que debe, pero s&#237; me pone a pensar. Porque no fue la primera vez que el mundo decidi&#243;, desde su sesgo, qu&#233; clase de mujer soy. Lleva haci&#233;ndolo desde que tengo memoria.</p><p><strong>El escrutinio del ojo p&#250;blico</strong></p><p>Soy blogger desde los 15 a&#241;os. Cuando lleg&#243; Instagram ya publicaba mis outfits y ya era sujeta a la opini&#243;n p&#250;blica. En la escuela me hac&#237;an bullying por mis aspiraciones de trabajar en moda. De hecho, hab&#237;a una chica (que hoy tambi&#233;n es figura p&#250;blica) que me escrib&#237;a en los comentarios de Facebook preguntando qui&#233;n me cre&#237;a que era. Me pidi&#243; disculpas a&#241;os despu&#233;s y hoy somos cordiales, pero uno recuerda todo lo que le pas&#243; en esos a&#241;os de formaci&#243;n. Todo. Empezar a tener una huella digital a los 17 a&#241;os sin saber como ser&#237;a el futuro es de los golpes de suerte m&#225;s especiales que he tenido. Me puso por delante de mucha gente que ahora es que quiere entender como trabajar una marca personal. La m&#237;a viene en construcci&#243;n y evoluci&#243;n desde entonces. Como todo, vino con un precio. Mis a&#241;os de formaci&#243;n los viv&#237; con el internet d&#225;ndose permiso de opinar sobre qui&#233;n era y como deb&#237;a proyectarme.</p><p>Llegu&#233; a televisi&#243;n a mis 23 a&#241;os reci&#233;n cumplidos y el escrutinio se multiplic&#243;. Y no eran las redes como est&#225;n ahora, que son m&#225;s diplom&#225;ticas, donde la gente te defiende m&#225;s y les da m&#225;s pena insultarte abiertamente aunque lo sigan pensando. En ese momento las redes reci&#233;n explotaban y cada quien se cre&#237;a con el poder y el derecho de opinar de maneras crueles, demoledoras, deliberadamente minimizantes, con la coartada de que la figura p&#250;blica debe aguantar, que para eso est&#225;, que si te expones te expones a todo.</p><p>Me lacer&#243; m&#225;s veces de las que puedo contar. Me hizo dudar de m&#237; por momentos. Me hizo llorar much&#237;simo. Me hizo pensar que deb&#237;a renunciar, que nadie nunca me iba a querer en el ojo p&#250;blico. Que era demasiado rara para Panam&#225; (&#191;Ya entienden por que en mi bio de IG dice rara?)</p><p>Pero nunca dej&#233; de ser yo misma. Me ayud&#243; ver a Lady Gaga florecer como artista frente a mis ojos. Por eso ella significa tanto para mi, que ella pudiera ser ella misma funcion&#243; como un escudo protector.</p><p>Nunca dej&#233; que el otro me definiera. Eso era lo que m&#225;s rabia me daba: esa necesidad de dictaminar en qu&#233; casilla me quer&#237;an poner, porque eso era m&#225;s c&#243;modo para ellos. Incomoda lo que no se entiende. Y yo claramente no encajaba en ninguna casilla que ya existiera. No era la miss que llegaba a la tele a hablar de moda, no era la que empez&#243; en la tele como adolescente y luego pas&#243; al programa matutino. Yo fui la primera &#8220;influencer&#8221;, t&#233;rmino que no exist&#237;a en ese momento, en pasar a trabajar en la pantalla chica paname&#241;a. Y sin duda no llegu&#233; solo por mi perfil de blogger. Mi carrera como productora de revista y editora me dio las principales credenciales para llegar ah&#237;. Si, mi educaci&#243;n es parte fundamental de como sobreviv&#237; esta etapa de mi vida.</p><p>Hoy sigo rompiendo moldes. Salgo a la calle con looks que me definen y retan a quien me ve. Eso debe hacer la moda tambi&#233;n: cuestionar. Remover. Obligarte a mirar dos veces.</p><h2><strong>C&#243;mo no me perd&#237; en el camino</strong></h2><p>El ojo p&#250;blico puede distorsionar tu realidad de maneras que no ves venir. Puede manipularte lentamente hasta convertirte en algo que no eres, en la versi&#243;n de ti que es m&#225;s f&#225;cil de digerir para los dem&#225;s.</p><p>&#191;C&#243;mo logr&#233; que eso no pasara?</p><p>Primero: me cri&#233; con criterio, personalidad y autoestima. Eso viene gracias a mi madre, y es el cimiento de todo lo dem&#225;s. Segundo: lo que soy est&#225; construido sobre conocimiento y educaci&#243;n que forman parte de mi personalidad de manera profunda. No es perform&#225;tico. Nunca lo fue. Tercero, y esto es quiz&#225;s lo m&#225;s importante, nunca hice nada de esto para agradarle a nadie. Nunca fue para ser querida ni validada por el p&#250;blico. Ahora, tampoco contaba con que me iban a comer viva cada vez que pudieran. Todo lo que mencion&#233; me sosten&#237;a, pero tuve que trabajar en mecanismos de defensa y tener otros escapes para poder estar bien. Me refugi&#233; en mis sue&#241;os y en mi gente. Me refugi&#233; en mi terapia, a la que voy desde que tengo 18 a&#241;os.</p><p>Pero poco a poco, sticking to myself, la gente empez&#243; a reconocer todo lo que yo ya sab&#237;a de m&#237;.</p><p><em>They are just catching up now.</em></p><p>Lo que s&#237; me qued&#243; de todos esos a&#241;os bajo la mirada p&#250;blica es ansiedad social. Una hipervigilancia que aparece cuando algo ocurre fuera de mi control y no me representa, ese momento en que sientes que te ven pero no te ven a ti, sino a una versi&#243;n que alguien m&#225;s construy&#243;. Tambi&#233;n porque a veces uno se deja ser, y si que vivimos en una sociedad que castiga el ser aut&#233;ntico, as&#237; no le est&#233;s haciendo da&#241;o a nadie. Recuerdo que cuando estaba en TV si sal&#237;a a bailar con amigos o a un bar, al d&#237;a siguiente ansiosa le preguntaba a todos si me &#8220;hab&#237;a portado bien&#8221;. Y siempre me port&#233; bien&#8230; jam&#225;s hice drogas, no me bes&#233; con gente por ah&#237;&#8230; genuinamente era una ni&#241;a hasta aburrida. Ahora, si me hubiera besado con alguien en una esquina&#8230; &#191;QU&#201; TIENE? Literalmente ten&#237;a 20 a&#241;os. &#191;Para que son los 20? No me jodan, me port&#233; demasiado bien muchas veces ahora que lo pienso. Otras si me port&#233; mal mal, pero de esas si que me cuid&#233; jajajaja. Anoche, curiosamente, no se activ&#243; esa sensaci&#243;n. La seguridad en mi look me mantuvo centrada, sabiendo con claridad que no estaba haciendo nada mal. Pero en otro momento, quiz&#225;s no hubiera sido igual.</p><p>Antes me pasaba con m&#225;s frecuencia, y tiene sentido: estaba construy&#233;ndome. Era joven, segura de muchas cosas pero todav&#237;a con mucho camino que recorrer. Me faltaba vivir. Me faltaba madurez emocional, esa que no te dan los a&#241;os de terapia sino los a&#241;os de experiencia, los golpes, las equivocaciones, las cosas que solo entiendes cuando ya las atravesaste. Hoy lo manejo. No desapareci&#243;, pero ya no me gobierna.</p><h2><strong>A qui&#233;n escuchar y a qui&#233;n no</strong></h2><p>Hay una diferencia enorme entre la opini&#243;n que duele y la opini&#243;n que te define. Aprender a separarlas es uno de los trabajos m&#225;s importantes que puedes hacer. La clave est&#225; en el origen. &#191;De d&#243;nde viene esa voz? &#191;Qu&#233; quiere de ti? &#191;A d&#243;nde te quiere ver?</p><p>Hay que desarrollar el sexto sentido para perfilar a la gente (s&#237;, perfilar, igual que me perfilaron a m&#237; anoche), pero con intenci&#243;n y con conciencia. Rod&#233;ate de personas que te quieran, que genuinamente quieran verte bien, que te entiendan y te acepten. De esas personas, s&#237; acepta los consejos, escucha la cr&#237;tica, d&#233;jate cuestionar.</p><p>De quien no ha construido nada, de quien habla desde la envidia o desde el miedo, inseguridad y complejo, de quien necesita bajarte para sentirse a la misma altura, ni un segundo de tu atenci&#243;n. Siempre he tenido un c&#237;rculo muy peque&#241;o, no soy una persona a la que realmente se accesa f&#225;cil. Ha sido una de las claves de todo lo que he logrado. A los que han estado ah&#237; desde lo genuino por a&#241;os, GRACIAS.</p><h2><strong>&#191;Qui&#233;n hubiera sido si nadie me hubiera estado mirando?</strong></h2><p>La misma.</p><p>Exactamente la misma.</p><p>A m&#237; no me defini&#243; el ojo p&#250;blico ni la opini&#243;n de nadie. Me dediqu&#233; a ser yo y a demostrar con constancia, disciplina y mucho amor propio que iba a ser todo lo que so&#241;aba ser.</p><p>Dise&#241;&#233; mi vida a los 17 a&#241;os. Y he cumplido cada hito: trabajar en editorial, comunicar en televisi&#243;n, estudiar fuera con una beca internacional (Chevening), volver a editorial, y ahora lo que ser&#225; <em>Luna en Piscis</em> y todo lo que lo rodea. Todo esto mientras sosten&#237;a mi marca personal con SoHotSoMe.</p><p>Nadie me regal&#243; la narrativa, me la escrib&#237; yo. La pluma con la que se escribe el gui&#243;n de su vida, la tienen ustedes en la mano y lleva tinta de oro. Anoche me cerraron una puerta por lo que alguien crey&#243; que era. Llevo a&#241;os abri&#233;ndome las m&#237;as por lo que s&#233; que soy. Y eso, ning&#250;n restaurante, ning&#250;n comentario, ninguna mirada de reojo me lo va a quitar.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[La mujer que esperaba ser elegida]]></title><description><![CDATA[Sobre la herida de abandono, el s&#237;ndrome de la casa vac&#237;a, y el trabajo lento de aprender a estar contigo misma.]]></description><link>https://lunaenpiscispa.substack.com/p/la-mujer-que-esperaba-ser-elegida</link><guid isPermaLink="false">https://lunaenpiscispa.substack.com/p/la-mujer-que-esperaba-ser-elegida</guid><dc:creator><![CDATA[Alexa Carolina]]></dc:creator><pubDate>Mon, 27 Apr 2026 18:39:49 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!VOsY!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Faa8c2e95-ef9b-458b-914b-a592b5fb5e81_873x873.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Tengo 33 a&#241;os y aprend&#237; a estar sola apenas el a&#241;o pasado.</p><p>Durante todos mis veinte me cost&#243; hacer las paces con la idea de no tener pareja. Con no tener a nadie que me escribiera un buenos d&#237;as. Con la ausencia de esa ilusi&#243;n amorosa que te hace sentir las mariposas en el est&#243;mago. Por m&#225;s que estaba enfocada en mi carrera, por m&#225;s que trabajaba, que constru&#237;a, por dentro cargaba algo m&#225;s: una sensaci&#243;n de vac&#237;o, de soledad que no se iba aunque mi agenda estuviera llena o incluso rodeada de gente.</p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://lunaenpiscispa.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe&quot;,&quot;language&quot;:&quot;en&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">Thanks for reading! Subscribe for free to receive new posts and support my work.</p></div><form class="subscription-widget-subscribe"><input type="email" class="email-input" name="email" placeholder="Type your email&#8230;" tabindex="-1"><input type="submit" class="button primary" value="Subscribe"><div class="fake-input-wrapper"><div class="fake-input"></div><div class="fake-button"></div></div></form></div></div><h2><strong>La ra&#237;z</strong></h2><p>Esto no nace de la nada, y sin duda alguna no lo causa necesariamente el hombre que te gusta. Mi terapeuta dice todo el tiempo que si viene con urgencia o genera sensaci&#243;n de urgencia, es trauma. En mi caso se debe a una herida de abandono que nace de varias fuentes. De mi padre, que si bien es un buen hombre al que amar&#233; toda la vida, no supo siempre c&#243;mo ser mi pap&#225;. Y tambi&#233;n, de algo que quiz&#225;s duele m&#225;s precisamente porque es m&#225;s silencioso: de mi madre. Cuando cumpl&#237; 12 a&#241;os aproximadamente ya mis primos y hermano, que son mucho m&#225;s grandes que yo, empezaron a hacer sus vidas de adulto y la casa donde crec&#237; dej&#243; de ser el epicentro de las fiestas. Fue algo natural y entendible, lo que pasa es que todo el mundo se olvid&#243; de la m&#225;s chiquita de la familia. A mi madre no le reprocho nada, de hecho a nadie, son cosas que pasaron y he aprendido a entender de grande, pero sin duda no fue justo.</p><p>Esas navidades me acostaba a las 10 de la noche sin mucho esp&#237;ritu. Yo, que hab&#237;a conocido lo que era sentirme abrazada en esa &#233;poca, acostada a las 10 de la noche en silencio. Despu&#233;s de varios a&#241;os vivi&#233;ndolas as&#237;, fui adoptada por mis amigos m&#225;s cercanos en sus hogares con sus respectivas familias. Dej&#233; de esperar que en la m&#237;a fuera una navidad alegre.</p><p>Por muchos a&#241;os las fiestas me pesaban, no me gustaban. Aunque no lo crean, llegar a esta conclusi&#243;n tom&#243; a&#241;os de terapia &#8212; tengo terapeuta desde los 18, pagada por m&#237;, y he tenido tres en total hasta llegar a la actual. Fue con ella, haciendo terapia de regresi&#243;n, que nos dimos cuenta que fue aqu&#237; cuando sent&#237; por primera vez lo que puedo describir como un vac&#237;o absoluto de color negro. De hecho, le llamo THE VOID. As&#237; que le pusimos nombre al trauma: el s&#237;ndrome de la casa vac&#237;a.</p><p>Lo que no entend&#237; hasta mucho despu&#233;s es que ese vac&#237;o no se qued&#243; en diciembre. Se mud&#243; conmigo. Y cuando crec&#237;, encontr&#243; una nueva direcci&#243;n donde instalarse: cualquier hombre que tuviera potencial de elegirme.</p><h2><strong>El s&#237;ndrome de la casa vac&#237;a</strong></h2><p>Una vez que tiene nombre, ves el trauma en todas partes. Se disparaba especialmente cuando me gustaba alguien. Cuando tienes trauma de abandono tiendes a tratar de reparar lo que viviste con personas del presente: ser elegida finalmente, por ejemplo. El mecanismo era siempre el mismo: conoc&#237;a a alguien e inmediatamente esperaba que me escogiera, que funcionara a como diera lugar. No si me gustaba de verdad, no si era buena persona, no si ten&#237;amos algo real. Eso no importaba. Todo ten&#237;a potencial porque lo que yo buscaba no ten&#237;a que ver con ellos, ten&#237;a que ver con lo que esperaba que me dieran.</p><p>La desesperaci&#243;n era el sentimiento predominante. Como era insostenible desde el principio, por supuesto que no funcionaba. Y cuando no funcionaba, yo literalmente sent&#237;a que me quitaban el piso y ca&#237;a en un vac&#237;o. No sab&#237;a qu&#233; hacer con mis d&#237;as, c&#243;mo pensar, qu&#233; segu&#237;a. Lo sent&#237;a como si me arrebataran algo ultra valioso, pero la p&#233;rdida no ten&#237;a que ver con esa persona. Ten&#237;a que ver con la combinaci&#243;n de dos traumas: que me eligieran podr&#237;a reparar la falta de figura paterna, y tener a alguien crear&#237;a esa sensaci&#243;n de hogar que perd&#237; una navidad y nunca supe c&#243;mo recuperar.</p><p>Ponerle nombre a lo que sientes, identificar el trauma de manera vocal, es el primer paso para sanar. Del piso no se pasa&#8230; no le tengan miedo al fondo. De hecho, me atrevo a decir que eso es mucho mejor a estar en este limbo emocional de no saber donde est&#225;s parada. Hay mucha paz en la resignaci&#243;n, en deponer las armas, bajar los brazos y decir: no puedo m&#225;s. Eso es mucho m&#225;s sano que sostener v&#237;nculos sola o cargar el peso de la culpa. De la culpa hablaremos m&#225;s adelante.</p><h2><strong>El plan</strong></h2><p>Una vez identifiqu&#233; d&#243;nde estaba el verdadero dolor, vino el plan de acci&#243;n. Era simple, no f&#225;cil, pero simple: ten&#237;a que llenarme de m&#237;. Todo eso que buscaba en el otro &#8212; la aceptaci&#243;n, la validaci&#243;n, la escogencia, el amor, el cari&#241;o, la compasi&#243;n &#8212; me lo ten&#237;a que dar yo. Y me lo di. Con la misma disciplina que me ha caracterizado siempre en todo lo dem&#225;s.</p><p>Emprend&#237; proyectos propios que llenaron mis d&#237;as de ideas y planes. Mi dolor lo puse en poes&#237;a. Y sobre todo, empec&#233; a cultivar mis amistades con una intenci&#243;n que antes no ten&#237;a: fui la amiga que siempre quise tener. Y la vida me lo pag&#243; exactamente con eso: gente incondicional y excepcional con quien hacer planes.</p><p>Por muchos a&#241;os so&#241;&#233; con una vida de pareja y dej&#233; afuera del sue&#241;o a los amigos. Cuando descentralic&#233; la idea del hombre, mi casa empez&#243; a ser un santuario al que amaba llegar. Los domingos dejaron de sentirse azules. Mi mente descans&#243;. Por a&#241;os no supe lo que era tener una mente tranquila. Si me gustaba alguien era una angustia imposible de soportar. Eso ya no es mi realidad.</p><h2><strong>Hoy</strong></h2><p>Hoy, a mis 33, con estas nuevas codificaciones bien cimentadas, todav&#237;a hay momentos en que pienso que me gustar&#237;a compartir con alguien. Pero ya no viene con esa tristeza abrumadora que pesa, al menos no todo el tiempo.</p><p>Viene con un filtro mucho m&#225;s grande de quienes realmente pueden entrar a mi vida. Y eso alarga el tiempo que paso sin conocer a alguien que vaya m&#225;s all&#225; de una cita o de un par de mensajes. Est&#225; bien. Ese es el proceso. &#191;Ideal? No. Ojal&#225; todas pudi&#233;ramos tener experiencias enriquecedoras en el dating. Pero no tengo duda de que la paciencia trae mejores prospectos y ahorra traumas.</p><p>Tambi&#233;n me ha dado algo que no esperaba: el espacio para reconectar con deseos y proyectos que ten&#237;a guardados en el fondo de la mente. Todo cambio sacude. Pero rewiring your brain, cambiar h&#225;bitos de pensamiento (que es lo m&#225;s dif&#237;cil que puedes hacer), te cuestiona profundamente tu prop&#243;sito de vida. Y si eres como yo, una persona con grandes sue&#241;os y metas, te mete un cohete en el culo para cumplirlos.</p><p>Pero ojo, saber todo esto no te hace inmune. Incluso con el trabajo hecho, uno puede elegir desde el trauma. La &#250;ltima vez que lo hice fue durante el verano europeo del a&#241;o pasado. Antes de eso hubo un espa&#241;ol, conoc&#237; A LA GRAN LECCI&#211;N DE MI VIDA e inspiraci&#243;n de muchos de mis poemas, etc. Personajes que me llevaron a las trincheras conmigo misma. Procesos dur&#237;simos que retaron todo lo que cre&#237; haber aprendido en mis veinte. Y sin embargo, parad&#243;jicamente, fueron esos mismos golpes los que aceleraron el proceso. Cada vez que ca&#237;, sal&#237; sabiendo m&#225;s de m&#237;.</p><p>Este sentimiento de estar en un poco m&#225;s de control, de escoger mejor, de sentirme m&#225;s c&#243;moda conmigo misma es nuevo. Es de este a&#241;o, literalmente. No me queda duda de que vendr&#225;n altas y bajas. Pero la diferencia ahora es que cuando lleguen, me tengo a m&#237; misma para sostenerme. Y eso cambia todo.</p><p>De esa energ&#237;a nace Luna en Piscis. De ese trabajo silencioso, lento y sostenido.</p><h2><strong>Lo que me ha ayudado</strong></h2><p>Escribir poes&#237;a, ah&#237; digo todo lo que no he podido decir de otra forma. Llorar, mucho&#8230; terapeutico y sanador. Terapia, que no es un lujo sino una necesidad. Caminar el monte&#8230; en la naturaleza muchas veces he encontrado a Dios. M&#250;sica: el nuevo &#225;lbum de Raye me rompi&#243; y me reconstruy&#243;. Bailar house music hasta que el cuerpo olvida de m&#225;s de cuatro vainas que est&#225;n pasando. Y hacer planes sencillos con amigos, que a veces es todo el hogar que necesitas.</p><p>No te voy a mentir: hay d&#237;as que todav&#237;a aparece. Sobretodo cuando salgo, tomo algo (el alcohol es un gran depresor) y durante la noche pasa algo que me recuerdan esos sucesos de los &#250;ltimos a&#241;os. Como aqu&#237; todo se aprovecha, en esas noches complicadas donde me enfrento a mi ni&#241;a interior arrebatada y falta de cari&#241;o, a mi yo adolescente con ganas de venganza y a la Alexa adulta cansada de tanto batallar, es que han nacido mis poemas m&#225;s especiales. Luego duermo y al d&#237;a siguiente la vida ya tiene otro ritmo.</p><p>Durante a&#241;os viv&#237; convencida de que la casa vac&#237;a era una condici&#243;n. Que as&#237; era yo, que as&#237; iba a ser siempre. Resulta que la casa no estaba vac&#237;a. Estaba esperando que yo llegara a habitarla.</p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://lunaenpiscispa.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe&quot;,&quot;language&quot;:&quot;en&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">Thanks for reading! Subscribe for free to receive new posts and support my work.</p></div><form class="subscription-widget-subscribe"><input type="email" class="email-input" name="email" placeholder="Type your email&#8230;" tabindex="-1"><input type="submit" class="button primary" value="Subscribe"><div class="fake-input-wrapper"><div class="fake-input"></div><div class="fake-button"></div></div></form></div></div>]]></content:encoded></item></channel></rss>