<script data-pm-proxy="intercept"></script><?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0" xmlns:itunes="http://www.itunes.com/dtds/podcast-1.0.dtd" xmlns:googleplay="http://www.google.com/schemas/play-podcasts/1.0"><channel><title><![CDATA[Pau's]]></title><description><![CDATA[Paul Uque]]></description><link>https://pauluque.substack.com</link><image><url>https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!bW8e!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fpauluque.substack.com%2Fimg%2Fsubstack.png</url><title>Pau&apos;s</title><link>https://pauluque.substack.com</link></image><generator>Substack</generator><lastBuildDate>Tue, 01 Sep 2026 10:09:40 GMT</lastBuildDate><atom:link href="/__u/pauluque.substack.com/feed" rel="self" type="application/rss+xml"/><copyright><![CDATA[Pau Luque]]></copyright><language><![CDATA[en]]></language><webMaster><![CDATA[pauluque@substack.com]]></webMaster><itunes:owner><itunes:email><![CDATA[pauluque@substack.com]]></itunes:email><itunes:name><![CDATA[Pau Luque]]></itunes:name></itunes:owner><itunes:author><![CDATA[Pau Luque]]></itunes:author><googleplay:owner><![CDATA[pauluque@substack.com]]></googleplay:owner><googleplay:email><![CDATA[pauluque@substack.com]]></googleplay:email><googleplay:author><![CDATA[Pau Luque]]></googleplay:author><itunes:block><![CDATA[Yes]]></itunes:block><item><title><![CDATA[Los pétalos, las perrerías y los llorones]]></title><description><![CDATA[Voy a menudo a pasear con mis hijos por los numerosos parques, jardines y bosques de la Ciudad de M&#233;xico.]]></description><link>https://pauluque.substack.com/p/los-petalos-las-perrerias-y-los-llorones</link><guid isPermaLink="false">https://pauluque.substack.com/p/los-petalos-las-perrerias-y-los-llorones</guid><dc:creator><![CDATA[Pau Luque]]></dc:creator><pubDate>Tue, 28 Jul 2026 19:53:42 GMT</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><span>Voy a menudo a pasear con mis hijos por los numerosos parques, jardines y bosques de la Ciudad de M&#233;xico. Tl&#225;loc los mantiene espl&#233;ndidos todo el a&#241;o, aunque s&#243;lo los riegue cuatro meses. Como mi hija siempre me ve leyendo, le suger&#237; que empezara a recoger hojas semisecas y flores de los &#225;rboles y plantas para que yo las usara como puntos de lectura.</span></p><p><span>As&#237; que cada vez que regres&#225;bamos a casa de esos paseos, yo tra&#237;a los bolsillos llenos de hojas y p&#233;talos. Los s&#225;c&#225;bamos con cuidado, para evitar que se fragmentaran y los met&#237;amos en p&#225;ginas de libros que yo tengo acumulados en la mesilla de noche. Abr&#237;a el libro por la p&#225;gina en que lo hab&#237;a dejado, sacaba el punto de lectura convencional &#8211;que met&#237;a en un caj&#243;n eterno&#8211; y colocaba los p&#233;talos y hojas que me iba dando mi hija. Como leo siempre de manera muy desordenada, tengo m&#250;ltiples libros pendientes en marcha. As&#237; que hay mucho espacio para los puntos de lectura naturales. Pero en un momento determinado, los libros comenzados se terminan.</span></p><p><span>Las hojas y los p&#233;talos que recolectamos en el Bosque de Tlalpan, en Pe&#241;a Pobre o en las excursiones por Morelos, en cambio, no se terminan nunca. As&#237; que empezamos a colocar hojas y p&#233;talos en p&#225;ginas de libros que estaban en la biblioteca y que ya hab&#237;a le&#237;do o que a&#250;n no hab&#237;a le&#237;do. Aplastado por el peso del lomo, cada uno de esos p&#233;talos y hojas quedan expuestos a las inclemencias del microclima y terminan solidific&#225;ndose. Se terminar&#225;n desintegrando, supongo. Pero mientas dura, vida y dulzura.</span></p><p><span>Tras una buena temporada haciendo esto, me di cuenta de que mi hija hab&#237;a empezado a recolectar hojas y p&#233;talos por cuenta propia, guard&#225;ndoselos en sus cada vez m&#225;s numerosos dep&#243;sitos secretos y, clandestinamente, hab&#237;a comenzado a introducirlos en libros que yo ten&#237;a en casa en lugares que no eran la mesilla de noche. As&#237; que, de vez en cuando, yo abr&#237;a un libro de manera arbitraria &#8211;ning&#250;n placer es superior al de abrir un libro en casa que no vas a leer de forma inmediata; ning&#250;n placer es superior al de hojear sin prop&#243;sito&#8211; y me encontraba p&#233;talos y hojas aplanados. Cuando descubr&#237; que mi hija estaba inmersa en esta operaci&#243;n, dejando que el azar, el paso del tiempo y la serendipia administraran el amor, de mis ojos se despe&#241;aron una buena docena de l&#225;grimas como garbanzos.</span></p><p><span>Me acord&#233; de esto el s&#225;bado 11 de julio de 2026 viendo a Nick Cave llorar en Madrid. Ocurri&#243; en &#8220;Joy&#8221;, una canci&#243;n del &#250;ltimo disco. No es de sus mejores canciones, pero es imposible no conmoverse. Habla de un tiempo de dolor y pena que ha dejado atr&#225;s. Es el momento de la alegr&#237;a, del gozo y del j&#250;bilo. Es una canci&#243;n alegre que Cave canta triste. Por eso &#8220;Joy&#8221; se parece a la vida, que no deja de ser una canci&#243;n alegre que cantamos tristes. Y por eso, en el fondo, Nick Cave es como Camar&#243;n de la Isla o Nina Simone: porque vivir la vida significa cantar triste las canciones alegres pero jam&#225;s cantar alegre las canciones tristes.</span></p><p><span>Cave est&#225; a punto de cumplir sesenta y nueve a&#241;os, es abuelo, marido, ha hecho media docena de &#225;lbumes eternos, media docena de &#225;lbumes excelentes y media docena de &#225;lbumes decentes. Ha sido un yonki. Ha sido un escritor y un ceramista. Ha amado y ha sido amado. Ha vivido enfurecido, iracundo, mordiendo, cantando y deambulando. Y ha perdido dos hijos. Lo ha hecho todo en la vida y la vida le ha hecho todas las perrer&#237;as. Ahora es el momento de la alegr&#237;a, el gozo y el j&#250;bilo. As&#237; que qu&#233; menos que llorar cantando &#8220;Joy&#8221;.</span></p><p><span>Corre por la red un fragmento de un concierto de Nick Cave en Alemania de 1989. Primero canta &#8220;Five Hundred Miles&#8221; de Peter, Paul, and Mary. Es una versi&#243;n hermosa. En el &#250;ltimo verso, se ve el reflejo de una l&#225;grima que se alarga por su mejilla. Y, sin soluci&#243;n de continuidad, empieza a cantar &#8220;From her to Eternity&#8221;. Menciono este episodio para que quede constancia de que Nick Cave fue siempre un llor&#243;n. En Madrid en 2026, como en Alemania en 1989, y como en tantas otras ocasiones, altern&#243; esos momentos conmovedores con tormentas de ruido. Descargas como la voyeur&#237;stica &#8220;From her to Eternity&#8221;o la b&#237;blica &#8220;Tupelo&#8221; siempre estuvieron intercaladas por los instantes dedicados a la pr&#225;ctica de ser un llor&#243;n. Esto fue siempre as&#237;. La diferencia es que ahora llora de alegr&#237;a.</span></p><p><span>Esto es lo que yo aprend&#237; el s&#225;bado 11 de julio viendo a Nick Cave en Madrid. No hace falta esperar a metabolizar las perrer&#237;as que te ha hecho la vida para decretar que ha llegado el momento de la alegr&#237;a, el gozo y el j&#250;bilo. No es necesaria la tragedia para cantar triste las canciones alegres. Basta con abrir un libro cualquiera en casa por una p&#225;gina al azar y darse cuenta de que tu hija te quiere. Hay que cantar ya tristes las canciones alegres en nombre de Nick Cave y de todos los que lloraron de pena al asomarse al abismo.</span></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[La ternura entre hombres]]></title><description><![CDATA[Tardes de soledad como una excusa]]></description><link>https://pauluque.substack.com/p/la-ternura-entre-hombres</link><guid isPermaLink="false">https://pauluque.substack.com/p/la-ternura-entre-hombres</guid><dc:creator><![CDATA[Pau Luque]]></dc:creator><pubDate>Thu, 19 Mar 2026 15:18:04 GMT</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>&#171;Everything is gay&#187;. Esto se lo escuch&#233; decir una vez en una entrevista al director y guionista Paul Schrader. Ni idea de qu&#233; quiso decir mi tocayo. Intent&#243; elaborar la idea a preguntas del entrevistador. Pero lo que dec&#237;a era tan felizmente incomprensible como algunas de sus pel&#237;culas.</p><p>Luego me acord&#233; de que una vez mi amiga Elizabeth Duval me dijo: &#171;No queda en Madrid un solo hombre que sea heterosexual&#187;. En fin, Madrid: cuna de lo peor de la humanidad (la reivindicaci&#243;n eterna del Imperio espa&#241;ol, <em>valga&#8217;m d&#233;u</em>) y de lo mejor de la humanidad: Elizabeth Duval. A lo mejor Schrader, cuando dec&#237;a &#8220;everything&#8221;, se refer&#237;a a Madrid. Pero no, &#191;no?</p><p>M&#225;s tarde vi <em>Tardes de soledad</em>, de Albert Serra. Una pel&#237;cula taurina anti-taurina. Me pareci&#243; escandalosamente hermosa y cruel. Pero no quiero hablar de toros. Quiero hablar de toreros. Es decir, de hombres. </p><p>La pel&#237;cula sigue una temporada (el a&#241;o 2022, creo) de un torero peruano, Salvador Roca Rey, en Espa&#241;a. Se alternan corridas y viajes en la furgoneta con su cuadrilla. Tambi&#233;n hay dos escenas, muy bellas, en que Roca Rey es desvestido tras una corrida y vestido antes de una corrida a manos de uno de los hombres de su cuadrilla.</p><p>En los desplazamientos de la plaza de toros al hotel y del hotel a la plaza de toros, la cuadrilla habla. Entre ellos y con Roca Rey. Se repiten palabras soeces, grotescas, desagradables. Tambi&#233;n se dice muchas veces la palabra &#8220;verdad&#8221;, cosa que me impresion&#243; much&#237;simo. En el ruedo, rebasados por la adrenalina, dicen b&#225;sicamente lo mismo, pero mucho m&#225;s exaltados. En el hotel, con Roca Rey encuerado, nadie dice nada.</p><p>Todo es rudo, todo es violento, todo es at&#225;vico.</p><p>Sin embargo, aflora algo inesperado. La ternura. Es de una sutileza terrible. Est&#225; hecha de miradas oblicuas entre los hombres de la cuadrilla. De suspiros profundos y acompasados entre ellos para alcanzar un estado de serenidad antes de jugarse la vida en el ruedo. De manos arrugadas, peludas y hermosas descansando en el hombro de Roca Rey. Del contraste entre la delicadeza con la que un miembro de la cuadrilla le pasa en el ruedo un vaso de agua a Roca Rey y la virulencia, ansiedad y voracidad con la que &#233;ste lo agarra y lo bebe, dejando que el agua se desplome por la comisura de los labios: la cavidad no puede asumir todo el agua que cae en ella, no porque sea mucha, sino porque su due&#241;o, Roca Rey, est&#225; lidiando con la muerte. De las caricias con las que sostienen cada uno de ellos la muleta, porque ellos no agarran la muleta, ellos la acarician y, como por casualidad, la sostienen. De la tela transparente, blanquecina y tersa que Roca Rey se pone, como si fueran unos calzoncillos, debajo de los pantalones del traje de torero. De la complicidad amorosa de la que est&#225; hecho el silencio de las dos escenas del hotel entre los dos hombres que en ella figuran. De la manera, firme y a la vez fugazmente suave, con que Roca Rey se coloca la polla y los huevos hacia la izquierda dentro de esa tela transparente, blanquecina y tersa, y es que la polla y los huevos molestan &#8211;qu&#233; gran met&#225;fora consigue aqu&#237; Serra, <em>d&#233;u meu</em>&#8211; al otro hombre, el que se ocupa, con mimo y devoci&#243;n, de subirle y ajustarle el pantal&#243;n de torero al diestro. </p><p>Todo esto ocurre en los entretiempos que deja la org&#237;a de sangre, coraje y tortura que son las corridas, las cogidas y los v&#237;tores vulgares que le lanzan a Roca Rey en la plaza.</p><p>Y empiezo a tener un prurito en mi sien izquierda, es decir, en mi coraz&#243;n. &#191;Y si la ternura entre hombres fuera, sobre todo, una pausa que tiene lugar entre momentos at&#225;vicos, viscerales y brutales? &#191;Y si <em>Tardes de soledad </em>no fuera una pel&#237;culas sobre toros, sino sobre la peculiar forma en que los hombres se quieren, incluso se adoran?</p><p>Se me ocurre, semanas despu&#233;s de haber visto la pel&#237;cula, que no importa nada la camarader&#237;a entre hombres. Es una idea reaccionaria y equivocada de intentar comprender por qu&#233; los hombres hacemos lo que hacemos, decimos lo que decimos y callamos lo que callamos. No, los v&#237;nculos de amor entre hombres no tienen que ver con la camarader&#237;a ni con la hermandad. Tienen que ver con c&#243;mo se manifiesta la ternura: como un sutil estado de delicadeza entre momentos at&#225;vicos, ancestrales y viscerales. <em>Tardes de soledad</em> s&#243;lo es una muestra extremadamente hiperb&#243;lica de todo esto. Y es que hay que exagerar para saber d&#243;nde est&#225; la verdad, aunque la exageraci&#243;n no sea la verdad. Esto es lo que hace el arte (a veces). O lo que deber&#237;a hacer.</p><p>No puedo &#8211;so pena de spoiler&#8211; revelar por qu&#233;, pero hay en <em>Los nombres de mi padre</em>, la novela de Daniel Salda&#241;a Par&#237;s, algo parecido a lo que ocurre en <em>Tardes de soledad</em>: la ternura entre hombres como un estado intermitente, algo que ocurre antes y despu&#233;s de &#8211;pero nunca durante&#8211; episodios desmesuradamente adrenal&#237;nicos. Todos los intentos de articular qu&#233; es la ternura entre hombres en t&#233;rminos intelectuales, te&#243;ricos o filos&#243;ficos est&#225;n quiz&#225;s destinados a fracasar. La parte at&#225;vica, profundamente anti-intelectual, hecha con la dureza de las virtudes imperfectas y la brutalidad de los vicios perfectos, es imprescindible, tal vez, para entender la peculiar forma en que los hombres expresamos algo que nos ocurre a todos: que queremos a otros hombres.</p><p>Y entonces me cae el veinte. La distinci&#243;n entre heterosexualidad y homosexualidad es puramente te&#243;rica, exclusivamente intelectual, odiosamente filos&#243;fica. Cuando uno acepta que lo visceral interrumpe y a la vez pare los momentos de amor entre hombres, se termina, por fortuna, la filosof&#237;a. Siempre reina la ternura entre hombres, aunque no siempre reine todo el rato. Todos los hombres amamos a otros hombres intermitentemente. &#171;Everything is gay&#187;. En Madrid. Y fuera de Madrid.</p><p></p><p></p><p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Cinco años de un jamacuco]]></title><description><![CDATA[Hace cinco a&#241;os, mientras estaba en un discusi&#243;n de filosof&#237;a v&#237;a Zoom, me dio un jamacuco.]]></description><link>https://pauluque.substack.com/p/cinco-anos-de-un-jamacuco</link><guid isPermaLink="false">https://pauluque.substack.com/p/cinco-anos-de-un-jamacuco</guid><dc:creator><![CDATA[Pau Luque]]></dc:creator><pubDate>Fri, 30 Jan 2026 01:42:15 GMT</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hace cinco a&#241;os, mientras estaba en un discusi&#243;n de filosof&#237;a v&#237;a Zoom, me dio un jamacuco. Mi coraz&#243;n empez&#243; a latir tan desordenada como r&#225;pidamente. Y cuando digo muy es muy. Lo primero que pens&#233; es que todo era culpa de la filosof&#237;a. Lo segundo que pens&#233; fue: &#8220;&#161;Ojal&#225;!&#8221;. Y lo tercero fue ir a buscar a Natalia, que estaba en la habitaci&#243;n contigua.</p><p>Acostumbrada a mi hipocondr&#237;a, de manera muy razonable decidi&#243; no tomarme en serio cuando le dije que ten&#237;a la patata hecha un desmadre total y absoluto. Pero me tom&#243; el pulso. Y se asust&#243;. Llamamos 1) a mi electrofisi&#243;logo y, tras hablar con &#233;l, 2) a una ambulancia.</p><p>Viv&#237;amos entonces en Viena. Y mi electrofisi&#243;logo (el nombre que reciben los cardi&#243;logos especializados en arritmias) estaba en Ciudad de M&#233;xico. Como es muy guapo e &#237;bamos a hacer videollamada, Natalia y yo decidimos acicalarnos y ponernos presentables para que &#233;l nos viera qui&#233;n sabe si al borde de la muerte (m&#237;a, no de Nat), pero impecables. La vanidad es un imperativo.</p><p>Con la patata desbocada, me pein&#233; y me lav&#233; la cara. Hablamos con &#233;l. Le cont&#233; los s&#237;ntomas. El ritmo de mis latidos era tan desordenado que no hab&#237;a manera de contarlos bien. Pero calculamos que estaba a unas 230 pulsaciones por minuto. No me sent&#237;a mareado ni tampoco sent&#237;a ning&#250;n otro malestar. Ten&#237;a que ser una fibrilaci&#243;n auricular.</p><p>Llamamos a la ambulancia. Era plena pandemia, as&#237; que llegaron unos param&#233;dicos pertrechados con trajes antinucleares. Parec&#237;a que yo me hubiera bebido una botella de ricino, no que tuviera una arritmia. A torso desnudo, me pegaron unos cables por todo el pecho y me hicieron, en el sof&#225; de mi casa, un electrocardiograma. Confirmaron que era una fibrilaci&#243;n auricular. Lat&#237;a a 230 pulsaciones por minuto y su ritmo era m&#225;s an&#225;rquico que la vida amorosa de Iris Murdoch.</p><p>Por el protocolo anticovid, Natalia no se pudo subir a la ambulancia, una aut&#233;ntica reliquia de los a&#241;os ochenta. Yo sub&#237; con la esperanza, un poco peliculera, de que Natalia me agarrara de la mano en el trayecto hasta el hospital. Pero no. Iba solo, sin hablar alem&#225;n, con los cables conectados en el torso y el coraz&#243;n hecho un dismother. A pesar de todo, estaba moderadamente tranquilo: tiempo atr&#225;s, nuestro arritmi&#243;logo Hot de referencia me hab&#237;a dicho que esto pod&#237;a ocurrir. Tengo arritmias desde ni&#241;o. Pero nunca me hab&#237;a ocurrido esto. Doctor Hot &#8211;pelazo incre&#237;ble, cr&#233;anme&#8211; me dijo tiempo atr&#225;s que pod&#237;a llegar a tener una fibrilaci&#243;n auricular en alg&#250;n momento.</p><p>De camino al hospital, rememor&#233; todas las cosas que Doctor Hot me hab&#237;a contado  sobre la fibrilaci&#243;n auricular. Es muy impactante. Pero es benigna. No s&#243;lo no es letal, sino que hay gente que puede padecerla durante semanas sin darse cuenta. Uno tiene que sufrir otras enfermedades &#8211;comorbidades, la palabra menos morbosa de la historia&#8211; para que sea peligrosa, esto es, para que se formen co&#225;gulos. Yo tiendo a creer a la gente que tiene buen pelo. As&#237; que, en el trayecto con la ambulancia,  pensaba en su pelo negro y abundante. Y me tranquilizaba.</p><p>Llegamos al Hospital Universitario de Viena. No hab&#237;a pr&#225;cticamente nadie por el covid. Me llevaron a urgencias y me confirmaron que, en efecto, era una fibrilaci&#243;n auricular.</p><p>Me contaron qu&#233; iba a ocurrir. Me iban a dar antiarr&#237;timicos por v&#237;a intravenosa. Eso har&#237;a que mi ritmo card&#237;aco bajara de velocidad y se ordenara. Me metieron por la vena el antiarr&#237;tmico y me mandaron a la sala de espera. La idea era que, al cabo de un rato, me llamar&#237;an para comprobar c&#243;mo me iba haciendo efecto el antiarr&#237;tmico. Me fui a la sala de espera. Me puse a jugar ajedrez con el m&#243;vil. Mir&#233; a mi alrededor. Fueron los peores tiempos del covid en Austria. No hab&#237;a nadie, excepto yo, que tuviera menos de cien a&#241;os. Y no hab&#237;a nadie con quien pudiera conversar, y no porque yo no hablara alem&#225;n, sino porque ellos no pod&#237;an hablar, ni alem&#225;n ni nada. Hac&#237;an muy mala cara. Muy.</p><p>Mientras tanto, mi coraz&#243;n segu&#237;a pr&#225;cticamente igual. Lat&#237;a rapid&#237;simo y muy desordenadamente. Me llamaron a consulta. Mis sensaciones eran correctas. La fibrilaci&#243;n auricular segu&#237;a ah&#237;. Un puto dismother. Me metieron otro chute de antiarr&#237;timicos y me mandaron de nuevo para la sala de espera. Hab&#237;a uno de los centenarios que estaba siendo &#8220;retirado&#8221;, no s&#233; si ya se hab&#237;a petateado o s&#243;lo ten&#237;a un ligero malestar mortal. Me agobi&#233; y pens&#233; de nuevo en el pelazo del Adonis de la electricidad card&#237;aca. Me tranquilic&#233;.</p><p>Mi coraz&#243;n segu&#237;a b&#225;sicamente igual. Me llamaron de consulta y, de nuevo, comprobaron que mis sensaciones eran correctas. Me dieron m&#225;s antiarr&#237;tmicos en vena. Volv&#237; a la sala de espera. Ahora una centenaria era retirada. Ni ella ni el anterior se hab&#237;an quejado de ning&#250;n modo. Era terriblemente g&#243;tico.</p><p>Me volvieron a llamar a consulta. Nada. Mi coraz&#243;n era como una solitaria: pod&#237;a absorber antiarr&#237;tmicos y nunca quedaba saciado. La fibrilaci&#243;n auricular segu&#237;a ah&#237;. La Doctora vienesa que me atendi&#243; me dijo que hab&#237;a que cambiar de estrategia. Empec&#233; a sentirme mal de verdad, no por el coraz&#243;n sino por lo que intu&#237;a que estaba por decirme la Doctora. Me cont&#243;, en ingl&#233;s, que los antiarr&#237;tmicos no me estaban haciendo efecto. No me digas. Mi coraz&#243;n era inmune a los antiarr&#237;tmicos. Si no fuera porque estaba empezando a preocuparme, me habr&#237;a alegrado que alguien dijera algo as&#237; acerca de mi coraz&#243;n. Hay que hacer una cardioversi&#243;n. Una qu&#233;. Una cardioversi&#243;n. Qu&#233;. Un electroshock. Y una mierda. No funcionan los antiarr&#237;tmicos, con el electroshock el coraz&#243;n se para un segundo y vuelve a arrancar a un ritmo normal. Que no. Que s&#237;, que es lo &#250;nico que podemos hacer para interrumpir la fibrilaci&#243;n auricular. Pero qu&#233;. Te vamos a sedar y te vamos a hacer la cardioversi&#243;n y cuando te despiertes todo estar&#225; bien. No lo s&#233;, tengo que hablar con Doctor Hot. Qui&#233;n es Doktor Hot. Mi arritmi&#243;logo mexicano. Le dir&#225; lo mismo que yo. &#201;l me dijo que la fibrilaci&#243;n auricular es benigna, y si es benigna por qu&#233; demonios me tienen que dar un electroshock en el pecho. Para interrumpirla. Mire, &#233;l tiene muy buen pelo y usted no, y yo s&#243;lo me f&#237;o de la gente que tiene buen pelo. Le vamos a sedar, firme este documento. No leo alem&#225;n, qu&#233; dice el documento. Dice que consiente a que le hagamos un electroshock y que entiende los riesgos que implica. Pero no entiendo los riesgos que implica, de hecho no entiendo nada de lo que est&#225; pasando: estaba hasta hace dos minutos tan a gustito con mis colegas centenarios, jugando a ajedrez y teniendo pensamientos homoer&#243;ticos y, de pronto, resulta que me tienen que dormir para darme una descarga el&#233;ctrica que parar&#225; mi coraz&#243;n y que tiene riesgos, qu&#233; riesgos tiene, por cierto. Podr&#237;a ocurrir que con la descarga el coraz&#243;n no retomara el ritmo normal sino uno que amenace su vida, pero mi equipo est&#225; aqu&#237;. Aqu&#237; d&#243;nde, no veo a nadie. Est&#225;n en la sala donde llevaremos a cabo el proceso, nos est&#225;n esperando. Yo me vuelvo con mis amigos centenarios, ellos parecen morir en paz y usted me est&#225; prometiendo morir en guerra. Va a estar todo bien, no se deje impresionar, lo hemos hecho millones de veces y siempre nos ha salido bien, adem&#225;s usted es joven y tiene buena salud. Pues la salud es lo que no quiere perder, me voy con los centenarios. Ya, d&#233;jese de tonter&#237;as, firme. &#161;Pero son quince p&#225;ginas en alem&#225;n! &#191;Y si estoy autorizando con mi firma que hagan jab&#243;n conmigo una vez yo est&#233; dormido? &#161;F&#237;jese que tengo apellido de jud&#237;o converso! Se&#241;or, &#191;no sabe usted que es muy incorrecto hacer chistes sobre el Holocausto en Austria? &#161;Lo que es incorrecto es darme un electroshock para combatir algo que es <em>benigno</em>! Mire, no voy a discutir m&#225;s, podemos terminar con la fibrilaci&#243;n auricular ahora o en un par de d&#237;as, cuando regrese porque los antiarr&#237;tmicos no funcionan y la fibrilaci&#243;n auricular siga ah&#237;.</p><p>Ced&#237;. Qu&#233; iba a hacer. Me llevaron a la sala donde se llevar&#237;a a cabo el proceso. Fue el &#250;nico momento en que dejaron pasar a Natalia. Me dio un beso y me dijo que todo ir&#237;a bien. Ya estaba resignado a que, en efecto, las cosas salieran bien. Uno siempre hace planes porque cree que las cosas saldr&#225;n mal. Pero nunca para cuando salgan bien.</p><p>Me sedaron. Al cabo de quince minutos ya estaba despierto. Mir&#233; al monitor a mi derecha, el que med&#237;a los latidos. Mi ritmo era normal y estaba a ochenta pulsaciones por minuto. La electricidad me hab&#237;a puesto en aquella situaci&#243;n y la electricidad me hab&#237;a sacado de aquella situaci&#243;n. Estaba euf&#243;rico. Ped&#237;, qu&#233; digo ped&#237;, supliqu&#233;, qu&#233; digo supliqu&#233;, implor&#233; que por favor, que incluso estaba dispuesto a pagar, que por favor me lo volvieron a hacer. Que me sedaran tan ricamente como antes. Y que me dieran otra de esas descargas benditas. Entonces empec&#233; a oler a chamusquido. A piel quemada. Mir&#233; mi torso y ten&#237;a dos marcas, relativamente esf&#233;ricas, a la altura del pecho, una de ellas un poco m&#225;s en el costado. De acuerdo, no lo repitamos. Me quedo satisfecho as&#237;. Natalia me vino a ver, estaba m&#225;s feliz que yo. No iban a dejar que se quedara (el protocolo covid), as&#237; que agarr&#243; un taxi y se fue para casa.</p><p>Me tuvieron en observaci&#243;n un par de horas. Despu&#233;s me recomendaron que me buscara un arritmi&#243;logo. Ya tengo uno, con muy buen pelo. Y me dejaron ir. Eran las 6am. Hab&#237;a salido de casa la noche anterior con los cables colgando del pecho, as&#237; que s&#243;lo ten&#237;a un abrigo, los pantalones y los zapatos. Entr&#233; en el metro con el abrigo a pecho descubierto. No s&#233; por qu&#233;, a pesar de ser enero en Viena, estaba muerto de calor. Llegu&#233; a casa, desayun&#233;, Natalia se despert&#243;, volv&#237; a desayunar, ahora con ella, y despu&#233;s me dorm&#237; unas horas. Estaba finalmente agotado. </p><p>Cuando me despert&#233;, por la tarde, concebimos a nuestra hija Mara, que nacer&#237;a en ese mismo hospital vien&#233;s el 18 de octubre de 2021, nueve meses despu&#233;s de mi jamacuco.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[La amistad a tres bandas es una cosa bizarra]]></title><description><![CDATA[Una de las cosas m&#225;s desconcertantes que pasa en la vida es cuando dos amigos o amigas m&#237;os se detestan entre s&#237;.]]></description><link>https://pauluque.substack.com/p/la-amistad-a-tres-bandas-es-una-cosa</link><guid isPermaLink="false">https://pauluque.substack.com/p/la-amistad-a-tres-bandas-es-una-cosa</guid><dc:creator><![CDATA[Pau Luque]]></dc:creator><pubDate>Sun, 04 Jan 2026 19:48:18 GMT</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Una de las cosas m&#225;s desconcertantes que pasa en la vida es cuando dos amigos o amigas m&#237;os se detestan entre s&#237;. No hablo de conocidos. Hablo de personas a las que confiar&#237;a las cosas importantes. O sea, amigos, o amigas, que trascienden man&#237;as, envejecimientos e inmoralidades. O sea: amigos. A secas. </p><p>Uno pensar&#237;a que si W es un gran amigo m&#237;o y Z tambi&#233;n, debe haber algo que W y Z tengan en com&#250;n. Las afinidades electivas. Las filiaciones sentimentales. Incluso los odios. Pues no. W se lleva con Z como el culo, a pesar de que W y Z se lleven de perlas conmigo. W y Z no comparten nada, salvo mi amistad. Esto hace que yo me sienta de alguna manera como una extravagancia y me pregunte si tengo personalidades m&#250;ltiples. Y, obviamente, tengo personalidades m&#250;ltiples. Ya saben: nos contradecimos porque contenemos multitudes y bla bla bla. Todos tenemos personalidades m&#250;ltiples. Pero esta es una explicaci&#243;n perezosa. Tiene que haber algo m&#225;s interesante para dar cuenta de algo tan fascinante como desilusionante y deprimente: la amistad no es transitiva.</p><p>Huelga decir que este tipo de situaciones conllevan una serie de incomodidades pr&#225;cticas que todo el mundo ha experimentado alguna vez. Invitaciones segregadas, cenas regidas por un tel&#243;n de acero, el tel&#233;fono descompuesto como forma de vida, la sensaci&#243;n de ser a ratos un casco azul. Tambi&#233;n tiene sus momentos graciosos, como cuando W te pregunta por Z porque est&#225; preocupado por la situaci&#243;n de Z, pero jam&#225;s le dirigir&#225; la palabra directamente. </p><p>Lo perturbador del asunto es que solemos creer que la raz&#243;n por la que alguien nos premia con su amistad es siempre la misma. La capacidad de decir la verdad cuando toca decir la verdad, de callar cuando toca callar y de decir mentiras cuando toca decir mentiras. Uno titubea, se equivoca e incluso acierta a hacer estas tres cosas a lo largo de su vida. Y los dem&#225;s lo perciben. Y nos regalan su amistad. Y uno ve en los dem&#225;s estas cosas y entonces somos nosotros quienes les regalamos nuestra amistad. </p><p>Pero no es as&#237;. Porque, si lo fuera, entonces W y Z ser&#237;an amigos entre s&#237;: si yo veo en W esas cualidades y W las ve en m&#237;, y si yo veo esas cualidades en Z y Z las ve en m&#237;, entonces W y Z tambi&#233;n tendr&#237;an que reconocer esas cualidades en el otro. Pero no s&#243;lo no son amigos, sino que se detestan. Ah. La amistad a tres es una cosa bizarr&#237;sima. Un aut&#233;ntico misterio inexplicable cuando ocurre y cuando no ocurre.</p><p>A veces, siento que son m&#225;s f&#225;ciles los amores a tres bandas que las amistades a tres bandas. Al fin y al cabo, por m&#225;s complejo que sea el amor a tres, no demanda verdad, silencio y mentiras, s&#243;lo demanda eso: amor. </p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[No hay nada más que esto]]></title><description><![CDATA[Es una escena de una belleza terrible.]]></description><link>https://pauluque.substack.com/p/no-hay-nada-mas-que-esto</link><guid isPermaLink="false">https://pauluque.substack.com/p/no-hay-nada-mas-que-esto</guid><dc:creator><![CDATA[Pau Luque]]></dc:creator><pubDate>Mon, 20 Oct 2025 15:15:35 GMT</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Es una escena de una belleza terrible. Forma parte del cuarto episodio de la serie <em>Task</em>. El padre se viste de traje para llevar a su hija preadolescente a un baile. No s&#233; de qu&#233; baile se trata, sospecho que es una gringada. Pero no importa. Lo que hay de fondo en la escena es universal. El padre hace sonar &#8220;More than this&#8221;, de Roxy Music, en su m&#243;vil, una canci&#243;n hermosa, llena de sintetizadores, muy de discoteca de los a&#241;os ochenta. Ideal para bailar. Va a buscar a su hija a la cocina. La saca a bailar. S&#243;lo la quiere hacer feliz. Ella tiene mala cara. Las razones tienen que ver, en buena parte, con la trama de la serie. No las desvelar&#233;. Pero el padre es un poco un desastre y ahora quiere hacer algo que ilusione a su hija para compensar. &#191;Para compensar qu&#233;? Para compensar qui&#233;n es &#233;l, para compensar ser quien es, para qu&#233; va a ser si no. La hija finalmente le pide que apague la m&#250;sica. Le dice que no compr&#243; tickets para el baile porque pensaba que &#233;l no quer&#237;a ir. Y, bueno, lo cierto es que &#233;l no quer&#237;a ir: ten&#237;a otras cosas que hacer. La actuaci&#243;n del actor que hace de padre es, en esta escena y en toda la serie, soberbia. Se llama Tom Pelphrey. Yo desconoc&#237;a su existencia hasta ahorita. Este hombre encarna perfectamente, en esa escena, que no hay nada m&#225;s que esto: un padre que no llega donde querr&#237;a llegar. Y lo maravilloso de la escena es que lo que cuenta ese baile frustrado en la cocina es exactamente aquello a lo que se canta en la bailable canci&#243;n de Roxy Music que suena en ese momento. &#8220;There is nothing/more than this&#8221;. Esto es lo que hay, no hay nada m&#225;s. Una hija necesita algo de un padre que la quiere que &#233;l no puede darle. Y un padre quiere darle a su hija algo que s&#243;lo podr&#237;a darle otro padre. Es un momento terriblemente bello. Es el instante en que un padre se da cuenta de que el amor puede no ser suficiente; es el lance en que se da cuenta, en fin, de que t&#250; puedes querer a alguien con toda tu alma y, a la vez, hacer infeliz a esa persona. Lo milagroso de esa escena es que te hace sentir lo que siente la hija y, a la vez, te hace sentir lo que siente el padre. La ficci&#243;n importa no cuando simpatizas con un personaje, esas son tonter&#237;as individualistas. La ficci&#243;n es decisiva cuando simpatizas con los sentimientos en conflicto que encarnan diversos personajes.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[La penúltima metamorfosis]]></title><description><![CDATA[Hay cosas simult&#225;neamente hirientes y salvadoras que s&#243;lo te las puede decir una ex o un ex.]]></description><link>https://pauluque.substack.com/p/la-penultima-metamorfosis</link><guid isPermaLink="false">https://pauluque.substack.com/p/la-penultima-metamorfosis</guid><dc:creator><![CDATA[Pau Luque]]></dc:creator><pubDate>Sun, 19 Oct 2025 01:55:15 GMT</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay cosas simult&#225;neamente hirientes y salvadoras que s&#243;lo te las puede decir una ex o un ex. No se trata de amistad. Es la pen&#250;ltima metamorfosis del amor.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[El final del verano]]></title><description><![CDATA[El final del verano deber&#237;a consistir en lo siguiente.]]></description><link>https://pauluque.substack.com/p/el-final-del-verano</link><guid isPermaLink="false">https://pauluque.substack.com/p/el-final-del-verano</guid><dc:creator><![CDATA[Pau Luque]]></dc:creator><pubDate>Sat, 30 Aug 2025 12:17:38 GMT</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>El final del verano deber&#237;a consistir en lo siguiente. Uno se tomar&#225; con alguien estimado un par de copas de vino blanco fr&#237;o como un roc&#237;o invernal, saldr&#225; a la calle y parar&#225; el primer taxi que pase por delante. La persona con la que te tomaste el vino te preguntar&#225;: &#191;D&#243;nde vamos? Y t&#250; responder&#225;s: A ning&#250;n lado. Entonces ambos subir&#233;is al taxi y, gracias a la feliz evoluci&#243;n de la tecnolog&#237;a, le dir&#233;is al taxista que ser&#233;is vosotros quienes pong&#225;is la m&#250;sica. Entonces har&#225;s sonar &#8220;Summer in Siam&#8221; de The Pogues. Y el taxista os preguntar&#225;: &#191;D&#243;nde vamos? Y vosotros responder&#233;is al un&#237;sono: A ning&#250;n lado. Y t&#250; a&#241;adir&#225;s: S&#243;lo d&#233; vueltas por Barcelona lo que dure esta canci&#243;n. Ser&#225; una mentira, porque el viaje durar&#225; m&#225;s. Pero es verano: las mentiras no importan. Bajar&#233;is las ventanas traseras y no hablar&#233;is. Si hay suficiente confianza, t&#250; colocar&#225;s la cabeza encima del hombro de esa otra persona que viaja contigo. O viceversa. Si no la hay, s&#243;lo escuchar&#233;is la m&#250;sica mientras observ&#225;is las calles de Barcelona o de la ciudad que a cada lector le haga sentir la dulce melancol&#237;a del final del verano. </p><p>Y mientras Shane Macgowan canta el mismo verso una y otra vez, observar&#233;is a los turistas de la Plaza de Catalu&#241;a caer ebrios, a un arist&#243;crata de otra &#233;poca caminar Rambla de Catalunya abajo, llegar&#233;is hasta la Diagonal y acelerar&#233;is en direcci&#243;n al mar sintiendo que cada sem&#225;foro en rojo es una ofensa personal terrible. Doblar&#233;is a la izquierda por Gran V&#237;a y el aire que entrar&#225; al coche ser&#225; denso como denso es el aire que expulsa alguien en sus &#250;ltimos suspiros de vida. Desacelerar&#233;is al doblar a la derecha por la Rambla Prim y descender&#233;is hacia el mar notando c&#243;mo el aire se va salando poco a poco. Le pedir&#233;is al taxista que vaya por donde quiera pero que, por piedad, no se meta en la Ronda Litoral. El taxista se encoger&#225; de hombros y entonces, con alguna duda, har&#233;is sonar &#8220;Summertime Sadness&#8221;. Y no estar&#225; mal, c&#243;mo va a estar mal Lana del Rey. Pero, oh, ser&#233;is unos caprichosos obsesos y volver&#233;is a hacer sonar, s&#243;lo que ahora m&#225;s alto, &#8220;Summer in Siam&#8221;. Comentar&#233;is con algo de desgana que Siam es un pa&#237;s que ya no existe. Como este verano &#8211;dir&#225; la persona con quien compartes el taxi&#8211;, que ya se acaba. De hecho, a&#241;adir&#225;s por pura pedanter&#237;a, Siam es un pa&#237;s que ya no exist&#237;a cuando el a&#241;orado Shane Macgowan escribi&#243; la canci&#243;n. &#191;Por qu&#233; entonces Siam? &#191;Pero por qu&#233; cualquier pa&#237;s? Qu&#233; importan los pa&#237;ses, las patrias o las naciones. S&#243;lo importa el verano y la ciudad.</p><p>A la altura del Port Vell, mecidos por el vino blanco, el taxi y la ciudad saturada de noche, pensar&#233;is que las personas no cambian nada a lo largo de la vida, pero cambian mucho a lo largo del verano.</p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://pauluque.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe&quot;,&quot;language&quot;:&quot;en&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">Thanks for reading Pau's! 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Llegado el momento de cantar, &#233;l no canta palabras, sino s&#237;labas. Cualquier que se haya conmovido escuchando, por ejemplo, esa maravilla suya titulada &#8220;Ballerina&#8221;, entender&#225; lo que quiso decir Van Morrison: el significado de las palabras no importa, s&#243;lo importan la canci&#243;n, la m&#250;sica y, sobre todo, en el caso de Van Morrison, su voz.</p><p>Por su parte, los cantaores flamencos suelen ignorar, al cantar, la existencia de s&#237;labas. Por ejemplo, Mayte Mart&#237;n,por alegr&#237;as, canta &#8220;a C&#225;diz se va por sal&#8221;, pero tras cantar &#8220;se&#8221; hace una breve pausa, y luego vuelve a cantar recuperando la &#8220;e&#8221; de &#8220;se&#8221;. La s&#237;laba ha quedado felizmente interrumpida.</p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://pauluque.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe&quot;,&quot;language&quot;:&quot;en&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">Thanks for reading Pau's! Subscribe for free to receive new posts and support my work.</p></div><form class="subscription-widget-subscribe"><input type="email" class="email-input" name="email" placeholder="Type your email&#8230;" tabindex="-1"><input type="submit" class="button primary" value="Subscribe"><div class="fake-input-wrapper"><div class="fake-input"></div><div class="fake-button"></div></div></form></div></div><p>Van Morrison canta s&#237;labas y Mayte Mart&#237;n canta la interrupci&#243;n de s&#237;labas. Aparentemente, se dedican a cosas distintas. Pero qu&#233; va. Son s&#243;lo dos maneras diferentes de hacer lo mismo: consagrar la idea de que las palabras no importan, de que, cuando se trata de expresar sentimientos, lo que importa es la armon&#237;a, el quej&#237;o, las notas.</p><p>Es un lugar com&#250;n que hay ocasiones en que las palabras no pueden expresar lo que sentimos. A m&#237; esto me parece falso. Nunca podemos expresar lo que sentimos con palabras. O al menos nunca podemos expresarlo bien. S&#243;lo la m&#250;sica puede hacerlo. S&#243;lo cuando nos olvidamos de las palabras, ya sea porque las convertimos en meras s&#237;labas o porque las destruimos al no respetar sus s&#237;labas, estamos en condiciones de transmitir lo que sentimos. Por eso quienes carecemos del don de cantar seremos siempre seres incompletos.</p><p>La supremac&#237;a de la m&#250;sica sobre las otras artes en materia sentimental es una obviedad. La literatura, la pintura o el cine no dan el ancho. Sirven para algunas cosas. Pero en materia de transmisi&#243;n sentimental no llegan a la suela de los zapatos de la m&#250;sica. Y la raz&#243;n es que los significados &#8211;tanto de las palabras como de las im&#225;genes&#8211; son irrelevantes cuando de lo que se trata es de transmitir sentimientos. No hay duende en la literatura, la pintura o el cine. No puede haberlo. Son expresiones demasiado filtradas por el tamiz de la sem&#225;ntica. Van Morrison o Mayte Mart&#237;n tocan algo de nosotros que, sea lo que sea, a&#250;n no tiene significado, a&#250;n no tiene palabras asignadas, a&#250;n es inmune al lenguaje. El duende es &#250;nicamente una met&#225;fora de c&#243;mo s&#243;lo la m&#250;sica est&#225; en condiciones de captar ese momento fugaz en que lo que nos ocurre a&#250;n no ha sido bautizado. Por eso la m&#250;sica es quiz&#225;s la &#250;nica experiencia trascendental que tenemos los ateos.</p><p>Y yo, por mi parte, declaro que no necesito nada m&#225;s: no necesito que dios exista, no necesito oraciones, no necesito ser perdonado. Me basta con escuchar a Mayte Mart&#237;n o aVan Morrison todos los d&#237;as.</p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://pauluque.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe&quot;,&quot;language&quot;:&quot;en&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">Thanks for reading Pau's! 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Estaban hosped&#225;ndose ella y su familia en un mas de Reus cuando su hija Marta cumpli&#243; siete meses. Esta era la edad en la que su primer hijo, Miguel, hab&#237;a muerto por meningitis. Al referirse a esa frontera de los siete meses, Carmi&#241;a hablaba as&#237;: &#8220;[era el] l&#237;mite que yo, dentro de m&#237;, hab&#237;a marcado supersticiosamente como un umbral de esperanza para salir del t&#250;nel donde las advertencias y recordaciones l&#250;gubres de Rafael me hab&#237;an tenido sumida tanto tiempo&#8221;.</p><p>Dos notas sobre esta frase. Una: el miedo impl&#237;cito de Carmi&#241;a a que se repitiera la historia de su hijo era irracional. Pero creer que por haber superado ese umbral de los siete meses ya todo iba a estar en orden era igualmente irracional. Carmi&#241;a sab&#237;a ambas cosas. Y sin embargo, yo la entiendo. Y la entiendo porque pienso igual. Igual de chueco, quiero decir.</p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://pauluque.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe&quot;,&quot;language&quot;:&quot;en&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">Thanks for reading Pau's! Subscribe for free to receive new posts and support my work.</p></div><form class="subscription-widget-subscribe"><input type="email" class="email-input" name="email" placeholder="Type your email&#8230;" tabindex="-1"><input type="submit" class="button primary" value="Subscribe"><div class="fake-input-wrapper"><div class="fake-input"></div><div class="fake-button"></div></div></form></div></div><p>Apenas le&#237; esa carta, me dije para mis adentros: &#8220;Mi hijo Nicol&#225;s tiene diez meses. Est&#225; a salvo&#8221;. Y dej&#225;ndome caer ya por el tobog&#225;n de aguas turbias de la superstici&#243;n, hice como hac&#237;an los quillos de mi barrio, quienes, al subirse al tobog&#225;n del parque acu&#225;tico, se bajaban el ba&#241;ador para que el culo, libre ya de la fricci&#243;n de la tela y en contacto directo y arm&#243;nico con el pl&#225;stico liso de aquel semicilindro hueco, acelerara de manera enfervorecida la ca&#237;da, en mi caso no hacia el agua sino hacia la irracionalidad total: &#8220;No s&#243;lo mi hijo est&#225; ya salvado, es que superar ese umbral maldito es la garant&#237;a de que vivir&#225; cien a&#241;os, tal vez ciento diez, incluso puede llegar a ser la persona m&#225;s longeva de la historia de la humanidad&#8221;. Son pensamientos muy lun&#225;ticos. Pero qui&#233;n sabe si lo &#250;nico que puede exorcizar los miedos irracionales por los hijos son otras irracionalidades, igualmente desproporcionadas. Y es que quiz&#225;s lo &#250;nico estrictamente racional, en relaci&#243;n con los hijos, es lo que canta Nick Cave en la canci&#243;n O&#8217;Children: &#8220;No hay nada que podamos hacer para protegerlos&#8221;. Cave exagera como siempre. Pero, tambi&#233;n como siempre, exagera poco.</p><p>Segunda nota: el Rafael de quien habla Carmi&#241;a es, naturalmente, Rafael S&#225;nchez Ferlosio, padre de sus dos hijos. Tienen que haber sido dif&#237;ciles de soportar sus aciagos y agoreros avisos. Pero uno se siente tentado a decir que Rafael acab&#243; teniendo de alg&#250;n modo raz&#243;n, porque veinte a&#241;os despu&#233;s de aquella carta, a los veintiocho a&#241;os de edad, su hija Marta morir&#237;a de sida.</p><p>Y, sin embargo, hay que resisitir semejante tentaci&#243;n. Porque no hay nada m&#225;s destructivo que reconstruir a posteriori todo lo malo (y todo lo bueno) que nos ocurre como si estuvi&#233;ramos predestinados a ello. No hay ideal de vida m&#225;s noble que actuar como si nada estuviera ya escrito.</p><p>Esto es lo que yo aprend&#237; de Carmen Mart&#237;n Gaite.</p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://pauluque.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe&quot;,&quot;language&quot;:&quot;en&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">Thanks for reading Pau's! Subscribe for free to receive new posts and support my work.</p></div><form class="subscription-widget-subscribe"><input type="email" class="email-input" name="email" placeholder="Type your email&#8230;" tabindex="-1"><input type="submit" class="button primary" value="Subscribe"><div class="fake-input-wrapper"><div class="fake-input"></div><div class="fake-button"></div></div></form></div></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Una hermosa devastación]]></title><description><![CDATA[Las primeras veces que uno se enamora todo es destrucci&#243;n.]]></description><link>https://pauluque.substack.com/p/una-hermosa-devastacion</link><guid isPermaLink="false">https://pauluque.substack.com/p/una-hermosa-devastacion</guid><dc:creator><![CDATA[Pau Luque]]></dc:creator><pubDate>Mon, 16 Jun 2025 19:26:11 GMT</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Las primeras veces que uno se enamora todo es destrucci&#243;n. No hablo s&#243;lo del desenamoramiento. Hablo del enamoramiento mismo. Hay una demolici&#243;n deslumbrante de quien t&#250; eras en los primeros enamoramientos. Extra&#241;o esa destrucci&#243;n. A&#241;oro aquel nivel de devastaci&#243;n. A partir de cierta edad, te ocurren algunas cosas hermosas y otras espantosas. Tienes hijos, convives felizmente, las amistades son m&#225;s f&#225;ciles. Aunque tambi&#233;n se muere gente a la que quieres y uno descubre la irreversibilidad del propio car&#225;cter. Pero para entonces ya no eres una persona tan fr&#225;gil, ya no hay nada que te deje con esa sensaci&#243;n de que el mundo se ha terminado y que el mundo acaba de empezar en el mismo y preciso instante, que es lo que ocurre con los primeros enamoramientos. Es esa canci&#243;n de Nina Simone, &#8220;Wild is the Wind&#8221;: s&#243;lo con el beso del otro puede dar comienzo tu vida. Esc&#250;chenla. Todo est&#225; ah&#237;. Y entonces uno pasa a creer que uno nace no cuando tu madre te pare, sino cuando te besan las primeras veces, porque uno se siente tan fr&#225;gil que cree que s&#243;lo una cosa tan delicada como un beso te puede dar la vida. Y a la vez acabar con ella. Y es tan bella esa fragilidad, esa vulnerabilidad, esa playa de arena negra en la que se te quedan enterrados los pies para siempre. O eso piensas. Y esta es la gracia: el v&#233;rtigo de ese falso "para siempre". Todo es sobrecogedor, abrumador, milagroso. Y ese estado anfetam&#237;nico, impresentable y destructivo solo se vive esas primeras veces. A la mierda: estar enamorado las primeras veces es una actitud antiburguesa por excelencia: las cosas que normalmente haces en privado &#8211;sollozar, carcajearte, embriagarte penosamente, gritar, maldecir, bendecir, excitarte, suplicar, arrodillarte, so&#241;ar&#8211;, pasas a hacerlas en p&#250;blico. Incomodas. Pasas verg&#252;enza. Haces pasar verg&#252;enza. Sabes que esas no son maneras. No son maneras, ja. Por supuesto que no son maneras. Los primeros enamoramientos son incompatibles con &#8220;las maneras&#8221;. Lo que a&#241;oro es la fragilidad, supongo. Lo que m&#225;s echo de menos de ser joven es caminar sobre el alambre y despe&#241;arme. Adoro aquellos estragos. Venero aquella tierra bald&#237;a. No cambiar&#237;a nada de lo que me ha pasado m&#225;s tarde, pero dar&#237;a unas cuantas costillas por volver a sentir aquella hermosa devastaci&#243;n inaugural.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Utopía y distopía]]></title><description><![CDATA[Ven&#237;a yo el otro d&#237;a en un taxi que agarr&#233; en el sur de DF.]]></description><link>https://pauluque.substack.com/p/utopia-y-distopia</link><guid isPermaLink="false">https://pauluque.substack.com/p/utopia-y-distopia</guid><dc:creator><![CDATA[Pau Luque]]></dc:creator><pubDate>Mon, 19 May 2025 23:28:13 GMT</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Ven&#237;a yo el otro d&#237;a en un taxi que agarr&#233; en el sur de DF. El taxista, un hombre un poco mayor que yo &#8211;creo&#8211;, estaba texteando con alguien. Lo s&#233; porque coloc&#243; el tel&#233;fono en una plataforma debajo del espejo y claramente no le importaba que yo lo estuviera viendo. O, si le importaba, le importaba menos que poder seguir chateando. Y es que me parece normal, porque la conversaci&#243;n era harto interesante. Era, para decirlo r&#225;pidamente, una conversaci&#243;n subida de tono. Muy subida de tono. Era sexting, b&#225;sicamente. No reproducir&#233; aqu&#237; las palabras, pero era un crescendo perfecto con su amante, que no s&#233; si era hombre o mujer. Cuando todo indicaba que el siguiente mensaje del taxista ser&#237;a aut&#233;nticamente pornogr&#225;fico, escribi&#243; algo maravilloso, inaudito e inesperado. Le dijo: &#171;Eres la mera crema de la tostada&#187;. La mera crema de la tostada. No creo en las utop&#237;as, pero si existiera la ciudad ideal, si se materializara alguna vez la arcadia deseada, ser&#237;a una ciudad donde los taxistas y el resto de humanos llegan a la cumbre del sexting sin fotos, sin marranadas expl&#237;citas, sin obscenidades. S&#243;lo con una met&#225;fora deliciosa. Eres la mera crema de la tostada. DF es utop&#237;a y a la vez distop&#237;a. </p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Deshacer un malentendido]]></title><description><![CDATA[En un disco maravilloso y oscuro, titulado Negative Capabilities (Capacidades negativas), Marianne Faithful cantaba en &#8220;Misunderstanding&#8221; que hab&#237;a un malentendido respecto a su vida y ped&#237;a al pr&#243;jimo que la ayudara a deshacerlo haciendo comprender a los dem&#225;s que no, que no estaba sola.]]></description><link>https://pauluque.substack.com/p/deshacer-un-malentendido</link><guid isPermaLink="false">https://pauluque.substack.com/p/deshacer-un-malentendido</guid><dc:creator><![CDATA[Pau Luque]]></dc:creator><pubDate>Thu, 27 Mar 2025 19:28:15 GMT</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>En un disco maravilloso y oscuro, titulado <em>Negative Capabilities</em> (Capacidades negativas), Marianne Faithful cantaba en &#8220;Misunderstanding&#8221; que hab&#237;a un malentendido respecto a su vida y ped&#237;a al pr&#243;jimo que la ayudara a deshacerlo haciendo comprender a los dem&#225;s que no, que no estaba sola. Faithful, que falleci&#243; hace unos meses, tuvo, como es sabido, una vida compleja. El tercer acto de la misma fue tremendamente mediocre en t&#233;rminos de salud pero deslumbrantemente bueno en t&#233;rminos art&#237;sticos.</p><p>Desde que escuch&#233; &#8220;Misunderstanding&#8221; en 2018, cuando sali&#243; el disco, pens&#233; que pocos malentendidos hay m&#225;s funestos que el de las personas mayores &#8211;quiz&#225;s con m&#225;s ah&#237;nco si de mujeres se trata&#8211; con apariencia fr&#225;gil. Pende de esa imagen una retah&#237;la de prejuicios: que si es fr&#225;gil es porque est&#225; o se siente sola; que si aparenta fragilidad es porque fue abandonada y no porque fuera ella la que abandonara a alguien; que si aparenta fragilidad es porque ser&#225; una resentida, alguien cuya delicado estado es, de un modo u otro, merecido; que si aparenta fragilidad ser&#225; porque est&#225; triste, como si una no pudiera estar ante la puerta negra de la muerte &#8211;como la denomina la poeta Anne Carson&#8211; medianamente feliz, o al menos convencida, o al menos en paz con el balance de su vida; o &#8211;el prejuicio m&#225;s extra&#241;o de todos&#8211; que si aparenta fragilidad es porque en realidad fue siempre fr&#225;gil: la imagen del fin de la vida de una persona reveler&#237;a nada menos que su aut&#233;ntica cara.</p><p>Hace unas semanas muri&#243; Nora Rabotnikof. Es posible que este nombre no diga mucho al lector espa&#241;ol, tal vez un poquito m&#225;s al lector latinoamericano. Rabotnikof fue una fil&#243;sofa argentina, pero asentada desde hac&#237;a muchos a&#241;os en M&#233;xico como investigadora en el Instituto de Investigaciones Filos&#243;ficas de la UNAM. Yo la conoc&#237; siendo ya una mujer fr&#225;gil, aquejada de enfisema pulmonar y flaca como la m&#225;s liviana de las espigas del ma&#237;z. De formaci&#243;n marxista, ten&#237;a una de las mejores cabezas pol&#237;ticas de las que yo he sido testigo. Habl&#233; millones de veces con ella, &#233;ramos colegas y amigos. Aprend&#237; algo todas y cada una de de las ocasiones en que hablamos. Tal vez lo m&#225;s importante que me ense&#241;&#243;, naturalmente sin pretenderlo, fue el arte de la conversaci&#243;n. Sospecho, dicho sea de paso, que los argentinos son al arte de la conversaci&#243;n lo que las mariposas monarca son a las mariposas.</p><p>Apenas dos semanas antes de su muerte habl&#233; con ella por tel&#233;fono un par de horas. Platiqu&#233; sobre Omar Torrijos, sobre Mart&#237;n Kohan, sobre Leila Guerriero. Rara vez nos pregunt&#225;bamos cosas demasiado personales. Sobrevolaban la conversaci&#243;n, hac&#237;an amago de aterrizar, pero antes de tocar suelo, qui&#233;n sabe si para prevenir accidentes, alzaban de nuevo el vuelo. Pero que no nos las pregunt&#225;ramos no quiere decir que no se impusieran, de manera velada o impl&#237;cita, en aquellas largas llamadas. Yo sab&#237;a que Rabotnikof hab&#237;a sido montonera. Sab&#237;a tambi&#233;n que hab&#237;a llegado exiliada a M&#233;xico, como tantos otros argentinos. Pero jam&#225;s me atrev&#237; a preguntarle por las vicisitudes concretas y espec&#237;ficas de su huida de Argentina. Fue tal vez por pudor. O porque me angustiaba demasiado lo que me ten&#237;a que contar: no hay una sola historia de los represaliados argentinos que no sea de una crueldad terrible.</p><p>Ahora muri&#243;, a sus setenta y cuatro a&#241;os, y personas cercanas a ella me contaron aquel episodio infausto de la memoria argentina. Rabotnikof pari&#243; a su segundo hijo, una ni&#241;a, en la c&#225;rcel. La liberaron a cambio de que ella y su familia abandonaran el pa&#237;s. Ella accedi&#243;. Con dos ni&#241;os a cuestas, separada de facto de su pareja &#8211;que se hab&#237;a quedado encarcelado en Argentina&#8211; y rehizo su vida en M&#233;xico hasta convertirse en una de las m&#225;s perspicaces fil&#243;sofas del continente.</p><p>As&#237; que me veo en la afortunada obligaci&#243;n de deshacer el malentendido del que hablaba y al que cantaba Marianne Faithful. Las personas fr&#225;giles nunca fueron fr&#225;giles. &#191;Qui&#233;n se atrever&#237;a a decir que alguien de una biograf&#237;a semejante a la de Rabotnikof fue alguna vez una persona fr&#225;gil? Y, sin embargo, la imagen crepuscular de Rabotnikof era la de la fragilidad. &#191;Qu&#233; podemos hacer entonces quienes no sabemos imaginarnos a Rabotnkif de otra manera que no sea siendo fr&#225;gil? En un texto suyo acerca del &#225;ngel de la historia de Walter Benjamin, Rabotnikof dej&#243; escrito que &#171;[l]a memoria puede hacer cambiar la historia no s&#243;lo hacia adelante sino hacia atr&#225;s&#187;. Es una de las ideas m&#225;s enigm&#225;ticas que he le&#237;do en mi vida. Pero creo intuir al menos una parte de su significado. La memoria rehabilita los deshechos de la historia para convertirlos en hechos de la historia. All&#225; donde hab&#237;a escombros se levantan techos, cuadros, ventanas, bibliotecas y mesillas de noche. All&#237; donde hab&#237;a fragilidad, ya no habr&#225; fragilidad. Adi&#243;s, muerte; bienvenida, memoria. Adi&#243;s, Nora; bienvenida, Nora.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Estos serán aquellos]]></title><description><![CDATA[Es una anomal&#237;a salvaje.]]></description><link>https://pauluque.substack.com/p/estos-seran-aquellos</link><guid isPermaLink="false">https://pauluque.substack.com/p/estos-seran-aquellos</guid><dc:creator><![CDATA[Pau Luque]]></dc:creator><pubDate>Tue, 18 Mar 2025 01:13:59 GMT</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Es una anomal&#237;a salvaje. Pero ocurre. Me refiero a esa rareza de la consciencia que se da cuando est&#225; teniendo lugar un momento que uno ya sabe que formar&#225; parte de su memoria, o sea, que no olvidar&#225;. No se trata de un deja vu. No. Es un momento m&#225;s desconcertante: lo est&#225;s recordando mientras te est&#225; ocurriendo porque sabes que tu memoria lo acaba de seleccionar para siempre. Un deja vu no es solo un falso recuerdo, sino una creencia acerca de algo que <em>ya ha pasado</em>. En cambio lo que me perturba se refiere a algo que recuerdas no como algo del pasado, sino como algo <em>del presente</em>. La diferencia es sutil, pero existe. Por alguna raz&#243;n inc&#243;gnita hay unos pocos instantes cuya trascendencia en el tiempo no viene dada por la memoria. Se funden entonces pasado, presente y futuro. Todos los tiempos se convierten en uno. </p><p>Va, pongamos alg&#250;n ejemplo real, que suena todo muy esot&#233;rico hasta el momento. Hay besos que uno recuerda, hay otros que uno olvida y hay un tercer tipo de besos. Yo recuerdo mi primer beso con alguien, aunque durante un tiempo no pens&#233; en &#233;l. Era algo que me hab&#237;a ocurrido, pero tuvo que pasar un tiempo para que pasara a formar parte de mi acervo de recuerdos. Y fue entonces cuando lo pude reconstruir. Yo era un cretino, era de noche y hac&#237;a un fr&#237;o perro. Pero fue mi primer beso. Forma parte de mi pasado y as&#237; lo percibo. Uno recolecta cosas que le han ocurrido y las ordena, hasta cierto punto, cronol&#243;gicamente. </p><p>Luego hay besos que he olvidado. No puedo dar ejemplos porque, en fin, los he olvidado. </p><p>Y luego ha habido otros besos, no muchos, que, en el momento de darlos y recibirlos, he sabido que ser&#237;a de esos momentos inolvidables. No lo digo en el sentido de &#8220;fue maravilloso&#8221;. Lo digo en el sentido literal: sab&#237;a que no olvidar&#237;a aquel beso. &#191;Por qu&#233;? Ni idea. Solo sab&#237;a que, mientras ocurr&#237;a, ese beso ya hab&#237;a sido elegido por mi memoria. No iba a hacer falta que el tiempo pasara para que formara parte de mi pasado. Mientras estaba ocurriendo ya era un recuerdo. Estoy seguro de que fueron momentos importantes -no necesariamemte felices, pero s&#237; importantes-, lo que a&#250;n no s&#233; es por qu&#233; lo fueron.</p><p>A una escala mayor y m&#225;s difusa, el fen&#243;meno tambi&#233;n ocurre. Ya no recuerdo a qui&#233;n le le&#237; una vez que &#8220;Estos ser&#225;n aquellos tiempos&#8221;. Uno sabe, mientras los est&#225; viviendo, qu&#233; episodios ser&#225;n objeto de futura nostalgia y melancol&#237;a. Mis hijos son muy peque&#241;os ahora. Empiezan a jugar entre ellos. Son los primeras horas de vida de la complicidad entre hermanos. Reina en casa una dicha y una armon&#237;a inquietantes. S&#233; que estos ser&#225;n aquellos tiempos. Lo s&#233;. S&#233; ahora que los recordar&#233; siempre. Son los tiempos en que todos los tiempos ser&#225;n uno. Y ya no habr&#225; diferencia entre lo que anhelamos y lo que estamos por perder. </p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Ocho]]></title><description><![CDATA[Hoy hace ocho a&#241;os que nos casamos.]]></description><link>https://pauluque.substack.com/p/ocho</link><guid isPermaLink="false">https://pauluque.substack.com/p/ocho</guid><dc:creator><![CDATA[Pau Luque]]></dc:creator><pubDate>Tue, 11 Feb 2025 15:04:55 GMT</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hoy hace ocho a&#241;os que nos casamos. Escrib&#237; entonces una cosa al respecto que sigo suscribiendo car&#225;cter por car&#225;cter. Es esta (primero en catal&#225;n, como fue originalmente escrita y adjunto m&#225;s abajo la traducci&#243;n al espa&#241;ol): </p><p></p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://pauluque.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe&quot;,&quot;language&quot;:&quot;en&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">Thanks for reading Pau's! Subscribe for free to receive new posts and support my work.</p></div><form class="subscription-widget-subscribe"><input type="email" class="email-input" name="email" placeholder="Type your email&#8230;" tabindex="-1"><input type="submit" class="button primary" value="Subscribe"><div class="fake-input-wrapper"><div class="fake-input"></div><div class="fake-button"></div></div></form></div></div><p>Em caso, com diu Ford Maddox Ford, per tal que continu&#239; la conversa. Em caso tot i saber, com diu Julian Barnes, que tota hist&#242;ria d'amor &#233;s una potencial hist&#242;ria d'aflicci&#243;. Em caso, com diu Tom Waits, perqu&#232; si comparteixo el teu llit, comparteixo el teu nom. Em caso per v&#232;ncer l'Atl&#224;ntic milers de vegades. Em caso per seguir caminant la ciutat amb tu. Em caso perqu&#232; em queda b&#233; el tratjo i m&#8217;agrada dur anell. Em caso per a compartir el ra&#239;m de les nits i el vi de les matinades.</p><p></p><p>Me caso, como dice Ford Maddox Ford, para que la conversaci&#243;n contin&#250;e. Me caso a pesar de saber, como dice Julian Barnes, que toda historia de amor es una potencial historia de aflicci&#243;n. Me caso, como dice Tom Waits, porque si comparto tu cama, comparto tu nombre. Me caso para vencer el Atl&#225;ntico miles de veces. Me caso para seguir caminando la ciudad contigo. Me caso porque me queda bien el traje y me gustar llevar anillo. Me caso para compartir las uvas de la noche y el vino de las madrugadas.</p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://pauluque.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe&quot;,&quot;language&quot;:&quot;en&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">Thanks for reading Pau's! 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Me refiero, claro, a la palabra &#8220;presente&#8221;. A veces hay que aceptar las simplezas que la vida del lenguaje le ofrece a uno y extraer las conclusiones pertinentes: ni un pasado id&#237;lico o celestial ni un futuro prometedor; el verdadero regalo es el presente. As&#237;, sin adjetivos. El mejor presente que nos pueden hacer es el presente. </p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Un reverendo madrazo]]></title><description><![CDATA[(Per al Pol Guasch, esclar.)]]></description><link>https://pauluque.substack.com/p/un-reverendo-madrazo</link><guid isPermaLink="false">https://pauluque.substack.com/p/un-reverendo-madrazo</guid><dc:creator><![CDATA[Pau Luque]]></dc:creator><pubDate>Sat, 21 Dec 2024 13:11:18 GMT</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>                                   (Per al Pol Guasch, esclar.)</p><p></p><p>Tengo una relaci&#243;n peculiar con mi dolor: mi umbral de dolor es tan pero tan bajo que soy, esencialmente, mi dolor. Cierto es que no siempre siento dolor, al fin y al cabo soy un sano jorobado de 42 a&#241;os. Pero cuando tengo un accidente, una enfermedad o un susto de salud, basta con que el dolor me roce para que me hunda en el quej&#237;o m&#225;s ancestral, dram&#225;tico y pat&#233;tico del mundo. Para muestra, un bot&#243;n. Ven&#237;a yo el s&#225;bado 14 de diciembre de 2024 bajando por el Tepozteco con unas zapatillas de la &#233;poca en que el Papa aun era Juan Pablo II cuando di con una piedra pulida por miles de a&#241;os de furia de Tl&#225;loc. Las dos superficies (zapatilla y piedra), completamente desprovistas ya de toda rugosidad, no encontraron fricci&#243;n alguna entre s&#237; y yo me deslic&#233; hacia atr&#225;s. Ca&#237; de espaldas. Fue todo tan r&#225;pido que ni me di cuenta de que estaba cayendo. Cobr&#233; conciencia de la situaci&#243;n solo tras el impacto terrible. Se me fue la respiraci&#243;n, me intent&#233; levantar pero no pude y me desmay&#233;. Todo esto lo s&#233; porque me acompa&#241;aba, en ese descenso resbaloso, Pol Guasch. Juro que me levant&#243; del suelo para luego acomodarme bien en &#233;l sense que se li despentin&#233;s ni un sol dels seus abundants r&#237;nxols d&#8217;or negre. Pol me calm&#243;. Un hombre que pasaba por all&#237;, y que aseguraba estar haciendo pr&#225;cticas de no s&#233; qu&#233;, me pregunt&#243; que si sent&#237;a las piernas. Le dije que s&#237;. Entonces, se&#241;al&#225;ndome el vientre, que hab&#237;a quedado medio a la vista al acostarme, me pregunt&#243; que si esa inflamaci&#243;n en la panza era normal. Me mir&#233;, me vi las lorzas y se me escap&#243; la risa. A Pol tambi&#233;n. S&#237;, respond&#237;, es inflamaci&#243;n de todos los d&#237;as, la llamo barriga. </p><p>Ante el temor de que el dolor que sent&#237;a en la espalda se acentuara cuando mi cuerpo se enfriara, Pol y yo tomamos la decisi&#243;n de bajar el resto del Tepozteco lo antes posible. Pas&#233; mi brazo por detr&#225;s de su cuello y empezamos a bajar. Yo me tambaleaba. No ve&#237;a bien, estaba mareado, segu&#237;a sin respirar bien. Al llegar a casa, me trinqu&#233; 30mg de Ketorolaco que me supieron a gloria porque el dolor en la espalda era insoportable. Sent&#237; que todo mi cuerpo me palpitaba, que todo yo era dolor. Me dorm&#237;. Despert&#233; aun felizmente drogado y combatiendo, en soliloquio interno, todos los escenarios catastr&#243;ficos alternativos si mi cuerpo hubiera impactado solo un palmo m&#225;s arriba. </p><p>El martes fui a hacerme una radiograf&#237;a e inmediatamente despu&#233;s al traumat&#243;logo. El dr. Raymundo observ&#243; la imagen con detenimiento. Me dijo que hab&#237;a una gran inflamaci&#243;n en la zona m&#225;s alta de las v&#233;rtebras. Pero no se ve&#237;a nada roto. &#8220;Para decirlo en mexicano popular&#8221;, me dijo, &#8220;fue un reverendo madrazo. Pero no se rompi&#243; nada&#8221;. En lenguaje de mi pueblo: una santa h&#242;stia.</p><p>Sal&#237; del consultorio del dr. Raymundo y me encamin&#233; por Insurgentes hacia el sur. Y pens&#233; en convertir su diagn&#243;stico en un ideal de vida: una retah&#237;la inevitable de reverendos madrazos en que las amistades, el amor, el cemento social o las cadenas de sabidur&#237;a intergeneracional no se rompen nunca. </p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Ven]]></title><description><![CDATA[Una vez le escuch&#233; en el metro una conversaci&#243;n a un chico que hablaba agitadamente por tel&#233;fono con alguien m&#225;s.]]></description><link>https://pauluque.substack.com/p/ven</link><guid isPermaLink="false">https://pauluque.substack.com/p/ven</guid><dc:creator><![CDATA[Pau Luque]]></dc:creator><pubDate>Sat, 07 Dec 2024 14:05:06 GMT</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Una vez le escuch&#233; en el metro una conversaci&#243;n a un chico que hablaba agitadamente por tel&#233;fono con alguien m&#225;s. En el fragmento que m&#225;s me interes&#243;, &#233;l le dijo a la persona que estaba al otro lado del hilo telef&#243;nico virtual: &#8220;S&#237;, si t&#250; me dices &#8216;ven&#8217;, yo lo dejo todo, &#161;pero d&#237;melo! Si no, &#191;c&#243;mo me voy a enterar de que lo tengo que dejar todo?&#8221;. </p><p>Pues eso, a veces hay que decir &#8216;ven&#8217;, aunque no sea para dejarlo todo sino solo una parte.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Le peor pregunta de todas]]></title><description><![CDATA[De todas las preguntas que uno se hace en ese momento &#8211;horroroso y repetitivo&#8211; que tiene lugar en el inicio o, con un poco m&#225;s de mala suerte, en medio de la noche en que, ya sea por cansancio, por sadomasoquismo, o por una combinaci&#243;n letal de las dos, uno baja la guardia hasta herirse a s&#237; mismo &#8211;no sin maliciosa iron&#237;a suele llamarse &#8220;vigilia&#8221; al momento en que ocurre la sensaci&#243;n de terror y vulnerabilidad que aqu&#237; busco desentra&#241;ar&#8211;, hay una que uno siente acercarse como la espada de Damocles y a la vez &#8211;me temo&#8211; como la navaja de Ockham y que siempre queda sin responder, porque toda posible contestaci&#243;n se le antoja a uno no ya rid&#237;cula &#8211;que tambi&#233;n&#8211; sino el colmo de la agresi&#243;n a uno mismo, una suerte de ataque autoinmune que nos inflige nuestra mente con un grado de crueldad que ni siquiera &#233;ramos capaces de imaginar y para el cual nadie &#8211;padres, hermanos, amigos, confesores, rabinos, fantasmas, amores, desamores, terapeutas, &#237;dolos paganos, &#225;ngeles ca&#237;dos, santos repelentes, h&#233;roes de pura nata, anti-h&#233;roes adorados, escritores mediocres, lectores brillantes, tuiteros, anti-tuiteros, antepasados o descendientes&#8211; te puede preparar, porque, d&#237;ganmelo ustedes, d&#237;ganmelo si se atreven, qu&#233; carajo se podr&#237;a responder a la pregunta m&#225;s ret&#243;rica de todas, la peor que se ha formulado jam&#225;s un ser humano tras otro, y que no es otra que: &#171;Pero, dios m&#237;o, &#191;c&#243;mo me aguanto a m&#237; mismo?]]></description><link>https://pauluque.substack.com/p/le-peor-pregunta-de-todas</link><guid isPermaLink="false">https://pauluque.substack.com/p/le-peor-pregunta-de-todas</guid><dc:creator><![CDATA[Pau Luque]]></dc:creator><pubDate>Tue, 26 Nov 2024 01:16:29 GMT</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>De todas las preguntas que uno se hace en ese momento &#8211;horroroso y repetitivo&#8211; que tiene lugar en el inicio o, con un poco m&#225;s de mala suerte, en medio de la noche en que, ya sea por cansancio, por sadomasoquismo, o por una combinaci&#243;n letal de las dos, uno baja la guardia hasta herirse a s&#237; mismo &#8211;no sin maliciosa iron&#237;a suele llamarse &#8220;vigilia&#8221; al momento en que ocurre la sensaci&#243;n de terror y vulnerabilidad que aqu&#237; busco desentra&#241;ar&#8211;, hay una que uno siente acercarse como la espada de Damocles y a la vez &#8211;me temo&#8211; como la navaja de Ockham y que siempre queda sin responder, porque toda posible contestaci&#243;n se le antoja a uno no ya rid&#237;cula &#8211;que tambi&#233;n&#8211; sino el colmo de la agresi&#243;n a uno mismo, una suerte de ataque autoinmune que nos inflige nuestra mente con un grado de crueldad que ni siquiera &#233;ramos capaces de imaginar y para el cual nadie &#8211;padres, hermanos, amigos, confesores, rabinos, fantasmas, amores, desamores, terapeutas, &#237;dolos paganos, &#225;ngeles ca&#237;dos, santos repelentes, h&#233;roes de pura nata, anti-h&#233;roes adorados, escritores mediocres, lectores brillantes, tuiteros, anti-tuiteros, antepasados o descendientes&#8211; te puede preparar, porque, d&#237;ganmelo ustedes, d&#237;ganmelo si se atreven, qu&#233; carajo se podr&#237;a responder a la pregunta m&#225;s ret&#243;rica de todas, la peor que se ha formulado jam&#225;s un ser humano tras otro, y que no es otra que: &#171;Pero, dios m&#237;o, &#191;c&#243;mo me aguanto a m&#237; mismo? &#191;De qu&#233; misterioso lugar sale la fuerza que hace que uno se soporte a s&#237; mismo un d&#237;as tras otro a pesar de la verg&#252;enza infinita que uno pasa cada d&#237;a ante la cantidad inmunda, pat&#233;tica e inacabable de sandeces que hace y dice?&#187;.</p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://pauluque.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe&quot;,&quot;language&quot;:&quot;en&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">Thanks for reading Pau's! 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Reza como sigue:</p><p></p><p>- A prop&#243;sito, &#191;cree usted en las apariciones?</p><p>- &#191;Qu&#233; clase de apariciones?</p><p>- Pues &#161;las normales! &#161;Cu&#225;les van a ser!</p><p></p><p>Lo que me gusta es esto: la distinci&#243;n de Dostoievski entre apariciones normales y apariciones anormales, como si todas las apariciones no fueran anormales (que es lo que pensar&#237;amos todos aquellos que nos consideramos racionales y bla bla bla). Lo que me deslumbra es esto: Dostoievski tiene raz&#243;n. Hay visitas de espectros que est&#225;n tan justificadas que son incluso ordinarias, normales. En el caso del protagonista de <em>Crimen y castigo</em>, es la visita de las personas a quienes, mediante su crimen, ha convertido en fantasmas. Una aparici&#243;n normal es la consciencia de haber obrado mal, es ese martilleo mudo que impedir&#225; que vivas tranquilo el resto de tus d&#237;as, es ese violento golpe de lucidez que no dejar&#225; que racionalices o excuses lo que has hecho. Una aparici&#243;n normal es la que te permite saber que el autoenga&#241;o es en realidad imposible: en el fondo, en lo m&#225;s hondo de tu mente, sabes que lo que hiciste fue inmoral.</p><p>Y pobre de aquel no sufra apariciones normales, pobre de aquel que act&#250;e plenamente convencido de que hace lo correcto, pobre de aquel que no albergue ninguna duda de que la justicia est&#225; de su lado. Pobre porque est&#225; condenado a padecer apariciones anormales, aut&#233;nticas visitas devastadoras y mucho m&#225;s esperp&#233;nticas que las apariciones normales.</p><p>Dejen que los visite el fantasma de la duda y la incerteza. Da miedo, s&#237;, pero la alternativa es mucho m&#225;s aterradora y monstruosa. Y, si cabe, a&#250;n m&#225;s inmoral.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Casi]]></title><description><![CDATA[Una vez conoc&#237; a una chica holandesa, compa&#241;era de trabajo de mi pareja, que, al verme alto, me dijo que su novio "med&#237;a casi dos metros".]]></description><link>https://pauluque.substack.com/p/casi</link><guid isPermaLink="false">https://pauluque.substack.com/p/casi</guid><dc:creator><![CDATA[Pau Luque]]></dc:creator><pubDate>Mon, 18 Nov 2024 14:08:47 GMT</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p></p><p>Una vez conoc&#237; a una chica holandesa, compa&#241;era de trabajo de mi pareja, que, al verme alto, me dijo que su novio "med&#237;a casi dos metros". Lo que yo interpret&#233; fue que su novio deb&#237;a medir 1,97, 1,98 o 1,99. O sea, que no llegaba a los dos metros, que le faltaba poquito. Un d&#237;a, nos present&#243; a su novio. Med&#237;a, a ojo de buen cubero, m&#225;s de dos metros. Le pregunt&#233; cu&#225;l era su altura. Mido 2,03, me dijo el morlaco. Y entonces ca&#237;. Cuando alguien usa la palabra "casi" siempre (o casi siempre, ja) damos por hecho que es para referirse a algo que se queda por debajo o se queda cerca, pero que no es el caso. Ejemplos: casi gano la carrera; me termin&#233; casi todo el plato de arroz; casi me rompo el tobillo. Pero nada impide usar la palabra "casi" en el sentido en el que lo us&#243; aquella chica para referirse a su morlaco. </p><p>Es el mismo sentido en el que&nbsp; Leonard Cohen en "So Long, Marianne" dice: "we met when we were almost young". O sea cuando nos conocimos ya &#233;ramos viejos...pero no &#233;ramos <em>tan</em> viejos, hac&#237;a muy poco que hab&#237;amos dejado atr&#225;s la juventud: &#233;ramos, precisamente, casi j&#243;venes.</p><p>Y ahora yo me pregunto: &#191;cu&#225;ntas veces hemos estado casi enamorados no por quedarnos cortos de amor sino por exceso? &#191;Cu&#225;ntas veces nos hemos sobreenamorado? &#191;Cu&#225;ntas veces hemos rebasado el umbral del amor para convertirnos en <em>otra</em> cosa? No digo que sea una cosa mala. El frenes&#237;, el exceso del miel o el arrebato no son cosa malas. Pero son, todas ellas, s&#237;ntomas de estar casi enamorado en el sentido de haber pasado de largo el amor. Somos, en tales ocasiones, morlacos del amor: criaturas desproporcionadamente enamoradas.</p>]]></content:encoded></item></channel></rss>